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Romper en llanto

Se llora de muchas formas y muchas veces. Algunas lágrimas son delicadas, románticas, dulces o tiernas, otras pueden parecer ridículas, casi siempre salen de los ojos de una mujer, de un infante o de un joven. El recorrido que inicia en las entrañas parece escribir sobre las mejillas palabras que no se entienden; las lágrimas de los caballeros no son tan comunes y solo ellos las conocen bien, saben cuándo y saben exactamente por qué lloran.

Hay edades para llorar también, de niños, no importa cuándo ni delante de quién, de jóvenes las lágrimas casi siempre son por la misma razón y se ven bonitas en todos los rostros, de adultos poco a poco van dejando de salir en público y se esconden cada vez más; se llora en soledad y en los rincones porque de grandes, se supone que ya no se llora por todo. De ancianos vuelve a ser tierno, delicado y nunca ridículo, son las edades pues, que forman, deforman y vuelven a dar permiso para llorar.

Romper en llanto es más que un simple lloriqueo, mucho más que una hipersensibilidad o un berrinche, ya sea por un momento de desesperación, cansancio emocional, desaliento o por caminar arrastrando la motivación y volver a caer. Se rompe en llanto cuando los límites y la capacidad de avanzar se han terminado,  a veces la acumulación de emociones solo encuentran su salida con un llanto explosivo.

He llorado insufriblemente en el cine o leyendo libros, por ejemplo con  “La venta de un asesino en serie” (The selling of a serial killer),  que cuenta la cruel historia de la prostituta y asesina Aileen Wuornos. O con “Milagros inesperados” (The Geen Mile), escrita por Stephen King,  una historia que entre la injusticia y el amor solo existen lágrimas y más lágrimas.   La película “Yo soy Sam” (I am Sam),  guion escrito por Kristine Johnson que tiene la desfachatez de empezar sin imagen con un lejano y tierno “Daddy” y que marcó también el inicio de mi llanto hasta el final de la cinta y dos días después.  “Expreso de medianoche” (Midnight express), el relato de Billy Hayes tan dolorosamente confuso e inquietante. “Noches de tormenta” (Nights in Rodanthe) de Nicholas Sparks, las románticas escenas en el ambiente nublado y lluvioso de una playa son el espacio ideal para soltarse a llorar nostálgicamente, la lluvia casi siempre estimula la lágrima. “El fin, el último de la creación” (Green River Rising) de Tim Willocks, cuando la locura y la desesperación invitan a detener la lectura para secarse los ojos y volver a la historia.  “Mi planta de Naranja Lima” una entrañable historia autobiográfica del brasileño José Mauro Vasconcelos, cada página son emociones diferentes y todas van de la mano del llanto. “Un año junto al mar” (A year by the sea), de Joan Anderson que cuenta un personal escape en solitario que no siempre se puede lograr. Entre otras historias, las anteriores me han hecho romper en llanto.

Las historias de éxito después del fracaso tienen mucho de profundidad y me hacen muy feliz, las historias de fracaso que nunca llegan al éxito me dejan una fea sensación de tristeza. Los esfuerzos del ser humano por ser y pertenecer tienen límites que terminan por romper el llanto, cuando de rodillas se muerde el polvo, cuando no hay más profundidad que pueda alcanzarse.

Hay historias de los que creen en el mundo, que desde su rincón hacen de su vida un festivo carnaval, llenos de talento, llenos de ilusiones, con caminos tan infinitos como solitarios. No sé qué finales puedan tener las historias que nunca son literatura o cinematografía, esperaría que quienes han roto en llanto desde las entrañas, tuvieran un final halagador al menos, para que la respiración inhale un puño de aire diferente y sus pulmones se llenen de oxigeno limpio antes de morir en el intento o levantarse a seguir viviendo.

Los momentos que hacen tropezar y llorar sin consuelo son las historias que me hacen romper en llanto, no puedo siquiera contar las que conozco porque las vuelvo a llorar, como acaba de pasarme ahora al recordar algunos de mis mejores libros. Y como dije antes,  las edades pintan y permiten lágrimas, mi edad y mi rostro me dicen que el encierro sin espejos es la mejor opción para llorar, acabo de saberlo, ya no soy bonita cuando lloro.

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Fecha: 
Martes, 03 de Noviembre 2015 - 18:00
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Noviembre

Autor: Jorge Galán

Editorial: Planeta

“Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse”.
Madame Roland

Hablar de ejecuciones extrajudiciales, es hablar de una práctica muy común realizada por elementos de las fuerzas del orden en el contexto de estados de emergencia y excepción.

En México, el ejemplo más reciente fue el sucedido en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, donde murieron 22 civiles, señalados en un inicio como integrantes de una banda de secuestradores, que murieron al enfrentarse a las fuerzas del orden.

