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Los veinte años de Norberto Rivera al frente de la arquidiócesis primada de México

Norberto Rivera cumplió este fin de semana veinte años al frente de la Arquidiócesis Primada de México, dos décadas bastante turbulentas no sólo en la demarcación eclesiástica, sino en todo el país. Es el trigésimo quinto sucesor de Fray Juan de Zumárraga y al igual que al primer obispo de México, le ha tocado una época turbulenta, aunque las diferencias entre ambos no podrían ser mayores…

Cuando llegó a ser arzobispo de la ciudad de México, Norberto Rivera no se imaginó que dos años más tarde llegaría a ser jefe de gobierno de la ciudad el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, el primero en ser electo, y cuya victoria prefiguró la alternancia en el Ejecutivo Federal en el año 2000.

Tampoco se imaginó que tendría que vérselas con gobiernos capitalinos de izquierda desde 1997 hasta la fecha, pero se las ha ingeniado para mantener una buena relación con los jefes de gobierno capitalinos, a excepción hecha de Marcelo Ebrard, con quien tuvo varios desencuentros, especialmente en lo que respecta a la legalización del derecho a la interrupción del embarazo y al matrimonio igualitario. Y sin embargo, fueron casi vecinos, porque la casa -ahora en litigio- que en algún momento fue hogar de la familia Ebrard Bueso está a unos pasos de la sede de la Arquidiócesis Primada donde están las oficinas del cardenal Rivera.

Como sea, el cardenal primado ha tenido una relación regularmente buena con la clase política, curiosamente, menos con los panistas que con el PRI y el PRD. Las batallas las ha librado a través de los medios, muy especialmente las editoriales del semanario Desde la Fe, que es la caja de resonancia de las posiciones del arzobispado.

También, el cardenal Rivera ha tenido una buena relación con los hombres del dinero. Ya desde su estancia como obispo de Tehuacán, mantuvo una excelente relación con los dueños de una empresa avícola, misma que era bastante generosa con las limosnas. En la ciudad de México, Rivera se ha acercado a empresarios como Olegario Vázquez Raña, los hermanos Autrey y otros devotísimos hombres de empresa, que no han dudado en dispensarle su mecenazgo.

En realidad, los problemas del cardenal Rivera han sido básicamente intraeclesiales y muchos de ellos se originaron en que fue designado arzobispo primado por el entonces nuncio Girolamo Prigione, sin tomar en cuenta el perfil necesario para una diócesis enorme y problemática, y sin llegar a los necesarios consensos con el antiguo arzobispo, el cardenal Ernesto Corripio, fallecido en 2008, para hacer una transición relativamente tersa. Sobra decir que Prigione promovió a Rivera porque éste se mostraba dócil con el nuncio y mostraba un talante los suficientemente anti progresista como para pasar la prueba de fidelidad a Juan Pablo II.

Norberto Rivera nació en Tephuanes, Durango en 1942 y fue ordenado sacerdote en 1966; de origen humilde, logró llegar hasta la Universidad Gregoriana en Roma gracias al apoyo del arzobispo de Durango, Antonio López Aviña, uno de los eclesiásticos más singulares de la segunda mitad del siglo XX por su eficacia para crear un grupo propio y empujar a sus alumnos al episcopado. Entre 1982 y 1985, Rivera fue profesor de eclesiología en la Universidad Pontificia de México, antes de ser obispo de Tehuacán, en donde se le recuerda por haber cerrado, casi violentamente, el Seminario Interdiocesano del Sur, de marcada filiación progresista, es decir, cercano a la teología de la Liberación. Quizá fue precisamente por esta decisión que Prigione lo consideró el candidato idóneo para acabar con el progresismo y cualquier clase de disidencia eclesial o laical en la arquidiócesis de México. Además de que Rivera mostraba cercanía, respeto y admiración por Marcial Maciel, una de las principales voces que conformaban la opinión de Prigione.

