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ingobernabilidad

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Chapomanía

La fuga del Chapo Guzmán de la cárcel de alta seguridad capturó la imaginación nacional y mundial. Aquí y allá se mofan del ridículo que hizo el gobierno de Enrique Peña y se pone de manifiesto el descrédito de México, que tendrá costos. En el ámbito interno un escenario posible es que puede complicarse, a medida que fenece el sexenio, la gobernanza. En el campo internacional es factible un deterioro de las relaciones con Estados Unidos por bloquear la extradición del capo; asimismo, existe el riesgo de que pocos gobiernos tomen en serio al régimen mexicano: el efecto Chapo puede acarrear una especie de aislamiento diplomático (¿y económico?) del país. A este penoso suceso le antecede la crisis de credibilidad por el conflicto de interés de las casas del presidente y de algunos funcionarios de su primer círculo. También le precede la crisis de derechos humanos en Tlatlaya e Iguala.

A tan delicados asuntos se le suma el descrédito de los poderes Legislativo y Judicial, ambos lastrados por la corrupción y el uso arbitrario y patrimonial del poder y de los recursos públicos en beneficio de sus camarillas. El mismo derrotero siguen los partidos políticos, que representan más bien a sus familias y pandillas. El distintivo de la clase política es la impunidad y la corrupción. El divorcio entre el pueblo y sus representantes es patente. El resultado es que México está al arbitrio del más fuerte, lo que genera más desigualdad. Si las instituciones están rebasadas por disfuncionales y, por tanto, están capturadas por los políticos y la gran empresa, si por ende el gobierno es incompetente, y si la ley está al servicio de las elites, entonces estamos ante una crisis de legitimidad política de las clases gobernantes. ¿Sigue la guerra civil?

Hay que evitar este posible escenario catastrofista. Es hora que el gobierno de Peña muestre que entiende que sí entiende. Ello implica un golpe de timón para cumplir y hacer cumplir la ley, para combatir a la impunidad –mediante la rendición de cuentas– y a la corrupción, llevando a los tribunales a los presuntos corruptos. También involucra un cambio de personas y en las políticas de seguridad y de lucha contra el narcotráfico. La seguridad debe centrarse en combatir a los delitos que más dañan y humillan a los mexicanos (secuestro, extorsión, asesinatos, etc.), y la estrategia contra el narcotráfico requiere sacar al ejército de ese infierno y replantear la política punitiva contra las drogas ilícitas ante Estados Unidos, pues esta inútil lucha nos arrastra a la guerra civil, que dañaría la seguridad del poderoso vecino norteño. Es lamentable lo que pasó, pero es atroz persistir en lo que nos lastima.

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 17:00
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Der mexicaner Golem

En 1920 el director polaco Paul Wegener realizó una de las películas emblemáticas del Expresionismo Alemán, sobre una novela de Gustav Meyrink que con el título de Der Golem, ha trascendido hasta nuestros días, convirtiéndose en una obra maestra. Cuenta la historia de un ser gigantesco construido de arcilla, al que se trae a la vida con la ayuda de la hechicería, para proteger a los judíos de Praga, de la persecución. Sin embargo, la criatura se sale de control y se convierte en un tirano.

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Mutatis mutandis esa historia se repite en nuestro país en los años recientes, hasta llegar a junio de 2015 en que verdaderamente la criatura creada se ha tornado incontrolable y tirana. La criatura de marras tiene el nombre de CNTE, es nuestro Golem.

Aunque de manera similar ocurre con otros sindicatos y poderes fácticos, el poder del que se ha apropiado la Coordinadora es increíble, pues sobrepasa todos los límites imaginables y lo estamos viendo y viviendo es estos días.

Se acaba de anunciar en estos días la “suspensión indefinida” de las fechas para la evaluación a los maestros del país, vinculada con el ingreso, promoción y permanencia de los profesores en los niveles de la educación básica y media superior. El rechazo a esta medida de evaluación ha sido expresado por la CNTE, desde la aprobación de la mal llamada reforma educativa.

Casualmente la suspensión se anuncia en los momentos en que la organización sindical está haciendo desmanes en parte de las estructuras electorales de varios estados, aunque de manera destaca en Oaxaca.

