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Misma ambición, mismo final

Hoy 17 de julio, se conmemora el 91 aniversario de la muerte de Álvaro Obregón, el cacique sediento de poder que se atrevió a traicionar el principio revolucionario de la no reelección.

Menos de un año antes, había mandado asesinar a su cuñado y compadre Francisco Serrano, por atreverse a lanzar una candidatura contraria a sus planes de permanencia en el poder.

A Obregón poco le importó que Serrano fuera su concuño y su compadre, además de deberle la vida. La gratitud y la lealtad no eran de sus virtudes.

Obregón mandó matar al General Serrano en compañía de 13 de sus amigos que fueron ultimados en el poblado de Huitzilac donde hasta la fecha pueden verse los cruces plantadas en el lugar para recordar aquellos hechos.

Si se va a Cuernavaca por la carretera federal (la libre), y se detiene uno en el sitio donde están los 14 cruces, a 50 metros a la derecha pueden verse los vestigios del viejo camino nacional en el que Serrano y sus acompañantes fueron interceptados por el General Claudio Fox, y llevados al sitio donde hoy están los cruces, para ser asesinados.

Beschreibung: Bildergebnis für las cruces de huitzilac

Se sabe que los cadáveres fueron llevados al Castillo de Chapultepec, donde residía Plutarco Elías Calles que se encontraba en compañía de Obregón y que, al ver el cadáver de su compadre y concuño, en una expresión de humor negro y crueldad, le dijo:

“Bueno Panchito, no dirás que no te di tu cuelga...” (1)

Mañana, 18 de julio, se conmemora la muerte de Benito Juárez, ocurrida en El Palacio Nacional en 1872.

Al momento de morir, Juárez con motivo de sus ambiciones desmedidas, se había alienado de muchos de sus antiguos seguidores como Guillermo Prieto, Lerdo de Tejada, Porfírio Díaz y Jesús González Ortega.

Ya he dicho aquí, que el Doctor Vicente Riva Palacio (amigo de mi padre), en una ocasión, estando en su consultorio, le mostró una daga de hoja serpenteante, que según él, había sido el arma con la que los compañeros de la sociedad secreta a la que pertenecía el oaxaqueño, lo ayudaron a bien morir ante su posible recuperación de la angina de pecho que padecía, porque su mejoría  habría significado su permanencia indefinida en la presidencia.

Juárez y Obregón no son los únicos presidentes que se han dejado acariciar por el canto de las sirenas con el deseo de seguir mandando hasta la muerte.

Aunque la versión oficial sobre el asesinato en la Bombilla fue la de un asesino solitario (me suena, me suena), en la autopsia practicada al ilustre fallecido, se encontraron 21 orificios de entrada con al menos 4 diferentes calibres de proyectil.

Hasta ahí permitieron “las sirenas” que navegara el también asesino de Carranza y traidor a México que, para obtener el reconocimiento oficial por Estados Unidos, firmó los infames tratados de Bucareli que han sido un freno y un lastre para México hasta la fecha.

No deja de ser curioso que Óbregon haya muerto un día antes que Juárez, y que ambos hayan buscado perpetuarse eternamente como dueños de vidas y haciendas, amos indiscutibles de México.

Otra ironía es que el famoso Hemiciclo a Juárez haya sido mandado construir por Porfírio Díaz, que en su momento se levantó contra su paisano acuñando el lema de “Sufragio efectivo, no reelección” que tiempo después plagió Francisco I. Madero para levantarse en armas contra el anciano general oaxaqueño, en 1910.

Dado el misterio que rodeaba a Juárez como miembro de una sociedad secreta que le ha hecho muchísimo daño a México, es difícil constatar si en verdad fue asesinado con aquella daga; en todo caso, la muerte de la que nadie escapa, le bajó los humos y le frustró los planes aquel 18 de julio de 1872.

En cuanto a Obregón, embriagado con las mieles del poder de la presidencia, su gran error fue no tomar en cuenta al frío y calculador Plutarco que en el hablar era parco.

Dicen las malas lenguas que en aquellos tiempos, cuando alguien preguntaba ¿quién mató a Obregón?, le respondían:

¡Cállese!

Parece ser que después de Obregón, Miguel Alemán llegó a considerar la posibilidad de reelegirse en 1952, pero viendo los finales de Juárez y de Obregón, prefirió encargarse del Consejo Nacional de Turismo y vivir una larga vida.

Desde antes de 1994, corría el rumor de que Salinas de Gortari había acariciado la posibilidad de incluir la reelección en sus exitosas reformas constitucionales, pero a la mera hora prefirió no emular a Benito ni a Álvaro, y optó supuestamente por mover los hilos de los títeres que lo sucedieron.

El 17 y el 18 de julio están unidos en esta efeméride, aunque medien 56 años entre ambas, de la misma  manera que el asesinato del General  Francisco Serrano tuvo lugar un 2 de octubre, 41 años antes de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas.

Hoy los mexicanos estamos presenciando maniobras legislativas destinadas a jugar a la ruleta rusa con el aparentemente inofensivo principio de la no reelección.

Hay quienes piensan que la prórroga de mandato al estilo Baja California, no constituye reelección y en consecuencia no implica los peligros corridos por Obregón y Juárez.

Pierden de vista que la esencia del principio de no reelección, es evitar que haya nuevos dictadores que impongan su voluntad eternamente sobre el pueblo mexicano.

En México es más fácil escaparse del SAT que de Huitzilopochtli, el dios azteca guardián de la democracia y de la no reelección.

Quien quiera que intente lograr lo que Juárez y Obregón no pudieron conseguir, seducido por la misma ambición, está condenado de antemano a encontrar el mismo fin.

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  1.  Cuelga. Se acostumbraba llamar así al regalo que se daba a una persona con motivo de su cumpleaños o de su santo.

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chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

Stahrngen am Bodensee

Baden Wurttemberg, Alemania

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Miércoles, 17 de Julio 2019 - 13:20
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Miércoles, 17 de Julio 2019 - 15:35
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Jueves, 18 de Julio 2019 - 04:35
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Revocación de mandato

El 17 de julio de 1928, a Álvaro Obregón le revocaron el mandato y le anularon su flamante reelección  con 21 tiros de cuatro diferentes calibres, disparados por un “asesino solitario”…

Noventa años después de la muerte del último caudillo, el Pejelagarto anda jugando a la psicología inversa con su rollo de la “revocación de mandato” de manera que, si a medio sexenio el  pueblo bueno y sabio le pide que no se vaya, podría ser convenientemente interpretado como una súplica para que se quede más allá del 30 de noviembre de 2024.

El voto electoral se cumpliría como los votos conyugales: hasta la muerte; igualito que lo sucedido a Obregón.

Si la férrea salud del juvenil Peje se lo permitiera, él,  querría emular las once presidencias de Santa Anna, o la dictadura camuflada de Juárez, y de serle posible, aferrarse a la silla del águila hasta llegar a octogenario como Porfirio.

¿Qué le depara al Pejesidente la bola de cristal; Tlaxcalantongo,  la Bombilla o el Ipiranga?

Si  su majestá el Peje Primero, de verdad supiera historia, sabría que los 21 balazos hallados durante la autopsia al cadáver de Obregón, venían de otras tres pistolas accionadas en aquel banquete dado en su honor, por comensales emisarios de otros aspirantes del mismo partido del sonorense, que no querían envejecer esperando a que Dios se lo llevara, y decidieron revocarle el mandato, como lo saben revocar los mexicanos.

Cuando Plutarco Elías Calles fundo el PNR no pretendió legarnos un partido político común y corriente; nos dejó un mecanismo diseñado para lograr que los muchos caudillos que ambicionaban la presidencia, actuaran en un marco de DISCIPLINA sin el cual, la guerra de pandillas llamada “revolución mexicana” no habría parado ni hasta la fecha.

 

El PNR de 1928, sirvió para apaciguar a los Bejaranos, Monreales, Ebrards, Padiernas, y  Yeidicoles de aquel tiempo,  que, como es ampliamente sabido, solamente sueñan con servir a México desinteresadamente.
El PRI de 1994,  a raíz de la muerte  de Colosio, todavía alcanzó para amansar a Camacho Solís, Ortiz Arana, Gutiérrez Barrios  y cualquier otro suspirante.

Lo de su majestá el Peje, NO es ninguna transformación; es un salto cuántico al pasado que regresa a México al momento preciso en que Obregón mandó matar a Carranza que tambien quiso reelegirse hasta que sus ambiciones se descarrilaron con todo y el Tren Olivo en Tlaxcalantongo.

