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De regreso a La Bombilla

Cuando Enrique Peña Nieto llegó al Palacio Nacional impulsado por la promesa de abanderar un “nuevo PRI”, si se hubiera conducido con discreción, seriedad y moderada honestidad, habría asegurado la subsistencia del viejo sistema político para mucho tiempo más.

Pero su frivolidad descarada y el cinismo ostentoso de su corrupción, y la de sus gobernadores insignia, lograron en seis años, lo que la oposición no pudo en siete décadas: desmantelar al PRI.

Gracias a Peña Nieto, fue posible que Andrés López alcanzara la presidencia de la República, y al hacerlo, diéramos un salto cuántico de regreso al 17 de julio de 1928, cuando Álvaro Obregón cayó de bruces sobre su plato de mole, por atreverse a romper el principio de la “no reelección” en aras de sus ambiciones sin límite.

Desde entonces, a México le ha costado 90 años intentar convertirse en nación de instituciones y de leyes, como era la intención del general Calles expresada en un par de párrafos de su informe presidencial del 1º de septiembre de 1928.

Calles dijo claramente que la muerte de Obregón, planteaba la necesidad de dejar de ser tierra de caudillos (“nación de un solo hombre”) como la única forma de evitar que el país permaneciera en el caos y la anarquía que había durado incontrolable entre 1910 y 1928, incluyendo la Guerra Cristera con la que los católicos mexicanos respondieron  (respondimos) a la persecución religiosa desatada por la mancuerna Calles/Obregón.

Mucho se ha criticado el corporativismo oficial a través de la CNOP, la CTM y la CNC.

Cabe destacar que el sector obrero (CTM)  tuvo, además, las juntas de conciliación y arbitraje que eran sus propios tribunales laborales dependientes del poder ejecutivo, porque se buscaba que el presidente de la República fuera el guardián de las conquistas sociales por exiguas que estas pudieran haber sido.

Y no fueron tan exiguas si tenemos en cuenta la creación del IMSS y del INFONAVIT, entre otros  muchos logros.

La CNC (Confederación Nacional Campesina) también tuvo sus tribunales agrarios dependientes directamente del poder ejecutivo, para consolidar en los hechos de la vida diaria, la alianza y el apoyo mutuo entre el sector campesino y el Estado Mexicano.

Desde la época de Miguel de la Madrid, se quiso convertir al PRI en un partido más, sin el apoyo de sus tres sectores. Un partido común y corriente, divorciado de su raíz histórica y de su razón de ser.

A cambio de la pertenencia de los campesinos, los obreros y las clases medias y populares al PRI, el PRI-gobierno correspondía DIARIAMENTE con beneficios muy diversos a su militancia leal.

No era lo mismo un humilde bolero ante el Ministerio Público, que un humilde bolero con una credencial de la CNOP.

Una prostituta por sola y por sus propios medios, estaba a merced de la policía y de cualquiera; pero una prostituta afiliada a la CNOP contaba con una defensa eficaz contra los abusos habituales de la autoridad.

No se trataba de la esporádica o cíclica compra de votos que abandona al electorado entre una elección y otra, sino de un vínculo permanente de lealtad mutua que permitió entre otros logros, el indiscutible “milagro mexicano” del desarrollo estabilizador.

Hay quienes comparan a Peña Nieto con Miguel Alemán Valdés, pero se equivocan.

En tanto Miguel Alemán Valdés puede describirse como un presidente “empresario”, Peña Nieto fue un saqueador descarado cuya frivolidad no tuvo ni siquiera el mínimo recato.

Su matrimonio de utilería con la pájara de Televisa, fue una estratagema mercadotécnica que no duró ni siquiera el sexenio para el que la Rivera fue contratada.

Ahora Peña Nieto se da el lujo de exhibir su “nuevo amor” con una muñeca inflable de San Luis Potosí, que responde al teibolero nombre de Tania, y que declara su amor por el hijo predilecto de Atracomulco, elevando su rating para cuando el idilio se termine.

Cuando el tórrido romance se termine, Tania podrá cotizarse a más alto precio por haber sido “la novia” del expresidente que pavimentó el camino para la llegada del fifí López Obrador al Palacio más suntuoso de todo México: el Palacio Nacional.