En Michoacán, desde finales de mayo, anunciaron acciones y paro de labores desde el 1 de junio, todo ello con el propósito así manifiesto de impedir la realización de las elecciones.

Hechos como estos, aunados, por otro lado, a los asesinatos de candidatos, es indudable que contribuyen a abonar a la percepción de un país bajo la ingobernabilidad. El maquillaje con el que el gobierno federal trata de ocultar el verdadero problema, ya no es creíble para gran parte de la ciudadanía y la lectura que se da al hecho es que con la presión ejercida por la CNTE ha hecho doblar las manos a la autoridad. Para las dos partes, parece que el sector educativo es lo que menos importa. Para el magisterio vale más mostrar músculo y conseguir prebendas, mientras que para el gobierno es “llevársela de muertito”, sin manifestaciones que nos hagan ver mal en el extranjero.

En la película de El Golem, una niña a la que el tirano abraza, siente curiosidad por una estrella que está en el pecho del engendro y la arranca. Sin la estrella, el Golem queda destruido, pues ahí reside su poderío, mas en el caso de la CNTE no se ve, ni siquiera a mediano plazo, que existan intenciones de desarticular y volver al cauce legal al sindicato más importante y grande del país. La reforma “educativa” era el inicio y se ha desmantelado.

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Fecha: 
Martes, 09 de Junio 2015 - 17:00
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Observatorio ciudadano: Impunidad

No cabe duda que de los hechos más trascendentes que han ocurrido en estos últimos días están dos vinculados por su impacto social y político: la reforma constitucional en materia de corrupción y el informe sobre impunidad, dado a conocer por el rector de la Universidad de las Américas de Puebla, Luis Ernesto Derbez. Me referiré, en esta ocasión, al segundo de ellos.

Dados como somos a magnificar las expectativas sobre anuncios que se antojan “bomba”, estoy seguro que un numeroso grupo de personas estuvimos atentos a los resultados de esa investigación. No es para menos. Se trata de una de las prácticas más lacerantes a la que nos enfrentamos los mexicanos desde hace años: la impunidad.

Ser impune puede ser “padrísimo”. Imaginemos el gozo interno de un menor que se sale con la suya en una travesura entre hermanos; podemos especular sobre la sonrisa malévola de un violador, cuando sabe que su víctima no denunciará la agresión; e incluso podemos oír la expresión de un recién nombrado funcionario público (no importa el tamaño del cargo) que expresa un “Ya la hice”, cuando sabe el monto de los recursos públicos que tendrá en custodia y de los cuales desviará una parte para ese “hacerla”.

En cualquiera de los tres escenarios propuestos sólo como ejemplo, hay un ofendido. No importa el tamaño del agravio, porque sustancialmente tiene un mismo valor, que es justamente la impunidad.

Los datos expresados por ex canciller Derbez son importantes, aunque sean parciales, pues se refieren a una sola parcela del amplio espectro en donde se da la impunidad. Sí, como sociedad con aspiraciones democráticas, es trascendente que conozcamos la información dura del fenómeno en comento, pues si bien es cierto que cada uno de nosotros tenemos una percepción sobre el asunto, la sistematización y ponderación de números adquiere solidez.

Resulta desastroso y desesperanzador que, justo cuando en el Congreso de la Unión se aprueban las bases para un sistema anticorrupción, sepamos que nos encontramos en el segundo lugar frente a otras 58 naciones. No nos ha asombrado que nos gane Filipinas, pero nos callamos ante la posibilidad de que en un estudio global quedemos peor parados.

Resulta muy relevante esa información, cuando la sociedad duda cada día más de la política como forma de resolver problemas y armonizar los intereses de todos. El estudio revela que parte del problema de la impunidad es sistémico y estructural, y tiene un puerto de toque en los índices de gobernabilidad.

En efecto, el Instituto del Banco Mundial ha definido seis dimensiones que reflejan el grado de gobernabilidad de un país, entre los que se encuentra el Estado de Derecho, que se refiere a la calidad en el cumplimiento de los contratos, la impartición de justicia en los tribunales, la calidad de la policía y la incidencia del crimen y la violencia. En el centro de ello, creo yo, está la impartición de justicia que se refleja en casos como el de Ayotzinapa, la falta de denuncia de algunos delitos como la violencia intrafamiliar, secuestros, robos, etc.

