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¿Calmarán a Trump las medidas adoptadas por AMLO?

Hoy se cumplen 20 días desde que se anunció que los gobiernos de México y Estados Unidos acordaron que el primero haría lo necesario para detener la ola migratoria hacia su frontera norte y que el segundo suspendería indefinidamente la imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas destinadas al mercado estadounidense.

Unos días después, el gobierno mexicano adoptó distintas medidas para frenar el flujo de migrantes que atraviesan nuestro país para llegar a EEUU.

La más importante consiste en enviar a miles de efectivos de la Guardia Nacional (GN), Ejército, Marina, Policía Federal (PF) y Migración a distintos puntos del país.

  1. 15 000 están patrullando la frontera norte, de Tijuana a Matamoros.
  2. 2 491 están apostados en la frontera con Guatemala y Belice, desde Tapachula hasta Chetumal.
  3. 6 500 vigilan las rutas migratorias que van desde la frontera sur hasta el Istmo de Tehuantepec.
  4. 2 000 forman una barrera de contención en el Istmo de Tehuantepec.
  5. Los agentes migratorios suman 491.

En total, son 25 991 militares y civiles dedicados a detener la ola migratoria y combatir a las bandas de traficantes de personas.

Algunos cuestionan los números dados a conocer por el general Sandoval en vista de que la recién conformada GN no cuenta aún con tal número de efectivos.  Sin embargo, quienes afirman lo anterior, olvidan que muchos de estos guardias son soldados y marinos que cambiaron sus respectivos uniformes para ponerse el de la GN.

Además de lo anterior, las líneas de autotransporte de pasajeros están ahora obligados a que todos sus pasajeros, antes de abordar un autobús, acrediten su identidad mediante pasaporte o una credencial expedida por una entidad gubernamental o privada. Quienes no puedan hacerlo, aunque sean mexicanos, no podrán viajar; tampoco podrán hacerlo los extranjeros que, aunque se identifiquen, no puedan demostrar su legal estancia en el país.

Adicionalmente, el gobierno está deportando a una gran cantidad de centroamericanos que entraron ilegalmente al país. Ahora, cualquier extranjero que pretenda entrar a México por su frontera sur debe identificarse, solicitar permiso para ingresar al país y manifestar cuáles son sus propósitos, ya sea quedarse en México o buscar asilo en Estados Unidos.

El general Sandoval explicó que los migrantes son detenidos y puestos a disposición de las autoridades migratorias para que tramiten su entrada legal al país ya que “la migración no es un delito, es una falta administrativa”.

Deben dar resultados las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para contener el número de migrantes que sin permiso entran a México.

En mayo, las autoridades de EEUU detuvieron a 144 278 personas que intentaban entrar ilegalmente a ese país, la mayoría de ellos centroamericanos.

En junio el número deberá reducirse significativamente. El 22 julio, al vencerse el plazo de 45 días que los gobiernos de México y EEUU acordaron para que se vean resultados tangibles, deberá ser aún menor, para que el agresivo e impredecible Donald Trump deje de pensar durante algunas semanas en imponer aranceles a las exportaciones mexicanas.

La cuestión es saber cuál es el número que calmará al presidente gringo.
 

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

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Sitio: ruizhealytimes.com

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La pesadilla de los racistas trumpianos

 

Steve King es un republicano de 67 años de edad que representa a un distrito electoral del estado de Iowa ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es un metodista que se convirtió al catolicismo, la religión de su esposa, 17 años después de casarse con ella.

En 1996, después de dedicarse a los negocios, ingresó a la política, ganando un escaño en el Senado de Iowa. Desde 2002 es representante de su estado ante el Congreso federal.

Es un conservador que se opone al aborto, al matrimonio de personas del mismo sexo, a los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), a la investigación de células madre humanas y a los derechos de los animales. Es tan extremo el conservadurismo de este hombre blanco que hasta se opone al matrimonio civil, aceptando solo el religioso como válido, y a que medicamentos como el Viagra sean subsidiados por el gobierno a través de los seguros Medicare y Medicaid.

Cuando Trump lanzó su candidatura presidencial en junio de 2015 dijo, entre otras cosas, que los inmigrantes mexicanos ilegales son narcotraficantes, criminales y violadores. Aparentemente se inspiró en algo que dijo King en julio de 2013, cuando al referirse a los inmigrantes indocumentados dijo que “por cada uno que es el primero en su clase (valedictorian), hay otros 100 que pesan 130 libras - y tienen pantorrillas del tamaño de melones porque están transportando 75 libras de mariguana a través del desierto”. Es decir que, para King, los inmigrantes sin papeles son narcotraficantes.

En 2008, este político racista puso en duda el patriotismo del entonces candidato presidencial Barack Obama alegando que, si éste era electo, “los islamistas radicales, al-Qaeda, los islamistas radicales y sus partidarios, bailarán en las calles en mayor número que lo hicieron el 11 de septiembre”. Esta advertencia racista contenía además una gran mentira, la de que musulmanes habían celebrado en las calles de Estados Unidos los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Casi un años después de afirmar falsamente de que los musulmanes habían bailado en las calles estadounidense, King se retractó. Sin embargo, la mentira fue después tomada y propalada por Trump, quien hasta ahora no se ha retractado.

Steven King comparte la ideología del estratega en jefe de la Casa Blanca, Steven Bannon, quien antes de convertirse en el director de la campaña electoral de Trump, en agosto de 2016, era el presidente ejecutivo de Breitbart News, un sitio web de noticias de extrema derecha que ha sido calificado como un medio que difunde material racista, xenofóbico y antisemita.

