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ineptitud

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Futurismo distractor

Platicaba con un buen amigo mío hace un par de días y me explicaba cómo desarrolló exitosamente su carrera profesional dentro de la misma organización. Recién egresado de la universidad fue contratado por una importante corporación trasnacional para ocupar un cargo de bajo nivel y mínima responsabilidad. Trabajó duró y lentamente fue ascendiendo hasta llegar a ser uno de los vicepresidentes con más poder y personal bajo sus órdenes. Después de casi 40 años de servicios se jubiló y hoy vive rodeado de comodidades y sin ningún problema económico. No fue presidente porque ese cargo siempre ha sido para un extranjero oriundo del país sede de la empresa.

Mi amigo me dijo que siempre se concentró en hacer su trabajo de la mejor manera posible, sin pensar si por ello lograría ascender dentro de la jerarquía corporativa. Le quedaba muy claro que la empresa para la que trabajaba premiaba a la gente con base en sus méritos y que solo los que mejor se desempeñaban tenían oportunidad de avanzar dentro de la organización. Ahí no servían de mucho las intrigas contra compañeros trabajadores, las actitudes serviles ante los jefes ni la politiquería barata. Lo único que se tomaba en cuenta para ascender al personal era la excelencia en el trabajo. La competencia era contra uno mismo y los demás. En resumen: una verdadera meritocracia que ha contribuido a que esta empresa sea una de las más importantes y poderosas del mundo del mundo.

La historia de mi amigo es similar a la de muchas mujeres y hombres que han accedido a los más altos cargos dentro de empresas profesionalmente administradas, en donde los ascensos se dan por los méritos y logros individuales.

También, la historia de mi amigo contrasta mucho con las de tantos funcionarios que, siendo unos ineptos e incapaces, han llegado ha ocupar cargos de alta jerarquía y responsabilidad dentro del sector público, sea dentro del poder ejecutivo, legislativo o judicial, sea al nivel federal, estatal o municipal.

Hable con cualquier funcionario de alto nivel de cualquier gobierno estatal, incluido el Distrito Federal. La mayoría de los miembros del gabinete del gobernador o jefe de gobierno del DF se ven como los sucesores al cargo de sus respectivos jefes y son capaces de todo con tal de lograr su objetivo: desprestigiar a los colegas, intrigarlos con el jefe, hacer alianza con el mismísimo diablo; todo, menos realizar su trabajo de la mejor manera posible. Sus actuales responsabilidades las delegan a los subordinados que consideran como los más fieles e incapaces de traicionarlos mientras ellos se dedican a perseguir el jugoso hueso que representa el puesto de gobernador o jefe de gobierno. El problema es que esos subordinados también están concentrados en ver cómo heredan el cargo de su jefe. Y así, hasta los niveles más bajos de la burocracia.

Claro que dentro del sector público hay algunas excepciones que confirman la regla, pero la verdad es que los méritos, la excelencia y el profesionalismo de un funcionario rara vez son los ingredientes que explican su éxito.

Para los funcionarios ambiciosos el futuro es lo que importa y el presente no. Este futurismo los distrae de sus responsabilidades y por eso no debe sorprendernos de que en nuestro país el gobierno sea tan ineficiente e ineficaz. Es más, debería sorprendernos de que haya gobierno cuando los principales responsables del mismo están dedicados en cuerpo y alma a buscar el siguiente cargo dentro de la jerarquía del poder.

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Fecha: 
Miércoles, 09 de Diciembre 2015 - 12:00
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La “fuga” del Chapo y la cadena de idiotas

Por segunda vez, Joaquín Guzmán Loera, el famoso “Chapo”, ha logrado burlar a sus captores y poner pies en polvorosa. Solamente me queda preguntar: ¿Es el Chapo un genio o son los funcionarios encargados de la seguridad nacional unos idiotas? ¿A qué grado llega el nivel de corrupción en nuestras mancilladas instituciones?