¿Cómo es posible que Peña Nieto se exhiba por todo el mundo como si nada?

Me hago esta pregunta, mientras imagino a Peña Nieto tarareando la canción del recién fallecido José José titulada “y qué” ...

“Si nos llaman de todo; ¡y qué!, si así somos felices tú y yo...

Entre que son peras o son manzanas, la acusación penal hecha contra Ricardo Anaya durante la campaña electoral de 2017-2018, se evidencía como un favorcito de Peña Nieto al Peje Lagarto, para restarle votos al contendiente panista.

La tranquilidad que parece disfrutar Peña Nieto, también deja escapar un tufo de connivencia con el caudillo tabasqueño, porque de otra forma no se entiende la impunidad de la que goza el expresidente.

Al día de hoy, tenemos “sin querer queriendo” un experimento prolongador del término constitucional para el gobierno en Baja California, auspiciado por López Obrador con miras a prolongar su sexenio más allá del 2024.

Tenemos en el horno la reforma de la revocación de mandato, diseñada en la lógica de la psicología inversa, para que López pueda interpretar los resultados del 2021, como un “no te vayas nunca” ...

La esperanza de impedir la prórroga o la reelección de López Obrador, tiene sólidos pilares: Los pilares son Ebrard, Monreal, Sheinbaum y de pilón Padierna y Bejarano, más los que se acumulen conforme avance el sexenio.

Estos patrióticos siervos de la nación, no van a permitir que la megalomanía del Peje Lagarto les impida llegar a la Presidencia de la República ni un ida más allá del 1º de diciembre de 2024.

El desorden que predomina en las filas de la PRI-ETA demuestra que carece de la disciplina corporativa que hizo del PRI la dictadura perfecta como describiera Vargas Llosa.

MORENA es una merienda de negros y una olla de grillos que no controla ni el anciano Peje Lagarto, ni mucho menos Porfirio Muñoz Ledo.

A Peña Nieto se le debe que hayamos dejado de aspirar a ser país de instituciones y de leyes, para volver a ser tierra de caudillos; y no digo caudillo en singular, porque López Obrador NO es el único.

Si las cosas siguen como van; (y nada indica que vayan a mejorar) los mexicanos parecerían condenados a tener que vivir las peripecias electorales del México bronco; pero bronco de verdad.

No ha de ser tan malo el corporativismo, cuando a la iniciativa privada no se le ocurre ni se le ocurrirá, desmantelar la COPARMEX, la CANACINTRA, la CONCANACO o el CCE.

¿Entonces cuál fue la insistencia en desmantelar la CNC, la CTM y la CNOP?

Si alguna desgracia podemos lamentar de los últimos años, es la larga agonía del PRI, presidido ahora ni más ni menos que por “Alito” ...

“Alto” parece haber sido contratado por el Peje Lagarto para darle la puntilla al PRI.

A López Obrador, su ambición senil irrefrenable, no lo va a eternizar en Palacio Nacional, sino que lo va a llevar de regreso a La Bombilla.

La razón por la que el intocable Salinas de Gortari no buscó la reelección, es porque teniendo tantas o más ambiciones personales como el Peje Lagarto, tiene a diferencia del tabasqueño, muchísima más inteligencia e instinto de conservación, y sabe que, si hubiera buscado reelegirse, el muertito no habría sido Colosio sino él.

Gracias al caos inaugurado el 1º de diciembre de 2018, México está llamado a vivir la turbulencia política de 1928.

Fecha: 
Viernes, 22 de Noviembre 2019 - 10:55
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Viernes, 22 de Noviembre 2019 - 13:10
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Sábado, 23 de Noviembre 2019 - 02:10
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Asesinato de un valiente sonorense

El martes 17 de julio de 1924, que el día de hoy se cumplen 95 años, fue asesinado Álvaro Obregón. El general, vestido con un traje gris, salió de su casa acompañado del diputado, el gobernador, su escolta y algunos amigos. Entre los acompañantes estaban el coronel Juan Jaimes y el general Ignacio Otero Pablos. Se dirigieron a bordo de un Cadillac al restaurante La Bombilla, ubicado en el barrio de San Ángel, propiedad del empresario español Emilio Cazado.