Hace dos años, en un evento en que participó en el Vaticano, Bannon resumió sus creencias así:

“Ciertamente creo que el secularismo ha socavado la fuerza del oeste judeocristiano para defender sus ideales, ¿verdad? Si ustedes regresan a sus países de origen y proponen defender el oeste judeocristiano y sus principios, a menudo, especialmente cuando tratan ustedes con las élites, se les ve como alguien que es bastante extraño. Por lo tanto, ha disminuido la fuerza. Pero creo firmemente que, cualesquiera que sean las causas del actual impulso al califato -y podemos debatirlas y la gente puede intentar desconstruirlas- tenemos que enfrentar un hecho muy desagradable. Y ese hecho desagradable es que hay una guerra de guerra importante, una guerra que ya es global. Va a la escala mundial, y la tecnología de hoy, los medios de hoy, el acceso de hoy a las armas de destrucción masiva, va a conducir a un conflicto global que creo que tiene que ser enfrentado hoy”.

Para Bannon, los únicos valores que importan son los de la civilización occidental, la de los blancos, la que hay que defender del islam, la de los cafés y negros.

Lo mismo piensa King. Hace unos días, al referirse al ultraderchista Geert Wilders, candidato puntero en las encuestas de las elecciones parlamentarias que hoy se realizan en Holanda, el gringo escribió en Twitter: “Wilders entiende que la cultura y la demografía son nuestro destino. No podemos restaurar nuestra civilización con los bebés de otra persona”. Al mencionar a los bebés de otra persona, el congresista aludía a los bebés no blancos, incluyendo latinos, que nacen en Estados Unidos y otros países.

Donald Trump, aunque no lo admita, como sí lo aceptan Bannon y King y muchos como ellos, tiene una pesadilla: que los no blancos y latinos sí lleguen a ser minoría a mediados de este siglo. Están aterrados y por eso insultan y agreden a mexicanos, árabes y otras minorías.

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El voto del miedo

El domingo pasado, en la primera vuelta para las elecciones regionales, los franceses dieron un giro radical hacia la derecha. El Frente Nacional, FN, liderado por Marine Le Pen, arrasó con los socialistas del presidente François Hollande y con los conservadores del Frente Republicano, de Nicolas Sarkozy. A Hollande no le sirvió de mucho la respuesta (acertada y efectiva, para muchos) de su gobierno tras los atentados de París. La situación económica, una serie de errores del gobierno y el miedo frente a una islamización radical, llevaron a la debacle de la izquierda en el país galo.

Aunque la historia haya enseñado a los franceses los peligros de las ideologías extremistas, la coyuntura actual es perfecta para el FN y ahora la extrema derecha no sólo ha ganado sufragios debido a la crisis económica, sino también a la amenaza que implica vivir entre terroristas. Llama la atención que la mayoría de los nuevos votos para el FN son de gente joven. Tradicionalmente eran ya mayores los votantes del FN.  

Las urnas hablan lo que votantes callan. Dicho de otra manera, lo que era un secreto a voces, ha dejado de serlo: los franceses ya no quieren a más inmigrantes en su territorio, especialmente, si son inmigrantes musulmanes.

Tras el triunfo del FN, Marine Le Pen dijo que su partido es el único verdaderamente republicano e invitó a todos los patriotas franceses a unirse al FN en la segunda vuelta. 

Pero no siempre fue así. Con la oleada de inmigrantes que llegaron a Francia, a partir de 1950, el país se llenó de musulmanes. Francia les abrió las puertas, les dio todas las facilidades para que empezaran una vida nueva, una vida mejor. En aquel entonces no se veían las ejecuciones repugnantes y violentas a través de vídeos, ni los saqueos de ciudades enteras y mucho menos se mataba a gente a diestra y siniestra en la calle. Gente inocente. Ahora muchos de esos inmigrantes y los que llegaron después de ellos quieren cambiar las reglas de convivencia del país de acogida. No quieren adaptarse a la cultura y a las costumbres de cada lugar. Por el contrario, quieren que sean los franceses, y los europeos en general, los que se adapten a ellos. Rechazan ciertas reglas, cuando ellos mismos jamás permitirían que los occidentales aplicaran sus propias reglas en sus países musulmanes. Utilizan la religión como bastón de mando para cometer sus atrocidades, cuando todos sabemos que no es la religión el problema, sino su interpretación equivocada.  Todo esto, por supuesto, genera desconfianza y miedo entre los franceses, que no están dispuestos a seguirlo tolerando y necesitan de un gobierno fuerte que se encargue del asunto.

La persona que ha conseguido que el Frente Nacional gane nuevos adeptos es Marine Le Pen, luego de que expulsara a su padre, Jean-Marie Le Pen, del partido. Teatro o realidad, el FN tenía que desligarse de su ideólogo, Jean-Marie Le Pen para poder suavizar su discurso ultra nacionalista.  El padre era una ficha.  Antisemita, había dicho que Petain no había sido ningún traidor de Francia, que las cámaras de gas utilizadas durante la Shoa habían sido tan sólo un detalle de la historia, y que ahora los franceses eran gobernados por inmigrantes e hijos de inmigrantes, como el primer ministro Manuel Valls, que era francés sólo desde hacía 30 años, mientras que él lo era desde hacía 1000.

A pesar de la nueva estrategia del FN que consiste en moderar las posiciones políticas del partido, Marine Le Pen se ha mantenido firme con el asunto de los musulmanes en Francia. Al comparecer en un tribunal de Lyon para hacer frente al cargo de incitar al odio racial contra los musulmanes, dijo que Francia estaba ocupada por los inmigrantes, de la misma manera que había estado ocupada por los Nazis durante la II Segunda Guerra Mundial.

Lo que esta mujer propone es una verdadera política de lucha contra la inmigración masiva, sobre todo de la comunidad musulmana, para no exponer a su país a acoger más terroristas islamistas. Su régimen estaría basado en la tolerancia cero y en la expulsión sistemática de los inmigrantes clandestinos. El cierre de las mezquitas radicales y la expulsión de cualquiera que impartiese el odio hacia su territorio. Para ello recomienda la, nada popular medida, de no ayudar a los barcos repletos de inmigrantes y suprimir la cobertura médica de los sin papeles, dentro del territorio francés. Hay que retomar el control de nuestras fronteras nacionales, dijo. Y pretende hacerlo con toda la fuerza de la policía, del ejército y de las aduanas.  

