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ISIS no nos quiere

Resulta increíble que un buen número de personas opinen que lo que haga o no hagan los soldados terroristas del Estados Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) no tiene por qué preocuparnos a quienes vivimos en México. Después de todo, dicen, el problemas es de los países europeos y Estados Unidos que desde hace décadas se han inmiscuido en los asuntos de la mayoría de los países en donde el islam es la religión mayoritaria, sean países árabes o no.

Quienes tratan de minimizar el peligro que ISIS representa para todos los países del mundo, sin importar cuáles sean las religiones que predominen en ellos, están totalmente equivocados. Para el autoproclamado califa del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, el enemigo del islam es cualquier persona que profesa una religión distinta al islam en que él cree, una rama yihadista del sunismo llamada salafismo, palabra derivada del árabe salaf al salih (los ancestros píos). Estos ancestros son Mahoma y sus primeros seguidores, a quienes los salafistas veneran e imitan como los modelos ideales de conducta.

Para los salafistas, quien no cree en lo que ellos creen es un infiel y no merece vivir. Esto incluye a cristianos, judíos, budistas, hindúes, seguidores de cualquier otra religión e incluso a los musulmanes que no crean lo mismo que ellos.

Y en México, olvidan estos despistados o ignorantes que tienden minimizar el riesgo que representa ISIS, el 88.0% de la población es católica, el 5.2% es protestante, el 2.0% pertenece a alguna denominación cristiana que no sea católica o protestante, el 0.05% es judía, el 0.31% pertenece a otras religiones y el 3.5% es atea, agnóstica o creyentes sin filiación religiosa. Es decir que casi el 100% de los mexicanos somos vistos como enemigos del Estado Islámico. Y digo casi, porque ignoro si los 3,760 musulmanes que hay en el país son salafistas o no.

Ahora bien, para quien dude de lo que he escrito hasta ahora, a continuación transcribo parte del discurso que el califa Baghdadi pronunció el:

“Musulmanes: el Islam nunca fue por un día la religión de la paz. El Islam es la religión de la guerra. Su Profeta (la paz sea con él) fue enviado con la espada como misericordia para la creación. Se le ordenó hacer la guerra hasta que Alá sea el único en ser adorado. Él (la paz sea con él) le dijo a los politeístas de su pueblo: ‘He venido a ustedes con la masacre’. Luchó contra los árabes y no árabes en todas sus diferentes colores. Él mismo partió a la lucha y participó en decenas de batallas. Nunca por un día se cansó de la guerra.

“Sus compañeros después de él y sus seguidores continuaron de manera similar. Ellos no se ablandaron ni abandonaron la guerra, hasta que poseyeron la Tierra, conquistaron el Oriente y el Occidente, las naciones se les rindieron, y las tierras se les cedieron, por el filo de la espada. Y del mismo modo, esta situación se mantendrá por aquellos que los siguen hasta el Día de la Recompensa.

“Oh, musulmanes: los judíos, los cristianos, y el resto de los incrédulos no les aprobarán ni dejarán de hacerles la guerra hasta que ustedes sigan su religión y renieguen de la suya. Esta es la palabra de su Señor (el Poderoso y Majestuoso) y la noticia de su Profeta, el veraz y digno de confianza, la paz sea con él. Estados Unidos y sus aliados judíos, cruzados, chiitas, secularistas, ateos y apóstatas afirman que su coalición y la guerra es para ayudar a los débiles y oprimidos, ayudar a los pobres, aliviar a los afligidos, liberar a los esclavos, defender al inocente y pacífico, y evitar el derramamiento de su sangre. También afirman que están del lado de la verdad, el bien y la justicia, librando una guerra contra la mentira, la maldad y la opresión, al lado de los musulmanes. ¡Dicen defender el islam y los musulmanes! De hecho, mienten. Y Dios dijo la verdad y Su Mensajero (la paz sea con él) dijo la verdad.

