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¿Tiene solución Guerrero?

Héctor Astudillo se convirtió ayer en el sexagésimo segundo gobernador que ha tenido Guerrero desde que este se constituyó como Estado Libre y Soberano, el 27 de octubre de 1849. Durante los 166 años transcurridos desde ese día hasta hoy esos 62 individuos han encabezado 80 gobiernos distintos en vista de que algunos de ellos han ocupado la gubernatura en dos o más ocasiones.

La mayoría de quienes gobernaron el estado más de una vez lo hicieron entre 1849 y 1925, que fue un largo período de gran inestabilidad política en nuestro país. Desde 1926 solo un hombre ha encabezado dos veces el poder ejecutivo de Guerrero: Ángel Eladio Aguirre Rivero, la primera vez como gobernador interino priísta (1996-99) y la segunda como gobernador constitucional perredista (2011-14).

Desde que en 1929 se creó el partido abuelo del PRI, el Partido Nacional Revolucionario (PNR), Guerrero ha sido gobernado por 26 individuos, Astudillo incluido. Estos son demasiados gobernadores para un período de 86 años y significa que, en promedio, cada uno ha permanecido 3.3 años en el cargo. También muestra que la inestabilidad política sigue siendo una característica de este estado.

Veamos lo que ha ocurrido desde 1945, cuando los períodos de gobierno se extendieron de cuatro a seis años.

El gobernador electo para el período 1951-57 fue obligado a renunciar en 1954 y un gobernador sustituto concluyó su sexenio.

El que fue electo para el período 1957-63 también  fue obligado a abandonar el cargo, en 1961, y un gobernador interno se encargó del gobierno durante el resto del sexenio.

El que fue electo para el periodo 1969-75 murió en 1971 al caerse el helicóptero en que viajaba. Un encargado del despacho asumió el cargo y tres días después de la muerte del gobernador fue designado un sustituto para concluir el sexenio. Sin embargo, éste fue obligado a renunciar dos meses antes de dejar el cargo y en su lugar se nombró a un provisional para completar el período.

El que fue electo para el período 1993-99 fue obligado a renunciar en 1996 y un substituto (Ángel Eladio Aguirre Rivero) fue designado para concluir el sexenio.

El que fue electo para el período 2011-2015 (el mismo Aguirre Rivero) se vio obligado a renunciar y un substituto concluyó su gobierno.

Además de su ancestral inestabilidad política, Guerrero enfrenta un sinnúmero de problemas sociales y económicos.

El crimen ha sentado sus reales en el estado. Es ahí en donde, con 40 asesinatos por cada 100 mil habitantes, se registra la tasa de homicidio doloso más alta del país. En los primeros nueves meses del año en curso fueron asesinadas poco más de dos mil personas. Los casos de extorsión y secuestro no se conocen del todo en vista de que la mayoría de los casos no se denuncian ante las autoridades que muchas veces están coludidas con las organizaciones criminales.

El 71% de la población económicamente activa de Guerrero se desempeña en el sector informal y el 62% de los guerrerenses no gana lo suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria.

Esta es parte de la realidad que ahora enfrenta Héctor Astudillo. Después de décadas de descuidos por quienes han gobernado al país, al estado y sus municipios cabe preguntarse si la situación de Guerrero realmente tiene solución, aunque sea a largo plazo.

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Fecha: 
Jueves, 29 de Octubre 2015 - 12:00
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Devuélvanos la confianza, presidente

El problema que enfrenta México se llama crisis de confianza. Los tres poderes de la unión (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) están corrompidos, desacreditados y rebasados. Algo similar ocurre con los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) corroídos por la impunidad, el cohecho y usualmente coludidos con el crimen organizado. También está desfondado el sistema de partidos políticos, que ya no son canal de representación de los ciudadanos: el PRI, como siempre, solapando trapacerías; el PAN, aferrado a los “moches”; el PRD, con sus financieros criminales. A ello se suma una elite empresarial rapaz. Y un agravante más: las políticas del gobierno federal unieron a las clases sociales en un malestar difuso, de origen multicausal. México está roto. El riesgo de ingobernabilidad es creciente. ¿Responde el decálogo del presidente Peña a tamaño mal? No. Su diagnóstico está fuera de foco.

En esta crisis sistémica quizá sólo haya un antídoto contra el riesgo de ingobernabilidad: la calidad y fuerza moral del líder. Ante el desfondamiento de la ley y del orden y de las instituciones es crucial que el presidente recupere la confianza de los ciudadanos si desea encauzar el cambio por la vía pacífica. Removerlo de su cargo, además de ser un factor adicional de inestabilidad, es inviable: el desastre de los partidos no modificará en gran medida la composición de la cámara de diputados en la elección de 2015, pues la estructura clientelar de los programas sociales garantiza la permanencia, con leves variantes, del statu quo. Pero este posible hecho puede alimentar el descontento y desbocar el conflicto. Entonces, ¿cómo recuperar la confianza? ¿Cómo lograr fuerza moral ante el descrédito del Ejecutivo por posible corrupción y colusión?

