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jaime rodríguez

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Presidente muy popular, gobernadores muy impopulares

El presidente Andrés Manuel López Obrador es inmensamente popular. De acuerdo con las encuestas más recientes, entre el 66% y el 86% de las personas aprueban su trabajo, algo nunca visto desde que a mediados de los años 70 del siglo 20 empezaron a realizarse encuestas para medir la imagen pública de los miembros más distinguidos de la clase política. 

El alto porcentaje de mexicanos que califican aprobatoriamente a AMLO es aún más sorprendente si tomamos en cuenta que por él no votó 47% de quienes acudieron a las urnas el 1 de julio pasado. 

Lo que durante sus 82 días en el poder ha dicho y hecho sirvió no solo para mantener el 53% de los que sí votaron por él, sino para atraer hacia su causa a muchos que en julio pasado se inclinaron por otro candidato presidencial. 

Sin embargo, explicar las causas de la creciente popularidad del presidente no es materia de esta columna. Hoy mi propósito es contrastar la alta aceptación del presidente con la baja popularidad de los 32 gobernadores, de acuerdo con una encuesta que Arias Consultores realizó entre 9000 usuarios de la red social Facebook. 

Por sus características, no puede afirmarse que la encuesta de Arias represente fielmente el sentir de los mexicanos, pero sus resultados coinciden con otras que se han realizado cara a cara en viviendas o telefónicamente. Por razones de espacio, no entraré en detalles, pero los resultados pueden verse en revista32.mx. 

El primer cuadro de resultados que muestra el documento de Arias muestra los cinco gobernadores “mejor aprobados” y los cinco “peor aprobados”.  

Los mejor evaluados son el morenista de Tabasco, Adán Augusto López (aprobado por el 61.2% de los entrevistados); el panista de Yucatán, Mauricio Vila (60.2%); el panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca (52.0%); el morenista de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas (49.2%); y el priista de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel (49.1%). 

Los peor evaluados son el independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez (7.8% de aprobación); el priista de San Luis Potosí, Juan Manuel Carreras (10.2%); el panista de Baja California, Francisco Vega (12.7%); el priista de Zacatecas, Alejandro Tello (13.8%); y el priista de Oaxaca, Alejandro Murat (14.5%). 

Los resultados de la encuesta de Arias deberían preocupar a cada uno los 30 gobernadores y a las dos gobernadoras debido a que, por lo menos entre los 85 millones de usuarios de Facebook en el país, no son bien vistos. Ni siquiera los dos únicos que son aprobados tienen mucho de qué presumir, pues pasaron de panzazo la prueba de la popularidad. 

¿Por qué no son populares entre sus gobernados los mandatarios locales mientras que el presidente de la República goza de una popularidad inusitada? 

Creo que no los quieren por muchas razones, entre ellas porque no saben cómo conectarse emocionalmente con las personas a través de una comunicación eficaz. La mayoría de ellos creen que los medios tradicionales son los que los comunican con sus gobernados y no utilizan adecuadamente las redes sociales.  

Todos ellos deberían estudiar y emular lo que Andrés Manuel hace tan bien todos los días: hablarle directamente a los mexicanos vía las redes sociales que, hoy por hoy, son las que mejor permiten este tipo de comunicación. 

Twitter: @ruizhealy 

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy 

Instagram: ruizhealy 

Sitio: ruizhealytimes.com 

 

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Fecha: 
Miércoles, 20 de Febrero 2019 - 14:40
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Fecha B: 
Miércoles, 20 de Febrero 2019 - 23:25
Fecha C: 
Jueves, 21 de Febrero 2019 - 10:40
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La Revolución del Bronco. Chopin y los Servidores Públicos

Mientras leía la crónica de la toma de posesión del flamante gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón (a) El Bronco —por una extraña asociación— recordé al gran Frédéric Chopin y resonaron en mi mente las notas del "estudio" llamado Revolucionario que el polaco compuso cuando se levantaron los cadetes contra la dominación rusa en Polonia que al final terminó en un fracaso. Así descargaba el compositor sus sentimientos sobre la injusticia, opresión y abuso que sufrió el pueblo polaco.