“Oh, Revelador del Libro, Oh, El que es rápido para tener en cuenta, Oh, Alá, derrota a las partes, derrótalos y hazlos temblar. Oh, Dios, encárgate de Estados Unidos y sus aliados los judíos, los cruzados, la chiitas, los apóstatas, y los ateos. Nuestro Señor, oblitera su riqueza y endurece sus corazones para que ellos no crean hasta que vean el tormento doloroso. Nuestro Señor, perdona nuestros pecados y el exceso cometido en nuestros asuntos y planta con firmeza nuestros pies y danos la victoria sobre los infieles”.

Más claro ni el agua. ISIS no nos quiere y busca nuestra muerte.

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Fecha: 
Lunes, 23 de Noviembre 2015 - 12:00
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Amnésicos

Cuando algo espantoso ocurre en algún lado, los medios y las redes sociales se encargan de difundirlo de inmediato. Podemos a todo color ver lo que ha sucedido y, cada vez con más frecuencia, en vivo, cuando el mismo suceso se está llevando a cabo. Solo falta que la tecnología pronto permita que a través de nuestros dispositivos móviles captemos los desagradables olores de muerte y destrucción que generalmente se respiran en los lugares en donde han habido hecho violentos.

Si no fuera porque constantemente nos falla la memoria, y más cuando se trata de eventos terribles que ocurren en otros lugares y afectan a otras personas, viviríamos en un constante estado de terror.

Después de la sorpresa inicial que nos provoca un hecho desagradable que afecta a otros no pasa mucho tiempo para que lo olvidemos o archivemos en algún lugar remoto de nuestras memorias. Nuestros cerebros aparentemente cuentan con un mecanismo de defensa que nos hace olvidar las tragedias ajenas. Este mecanismo tiene un lado positivo ya que evita que vivamos en un estado de constante miedo o terror ante lo que pudiera ocurrirnos; pero también tiene un lado negativo porque al olvidar ciertos eventos corremos el riesgo de no estar preparados para evitar ser protagonistas de un evento similar.

El caso de los ataques terroristas ejemplifica lo anterior. Cuando ocurre uno de ellos los medios y las redes sociales lo difunden y comentan intensamente. Después de unos días, el evento que pudo haber acabado con muchas vidas inocentes pasa a segundo plano hasta que se olvida.

La semana pasada la atención del mundo se centró en París, donde los letales ataques perpetrados por tres ciudadanos franceses (dos de ellos hijos de argelinos y el otro de senegaleses) que supuestamente seguían instrucciones del ejército terrorista autodenominado Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL, por sus siglas en inglés) dejaron 20 muertos (incluidos los tres atacantes) y 21 heridos.

Unas semanas antes, el 16 de diciembre, la atención se centró en Peshawar, Paquistán, en donde terroristas de la organización islámica Talibán (del árabe, talib, que significa estudiante) entraron a una escuela y mataron a balazos a 145 personas, la mayoría de ellos niños.

12 días antes, el 4 de diciembre, en la ciudad chechena de Grozny, en Rusia, militantes de la organización islámica Emirato del Cáucaso, atacaron diversos edificios y se enfrentaron a balazos contra la policía. Al final del día había 26 muertos, entre terroristas y policías, y 26 heridos.

Y dos días antes de los eventos en Chechenia, militantes de la organización islámica Al-Shabaab mataron a 36 mineros no musulmanes en Mandera, Kenia.

¡Ah! Olvidé mencionar que el 27 de diciembre, en un pueblo de la región de Mazogo, en Camerún, militantes de la organización islámica Boko Haram (que en el lenguaje hausa que se habla en esa parte del mundo significa “la educación occidental es un pecado”) atacaron e incendiaron un pueblo. Al final del día había 84 muertos entre terroristas y civiles.

Solamente en diciembre del año pasado ocurrieron 18 de los 248 ataques terroristas que se perpetraron el año pasado. En total murieron 459 personas.