La primera de las fugas del habilidoso burlador de la justicia se produjo en el 2001, cuando muchos de nosotros ciudadanos teníamos la fe y la esperanza de que al fin, con un nuevo gobierno diferente al repudiado y vilipendiado PRI, las cosas caminarían de peor a bien y un nuevo México resurgiría de sus cenizas para convertirse en esa nación con la que todos hemos soñado desde siempre. En aquella ocasión, un puñado de funcionarios de la prisión de Puente Grande fueron los señalados como cómplices de la mencionada fuga. Y todo quedó como una anécdota más. Hasta donde yo recuerdo, no hubo renuncias ni cesantías de funcionarios de alto nivel, ni siquiera un “mea culpa” por parte de alguno de ellos.

Catorce años han pasado desde aquella primera huída, y la situación, para detrimento de nosotros ciudadanos, ha ido de peor a horriblemente peor. El PRI ha regresado después de doce años de ausentismo, con una imagen jovial y restirada, después de pasar por varias “cirugías plásticas” y mostrarse a los mexicanos con una “nueva” imagen. Sin embargo, y a tan sólo dos años y fracción de su nuevo período de gloria, nos ha mostrado repetidamente que sus entrañas siguen siendo las mismas: corruptas, cínicas e ineficientes, pero sobre todo, idiotas.

Porque hablando de idiotas, me pregunto quién o quienes responderán ante esta nueva fuga del Chapo Guzmán, ya que si bien es cierto que con dinero baila el perro, y cualquier persona es susceptible a ser corrompida, los responsables de la seguridad nacional tuvieron que haber pensado en eso y resguardar al Chapo de una manera especial, por decir lo menos. Como también supongo que Peña Nieto debió haber girado las instrucciones necesarias para que formara un equipo especial de resguardo, o como gusten que se llamara, para evitar una fuga como la del 2001 ¿o no?

Esto hace que nos quedemos con dos opciones: O el gobierno está formado por idiotas, o por corruptos. Yo estoy convencido que las dos cosas.

Ya los medios internacionales están haciendo escarnio de esta nueva fuga de Guzmán, haciéndonos ver, o como un montón de imbéciles, o como unos verdaderos y asquerosos corruptos. Incluso el nombrado y renombrado Mr. Donald Trump ha vuelto a arremeter contra nosotros, y creo que desgraciadamente con razón.

En algún medio leí que el Chapo invirtió unos mil millones de pesos en la construcción, -sobornos incluidos-, de su túnel de escape (aunque no sé cómo pueden saberlo), sin embargo, fuere la cantidad de fuere, me gustaría saber cuánto y a quienes les tocó su respectivo moche para hacerse los locos antes, durante y después del escape de Guzmán Loera.

Idiotas son los que creen que nos tragaremos  (otra vez) el cuento de la silenciosa fuga del Chapo.

Idiotas los que con sus declaraciones tratan de hacernos ver que están “trabajando” para reaprender al capo.

Idiotas los que piensan que el mundo morderá el anzuelo, y no harán quedar a este país aun más desprestigiado y enlodado de lo que ya de por sí estaba.

Idiotas los que nos quedemos (otra vez) con los brazos cruzados y no exijamos cuentas a los funcionarios involucrados, presidente incluido.  

¿Cuánto más bajo podremos caer ante los ojos del mundo?

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Jueves, 16 de Julio 2015 - 16:30
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Esa novela policiaca llamada “El Chapo”

Como un defecto indeseado de la fuga de Javier Guzmán, alias El Chapo, se ha dado rienda suelta a la imaginación y malos deseos de personajes de diversos orígenes. Desde aquellos que absurdamente señalan que “el pacto” entre Peña Nieto y El Chapo no se cumplió, por lo que el capo decidió fugarse (Edgardo Buscaglia) hasta aquellos que quieren darle las gracias por exponer de “un plumazo” la corrupción (obispo Raúl Vera). Más allá de estas interpretaciones, que abundarán en los próximos días, es importante tener en cuenta:

1.- La fuga del Chapo sí es un golpe en lo personal para el presidente Peña Nieto. Y lo es porque fue el propio presidente quien así lo manejó en los medios, desde aquella declaración suya en la que señaló que sería “imperdonable” la fuga. También lo es por el hecho de que Guzmán es considerado el capo más importante del crimen organizado en el mundo.

2.- Sí, la fuga golpea de nuevo la credibilidad del gobierno en uno de los frentes que más había presumido: la captura de jefes criminales.

