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¿Para 2030: 400,000 muertos más en México?

Si el pasado fuera como el futuro para México, este país debería estar destinado a seguir acumulando miles de cadáveres vinculados a eventos delictivos.  Cifras, datos y gráficas seguirán siendo un peso indiscutible en la destrucción de la reputación internacional de México y ante millones de ciudadanos la seguridad y la paz serán dos sueños difíciles de alcanzar.  Suena a maldición; parece una maldición. ¿Lo es?    

 ¿Tiene Andrés Manuel López Obrador el plan de gobierno; los recursos y la estrategia para revertir este tsunami de violencia?  En los últimos 10 años hubo un homicidio cada 23 minutos: suma promedio de los mexicanos que han fallecido por eventos delictivos en la década que termina.  También: más de 140 millones de ligas en la WWW vinculando a México con la violencia y al menos 38 millones de noticias sobre el tema. Cientos de miles de imágenes de cadáveres, baleados y acuchillados han desfilado en la prensa nacional e internacional sobre los muertos en el país.  Tal vez sea incuantificable conocer el número de denuncias que sobre violencia hay en redes sociales. Además, habría que sumar 40,000 desaparecidos, fosas comunes y osarios clandestinos. La década que termina deja un saldo más que sangriento en un país que aún no encuentra la fórmula para disminuir sus índices de violencia sin importar el nombre del presidente en turno.  ¿Es posible duplicar estos números en los próximos 10 años?  

Especialistas consultados por Ruiz Healy Times informan que es probable que estos números puedan seguir creciendo.               

Un vistazo al pasado. Entre 2010 y el inicio de 2020, la década que termina se ubicó como la más violenta del país con al menos 215,000 homicidios dolosos: lo que arroja promedio de una muerte cada 23 minutos y un incremento de 68% con respecto al periodo 2000-2009, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).  En 20 años se pueden sumar más de 370,000 mexicanos muertos en condiciones delictivas. 

Los números oficiales revelan que en los 10 años anteriores se cometieron 127,764 asesinatos, pero de 2010 a 2019 esa cifra aumentó en 87,246 casos, en gran medida por la fuerte presencia de cárteles rivales en zonas estratégicas para el trasiego ilegal.

Guerrero fue la entidad más violenta con 19,770 ultimados, seguido por el Estado de México, con 19,545, y Chihuahua, con 19,994 denuncias. Entre los tres concentraron 27.3% del total de los casos a escala nacional.

En comparación con la primera década de este siglo, las tres entidades mostraron comportamientos diferentes, ya que en Guerrero y Chihuahua los asesinatos crecieron 102 y 105%, respectivamente, mientras que en el Estado de México se redujeron 13%.

Sin embargo, el caso más llamativo en los últimos 10 años es Guanajuato, que cerró el periodo con 11,227 denuncias por homicidios dolosos y al confrontar las cifras de 2000-2009 se observa un aumento de 364%.                    

El inicio de esta década estuvo marcado por un récord histórico de homicidios, al registrarse 20,142 casos en 2010.  Antes de ese año nunca se había alcanzado la barrera de los 20,000 asesinatos, lo más cercano fueron los 16,118 ejecuciones en 2009.

Para 2011, la fuerza del crimen organizado se incrementó y alcanzó un nuevo máximo histórico de asesinatos con 22,409. A partir de 2012 se registró un descenso sostenido en este tipo de crímenes. En dicho año se cometieron 21,459, lo que significó una disminución anual de 4.2%. Entonces las autoridades encargadas de la seguridad pública celebraron la primera reducción de la violencia desde 2007.

En los primeros años del sexenio del priista Enrique Peña Nieto se alcanzaron los mejores registros en la década con 18,106 asesinatos en 2013, que representaban una caída anual de 15.6%.  Para 2014 se obtuvo la menor cantidad de muertes violentas con 15,526 casos, que dejaba una disminución de 14.2% con respecto al año anterior.

El entonces titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, destacó que la operación anticrimen del gobierno federal permitió que en 24 de las 32 entidades federativas bajaran los homicidios.  Pero en 2015 la tendencia a la baja se interrumpió con un nuevo repunte de los asesinatos, al registrar 16,121 denuncias, que representaron una alza de 4¡%. Desde entonces cada año se ha visto un incremento sostenido que ha llegado a niveles históricos.