En el jardín del restaurante se colocaron cuatro mesas para recibir a la comitiva, que sería resguardada únicamente por tres agentes. La orquesta del maestro Alfonso Esparza Oteo fue invitada para amenizar el evento. El general Obregón se sentó al centro de la mesa de honor; a su derecha estaban el diputado Federico Medrano, jefe de la Confederación de Partidos Revolucionarios Socialistas de Guanajuato; Jesús Guzmán Vaca, presidente de la corte y Arturo H. Orcí. Otros invitados a la mesa eran Aarón Sáenz, presidente del Centro Obregonista; Alejandro Sánchez, médico personal de Obregón; José Aguilar y Maya, José Luis Solórzano, Antonio Díaz Soto y Gama, Aurelio Manrique, Ezequiel Padilla, David Montes de Oca y el coronel Tomas A. Robinson.

Toral entró al restaurante, bebió un cuarto de cerveza y fue al baño. Desenfundó el arma que le habían prestado, retiró el seguro y la guardó en el chaleco de su traje a la altura del abdomen, con el cañón hacia abajo, salió al jardín del restaurante y se colocó cerca de la mesa del banquete. Empezó a hacer dibujos de Aarón Sáenz, del director de orquesta y del propio Obregón.

Ricardo Topete, el diputado que había acompañado al general desde su casa, fue el único que desconfió del dibujante. Al percatarse de ello, Toral se acercó a Topete y a Sáenz para mostrarles los dibujos que estaba haciendo. Mientras tanto la orquesta de Esparza Oteo estaba tocando El limoncito, la pieza favorita de Obregón.

A las 14:20 de la tarde, León Toral se acercó a Obregón y con su mano izquierda le acercó el cuaderno para que viera el dibujo. El general observó la caricatura y empezó a reír. En ese momento Toral sacó su pistola española calibre 32 con la mano derecha y realizó seis disparos en su contra. El primer disparo fue a cinco centímetros del rostro de Obregón, haciendo que se inclinara hacia adelante y a la izquierda; los siguientes cuatro disparos impactaron en su espalda, y el sexto en el muñón de su brazo derecho. El general falleció en el acto.

Obregón cayó sobre la mesa y posteriormente sobre el suelo hiriéndose la frente con el borde de la mesa, a pesar de los intentos de Sáenz de evitar que el cuerpo cayera. La orquesta siguió tocando durante unos segundos después de los disparos. Los más próximos a Toral lo detuvieron y muchos de los presentes sacaron sus propias armas.

En ese momento se creyó que el magnicidio era obra de varios autores y se escucharon gritos que decían: «¡No lo maten!», «¡Busquen a los otros!» y «¡Cierren las salidas!».  El asesino fue golpeado por los asistentes al banquete; Juan Jaimes propuso acribillarlo en el lugar pero una persona se negó —según algunos fue Topete o Manrique—, argumentando que era necesario mantenerlo con vida para conocer los motivos del asesinato. Topete recogió el arma homicida; Sáenz, Otero y el doctor Sánchez trataron de levantar al general, a quien llevaron hasta la parte trasera de su Cadillac para posteriormente dirigirse al domicilio de Obregón acompañados de otros asistentes, quienes viajaron en sus propios vehículos.

León Toral fue llevado a la Inspección General de Policía por Jaimes, Robinson y el diputado Enrique Fernández Martínez en un vehículo Packard. Fue presentado ante el jefe de policía, el general Roberto Cruz, en estado semiinconsciente, con los ojos cerrados y ensangrentado por los golpes que había recibido.

El inculpado se identificó a sí mismo sólo con el nombre de Juan, en su declaración inicial afirmó que había actuado solo y que sus acciones fueron para que «Cristo nuestro señor pueda reinar en México».