3.- Tiene razón el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) cuando atribuye a la corrupción la fuga. Algunos dicen que es probable que celadores y funcionarios del penal fueran amenazados. Detrás de la desconfianza para denunciar a las autoridades las amenazas, se esconde la desconfianza hacia ellas por la sospecha de que estén coludidas. Otra vez la corrupción. Si los pobladores notaron que sacaban camiones y camiones de tierra de una construcción y no dijeron nada es indiferencia, la clase de indiferencia que permite la corrupción.

4.- Pero no sólo es corrupción, también es irresponsabilidad. ¿Quién está encargado de los penales de alta seguridad dentro del entramado institucional de la Secretaría de Gobernación? Quien sea, ése se tiene que ir. No cumplió. ¿Quién más debe renunciar? El tamaño de la crisis lo dirá, pero lo peor es que el presidente Peña Nieto confirme en su puesto a todos los involucrados de antemano.

5.- El control de daños ha sido confuso, sin una cabeza visible y con medidas tardías y posiblemente inefectivas. El presidente Peña Nieto no puede hacerse cargo de la búsqueda del Chapo, a menos que nos declaremos inmediatamente una república bananera. Esa es tarea de un subsecretario o de un subprocurador experimentado y de esos hay pocos. Acaso de un mando militar, de los que hay muchos y no se aprovechan. Un mando militar fuera de toda duda, al que se le concedan amplios poderes.

6.- Con todo lo grave que es la fuga del Chapo, el gobierno no puede volverse monotemático. Hay muchos otros temas relevantes en la agenda que requieren atención: la gira presidencial, la Ronda 1, el volcán de Colima, etc. Como contaba Borges acerca de la inscripción en el anillo del Rey David: “también esto pasará”.

Foto: Cuartoscuro

Fecha: 
Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:30
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De la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de su personalidad sociopática clásica y más...

Escribir sobre el escape del Chapo es hoy en día tarea harto difícil. ¿Qué se puede decir que no se haya dicho ya por parte de los integrantes de la llamada comentocracia?: que todo es producto de la corrupción, que la ineficiencia e ineficacia de las autoridades es atroz, que tendrá que castigarse a los culpables, que el presidente Peña deberá hacer cambios en el gabinete, de acuerdo. Y en el terreno de la “imbecilocracia” he aquí algunos sesudos comentarios que casi mueven a risa: que el Chapo era el operador político de Peña (!!!) frente al resto de los cárteles, que Peña lo dejó escapar (!!!) por no haber podido llegar a un demencial “acuerdo” con el escapista, en fin… cualquier cantidad de estupideces dichas con tono de erudición y experticidad sobre el tema y publicadas en prestigiados medios de comunicación. Desde luego la gravedad de los hechos es contundente y claro que todos exigimos la recaptura del maleante y el castigo para los cómplices (de dentro y de fuera) del mal llamado penal de “máxima seguridad”. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Pero de lo que poco se ha hablado es de cómo se gesta y de qué se alimenta una personalidad tan peligrosa y extraordinariamente compleja como la del señor Guzmán Loera. Evidentemente este individuo tiene una personalidad sociopática clásica, es decir, es muy inteligente, sanguinario, carece de valores y su egocentrismo no tiene límites. Recientemente, investigaciones en psicología se han interesado en cómo se da el desarrollo moral en los niños, y en general en los humanos. En las Universidades de Yale y Harvard, se han llevado a cabo dándose seguimiento durante muchos años a niños para entender cómo se da la capacidad de hacer juicios morales. En estas investigaciones, se les planteaban a escolares participantes diversos problemas que requerían de una respuesta moral y explicar el porqué de tomar una u otra decisión. A partir de este tipo de pruebas se definieron diversos niveles de desarrollo moral por los que, idealmente, deberíamos atravesar a lo largo de la vida. Ubique usted en cual de estos niveles se encuentra el Chapo y la mayoría de los capos y delincuentes, además de otras distinguidas personalidades:

Nivel 1.- “Es bueno lo que yo o la autoridad queremos”

Edad: Hasta los 10 años
Estar subordinado a una autoridad es correcto. Las respuestas morales se generan por miedo al castigo o búsqueda de recompensa.