De acuerdo al “CENTRO PRO” de Derechos Humanos, los militares tenían la orden de “abatir a delincuentes en horas de oscuridad”, por lo que es necesario investigar la responsabilidad institucional del Ejército en estos hechos, que se inicia con los militares directamente involucrados en las ejecuciones extrajudiciales, y exigir a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para que emita medidas cautelares a fin de que la Sedena evite que se sigan generando órdenes como la de Tlatlaya, pues son un incentivo a que se cometan graves violaciones a los derechos humanos, dice un comunicado publicado en medios nacionales.

En este contexto, como parte de una ficción macabra, aparece la novela de JORGE GALAN, “NOVIEMBRE” editada bajo el sello de AUTORES ESPAÑOLES E IBEROAMERICANOS, un texto donde nos narra una masacre que conmocionó al mundo…la masacre de los padres jesuitas asesinados en 1989 en plena guerra civil salvadoreña, donde elementos del comando de “Elite”, el grupo “ATLACATL” asesinaron a 6 jesuitas y a dos mujeres para incriminar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

La novela, está basada en las investigaciones del autor en conjunto con las declaraciones oficiales y de testigos de los hechos que narran uno de los pasajes más negros de la historia reciente salvadoreña.

Una obra donde la realidad supera la ficción y donde uno llega a sentir la rabia que trajo consigo el asesinato de unos curas que lo único que buscaban eran tender puentes en el proceso de paz en El Salvador.

¿Por qué los mataron? Se pregunta el autor, simplemente porque “los militares se estaban haciendo ricos con la guerra y no querían que acabara. La guerra es su negocio” (¿No suena familiar en este contexto de una guerra no declarada contra el narco?) responde el Padre Tojeira, protagonista de este libro conmovedor que nos abre uno de los episodios más sórdidos de la historia centroamericana.

El libro nos cuenta como los norteamericanos pretextando una cubanización del continente se dedicaron a patrocinar y entrenar a fuerzas de elite en Fort Brag Virginia, EEUU, de cuyas aulas egresaron los asesinos que masacraron a los religiosos, asesinos preparados por las boinas verdes al igual que lo hicieron con los afamados ZETAS originales, desertores del Ejército Mexicano.

No en balde, detrás de cada intentona de golpe de Estado y de tras de un crimen político, está la mano negra del gobierno americano, que so pretexto de perpetuar la “Doctrina Monroe” busca torcer el destino de los pueblos para adecuarlos a sus  mezquinos intereses.

Un libro que ustedes queridos lectores, disfrutaran de una sentada. Un libro que nos abrirá los ojos y nos mostrará cómo estas prácticas dignas de animales, siguen imperando en instituciones de corte democrático.

NOVIEMBRE, la novela que vierte “un poco de luz sobre los hechos nunca esclarecidos en 1989 y que se adentra en la historia de otros crímenes como los del MONSEÑOR ROMERO. Una reivindicación para levantar la voz, como lo hicieron los jesuitas asesinados”, reza la contraportada del libro editado bajo el sello de PLANETA.

Lectura más que recomendable para entender a la bestia asesina que se esconde dentro de las instituciones, palabras más que vigentes, dichas por Madame Roland (1754-1793) quien dijo antes de ser guillotinada en plena Revolución Francesa; ¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

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Jorge Galán
Escritor

Autor:

Fecha: 
Viernes, 30 de Octubre 2015 - 17:30
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Ana Frank. La biografía

Autor: Melissa Müller

Editorial: Paidós

“Qué maravilloso es que nadie necesita esperar un solo momento antes de comenzar a mejorar el mundo”. Ana Frank

Mientras Europa vive una grave crisis migratoria (en parte debido al conflicto armado en Siria, donde las ofensivas contra el Estado Islámico (ISIS) auspiciadas por Rusia), miles de personas  siguen huyendo en busca de un lugar donde poder vivir y reiniciar una nueva vida.

Imágenes transmitidas en los noticieros, donde los brotes de xenofobia siguen surgiendo, nos hace mirar atrás y ver como el hombre es el único ser que se tropieza dos veces con la misma piedra. Por tal motivo, en honor a todos aquellos migrantes que dejan todo, mas no sus esperanzas, recomiendo la lectura de ANA FRANK. LA BIOGRAFIA, escrita por Melissa Müller.

En ella, uno puede ver la voluntad indómita de una adolescente que plasmó lo más íntimo de su ser en un cuadernillo, regalo de uno de sus cumpleaños, donde con una prosa magistral desnudó el alma y nos mostró otro rostro más del genocidio nazi.

Quizás ANA FRANK sea la víctima más famosa del holocausto, quien enclaustrada durante dos años en un ático, plasmó la realidad que vivieron, sus familiares e inquilinos, para evadir el control policial nazi, el cual tras dos años evadieron escondidos en la llamada “Casa de atrás”.

Müller escribe no sólo el origen del afamado diario, sino las circunstancias que vivieron la familia FRANK en el régimen del terror nazi, donde se les quitaba todo a los judíos, menos la dignidad.