El caso es que cuando Rivera llegó en 1995, decidió acabar con cualquier resabio de disidencia en su contra por parte de los corripistas, de los religiosos que no le acababan de gustar, como los jesuitas. Pero su principal batalla fue en contra del abad Guillermo Schulenburg, con quien entabló una pelea a muerte por la Basílica de Guadalupe. Cabe decir que el arzobispo ganó la escaramuza y aparentemente, la guerra. Sin embargo, la perspectiva histórica terminará dándole la razón a Schulenburg en lo tocante a la autonomía de la Basílica como una colegiata, la única existente en América y que ahora no es más que una parroquia que reporta sus beneficios al arzobispado exclusivamente y no al conjunto de la Iglesia en México, como debería ser.

Pero si el pleito por la canonización de Juan Diego es uno de los capítulos más sombríos de la historia reciente de la Iglesia en México, fue superado con creces por la defensa que Norberto Rivera hizo de Marcial Maciel y una serie de curas pederastas, de lo cual hablaremos en la siguiente entrega con más detenimiento.

Lo más grave es que Norberto Rivera no estuvo a la altura de las necesidades pastorales de una de las ciudades más grandes del mundo. La decatolización del Distrito Federal es palpable, apenas hay 7 millones y medio de católicos, apenas el 83% de la población… cuando en la década de los noventa el porcentaje era del 89%…

Foto: quien.com

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Fecha: 
Lunes, 27 de Julio 2015 - 19:00
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EU también investiga a Guillermo Padrés por presunto lavado de dinero

Desde hace años de dice, se comenta y se rumora que Padrés es una rata. Además de supuestamente enriquecerse ilícitamente provocó la quiebra de muchos proveedores de su gobieno debido a injustificados retrasos en sus pagos. Si es culpable, ¡a la cárcel con él!

http://www.24-horas.mx/eu-tambien-investiga-a-guillermo-padres-por-presunto-lavado-de-dinero/
 

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Fecha: 
Lunes, 27 de Julio 2015 - 15:00
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La de Ocho:

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El colapso del Sistema de Salud (IMSS, ISSSTE) según “radio-pasillo”

Hace ya varias semanas que en las redes sociales han estado circulando presuntos avisos y llamadas “cadenas” referentes al presunto colapso de todo el sistema de salud en su conjunto -IMSS, ISSSTE e ISSEMYM1- difundidos por la ciudadanía sin que se conozcan fidedignamente su veracidad ni las fuentes de las cuales emanan.

Las especulaciones consisten en afirmar que, dado que el sistema mexicano de salud está totalmente en quiebra (esto último, un secreto a voces), a partir de agosto próximo, por disposición federal se concentrarán todos los institutos de salud en un supuesto seguro universal y que la atención médica en los centros de salud atenderán únicamente a pacientes con enfermedades leves y no graves. Todos los demás pacientes con padecimientos graves, como los crónico-degenerativos, no se incluirán en la cobertura y que los gastos que de éstos deriven como medicamentos, servicio de diálisis, cirugías, tratamientos contra el cáncer, hipertensión y demás asistencias de salud necesarias, tendrán un costo conforme a una tarifa oficial establecida aunque la persona sea derechohabiente.

El rumor, sin duda, ha desatado indignación y un sinnúmero de interrogantes entre los cibernautas a quienes difundida como pólvora ha llegado esta información a sus manos. No es un tema menor, realmente considero que es un tema sumamente serio que, de ser cierto, afectaría gravemente a todos los millones de usuarios del sistema de salud en todo el país.

A decir verdad, no es ninguna novedad que tanto el IMSS como el ISSSTE desde hace años se han conducido por una marcada supervivencia y que el sistema de pensiones y jubilaciones ha mantenido “ahogados” a los institutos. De acuerdo con un informe difundido en 2014 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, tan sólo el IMSS destina el 54% de su gasto a pensiones y el ISSSTE, en una situación más grave, destina el 80%. El sistema colapsa porque sencillamente no quedan recursos financieros qué invertir.