Nivel 2.- “Según lo que tú me hagas, yo te hago”

Edad: Hasta los 13 años
Lo justo es lo que me aporta ventajas y me ahorra problemas. El principio básico es “ojo por ojo y diente por diente”

Nivel 3.- “Me gustaría mucho ser una buena persona”

Edad: Hasta los 16 años
Es justo lo que fortalece las relaciones interpersonales. La venganza y la revancha no se consideran motivos válidos.

Nivel 4.- “La moral está al servicio del sistema social en el que vivo”

Edad: Más de 16 años
Lo justo es cumplir con el deber. Hay que observar las leyes y buscar el bienestar de la sociedad.

Nivel 5.- “ Justicia democrática universal”

Edad: Más de 20 años
Es justo lo que se decide en forma mayoritaria y más allá de los intereses personales. Los derechos fundamentales como la igualdad, la libertad y el respeto al otro son determinantes para tomar una decisión.

Nivel 6.- La justicia ideal

Este nivel solo lo alcanzan personas maduras y éticas que mayoritariamente toman decisiones convenientes para el individuo y la sociedad. Se actúa con base a principios morales universales.

Estos distintos niveles nada tienen que ver con la capacidad intelectual de una persona, se puede ser muy inteligente y al mismo tiempo carecer de la llamada inteligencia social que nos permite vivir en comunidad y en paz con otros. Una persona socialmente inteligente es capaz de ponerse en los zapatos del otro, actuar en consecuencia y crear un lazo afectivo con otras personas. ¿Cuántos de los mexicanos somos capaces de hacerlo?.

A pesar de los pesares no puede faltar la recomendación de la semana. Para comida italiana deliciosa: Aromi y Sapori, un restaurantito pequeñito y con estilo ubicado en Lamartine 112, casi esquina con Ejercito Nacional en Polanco. Mi platillos favoritos: los gnocchi al pomodoro, el risotto de espárragos, los ravioles de pato, entre otras muchas delicias inolvidables. Tiene terracita para fumar y los postres son trascendentales. El negrito en el arroz…el servicio es regular tirando a malo. Vayan con paciencia, la comida bien vale la pena. Besitos a los niños.

Foto: El Blog del Narco

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:00
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Columnas:

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Desprestigio

Tuiteé esto ayer: “Ante declaraciones de los funcionarios el Chapo se muere de risa. Su fuga es muestra más de la ineficiencia autoridades #quiénestáacargo”. Poco después tuiteé: “Ineficiencia=corrupción #quiénestáacargo”.

Y la verdad es que no dudo que se estuviera muriendo de risa el hombre que dos veces se ha fugado de cárceles mexicanas que dizque son de alta seguridad mientras los más altos funcionarios del gobierno federal se pronunciaban sobre el caso.

Joaquín “El Chapo” Guzmán se ha de haber doblado de la risa al escuchar al comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, leer el rebuscado texto mediante el cual explicaba su fuga: “Tras notar su ausencia mediante el sistema de videovigilancia del penal, se activó la alerta por la evasión, por lo que el personal del centro federal hizo una revisión en la celda y en ella encontró una boca de túnel. Éste iniciaba con un hueco de forma rectangular en el área de la regadera, de aproximadamente 50 por 50 centímetros, y metro y medio de profundidad. Dicho orificio comunica, a su vez, con un conducto vertical de aproximadamente 10 metros de profundidad habilitado con una escalera… Según marcan los protocolos de seguridad de las instalaciones penitenciarias, la alerta roja se emitió en cuanto el personal se percató de la ausencia de Guzmán Loera… Es importante destacar que también se desplegó equipo técnico de vigilancia aérea”.

Y más risa le ha de haber causado escuchar a la Procuradora General de la República, Arely Gómez, al referirse a la investigación que se ha iniciado sobre su fuga, decir que “ya tenemos evidencias, se desplegaron desde ayer a media noche los peritos para ver toda la integración de huellas, todo lo que se pudiera encontrar, y los peritos están haciendo su evaluación, así como tenemos en el penal Ministerios Públicos que también están tomando declaraciones a otras personas”.