La autora tras realizar una aguda investigación nos describe no sólo los sinsabores de ésta familia de clase media alta, que procrearon dos niñas, mismas que perecieron en los campos de exterminio nazi, campos descritos como “Un verdadero infierno comparado con la comedia de Dante” por uno de los genocidas nazis.

La máquina de guerra instaurada por Hitler  mostró sus garras incluso antes de iniciada la conflagración llamada Guerra Mundial, ante la indiferencia de las potencias que veían las acciones contra el pueblo judío como meras “bravuconadas” del Partido Nazi.

La indiferencia es el aliciente del tirano y cómo podemos ver, el legado y las advertencias plasmadas por una adolecente, cuya vida fue truncada por una maquinaria asesina, siguen vigentes, sólo que los miles de refugiados que a diario se ven en las noticias huyendo, son simple estadística mientras no tengan una voz  como la de ANA FRANK, quien a pesar de haber muerto en un campo de exterminio, su voz vive.

Como dijo Miep Gies (1909-2010), amiga de ANA en el prólogo, ¿Por qué duda tanta gente de si debe ayudar a sus semejantes?

Los genocidios persisten, sólo es cuestión de abrir los ojos. Lectura más que recomendable para entender a la bestia asesina llamada indiferencia.

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Ana Frank (1929-1945)

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Fecha: 
Viernes, 23 de Octubre 2015 - 18:30
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Enediana, la poesía

Tuve el privilegio de presentar a Elizabeth Cazessús y digo privilegio porque según los protocolos de presentaciones literarias, un grande presenta a otro grande. Y me encuentro con otros grandes y de trayectoria importante que no consideran tamaños ni estaturas, consideran sencillamente sensibilidades de igual nivel que se pueden compartir.

“Enediana” es el poema que le da título a la compilación del trabajo literario de varios años de Elizabeth Cazessús y los atrapa en un libro que entrega orgullosa para los ojos, las debilidades y las emociones de quien se atreva a leerlo. Ella es poeta y los poetas son seres casi solitarios porque sus libros, a pesar de ser pequeños y de textos reducidos, son grandes pensamientos que no todos perciben, entonces esa lejanía de lectores convierten al poeta en un feliz solitario como Elizabeth que llora, canta y baila la poesía para que suene lejos y les llegue a todos.

Conocer a una personalidad de cualquier ámbito resulta una experiencia emocionante para cualquier ente común, en una situación así, puede no pasar de una mirada a distancia, un saludo fortuito en el camino, una sonrisa teatral, una fotografía y el olvido inminente en la mente de dicha personalidad.

Saber el trayecto de un personaje como Elizabeth, que ha llevado sus pasos por el camino de la sensibilidad, de la curiosidad por ser y dejar de ser, de saber por hecho que el trabajo de reinventarse como poeta es de todos los días. Estar en la circunstancia para saberlo de primera mano, de escucharlo de primera voz a primer oído, lo convierte en una experiencia especial porque nos regala la oportunidad de convertirnos en testigos.

Durante el recorrido de Cazessús en ésta recopilación de “Enediana” nos permite ser eso,  testigos de un camino que recorrió sola, que en soledad abrazó momentos, escudriñó recovecos tanto de un mundo material, como el suyo muy espiritual para lograr ése encuentro de la mujer con la tierra, con la sal, con el universo y equilibrar un tanto cuanto a la humanidad con ella.

En “Confesión de un Itinerario” nos conduce de la mano a los adentros de su poesía, nos invita a andar paso a paso el trayecto que ella ya recorrió sin saber que un día cualquiera nos lo estaría contando con libro presente.

Después de leer su confesión, me he convertido en cómplice y con honor me tomo las atribuciones que le corresponden a ese título. Después de leer ustedes a Elizabeth,  sabrán también que la complicidad tiene un deber y lleva consigo una repercusión, volver a leer, releer, buscar y rebuscar entrelineas.

Tener curiosidad por conocer  la noche aquella  en  que escribió “Boca” o tratar de imaginar la soledad que oscureció el viento mientras escribía “Sin Ángel, ni Demonio”.  Las letras todas surgen de un espíritu activo y revolucionario, de sus rituales y danzas, de sus nublados y estrellados cielos y de sus más profundas revaloraciones delante del espejo.

Querer saber cómo es la Sierra Madre de Jalisco desde los ojos de la poesía que los viajes de turista no enseñan, querer saber de primer intento, cómo bailan los indígenas cuando lloran, cómo sienten cuando deja de llover. Entender lo que dice la tierra cuando cansada, lanza las poesías que Elizabeth supo atrapar.  

Adentrarse y saborear los “Mandamientos de la Dama Infiel” que lleva mucho más allá de una simple, llana y superficial infidelidad mundana, es la intención de ser siempre fiel a los preceptos y adeptos que como seres humanos somos capaces de establecer en la intimidad, con la furiosa e intempestiva amiga llamada soledad.