El PNR, PRM, PRI, nació en  un sólo párrafo del último informe presidencial del General Calles, cuando dijo:

“La muerte del General Obregón, nos plantea la necesidad de pasar, de ser país de caudillos,  a nación de instituciones y de leyes”.

La llegada de López “hablador”, como lo ha rebautizado la Chachalaca de Guanajuato, es la vuelta al tiempo de los caudillos;  ni más, ni menos.

Salinas de Gortari tiene cuentas pendientes con México; tambien tiene más defectos que cualidades, pero es incomparablemente más inteligente que el juvenil olmeca que hoy dice no residir en La Toscana.

Si salinas a pesar de sus ambiciones y su inteligencia, no se atrevió a romper el principio de la NO REELECCIÓN,  no fue por su vocación democrática y su altruismo, sino porque no quería terminar de bruces sobre un  plato de mole, como le ocurrió al manco de Celaya y León.

San Juárez fue ayudado a bien morir un 18 de julio de 1872, porque de haberse recuperado de la angina de pecho, Lerdo de Tejada y Porfirio, se habrían hecho viejos entre las reelecciones del mañoso pastorcito de Guelatao, y por eso le revocaron el mandato con la daga de Riva Palacio que un bisnieto suyo, puso en manos de mi  padre, mientras la contaba los pormenores de la muerte del “benemérito”.

Curiosamente, un día antes, el 17 de julio, pero de 1928, a Obregón tambien le revocaron el mandato los comensales que ayudaron a Toral a no fallar, mientras Alfonso Esparza Oteo estrenaba la canción “El Limoncito”,  dedicada al violador del principio intocable de la NO REELECCIÓN.

Sin embargo, la psicología inversa que se descubre detrás de la prédica del Peje sobre “su firme e irrevocable  decisión de no intentar reelegirse”, hace pensar precisamente TODO LO CONTRARIO.

Intentar salirse con la suya, donde Obregón no pudo, puede demostrarle al Peje y a cualquier otro, que en 90 años, la única norma revolucionaria que sigue vigente, es la que condujo a San Juárez al panteón de San Fernando, a Porfirio a navegar en el Ipiranga,  a Carranza a morir en Tlaxcalantongo,  y a Obregón a no escuchar completo “El Limoncito” ni acabarse su sabroso mole con ajonjolí.

Aunque pudiera reformarse la constitución (al igual que hizo Obregón para lavarle la cara a su imposición), los sufragios de su reelección, se transformarían en sufragios por su eterno descanso y el gusto efímero de las urnas electorales, terminaría en la urna  funeraria con sus cenizas.

El PRI, que todavía sirvió para evitar la tormenta que pudo haberse desatado con la muerte de Colosio, hoy es una caricatura sin garras ni colmillos, totalmente incapaz de capear el temporal que se dejaría venir con una revocación de mandato al estilo de la de Obregón.

Ninguno de los partidos existentes,  incluida la MORENA, tiene la estructura sectorial, hoy desaparecida.

Hace mucho que México no es ni siquiera un remedo de país de instituciones y de leyes, pero a pesar de lo mal que están las cosas, podrían ponerse mucho peor,  con un intento de reelección a través de la catafixia tipo Chabelo,  disfrazada de revocación/confirmación/prórroga indefinida de mandato.

La NO REELECCIÓN no desaparecerá con una reforma constitucional made in MORENA.

Es un principio que no puede derogarse desde que, irónicamente lo acuñó Porfirio Díaz como lema de su Plan de Tuxtepec.

Puede que el sufragio en México, no sea tan efectivo, pero la NO REELECCIÓN, es a prueba de pejes y de pelones…

(Y si no, que le pregunten a Salinas).

El PRI nació el 1º de septiembre de 1928, en un simple párrafo del último informe presidencial de Plutarco Elías Calles.

El párrafo dice así:

“…debe permitirnos, va a permitirnos orientar definitivamente la política, del país por rumbos de una verdadera vida institucional, procurando pasar, de una vez por todas, de la condición histórica de "país de un hombre" a la de "nación de instituciones y de leyes".

El PRI nunca fue un partido político creado para competir con otros partidos en la gran farsa democrática; el PRI desde su fundación, fue un sistema de gobierno.

La primera contribución del PRI (nacido PNR), fue la pacificación del país, y la canalización civilizada de todos los liderazgos, con lo que se evitó la prolongación de las  disputas  violentas  por el poder.

El PRI  garantizó que la muerte de un  presidente no hundiera al país de nuevo en el caos y la violencia política, porque contenía los mecanismos  y los conductos corporativos que hoy son utilizados por la iniciativa privada.

La pomposamente  autoproclamada  “cuarta transformación”  a bordo del Movimiento de Renegociación Nacional, más que transformación es una reversión  a julio de 1928.

El Peje Lagarto López Obrador, es un caudillo; un caudillo surgido del desmantelamiento del PRI.

Ese desmantelamiento comenzó con Miguel de la Madrid, cuyo perfil personal y político nada tenía que ver con ese partido.

Los llamados sectores: Campesino  (CNC), Obrero (CTM)  y Popular (CNOP) le daban estructura, operatividad y cohesión, además de garantizar orden y continuidad en un marco de disciplina.

Fecha: 
Miércoles, 22 de Mayo 2019 - 13:10
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Miércoles, 22 de Mayo 2019 - 15:25
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Jueves, 23 de Mayo 2019 - 04:25
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México en los tiempos del spring break…

¿Cuántos niños y jóvenes sabrán que en México hubo una persecución religiosa de tal magnitud, que tuvimos que levantarnos en armas contra el gobierno en un movimiento popular conocido como la Guerra Cristera?

¿Quién sabrá que Plutarco Elías Calles,  (fundador del PRI), mandó asesinar al padre Miguel Agustín Pro Juarez y al Ingeniero Luis Segura Vilchis, literalmente “por sus pistolas” durante la persecución contra los católicos mexicanos de 1920 a 1929?

 

Cada vez cobra más vigencia (lamentablemente)la frase de Porfirio Díaz que ice:

“Pobre México; tan lejos de Dios, y tan cerca de Estados Unidos”.

Sin darnos cuenta, nos hemos ido amoldando a la imagen y semejanza de los modelos y parámetros importados desde el norte.

Las “grandes conquistas”  impuestas al son de la agenda venida desde fuera, abarcan logros como la legalización del asesinato masivo de niños indefensos bajo la inmensa mentira de que la mujer puede disponer de la vida de un hijo,  como si fuera parte de su cuerpo.

La misma agenda ha impuesto la famosa ideología de género, y el lenguaje “políticamente correcto” que, en realidad, es una forma de censura y de manipulación que busca NO decirle a las cosas por su nombre.

La “emancipación” de la mujer ha logrado desmantelar  al elemento principal de la familia,  como si sustituir al hombre y competir con el (hasta en el boxeo), fuera lo más natural  imaginable.

El llamado “matrimonio homosexual”  es otra de las “grandes conquistas” que NO son fruto de movimientos sociales espontáneos,  sino resultado de imposiciones patrocinadas y promovidas nade menos que por la ONU, el FMI y el Banco Mundial.

Ni los romanos en su época de mayor depravación,  cambiaron  su concepto del matrimonio:

“Conjunctio maris et feminae; consortium omnes vitae;  Divini  et humani juris comunicatio”.

(Union de hombre y mujer;  consorcio para toda la vida; comunicación del derecho Divino y el humano).

Los organismos globales,  condicionan su ayuda a los países, siempre y cuando sus gobiernos  impongan estas  “avanzadísimas” reformas “para el bien de la humanidad”.

Así llegamos a la Navidad sin Jesús,  y al “springbreak”  que ha sustituido a la Semana Santa.

La Pascua ya no conmemora la resurrección de Jesucristo sino  a un conejo gringo que además, es ovíparo; al igual que la Navidad conmemora el advenimiento del oso de la Coca Cola a bordo del expreso polar,  amenizado por la voz de  Tom Hanks.

En la religión católica, antes que celebrar con la Pascua,  nuestra salvación y la resurrección de Jesucristo, (Dios hijo),  conmemoramos la Pasión, de la cual, vivimos hoy el peor de los episodios; aquel donde respondimos a la pregunta de Poncio Pilatos,  votando “democráticamente”  por la liberación del asesino Barrabás, y por la crucifixión de Jesús.

En aquella ocasión, los humanos dijimos a voz en cuello: ¡No queremos que éste, reine sobre nosotros!

Y desde entonces nos ha gobernado el becerro de oro cuya estatua adorna nada menos que Wall Street en el corazón de Nueva York.