Pero, ¿acaso el hundimiento financiero de estas instancias será culpa absoluta del despilfarro derivado del saqueo, manutención de “aviadores” en la nómina y malas administraciones de funcionarios, administradores y gobiernos en sus órdenes municipal, estatal y federal?

Cuando menos yo, no lo creo así. Pensemos fríamente la situación, imaginemos la cantidad de gente que acude hasta al día de hoy a los servicios públicos de salud por padecimientos autoinfligidos, si, como lo leen, autoinflingidos tales como: el alcoholismo, el tabaquismo, las heridas que se provocan las personas resultado de accidentes de toda índole derivados del alcohol y drogas (sobredosis, choques automovilísticos etc.), la obesidad, intento de suicidio etc.

Todos ellos asegurados, todos ellos pagando su cuota puntual mes con mes, todos ellos derechohabientes como todos los demás…pero ¿acaso todos ellos por el simple hecho de tener la cobertura pueden irresponsablemente disponer del servicio de salud y ocuparlo indiscriminadamente sólo porque no controlan su problema? Mi postura puede sonar insensible y hasta absurda, pero no sólo ellos existen en el sistema, existen millones de personas víctimas de enfermedades y accidentes que ellos no se provocan y son completamente involuntarios que deberían de ser antes que nadie las personas prioritarias para recibir atención médica pública.

Y bueno, con esto no estoy intentando poner en tela de juicio el derecho a recibir atención médica igualitaria, sin distingos de ninguna índole, en lo absoluto, sino más bien mi comentario es a nivel de conciencia social, porque el colapso financiero del sistema de salud lo hemos provocado todos, en mayor o menor medida; por la terrible cultura imperante de no cuidar de forma óptima nuestra salud, por sucumbir ante los vicios y por empeñarnos en la curación y no en la prevención.

Por tanto, si los rumores son ciertos, falsos o plagados de verdades a medias, lo cierto es que lo que en realidad nos debería preocupar es nuestro futuro desde hoy. Si en verdad el gobierno no nos lo garantiza dada la incertidumbre, es hora de tener un ahorro doméstico administrado por nosotros mismos, para emergencias médicas, incluyendo gastos funerarios; destinar lo de la “coca” al “cochinito”, balancear nuestra alimentación, hacer ejercicio y dejarnos de vicios. Esto, con el objetivo de minimizar la posibilidad de contraer enfermedades crónicas no transmisibles (cáncer, diabetes etc.) y mantenernos sanos el mayor tiempo posible de nuestras vida, ¡ah! y claro, dejar de creer que toda la culpa es del gobierno.

¡Conciencia gente, conciencia!

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Fuentes:

http://archivo.eluniversal.com.mx/finanzas-cartera/2014/ahogan-pensiones...

Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE),  Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM)

Fecha: 
Lunes, 27 de Julio 2015 - 17:30
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La increíble y tosca historia del rey Cente I

Érase una vez un monarca absoluto que ejercía tan absoluto poder sobre súbditos, vasallos y adláteres, que había puesto de rodillas a sus muchos enemigos. Ya entrado en gustos, quiso extender su reino para convertirlo en el tercer imperio (la tercera es la vencida) luego de Agustín I y Maximiliano I.

Tan riquísimo y poderoso soberano se hizo llamar Cente I, al estilo de los Papas, que toman para la chamba un nombre nuevo en vez del apelativo dado por sus padres. Cente, el primero de ese nombre, imponía sobre brutos un poder brutal; ejerció implacablemente a nombre de sus huestes y cobró bien caro tanto amor. No en balde puso en jaque y pretendió dar mate al rey de reyes, que decía gobernar pero no desde las montañas y nudos mixtecos sino desde una residencia poblada de pinos. Desde allí, con la manifiesta torpeza e indecisión de sus caballos, torres, alfiles, y una reina distraída con casas, viajes, tiendas y faroles, el rey de reyes sólo daba un pasito para acá y un pasito para allá, aquimichú.

