Se encuentra usted aquí

infertilidad

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Los vientres alquilados

Hace algunas semanas la prensa y la televisión mexicanas mostraron las imágenes de varias mujeres jóvenes embarazadas que dijeron haber sido engañadas por sus compañías que se dedican a promover y realizar una serie de procedimientos biomédicos conducentes a resolver problemas de infertilidad de varias parejas que desean tener un hijo. El papel de estas jóvenes es el alquiler de su vientre para gestar una criatura que eventualmente habrá de nacer al término del embarazo. Aparentemente, estas mujeres están sujetas a diversos escrutinios ginecológicos y psicológicos para garantizar el desarrollo normal de la criatura. A cambio, ellas recibirán una compensación mensual, comida, alojamiento, rigurosos exámenes y la atención médica necesaria durante el transcurso de la gestación. Supuestamente, todo se realiza dentro de un marco legal por medio de un contrato.

El problema surgió cuando las mujeres embarazadas deberían haberse trasladado al estado de Tabasco para el alumbramiento. La razón es que Tabasco es el único estado de la República que concede la maternidad subrogada en su Código Civil. Al parecer, el punto de contención es si las mujeres habían sido previamente informadas de esta situación, ya que ellas declararon cumplir con todas las estipulaciones pero no estaban dispuestas a realizar el viaje a Tabasco.

Las compañías en cuestión, ambas extranjeras, han actuado muy discretamente y no se ha sabido más del asunto, quizá su discreción tenga un gran fundamento económico, el cual les es bastante redituable. La información en internet es bastante general y al parecer, la metodología exploratoria, los análisis bioquímicos y la práctica ginecológica descritas son bastante aceptables y cumplen con los estándares éticos y la buena práctica médica, el problema que enfrentan estas compañías son los aspectos legales que surgen después del nacimiento. Estas compañías son filiales de poderosas transnacionales y operan en sitios como Bombay, Bangkok, México y otros países donde abunda el talento y la destreza biomédica, pero también abundan la pobreza y los sistemas burocrático-legales que no son muy transparentes y ahí es donde se presentan las dificultades.

Los precios y las ganancias que obtienen son exorbitantes y al parecer, proveen soluciones para todo tipo de problema: infertilidad masculina o femenina, monitoreo de niveles hormonales, aspiración de óvulos, obtención de esperma, congelación de los mismos si el cliente lo desea, fecundación del ovulo e implante del embrión, pruebas y monitoreo del embarazo, alumbramiento, etc.

Cada una de la soluciones requieren de un paquete de servicios con unas consideraciones y un precio especiales, es como abrir el menú de un restaurante caro, donde todo cuesta un ojo de la cara. ¡Ahhhh! los precios son en dólares norteamericanos (precios vigentes a Septiembre 2014).

Algunos ejemplos:

  • Implante de embrión, con todos los estudios hormonales y las consultas requeridas. $49,500. Costo del óvulo aparte, aproximadamente $4,500
  • Implante del embrión usando el óvulo de la madre (incluye tratamiento para inducir ovulación múltiple) $49,500
  • Implante de embrión usando óvulos previamente congelados $39,500

Los precios no incluyen: pasaje de avión, hoteles, transporte, intérpretes (de ser necesarios), choferes, alimentación, costos legales, etcétera. La información general describe que las compañías se hacen cargo de preseleccionar la raza y el prototipo de óvulos y espermatozoides, al gusto del cliente. De tal manera que este complejo asunto no solo es para personas muy solventes, sino para personas con tendencias clasistas, algo así como una hojeada a los catálogos para perros, gatos o peces.

Sería muy deseable que nuestro país no aprobara ni se preocupara por este tipo de proyectos, que no le atraen ningún beneficio a México. Simplemente, este no es nuestro problema; según datos de la Secretaría de Salubridad, existen aproximadamente un millón de parejas tratando de solucionar esta situación. Por otra parte, autoridades del Instituto Nacional de Población, aclaran que ya tenemos bastantes habitantes cuyo futuro es muy incierto.

Es muy lastimoso leer anuncios en Facebook u otros medios acerca de mujeres cuasi analfabetas que ofrecen sus vientres en alquiler. Esas mujeres deberían saber que existen compañías farmacéuticas que pagan por estudios experimentales, donde el pobre conejillo de indias no sabe que están haciendo con su organismo ni que consecuencias futuras tendrá el (los) tratamiento(s) a los que la van a someter.