Dele click al link rojo y mientras escucha, lea...  ¿A poco no se necesita una revolución semejante en la conciencia de todos los ciudadanos de este país? Chopin lo dice todo en su Opus 10 #12. Así, me parece que fue el discurso del gobernador Jaime Rodríguez Calderón que vaya que cimbró. Ojalá encuentre eco... y se transforme en hechos.

El Bronco se expresó de la siguiente manera ante el estupor de algunos —y el regocijo de muchos—  de los asistentes en su toma de posesión:

"El estado que guarda Nuevo León es por la corrupción sin llenadera y el delirio de quienes se creyeron reyes, no gobernantes, que donde había ciudadanos veían súbditos y donde había dinero público, un botín”.

“Se les acabó la fiesta a los bandidos, que ni se hagan ilusiones las manos largas, a partir de hoy se acabaron los moches y las transas, los lujos a costillas de la gente. Si quieren lana, háganla como la gente honesta: trabajando”, sentenció.

La tunda que El Bronco le propinó al gobernador saliente —el priista Rodrigo Medina de la Cruz— fue a dos manos. El que se fue no tuvo otra más que soportar la metralla verbal y debió haberse sentido chinche... A ver si no acaba en la cárcel. A su lado el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong tampoco debió sentirse muy cómodo pues son del mismo partido político. El discurso completo se puede escuchar en el siguiente link y créanme, vale la pena. Es una llamado valeroso y ojalá no fracase como el pueblo polaco perdió la batalla por allá del año de 1831 en los tiempos de Chopin.

Es un hecho que la sociedad civil organizada de nuestro país ya no cree en nuestros gobernantes  —las famosas casas, el abuso de OHL, la bronca de El Hipódromo de las Américas que a nadie le interesa pero puede convertirse en  otro escándalo por tanta impunidad— todos abonan al hartazgo y por ello, en una sociedad organizada un candidato independiente —demostrado está— puede ser electo con facilidad. Bienvenidos sean.

Así pues, el llamando —y la denuncia— que hace el nuevo gobernador en su discurso implica que los servidores públicos deben cumplir con sus obligaciones para que los gobernados puedan gozar de todos sus derechos. Así, El Bronco —que resuena como un nuevo Vicente Fox— se pronunció y esperemos, tengo que decirlo, que no aparezca una Martita que lo mal influya, como le sucedió al expresidente.

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En fin, en unos meses veremos si Jaime Rodríguez Calderón fue capaz de crear la administración que requiere para gobernar su entidad de acuerdo a su discurso de toma de protesta. Por de pronto todos los funcionarios que trabajen en su administración van a tener que presentar su declaración de tres x tres entre otras cosas.

Veremos si puede exigirle a los funcionarios que lo acompañan en su gestión, honestidad y eficiencia. Veremos si es capaz de trabajar con el Congreso del Estado —y sobre todo con el Gobierno Federal— con los cuales va a tener que lograr acuerdos, consensos y ventajas para encontrar la prosperidad de su Estado. Veremos si lo dejan.

Todo lo anterior puede ser el principio —la simiente— para crear una "Revolución de la Conciencia" y que por una especie de ósmosis se penetre en todo el país, principalmente entre los servidores públicos —antes llamados funcionarios— que muchos incumplen con su obligación marcada en el artículo octavo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que ordena:  

Artículo 8o. Los funcionarios y empleados públicos respetaran el ejercicio del derecho de petición, siempre que esta se formule por escrito, de manera pacífica y respetuosa; pero en materia política solo podrán hacer uso de ese derecho los ciudadanos de la republica.

A toda petición deberá recaer un acuerdo escrito de la autoridad a quien se haya dirigido, la cual tiene obligación de hacerlo conocer en breve termino al peticionario.

Para nuestros asuntos particulares vamos a darle un tiempo razonable para que aquellos funcionarios que deben resolver los asuntos que les hemos expuesto con objetividad y con la Ley en la mano los resuelvan y si no hay respuesta, don Virgilio Andrade, mandamás de la Secretaria de la Función Pública, tendrá trabajo. Los vamos a denunciar.

Fecha: 
Miércoles, 07 de Octubre 2015 - 17:00
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Rómulo Farrera, “El Bronco” del sureste

 

La irrupción de Jaime Rodríguez “El Bronco” en el escenario político, mediante un contexto inédito como la candidatura independiente y su victoria, ha transformado los parámetros de la actividad electoral nacional.