Ambos monarcas se enfrentaron en un ajedrez interminable. Mientras el rey de reyes perdía el turno sin mover sus piezas o, peor aún, hacía movimientos con sospecha de capitulación, el monarca montañero de piezas negras invadía con sus peones la meritita muralla del rey blanco. Los espectadores (mirones cautivos que a fuerzas pagan el boleto, financian el juego y se endeudan para sufragar las piezas, el tablero, los movimientos, el reloj y las cámaras que transmiten la partida) cada día increpaban a su rey por dejar tiempo sin mover sus piezas y le pedían cambiar de torres y alfiles e imprimir talento, valor y arrojo para no dejarse ante el rey negro Cente I.

Llevaba años mandando en sus crecientes tierras ese adineradísimo rey borrachales, que presumía de ejercer en el ramo educativo y desempeñarse como defensor de las causas “populares”. Los evangélicos cánones del catecismo posmoderno (la corrección política) ordenan defender a “la gente”. Mejor aún, ejercer el oficio samaritano de la educación. Y sobre todas las condiciones, colocarse del Lado Correcto de la Historia, en el ara inmortal de la Patria y el Progreso: ser de “izquierda”.

Con esos tres suculentos ingredientes (popular, educativo, de izquierda) Cente I logró un reinado próspero y riquísimo con una nutrida feligresía que debía cumplir con el más señero ritual de los monaguillos en pie de lucha: asamblear con puño izquierdo en alto, marchar invocando a Zapata, y muy pocas consignas correctas más.

Desde 1992, un intocable egresado de Yale y miembro de la secta Skull and Bones apellidado Zedillo había decidido regalar a la sección sindical 22 la facultad de repartir el queso: vender plazas vitalicias y heredables y privatizar la educación en la entidad que habría de gobernar el rey, siempre con el ombligo enchufado al abundoso presupuesto real. Desde entonces, su actividad prioritaria y estratégica fue ejercer la propiedad privada de los cargos públicos para beneficio privado de su corte de propietarios de plazas, otorgadas previo pago por la siempre serenísima munificencia de S.M. don Cente I pero a condición de autoproclamarse educadores, mentores, profesores y guardianes de la rectoría sindical sobre los educandos; declararse miembros del sector desplazado, desposeído, obrero, sindical, explotado y perjudiciario de la lucha de clases (vulgo: jodidos); todo para la justicia “social” pues son de “izquierda” en la más importante labor docente: acudir puño en alto (so pena de graves castigos) a toda marcha, megamarcha, plantón, megaplantón o acción justiciera de resistencia contra toda reforma al status quo o contra cualquier cosa que Su Majestad declarara como enemigo (me refiero a cuanto tocara su patrimonio de cargos vitalicios y negocios que de allí emanan).

Transcurrieron largas décadas en este reino, que los trovadores habrían de evocar en sus cantares de gesta como triunfos sindicales del rey Cente I, siempre para beneficio de la colectividad de mentores, por lo cual nada hay de criticable en que fueran riquísimos (en dinero) y poseedores hasta de cinco plazas irrenunciables, intocables, imprescriptibles y heredables, sin tener casi nunca necesidad de aprender, ni de compartir con algún alumno sus muy, pero muy escasos conocimientos. Los príncipes, juglares y cortesanos se despachaban con el cucharón los manjares y las mieles del poder y del dinero pero ¿cómo no, si forman parte del sector obrero y son de izquierda? ¡Vaya indecencia de esos padres que claman fraude educativo porque quieren educar a sus hijos, mientras los maestros andan en patrióticos plantones y comisiones sindicales! Esos padres de familia han de ser unos vulgares neoliberales.

Así y todo, al cabo de muuuuuucho tiempo, el rey blanco decidió por fin mover sus piezas: un alfil se comió a la reina negra mediante el expediente autoritario y unilateral de ejercer el poder, en algo que llamaban “Instituto Estatal de Educación Pública”. Claro que se quejaron Cente y su corte, si llevaban 23 años usando allí autoritaria y unilateralmente su sindical poder. ¡Les estaban quitando lo suyo: su propiedad privada, su educación privatizada, sus plazas heredables y hasta su dinero! El rey quedó descobijado. Los puños izquierdos se levantaron contra la abominación de arrebatarle el negocio, aparte de la anterior abominación de someter a examen a sus cortesanos para averiguar si merecían trabajar y cobrar.