Esta es una práctica habitual de estas compañías dedicadas al desarrollo e investigación de productos de consumo y farmacéuticos, que no dudarían en experimentar con cualquier candidata.

Basta recordar que la píldora anticonceptiva fue desarrollada en conocidos laboratorios farmacéuticos en México, donde se hicieron múltiples ensayos con las mujeres sujetas a los derivados hormonales. La talidomida de triste recuerdo fue desarrollada en Auschwitz, donde innumerables mujeres fueron sujetas a las pruebas experimentales para prevenir el vómito y la nausea.

Así, existen muchos otros fármacos o descubrimientos cuyos orígenes han sido muy inciertos.

Autor:

Fecha: 
Lunes, 14 de Septiembre 2015 - 16:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

“Madre querida… ¡Soy infértil!” Parte II

Pasamos por exámenes… —molestos, por cierto— pero el deseo de tener al bebé era más fuerte que las incomodidades. Análisis médicos para él, para mí… finalmente, se encontró la causa. Después, continuar con los tratamientos —otra pequeña pesadilla— aunque TODO lo valía. Tenía el deseo, la esperanza de que este peregrinar llegara a feliz término…, con un bebé durmiendo en mi regazo.

Pasaron días, semanas, meses. Empezamos por el tratamiento más sencillo… Hasta llegar al más complejo. Pusimos todo nuestro esfuerzo. Seguíamos las instrucciones de los médicos ¡Hacíamos la tarea MÁS que al pie de la letra! Los comentarios alentadores de los especialistas nos estimulaban para seguir adelante, intento tras intento. Finalmente…, se terminó nuestra esperanza.

En retrospectiva, creo que nos faltó información o tal vez la tuvimos en exceso. Quizá fue la indecisión ¿Qué faltó? Aún no lo sé. Los procesos de fertilización no estaban tan evolucionados como hoy. Hace quince años no existían el número de clínicas, ni los avances, menos aún las facilidades económicas. Era complicado y costoso.

Las pérdidas son difíciles de aceptar, la esperanza es lo último en morir —la persona se aferra a ella lo más que puede—. A veces no se asume la pérdida y, en secreto, se termina preso de ella.

Cuando las posibilidades se acabaron, la ira surgió. El desánimo penetró en nuestros corazones mientras la meta se disolvía. Entre más se alejaba la ilusión, la depresión se iba apoderando de nosotros. Mi esposo se refugiaba en las interminables opciones… Aunque sé que él también sufría… Y mientras ello sucedía, nuestras reservas económicas DISMINUÍAN.

Cuando se pierde la ilusión es común buscar explicaciones. Después llega el enojo y la mirada se agudiza buscando sobre quién descargar la ira. Se entra en una especie de “CÍRCULO DEL FRACASO”: tratamiento-espera-desilusión. Cada tratamiento fallido se convierte en un duelo, es como casi tener al bebé y volverlo a perder. Las emociones son exaltadas por la repetición constante del querer y no poder. La pareja oscila entre la depresión, la ira… la desesperanza.

La constante pérdida, el mal humor, el insomnio, las preocupaciones económicas empezaron a cobrar factura. Me enojaba con frecuencia y mi esposo era el depositario de tanta frustración.

En estas situaciones, generalmente, la atención se centra en la mujer. Sin embargo, la angustia, la tristeza y la depresión se presentan igual para ambos. El hombre tiene sobre su espalda doble carga: apoyar a la mujer para salir adelante, mientras él queda relegado a sufrir por los rincones su propia decepción y desánimo.

 “¡Oh! no, –por fin comprendí- recogeré los juguetes guardados, los vestiditos comprados, juntaré los ensueños envueltos en suspiros y los lanzaré de nuevo al universo… Despertaré y volver a empezar…”

Soy un ser con suerte: Mi pareja, mis papás, mis hermanos, mis amigos. Estoy rodeada de cariño y respeto. Y TENGO algo MARAVILLOSO… MIS SOBRINAS, las amo y ellas a mí… ¡Cuál es la diferencia cuando se AMA EN VERDAD!

A lo largo de la vida se nos presentan infinidad de oportunidades para crecer y resurgir de los momentos de crisis. Escoger: ¡Llorar por lo que NO TENEMOS o DISFRUTAR LO QUE LA VIDA NOS DA!

Foto: mujer.starmedia.com

Secciones:

Fecha: 
Miércoles, 20 de Mayo 2015 - 14:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

“Madre querida… ¡Soy infértil!”