Hoy conmemoramos a María Dolorosa, la Madre de Jesucristo (Nuestro Señor)  que al aceptar su maternidad de Dios Hijo, no consiguió renombre mundial, ni protagonismo escénico, ni alfombras rojas,  o alguna senaduría plurinominal.

María supo desde el momento de Su aceptación  que su maternidad no iba a ser divertida,  ni ocuparía la portada del Hola, Caras, Gente y demás catálogos de la arrogancia.

Creo sinceramente que si algo le hace falta a nuestra patria, es rezar.

La comunicación con Dios no es una pérdida de tiempo ni una superchería.

Lo que es una verdadera idiotez, es poner subordinar nuestras vidas a la acumulación de tesoros bursátiles, financieros y políticos, cuya duración es más efímera que la vida de las cucarachas y las moscas.

Como mexicano católico, creo que nos vendría muy bien rescatar el sentido maravilloso de estos días,  sabiendo que  la mayor muestra de amor, es la de aquel que da la vida por sus amigos; como lo hizo Cristo por todos y cada uno de nosotros.

 

Yo no estoy limpio de pecados para tirarle piedras a nadie; y tampoco tengo autoridad moral para predicar  de dientes para afuera.

Pero creo mi deber moral, invitar a detenernos un momento aunque sea, en este viernes de Dolores,  para agradecer el amor incondicional  de María, esa joven que veneramos en el Tepeyac y que se quedó proyectada con su imagen para consolarnos y socorrernos.

Justo es, en mi católica opinión, que este viernes en especial, la consolemos nosotros.

Estas celebraciones son de gratitud y de fe.

La invasión “kultural”  gringa, nos ha hecho mucho más daño que el atraco territorial  que de todas formas hemos ido revirtiendo con nuestra presencia incontenible al norte de El Río de los Regresos.

En Estados Unidos, cuya degradación nos salpica y nos contamina, han sustituido a God  por Gold, y viven la bacanal que llaman springbreak.

Estos dias para los católicos, son días santos que por cierto, coinciden con las fiestas de la Pascua de los judíos que para nosotros son nuestros hermanos mayores.

¡Viva Cristo Rey!

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Viernes de Dolores

Stahringen am Bodensee

Baden Wurttemberg, Alemania

12 de abril de 2019

chavezmontesjulio@hotmail.com

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Viernes, 12 de Abril 2019 - 13:40
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Viernes, 12 de Abril 2019 - 15:55
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Sábado, 13 de Abril 2019 - 04:55
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Tres amigas: Historias de un crucero de fiestas de Fin de Año

Silvana siempre fue una muchacha emprendedora, entusiasta, práctica. Muy amiga de sus amigas. Con pocas relaciones amorosas, nunca le fue demasiado bien con los hombres. A pesar de ser bonita, de cabellos castaños, ojos verdes, alta, elegante. De buenos gustos para vestirse, para elegir sus perfumes, para comer.

   Al cumplir sus treinta años, se prometió realizar un viaje de placer y lujo. Empezó a deambular por agencias, hasta que la entusiasmó un crucero en una fastuosa turbonave italiana. Se realizaba entre el 23 de diciembre y el 7 de enero, hacia el norte de Brasil. Una experiencia tan distinta para celebrar las tradicionales fiestas la fascinó.

   Habló con su amiga Elsie, cuatro años mayor que ella, antropóloga y, viviendo en una provincia de inmensos campos dorados de trigo y maíz, era lógico que se dedicara a la docencia y no a la antropología. Daba Historia en dos facultades de la Universidad Nacional de Rosario. De familia muy acomodada, finos modales, exquisitos gestos, morocha de cortos y oscuros cabellos y rasgados ojos de profunda mirada negra. Muy alta. Elsie prontamente se entusiasmó con el viaje.

   Juntas decidieron invitarla a Liliana, maestra jardinera en la misma escuela de Silvana, muy pequeña y movediza, rubia de ojos pardos, de la misma edad que Silvana. Más bohemia, más libre, con menos ataduras, siempre risueña.

   A pesar de algunas oposiciones familiares por la fecha especial del viaje, lo contrataron.

   Felices, viajaron a Buenos Aires, desde cuyo Puerto zarpaba la nave.

   Enormes valijas llenas de sueños, expectativas, deseos, vestidos y soleras largos de noche, mallas para las piscinas, conjuntos deportivos para las excursiones y para los juegos en los puentes del crucero. Muchas risas, buena onda y ganas de pasarla bien.

   La primera escala fue en Montevideo. Juntas recorrieron la ciudad y trataron de captar en el escaso tiempo de diez horas, su idiosincrasia y su vida.

   Emprendieron luego la navegación hacia Porto Alegre, donde hicieron otra escala y visitaron Sao Paulo y Guaruyá. Una magnífica experiencia en medio de montañas, exuberante vegetación y cálido mar. Almorzaron en un distinguido hotel en el piso 32 desde observaron esa populosa e impactante ciudad. Comieron cocos en la playa, tomaron tragos en un hermoso bar.

   Todo era alegría y felicidad.

   Como es clásico en estos cruceros, los oficiales abordo trataban de acercarse para lograr amistades, pero ellas preferían sus soledades seguras de mujeres atractivas.

   En Porto Alegre subieron al barco muchos brasileros atraídos por el encanto del norte de su país.

  Todo se inundó de su ritmo, su algarabía, su color. Capaces de disfrutar de los máximos placeres y de hacer música hasta con una cajita de fósforos.

   Era el 24 de diciembre. En alta mar se celebró la Misa del Gallo y el advenimiento de la Navidad en los comedores y los salones. Besos, saludos, bailes. Champagne y pan dulce –panetone- de distintas variedades italianas.

   Edson, un casi mulato, festivo, atractivo, se copó con Liliana. La seguía, la perseguía, intentaba besarla por Navidad todo el tiempo, la empujaba a bailar con él. Liliana se dejó llevar por su fuerza y se divirtieron hasta la madrugada. Silvana y Elsie gozaron con sus ocurrencias y todo fue una algarabía de víspera de Navidad.

   El 25 llovió todo el día. El paisaje era sólo una sinfonía de grises, gris el mar, gris el cielo, gris el horizonte infinito en una línea sin forma ni medida.

   Elsie aprovechó a leer uno de los numerosos libros que había llevado, Silvana se apoltronó en una magnífica silla de uno de los fastuosos salones y mientras observaba por el amplio ventanal la monótona sinfonía de grises, escribía sus vivencias como era su costumbre de viajera. Liliana consolidaba su amistad con Edson y empezaban sus primeros arrumacos.

   A la tardecita, todo el gris se corrió y fue una explosión de colores. Acodadas en la baranda de la nave pudieron deleitarse con los cientos de arcoíris que se formaban en cada una de las olas que el barco potenciaba en su derrotero. Al rato apareció Edson, y el amor estalló con Liliana como las iridiscencias en las olas.

   En la velada nocturna la pasaron muy bien los cuatro. Seguían las burbujas del champagne y los saludos por la Navidad.

   La próxima escala fue Río de Janeiro. Las tres amigas aprovecharon para hacer excursiones, nadar en Ipanema, subir al Cristo… toda la religiosidad turística de Río. Edson prefirió quedarse en la piscina del barco y así las tres amigas pudieron disfrutarse.

   La salida desde Río fue una visión maravillosa, majestuosa ciudad achicándose en una inmensidad de mar y atardecer.

   Al día siguiente, la escala fue en Angas do Reis. Llovía tenuemente. Las tres amigas, bajo un paraguas, recorrieron la pequeña población, suspendida en el encanto colonial. Prodigiosos verdes, rojos y amarillos en su abundante vegetación, casas y castillos coloniales portugueses, callejas de piedra, mar. Para sentir más el encanto del lugar, cantaban a viva voz zambas argentinas. La engañera… Zamba de mi esperanza… quedaron flotando en aquella irrealidad. En lancha fueron a nadar hacia una pequeña isla. Ahí Edson la esperaba a Liliana y, colocándole una orquídea natural en sus cabellos que había cortado en la isla, se hicieron una promesa de amor. Todos festejaron.

   El barco emprendió el viaje hacia Bahía, el destino más ansiado. En los dos días de navegación, uno de los oficiales, Carlo, le hizo la corte a Elsie; otro, Vittorio, que oficiaba de maitre, a Silvana. Carlo era de rasgos delicados, de tez blanca, ojos grises, mediana estatura y mediana contextura física. Elsie sólo le aceptaba compartir una bebida, una charla y alguno que otro baile. Vittorio era muy alto, muy elegante, demasiado fuerte, demasiado vigoroso, muy morocho, de profunda mirada negra y de impecable ropa blanca. A Silvana la perturbaba mucho, por eso nunca le aceptó ni siquiera una copa.