Para 2016, año en que se registró la segunda detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se dio la mayor alza porcentual de la década en materia de homicidios dolosos.  Los 20,151 casos en ese periodo significaron una subida de 25% con respecto a 2015. Este tipo de incremento no se reportaba desde 2010, cuando crecieron 24.6%.

La tendencia se mantuvo en 2017 con un crecimiento de 24.2% con 25,000 asesinatos registrados. En 2016 y 2017 se cometieron 45,187 homicidios, mientras que en los primeros tres años del sexenio pasado hubo 49,753.

En el último año de la administración de Peña Nieto se registró un nuevo récord de muertes violentas en el país con 29,100 denuncias, lo que significó un aumento de 16.2%.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, su gobierno modificó la estrategia de seguridad en cómo combatir al crimen organizado.  “Besos, no balazos”; es parte de su narrativa. También lo es el nacimiento de la Guardia Nacional, cuyo objetivo es alcanzar 150,000 elementos al final del sexenio.  Voces críticas de la Guardia Nacional señalan que el proyecto de este gobierno dista mucho de materializarse si no suma el número de guardias que se prometieron; equipamiento; telecomunicaciones; seguridad social e inteligencia.              

El reto es enorme.  Pero aún falta claridad y comunicación en cómo la administración de López Obrador protegerá los espacios estratégicos del estado mexicano: aire, tierra, mar y digital.                              

¿Cuánto tiempo será suficiente en los próximos 10 años para recuperar la paz en los espacios públicos; en las carreteras; en los parques y en el país en general?  ¿Cuántos muertos más? Lo analizaremos en el 2030. 


Hasta noviembre pasado se habían denunciado 26,959 asesinatos en el país y de cumplirse las estimaciones de que 2019 cerrará con más de 29,300 homicidios, se colocará como el año más violento en la historia.

De mantenerse la espiral de violencia en la que está México y si las medidas en materia de seguridad avanzan a pasos a

 

Fecha: 
Jueves, 30 de Enero 2020 - 18:15
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Jueves, 30 de Enero 2020 - 20:30
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Viernes, 31 de Enero 2020 - 09:30
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Mismo guión, misma historia, mismo escenario, solo cambio el director

“Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentiras a medias, de ningún modo es una media verdad” Jean Cocteau

Una cosa es tomarse la foto con el Machuchón del país y otra distinta es creerle todo lo que dice.

El grupo empresarial mexicano siempre ha estado del lado del ganador, el interés tiene pies y es lógico, pues en la ruleta de la política hay que ponerle fichas a todos aquellos que tengan la posibilidad de ganar algo, salvo contadas excepciones, poco importa la ideología o su color, serán relaciones y compromisos que en un futuro generarán  oportunidades o influencia al patrocinador. 

De eso se trata, es un intercambio comercial. 

El político necesita financiamiento y el empresario respaldo y relaciones para sus negocios.

Esas acciones son parte fundamental de la democracia y se practican desde la incipiente democracia griega  posteriormente perfeccionada por Roma.  

En la vida pública igual que en las relaciones personales, la confianza es pilar de la convivencia y si se pierde, recuperarla es por menos que imposible. En el caso de nuestro país muchos empresarios siguen tomándose la foto con el presidente (igualito que lo hicieron con los anteriores) y aseguran que invertirán y que le van a poner todas las ganas, que se apretaran el cinturón, que saldremos juntos adelante. 

En el fondo la mayoría de los involucrados saben que eso es falso: 

El gobierno les miente y ellos le mienten al gobierno.

Todo esto es como una nueva puesta en escena de la misma obra de teatro que ya hemos visto decenas de veces. 

Mismo guión, misma historia, mismo escenario, solo cambio el director y el nombre de la obra (que cambia cada seis años, se llamó: Solidaridad, mover a México, arriba y adelante, por la renovación moral de la sociedad, entre otros) y algunos actores por que la mayoría ya tienen muchas tablas en la misma obra.

Esta puesta en escena, si es un tanto diferente a las anteriores,  tiene alguna innovaciones y esta contada desde un punto de vista más radical, hace recuento constante de las versiones anteriores y constantemente varia el guión de acuerdo a las puntadas, algunas de ellas geniales y otras comunes del director.

En resumen, el cambio ha sido más de forma que de fondo y eso ha agradado al público, sobre todo a los nuevos asistentes al teatro, que la sigue teniendo como una de sus favoritas a pesar de que poco a poco hay menos asistentes y que muchos se han desilusionado por que en su publicidad hablaba de más acción y menos rollo y algunas escenas se han vuelto predecibles aunque siempre el director está intentando sacar nuevos monólogos.