Fiel a su esencia y entonando el grito de “¡atraco!” otro autócrata defendió los atracos de Cente I y de su poderosa mafia, acusando a la mafia del poder y a la “privatización” de la educación (no se refería a la privatización sindical en dicho instituto). Sin embargo, acaso celoso de su corona, el monarca sindical no quiso —por ahora— agachar la cerviz ante el tropical penacho del rey Pejelagarto. Y si a personajes zoológicos vamos, ambos tienen el instinto por que se conoce a los roedores: astutos, aunque no especialmente inteligentes (salvo en finanzas). Pero estos monarcas absolutistas, a diferencia de los que vivieron en Versalles y cuyas cabezas cayeron bajo un fino acero en el mero centro de París, dejaron grandes obras, castillos bellísimos y toda una generación de artesanos, músicos y arquitectos. Nuestros monarcas tropicales se parecen a ellos sólo en su amor al poder y al dinero pero de tan corrientes, no conocerán los pasteles o la champaña; se conformarán con ponerse hasta atrás a base de chelas y tacos de buche.

No termina aquí la increíble y tosca historia del rey Cente I y su ambición ilimitada. Le toca jugar su pieza a ese lastimado pero bien vivo rey negro luego de que el equipo blanco cosechó atronadores aplausos de quienes no ganan en ese negocio privado (hablo de los que impuestamente pagamos sus delitos y borracheras). Y a pesar de que el rey Cente I se haya repasado al derecho y al revés cualquier código penal, sonsexy para la caterva que piensa poco sus tres principales atributos correctos: tener qué ver con la educación, ser muy populares, y de “izquierda”. Pero aparte de la corrección política, cualquier autócrata “democrático”, moreno o no, querrá coronar su monárquica cabeza asociándose a tan profundos bolsillos…

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Fecha: 
Lunes, 27 de Julio 2015 - 17:00
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Se dice matar

Fue una más de las genialidades del gobierno de Felipe Calderón para hacernos creer que la guerra contra la delincuencia organizada no era tan violenta como todos sabíamos que lo era. De un día para otro la palabra matar fue substituida por abatir, y por todas las que de ella se derivan, en los comunicados de prensa emitidos por las dependencias encargadas de combatir a narcotraficantes, secuestradores, traficantes de personas, extorsionadores y demás criminales organizados en cárteles, bandas o pandillas. En sus discursos, los funcionarios empezaron a decir que tantos delincuentes habían sido abatidos -no muertos- después de enfrentarse a las fuerzas del orden.   

Lo peor del caso es que la trampa verbal fue imitada por la mayoría de los periodistas de todos los medios de comunicación. Por arte de magia, en México se acabaron los criminales muertos para ser substituidos por los abatidos.

Después de leer por primera vez el uso incorrecto de la palabra abatir y de todas las que de ella se derivan critiqué a los comunicadores del calderonato y los acuse de querer manipular al público utilizando un término que no describe en toda su magnitud y violencia el acto de matar a una persona. También me lamenté que la mayoría de los profesionales de la comunicación se sumaran al juego verbal diseñado desde Los Pinos.

Desafortunadamente, el mal uso del término ha continuado durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, creándole esto un serio problema a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) después de que el 2 de julio pasado el Centro Pro de Derechos Humanos presentara su informe Tlatlaya a un año: la orden fue abatir. En dicho informe se incluye copia de las órdenes giradas al teniente que iba al frente de los soldados involucrados en esta supuesta ejecución extrajudicial en donde se lee que “Las tropas deberán operar de noche en forma masiva y en el día reducir la actividad a fin de abatir delincuentes en horas de oscuridad, ya que el mayor número de ilícitos se comete en ese horario”.