   Bahía fue un destino magnífico, que pudieron compartir las tres amigas con Edson y Carlo. Paseos, baños en el mar, visitas a museos. Extravagante ciudad en dos niveles, que se salvan por enormes ascensores o un rústico trencito de montaña.

   Al atardecer del 31, el barco zarpó de Puerto. En medio de la mar, en la soledad de cielos y agua, se celebró el Año Nuevo. Fuegos artificiales duplicándose en las aguas, ulular de sirenas replicándose en otra nave allá a lo lejos, saludos, deseos, brindis, abrazos. Cuando Vittorio se acercó a saludarla, a Silvana le corrió un escalofrío y lo rechazó rápidamente. El miedo se apoderó de ella, sentía que él representaba un peligro muy grande, no lo quería correr. Al llegar de vuelta al camarote, la esperaba un obsequio: un exquisito perfume Dior, de sabor bien ácido como era su gusto y con una tarjeta de buen augurio escrita en italiano firmada por Vittorio. Hubiera querido que eso no pasase, volvió a sentir miedo. Mientras tanto Elsie disfrutaba de las galanterías de Carlo y Liliana del amor de Edson.

   Los siguientes fueron tranquilos días de navegación. En Río, Edson dejó el crucero. Se despidieron con lágrimas y promesas de reencuentro.

   El día siguiente, 5 de enero, noche de Reyes, las tres amigas regresaron a su camarote luego de los festejos en el Comedor y los salones. Una sorpresa las esperaba en la puerta: una enorme bota navideña, llena de golosinas y carbón. Rieron, se interrogaron sobre su significado, saborearon sus golosinas.

   Al día siguiente, Carlo les explicó que las golosinas eran el obsequio por sus buenas acciones y el carbón lo había colocado Vittorio en señal de la mala conducta de Silvana. Ella sonrió y sintió que sus barreras se derribaban. Por la noche Vittorio la agasajó, la cortejó, la envolvió en su seducción y Silvana lo aceptó. Fueron a su camarote e hicieron el amor. Fueron sólo dos horas de intensidad, requiebres, furia. Los dos sabían que era sólo ese momento y lo vivieron con toda la fuerza de sus años jóvenes y sus deseos tantos días escondidos.

   La mañana siguiente, 7 de enero, era el desayuno de despedida. Entre tortas exquisitas, frutos tropicales y buena música, el salón comedor era una excitación y una algarabía. Vittorio se acercó a Silvana, le regaló una arrogante rosa amarilla y le dijo al oído:

   –No nos olvidaremos…

   Silvana tembló, sabía que sería cierto. Pero sabía también que ese principio era un final.

   Elsie se despidió de su oficial con sonrisas y agradecimiento por los buenos momentos vividos y Liliana se abrazaba al muñeco bahiano que Edson le había regalado con la promesa de visitarla en Argentina.

Dos años después…

   La iglesia de la pequeña ciudad es una fiesta.

   Elsie, con su esposo, decano de una de las facultades en la que trabaja, está espléndida, con su vestido de noche, sus ojos almendrados profundos, su sonrisa simpática. Ese viaje por las cálidas aguas brasileras y las atenciones de Carlo, le habían dado seguridad. Por eso al regreso supo desplegar sus encantos para comenzar su relación con este compañero de trabajo que siempre le había atraído y que finalmente se convirtió en su esposo.

   En el altar, Edson con su traje blanco, su sonrisa franca, su felicidad, junto a su madre, espera a la novia. Liliana, que eligió para la boda un espléndido traje de encaje color champagne, sobrio, recto, que aviva su figura, está en viaje en el automóvil descapotable rumbo a la iglesia.

   Silvana llega con su padre. Baja del auto, se acomoda su sobrio vestido color orquídea. En un mecánico gesto, como tratando de eliminar pensamientos negativos y dudas, se acomoda el cabello que luce impecable en un recogido. Toma de la mano a su niña, de un poco más de un año, de profunda mirada oscura y cabello renegrido, que, vestida de blanco como una princesa, será la que lleve los anillos al altar. Se llama Victoria. Sí, es la hija de aquellas dos horas de amor. Es la niña que lleva la estampa de su padre, sus mismos ojos, su cabello y su nombre. Pero que no conocerá el amor de papá, ni sus caricias, ni su apellido.

   Por eso Silvana, ante cada Navidad, fiestas de Fin de Año y de los Reyes Magos, reproduce aquellos mismos temblores frente a una bota roja cargada de regalos.

   Es Victoria el regalo de una noche de Reyes, allá en alta mar, en las cálidas aguas de un azul intenso.

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Fecha: 
Martes, 18 de Diciembre 2018 - 16:30
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Martes, 18 de Diciembre 2018 - 18:45
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Miércoles, 19 de Diciembre 2018 - 07:45
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La “Reina del Atlántico”

¿Ha oído usted hablar de “la reina del Pacifico”?

Sepa usted que ha habido hasta hoy, DOS REINAS OCEÁNICAS, dedicadas las dos al mismo giro: AL NARCOTRÁFICO.

Nuestra legendaria Sandra Ávila Beltrán, (La reina del Pacífico) fue precedida más de un siglo antes, por una verdadera narcotraficante de talla mundial, que además ostentaba el pomposo título de Reina de las Islas Británicas e Irlanda y emperatriz de la India: la criminal REINA VICTORIA cuya imagen “adorna” estas líneas.

De manera que Doña Vicky de Inglaterra fue la cabeza del primer cartel de narcotráfico, cuyo elegante nombre no puede ocultar la naturaleza infame y criminal de su giro: “THE EAST INDIA COMPANY”.

¡Resulta que los ingleses son los que introdujeron por la fuerza el consumo del opio a China!

Hagamos un breve recorrido hacia el pasado, para descubrir “el esqueleto oculto en el elegante closet de la aristocracia inglesa”.

En 1773, Inglaterra presentaba un déficit comercial a favor del régimen de la Dinastía Qing en China.

“Para nivelar la balanza” su distinguida majestad británica (“LA REINA DEL ATLÁNTICO”), decidió pasarse “por el arco del triunfo” la prohibición vigente en China contra el consumo de opio.

Aunque el emperador Chino Jiaqing  en 1799 confirmó la prohibición del opio en China, la droga era contrabandeada bajo la protección de “LA REINA DEL ATLÁNTICO” a traves de cárteles de nombres elegantísimos, tales como  Jardine, Matheson & Co and Dent & Co que introducían el opio a China alcanzando 900 toneladas por año.

¿Cuál era la justificación británica para constituir, impulsar y aprovecharse del primer cartel internacional de narcotráfico?

Resulta que “el destino manifiesto” de Inglaterra, era someter a los chinos (como “seres inferiores de raza amarilla”, a los que despectivamente se referían como coolies) al vicio del opio PARA FINANCIAR DE ESA FORMA EL CONSUMO DEL TÉ EN GRAN BRETAÑA…

Sería impensable que por la oposición del emperador chino contra la drogadicción en su país,  la alta sociedad inglesa prescindiera de su ritual diario del té a las cinco en punto de la tarde…

De esta manera, la “HONOURABLE EAST INDIA COMPANY” estableció varios  puntos de narcotráfico en los Estrechos de Malaca, conocidos como Strait Settlements en 1826, para proteger su comercio y combatir a los piratas (sus colegas) de la zona.

Los ingleses habilitaron aquellos “Settlements” como campos de concentración a los que enviaban a los reacios de la India tanto civiles como militares.

Hacia el año 1838, el tráfico de opio realizado por los ingleses bajo el mando de “LA REINA DEL ATLÁNTICO” alcanzó la cifra de 1,400 toneladas anuales hacia China, a pesar de que el emperador Qing había impuesto la pena de muerte a los narcotraficantes, sin importar si eran ingleses o marcianos.

Esta medida anti-drogas de parte del emperador de China, era “ofensiva e inadmisible” para su majestad británica, con lo cual, los ingleses desataron sobre China la PRIMERA GUERRA para defender LA NOBLE CAUSA DEL CONSUMO DE DROGAS POR LA FUERZA entre el pueblo de China.

(So much for British hypocrisy) 1

La guerra “santa” para implantar el consumo de opio y heroína de ingleses contra chinos duro de 1839 a 1842.

No por nada Inglaterra es conocida como “La pérfida Albión”…

Los ingleses no iban a derramar su sangre “azul” de gratis.