Recuperar la confianza y el liderazgo moral implica: donar la casa blanca y ofrecer una disculpa pública. Rendición exhaustiva de cuentas. Transparencia en licitaciones y castigar el conflicto de interés. Acabar con privilegios de políticos: sueldos arbitrarios, seguros, autos, sirvientes, gasto discrecional; prerrogativas que hacen del empleado (el funcionario) amo de su señor, que impide la empatía gobierno-ciudadano y perpetúa la desigualdad (la caída del petróleo obliga a la austeridad). Acotar el fuero. Enjuiciar a políticos corruptos y a los que ensangrentaron al país para abatir la impunidad. Medidas transitorias y de urgencia para atajar el crimen, pero pasada la emergencia fortalecer a estados y municipios, en vez de destruir a la República federal… La desiderata incluye reformas a partidos, al poder Legislativo y al Judicial. Es la vía para liderar el cambio a un régimen de legalidad. Tal paradigma evitará sufrimiento innecesario.

Fecha: 
Jueves, 04 de Diciembre 2014 - 18:00
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¡Por la obtención del poder la crisis interna el PRD!

El 5 de octubre de este año Carlos Navarrete es designado como Presidente del PRD, y Cuauhtémoc Cárdenas expresa en “Carta Abierta” con fecha de 17 de noviembre de 2014, que: “Invito, con todo respeto, a que renuncie de manera irrevocable el Comité Ejecutivo actual, encabezado por el presidente y secretario general”.   

En otras palabras, Cuauhtémoc Cárdenas invita a que renuncien todos los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, esto es, además de su presidente Carlos Navarrete y secretario general, Héctor Miguel Bautista López, a los Coordinadores de los Grupos Parlamentarios del Partido en el Congreso de la Unión; los veintiún integrantes electos por el Consejo Nacional, y el titular de la Secretaria de Jóvenes.

Desde luego, también se les invita a renunciar, al Secretario de Acción Política Estratégica cuyo titular es René Bejarano Martínez, y a la Secretaría de Difusión y Propaganda cuya titular es Amalia Dolores García Medina, pues son integrantes del Comité Nacional, como también a otras secretarías, tales como son: la de  Organización; de lo Electoral; de Finanzas; de Formación Política; de Jóvenes; de Equidad de Género; de Gobierno y Enlace Legislativo; de Derechos Humanos; de Movimientos Sociales, Sindical y Campo; de Relaciones Internacionales; y de Política de Alianzas; de Operación Política; de Fomento de Comunidad; de Políticas de Alternativas de Seguridad Pública; de Asuntos Municipales y Desarrollo Regional.

La invitación de Cuauhtémoc Cárdenas es masiva, es para todos los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, entre algunos motivos que emite en su carta, es porque “el Partido de la Revolución Democrática se encuentra en una grave situación de postración y agotamiento, como nunca antes se había estado en su cuarto de siglo de existencia”.  

Son diversos los motivos los que han dado cauce al declive del PRD, en su carta los dice Cuauhtémoc Cárdenas, no obstante resulta destacar uno de ellos, y consiste en el “de substitución de la capacidad de decisión de sus cuerpos colegiados de gobierno por las cúpulas burocráticas que encabezan las ‘corrientes’ ”.

Las corrientes internas del PRD son buenas, son necesarias para la formación política del PRD, tal y como lo señalan sus estatutos, que tienen como objetivo el de proponer la adopción de las resoluciones políticas, impulsar sus puntos de vista al interior del Partido, así como enmiendas a los documentos y acuerdos partidarios. Pero, con la crisis interna del PRD, al menos, tal y como lo anuncia uno de los personajes fundadores de dicho partido, en el PRD se ha perdido la capacidad de decisión de sus cuerpos colegiados por las cúpulas burocráticas que encabezan las corrientes.

Sin duda tendrá razón Cuauhtémoc Cárdenas, sobre todo cuando en un partido político sus corrientes internas se encuentran sobradas, es decir, por buscar obtener el poder y conservarlo por todos los medios necesarios infringen las reglas estatutarias, y por ende, los principios ideológicos partidistas.

En el PRD, por lo menos, se dice que las corrientes internas son 16: Alternativa Democrática Nacional; Democracia Social; Foro Nuevo Sol; Frente Patria Digna;  Fuerza Democrática; Izquierda Democrática Nacional; Izquierda Social; Movimiento Cívico; Movimiento por la Democracia; Movimiento Progresista; Nueva Izquierda; Red de Izquierda Revolucionaria; Red por la Unidad Nacional de las Izquierdas; Unidad y Renovación; Unión de Colonias Populares; y Vanguardia Progresista.

Estimado lector, el PRD se encuentra en una crisis interna constante. Por el poder político, las corrientes internas son las que han generado la instabilidad política a su interior.

Así, qué, querido lector, cabe preguntar ¿será posible qué el Comité Ejecutivo Nacional renuncie?

Al tiempo, tiempo…

Fecha: 
Martes, 18 de Noviembre 2014 - 18:00
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