Que como país de impunes nos hayan dado un numerito, es crucial para darnos cuenta de la necesidad de una transformación a fondo de la sociedad. No bastará un marco regulatorio anticorrupción. Lo que se ocupa es que asumamos nuestro papel ciudadano de denuncia y exigencia ante los abusos, las injusticias y los latrocinios, pero sabiendo que lo más importante está en el ámbito personal e íntimo. Aunque no acepto que la corrupción está en los genes del mexicano, sí comprendo que el problema es de proporciones mayúsculas por nuestra negativa a los cambios. Ése, es el verdadero problema.

Fecha: 
Sábado, 25 de Abril 2015 - 11:00
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El papel de Alfredo Castillo en Michoacán

El comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, fue retirado de su cargo el 22 de enero pasado, el cual desempeñó por poco más de un año. ¿Qué evaluación merece su desempeño? Cuando inició sus labores la situación era crítica: los grupos criminales dominaban a casi toda la entidad, extorsionaban e imponían derechos de piso (que no es otra cosa sino el cobro de impuestos), administraban justicia y también secuestraban y asesinaban. Pululaban grupos armados en los que se mezclaban autodefensas y delincuentes: soplaban vientos de guerra civil. Al término de su labor logró replegar a Los Templarios y se redujo sustancialmente la extorsión y el cobro de piso. Reagrupó a los grupos rebeldes y los convirtió en fuerzas rurales, logrando un frágil armisticio.

Sin duda hay avances. Aunque su legado también entraña graves fallas. La regularización de las fuerzas de las autodefensas es una manzana envenenada: estos rurales son integrados por fuerzas rivales y por delincuentes arrepentidos o que dejaron su antigua filiación por así convenirles, al menos coyunturalmente. En los últimos días de la gestión de Castillo fuimos testigos de los riesgos de estas rivalidades. Igualmente vimos el surgimiento de al menos una nueva célula, Los Viagra: no se quiere entender que la decapitación de una banda genera nuevos grupúsculos, usualmente más peligrosos para la seguridad y el patrimonio de las personas. Pero su mayor falta es que no tuvo la visión de crear ni fortalecer las capacidades institucionales de Michoacán para mejorar la gobernación y sentar las bases del desarrollo y la seguridad a largo plazo. Tampoco sabemos cómo gastó el cuantioso dinero federal.

Más allá del paso fugaz de Castillo, hay una deficiencia crucial en la estrategia que aplicaron las elites gobernantes en Michoacán: un diagnóstico equivocado de la crisis de la entidad. Se partió de que el problema se circunscribía sólo a someter a las mafias sin enfrentar su origen, que es doble: la hipócrita guerra contra las drogas y el colapso del Estado de derecho a causa de la impunidad y la corrupción. El mismo nombramiento del comisionado nace de una violación a la Constitución. Lo procedente era desaparecer los poderes en Michoacán y no nombrar a un procónsul al margen de la ley. El colapso de la entidad se debe a años de tolerar todo tipo de delitos y desmanes (impunidad) y de la corrupción de los gobiernos. Y el comisionado surge de una violación a la ley, soporte de la convivencia civilizada. ¿Cómo curar a un enfermo violentando los protocolos médicos? Esta es la tragedia de México.

Fecha: 
Jueves, 29 de Enero 2015 - 18:00
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El decálogo o apuesta por el olvido es un grave error

El jefe del Gabinete, Aurelio Nuño, informó de la decisión del Ejecutivo federal de obviar las demandas ciudadanas de combatir la ilegalidad, la impunidad y la corrupción. Dijo tajante a El País “que la urgencia de los cambios que pide la opinión pública no va a marcar el rumbo… «No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas»” (07/12/14). ¿Qué instituciones? ¿Cuál es el entorno en el que el equipo del presidente Enrique Peña decide ignorar la catástrofe moral, de credibilidad y de legitimidad de su administración?: los aliados políticos del jefe de gobierno parecen darle la espalda; empresarios y clases medias están irritados por los impuestos y la colusión; la plutocracia está dolida porque hirió a sus intereses; asoma una crisis por la caída del petróleo.