Al final de la Primera Guerra del Opio, Inglaterra le arrebató a China el enclave de Hong Kong, formalizando su atraco mediante el Tratado de Nanking, gracias a lo cual, el MERCADO CHINO SE ABRIO AL NARCOTRAFICO IMPUESTO POR “LA REINA DEL ATLANTICO”.

(¡Y pensar que la graciosa e inofensiva Princesa Diana era la nietecita de estos narcotraficantes!).

Una vez abierta China a las maravillas de la globalización comercial que hoy nos alcanza a todos, las competidoras de la HONOURABLE EAST INDIA COMPANY, otras compañías inglesas reclamaron su tajada en el negocio de las drogas; estas fueron  Apcar and Company y P & O.

Pero como los europeos no estaban satisfechos todavía, sobrevino una Segunda Guerra del Opio en la que Francia se unió con Inglaterra hasta concluirla con el tratado de Tientsin después de una lucha que se prolongó entre 1856 y 1860.

Una de las consecuencias del Tratado de Tientsin, fue que China se vio obligada a legalizar no solamente el consumo del opio, sino la producción en su propio territorio, bajo dominio de los ingleses, que sin embargo, cultivaban sus amapolitas también en Persia (hoy Irán) así como en Turquía y Afganistán.

Una de las consecuencias de las “heroicas epopeyas militares” de Inglaterra por la noble causa de obligar a los chinos a drogarse con opio inglés, fue que el imperio chino Qing, fue obligado a pagarle a “LA REINA DEL ATLÁNTICO” SEIS MILLONES DE DOLARES DE PLATA como compensación por el opio que había sido confiscado a los traficantes ingleses por el Ministro Lin Zexu en 1839.

¿Cómo le hicieron los ingleses para quitarse de encima el estigma de ser los primeros, más grandes y sanguinarios narcotraficantes de la historia contemporánea?

La respuesta es muy sencilla: “con glamour y más glamour”; con mentiras y más mentiras.

Viendo desde este ángulo a la “rancia aristocracia británica” no queda sino decir: “LÁSTIMA DE ROPITA”.

Hay que agregar que Inglaterra  siguió aprovechando los beneficios ilícitos de sus guerras del opio hasta 1997, en que China, haciendo gala de una inexplicable cortesía, le concedió a los ingleses una gran ceremonia de despedida a la que tuve la oportunidad de asistir como enviado especial de Eduardo Ruiz–Healy, por Grupo Radio Fórmula.

Durante mis gestiones de acreditación ante la Embajada de China en Mexico, fui atendido por el señor Huan Huei Hua, agregado de prensa.

Con toda franqueza le dije entonces al funcionario mencionado, que me sorprendía inmensamente que China le dispensara una ceremonia de despedida a los ingleses, cuando desde mucho tiempo antes deberían haberlos echado de China sin ninguna consideración, y, aprovechando la capacidad política, económica y militar de su país, exigir a Inglaterra la indemnización correspondiente por haber atropellado al pueblo chino y su soberanía como consecuencia de la imposición ilícita del tráfico de drogas bajo los auspicios de “LA REINA DEL ATLANTICO”.

Huan Huei Hua se limitó a sonreírme y decir que comprendía mi indignación y la agradecía; pero que China veía las cosas y actuaba en términos de siglos y hasta de milenios, y que la violencia no era la via idónea para lo que China consideraba propicio a su futuro.

Vistos los antecedentes profesionales de “LA REINA DEL ATLÁNTICO”, Don Joaquín Guzmán Loera podría no solamente pedir asilo en Inglaterra, sino solicitar la ciudadanía inglesa y relanzar THE HONOURABLE EAST INDIA COMPANY, para “lavar” sus actividades empresariales bajo el elegante manto corporativo que Buckingham domina tan hábilmente.

Guzmán Loera podría con todo derecho, invocar los antecedentes históricos y jurídicos del Real Narcotráfico Ingles (British Royal Drug Trade), para lograr cuando menos el asilo político, si no es que retomar las labores de LA REINA DEL ATLANTICO, y optar por ser elevado a Caballero del Imperio Británico.

Si los piratas Drake y Morgan figuran entre los aristócratas ingleses mas connotados, nuestro democrático Chapo Guzmán, ¿Por qué no habría de gozar la misma consideración?; cuanto y más que su habilidad empresarial podría significar ingresos sobrados para que los ingleses sigan tomando su tecito a las cinco de la tarde todos los dias.

Esto podría conseguirlo pidiendo a la actual Reina Isabel, que le expida una PATENTE DE CORSO 2 para traficar legítimamente, como su ancestral Vicky “LA REINA DEL ATLANTICO”.

Inglaterra tiene en su historia a Victoria, “LA REINA DEL ATLÁNTICO”, mientras México cuenta con Sandra Ávila Beltrán, “NUESTRA REINA DEL PACIFICO” y digna colega de la soberana europea, emperatriz de la India y de los dominios de Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Gibraltar y Las Malvinas… 3

¿Cuál es la diferencia entre Victoria, monarca del Reino Unido de Gran Bretaña, Irlanda y Emperatriz de la India, y nuestra cachanilla Sandra Ávila Beltrán?

La diferencia es que, a pesar de ser colegas narcotraficantes, LA REINA DEL PACIFICO es una dama muchísimo más hermosa que la rechoncha y pedante Vicky la sanguinaria, y además la nuestra, non se hacía “de la boca chiquita” como su colega DEL ATLÁNTICO.

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La hipocresía británica ha permitido a los ingleses asumir el papel del “inocente” Canario Piolín, evadiendo ser señalados como los criminales, genocidas, racistas y narcotraficantes que han sido y siguen siendo, y darse el lujo adicional de tirar la primera piedra contra cualquiera que les convenga, sin estar, ni mucho menos, limpios de pecado…

PATENTE DE CORSO. Gracias a esta investidura emitida por los estados soberanos, los piratas se convertían en CORSARIOS, y en consecuencia, ladrones con licencia, como han sido históricamente los ingleses desde tiempo inmemorial.

Gibraltar es parte de España, y la ONU resolvió en 1969 que Inglaterra abandonara el peñón y lo restituyera a los iberos; sin embargo, Inglaterra hizo caso omiso y España no insistió.

Por su parte, las Islas Malvinas, QUE SON ARGENTINAS, han sido usurpadas por Inglaterra a pesar de los probadísimos  derechos de Argentina. ¿Por qué?

Porque Inglaterra tiene mayor capacidad militar y porque Estados Unidos bajo la amistad de la Thatcher y de Reagan, puso de manifiesto que la famosa Doctrina Monroe es más elástica que un chicle bomba.

La presencia inglesa en las Malvinas, tiene como único propósito, la explotación de los recursos naturales del Polo Sur, sin importar que esa explotación acerque al planeta entero, cada vez más, a su destrucción.

 

 

Fecha: 
Viernes, 08 de Enero 2016 - 18:00
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Humanidad y dogmas

Para Ana Laura, con cariño

La profesión de la fe, siempre he sostenido, al no constituir un ejercicio fundamentado en los principios de la lógica ni de la razón, se encuentra relacionado más bien con un aspecto esencialmente emotivo. Existe algo, indescriptible desde el punto de vista racional, que se manifiesta de manera personal y nos hace sentir, en algún momento, que determinada religión representa o enuncia un elemento que ya existía, subyacente, en nuestro interior, constituyéndose en ese algo indescifrable que palia nuestras sensaciones de soledad y desesperanza. Solemos decir que Dios nos ama, tanto al hombre como ente individual (y único), así como a la humanidad de manera colectiva. Del mismo modo y en reciprocidad, el creyente ama a Dios. Amar evoca y refiere a un sentimiento, termino mucho más complejo aún que la experiencia sensible. Toda emoción, parte fundamental de un sentimiento, define un concepto elemental (y primitivo) dentro de nuestra propia pisque. Las acciones o reacciones que emanan de ésta resultan las más intensas y las más duraderas. También, cabe mencionar, las más salvajes, ya que no pasan por el filtro del análisis lógico o racional, sino que emergen con inmediatez en todo su cálida o funesta magnitud y ahí permanecen. Pocas cosas nos incitan de manera tan álgida a la acción, positiva o negativa, como aquello que nos conmueve, es decir, que nos afecta de manera sensible. La compasión, por ejemplo, es prueba irrefutable de ello y en sentido opuesto, lo es la ira. La fe nos provee, en el mismo sentido, de una sensación de bienestar y seguridad, anhelos básicos de nuestra propia humanidad. A través del sentir, la religión encuentra eco y sentido.