Sus letras y su poesía, ésta presencia y ésta convivencia literaria nos asegura que “No es mentira éste Paraíso” como nos cuenta en una de las flores que conforman su ofrenda.

Lejos de querer conocer a la poeta rebelde en sus profundidades, nos queda la hazaña pendiente de adentrar nuestro propio ser en sus textos, hacerlos nuestros, llorarlos, soñarlos, vivirlos, adueñarnos de las letras que ella entrega como un homenaje de sus primeros siete títulos publicados.

Sus años de camino como poeta sobre las líneas que conforman Enediana, nos enseña a una Elizabeth completa y a punto de emerger en alguien más que aún no conocemos, quizá un día seamos de nuevo testigos de ése caminar que volverá a entregarnos con palabras, de las que también nos adueñaremos, con la misma pasión con que sean escritas.

Presentar libros es una cosa, presentar al escritor es una experiencia que queda siempre como compromiso para compartir y en esta ocasión mi compromiso, después de haber leído Enediana, es recomendarla con admiración y respeto.

El poema que abre las páginas,

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Fecha: 
Martes, 06 de Octubre 2015 - 17:30
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Lo que cuentan los muertos

Autores: Enrique Dorado y José Antonio Sánchez

Editorial: Paidós

“Dejad que los muertos hablen”, Anónimo

El pasado 17 de septiembre, la Procuraduría General de la República (PGR) informó a los medios de comunicación que los expertos de la Universidad de Innsbruck, Austria, identificaron los restos del normalista Jhosivani Guerrero de la Cruz; siendo éste el segundo perfil genético confirmado de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en los hechos del 26 de septiembre de 2014.

De acuerdo a Arely Gómez, titular de la PGR, la identificación se logró con análisis de restos enviados en noviembre de 2014.

Lo anterior es una muestra de la importancia que tiene la medicina forense y de eso trata el libro editado por Paidós, titulado LO QUE CUENTAN LOS MUERTOS, escrito por Enrique Dorado y José Antonio Sánchez, quienes fungen como titular del Laboratorio  de Antropología  del Instituto Anatómico Forense de Madrid y Director del Museo Forense de la Universidad Complutense de Madrid respectivamente, quienes son dos de los más respetados representantes de la Medicina Legal en el viejo continente.

En el libro, ambos nos cuentan la importancia de la Medicina Forense, texto dirigido a los neófitos en el tema, adentrándonos en el fascinante mundo de la investigación criminal post mortem, dándonos un viaje a través del mundo de la ciencia forense y de los casos más representativos que éstos galenos han tratado a lo largo de su extensa carrera, tales como el accidente aéreo de SPANAIR (2008), y la identificación de los muertos que arrojó el atentado terrorista del 11-M en 2004 en la estación del Metro de Atocha de Madrid.

“El protagonista de la Medicina Forense, no es el forense, sino el cadáver” reza el texto a manera de introducción, agregando que “la identificación es imprescindible por varias razones humanas (dar conocimiento de los hechos a la familia), policiales (posible resolución de un caso), judiciales o históricas”.

A través del cadáver (o el cuerpo del delito) el forense puede determinar la causa de muerte y si fue privado de la vida de una manera no natural, ya que de acuerdo a la medicina legal hay dos tipos de fallecimiento; Natural; consecuencia de un proceso morboso o enfermedad y las violentas; que pueden tener un origen accidental, suicida u homicida.

Igual que la series televisivas como NCIS y BONES, los huesos o restos óseos determinan una gran cantidad de factores, tales como sexo, talla, edad, rasgos de raza, malformaciones corporales (como la cojera que fue determinante para identificar los restos del escritor español Francisco Quevedo y Villegas, tras más de 400 años después de su deceso), enfermedades entre otras características.

Desde el punto de vista histórico ha sido determinante para saber cómo vivían nuestros ancestros, tras el análisis de los restos encontrados en Egipto o para determinar la muerte y juzgar a criminales que en su intento por quedar impunes, queman los restos para eliminar rastro alguno, tal como lo hicieron los sicarios de Guerreros Unidos con los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos.

En fin, esta ciencia tan adelantada en otras latitudes y tan desprestigiada en estas tierras en el afán de crear “verdades históricas” que sólo sirven de tapaderas para autoridades incompetentes y corruptas.

No es posible que en pleno siglo XXI, con una gran cantidad de recursos disponibles, todavía no se ha logrado que la investigación forense (y criminal) responda  sólo a la verdad y no a los intereses políticos del gobierno en turno.

Sólo a través de la autonomía en los servicios periciales, se podrían evitar pifias como las de la “Paca”, donde unos restos sembrados llevaron a la fosa a una institución como la PGR que sigue arrastrando una incredulidad enorme, gracias a la manipulación de evidencias realizadas arteramente por aquellos que deben velar por la justicia.