Y las carcajadas seguramente se apoderaron de él al enterarse que, por su culpa, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se quedará sin presenciar el desfile del 14 de julio entrante en París ya que tuvo que regresar de Francia, en donde acompañaba en una hora al presidente Enrique Peña Nieto, para “encabezar” las investigaciones en torno a la fuga.

Y siguió riendo a mandíbula batiente cuando escuchó a Peña Nieto decir, desde París, que su fuga “es una afrenta para el Estado mexicano… un hecho lamentable que ha indignado e indigna a la sociedad mexicana”. Y tal vez le empezó a faltar aire cuando el presidente dijo que espera que “las instituciones del Estado, especialmente las encargadas de seguridad”, las mismas que no supieran mantenerlo encarcelado, “estén a la altura con la fortaleza y la determinación” para reaprehenderlo.

Lo que definitivamente no debe causarnos risa es el hecho de que El Chapo lograra fugarse nuevamente de la que supuestamente es la más sofisticada de las cárceles federales de alta seguridad por medio de un sofisticado túnel que, según un experto citado por el diario defeño Milenio, requirió mover tierra y escombros en 352 camiones materialistas; una excavación que se realizó sin que nadie dentro o fuera del penal de Almoloya se diera cuenta. Lo que debe decepcionarnos es que el jefe del Cártel de Sinaloa se fugó pese a que el presidente Peña Nieto y el entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, nos aseguraron que eso no ocurriría. Lo que debe atemorizarnos es que de nueva cuenta esté libre un narcotraficante muy sanguinario que seguramente buscará ajustar cuentas con quienes se beneficiaron durante sus 505 días de encarcelamiento.

La fuga del narcotraficante mas poderoso de la historia le propinó un duro golpe a la imagen del Peña Nieto y su gobierno. Desde ayer, la oposición se ha dado vuelo criticándolo. Caray, hasta Donald Trump exclamaba ayer: “¡Se los dije! México es un país llenó de corrupción”.

Si el presidente quiere minimizar el desprestigio que le está causando la fuga del Chapo, más vale que los que no pudieron mantenerlo tras las rejas lo capturen rápidamente. Si no lo logran hacer, el desprestigio lo acompañará hasta el final de su sexenio y aún después.

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 12:00
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Liderazgo

¿Qué hace a las personas más ineptas e irresponsables convertirse en líderes?, ¿es la miopía de su auto-concepto?, ¿la osadía de su ignorancia?, ¿la indiferencia de sus electores?, ¿la poca seriedad de sus promotores?... ¿Existe algún culpable, o es el azar y las circunstancias?

El universo de la política está lleno de ejemplos, al menos son los más sobresalientes. Lo hemos visto a lo largo de la historia, desde el administrador del condominio, la jefa de manzana, el delegado, el diputado... hasta la Presidencia de la República. ¿O es que padecemos de una escasez de hombres y mujeres capaces?, ¿estamos enfermos de una idiosincrasia ladina y pusilánime, donde los avaros y prepotentes destacan en una sociedad primitiva de homínidos parlantes?

Maestros, taxistas, comerciantes, universitarios, transportistas, gobernantes, colonos, etcétera. Cualquier grupo desquicia la ciudad. Basta un líder guapito, carismático o muy inocente, impuesto a jalones y empujones; aunque no sepa hablar, aunque no piense, uno que puedan ir aventando para servir a los intereses de quien no da la cara. Liderazgo, una cualidad convertida en su antítesis. La marioneta y la máscara del poder.

Si al menos supieran esos líderes lo que significan las palabras cotidianas de su propio idioma; si supieran distinguir entre división política y dicción, entre leer y hojear; si se observaran mientras hablan, si al improvisar sacaran la pata del lodo en lugar de meterla más, si no les causara gracia su propia ignorancia o las sandeces que acuñan con sus mentiras; sabríamos que son líderes.