Consciente de que representa, adicionalmente, un complejo sistema compuesto de ritos, formas e interpretaciones, tanto la experiencia sensible como la emotiva o sentimental convergen para constituir el corazón y la esencia de aquello que denominamos como religión. Aunado a lo anterior, todo dogma religioso plantea un sistema de principios incuestionables. La aproximación a él tampoco constituye un esfuerzo basado en la razón, sino en uno de aceptación y reafirmación. Sus planteamientos no son debatibles, ni hipotéticos, constituyen por el contrario, explicado de manera somera, verdades y lineamientos a seguir. De esta manera podemos asociar el ejercicio de la fe a dos elementos esenciales: el aspecto sensible o emotivo y en la aceptación y obediencia de una serie de elementos irrefutables. Sentimos algo relacionado con ella y aceptamos la religión en su totalidad o no lo hacemos en lo absoluto. Cualquier opinión que enjuicia o critica la fe, nuestra fe, nos hiere (o enardece), por partida doble porque somete al análisis tanto la verdad absoluta que damos por cierta como refiere a un elemento emotivo dentro de nosotros, primigenio y fundamental.

A partir de aquí podemos comenzar a desentrañar el complejo pensamiento detrás del terrorismo islámico. El mundo musulmán, a pesar de los movimientos a su interior esencialmente democráticos y modernos, constituye el último vestigio de una sociedad anacrónica, contrapuesta en esencia a los principios del liberalismo y del racionalismo del mundo occidental, que ha logrado con éxito criticar y analizar los fundamentos de la fe a través de la razón así como separarlos de las leyes, reglamentos e instituciones del Estado, sustentando su acción en el ejercicio democrático. La fuerza e influencia del Islam provienen, en sentido opuesto, de la interpretación y aplicación del dogma religioso así como del ejercicio desmedido y despótico del poder de sus líderes, imanes y ayatolas. El origen del Islam, en sí mismo, remite al mismo tiempo a un pensamiento y a una práctica de regreso, de vuelta al origen, esto es, la restauración de la fe. Adicionalmente y desde su fundación, constituye una religión de acción, combativa y militarmente organizada. En el chiismo (rama del islam de donde emana el denominado fundamentalismo jomeinista) sus partidarios se consideran a sí mismos como auténticos ortodoxos, recriminando a la mayoría sunita su alejamiento de la fe tradicional. Los creyentes del chiismo apelan al tradicionalismo en lo general y consideran los lazos consanguíneos, al ser los imanes descendientes del yerno del profeta Muhammed, Ali Ibn Abi Talib, así como los religiosos como los bastiones más importantes de su fe. Aun más importante, al ser una minoría doblemente oprimida, tanto pos sus líderes como por la mayoría sunita, no poseen la vocación de la conquista, elemento particularmente notorio en éstos últimos, cuyos alcances militares generaron el Califato Omeya y el territorio de al-Ándalus (más tarde el Emirato de Córdoba), sino por el contrario, el sesgo del sacrificio, el martirio y la inmolación (que comparte con otras religiones semíticas, como el cristianismo).

La Djihad (Yihad) uno de los pilares del chiismo, constituye el esfuerzo y llamado personal y colectivo (las mas de las veces, con una marcada connotación militar) a extender la ley de Dios entre los no creyentes (Dar al Harb, mundo no musulmán), buscando la defensa y expansión del estado islámico. Todo no creyente, o mejor dicho, todo aquél que no siente y acepta dicha visión, cabe dentro de esta “malebolge” diría Dante: Europeos, Americanos, Asiáticos, Cristianos, Judíos, Protestantes, Anglicanos, Ateos, Budistas e incluso otros musulmanes. Todos herejes, todos apostatas, todos infieles. El fervor religioso, apelando a lo comentado con anterioridad, domina entonces individual y colectivamente, y provee la plataforma ideológica para la actuación. Aún y cuando muchos comentarios han sido vertidos con respecto a que los nuevos adeptos al movimiento yihadista no son sino jóvenes poco iniciados en la interpretación de los textos que brindan cohesión al ala más radical del Islam, cabe hacer dos apuntes; una nación (o varias) cuya población ha estado ligada históricamente a un culto en particular y el día de hoy, más del 70% de ésta lo profesa, en cualquiera de sus vertientes, resulta un dato relevante que no deber ser pasado por alto. Más allá del fervor de los creyentes, los dogmas permean a los conjuntos sociales que los adoptan; aún más allá, incluso para los extranjeros, la doctrina dogmática y los elementos ideológicos, por si mismos y dado los elementos que analizaba con anterioridad, la respuesta emotiva y la aceptación, pueden conformar y/o alimentar un sesgo cognitivo (irracionalidad, distorsión de la realidad) ya existente de manera individual y brindar unidad, colectivamente, al extremista islámico, tal y como la historia ha hecho notar. Si la humanidad precede a los dogmas y, es consciente de los principios que lo sustentan, el mundo occidental no puede decidirse por una visceral “vendetta”. Ésta sólo habrá de generar un conflicto estéril e interminable. Bombardear naciones destrozadas, en las cuales, numerosos miembros civiles pugnan por la apertura democrática, únicamente incrementa el ambiente de inestabilidad, mismo que contribuye al discurso y trasfondo del denominado Estado Islámico.  

Tanto mi esposa como yo hemos seguido con atención durante las últimas semanas los funestos eventos alrededor del mundo. Ella, cabe mencionar, siente la religión de manera diferente y ora de manera regular no sólo por las víctimas de éstos, sino también por amigos, familiares y sé que, en el fondo, también lo hace por mí. Yo poseo una visión más pragmática, en la cual la humanidad únicamente se tiene a sí misma, ajena a cualquier voluntad supraterrena.  Al finalizar la Tercera Cruzada, el 2 de septiembre del año 1192, Ricardo I de Inglaterra, comandante en jefe del ejercito cruzado y Salah ad Din Yusuf, sultán de Egipto y Siria y líder del ejercito musulmán, acordaron una tregua que permitía el libre tránsito de los peregrinos cristianos a Jerusalén, misma que permanecía bajo el mando islámico. Aquel día, ambos apelaron no a una conciliación dogmática o aun ideológica, por demás imposible, sino al diálogo, la tolerancia y al respeto reciproco de su mutua humanidad. 

Por mi parte, es en esto último en lo que creo.

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Martes, 08 de Diciembre 2015 - 17:30
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De Liberal a “liberal”

El pasado cinco de noviembre, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación otorgó el primer amparo para el autoconsumo lúdico de la marihuana, excluyendo cualquier posibilidad de venta y comercialización. Múltiples voces han hecho hincapié en el talante liberal de la decisión de la corte, argumentando que la raíz y el fundamento del proyecto del Ministro Zaldívar radican, esencialmente, en la defensa de la libertad y de la iniciativa individual, fomentando la tolerancia entre particulares. 

Reflexionando acerca del tema en una tertulia efectuada en casa durante los días pasados, y, en efecto, buscando algún punto para propiciar el debate abierto, opté por cuestionar a los presentes si podían ubicar, temporalmente, el punto exacto en el cual los principios del liberalismo y la república, fundamentada en ellos, habían logrado actuar de manera sincrónica, coordinada, teniendo un sendero y un destino aparentemente comunes. O, al menos, en qué momento ambos habían estado más cerca de lograrlo. A pesar de las muy diversas argucias que esgrimían periodos y épocas distintas a modo de respuesta, el gobierno juarista y las leyes de reforma resultaron ser las más numerosas. 

-Falso, puntualicé en aquel momento, tal y como lo hago ahora.  

Jamás, a lo largo de la historia de nuestro país, los ideales liberales y La República, han transitado sendas más distantes, e incluso contrapuestas, como lo hizo bajo la presidencia constitucional de Benito Juárez García. La resolución de la corte y su carácter liberal, mismas que nos ocupan hoy día, le deben más a un monarca europeo y a sus colaboradores. Explico.

La noche del 17 de junio de 1867, un extranjero que respondía al nombre de Fernando Maximiliano Jose Maria de Habsburgo y Lorena y a quien le correspondieron primero, el titulo de archiduque de Austria y después, el de Emperador de México, se hallaba recluído en una celda del convento de las monjas capuchinas en el primer cuadro de la ciudad de Santiago de Queretaro, capital del estado del mismo nombre. Su efímero periodo al frente de la nación mexicana había llegado a su fin. 