Cuando las ideas de la extrema derecha que condujeron al fascismo en el pasado y dañaron a tanta gente se encuentran en una coyuntura como la actual,  donde un, así llamado, Estado Islámico, demuestra su efectividad para radicalizar a musulmanes de todo el mundo y hacerlos operar, no sólo en atentados con fines estratégicos y simbólicos, como el de París, sino que es capaz de asesinar a sangre fría a unos empleados de oficina en el tranquilo condado de San Bernardino, California y, ¿por qué no?,  en cualquier sitio, a cualquier hora, y en cualquier lugar del planeta…  entonces, el miedo se apodera de la gente, que es capaz de optar por cualquier partido que le ofrezca seguridad; mano dura, como la de Marine Le Pen.

La paradoja radica en que antes de que Al-Qaeda derribara las Torres Gemelas y antes de que el Estado Islámico apareciera en el mapa del terrorismo internacional, la llegada del FN en la Eurocámara se veía ya como un enorme peligro para Europa.

Y ahora, lo que ha pasado puede volver a ocurrir, dijo el presidente Hollande, refiriéndose a las elecciones presidenciales de 2002, en las que Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, estuvo a nada de haber ganado en la segunda vuelta contra el ex presidente Jacques Chirac.

En las próximas elecciones presidenciales, Marine Le Pen podría ser electa como presidente de Francia.

El problema con los partidos de ultra derecha europeos: el Partido del Pueblo Danés; La Liga Norte Italiana; Los Demócratas Suecos; Amanecer Dorado, partido neonazi griego; Los independistas flamencos Vlaams Belang de Bélgica; el Partido de la Independencia del Reino Unido; el Partido Liberal Austriaco; y el Frente Nacional francés, es que suelen ser xenófobos y ultranacionalistas, pero más que nada, que rechazan la idea de la solidaridad entre los países europeos, de la Unión Europea que tanto ha costado y que, a pesar de sus fallas, creo que ha demostrado ser la mejor alternativa para competir en un mundo globalizado.  

Una gran parte de los franceses, luego de los atentados de París, ha dicho que prefiere sacrificar libertad a cambio de seguridad. Lo que equivale decir que los musulmanes radicales están echando por la borda muchos de los grandes ideales que se consiguieron tras la Revolución francesa.

Quisiera volver a destacar que con la llegada de la extrema derecha al poder se correría el riesgo de entrar en una atmósfera de xenofobia y satanización de los musulmanes. Y como escribí en mi artículo anterior, los terroristas constituyen una minoría, muy peligrosa, pero una minoría.

Antes de la II Guerra Mundial, los graves problemas económicos y sociales fueron campo fértil para el desarrollo de los regímenes fascistas europeos. Me pregunto si ahora lo que provoque el regreso de ese tipo de regímenes será la amenaza del terrorismo.

¿Dónde quedaron las lecciones de los años 30?

Sólo queda esperar que la moderación del partido sea verdadera y que el FN sea, como afirmó Marine Le Pen, un partido verdaderamente republicano. 

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Fecha: 
Martes, 08 de Diciembre 2015 - 17:00
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Un huracán llamado Francisco

Durante su visita de seis días a Estados Unidos que ayer concluyó el papa Francisco se refirió a diversos temas que la sociedad y la clase política estadounidenses discuten amplia y muchas veces violentamente.

Hay algunos que creyeron que el jesuita argentino no abordaría algunos temas o que los mencionaría de manera discreta y diplomática al pronunciar sus discursos en Washington, Nueva York y Filadelfia. Quienes esto pensaron no han entendido o querido entender que este papa no es parecido a la mayoría de sus antecesores, por lo menos a los del último medio siglo. No es un diplomático como Pío XII y Pablo VI o un político como Juan Pablo II o un intelectual como Benito XVI. Personalmente creo que más se parece al reformador Juan XXIII y al hombre sensible y amoroso que en su breve pontificado nos mostró ser Juan Pablo I.

Lo anterior no significa que Francisco no sepa cuándo actuar como un diplomático o un político, o que no sea intelectualmente sólido. Después de todo, es un jesuita y no se llega a papa si no se poseen esas cualidades. Sin embargo, creo que pasará a la historia por el nuevo rumbo que le está daño a la iglesia católica y por la personalidad buena y generosa que ampliamente ha demostrado tener.

En su discurso ante representantes, senadores, el gabinete de Barack Obama, miembros de la Suprema Corte, el cuerpo diplomático y la crema y nata de la clase política y militar de Estados Unidos, Francisco:

Defendió a los inmigrantes: “Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes… en este continente, las miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor para sí y para sus seres queridos, en un anhelo de vida con mayores oportunidades. ¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos? No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna. Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste”;

Se pronunció contra la pena de muerte en un país en donde 1,414 personas han sido ejecutadas desde 1976 y 3,001 esperan ser ajusticiadas: “La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo. Esta certeza es la que me ha llevado, desde el principio de mi ministerio, a trabajar en diferentes niveles para solicitar la abolición mundial de la pena de muerte”;

Condenó que la política no sirva al individuo pero si a los intereses económicos: “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social. No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo”;

Sin mencionar el cambio climático abordó el tema refiriéndose a su reciente encíclica: “En Laudato si’, aliento el esfuerzo valiente y responsable para «reorientar el rumbo» y para evitar las más grandes consecuencias que surgen del degrado ambiental provocado por la actividad humana. Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos –y este Congreso– están llamados a tener un papel importante. Ahora es el tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una «cultura del cuidado» y una «aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza»”.

Sus palabras conmovieron a más de uno. No olvidemos que el vicepresidente Joe Biden es católico, como lo son 26 de los 100 senadores, 137 de los 435 representantes que integran el Congreso federal, y seis de los nueve jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos. Varios de ellos lloraron al escuchar a Francisco, entre ellos el presidente saliente de la Cámara de Representantes, el republicano por Ohio John Boehner.