La mayoría de los atentados ocurrieron en el Medio Oriente, Asia Central, Asia y África, pero también autoproclamados yihadistas causaron muertes en Australia, Bélgica, Canadá y Estados Unidos. Los ataques en París confirman que algunas organizaciones islámicas, entre ellas el ISIL, han decidido llevar su “guerra santa” a escenarios más cercanos a todos nosotros, donde habitan los no musulmanes que consideran sus enemigos que deben ser convertidos o muertos.

Mas vale que dejemos de ser amnésicos y empecemos a analizar y estudiar la yihad que los musulmanes fundamentalistas y fanáticos han decidido emprender contra el mundo que no es como ellos quieren que sea.

La relación de los ataques terroristas ocurridos en 2014 está en http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_terrorist_incidents,_2014

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Fecha: 
Miércoles, 14 de Enero 2015 - 12:00
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La dimensión del problema

“El yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam político, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad, a la cual sus seguidores llaman una ‘guerra santa’ en el nombre de Alá”. Así define la edición española de Wikipedia lo que también se conoce generalmente como terrorismo islámico o islamista, un movimiento que igual actúa contra el mundo no musulmán como contra los musulmanes que los islamistas consideran herejes por no seguir al pie de la letra su muy estricta interpretación de la ley coránica. Existen algunos grupos que buscan la obliteración de Israel y le han declarado la “guerra santa” a este país y a los que percibe como sus aliados.

Dentro de la edición inglesa de la misma enciclopedia en línea se identifican las  organizaciones yihadistas que han sido detectados alrededor del mundo. Su número es considerable y la cantidad de miembros de cada una es difícil de precisar, aunque se tienen estimados. Algunas han desaparecido o se han adherido a otros grupos yihadistas.

En http://en.wikipedia.org/wiki/Category:Jihadist_organizations, aparecen listadas alfabéticamente 110 organizaciones. La lista incluye las más célebres, como Al Qaeda, Al Qaeda en la Península Arábiga, Brigadas Al Quds, Boko Haram, Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL), Fatah al Islam, Hezbolá, Jundalá (Paquistán) y Talibán.

Es preocupante no solo el número de organizaciones yihadistas sino la cantidad de países en donde éstas operan. Algunos ejemplos:

Al Qaeda, responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, entre otros ataques terroristas, opera alrededor del mundo y especialmente en Afganistán, norte de África, Península Arábiga, India, Somalia y Siria.

Las Brigadas de Abdulá Azzam opera principalmente en Egipto, Irak, Siria, Jordania, Líbano y la Franja de Gaza.

Bajo el nombre de Ansar al Sharia (Partidarios De La Ley Islámica) operan organizaciones en Libia, Egipto, Mali y Túnez.

Bangsamoro Luchadores por la Libertad Islámica actúa en Filipinas.

Movimiento Islámico del Turkestán Oriental realiza sus actividades en la provincia China de Xinjuang, Afganistán, Pakistán, Asica Central y Siria.

Todos estos grupos buscan establecer, utilizando todos los medios a su alcance estados islámicos, teocráticos, en donde la ley suprema sea la Sharia o ley coránica. Sus enemigos somos todos los que no profesemos el islam y sigamos al pie de la letra su muy particular interpretación del Corán. Su fin último es hacer el mundo una sociedad totalmente musulmana en donde quien no se convierta corra un destino similar al que corrieron los miles de no musulmanes o musulmanes catalogados como herejes en las zonas ocupadas por el ISIL en Irak y Siria.

El problema que representa para el mundo el movimiento yihadista es enorme porque los terroristas están convencidos de que actúan en el nombre de Dios o Alá y que si mueren en batalla o inmolándose en un ataque suicida serán recompensados plenamente en el Paraíso. ¿Cómo dialogar o negociar con quienes piensan de esta manera?  Es imposible.

Si crees que exagero, mañana anotaré diversos actos terroristas cometidos por estos fanáticos religiosos en lo que va del Siglo 20 en diversos lugares del mundo. Como veo el asunto, atacarán en donde menos lo piense uno.

El problema que enfrenta el mundo es de dimensiones enormes.

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Fecha: 
Martes, 13 de Enero 2015 - 12:00
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