Dejaba tras de sí, sin embargo, un copioso legado legislativo que sentaba las bases de un estado institucional. El emperador de origen austriaco, motivado tanto por su educación como por el compromiso adquirido de someter la monarquía al mandato constitucional, promulgó el Estatuto Provisional del Imperio Mexicano el 10 de abril de 1865, el cual tuvo validez jurídica y sentó los precedentes de una importante legislación de carácter prioritariamente social (e institucional) que garantizaba los derechos del hombre y del trabajador. Dicha legislación, generada por una asamblea de notables, misma que fue creada entre los meses de junio y agosto del año de 1863 y derivada del estatuto provisional, constituyó más un esfuerzo por crear una herramienta de gobierno que una constitución en sí misma, sin embargo, su visión y alcances, nos permiten resaltar algunos puntos tales como: 

  • La creación de una ley orgánica que dividía el territorio nacional para una más eficiente administración, una ley sobre la administración de justicia y de la organización de tribunales y juzgados al servicio del Imperio, una ley sobre lo contencioso administrativo y su respectivo reglamento. Aun más relevantes, al menos en cuanto al tema que nos atañe, resultan aquellas de carácter social e individual: Una ley de garantías individuales, un decreto de libertad del trabajo, liberando a los indígenas que trabajaban como peones y que proponía la extinción de deudas contraídas con sus empleadores, eliminando los castigos físicos en las haciendas que involucraban la prisión, azotes, y cualquier otro tipo de sanciones corporales, moneda corriente en el gobierno juarista. 

Nunca, y menos en tan poco tiempo, gobernante alguno elaboró una legislación tan extensa, con un enfoque prioritariamente apegado a los principios del liberalismo como lo hicieron Maximiliano de Habsburgo y su corte. Los conservadores, por otro lado, sector que había apoyado la decisión (francesa) de llevar al noble europeo a tierras mexicanas, desencantados por su talante político y sus propuestas, muy pronto se desentendieron de él y de sus intentos gubernamentales.

Más que a cualquier otro, la cruzada emprendida por el bando liberal mexicano con Juárez a la cabeza, en contra de aquel regente, apeló al discurso (del déspota) de la amenaza de un enemigo extranjero. La monarquía, a pesar de sus características, ideales, propuestas y anhelos progresistas, debía ser derrocada. Cualquier injerencia de carácter externo en los asuntos del país, representaba una afrenta. Con ello, el concepto de la república en sí mismo se situó por encima de los ideales liberales que supuestamente esgrimía (e irónicamente, compartía con el monarca nacido en Viena). El emperador, abandonado a su suerte por Francia, que requería las tropas de vuelta en la Europa continental y por sus aliados conservadores, decidió mantenerse en México hasta que, sitiado por el ejército republicano, debió entregar su espada de rendición al General Ramón Corona y ponerse en manos de sus oponentes. Mientras el regente europeo esperaba pacientemente su fatal porvenir, Victor Hugo, el renombrado autor de Les Misérables y Notre-Dame de Paris, escribió de su puño y letra y remitió a Benito Juárez una carta solicitándole, de liberal a liberal, respetar la vida del regente europeo, consiente ya de la derrota del imperio:

“(…) Hoy pido a México la vida de Maximiliano, (…) Maximiliano le deberá la vida a Juarez ¿y el castigo?, preguntarán. El castigo, helo aquí, Maximiliano vivirá, por la gracia de la república”. 

La gracia de La República, en manos del jurista oaxaqueño, decidió ignorar la petición del literato francés y la mañana del 19 de junio de 1867, Maximiliano de Habsburgo y Lorena, junto con Tomás Mejía y Miguel Miramón, fue fusilado en la cima del Cerro de las Campanas, tras un juicio sumarísimo cuya sentencia fue dictada por un tribunal militar compuesto por un teniente coronel y seis capitanes del ejercito liberal, sin derecho a apelaciones. 

Con lo anterior, nuestra nación retrocedió a pasos agigantados durante las décadas posteriores a la muerte del hijo de Francisco Carlos de Austria y Sofía de Baviera, dejando de lado las propuestas y leyes creadas por él. Cuarenta y tres años más tarde, serían precisamente la falta de garantías individuales, la ausencia de libertad en el trabajo, la acumulación de deudas por parte de los trabajadores y el enrarecido clima político, entre muchos otros, los elementos que servirían de tierra fértil para que germinara el estallido social denominado como La Revolución Mexicana de 1910. En aquel episodio, La República había renegado de los principios que la habían constituido, buscando su prevalencia y con ello, se negó a sí. 

Los próximos meses nos permitirán visualizar, en su justa medida, los alcances de la resolución emitida por la Suprema Corte considerando tanto el precedente de acción como, elemento que se obvia, la jurisprudencia que sentará. Las diversas posturas que de ella emanan deberán, necesariamente, atraer al debate aspectos tales como: la postura prohibicionista, la salud pública, la criminalización del consumidor, el dominio y libertad propios así como la postura intervencionista y regulatoria del Estado, entre muchos otros. Hoy, La República a través de sus instituciones, y las premisas liberales, deberán decidir ante la disyuntiva de converger en un mismo fin, la mejora social y civil, es decir, si son fieles mutuamente o por el contrario, optan por separarse y seguir senderos distintos, como aquel no tan lejano año de 1867.

Veremos. 

Foto: www.mexicoenfotos.com

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Martes, 24 de Noviembre 2015 - 19:00
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Historia de los marranos

Bola hueca de barro seco, olla cargada de alquitrán u otro material inflamable, utilizada como arma de guerra. O sea, la tatarabuela de las bombas molotov, que hizo su entrada triunfal a España con los ejércitos árabes y que fue un arma de las huestes de Alejandro Magno.

Con fines lúdicos o quizá de entrenamiento militar estaban los juegos de alcancías; torneos en los que los contendientes se arrojaban las bolas huecas de barro, que en realidad ni tan huecas, porque contenían ceniza o flores.

Los caballeros andantes tenían cuidado de poner el escudo para que, cuando menos, no se les abollara el morrión y las damas de la corte con los señores feudales continuaran disfrutando del intercambio de golpes dados con la alcancía, es decir alcanciazos. A esta actividad también se le llamaba correr alcancías. Cada quien sus guerras floridas o su juego de pelota.

También existieron las alcancías de mar cuyo fin era incendiar el barco enemigo. Tuvieron todo qué ver en las batallas navales del Viejo Mundo.

Antes de que los niños fueran enseñados a ahorrar con este objeto, la alcancía tuvo que adoptar la forma de cerdito que tiene hasta hoy en día y eso ocurrió en la Inglaterra del siglo XV.

Algunos utensilios de cocina, entre ellos cazuelas, eran fabricados con una arcilla de color entre rosa y anaranjado que era llamada pygg. La gente comenzó a usar sus ollas para guardar monedas. En el siglo XVIII esos cacharros empezaron a ser conocidos como Piggy Bank, juego de palabras entre "pygg" arcilla rosada y "pig", cerdo.

El ganado porcino es otro de los elementos que cumple función de dinero. Como a las vacas o los caballos, se les vende vivos o se les mata y se aprovecha la venta de su carne o ésta se macera para alimentar a la familia durante un tiempo.

Previamente se les ha puesto en engorda. Como a las alcancías, que cuando se llenan y no hay lugar para más monedas, se destruyen y se tiene entonces acceso al dinero ahorrado.

El cerdo, todavía más que cualquier otro animal domesticado se asocia con la idea de guardar para el futuro. Creo que a eso se debe que las alcancías con forma de vacas, caballos, burros, perros o elefantes no tengan el éxito de las de chancho. Esa es la hucha, el cofre, el hurtadineros o ladronera; la olla ciega por antonomasia, la alkanzíyya del árabe andalusí, el objeto coleccionable que es ya, por sí mismo un símbolo de riqueza, de prosperidad material y para algunos, un amuleto para ahuyentar la pobreza.

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Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Alcanc%C3%ADa_(recipiente)

https://es.wikipedia.org/wiki/Hucha

http://etimologiasmilitares.blogspot.mx/2014/02/alcancia.html

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Jueves, 19 de Noviembre 2015 - 16:30
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El cartero

Las invitaciones no aceptadas, las justificaciones para no asistir a una reunión, la falta de diálogo, la ausencia, el silencio y la distancia física pueden alejar a los amigos virtuales. Con papel, sobres y correo ordinario, las distancias se acortan y no existe la despersonalización en la comunicación.

Hace años cuando no existía el internet como herramienta de comunicación, cuando los carteros tenían muchas noticias malas y buenas para repartir de casa en casa. Cuando los buzones de las casas se llenaban de tarjetas de cumpleaños, felicitaciones por navidad, de cartas de los familiares repatriados, condolencias y telegramas; se llenaba de personas en forma de letra. A veces, se esperaba en la puerta de casa la hora de llegada del cartero que, puntual, cuadra a cuadra en su bicicleta y morral de cuero al hombro saludaba atento sin saber si la noticia que entregaba era agradable.