Independientemente de ganar la gubernatura de Nuevo León, la gran aportación del esquema y de “El Bronco” en lo particular, además de la certeza que tiene el ciudadano de tener otras opciones, recae en la confianza, en la posibilidad de poder derrotar al sistema establecido, sobre todo con alternativas que no obedezcan a una pertenencia partidista, incluso con un auténtico perfil ciudadano, que sean capaces de representar genuinamente los anhelos sociales.

El efecto del antecedente permite a la sociedad aspirar a crear y apoyar movimientos políticos que pueda sentir como suyos, que si bien serán encabezados por un candidato, se entiende que podrán tener éxito a través de su voluntad y albedrío, y no de la imposición de las cúpulas que ejercen el poder.

Por ello el anuncio de Rómulo Farrera para contender por la vía independiente para la gubernatura de Chiapas en el 2018, se observa desde este momento, a pesar del tiempo que falta, como la mejor opción para la consolidación de este formato.

No se trata de establecer que por el simple hecho de optar por la candidatura independiente se asegure por descontado el margen de éxito; este depende de diversos factores y, en este caso, todos esos factores parecen estar alineados correctamente.

Rómulo Farrera, a diferencia de “El Bronco”, jamás ha participado ni militado en ningún partido político, lo que lo hace un autentico candidato independiente y ciudadano que se postula, no por una ambición de poder, sino en congruencia con un compromiso con sus ideas y el desempeño personal de una carrera empresarial y profesional que avalan sus capacidades.

Rómulo Farrera es un empresario exitoso, probablemente el más acaudalado de la entidad e incluso de los más importantes de todo el sureste, cuya fortuna se construyó a través de generaciones y a él le ha tocado multiplicarla.

Farrera es un hombre de empresa ampliamente reconocido, tanto por su desarrollo en los negocios, como por su integridad y honestidad. Cuenta con un prestigio a toda prueba, invulnerable.

Aunado a ello, hay que apuntar su labor altruista y un liderazgo ganado a pulso, que lo convierte en una figura local que goza del respeto de los más amplios sectores de la sociedad chiapaneca.

Sin omitir que el tema de los recursos no serán una limitante para él, no sólo porque cuenta personalmente con ellos de manera suficiente, sino porque se prevé que recibirá grandes apoyos en ese sentido, tanto de empresarios de su estado como de otras regiones.

Con esas fortalezas, el anuncio de su candidatura provocó un nivel de simpatía social tal, que permite augurar, a pesar de que faltan dos años para la contienda, que su popularidad es tan fuerte que podrá conseguir su objetivo.

Como característica esencial de su discurso, hay que decir que su mensaje se basa en el respeto, en una presencia conciliadora y eso ha logrado sumar una gran convocatoria.

Esto le otorga una gran ventaja estratégica, porque aun cuando diversas fuerzas políticas locales ya se han manifestado en su favor, él permanece en la idea firme de construir una alianza electoral ciudadana y no de partidos.

Farrera Escudero no ofrece rompimientos, sino reconciliaciones, en él se observa un talante acorde con su personalidad, que privilegia por encima de los aspectos de la competencia política usual, un proyecto de Estado y no el abuso de las descalificaciones.

De tal suerte que no hay ni efectivismo ni oportunismo, en su propuesta hay practicidad y espacio para todas las expresiones, pero el liderazgo recae en la sociedad, no en los acuerdos cupulares que resultan en compromisos.

Como ya ha quedado demostrado en el ejemplo de lo que sucedió en Nuevo León, a pesar de obedecer a características diferentes, la postulación de Farrera está impactando de igual forma en el ánimo de los chiapanecos, no sólo porque las manifestaciones de apoyo en su favor son abiertas, también porque generan una sensación de unanimidad que suponen una fortaleza que sus contendientes provenientes de las estructuras oficiales no podrán igualar.

Si además consideramos que el asunto que se refiere al tiempo que resta para la elección es un argumento que juega en su favor, porque tendrá el espacio suficiente para realizar una campaña larga y que le permitirá recorrer muchas veces la geografía estatal, podríamos deducir que su popularidad irá en franco incremento.