Recorrí la avenida diez, veinte, tal vez treinta veces, no lo sé. El enojo y la frustración me invadían. Las lágrimas caían y ni siquiera podía ver con claridad más allá del parabrisas. No sabía a dónde ir y a mis amigas no las pude localizar. ¿Llegar a casa? IMPOSIBLE… ¿Qué le diría a mi esposo?

Al salir del consultorio sólo escuchaba la voz tajante de la ginecóloga: “Usted no puede tener hijos –­dijo al ver los resultados de laboratorio, sin preguntar más- . La siguiente semana sería el cumpleaños de mi marido y no quería amargarle esos días. Hoy no hablaría con él, de cualquier forma, después se lo diría. Sí, por supuesto, solo esperaría estos días.   

Perdí la noción del tiempo. Había salido de casa rumbo a la consulta a las tres de la tarde y ya pasaban de las diez. Me cansé de dar vueltas, de pensar, de llorar. Era hora de regresar…

En México, el festejo del “Día de las madres” es una celebración importante. En nuestro País, ELLA, es un gran símbolo de amor incondicional, estabilidad y comprensión. Desde pequeñas se nos enseña y desarrolla el amor maternal.

Los días siguientes fueron una verdadera tortura, cuando él llegaba del trabajo yo procuraba estar dormida –o fingía dormir-. Me resultaba difícil mirarlo a la cara sin soltarme a llorar. “NO era el momento”, me recordaba constantemente para soportar la angustia que me invadía el callar.

En esos días de espera mi mente fluía como un torbellino. Las ideas iban y venían, ¿cuál sería su reacción? Él tenía todo el derecho a tener un bebé y, de entrada, yo estaba imposibilitada para ello. Lo mejor es pedirle el divorcio, así podrá buscar otra pareja.

No me atreví a recurrir a mis padres. Sobre todo mi mamá, esperaba ansiosa la noticia de mi embarazo y ¿mi papá?, él sería feliz, feliz, con una noticia así… Lo pensé: Ellos también tendrán que esperar.

Contar con una red de apoyo es importante. La pareja, familiares cercanos y amigos, suelen estar ahí para nosotros cuando enfrentamos circunstancias difíciles. Tener alguien con quien platicar ayuda a aclarar las ideas en momentos amargos.

Pasaron los días, sintiendo el miedo a perderlo y guardando en el fondo de mi corazón la esperanza de que él siguiera a mi lado ¡Por fin llegó su cumpleaños! Al día siguiente me dije: “Ya no puedo esperar más. Llegó la hora, si, hoy es HOY”.

Al verlo trasponer la puerta inmediatamente lo saludé y le pedí que se sentara. Después de preguntarle por su día, le platiqué de mi visita a la ginecóloga y los resultados de la entrevista –sentí que mi corazón explotaría en mi pecho-. Él me miró por un instante, mientras yo esperaba…

Los segundos transcurrían, aproveché su silencio para exponerle mis temores. Ya lo veía siéndome infiel, “mejor nos divorciamos”-le dije-… Me dejó hablar lo suficiente para soltar toda la basura acumulada, producto de mis miedos durante esos días.

Cuando terminé de hablar él me abrazó, -aseguró que tener un hijo por tenerlo no estaba en sus planes. “Claro, quiero tener un bebé, CON-TI-GO, sin ti no tiene sentido… Te quiero a ti, a tu forma de ser, juntos educaríamos a un pequeño haciéndolo un ser feliz” –y continuo- “Además, hoy en día existen MUCHAS opciones para embarazarnos”.

Cuando las personas están en estado de shock todo se obscurece. Las opciones parecen desaparecer y el futuro se torna negro. Sobre todo si está en riesgo algo esencial para su vida. Existen muchas técnicas y procedimientos para apoyar a las parejas con problemas de fertilidad. Algunas posibilidades son el coito programado, inseminación artificial, fertilización in vitro, donación de óvulos y espermas, etc.

¡Tener un bebé! –suspiré, mientras él seguía hablando de opciones interminables-. Fui tranquilizándome poco a poco. Me di cuenta de mi ofuscación, empecé a  sentirme feliz.

¡Él quería permanecer conmigo!, y sus palabras me mostraban una infinidad de posibilidades… ¿Sería posible el embarazo?

Foto: www.actitudfem.com

Secciones:

Fecha: 
Miércoles, 13 de Mayo 2015 - 16:00
Redes sociales: 
1