Las cartas recibidas invariablemente empezaban con un obligatorio: “Querido (a): Disculpa que no te escribí antes, pero es que…”,  seguido de: “espero que tú y tu familia se encuentren bien de salud”,  para terminar con el riguroso: “escribe pronto, te quiere, tal”. Ensalivar el sobre, comprar el timbre postal, abrir la bandeja del buzón de correos, deslizar el sobre y verificar de nueva cuenta que la carta cayó en su lugar;  a unos pasos del buzón por alguna razón se echaba un último vistazo a la caja postal, quizá la carta se salió volando o el correo como magia ya iniciaba su recorrido.

En la escuela primaria se aprendía cómo escribir una carta: la letra debía ser legible, el vocabulario completo y educado, la sangría, los párrafos, el saludo y la despedida; el lugar donde debía escribirse el remitente y el destinatario, además de la esquina correcta para pegar el timbre postal. (Alguna vez se dijo que si el timbre se colocaba al revés, significaba el envío de un beso a manera de complicidad). Si una carta no llevaba la dirección correcta se devolvía al remitente y la desilusión aparecía en el rostro del escribano por haber recibido su misma carta y no la contestación anhelada.

Había cajas de papel con diferentes diseños para escribir cartas en todas las papelerías, oficinas de correos y buzones por todos lados, el cartero de la colonia era conocido por su nombre y el 12 de Noviembre la propina de regalo para celebrar al cartero no podía faltar.

Los tiempos cambian y la nostalgia hace mella porque las redes sociales y el correo electrónico acercó tanto al mundo, que el mundo mismo parece alejarse. La comunicación electrónica provoca la despersonalización de las misivas, la carencia de detalles o la exageración de éstos; la falta de vocabulario y la inexactitud de los destinatarios, la publicación de una noticia muy personal se hace tan pública que deja de ser significativa. Los grandes momentos en la vida de una persona no son más una complicidad, los besos ya no son con un timbre al revés ahora son con monos y se sienten de una fría manera.

‘El que corre’ les llamaron a los mensajeros que corrían relevos de casi 10 kilómetros para entregar información importante entre las comunidades. Después de correr, se subieron a un caballo, luego a la bicicleta y los actuales ya no corren y no siempre les vemos el rostro, andan montados en su motocicleta ataviados con un enorme casco de protección, al menos en las motocicletas es más difícil que los alance un perro.

No olviden felicitar al cartero en persona, esperando que él mismo recuerde que desde el 12 de noviembre de 1931 se conmemora a los personajes que se encargan de alimentar los buzones metálicos con todo tipo de noticias y por supuesto, los recibos para pagar las cuentas. ¡Feliz día, señor Cartero!

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Martes, 10 de Noviembre 2015 - 16:30
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El mexicano y la pirámide

México, encauzado tanto por su historia como por su fervor religioso, ha estado intrínsecamente ligado al enigma de la pirámide. Sociedad piramidal en fondo y forma, en culto y costumbre. Curiosamente, por decir lo menos, una estructura de dicha naturaleza es la que de mejor manera estratificaba los diferentes niveles del conjunto social mexica en la era precortesiana: Los macehuales (agricultores, artesanos, albañiles, etc) componían su base, un nivel más arriba se encontraban los pochtecas (comerciantes/espías al servicio del Tlatoani), un poco más arriba los guerreros condecorados, sacerdotes y la nobleza en general. En la solitaria cima, en el vértice de la pirámide, como elemento único, el Rey/Sacerdote/Militar, el Tlatoani.  La herencia de sus antepasados teotihuacanos, toltecas y mayas, reafirmaba la concepción de la pirámide como elemento fundamental de la reverencia teológica. En la base, se encontraba la humanidad misma y en su cima, aquellos capaces de comprender la voluntad mística detrás de sus designios y mensajes. Más allá de ella, se encontraban los dioses mismos que conformaban su Panteón. La clase gobernante, sacerdotes y nobles formaba parte, por partida doble, de tales premisas. Ellos pertenecían a los estratos más altos de su conjunto social y como tales, les estaba permitido acceder también, durante las festividades, ritos y ceremonias de carácter religioso, a la cumbre de los recintos arquitectónicos creados con dicho fin. Los demás debían de conformarse en observar, desde abajo, aquello que se estaba llevando a cabo en la cima, cual meros espectadores. La instauración del régimen virreinal, la larga carrera independentista, la revolución de 1910 y la posterior implantación de la democracia institucional, matizaron los vértices del poliedro, más no su estructura. Las clases gobernantes, primero españoles peninsulares, caudillos, terratenientes y políticos, siglos después, continuaron  posicionándose en dicha cumbre, participando activamente de las ceremonias que permitían decidir sobre el destino de los hombres.

En 1943, Abraham Maslow publicó “A Theory of Human Motivation”, estudio que obtuvo importante notoriedad dentro de los ámbitos de la psicología y las denominadas ciencias sociales, el cual segmentaba en cinco niveles jerárquicos (representados gráficamente a través de una estructura piramidal) las necesidades humanas, propuesta por el autor; de éstos, cuatro  son agrupados como “necesidades de déficit o primordiales” y el último, como “De autorrealización o motivación de crecimiento”. Bajo esta premisa, no se podía acceder ni solventar los estratos más altos de realización, que representan bajo la óptica del autor la auténtica, si bien discutible, realización individual sin antes haberse ocupado de los primeros. A setenta y dos años de la publicación del mencionado estudio y casi quinientos del ocaso de la sociedad de Mexico-Tenochtitlan, cuesta creer que el mexicano, en lo general,  no ha logrado superar su condición de observador de ritos y ceremonias de la pirámide mexica ni superado siquiera los niveles más elementales de aquella planteada por Maslow; Fisiología (alimentación, descanso) y Seguridad (física, de empleo, de recursos, de salud, de propiedad privada), primero y segundo de los niveles planteados en la obra del psicólogo de Brooklyn, respectivamente, siguen apareciendo cual fugaces espejismos. Acorde con información dada a conocer hace un par de semanas por el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), cien mil connacionales salieron del estrato denominado en nuestro país como de pobreza extrema en el transcurso del año pasado: esto es, acorde con la metodología actual, carentes aún de agua potable, vivienda, educación, atención en la salud y servicios básicos en el hogar, pasaron de vivir con menos de un dólar y medio al día ($1.25 USD) a un estrato que se clasifica por sobrevivir, término más adecuado, con apenas dos dólares al día ($2.00 USD). Necesidades primordiales no resueltas, diría Maslow, que imposibiltan la autorrealización personal. No sólo eso, más de 87 millones continúan situándose dentro del rubro denominado como de pobreza moderada, con un gasto promedio diario inferior a los $20.00 dólares. Sólo 1% del PIB se encuentra actualmente destinado a la SEDESOL y la SAGARPA, mismo porcentaje que el asignado a la Presidencia, la Secretaría de Gobernación y algunas otras. El mexicano, a casi un siglo de la publicación del estudio, sigue careciendo de estabilidad económica, física y emocional. El éxito y la realización continúan siendo rubros lejanos, quiméricos, inasequibles. Lo importante continúa siendo lo necesario, lo inmediato, lo urgente: cali huan tlacualli, casa y sustento. “Es demasiado difícil pensar noblemente cuando no se piensa más que en vivir”, acotaba en su momento Rousseau. Bien podría estarse refiriendo al México actual.   

En nuestra nación, ambas pirámides (la del conjunto social mexica y la planteada por Maslow)  continúan existiendo, en el siglo XXI; no son capaces de dejar de hacerlo y de servir de referencia puesto que mantienen sus dos elementos discernibles y eternos: Una base, la población en general y una cima, un vértice, en la figura de su clase política y empresarial. Los mexicas, la última de las grandes civilizaciones prehispánicas, creían firmemente en una concepción circular del tiempo en la que nada cambia, renace para ser igual, ciclo infinito que conserva el mismo sentido y la misma forma; quizás, más allá de cualquier otro, éste resulta su legado más importante para el México actual: la visión de que todo, límites y arquetipos sociales, políticos y aún dogmáticos, subsisten, se matizan o adaptan, pero nunca desaparecen.

Se perpetúan.   

Los limitados alcances de la política social, la falta de competitividad y de oportunidades, el rezago educativo y cultural nos siguen haciendo simples espectadores de la toma de decisiones que se barajan, discuten y aprueban o rechazan en la cima de la pirámide. El mexicano, macehual al fin, continúa luchando por satisfacer sus necesidades más elementales al tiempo que, a distancia, observa los ritos y ceremonias que determinan su propio porvenir.

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Martes, 10 de Noviembre 2015 - 17:00
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