Vemos políticos que piensan que la ignorancia de la división política de su país es un trabalenguas. Cada vez que los exponemos al ridículo y nos reímos de esa sarta de barbaridades, y nos mofamos de su ineptitud; nos mofamos de sus electores, de sus promotores, de sus simpatizantes, nos mofamos de la sociedad que les dio el liderazgo. Deberíamos sentirnos indignados como cuando presenciamos una injusticia o una atrocidad. Porque justamente es eso lo que estamos viendo, una injusticia, una atrocidad. No podemos enviar a un niño a que haga el trabajo de un hombre. Pero parece ser mejor delegar esa responsabilidad, que arremangarse la camisa para hacer el trabajo uno mismo. "No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre".

Es fácil criticar y burlarse del inocente despistado que sin saber cómo, de pronto está sobre el escenario. Ése, o ésa, sólo cumplen una función circunstancial, sólo son un vínculo. Son el reflejo de la sociedad, son el espejo de nuestra cultura, representantes de nuestra causa. A todos nos hace gracia vernos en un espejo curvo, porque reconocemos que ésa no es nuestra imagen real, pero no reconocemos nuestra verdadera imagen cuando la vemos reflejada en nuestros líderes.

Debemos escapar de la guerra mediática del desprestigio, que lleva a los electores a elegir al menos desprestigiado o al más simpático, pero esa es la madurez política y democrática que tenemos, no hay mejores, sino menos contaminados, menos ineptos.

Partidos políticos, sindicatos, grupos parlamentarios, mesas directivas, grupos vecinales, cámaras, frentes y facciones disidentes. Todos son a imagen y semejanza de sus electores, de sus intereses, de sus anhelos, o de la carencia de ambos.

"Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen". No es una frase popular, es una dramática realidad. Escoger un líder no debería ser un juego de azar, puede ser inocuo o convertirse en una ruleta rusa.

Sin embargo, también puede que ahí esté el líder que necesitamos para crecer y desarrollar nuestra sociedad. El que nos contagie del significado de la evolución.

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Lunes, 08 de Junio 2015 - 16:00
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Antes de los 43, ¿31?

Cuando aún no sabemos quién le dijo a lo 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa que se fueran a Iguala el 26 de septiembre pasado, cuando todavía no hay quien nos diga para qué fueron a esa ciudad a sabiendas de que no serían bienvenidos, cuando parte del país está agitado por quienes buscan aprovecharse políticamente de la desaparición y seguro asesinato de esos jóvenes, nos enteramos ayer, gracias a un reportaje realizado por la cadena de televisión francesa France 24, que el pasado 17 de julio fueron secuestrados 31 adolescentes que salían de la escuela secundaria Justo Sierra de Cocula, Guerrero, el mismo municipio cuyos policías auxiliaron a los policías municipales de Iguala a secuestrar a los normalistas.

En el breve reportaje, de solo 1:47 minutos de duración, se asegura que nadie en Cocula se ha atrevido a denunciar el secuestro de los 31 estudiantes porque los delincuentes, que iban vestidos con uniformes azul marino, amenazaron de muerte a quienes se atrevieran a hacerlo. Sin embargo, me cuesta trabajo aceptar que cada uno de los aproximadamente 4,500 habitantes del municipio, incluidos los padres de los desaparecidos, decidieran quedarse callados, a menos de que en ese lugar impere un reino de terror absoluto.

De acuerdo a France 24, “el silencio colectivo de los coculenses se debe en parte a los que parece ser otro caso de complicidad criminal entre las fuerzas policíacas locales y los cárteles de la droga que operan con impunidad en la región. A pesar de que los secuestradores estaban usando máscaras, se llevaron a los estudiantes de secundaria en vehículos de la policía que ni se molestaron en camuflar”.

¿Puede una organización criminal callarle la boca a los miles de habitantes de una población durante poco más de cuatro años? Tal vez, aunque me cueste trabajo creerlo.

El caso denunciado por France 24, en el supuesto de que sea cierto, corrobora que la delincuencia está apoderada de Guerrero y que ésta comete sus delitos con absoluta impunidad, coludida con funcionarios municipales, estatales y tal vez federales.

También nos permite suponer dos cosas más: 1) que el gobierno federal o el de Guerrero o ambos no estaban enterados del caso, lo que indicaría que los tan cacareados servicios de inteligencia del Ejército, de la Marina, de la Policía Federal y otras dependencias encargadas de la seguridad pública no sirven para mucho, o 2) que tanto las autoridades federales como las guerrerenses sí estaban enteradas del caso y optaron por ocultarnos lo sucedido.