En sus demás discursos el papa argentino se refirió a estos temas y a otros pero sus palabras ante los políticos serán los que probablemente más afectarán en el corto y mediano plazos la realidad política estadounidense.

Francisco es un huracán que llegó al Capitolio y ante la opinión pública destruyó muchas posiciones ideológicas de los legisladores que han empantanado la discusión de diversos asuntos, entre ellos el migratorio. Como lo dijo en Cuba: “El servicio nunca es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas”.

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Lunes, 28 de Septiembre 2015 - 12:00
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En ninguna parte: Exilio y desarraigo

Después de cuatro años de una cruenta guerra civil, en medio de un complejo éxodo y enfrentando muchas dificultades, algunos sirios están encontrando, poco a poco, países dispuestos a refugiarlos. Al filo de la tragedia y la desesperación, cada uno llega cargando su propia historia de dolor.

¿Debe Europa recibirlos?

Van a la deriva y, una vez en su nuevo destino, comienzan el período de adaptación. Para algunos será más fácil que para otros. El sentimiento que tiene una persona cuando abandona su país, a causa de la guerra, es muy diferente que cuando lo hace por motivos personales.

La guerra es devastadora.   

El desarraigado, escribió el poeta Enrique Lihn, no está de turista en una tierra extranjera; está todos los días de paso. El destierro es estar en ninguna parte, es el fantasma para el que no hay lugar.

De acuerdo con algunos relatos de refugiados, durante el período que el refugiado pasa en busca de un sitio donde asentarse y, una vez ya instalado, experimenta una inquietante inmovilidad, acompañada de una insoportable incertidumbre. Escucha voces, tiene visiones y sueños relacionados con su vida anterior, con sus muertos y sus agresores. Su mundo se ha trastocado por completo. Desconfía de todo el mundo. Tiene cambios de personalidad. Se le ha roto el espíritu.  

El exiliado, sobre todo el refugiado de guerra, siempre arrastra consigo la melancolía de lo que ha perdido. Los refugiados han abandonado sus casas, familias y amigos; los lugares que frecuentaban, su cultura y sus costumbres. Su identidad. Se sienten ajenos a la vida del lugar donde llegan y ese sentimiento los persigue durante mucho tiempo. A veces, para siempre.

Todo refugiado de guerra tiene que hacer un duelo por sus pérdidas. Y en medio de esa vulnerabilidad, reconstruir un hogar, una familia y un nuevo entorno social. Pegar sus piezas rotas. Rehacerse a sí mismos. Muchas veces se buscan entre ellos para sentirse menos solos. Se reunen en casas y cafés y hablan de su país. De los dictadores que tienen que caer, para que ellos puedan regresar. Muchas veces no regresan nunca. Algunas veces, en los países de acogida, son bien recibidos por la gente y otras, rechazados. En todo caso, el rechazo es mejor que vivir la guerra.

El escritor Roberto Bolaño, que era un maestro de exilios, escribió que exiliarse no es desaparecer, sino empequeñerse, ir reduciéndose lentamente o de manera vertiginosa, hasta alcanzar la altura verdadera, la altura del ser. Y se preguntaba: ¿La «tierra extraña» es una realidad objetiva, geográfica, o más bien una construcción mental en movimiento permanente? 

Lo cierto es que algunos refugiados o exiliados de guerra, con el tiempo, no sólo consiguen adaptarse a su nuevo hogar, sino que hacen importantes aportes al país que los recibió.

Luego de que los países árabes más ricos les dieran las espalda a sus, supuestos hermanos, árabes y musulmanes: los sirios; Europa, que por obvias razones ha tratado de frenar los flujos migratorios hacia sus países miembros, se ve en la obligación moral de recibir a estos millones de seres humanos que huyen de la guerra. La situación llega en un momento muy difícil. Europa está en crisis y tiene muchos problemas con el Islam.

Recibirlos no debe limitarse a proporcionarles las necesidades básicas. Tienen que dar trabajo a los adultos y educación a los niños. Insertarlos a los sistemas de salud. Enseñarles el nuevo idioma. Hacerlos productivos. Buscar qué pueden aportar al país de acogida. Sólo así se sentirán útiles y se integrarán de una forma sana a la sociedad. Su repatriación podría tomar mucho tiempo y, en muchos casos, nunca llegar.

Hay cosas que no están en discusión y ésta es una de ellas. No hacer nada o no hacer lo suficiente, sería un error histórico imperdonable.

No es una cuestión de política, raza, religión o nacionalidad.

Se trata, ante todo, de un acto de humanidad. 

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Miércoles, 09 de Septiembre 2015 - 17:00
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Lo que comunica una imagen

Desde que nacemos, somos seres comunicados; primero imitamos gestos (lenguaje no verbal), después imitamos sonidos (lenguaje verbal) y habrá quien opine (me uno a ellos) que incluso desde que estamos en el vientre materno establecemos comunicación a través de los movimientos que son percibidos por nuestra madre.

Vivimos en constante comunicación, a pesar de que la modernidad y sus avances tecnológicos parecen ir en contra de tal proceso de una u otra forma establecemos comunicación con el otro y así es que construimos relaciones sociales; por ello, se dice que la comunicación es la base de las ciencias comprensivas, en tanto que éstas buscan el entendimiento del comportamiento humano y sus relaciones.

Elegí estudiar ciencias de la comunicación quizá un poco alejada de todo lo que envuelve dicho proceso en su perspectiva teórica y filosófica pero segura de que quería entender cómo funciona en realidad y cómo es que a partir de ella interactuamos con los demás, intercambiamos información, establecemos patrones de conducta, generamos procesos creativos e incluso, alcanzamos un nivel de comprensión sobre nosotros mismos.

Con esa misma intención decidí escribir semana a semana sobre esas cosas que pueden ser trending topics o bien que a pocos o nadie les interesa pero al final, comunicar, enviar un mensaje que cada uno interpretará a su modo según su propia carga cultural y su realidad y que podrá o no estar de acuerdo pero que quizá sea semilla que rinda como frutos un cambio en la forma de pensar y actuar.