Como dijo Abraham Lincoln; “Se puede engañar a todos algún tiempo, pero no a todos todo el tiempo”. Excelente lectura para esta semana.

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Los autores

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Fecha: 
Viernes, 02 de Octubre 2015 - 18:00
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"Tras el Grito"

Titulo: Tras el Grito

Autor: Johan Hari

Editorial: Paidós

“Las leyes contra la droga, causan más daño que la propia droga”
Johan Harari

¿Qué tienen en común el ex Presidente de México Vicente Fox y Johan Harari el autor de este libro polémico como fascinante? Que ambos buscan la legalización de las drogas blandas y el fin de la espiral de la violencia que ha vertido infinidad de ríos de sangre y tinta.

El autor, periodista de The Guardian, escribió un libro donde nos muestra el verdadero rostro de la guerra contra las drogas, iniciada hace un siglo por un puritano de nombre Harry Aslinger (1872-1975), titular de la Oficina Federal de Estupefacientes (y no por Nixon, como comúnmente se cree), quien desde 1920 inició una cruzada contra las drogas, anatematizando a los consumidores, tildando a las drogas como “armas de los negros e hispanos para dominar a la nación blanca americana”.

Bajo esta premisa, Aslinger después de que acabó la llamada “Ley Seca” fue nombrado titular de una dependencia casi sin presupuesto encargada de vigilar la comercialización de las drogas que hasta antes de 1914 se podían adquirir en las boticas y establecimientos de toda la Unión Americana.

Gracias a su campaña racista (similar a la de Donald Trump) al decir que la razón principal por la que luchaba contra el comercio de las drogas era porque “los negros, los mexicanos y los chinos las consumían, olvidando su lugar en la sociedad y atentar con ello contra la sociedad blanca”, inició una campaña sangrienta, que sigue arrojando muertos, en todo el orbe, sin que la espiral de la violencia llegue a su fin, al criminalizar a los adictos (como a la cantante de jazz Billie Holyday, a quien acosó hasta su muerte) y relegarlos de la sociedad, tal como lo hacían en el medioevo con los leprosos.

La persecución iniciada bajo su égida, era tan burda y absurda como ”perseguir a enfermos de diabetes sólo por consumir insulina”, llevando al lector a un viaje periodístico a lugares como Portugal, donde la penalización de las drogas fue abolida en los 90s y los enfermos son atendidos y asistidos para integrarlos a la sociedad exitosamente, logrando que la tasa de adictos del país luso, sea una de las más bajas de la Unión Europea, o Nueva York donde la lucha iniciada por un adolescente ex adicto de la banda “Souls of Mischief” logró que los centros de detención a menores fueran abolidos, circulando en sus página otros personajes que el autor entrevistó “in situ, haciendo que su obra sea referente para acabar con ésta guerra absurda orquestada por los Estados Unidos.

Como decía Einstein “Es un tonto el que hace lo mismo esperando resultados diferentes” y tal parece que un siglo de penalización de las drogas, han demostrado que la guerra contra ellas ha arrojado más mal que beneficios, demostrando con los hechos que los millones de recursos destinados para ella, serían más benéficos si fueran destinados para la educación y no para la persecución.

El autor nos cuenta la odisea de la activista Marisela Escobedo, quien murió buscando el castigo para el asesino de su hija, quien fue ultimada por su pareja, quien al pertenecer al Cártel de los Zetas, tenía la impunidad que da la corrupción en un gobierno donde la autoridad no hace indagación alguna, al grado que la activista fue asesinada arteramente frente al palacio de gobierno, sólo por exigir justicia en un país plagado de  funcionarios corruptos, donde la  narco política es la letra de cambio.

La violencia, tan vendida y pregonada en los medios masivos, es producto de la lucha entre bandas rivales, quienes a sangre y plomo, buscan imponer su hegemonía en tan lucrativo negocio, cuyas jugosas ganancias desaparecerían sí las drogas fueran reguladas por los gobiernos que las sancionan y persiguen.

Las drogas son una vía de escape para personas que buscan olvidar sus penurias o que buscan la recreación y la satisfacción que dan a quienes las consumen, llegando a demostrar que hay muchos adictos a la cocaína y otras drogas que son funcionales para la sociedad (como Sigmund Freud) y que han dado al mundo obras literarias sublimes como los poemas de William Blake y Aldous Huxley  por citar algunos.

La guerra de las drogas, iniciada por EEUU además de ineficaz y racista (al encerrar a negros e hispanos), ha demostrado que es un excelente pretexto de su gobierno para mandar a todo el orbe a agentes para so pretexto de erradicar las drogas, se inmiscuyan en asuntos internos y presionar a los gobiernos para que sigan las directrices de Washington, haciendo que la frase del ex mandatario Felipe Calderón “Ellos ponen los adictos, nosotros los muertos” sea una cruda realidad.