En Rómulo Farrera se conjugan todas las características ideales del perfil de un candidato independiente genuinamente ciudadano; por ello, después de lo que aconteció en Nuevo León, pensar en su eventual victoria es imaginable, tangible.

Fecha: 
Martes, 18 de Agosto 2015 - 17:30
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Bronco 1- Peje 0

Anticipándose al 2018, el próximo candidato presidencial de Morena, el ex priísta y ex perredista Andrés “El Peje” López Obrador, ya empezó lo que seguramente será una andanada de críticas contra quien podría ser uno de sus rivales en las elecciones de ese año, el gobernador electo de Nuevo León, el ex priísta y ahora independiente Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón.

Resulta que El Peje se enteró de algo que hizo El Bronco que puede ser muy mal visto por muchos mexicanos que estamos hartos de las relaciones de interés que existen entre políticos y empresarios. Sobre el asunto, el dos veces candidato presidencial perredista escribió lo siguiente en su página de Facebook el pasado 7 de julio: “… debo decir que Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, es más de lo mismo… ahora que se traslada en un avión privado de un contratista de Monterrey, a Colombia, queda de manifiesto que no es un hombre que entienda la política como imperativo ético”.

El tabasqueño descubrió algo que a todas luces es inaceptable en un gobernante electo o en funciones: recibir un favor de un hombre económicamente poderoso. En este caso, como ahora se sabe gracias a explicación dada por el mismo Bronco, quien le prestó el avión fue Fernando Maiz Domene, el cuñado del ex gobernador priísta de Nuevo León, Natividad González Parás (2003-2009).

En carta pública dirigida al Peje el domingo pasado, el nuevoleonés le responde, entre otras cosas: “Fernando Maiz, es un empresario generoso, quien hace 6 años, sin conocernos, en un noble gesto, en esos momentos tan difíciles en mi vida, me facilitó su helicóptero, para poder encontrar a mi hijo en la sierra, quien lamentablemente había perdido la vida en una trágica persecución por parte de la delincuencia. Ahora Fernando Maiz, es mi amigo y le viviré agradecido por siempre. Aun así, nunca hemos hecho negocios, ni los vamos a hacer”.

La explicación del Bronco me deja claro que Maiz le prestó un helicóptero cuando más lo necesitaba y que probablemente éste no esperara nada a cambio en aquel entonces. Sin embargo, la situación del gobernador electo es muy diferente hoy de lo que era hace seis años. Hace seis años se trataba de buscar a su hijo. Hoy es gobernador electo y se trataba de viajar a Colombia. Nada tiene que ver la anterior circunstancia con la más reciente.

Al gobernador electo le debe quedar claro que, como dice el viejo dicho, no puede hacer cosas buenas que parezcan malas. Está por convertirse en el primer gobernador independiente de la historia y sus detractores, entre ellos el próximo candidato presidencial de Morena, harán todo lo posible para descreditarlo porque le tienen mucho miedo rumbo al 2018.

Casi al final de su carta al Peje, el Bronco le dice: “… me pregunto si usted ha considerado continuar en esta lucha democrática, pero sin el uso de los recursos públicos que reciben los partidos. Puedo asegurarle que sí sería posible ganar la Presidencia de México, sin gastar los 120 millones de pesos, por año, que recibe MORENA, ¡regresar ese dinero a los ciudadanos, sería una gran lección de patriotismo ante los ojos de los mexicanos! ¿Cómo la ve, se anima?”. En pocas palabras, Rodríguez reta a López a que demuestre que verdaderamente es tan independiente como siempre ha presumido ser, renunciando a los cientos de millones de pesos que recibe de una de tantas instituciones que hace años mando al diablo.

Hasta anoche, en su página de Facebook, El Peje no había aceptado el reto del El Bronco. Eso sí, mandó decir por medio de su gato de angora, el fiel Martí Batres, que Morena no presentará un candidato presidencial independiente.

En este primer round de la pelea entre ambos personajes, gana El Bronco, quien por lo menos explica lo del avión a Colombia, y pierde El Peje por no explicar en persona y de manera convincente las razones por las cuales financiará su campaña presidencial con el dinero de nuestros impuestos que le dará un INE que desde para él sus socios no es confiable.