En ese sentido, es que sigo creyendo que la fugacidad de la información de hoy día es tal, que dejamos de lado la reflexión que nos permite el tomarnos el tiempo necesario para digerir los acontecimientos y sacar nuestras propias conclusiones porque vivimos más informados que comunicados.

Sin embargo, a pesar de ello, es posible voltear la mirada hacia otras formas de expresión que nos invitan a la reflexión como las artes plásticas, la fotografía, la danza, el teatro, el cine, la gastronomía, el diseño o la literatura; entre otras tantas formas que tiene el ser humano para crear un discurso y establecer un proceso de comunicación con sus receptores.

En ese sentido, estamos rodeados de discursos (que no de mensajes) que nos toca descifrar e interpretar y con ello, decidir si hay algo que debamos ajustar en nuestra vida más allá del simple hecho de informarnos.

Toda esta disertación viene a cuento por la reciente imagen que ha dado la vuelta al mundo y que además de haberse vuelto viral (término tecnológico usado para destacar todo aquello que se propaga en instantes a través de las redes sociales) ha dado pie para despertar conciencias y hacer un fuerte llamado a usted, a mí y a toda la humanidad.

Me refiero a la imagen del niño sirio encontrado ahogado en la playa turca de Ali Hoca Burnu y cuya nota, entre otras, puede leer en el siguiente link http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/03/actualidad/1441232434_109669.html

Como madre que soy, la imagen me impactó fuertemente y como comunicóloga destacó el poder de una fotografía y lo que comunica por sí misma, incluso fuera de contexto; a eso me refiero con las otras formas de expresión y en este caso, de denuncia. Comunicarnos en el sentido de compartir el mismo código (lenguaje) no tiene que ver con idiomas, política, economías o medios; como seres humanos compartimos (o deberíamos compartir) el dolor de aquéllos que viven en situación vulnerable llámense inmigrantes, refugiados, marginados, con capacidades diferentes o desempleados; sin embargo, tengo la sensación de que necesitamos un impacto tan fuerte como el provocado por la fotografía de Aylan Kurdi (el niño sirio) para despertar del letargo en que vivimos.

Una imagen, cuyo discurso tiene tela para rato de dónde cortar porque el poder de una imagen es así y por ello, lo visual es tan importante cuando de publicidad y mercadotecnia se trata.

La comunicación es eso también, no simplemente el intercambio mecánico de información entre un emisor y un receptor a través de un medio sino entendimiento en tanto comprensión del discurso que el otro pretende comunicar y a partir de dicho entendimiento, un cambio de actitud.

Mi padre suele decirme: "si crees que lo que vives es una tragedia, sal al patio a contar tus penas y regresarás muy contento a casa". No es necesario salir al patio de nuestras casas, tan sólo con asomarnos a otras realidades a través de las múltiples formas de expresión que podemos encontrar, nos daremos cuenta de que el mundo es más, mucho más que el celular o la pantalla o la laptop que nos informa y que además, nos necesita.

Imagen: http://lamafaldadequino.blogspot.mx/2009/02/durkheim-y-mafalda.html

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Martes, 08 de Septiembre 2015 - 16:30
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La risa y el olvido

Entre más escucho los discuros y las entrevistas de Donald Trump, su verborrea incesante, más cómico y patético me parece el personaje. Basa su campaña en su postura contra los mexicanos ilegales que viven en Estados Unidos. Resulta irrisorio que arremeta contra ellos alguien cuya fortuna se inició, precisamente, en el negocio de la construcción y la especulación inmobiliaria. ¿Quiénes construyen todos esos edificios si no, en gran parte, los mexicanos ilegales? ¿Quiénes hacen el trabajo que los norteamericanos no quieren hacer? El despotismo de Trump es grotesco. Sus propuestas, desmesuradas. Lo mismo que su falta de tacto político y la falta de sensibilidad que muestra hacia un grupo muy grande de seres humanos que trabajan en su país y que merecen respeto. Los mexicanos que cruzan la frontera son, además, personas vulnerables. Son gente que fue expulsada por las precarias condiciones que el gobierno de su país les ofrecía, de la misma manera que en el pasado llegaron a ese país los irlandeses, los italianos y muchos otros en tiempos idfíciles. Los ancestros de Trump están entre ellos. Donald Trump conoce un lado de México, pero desconoce el más importante: el de la capacidad del mexicano, de ese mexicano, para luchar y sufrir en medio del infortunio. Pero todo se quedaría ahí, es decir, en un personaje ridículo más, de no ser porque encabeza muchas de las encuestas, si no es que todas, para su postulación como presidente de los Estados Unidos por parte del partido republicano. Lo grave es que muchos estadounidenses quieran votar por él. ¿Doble moral? Quizás Donald Trump dice en voz alta lo que muchos callan, porque decirlo sería políticamente incorrecto. El magnate ha dicho muchas veces que los mexicanos sonmos criminales. Somos peligrosos. Y luego, cuando se da cuenta de que generalizó a los mexicanos, trata de tamizar sus comentarios. El daño ya está hecho. Un político debería de conocer la fuerza de la palabra. ¿Estamos ante la típica actitud de miedo frente a la otredad ? No estoy seguro de que el miedo de Trump tenga que ver sólo con la seguridad de su país. Hasta donde yo sé, ningún mexicano les ha armado un 11 de septiembre a los estadounidenses. He seguido de cerca muchas de las noticias sobre las masacres perpetradas en EUA y una gran parte fue hecha por los mismos norteamericanos. ¿Y qué hay de los terroristas que los amenzan constantemente, los mismos que amenazan a Europa, los religiosos radicales? Es cierto, la inmigración ilegal acarrea muchos problemas y EUA está en todo su derecho de frenarla y de hacer lo que crea más conveniente. Pero «en política la forma es fondo». Por supuesto, no creo que Donald Trump haya leído o vaya a leer jamás a un intelectual mexicano como lo fue don Jesús Reyes Heróles como para entender esa frase. Las pandillas de las que habla están llenas de salvadoreños, hondureños y puertorriqueños, entre otros. El fenómeno del crimen no se va a  solucionar construyendo un muro y expulsando a los mexicanos. Tampoco trayendo de regreso a EUA a los « buenos mexicanos». Por supuesto, el muro se puede construir, pero en el fondo sabemos que lo del muro lo está utilizando como una estratagema electorera, y eso no se vale. El discurso de Trump es incivilizado. A estas alturas, todos sabemos que se trata de un discurso político que utiliza porque le es de utilidad, ya que sabe que con él gana más votos de los que pierde, de la misma manera que ahora su apuesta es que triunfando ganará más dinero del que puede perder. Donald Trump es un gran bocón. Y espero que al final todo termine, como diría Milan Kundera, entre la risa y el olvido.