La SEDENA ha negado que al teniente se le hubiera ordenado matar a alguien. Es más, en la misma copia de las órdenes que hizo pública el Centro Pro también se lee que “Las operaciones deben realizarse con estricto respeto a los derechos humanos, evitando cateos sin orden de la autoridad judicial, así como el traslado de detenidos al interior de instalaciones militares”.

Sin embargo queda ahí anotada la palabra abatir, que desde hace unos años para el gobierno es sinónimo de matar.

Una nueva prueba de que para las autoridades de nuestro país la palabra abatir es igual a matar la aportó ayer el Grupo de Coordinación Tamaulipas, el cual mediante un comunicado de prensa informó que “elementos de Fuerza Tamaulipas fueron agredidos por civiles armados en el municipio de Río Bravo, cuando realizaban reconocimientos terrestres. Al repeler el ataque, abatieron a nueve de los delincuentes, que aún están sin identificar… Los policías estatales repelieron el ataque y abatieron a nueve de los delincuentes, ocho de los cuales quedaron sin vida en diferentes puntos del referido ejido, mientras un noveno fue encontrado muerto en el interior de uno de los vehículos”.

¿Abatieron? Se dice mataron.

¿Abatir? Se dice matar.

¿Dudas sobre el significado de abatir? Ve a http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=mzPqJvd7kDXX2aMdwshW

Foto: regeneracion.mx

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Fecha: 
Lunes, 27 de Julio 2015 - 12:00
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CONEVAL, cosas que no se dicen

No tuvo nada de sorpresivo el informe bianual del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), presentado ayer por Gonzalo Hernández Licona, secretario general del organismo. Desde una semana antes, había varios indicadores del golpe que venía. Primero fue la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto en Hogares (ENIGH), elaborado por el INEGI, y luego un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que adelantaban que la pobreza había crecido. Según la OCDE, México es el único país latinoamericano que retrocedió en este terreno.

Le tocó a la secretaria de Desarrollo Social salir a explicar los platos rotos, aunque el trabajo de su dependencia ha sido exitoso. Bajó la pobreza extrema y los demás programas que tiene encomendados muestran resultados positivos. Más aún, en los estados en los que se trabajó con intensidad, como Guerrero, los índices de pobreza disminuyeron. El verdadero problema no está ahí, sino en la política económica, en los salarios y en el empleo, pero Luis Videgaray y el resto de los titulares en materia económica ni siquiera se dieron por aludidos. Otra vez, ninguna política de desarrollo social puede contrarrestar una política económica productora de pobres.

Mucho se ha dicho sobre los resultados del informe del CONEVAL, pero hay elementos que poco se han abordado. En primer lugar, el daño que se le está haciendo a la clase media. De no empezar a crearse empleos de calidad e instrumentarse una política de mejoramiento del salario, amén de otras acciones, seguirá la destrucción paulatina de la clase media. Este no es un problema coyuntural, no es un tema que desaparezca al salir de la atención de los diarios. Es necesario que el gobierno federal piense seriamente en instrumentar un programa de apoyo a las clases medias, un programa que abarque consumo, apoyos fiscales, ayuda para compra de vehículos y vivienda, al igual que educación y salud.

Para esto, el Estado y los políticos tendrían que dejar atrás la mentalidad “pobrista”. No hay que “atender” a la población pobre, hay que construir las bases para que esta misma población salga de la pobreza. El verdadero problema no es la pobreza, sino la desigualdad. De nada sirve que el informe del CONEVAL señale que se mejoró la cobertura en salud y educación puesto que los servicios en ambos rubros son de mala calidad. Más escuelas no significa mejores escuelas; más seguro popular no significa mejores resultados en salud. La población pudiente goza de servicios de Primer Mundo y la población menos afortunada se muere en la calle y se entretiene en escuelas que no tienen clases o no enseñan al nivel que se requiere. Lo que el documento de CONEVAL no dice es que avanzamos hacia un país imposible. 

