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Mamá, Papá: no me abandonen

Pasadas las celebraciones, compras compulsivas, tráfico de mensajes y frases emotivas en las redes sociales para celebrar el día de la mamá y el papá, en un día más común que corriente, les comparto las siguientes historias cuyos nombres originales de sus protagonistas omití dado que más de uno pude identificarse con ellas.

Sofía es profesionista; concluida la universidad consiguió un buen empleo y se mantuvo trabajando durante los siguientes catorce años. Sabía que algún día tendría hijos y que formaría una familia, aunque no era su prioridad. Los avatares de la vida la llevaron a tener constantes problemas hormonales que le impedían embarazarse hasta que un buen día, cuando decidió alejarse de los médicos y tratamientos, el embarazo llegó como de la nada. Pasada la cuarentena tomó la decisión de quedarse en casa con su hijo para amamantarlo, cuidarlo y estar cerca sin perderse ni un momento en su crecimiento. Cada día que pasa se convence más de que no erró su elección, decidió con el corazón por el bien de su crío y las satisfacciones son innumerables.

Lucy es una joven de apenas veintidós años, concluyó la secundaria y no siguió los estudios, presa de la transición de la adolescencia a la juventud, se perdió en las confusiones de su mente y se embarazó por primera vez a los dieciséis años; el padre de su hijo, joven, sin estudios e irresponsable, la abandonó. Tiempo después Lucy conoció a otro muchacho por Internet y en una visita a casa de su familia, se embarazó y no regresó con su familia hasta avanzado el embarazo, cuando las paupérrimas condiciones en que vivía y los malestares propios de la gestación la hicieron pedir ayuda a su madre y abuelos. Su hijo nació en buenas condiciones, a pesar de sus problemas cardíacos y de vesícula. Pasadas dos semanas ya estaba en pie, decidió regresar a su último trabajo y dejó a su bebé bajo el cuidado de su madre y abuela.

Pablo es un hombre que pasa los cuarenta, dedicado a su trabajo, a su madre y hermanos, seguro estaba de que no tendría hijos y lo que es más, que no haría vida familiar con mujer alguna a pesar de tener varias relaciones free. Las vueltas del destino hicieron que una de sus tantas novias quedara embarazada; en atención a su sentido de responsabilidad, se hizo cargo del bebé y decidió vivir con ellos. Aún no tiene claro el tipo de familia que desea formar, pero sabe que ama a su hijo y está aprendiendo a amar a la madre de éste, cada día se esfuerza por ser un mejor padre y un mejor compañero de vida.

Adán tiene más de treinta, soltero, vive aún en casa materna un poco atormentado por no haber formalizado con alguna de las tantas amigas que tiene, es un joven de buenas costumbres de esos que “ya no hay”, un amante a la antigua como canta Roberto Carlos. Ama a sus dos sobrinas y al pequeño casi recién nacido de su hermana, es un tío magnífico que sueña con ser el mejor padre, algún día.

¿Será que la maternidad y la paternidad son algo así como un chip con el que nacemos y que nos impulsa a elegir entre ser padres o no? ¿Será que es una cuestión de destino o suerte o metida de pata? ¿Es verdad que podemos planificar y decidir cuándo, cómo y cuántos hijos tener? ¿Cómo se juegan los roles de padre y madre en una sociedad consumista y con una cultura de lo fast? ¿Cómo se construyen hoy las familias, bajo qué principios, valores y acuerdos?