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Viernes, 28 de Agosto 2015 - 17:00
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¡Cuidado con Donald!

El gran editor y periodista estadounidense H. L. Mencken (1880 - 1956) ideó lo que a mi juicio es una de las mejores definiciones: “El demagogo es el que predica doctrinas que él sabe que son falsas a personas que él sabe que son idiotas”.

He escuchado y analizado tres entrevistas que muestran, sin lugar a duda, el aspirante a la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, “predica doctrinas que él sabe que son falsas a personas que él sabe que son idiotas”. Y no solo eso, sin titubear ni pestañear ignora los datos científicamente obtenidos que contradicen los números que con pasmosa facilidad se saca de la manga. Peor aún, sin el menor rubor le dice a sus entrevistadores que están equivocados, o son impreparados o carentes de imaginación.

Las entrevistas a que me refiero son: 1. La del 28 de junio en el programa “Enfoque con José Díaz-Balart” de Telemundo; 2. La del 8 de julio con la reportera Katy Tur de NBC News; 3. La del 8 de julio en el programa “Anderson Cooper 360” de CNN.

En cada una de ellas Trump dice, palabras más palabras menos, lo mismo, lo que indica que ya tiene muy ensayadas las preguntas a las respuestas que supone que le van a formular.

Insiste en decir que “Estados Unidos se ha convertido en un vertedero para los problemas de todos los demás. Cuando México envía su gente no está enviando a lo mejores. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores. Y algunos, supongo, son gente buena… Vamos a tener terroristas que vienen a través de la frontera. No tenemos ninguna protección”.

Sobre lo anterior, él y Cooper sostuvieron el siguiente dialogo:

COOPER: He visto un montón de estudios que dicen que en realidad no hay correlación entre la inmigración ilegal y la delincuencia. Y que, de hecho, los inmigrantes en realidad cometen menos delitos que la población en general.

TRUMP: “Anderson, tú no eres un bebé, ¿OK? No eres un bebé”. Están causando problemas tremendos. En términos de crímenes, en términos de asesinatos, en términos de violaciones.

COOPER: Dos estudios. La Universidad de Northwestern citada por The Washington Post dice que no hay correlación entre la inmigración ilegal y los crímenes violentos. Pew, usando datos de la Universidad de Massachusetts descubrió, y cito, “las tasas de criminalidad entre inmigrantes de primera generación, aquellos que vinieron al país de otro lugar, son significativamente más bajas que la tasa general de criminalidad y la de la segunda generación”.

TRUMP: Anderson, si alguien es un inmigrante ilegal no debería ni siquiera estar aquí. No debería haber crímenes. Se supone que no deben estar en el país.

Del intercambio anterior puede verse como Trump nunca aceptó las cifras de las dos universidades, las ignoró olímpicamente y siguió afirmando que el crimen se debe a los inmigrantes.

He aquí algunas perlas de Trump que seguramente lo volverán más popular entre los millones de idiotas que lo están colocando en el primer o segundo lugar en las encuestas realizadas para medir la popularidad de los aspirantes republicanos a la presidencia estadounidense:

  • Sobre el muro que construiría entre México y Estados Unidos: “Voy a construir un mejor muro y lo voy a construir más barato, y México lo va a pagar”.
  • Sobre el pueblo mexicano en general: “Me encanta el pueblo mexicano. Muchos mexicanos trabajan para mí. Hago negocios con muchas personas mexicanas.  Me compran cosas, como apartamentos, etc., etc. Tengo buenas relaciones con México y con el pueblo mexicano. Me encanta el pueblo mexicano. Me encanta su espíritu”.
  • Sobre rival demócrata Hillary Clinton: “Ella tiene mucho que ocultar. Ella fue la peor secretaria de Estado en la historia de los Estados Unidos”.
  • Sobre su estrategia para combatir al ISIS: “Haría cosas que serían tan duras que ni siquiera sé si seguirían vivos para venir a la mesa [de negociaciones]. Bombardearía hasta el infierno esos campos petroleros [en Irak]. No enviaría muchos soldados, porque no los necesitará cuando haya terminado".

La historia demuestra que cuando un demagogo convence a las mayorías y accede al poder se vuelve una amenaza para su propio país y el mundo. Por eso, ¡cuidado con Donald Trump!

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Viernes, 10 de Julio 2015 - 12:00
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Arte para todos: De leyendas, vendedores ambulantes y regateos

La historia de la que hablaré en este artículo será sobre el inicio de la influencia francesa en el comercio de México durante el siglo XIX, modernidad que inicia antes y durante el porfiriato con la migración de un gran grupo de galos llamados Barcelonnettes.

Tras la leyenda del éxito en tierras mexicanas

Para conocer la historia los más destacados comercios que hasta nuestros días continúan funcionando, debo empezar este relato a inicios del siglo XIX en un pequeño pueblo al suroeste de Francia llamado Barcelonnette, en el Valle de Ubaye (región de los Alpes de la alta Provenza en la Costa Azul), donde al igual que en toda Europa los inviernos son largos y duros por lo que la población usualmente diversificaba sus actividades dependiendo la época del año. Lo común para la gente de este pequeño valle, apodados Barcelonnettes, era o tejer lana y seda, o ser jornalero agrícola, o pastorear, o incluso trabajar fuera de su aldea durante la mitad del año.