La obra, que aunque es un refrito, si tiene momentos creativos que rompen por momentos con una historia conocida y mil veces contada.

La crítica por momentos ha sido dura con esta obra de teatro pero de inmediato el director ha atajado con sus propios datos a los disidentes.

Y aunque apenas vamos en el segundo acto se puede vislumbrar que independientemente de como se desarrolle el final, cuando menos tenemos una alta dosis de enredos, monólogos interesantes, comicidad, incertidumbre, verdades y mentiras a medias, personajes que retoman con fuerza su papel, algunos que fueron protagonistas de anteriores representaciones y que hoy fueron sacados de retiro para abonar su experiencia y conocimiento y crear junto con los nuevos actores una obra cumbre, memorable, que sea capaz de vencer al tiempo.

Por lo pronto, todos seguimos expectantes, esperando el siguiente acto, que puede ir desde la rifa de un avión hasta la tragedia de la falta de medicamentos.

Sigamos jugando todos a este juego de las verdades o mentiras a medias. Y aunque ya conocemos el final, siempre será importante estar al pendiente de esta formidable puesta en escena.

 

Fecha: 
Jueves, 30 de Enero 2020 - 14:10
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Jueves, 30 de Enero 2020 - 16:25
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Viernes, 31 de Enero 2020 - 05:25
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2019: el debilitamiento de la democracia

La Unidad de Inteligencia del semanario británico The Economist presentó la semana pasada su edición 2019 del Democracy Index, que viene publicándose desde 2006. Dicho reporte mide el estado de la democracia en 165 países y dos territorios (Hong Kong y Taiwán), por medio del análisis de 5 variables: 

 

  • pluralismo y proceso electoral, 
  • funcionamiento del gobierno, 
  • participación política, 
  • cultura política, y 
  • libertades civiles

 

El aspecto principal a destacar de este último reporte es que 2019 registró el peor promedio global respecto del estado de la democracia, siendo una calificación de 5.44 sobre 10. En ese sentido, las regiones de Latinoamérica y África Subsahariana son las que mostraron el mayor retroceso en sus indicadores de democracia.

 

Tipos de régimen

 

En el estudio se distinguen cuatro tipos de régimen:

 

  • Democracia plena. Hay un respeto pleno por los derechos y libertades civiles, pero también existe una cultura política que sirve de apoyo a la democracia. Los medios son diversos e independientes. El poder judicial es independiente y sus resoluciones son acatadas. El gobierno funciona satisfactoriamente (Calificaciones 8.01-10).
  • Democracia defectuosa. Hay un cierto respeto a los derechos y libertades civiles y hay elecciones libres y regulares, pero existen problemas como una cultura política poco desarrollada, hay baja participación política y una gobernanza deficiente. (Calificaciones 6.01-8.00)
  • Régimen híbrido. Hay irregularidades sustanciales en las elecciones. Es común que el gobierno ejerza presión sobre la oposición, así como un acoso hacia el periodismo. La corrupción es extendida y hay debilidad en el estado de derecho y la sociedad civil. (Calificaciones 4.01-6.00)
  • Régimen autoritario. El pluralismo político no existe o está muy limitado. La mayoría de países en esta categoría son abiertamente dictatoriales, por lo que, aunque puedan existir instituciones formales de una democracia, no tienen peso político. Es común que se infrinjan las libertades civiles. El poder judicial no es independiente y todos los medios de comunicación pertenecen al Estado o a grupos. (Calificaciones 0-4.00)

 

¿Por qué el retroceso? 

 

Entre las causas de lo que el estudio considera como un signo de regresión antidemocrática se señala lo siguiente: hay un énfasis creciente para que la gobernanza sea administrada por una élite de expertos, por encima de los mecanismos de democracia participativa; influencia cada vez mayor de cuerpos integrados por expertos, pero que no son electos ni sujetos a rendición de cuentas; la exclusión de temas de importancia general de la arena pública y su toma de decisiones a puertas cerradas por políticos, expertos u órganos supranacionales; y el declive en las libertades civiles, principalmente la libertad de expresión y la libertad e independencia de los medios de comunicación.

 

No obstante, algo que se debe resaltar es que el Democracy Index registra a 2019 como uno de los años más activos en cuanto a participación política, toda vez que hubo un incremento en el nivel de protestas políticas y la agitación social a nivel global, si bien, a diferencia de 2014, en que también se registró un aumento en ese rubro debido a las consecuencias de la crisis económica global, en 2019 las razones del aumento de las protestas y el malestar social variaron de acuerdo a cada región. 