Pero no todo es negro, ya que hay una luz al final del túnel y se ha dado en países como Uruguay, donde su ex presidente Mujica legalizó la marihuana con fines medicinales y recreativos, Bolivia donde Evo Morales legalizó el consumo de la ancestral hoja de coca, o como Holanda, donde sus picaderos son el ejemplo de cómo se pueden inyectar adictos en lugares específicos bajo supervisión, en lugar de hacerlo en lugares públicos o en lugares lúgubres.

También en la propia nación americana se han dado visos de hartazgo, en ciudades como California, donde hay cafeterías donde los adictos pueden consumir sin ser perseguidos, o como el estado de Washington, donde la cruzada la inició un adicto al cannabis, quien acusó al alcalde propietario de una cervecería, al demostrar que había más muertes y violencia gracias al alcohol que al uso de la marihuana.

Paradójicamente, como nos dice el autor, los narcotraficantes son los principales opositores a que se legalice la droga, ya que por obvias razones perderían el monopolio de su distribución y las jugosas cantidades que este negocio proporciona a sus integrantes, sumas que harían languidecer al mismo emperador Creso, famoso por su riqueza en la antigüedad.

Prueba de lo anterior, fueron los ataques perpetuados por cárteles a los centros de atención a adictos en Ciudad Juárez en 2008, donde comandos armados atacaron y asesinaron a los jóvenes que se encontraban en  tratamiento.

Al igual que el alcohol al legalizarse finalizó con las mafias distribuidoras de etílicos de mala calidad, de legalizarse las drogas blandas (cannabis, cocaína y heroína), los cárteles perderían el mercado y por ende, desaparecerían al no contar con los inmensos ingresos que han hecho que barones de la droga como Pablo Escobar y mediático Chapo Guzmán creen Estados paralelos que rivalicen en poder con los gobiernos electos.

La solución está a la vista de todos. Las drogas que destruyen, son la basura como el crack y el Krokodril, que además de dañar el cuerpo de los adictos, engancha a los jóvenes y los lleva a la perdición y a la violencia.

En fin, la guerra contra las drogas ha demostrado ser una falacia y una guerra perdida, una guerra que sólo va contra aquellos que no pueden pagarse un abogado, destacando que no es la droga la que provoca una conducta nociva, sino el ambiente, ya que como dice el autor; “La adicción no es una enfermedad. Es una adaptación. No está en ti, sino en la jaula en que vives”.

Un libro polémico que nos hará ver el infierno de las drogas desde otra perspectiva. Una obra que nos invita admitir que “la guerra contra las drogas, ha sido y es un completo desastre”.

 

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Fecha: 
Viernes, 28 de Agosto 2015 - 16:00
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Seis fotografías textuales que revelan la obra Retrato involuntario de Marina Azahua

“La fotografía es violenta no porque muestre violencias, sino porque cada voz llena a la fuerza la vista y porque en ella nada puede ser rechazado ni transformado” con esta cita de Roland Barthes inicia Retrato involuntario (Tusquets. 2014) de la ensayista, narradora y traductora mexicana Marina Azahua.

Ya de inicio, desde la propia portada, Marina Azahua advierte al lector sobre el otro lado, sentido, desde el cual pretende desvelar, la parte oscura de la fotografía; es decir, aquello que se le escapa al lente. Abre el debate con la leyenda siguiente: “el acto fotográfico como forma de violencia”.

Tal violencia es el misterio que queda fuera del cuadro, de la imagen, pero que, una vez nos enteramos del contexto de la fotografía, resulta muy revelador, y en muchos casos, perturbador pues muestra el antes y después de la foto que aparentemente se ve tan neutral, en un estado de quietud inocente.

El libro intenta precisamente revelarnos el revés de la fotografía, como por ejemplo en uno de sus capítulos donde aborda el tema del conflicto, en 1960, entre franceses y argelinos, una de las preguntas que se intentan responder, a través de lo que cubre lo no expuesto en la fotografía concreta, es ¿cuál fue el contexto en que se realizaron los retratos de las mujeres argelinas a las que se expuso con el rostro desnudo, obligadas por los franceses a perder su sagrada identidad, su protección, el haik que en sí mismo es “su segunda piel”?

Es decir, Retrato involuntario es un libro de contextos que a la misma vez reflejan los diversos usos que se le pueden dar a la fotografía. Las distintas formas en que funciona la cámara fotográfica siempre manipulada por el hombre. Me refiero a que deja claro, en algún momento, que la foto en sí es ambivalente y la exculpa, no así al que aprieta el gatillo: el hombre, éste que muta invariablemente con cada gatillazo de su cámara.

El hombre como paparazzi, el hombre como conquistador, el hombre como verdugo, el hombre como individuo superior, el hombre como testigo de linchamientos, el hombre como embalsamador, el hombre como ladrón de almas, el hombre como retratándose a sí mismo en toda su naturaleza.