A inicios de 1820 los hombres del pueblo comenzaron a buscar otras formas de trabajo para sostener a sus familias, viendo la posibilidad de probar fortuna como vendedores ambulantes en otras regiones y ofrecer las mercancías fabricadas en su pueblo. Muchos viajaron hacia Lyon y Borgoña e incluso hasta Flandes. Pero tres hermanos apellidados Arnaud, Jacques (1781-1828), Dominique (1784-1848) y Marc Antoine (1788-1849) resultaron más aventureros y valientes que otros, decidiendo emprender un viaje mucho más largo y alejado de casa. En 1821,  llevando prendas de lana y seda, cruzaron el mar para venderlas en tierras americanas. Iniciaron en Luisiana, Estados Unidos, en donde Jacques, a diferencia de sus hermanos, se enfocó en la agricultura, ganadería y plantaciones. Permaneció asociado a Dominique y Marc Antoine en el negocio industrial y comercial del algodón, seda y textiles, pero en 1828 muere asesinado.

Los hermanos deciden bajar hasta la Ciudad de México, donde al poco tiempo de su llegada consiguen establecer frente a la antigua Plaza del Volador (que se encontraba junto a Palacio Nacional) en la calle de Portacoeli (hoy Venustiano Carranza) su primera tienda, o dicho como en aquel entonces, “cajón de ropa” al cual nombraron “Las siete puertas”.  El éxito fue rápido y rotundo. La mercancía que llevaban y que pronto empezaron a mandar traer gustó mucho en la sociedad de la época, por lo que en muy poco tiempo su nombre creció y su fortuna también. Esto detonó una “fiebre” por la riqueza en América y especialmente en México. Las familias en el Valle de Ubaye conforme veían a los familiares de los Arnaud aumentar en riqueza y forma de vida dejaron de suponer que se debía tan solo a un mito o leyenda y comenzaron a viajar hacia la recientemente independizada nación en busca de negocios y progreso.

Fue así como muchos barcelonnettes viajaron y se establecieron en aquellas épocas en México. Bueno, en general hubo una gran movilización de franceses hacia México, hay datos que muestran como después de la expulsión de españoles en los años 1827-28, 1829 y 1833, los galos se convirtieron en el primer grupo extranjero que habitaba la Ciudad de México. Esto propició avances en comercio, industria, finanza, sociedad y cultura. Pero fueron los de Barcelonnette los más activos en el primer rubro, estableciendo tiendas de venta de ropa, novedades al mayoreo y menudeo, etc., las cuales crecieron en renombre rápidamente.

En 1890 un viajero francés llamado Emile Chabrand hizo un recuento de los negocios de franceses en la Ciudad de México, a 70 años del inicio de su migración, y concluye el texto enfatizando la realidad del éxito de los Barcelonnettes en dicha nación”:

¿Quieren cifras, documentadas y precisas?, se puede evaluar a cuatrocientos cincuenta los barcelonnettes que cuentan con fortunas que varían de cincuenta mil a ochocientos mil francos, y más de treinta los millonarios. Uno de estos últimos acaba de morir en Niza dejando, dicen, de quince a veinte mil millones a sus hijos; cultivaba la tierra y cuidaba los borregos antes de ir a México. [1]

Fue tan relevante y prolifera dicha ocupación Barcelonnette en México durante el XIX e inicios del XX que en la plaza principal de el pueblo existe una placa, la cual se muestra a continuación, en la que se destaca a los hermanos Arnaud, su tienda “Las siete puertas” y se exalta aquel empuje hacia la migración. También quiero destacar que durante el porfiriato hubo una búsqueda constante por la moda afrancesada, por lo que además todos los galos que vivían en México recibieron gran apoyo por parte del gobierno e incluso por el mismo presidente Díaz.  Esto se ve reflejado también en el centro de Ubaye, en una muestra de agradecimiento hacia dicho gobierno, ya que es el único lugar del mundo, fuera de México, donde nombraron una avenida en honor a Porfirio Díaz (Véase la fotografía que presento después de la placa).

En el siguiente artículo concluiré esta historia sobre los barcelonnettes y los más relevantes comercios que fundaron en México, siendo uno de estos el Palacio de Hierro.

barcelonnettes-1.png
Placa ubicada en el pueblo de Barcelonnette, que exalta a los hermanos Arnaud y la emigración hacia México.

FUENTEhttp://http://www.passionprovence.org/archives/2013/03/18/26615467.html

Traducción placa: [2]

"LAS SIETE PUERTAS

Los 3 hermanos Arnaud, primeros jóvenes del Valle que partieron hacia México en 1821, abriendo una tienda de telas en el Centro de México llamada “las 7 puertas”. La prosperidad de esta tienda dio pie al nacimiento de la formidable emigración de Barcelonnettes hacia México."

barcelonnettes-2.png
Los Alpes pintorescos. Barcelonnette. Avenida Porfirio Díaz. Ca. Inicios siglo XX

FUENTE: http://www.notrefamille.com/cartes-postales-photos/cartes-postales-photos-Avenue-Porfirio-Diaz-04400-barcelonnette-04-alpes-de-haute-provence-48955-62999-detail.html

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[1] E. Chabrand, De Barcelonnette au Mexique, Inde, Birmanie, Chine, Japon, Etats-Unis, Paris, E.Plon, 1892, p. 412.

[2] Traducción realizada por la autora del artículo.

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Miércoles, 08 de Abril 2015 - 17:00
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La Iglesia en México y el Mundo: ¿Por qué no viene el Papa a México?

Muchas personas en el país quedaron desilusionadas porque Francisco no vendrá México en 2015, a pesar de que viajará a Estados Unidos y a otros países de América Latina en los próximos meses.