 

Además, y dentro de este aumento de la participación política global, The Economist señala que 2019 mantuvo la tendencia registrada en diversas regiones, como América Latina, y Europa Oriental, pero especialmente en las democracias consolidadas de Europa Occidental, del ascenso de movimientos y dirigentes de corte populista, siendo su principal demanda, la generación de un nuevo contrato político entre la sociedad y sus representantes, para lo cual, es necesario el repudio a las instituciones y partidos políticos vigentes.

 

¿Cómo va México?

 

México obtuvo una puntuación de 6.09, apenas suficiente para estar considerado dentro del grupo de democracias defectuosas. Si bien, México se ha mantenido siempre dentro de ese sector, es de destacarse que, al igual que en los promedios globales y en el de la región de Latinoamérica, este año fue en el que México obtuvo su mínimo histórico.

 

Al analizar la calificación por variables, la principal debilidad que tiene México es en la parte de cultura política, en tanto que otras variables como el funcionamiento del gobierno y las libertades civiles también están apenas por encima de lo considerado suficiente como para una democracia defectuosa, a lo que el estudio de The Economist atribuye a la persistencia de la corrupción, los altos índices de violencia, así como a la insatisfacción con el gobierno y la creciente desconfianza hacia las instituciones políticas. En ese sentido, México se ubicó en la posición número 73 a nivel global, y 16 dentro de América Latina.




 

Fecha: 
Martes, 28 de Enero 2020 - 00:00
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Martes, 28 de Enero 2020 - 02:15
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Martes, 28 de Enero 2020 - 15:15
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…Hasta el más honrado es ladrón.

Si quieres acabar con la corrupción debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares

Lee Kuan Yew

Se publicaron los resultados mundiales sobre la percepción de la corrupción a nivel mundial.

Esta investigación fue realizada por Transparencia Internacional, que es una organización no gubernamental con sede en Alemania, Define la corrupción como el mal uso del poder público para beneficio privado.

La versión más reciente de la organización de su Índice de Percepción de la Corrupción también afirma que la falta de control significativo de la corrupción está alimentando una crisis global en la democracia.

Esta es la lista de los 10 países más corruptos según Transparencia Internacional:

Colombia se percibe como el país más corrupto del mundo, según el ranking de los Mejores Países 2020 de U.S.News, en esta encuesta realizad en 73 países.

Y en segundo lugar aparece México, y  esta es la interpretación del medio de comunicación: “México, conocido por sus carteles de drogas mortales, sigue a Colombia como el país número 2 más corrupto en el ranking 2020.” le siguen Ghana, Myanmar, Guatemala, Arabia Saudita, Brasil, Kenia y Bolivia y en el lugar 10 Rusia.

La corrupción en nuestro país ha sido y ese gran tema,  pues aunque a nadie le gusta ser corrompido por el sistema oficial, tarde o temprano todos caemos en algún acto de corrupción pues a veces no hay otro camino, el sistema es tan eficiente que te va arrinconando hasta aparecen frases como: “Pareja ayuda al Sr”, “y yo ¿dónde leo?, “Ud. dice jefe ¿cómo le podemos hacer?, “pos ahí pa las cocas mi jefe”, “si se puede, pero le hace falta aceite a la máquina”, etc. Para esto de la corrupción sobra creatividad.

La corrupción existe independientemente de que partido político gobierne, pues hasta la fecha el gobierno ha sido el gran corrupto en prácticamente todo lo que toca, pues gozan de licencia para extorsionar y con poner en el sistema una lanita o un favorcito, curiosamente las instituciones se vuelven eficientes y los trámites son asombrosamente rápidos y fáciles.

Eso es hablando de la corrupción callejera, a nivel mortal, de esa que los mexicanos de pie conocemos,  porque en los temas macro como construcción de carreteras, presas. hospitales, infraestructura, licencias industriales, permisos ecológicos, uso de suelo, etc. No tenemos ni idea de que es lo que se corrompe y se trafica, sólo sabemos que son demasiados ceros.

Esta encuesta se realizó en territorio nacional, fue respondida por mexicanos y es reciente se publicó apenas el 15 de enero del 2020 y nos habla de la percepción que tenemos de la corrupción, así que este estudio echa por tierra el discurso presidencial de que ha bajado la corrupción.