La obra ataca y presenta al hombre y su contexto gracias a una de sus mayores armas: la fotografía.

Para bien o para mal e irónicamente, la fotografía no solamente presenta al retratado o equis situación sino que desenmascara al hombre, lo revela y esto es una forma de devolver la bala al que vendía como suvenires, por ejemplo, sus fotografías de negros colgados en árboles en el sur de Estados Unidos. Negros linchados por los blancos donde éstos posaban tranquilamente ante el cuerpo del desdichado.

La fotografía es también la historia del hombre, el recuerdo perenne de lo que puede significar también la naturaleza humana.

Retrato involuntario es una serie de seis fotografías (capítulos) reveladas que se vuelven nítidas y claras de cara al lector.

Es una obra que se presta al debate, al diálogo, a la confrontación. Invita, de igual manera, a tomar una posición contraria a la obra, si se quiere, para defender no a la fotografía, sino al hombre.

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Fecha: 
Viernes, 28 de Agosto 2015 - 18:00
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Hotel Regis

Autor: Sergio Peralta Sandoval

Editorial: Diana

"En México no hay tragedia: todo se vuelve afrenta.”
Carlos Fuentes

Un libro para nostálgicos, que nos transportará en sus páginas a épocas y personajes que dibujaron la otrora ciudad de los palacios.

Peralta nos cuenta las historias de quienes hicieron de éste hotel insigne, una leyenda y un ejemplo de hospitalidad y servicio, digno de reyes y duques.

Por sus habitaciones de lujo y buen gusto transitaron políticos, escritores y actores de la época del cine nacional e internacional. Frank Sinatra, Elvis Presley, Richard Nixon, Cantinflas, María Félix y un innumerable etcétera, hicieron de éste lugar punto de referencia para bohemios, dandis y  hedonistas por igual.

El lujo y el buen gusto hicieron de éste hotel, la meca de todo aquel que quisiera ser visto y llegar a ser alguien, al grado que su propietario Anacarsis Peralta Díaz Ceballos (a) Carcho llegó a tener derecho de picaporte con Presidentes y políticos, haciendo que el Regis fuera la antesala del poder desde su creación en los locos años veintes.

Lamentablemente, éste ícono que abrió sus puertas en 1913 y para 1922 ya contaba con el primer sitio de taxis de la ciudad, trunco su existencia en uno de los desastres naturales que sacudieron a la otrora muy noble y leal Ciudad de México.

Sus baños (donde los personajes que forjaron el México moderno hacían política y destapaban Presidentes) así como sus centros de espectáculos (El Capri y la Taberna del Greco), donde el flaco de oro, Agustín Lara tocaba y hacía las delicias de los afortunados que lograban tener un lugar en tan exclusivo enclave.

Pero como todo inicio tiene un final, un temblor fatídico derrumbó a este coloso quien desde sus cimientos colapso en aquel fatídico 19 de septiembre de 1985, siendo su imagen derruida un ícono en la psique de los capitalinos que caminamos esta gran urbe llamada México.

El autor nos cuenta como la tragedia trajo la desgracia al momento en que el gobierno expropio el predio, sólo para hacer una plaza deslucida llamada de “La Solidaridad”.

Un libro que nos llevará a un México que ya no existe, pero cuyo legado pervive en muchos corazones.

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Viernes, 21 de Agosto 2015 - 17:30
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El Enigma Spinoza

Título: El Enigma Spinoza

Autor: Irvin D. Yalom

Editorial: emecé

“Cuanta más ignorancia tenemos, más le atribuimos a Dios”
Baruch Spinoza

El Enigma Spinoza es una novela del autor de EL DIA QUE NIETZSCHE LLORO (1995) que involucra al filósofo Spinoza y al ideólogo nazi Alfred Rosemberg, quien obsesionado con la pureza de la raza aria, pregonaba la pureza de las ideas de los genios alemanes como Goethe, quien para su sorpresa, fue influenciado por un judío holandés, Baruch, motivo por el cual se adentró muy a su pesar en la obra de éste genio del siglo XVII.

La novela, que está magníficamente estructurada, y nos explica en sus páginas los prolegómenos de las obras de Spinoza, ideas por las cuales fue relegado por la comunidad judía e incluso por su familia, quienes acatando la Sherem (excomunión rabínica) abjuraron de su hermano, dándole la espalda a un hombre que vivió con honestidad e integridad.

El libro que nos narra las peripecias de Baruch Spinoza, un hombre que jamás claudicó en aras de sus ideales y que nos legó uno de los libros más maravillosos de la filosofía: Ética, publicado póstumamente y en cuyas páginas nos invita a pensar y reflexionar sobre un Dios Universal y no religioso, así como acerca de los postulados para vivir de acorde a la razón y no con superstición.