Hasta anoche ningún funcionario federal o de Guerrero había informado o comentado algo sobre los 31 adolescentes presuntamente secuestrados hace exactamente 134 días. Considerando la gravedad de asunto, es imperdonable tal silencio. Peor aún, no había quien contestara el teléfono de la dirección de Comunicación Social de la Procuraduría General de la República, lo que demuestra la gran ineptitud del responsable de esa oficina.

¿Fueron 31 antes de los 43? Si sí, qué tragedia.

El reportaje de France 24 puede verse en www.france24.com/en/20141126-video-new-kidnapping-case-cocula-mexico-france24-exclusive-missing-students.

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Jueves, 27 de Noviembre 2014 - 12:00
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Responsables de la desaparición de normalistas, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer e ineficiencia en política económica

Esta tarde me acompañan Liliana Alvarado y Juan Azcárraga y comentamos sobre quiénes son los responsables de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa; el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; a qué dedican su tiempo libre los mexicanos. Desde Zacatecas, Luis Enrique Mercado nos señala las fallas e ineficiencias de quienes están a cargo de las políticas económicas del país. Desde Hermosillo, Marco Paz Pellat comenta los 10 Consejos de Kawasaki para innovar en negocios tecnológicos. Traté de entrevistar al presidente nacional del PRD, Carlos Navarrete, pero aparentemente quedó agotado después de su dizque debate con Cuauhtémoc Cárdenas.

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Martes, 25 de Noviembre 2014 - 19:00
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Mi programa:

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El ébola en un país en las circunstancias de México

El Antiguo Testamento relata que el faraón soñó a siete hermosas vacas gordas que eran devoradas por siete horribles vacas flacas; se despertó, y al volverse a dormir soñó que siete bellas espigas eran engullidas por otras siete espigas quemadas por el viento del oriente. Se inquietó y preguntó a los magos de Egipto y ninguno supo responder. Pero llegó a sus oídos que un hebreo llamado José podría interpretar sus sueños. Lo mandó llamar y José le dijo que Dios reveló al faraón lo que iba a hacer: las tierras de Egipto tendrían siete años de enorme abundancia y después padecerían siete años de hambrunas. Y le sugirió poner al mando del imperio a un hombre sabio y entendido para que quintara las cosechas en los años de abundancia y guardara esos frutos para los siete años de penuria. Así se hizo y Egipto no padeció hambre.

Esta historia, que posiblemente registra el primer ciclo económico, muestra que cuando el hombre toma provisiones es factible afrontar los más peliagudos retos. En el futuro inmediato, México quizá se enfrente al mayor desafío de su historia moderna, que tal vez podría inclinar peligrosamente la balanza hacia el caos social y económico. Me refiero a una eventual epidemia de ébola. Este virus parece estar fuera de control: los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos esperan que hacia enero de 2015 haya hasta 1.4 millones de personas contagiadas en África. Además, la letalidad del virus es de 70% de los infectados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade que los países no están preparados para enfrentar epidemias, como se apreció en la crisis de influenza AH1N1, y se constata en el caso del ébola. En consecuencia, no es remota una pandemia. Por ello es crucial prevenir.

Ahora bien, imaginemos un escenario de crisis sanitaria en las circunstancias políticas que vive México: las mafias han tomado el poder en varias regiones del país; padecemos asesinatos multitudinarios y la seguridad se colapsa; campean impunidad, corrupción e ineptitud; se tiende a hacer justicia por mano propia porque no hay ley ni orden. Es decir, las instituciones se desmoronan, al tiempo que la elite política es aquejada por el descrédito y el cinismo. Si agregamos la frágil economía, más la histeria y la xenofobia creciente en Estados Unidos, que podría paralizar los flujos de personas y de mercancías, estaríamos en serio peligro. De esta manera, la combinación de crisis sociopolítica y epidemia puede ser de pronóstico reservado para la estabilidad social y la paz pública. Por tanto, urge abatir a la impunidad y la corrupción, así como tomar todas las providencias necesarias para evitar una epidemia.

Fecha: 
Jueves, 16 de Octubre 2014 - 17:00
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