Las razones para no visitar México son varias, algunas de índole logística, otras de racionalidad eclesial, y otras, naturalmente, políticas. Empecemos por las logísticas.

La visita a Estados Unidos el próximo comprende tres etapas: asistir al octavo Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, una alocución ante la Asamblea general de la ONU en Nueva York y una visita oficial al presidente Obama y al Congreso en Washington, D.C.. Con ese itinerario, se llenan los ocho días que se destinan a una gira internacional. La gira a Sri Lanka y Filipinas duró una semana, desde la salida de Roma el lunes 12 de enero por la tarde, hasta el regreso exactamente al siguiente lunes, 19 de enero. La semana siguiente, las actividades del Papa se redujeron al mínimo indispensable. Obvio, el Papa Francisco es un hombre de 78 años, sin un pulmón y que si bien goza de una salud aceptable para su edad, está consciente de que no debe extralimitarse si quiere cumplir con todos sus objetivos de reforma.

En el caso de la visita pastoral a Ecuador, Bolivia y Paraguay, programada para fines de año, no hay modo de incluir a México, simplemente por distancia.

Vamos al segundo aspecto, al eclesial. Una parte de la jerarquía católica mexicana parece ser el modelo de lo que Francisco critica y que quedó magistralmente resumido en la alocución a la Curia del 22 de diciembre pasado, cuando habló de las quince enfermedades que “debilitan el servicio de Cristo”. No es porque en México no existan agentes pastorales positivos y con gran vocación, sino porque la parte más visible deja qué desear. Para muestra, el expediente de los Legionarios de Cristo y su relación con los poderes fácticos locales, independientemente de las atrocidades cometidas por su fundador; o personajes como el obispo emérito Onésimo Cepeda que se refirió al tema de Ayotzinapa en términos poco delicados por decirlo de una manera suave…

Un aspecto que resulta poco conocido son las diferencias entre el clero diocesano y el regular en México, en especial, la distancia que hay entre los obispos y los jesuitas. En el particular caso mexicano, la Compañía de Jesús desde la guerra cristera (1927-1934) ha asumido una posición crítica al gobierno frente a la posición más colaboracionista de los obispos a partir de 1938. Y justamente en las negociaciones para los cambios constitucionales de 1992, la jerarquía impidió que los religiosos participaran del diálogo con el gobierno, lo que derivó en que éstos cuestionaran cómo y para qué los cambios. Los obispos atribuyeron a los jesuitas haber promovido los cuestionamientos internos y desde entonces, puede hablarse de una especie de veto sistemático a los jesuitas, de forma en que no ha habido en México un obispo jesuita desde el fallecimiento del último obispo prelado de la Tarahumara, Mons. José Llaguno, en 1992. A ello hay que añadirle la animadversión que Juan Pablo II tenía en contra de la Compañía… y que Jorge Mario Bergoglio es jesuita y se le nota…

Lo de que sería grosero no visitar a la Virgen de Guadalupe, tiene algo de verdad y algo de retórica …. Benedicto XVI no estuvo en la Villa y no pasó nada, pero fue una forma elegante de Francisco para excusarse frente a tanta invitación gubernamental y eclesiástica.

El Papa Francisco conoce México, ha estado tres veces en el país, y lógicamente tiene una buena idea del sistema político mexicano no sólo como parte de la cultura general de América Latina, sino porque su secretario de Estado, el cardenal Parolin, conoce al dedillo la lógica de la clase política y de la Iglesia en México, pues le tocó ser testigo presencial de los intríngulis de las negociaciones de los cambios constitucionales en materia eclesiástica.

En las actuales condiciones de México, la necesidad de legitimación es muy fuerte, provenga de dónde provenga. Por eso, el Papa Francisco claramente dijo que no es el momento de hacer una visita pastoral a México: primero, precisamente porque no quiere que su imagen sea utilizada para convalidar un gobierno que él percibe fuera de la lógica de la doctrina social de la Iglesia, cuyos postulados son semejantes a los keynesianos en lo económico, pero con una agenda moralizante en lo político y lo social. Segundo, un elemento que pudo haber influido en la decisión del Papa es la percepción internacional del gobierno peñista. En ese sentido, diferentes publicaciones de alto impacto entre las élites mundiales -The Wall Street Journal, The Economist, The Guardian, The Washington Post, entre otras-  han dado cuenta no sólo de los casos relacionados con la violencia y el narcotráfico (Ayotzinapa y Tlatlaya) sino también de la corrupción, uno de los temas que más preocupan al Papa y al cual se ha referido en varias ocasiones, diciendo que es normal ser pecador, pero corrupto, no.

Un tercer aspecto son los informes que recibe de la Conferencia del Episcopado Mexicano y de la Nunciatura Apostólica, los cuales, a juzgar por lo expresado en la visita ad limina de mayo de 2014, no deben ser particularmente halagüeños con respecto a la gestión gubernamental, máxime si tomamos en cuenta el número de sacerdotes asesinados -nueve- por el crimen organizado de 2013 a la fecha, así como la crítica situación económica en la que destaca la alta concentración de la riqueza.

Un cuarto aspecto es que el Papa ha expresado su interés por acompañar a los migrantes y claramente dijo que le gustaría cruzar la frontera de México a Estados Unidos, al igual que los migrantes. Sin embargo, ese un tema de la agenda bilateral de los gobiernos de Obama y de Peña Nieto, cuya negociación es bastante espinosa y una acción pontificia, como la antes señalada, podría entorpecer la negociación política entre republicanos y demócratas en el Congreso Norteamericano, en detrimento de los migrantes mexicanos y centroamericanos. Como lo ha demostrado en distintas ocasiones, Jorge Mario Bergoglio es políticamente sensible y si no puede ayudar, tampoco estorba…

En suma, la prudencia política, tanto en términos civiles como eclesiales, indican que no es el momento apropiado para que el Papa argentino visite México. Tal vez en 2016, si las condiciones son favorables.

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Lunes, 26 de Enero 2015 - 17:00
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