Si bien la corrupción esta implícita en la naturaleza humana, los países institucionalmente fuertes son los que menos corrupción tienen, es imposible erradicarla por nunca faltara alguien que vea la oportunidad de lucrar con su posición y poder independientemente de su nacionalidad u origen étnico o preferencia política, no importa tampoco su escolaridad, ni cuantos idiomas hable o cuantos libros lea al año, si es casado o soltero, hombre o mujer, no importa su religión, ni su signo zodiacal, para dejar clara la idea, bien podríamos aplicar aquella frase popular “A cajón abierto, hasta el más honrado es ladrón”

Triste pero así es, por ello es fundamental tener órganos de control y aplicar la ley con todo su peso y sin distingo a todo aquel que sea corrupto.

Bibliografia USNEWS

 

 

Fecha: 
Lunes, 20 de Enero 2020 - 13:55
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Lunes, 20 de Enero 2020 - 16:10
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Martes, 21 de Enero 2020 - 05:10
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Ya me vi en el avión presidencial!

“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”

La última novedad es que se rifa el avión presidencial.

Es una propuesta totalmente inviable, descabellada, una ocurrencia que no tiene otro objetivo más que el de crear polémica y distraer a todos con un tema banal.  El presidente es muy hábil para crear spining (significa darle la vuelta a los problemas y sacarles provecho) de cualquier situación y hoy de nuevo lo vuelve a hacer sacando de la chistera como mago experto esta novedosa e inverosímil opción ante el problema del “avión más emblemático de América.

La dichosa rifa nunca va a suceder.

Lo que si está sucediendo es que en estos momentos en prácticamente todas las redes sociales ya aparecen los memes, los defensores y los indignados, la burla y hasta preguntan cuando será el sorteo y donde pueden comprar sus boletos.

Y por supuesto los principales encabezados de los medios digitales la famosa rifa inunda todo ignorando lo importante y desatendiendo lo urgente.

La mayoría de una u otra forma incluyéndome ya nos enganchamos en esta nueva mentira y seguramente será motivo de análisis serio, de burla y discusión en los próximos días.

Y mientras la quimera se adueña de la discusión pública va quedando en el olvido el desastre del Insabi, las bien fundamentadas investigaciones periodísticas de Carlos Loret de Mola sobre Napito Jr., Bartlet bienes raíces y un tema por demás peligroso para la democracia mexicana: El Banco del Bienestar.

La creación del Banco del Bienestar es un tema en el que extrañamente muy pocos, por no decir que nadie, específicamente de la oposición. ha hecho nada, solo han expresado tibias declaraciones y nulas acciones.

La banca que pretende crear el gobierno federal es una novedosa, brillante y muy creativa manera de mantener y acrecentar la captación de votos, pues reúne dos elementos esenciales para ello: Necesidad de una parte  y dinero de la otra.

La cercanía al receptor del recurso, al beneficiario de los programas sociales, dejar muy claro de quien están recibiendo su dinerito con quien están en deuda, a quien agradecerle y el control de quienes reciben esos recursos. Por medio de la entrega del dinero podrán saber sus datos personales e influir sin duda en su comportamiento electoral, es un clientelismo en el que el dinero presente y mensual suple efectivamente  a la promesa de campaña, que solo tiene como sustento el crédito a la palabra del candidato.

En otras palabras, es una compra de votos aprovechándose de la necesidad de los grupos vulnerables, que son por cierto, los más numerosos.

Por ello es fundamental que se abran bancos del Bienestar en prácticamente todas las poblaciones de México, se habla de crear 100 sucursales por mes y será el banco con más sucursales en el país con 3 mil 238 y para variar construidas por el ejército mexicano, con un costo de 10 mil millones de pesos.

Mientras los bancos existentes bajan cada día el número de sucursales y tratan de que la gente utilice sus celulares y aplicaciones para sus operaciones bancarias el estado mexicano va en sentido contrario. ¿El motivo? La compra de votos con dinero público, disfrazado de ayuda.

La excusa del gobierno para crear este Frankestain financiero es incluir en el sistema bancario a millones de mexicanos que no lo están.

La verdad:

Tener un lugar físico, un edifico bien montado, con logos y propaganda oficial y con  la fotografía enorme del presidente, en el que la gente asista cobrar su dinero y así poder verlo, platicar con él, convencerlo, crear y fortalecer una relación y lo más importante que estos bancos sean centros de operación electoral.