Horas después llegó el presidente Calles y se entrevistó personalmente con el acusado, acompañado del general Joaquín Amaro y el general Abundio Gómez. Toral no cambió su declaración inicial. El presidente le preguntó por qué no lo eligió como objetivo, puesto que era la persona de mayor rango político en México y el hombre al que se responsabilizaba del estallido de la guerra cristera, a lo que le contestó diciendo que era indispensable destruir los cimientos de un edificio para poder derribarlo por completo, y que la muerte de Obregón era la única forma de erradicar a la persecución religiosa. Calles salió enojado de la entrevista con Toral y no expresó nada a su salida.

La iglesia católica inmediatamente se desmarcó de León Toral; el monseñor Miguel M. de la Mora, obispo de San Luis Potosí, declaró ante la prensa respecto al homicidio: «No es el clero católico el autor del atentado, sino pobrecitos exaltados que han llevado su exaltación hasta dar muerte violenta a un prominente personaje político».

El interrogatorio a Toral comenzó el mismo día de su captura e incluyó inicialmente métodos de tortura física y psicológica —amenazándolo con dañar a su familia—, sin lograr avances. Posteriormente se cambió de estrategia y el detective Valente Quintana decidió tratarlo de forma amistosa para lograr convencerlo de que le diera información.

 El acusado le pidió al detective que le dejara hablar con alguien antes de contarle cualquier cosa. Quintana, Orcí y otras personas lo acompañaron a una casa de la calle Zaragoza, donde los recibió la Madre Conchita, que aparentemente ignoraba lo ocurrido. Tras las conversaciones entre Toral, la Madre Conchita y algunos de los acompañantes del detective, se decidió arrestar a la Madre Conchita junto con algunas de las monjas de la casa. Después de los interrogatorios se decidió dejar en libertad a la mayoría de las monjas arrestadas, así como a los padres y a la esposa del asesino.

Toral fue condenado a morir ejecutado por un pelotón de fusilamiento y la madre Conchita a veinte años de prisión en el penal de las Islas Marías. Posteriormente renunció a sus votos y se casó con Carlos Castro Balda el 20 de octubre de 1935. En 1940 fue liberada tras cumplir doce años de su condena.

 [https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_%C3%81lvaro_Obreg%C3%B3n]

¿Se vale agregar una evocación familiar?  Siendo Subteniente Luis B. Cano Castellanos anduvo en la Revolución con la Brigada Ángeles de las fuerzas de Pancho Villa; más tarde tuvo que refugiarse en los Estados Unidos pues el “Cura” pretendía asesinarlo a él y a su jefe Triana, pero ese insubordinado fue fusilado por intrigante entre los generales villistas. Años después este exiliado fue regresado al país por el General Álvaro Obregón, con quien llevaba gran amistad  desde  antes de la Revolución, pues había sido instructor de las tropas obregonistas en Hermosillo.

Cano Castellanos, ya entonces con el grado de Coronel, que había adquirido a los 27 años de edad, puso en Hermosillo una farmacia y se casó con la señorita Josefina Ávila Hazard  (hermana de mi abuelo paterno Jesús María) y renunció a sus intenciones de volver al Altiplano, y a la recomendación de Obregón de volver al ejército. Puedo agregar, amables lectores, que en 1919, durante la primer candidatura de Álvaro Obregón a la presidencia de la república, mi bisabuelo Jesús Ma. Ávila Barceló era el presidente municipal de Hermosillo.

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Fecha: 
Miércoles, 17 de Julio 2019 - 13:10
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Miércoles, 17 de Julio 2019 - 15:25
Fecha C: 
Jueves, 18 de Julio 2019 - 04:25
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La reactivación de la SFP. Investigación de compra de casas a Grupo Higa. Los altos sueldos de los diputados.

Esta tarde converso con el nuevo secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, sobre cómo se investigarán las compras de casas a Grupo Higa por el presidente Enrique Peña Nieto, su esposa Angélica, y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. En el estudio me acompañan Bernardino Esparza y el escritor Carlos Pascual y comentamos sobre los altos sueldos de los diputados, la reactivación de la SFP, la Guerra Cristera vista a casi 90 años de distancia, la capacidad de rebote de Apple. Con Tere Vale discuto sobre los sueldos de los diputados. Yemy Zonana explica cuándo hay que cambiar de trabajo.

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Miércoles, 04 de Febrero 2015 - 19:00
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