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Martes, 11 de Agosto 2015 - 12:00
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Mantener o perder poder, la encrucijada presidencial

 

Los destapes de Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle como precandidatos del Partido Acción Nacional a la presidencia de la república, ponen en serios aprietos al PRI.

De igual modo, el caso de Miguel Ángel Mancera por el PRD y, por supuesto, la candidatura ya definida de Andrés Manuel López Obrador por Morena, sin descontar eventualmente la irrupción de Jaime Rodríguez “El Bronco”, gobernador electo de Nuevo León, por la vía independiente. 

Lo anterior complica severamente el panorama priísta, porque sus rivales tendrán un enorme tiempo de ventaja para posicionarse en el ánimo social, independientemente del desgaste que genera para su causa ejercer el gobierno.

En el PRI, los tiempos sucesorios corren en otra dimensión de tiempo y espacio, bajo un estricto formato determinado décadas atrás.

Los pronunciamientos de los aspirantes mencionados materialmente trastornan el escenario del régimen en las agendas, tanto de gobierno como la política, porque para efectos de la sucesión estos elementos no se pueden separar.

El régimen ahora, aparte de tener la urgente necesidad de violentar los tiempos de la decisión, tendrá también que rediseñar la imagen y el discurso presidencial, primero, porque el presidente Peña Nieto tendrá que tomar la que será seguramente una de las determinaciones más importantes de su mandato mucho antes de lo planeado: escoger a su heredero.

Asimismo, construirle al ungido los escenarios de fortalecimiento político al interior del partido y el gobierno, así como generarle una imagen popular para estar en condiciones de enfrentar la que, desde ahora, se antoja será una de las competencias presidenciales más reñidas. 

La estrategia implica una obligación de modificar e incluso, como apuntábamos anteriormente, de transformar por completo la imagen y el discurso presidencial, porque las prioridades de la primera mitad del sexenio no pueden seguir siendo las mismas; hasta ahora el tema fundamental han sido las Reformas Constitucionales, pero su fondo y contenido están agotados.

El gobierno no puede seguir sosteniendo las reformas como el fundamento de su operación publicitaria, tiene que identificar otras áreas de oportunidad y adoptar nuevas prioridades, no sólo para intentar mejorar su imagen, sin omitir que en ello es imprescindible resolver la crisis de credibilidad institucional y la personal del Presidente, porque ambos factores inciden directamente en el proyecto sucesorio.

Enrique Peña Nieto no será el candidato, pero la influencia de su actuación en el ejercicio del poder es el antecedente natural y más importante para fortalecer o, en su caso, debilitar al candidato de su partido, sea quien fuere el elegido.

De tal forma que estos dos aspectos se tendrán que atender con prontitud, pero sobre todo con gran convicción, reconociendo que el priismo no está acostumbrado a esa dinámica de anticipación de sus tiempos.

La característica principal del priismo es, precisamente, el orden institucional, el respeto dogmático de sus formas en la distribución del poder horizontal. Adelantar el proceso puede convertirse en un factor de rompimiento de esos preceptos.

La gran fortaleza de los presidentes priístas radica esencialmente en su facultad de elegir unipersonalmente a su relevo; por ello, la tradición ha sido hacerlo hasta el último momento que el margen permite, porque se supone que una vez que se postula al candidato presidencial, el mandatario en turno pierde la mayor parte de ese poder y las estructuras se cargan a favor del que será su nuevo jefe político.

Sin embargo, las circunstancias, que son ajenas al formato usual, colocan hoy al presidente Peña Nieto en una extraordinaria encrucijada: mantener el poder, aunque eso suponga debilitar la proyección electoral de su partido, o perderlo antes del tiempo establecido, en contraparte para fortificar el interés colectivo.

Pocas veces si no es que esta es la primera, un presidente de la república emanado del Revolucionario Institucional tendrá que enfrentar un reto de estas características y dimensiones en el que sólo hay dos opciones viables: mantener para sí mismo personalmente el poder investido por el cargo hasta el límite del tiempo preestablecido o ceder el privilegio de esas facultades a cambio de que su partido esté en condiciones de conservar la presidencia del país.