A la unificación de los contrarios, por efecto de las reformas y de los errores del gobierno federal, se suma la descomposición de casi todas las instituciones públicas: los partidos políticos, los poderes Legislativo y Judicial y los órdenes de gobierno municipal y estatal. Sin leyes que normen y guíen la conducta ciudadana, con el desastre de los partidos como medio para conducir pacíficamente el conflicto social, con una mayoría de gobiernos estatales y municipales disfuncionales, sin un sistema judicial que imparta justicia y provea seguridad… puede crecer la violencia y conducir a la ingobernabilidad. Ignorar esta crisis sistémica es un desatino. Cuando las instituciones se colapsan el remedio contra el desorden es la fuerza bruta o la calidad moral de sus líderes. Así, la disyuntiva es autoritarismo o la legalidad y legitimidad del liderazgo.

Por si no fuera suficiente el marasmo institucional, tenemos la crisis petrolera. La pérdida de ingresos por la caída del precio se compensará en 2015 con el seguro y el abaratamiento de la gasolina, pero no hay garantía contra un embate especulativo. Explico: las petroleras que extraen crudo de la fractura hidráulica (fracking) pueden quebrar por el desplome de los precios y la posible alza de las tasas de interés del banco central estadunidense (Fed); a su vez, los bajos precios pueden causar la bancarrota de Venezuela y quizá de Rusia. Se vislumbra un desorden financiero que hundiría al peso (la reserva de divisas es una ilusión: su mayor parte es capital golondrino). Acecha la tormenta perfecta. Presidente: no haga caso a los columnistas sino a los signos ominosos de alarma. Para conservar el mando ofrezca una disculpa (por casa blanca) y abata corrupción e impunidad. No apueste al olvido.

Fecha: 
Jueves, 11 de Diciembre 2014 - 17:00
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Diagnóstico de la crisis de los poderes públicos

 

El presidente Enrique Peña proferirá hoy un discurso en el que expondrá la ruta a seguir para enfrentar la crisis que asuela a los poderes públicos en México, y amenaza con provocar una espiral de ingobernabilidad. El diagnóstico que la elite política haya hecho de la circunstancia mexicana es vital para medir el alcance y la efectividad del remedio. Al parecer el tema central será la violencia. Puede ser un buen indicio si se entiende que la violencia tiene muchas caras: la del gobierno por no cumplir ni hacer cumplir la ley, o sea, la impunidad; la violencia política o desigualdad ante la ley; la violencia económica, que se revela como desigualdad y marginación; la violencia de la corrupción o uso privado de los bienes públicos, que mina el erario y a la competitividad; la violencia a los derechos del individuo o guerra contra las drogas, etc.

Estas manifestaciones de la violencia tienen en jaque a partidos y poderes públicos: el posible conflicto de interés entre el presidente y empresarios causó una crisis de confianza que socava su legitimidad. Los miles de asesinatos y desaparecidos devastan al poder judicial, y cierra este círculo la respuesta de la Suprema Corte al referendo, vía consulta popular, sobre salarios mínimos y energía: esta figura jurídica nació muerta, ya que cualquier ley tiene implicaciones económicas. Si el ciudadano no puede incidir sobre el destino de su dinero (los impuestos) se anula el sistema representativo. Así, la Corte da la espalda a la democracia. Por su lado, el legislativo no equilibra al ejecutivo. La corrupción e impunidad, que corroe a los partidos, obstruye a este canal como medio para encausar el conflicto social. Y estados y municipios están colapsados. Las violencias liquidaron a la estructura institucional.

Reconstruir a las instituciones es tarea de mediano plazo. En lo inmediato, es crucial incidir en el sistema de rendición de cuentas, que implica pedir perdón, un desagravio simbólico y tal vez una amnistía y, a partir de ahora, combatir con firmeza la corrupción, el tráfico de influencias, el abuso del poder y la malversación del dinero de cada uno de nosotros. Sugiero esto porque quizá no haya políticos sin mancha. Para preservar los derechos individuales debe sustituirse la guerra a las drogas por la prevención de las adicciones: es condición sine qua non para sanear a las policías. Contra la violencia económica hay que subir salarios, depurar programas sociales (origen del clientelismo), establecer una política industrial que reconstruya las cadenas productivas, brinde crédito, desarrolle la ciencia y dé fin a la colusión políticos-empresarios. Por último, hay que fijar plazos y metas. Es el último tren de las elites.

Fecha: 
Jueves, 27 de Noviembre 2014 - 17:30
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