Las ideas de Baruch Spinoza, influyeron en mentes como en la de Goethe (el genio alemán, autor de El Fausto y Werther), quien uso la Ética como libro de cabecera, motivo por el cual, Alfred Rosemberg, ideólogo del Tercer Reich lo leyó (y no entendió) para saber hasta qué grado la pureza de las ideas del genio germano quedaron contaminadas por las del judío holandés.

Es ahí donde el autor nos lleva de la mano de una manera ágil y magistral a través de las mentes de dos hombres, uno criado en la Amsterdam del siglo XVII y otro en los inicios del siglo XX, quien tras el ascenso de Adolf Hitler, fue el ideólogo de tan nefasto régimen, quien buscó la notoriedad al autoproclamarse como el filósofo del Reich, epíteto que causaba hilaridad entre los jerarcas nazis.

El libro explora una faceta desconocida del Tercer Reich que consistió en la expoliación de la biblioteca del genio holandés, biblioteca que fue robada por Rosemberg, quien al ser responsable político de los territorios ocupados, se dedicó junto con sus ERR (Einsatztab Reichsleiter Rosemberg) a saquear el patrimonio cultural de los pueblos sometidos bajo el dominio del Reich.

Una novela absorbente que hará las delicias del lector, por lo que verá con nuevos ojos el fascinante mundo de la filosofía y cómo gracias a las ideas (que se esparcen como virus) se pueden crear conciencias y eliminar personas, como lo hicieron los criminales de guerra nazi.

El libro finaliza con la muerte de Spinoza, quien fiel a su filosofía tildada de atea, vivió en la soledad que le daba su trabajo como pulidor de cristales, ajeno al mundo que le dio la espalda, haciendo que su obra póstuma perviva, pese a los intentos de sus detractores y autoridades de censurar a este genio, que vivió de acorde a sus ideales, mientras que Rosemberg, el seudo intelectual, murió en la horca en Núremberg junto con los artífices del infierno del Tercer Reich.

Sin duda, un libro que ya es un clásico y que hará de su autor un referente en la literatura contemporánea.

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Viernes, 14 de Agosto 2015 - 18:00
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El Catecismo Revolucionario (el libro maldito de la anarquía)

 

Autores: Bakunin & Nechayev

Editorial: La Felguera/editores

“El tirano muere y su reino termina. El mártir muere y su reino comienza”
Soren Kierkegaard

El Catecismo revolucionario es un libro que desde su publicación en 1869 ha causado innumerables ríos de tinta y de sangre.

El libro escrito por el fanático Sergei Nechayev (influenciado por el afamado anarquista Mijail Bakunin) fue dado a conocer por la policía zarista, para que la sociedad rusa viera el grado de sadismo que tenían los anarquistas/terroristas, quienes buscaban crear un nuevo mundo a través de la destrucción.

El libro (ideado como panfleto originalmente) enumera una serie de 26 postulados discurridos por Nechayev a los miembros de la sociedad secreta Narodnaya Rasprava (La Justicia del Pueblo), cuyo símbolo era una simple Hacha, haciendo mención que el libro estaba destinado sólo a los militantes de tan terrorífico grupo.

Los postulados que van desde los deberes  y acciones del revolucionario en ciernes para eliminar de la faz de la tierra al Zar (cuestión que sucedió en 1887 cuando el Zar Alejandro III, murió desangrado tras un ataque con dinamita) y a todos aquellos representantes del orden establecido.

El libro causó tal influencia, que escritores como Dostoievsky y Camus se basaron en él para crear sus novelas Los Demonios y el ensayo El Hombre Rebelde respectivamente.

Nechayev, quien escribió el panfleto inspirado por Bakunin (quien lo subvencionó e hizo de este joven fanático un líder revolucionario) fue ideado en el exilio tras haber asesinado a un militante de nombre Ivan Ivanovich Ivanov, estudiante de la escuela de Agricultura de Moscú.

El joven fue asesinado por un afiebrado Nechayev quien lo ejecutó de un tiro, para arrojar su cadáver a uno de los ríos de Moscú, donde fue encontrado, motivo por el cual el criminal revolucionario tuvo que huir a Suiza donde se encontró con Bakunin, quien celebró su arrojo y lo auxilió en la redacción de tan álgido documento.

Respecto a Nechayev, fue detenido por la policía Zarista en Moscú cuando regresó pensando que iba a pasar desapercibido, estando preso en la prisión de Pedro y Pablo donde murió en 1882.

Un libro vigente por su crudeza y esencial para conocer el grado de fanatismo que las ideas pueden alcanzar, siendo libro base para que las PANTERAS NEGRAS lo utilizaran para continuar su lucha revolucionaria, siendo este grupo el que lo edito en inglés en 1969.

Lectura más que recomendable para aquellos que buscan entender más el flagelo del terrorismo y como las ideas pueden contaminar como el más letal de los virus las conciencias de un grupo y trastocar sociedades enteras.

Y recuerden….¡Los libros no muerden!

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Viernes, 31 de Julio 2015 - 16:00
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