Fecha: 
Viernes, 24 de Julio 2015 - 17:00
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Carlos Velasco, Director del Semanario "El correo de Oaxaca"

Carlos Velasco comenta que en el nuevo IEEPO de Oaxaca están muchos de los que estuvieron antes, lo cual debe ser visto con desconfianza por la sociedad y el gobierno federal.

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Fecha: 
Jueves, 23 de Julio 2015 - 20:00
Media: 

Carlos Velasco, Director del Semanario "El correo de Oaxaca"

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Pobreza en México. Excesivos gastos de partidos políticos. Nuevo IEEPO con viejos integrantes

Esta tarde me acompañan Mariana Campos, Bernardino Esparza y, como comentarista huésped, Susana Moscatel. Comentamos: la pobreza en México; los excesivos gastos de los partidos políticos; la sobrepoblación carcelaria; el amplio mundo del entretenimiento. El Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Gonzalo Hernández Licona, explica el estudio sobre la pobreza realizado por CONEVAL. Jo Ruiz-Healy explica porqué las mujeres embarazadas deben vacunarse contra la tosferina. Carlos Velasco comenta que en el nuevo IEEPO de Oaxaca están muchos de los que estuvieron antes, lo cual debe ser visto con desconfianza por la sociedad y el gobierno federal.

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Fecha: 
Jueves, 23 de Julio 2015 - 19:30
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De cómo la desigualdad destruye la paz

La desigualdad extrema impide tener un proyecto político común y complica la gobernanza. Gerardo Esquivel en un espléndido ensayo, patrocinado por Oxfam, muestra la abismal desigualdad que socava a México. Menciono algunos datos: uno por ciento de la población concentra 21% de la riqueza del país; 10% de los mexicanos acapara 64% de la riqueza. En los últimos 20 años el ingreso per cápita creció 1% anual pero las ganancias de los 16 hombres más ricos se multiplicaron por cinco. La fortuna de esas 16 personas subió de 26 mil millones a 142 mil millones de dólares. El caudal de los cuatro más ricos creció de 2% del PIB en 2002 a 9% en 2014. Esos cuatro multimillonarios pueden generar tres millones de empleos con un salario mínimo sin que su riqueza disminuya un céntimo. En tanto, la pobreza alcanzó a 55.3 millones de habitantes. Es un insulto. La desigualdad separa y divide.

La desigualdad ha llegado a tales extremos que los hombres hemos dejado de reconocernos en nuestros semejantes. Unos y otros nos vemos como prescindibles, como objetos de utilería, para usar y desechar. La condición de humanidad, como el gran rasero de la igualdad, dejó de tener algún significado. La desigualdad y la pobreza cambiaron el estatus de las personas, degradándolas a no-personas. El otro, nuestro semejante, es tan diferente que ya no se equipara a mi yo. Tal distancia es llenada con desconfianza y miedo mutuos que nos lleva a discriminar y a considerar a los demás como enemigos potenciales. Los ricos y pudientes desprecian y humillan a quien es diferente a ellos. Los excluidos, inmersos en su resentimiento, odian y se vengan de quienes los marginan. La guerra de todos contra todos se reactiva.

La empatía, según el neurocientífico Ramachandran, nace con la socialización, que hace que los humanos aprendamos las conductas y transmitamos la cultura y los conocimientos. La empatía nos permite comprender o simpatizar con el otro. Pero la abismal desigualdad rompió la socialización: ricos y pobres viven en mundos paralelos; son extraños. Esta condición impide encontrar intereses comunes y, por tanto, nuestras ideologías y proyectos de vida no coinciden; nos polarizan. Si no compartimos intereses ni idearios, difícilmente estaremos dispuestos a compartir leyes y gobiernos en común. En consecuencia, la desigualdad siembra la semilla de la ingobernabilidad. En el orden económico, sentirnos y vernos como extraños genera desconfianza, por lo que desaparecen las condiciones para invertir y producir, para emprender y comerciar. Así, la desigualdad atenta contra el desarrollo y la cohesión.

Fecha: 
Jueves, 23 de Julio 2015 - 17:00
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