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Lavaderos

29,000 millones de dólares anuales es lo que lava entre México y Estados Unidos la delincuencia organizada, informó el procurador general adjunto de Estados Unidos Kenneth Blanco, durante el discurso que pronunció durante el evento inaugural del programa de capacitación en juicios orales que la Procuraduría Fiscal de la Federación, con la asesoría de expertos estadounidenses, imparte a un grupo de abogados mexicanos.

29,000 millones es muchísimo dinero. Solo 8 empresas en el mundo obtuvieron utilidades superiores a este monto en 2014 (entre paréntesis se anotan dichas utilidades en millones de dólares): Fannie Mae (Estados Unidos: 84,000), Freddie Mac (Estados Unidos: 48,700), ICBC (China: 42,700), Gazprom (Rusia: 39,000), Apple (Estados Unidos: 37,000), China Construction Bank (China: 34,200), Exxon Mobil (Estados Unidos: 32,600) y Vodafone (Reino Unido: 31,800).

Lo anterior significa que la delincuencia organizada que opera en México y Estados Unidos es, por el monto de las utilidades que debe lavar, la novena corporación más importante del mundo. Los 29,000 millones que lava cada año es un monto superior a las utilidades de empresas globales como (entre paréntesis se anotan en millones de dólares) Samsung (27,200), Microsoft (22,800), Pfizer (22,000), Wells Fargo (21,900), Toyota Motor (18,800), AT&T (18,200), JPMorgan Chase (17,300), Wal-Mart Stores (16,000), Google (12,200), Volkswagen Group (12,000), Procter & Gamble (10,900), Nestlé (10,800), Delta Air Lines (10,500), Intel (9,600), Coca-Cola (8,500), Ford Motor (7,200), BMW Group (7,100), América Móvil (5,800), McDonald’s (5,600), General Motors (5,300) y Boeing (4,600).

Para mejor administrar sus recursos monetarios, las corporaciones arriba anotadas contratan a cientos o miles de personas, muchas de ellas altamente capacitadas en finanzas, contabilidad, inversiones y derecho. Para lavar sus 29,000 millones de dólares anuales, los delincuentes organizados igualmente deben tener trabajando para ellos a personas especializadas en los mismos temas y, además, conocedores de las muy variadas maneras de lavar y esconder dinero. Son profesionales que viven en las principales ciudades de México y Estados Unidos, en los centros financieros del planeta y, claro está, muchos de ellos saben como utilizar el ciberespacio para lograr sus objetivos ilegales.

Hace años un experto en el combate a la delincuencia organizada me dijo que “respetables” hombres y mujeres de negocios de Wall Street, en Nueva York, asesoraban a la delincuencia organizada para esconder, transportar y lavar su dinero. Tan bien sabían hacer su trabajo que era imposible demostrar que estuvieran actuando ilegalmente. No se trataba de “operadores financieros”, como los vulgares criminales que constantemente atrapan nuestras autoridades, sino de individuos egresados de las mejores escuelas de negocios estadounidenses y europeas, poseedores de distinguidas maestrías y doctorados. Después de todo, la delincuencia organizada disponía entonces, al igual que ahora, de los recursos necesarios para pagar los honorarios de profesionales tan bien preparados.

Es en elegantes edificios ubicados en Wall Street, el Paseo de la Reforma, la zona empresarial de Santa Fe, The City londinense, el Distrito Central de Hong Kong y otros lugares similares en donde trabajan los responsables de los lavaderos del dinero de la delincuencia organizada. Estamos hablando de 29,000 millones de dólares, un monto que solo puede ser lavado por expertos de clase mundial.

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Fecha: 
Miércoles, 11 de Marzo 2015 - 12:00
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El decálogo o apuesta por el olvido es un grave error

El jefe del Gabinete, Aurelio Nuño, informó de la decisión del Ejecutivo federal de obviar las demandas ciudadanas de combatir la ilegalidad, la impunidad y la corrupción. Dijo tajante a El País “que la urgencia de los cambios que pide la opinión pública no va a marcar el rumbo… «No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas»” (07/12/14). ¿Qué instituciones? ¿Cuál es el entorno en el que el equipo del presidente Enrique Peña decide ignorar la catástrofe moral, de credibilidad y de legitimidad de su administración?: los aliados políticos del jefe de gobierno parecen darle la espalda; empresarios y clases medias están irritados por los impuestos y la colusión; la plutocracia está dolida porque hirió a sus intereses; asoma una crisis por la caída del petróleo.