Por supuesto que, visto de esta forma derivado del análisis que nos arroja como resultado, el siguiente proceso electoral presidencial será extraordinariamente competido; la posición no es nada sencilla.

De cualquier forma, suceda lo que suceda, la coyuntura pondrá a prueba las aptitudes políticas del mandatario; sin duda esta será su mayor prueba, tal vez más importante en grado de responsabilidad que la que se relaciona con el desempeño administrativo de su gestión.

Peña Nieto ha sido capaz en el pasado de tomar decisiones pragmáticas, pero esta rebasa todas las coyunturas que ha tenido que resolver anteriormente. Lo que no está a discusión es que, más allá de la vertiente por la que se incline, el tiempo corre velozmente en su contra, por lo que tendrá, pues, que precisar y concretar su postura cuanto antes.

Fecha: 
Martes, 23 de Junio 2015 - 17:00
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Elecciones: las lecciones

En los últimos días, analistas, periodistas y funcionarios se han enfrascado en comprender las lecciones que dejan las elecciones. Este es un ejercicio sano y las conclusiones son múltiples. Las lecciones pueden ser para todos: los partidos, los gobiernos, las instituciones electorales y hasta para los ciudadanos. Por esto es importante el planteamiento y discusión de las mismas. Para quien quiera verlas y aprenderlas, la reflexión puede ser provechosa; para aquellos que las nieguen, buena suerte. Sin tratar de agotar dichas lecciones de las elecciones, tal vez sea importante detenerse en los tres sucesos más llamativos: el triunfo de Jaime Rodríguez, el irresistible ascenso de MORENA (Ui) y el resultado de la votación federal en favor del PRI-PVEM.

Se dice que el triunfo de “El Bronco” en Nuevo León es una lección para el presidente Peña Nieto y los partidos. Es un aviso de que los intereses económicos pueden “hacer” gobernadores. En parte tienen razón, pero la lección también es de vuelta: no cualquier candidato es Jaime Rodríguez ni cualquier discurso populista es aceptable. Si estos mismos intereses económicos que ayudaron al “Bronco” suponen que pueden todo con dinero, se equivocan. La lección es más compleja que eso.

Sobre el ascenso de MORENA se ha dicho que es mérito de López Obrador, pero hay más responsables: Los Chuchos y las tribus perredistas. Sí, Nueva Izquierda debía aprender la elección, pero también el resto de las tribus que, por debajo de cuerda, ayudaron al triunfo morenista. La división del PRD, sus luchas intestinas, fueron una de las causas fundamentales de la defección de algunos cuadros (se dice que de Bejarano y compañía) que trabajaron a favor de las campañas de los adversarios: MORENA, PRI y PAN. También MORENA debe aprender la lección: ganó gracias a fuerzas prestadas con las que ahora tiene un compromiso. Si AMLO supone que fue sólo su carisma, podría encarar otra derrota más adelante.

Con relación a la votación federal favorable al PRI-PVEM, hay que recomendar, primero, tecito de Tila y calmantes para La Jornada, Reforma, Sin Embargo, Aristegui Noticias y amigos que los acompañan: el presidente salió airoso de las elecciones de medio periodo, a pesar de todo. Y ese todo fue mucho: casa blanca, casas de funcionarios, Tlatlaya, Iguala, CNTE, situación económica, etc. Por supuesto, los detractores habituales se apresuran a señalar que no es un triunfo de Peña Nieto, sino que los partidos de oposición son débiles, que no saben hacer política (en serio, lo dijeron), que la gente está dominada por las televisoras y un largo recetario de cosas para apoyar su opinión. Están equivocados; el gobierno federal sacó un operativo exitoso para proteger a las elecciones, estas fueron pacíficas y además es muy probable que el PRI-PVEM gane la mayoría en la Cámara de Diputados. El presidente ganó, así, sin más. Pero la elección también va de regreso. Todos sus detractores habituales tienen razón: ganó por el trabajo del PRI en los estados, por los excesos acusatorios (y muchas veces sin pruebas) contra su gobierno, por la división de los partidos de oposición, en fin. Pero las condiciones favorables, como la suerte misma, tiene la mala costumbre de agotarse. Esa es la lección.

Fecha: 
Miércoles, 10 de Junio 2015 - 16:30
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