A partir de mi propia experiencia como mamá primeriza, me di a la tarea de buscar información al respecto; para mi sorpresa y pese a existir en el mercado buenos ejemplares de revistas y alguno que otro libro, la realidad es que el asunto de la maternidad y la paternidad sigue siendo un área de oportunidad tanto para estudiosos en la materia como para las mismas madres y padres, dado que teorías van y vienen de acuerdo al contexto histórico, geográfico, económico, cultural y social. Cierto es que existe bibliografía con un enfoque psicológico y pedagógico principalmente, pero el lado natural y esencial me sigue pareciendo que no está del todo observado ni estudiado pero además, mi percepción es que aunque existiera la mejor publicación que considerara todas las aristas que implica el rol de madre y padre, no sería del todo exacta pues como reza el dicho: nadie nace sabiendo ser padres y es así, pues cada bebé es una experiencia única desde la gestación hasta lo largo de su desarrollo y maduración, por lo tanto, lo más a lo que podemos aspirar es a obtener una guía que nos oriente en el camino pero el resto del trabajo es nuestro y se necesita tiempo, dedicación, observación, intuición y sobretodo mucho amor para apenas decir que lo hemos hecho bien.

Recientemente se ha puesto particular empeño en abordar el tema de la maternidad desde sus diferentes ángulos y para nuestra sorpresa, empieza a incluirse la paternidad como parte de un proceso importante no sólo para los pequeños sino para la sociedad en general pues aunque suene trillado, nuestros hijos serán los líderes del futuro por lo que de la educación que les demos dependerá lo que aportarán a esta sociedad y del mundo que les dejemos dependerá su calidad de vida.

No es posible juzgar las vidas ni las elecciones de aquellos que deciden o no ser padres; sin embargo, resulta difícil ignorar las diferencias, las carencias, los vacíos emocionales, los problemas a posteriori y las consecuencias que enfrenta quien crece con una madre o un padre ausentes o sin ambos, y quienes tienen la posibilidad de crecer en un núcleo familiar sano y amoroso. La misma naturaleza nos muestra de forma magistral la forma en que las madres dan a luz a sus crías, cómo los protegen y alimentan durante los primeros días o semanas hasta que son suficientemente fuertes para salir y buscar por sí mismos el alimento y protegerse de los peligros externos. Es el ciclo de la vida que muchas veces dejamos pasar de largo por las exigencias propias de las circunstancias que nos toca vivir.

Hace algunas semanas escuchaba a una conferencista decir: “ser madre implica hacer una pausa en nuestras vidas que nos exige la misma naturaleza”, nada más cierto que eso. En la búsqueda de información para el presente artículo encontré el artículo de Juan H. Rodríguez, colaborador de este mismo espacio, en el que aporta su propio concepto de paternidad y que me pareció magnífico, mismo que pueden revisar en el siguiente link http://ruizhealytimes.com/cultura-para-todos/padres-e-hijos y elegí uno más que me parece oportuno en esta nueva disposición de madres y padres para tomarse de la mano y juntos compartir la responsabilidad y formidable experiencia de ser padres http://www.albertosoler.es/yo-no-ayudo-mujer-los-ninos-tareas-casa/

Le di particular espacio al tema de la paternidad porque pocos se atreven a escribir al respecto pero cierta estoy de que esta será la primera de muchas colaboraciones encausadas a la reflexión sobre mamá y papá, porque duele ver niños abandonados o que crecen en situación de calle, niños maltratados, violentados y explotados, niños que no tienen otra opción que irse a la guardería con los riegos que ello implica si no se cuenta con el recurso económico suficiente para pagar un cuidado de excelencia que permita la cercanía y monitoreo de padres e hijos. Duele que la taza de madres solteras vaya en aumento, duele que las jóvenes se embaracen a tan corta edad, que los jóvenes no se hagan responsables, que los hombres adultos lleven doble vida y tengan hijos con más de una mujer, o los abandonen. Duele que del otro lado de las celebraciones con bombos y platillos, regalos con envolturas brillantes y comidas familiares con risas y baile, en la opacidad y a la sombra exista una realidad tan cruda, duele más la indiferencia al respecto. ¿Cómo podemos ayudar? Haciendo lo mejor posible por nuestros hijos, creando conciencia de que un recién nacido es un ser humano con necesidades y que ser padres es una oportunidad maravillosa que nos regala la vida para hacer de este mundo algo mejor.

¡Se los dejo de tarea!

Imagen tomada de Google

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Fecha: 
Martes, 30 de Junio 2015 - 16:30
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