A la unificación de los contrarios, por efecto de las reformas y de los errores del gobierno federal, se suma la descomposición de casi todas las instituciones públicas: los partidos políticos, los poderes Legislativo y Judicial y los órdenes de gobierno municipal y estatal. Sin leyes que normen y guíen la conducta ciudadana, con el desastre de los partidos como medio para conducir pacíficamente el conflicto social, con una mayoría de gobiernos estatales y municipales disfuncionales, sin un sistema judicial que imparta justicia y provea seguridad… puede crecer la violencia y conducir a la ingobernabilidad. Ignorar esta crisis sistémica es un desatino. Cuando las instituciones se colapsan el remedio contra el desorden es la fuerza bruta o la calidad moral de sus líderes. Así, la disyuntiva es autoritarismo o la legalidad y legitimidad del liderazgo.

Por si no fuera suficiente el marasmo institucional, tenemos la crisis petrolera. La pérdida de ingresos por la caída del precio se compensará en 2015 con el seguro y el abaratamiento de la gasolina, pero no hay garantía contra un embate especulativo. Explico: las petroleras que extraen crudo de la fractura hidráulica (fracking) pueden quebrar por el desplome de los precios y la posible alza de las tasas de interés del banco central estadunidense (Fed); a su vez, los bajos precios pueden causar la bancarrota de Venezuela y quizá de Rusia. Se vislumbra un desorden financiero que hundiría al peso (la reserva de divisas es una ilusión: su mayor parte es capital golondrino). Acecha la tormenta perfecta. Presidente: no haga caso a los columnistas sino a los signos ominosos de alarma. Para conservar el mando ofrezca una disculpa (por casa blanca) y abata corrupción e impunidad. No apueste al olvido.

Fecha: 
Jueves, 11 de Diciembre 2014 - 17:00
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¡Me comprometo de manera pública!

En tono enérgico el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, instruye a los servidores públicos de su administración para que a la brevedad hagan pública su declaración patrimonial, y en caso contrario, afirmó quien no quiera hacerlo “ya sabe cuál será la decisión del Jefe de Gobierno”.

Su instrucción fue hoy, durante la presentación del Sistema de Transparencia, Rendición de Cuentas, Fiscalización, Prevención y Combate a la Corrupción. Además, se dice que los servidores públicos tendrán que presentarse a realizar exámenes de evaluación, sicométricos, socioeconómicos y poligráficos. 

La legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad, eficiencia, son los principios con los que se comprometen a respetar y que acepta el servidor público cuando firma, la “Carta de obligaciones de los servidores públicos del Gobierno del DF”. 

Por tanto, ante las instrucciones de su Jefe de Gobierno, los servidores públicos están obligados a presentar su declaración patrimonial de manera pública.

Les guste o no les guste, tendrán que hacerlo por instrucción jerárquica y por la “Carta de obligaciones”, compromiso número 13 de la fracción II en el rubro de nombre: “Manifiesto que mis principales Obligaciones como servidor público son: …13. Reportar a la Contraloría General del Distrito Federal, periódica y verazmente los bienes de mi patrimonio, mediante una declaración de situación patrimonial”.

Estimado lector, los servidores públicos están obligados a declarar todos sus bienes inmuebles (terrenos, casas,  departamentos, etc.) y bienes muebles (menaje de casa, joyas, pinturas, autos, créditos bancarios –tarjetas de crédito-, etc.). Y, de igual forma, los bienes inmuebles y muebles de su cónyuge y dependientes económicos (hijos, hijas y/o padres).

Así que, querido lector, les guste o no, a los servidores públicos del DF, tendrán que dar a conocer de manera pública sus bienes muebles e inmuebles, por instrucción de su jefe superior y por ley, máxime, porque aceptaron y firman su compromiso en la “Carta de Obligaciones”, que al final del documento dice a la letra: “Me comprometo a cumplir bajo mi más estricta responsabilidad con las obligaciones encomendadas en términos del artículo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos."

Al tiempo, tiempo…

Fecha: 
Martes, 09 de Diciembre 2014 - 18:30
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