Para cumplir la meta deberían construir 3.5 sucursales por día, tarea que se antoja poco menos que imposible y que tiene el sello de esta administración, creer que con solo decirlo por arte de magia sucederá.

Definitivamente el Banco del Bienestar es otro lastre para que México tenga  más desarrollo, su creación no obedece a las necesidades del país, su creación, si es lo correcto para el grupo en el poder que no piensa dejar de gobernar y que pretende fundar una dinastía.

La mayoría de los presidentes en su momento lo han intentado y fracasaron por que todo lo que se dice tarde o temprano debe sostenerse en el cumplimiento de metas que cambian para bien la vida de los individuos y las naciones.

El pueblo si es bueno y sabio y noble, pero también se harta y es cruel y vengativo.

Señores gobernantes, dejen de pretender que son Dios y recuerden que su trabajo es finito y que no solo con dinero se ganan las elecciones.

Una pena que de nuevo se desperdicien recursos que tanto faltan en otras áreas como en las medicinas de los niños con cáncer, por poner un ejemplo.

 

 

Fecha: 
Viernes, 17 de Enero 2020 - 13:40
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Viernes, 17 de Enero 2020 - 15:55
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Sábado, 18 de Enero 2020 - 04:55
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La escasez programada

El desempleo, no el del ciclo productivo, no el del estanco en la producción, el que inevitablemente obliga por circunstancias críticas de la economía a prescindir de mano de obra; a ese no hacemos referencia porque simplemente no existe una crisis en nuestra gran economía. No necesariamente enfrentamos una imperfección de mercado. Enfrentamos un desabasto que sin programa alguno interrumpe el ciclo de gasto gubernamental. Interrumpe programas establecidos desde la función operativa del servicio público, ciclo que inicia con una función conceptual de eficiencia del Estado. El gasto hace lo que siempre ha hecho: acompasar el ritmo de una economía creciente, adecuar el ritmo de la inversión pública y hacerla valer ante la inversión privada, cuidando siempre las bases de su participación para hacer de este ritmo paralelo, una función productiva y alentadora.

La interrupción de esta transición en turno ha cortado innumerables áreas de especialización del servicio público de carrera, lanzando a la calle a profesionales y vocación de antigüedad considerable. El trastorno naturalmente tiene un efecto multiplicador que inicia con el desamparo familiar, el estado de ánimo en el imaginable cambio de rumbo de vidas enteras dedicadas a la actividad pública; el margen de protección que alguna vez amparara diversos órdenes desaparece en un día. Las explicaciones no satisfacen lo abrupto de la tajante decisión. La reacción se espera y aguarda en estéril defensa de una colectividad pasmada ante la ocurrencia y ante la idea de lo perentorio de una decisión que hiere.

La dimensión de lastimar sin necesidad, la decisión de recortar sin programa está cobrando consecuencias inesperadas en las cifras del empleo que desequilibran toda perspectiva de aliento; los despidos masivos del sector público no pueden cubrir la inserción de empleos formales y la falacia de jóvenes recibiendo dinero gratuito para integrar fuerza de trabajo no corresponde a ningún padrón serio de registro. El manejo que pretende el gobierno de cifras en la macroeconomía distorsiona una situación de daño irreparable en el cruento amanecer de familias que sufren este corte tan irresponsable.

El recorte material ya repercute en el lado humano como ciclo perverso. El gobierno en turno ignora los efectos de las economías de escala en los nutrientes y servicios de la administración pública. El primer ejemplo, que se ha tornado inmanejable lo vemos en la salud pública. Es muy sencillo agitar la misma bandera de siempre: la corrupción y con ella justificar las torpezas y atropellos de una administración fallida. No pueden soslayarse las cantidades enormes de medicamentos que requiere todo un sector de salubridad de una nación. En ello habrá que juzgar circunstancias de abasto y habrá que juzgar circunstancias apremiantes como los plazos de entrega. Si una o dos o tres empresas pueden lograrlo, naturalmente serán empresas de dimensión considerable. Esto no necesariamente incide en el juicio pronto del presidente que sentencia una función monopólica o de abuso. El resultado de su interpretación y manejo alterno del abasto ya se encuentra en crisis.

Las dependencias afectadas, todas ya presentan rasgos de incompetencia e insuficiencia de servicio. Pudimos apreciarlo en la afectación al medio ambiente con los incendios forestales. Conafor no pudo atender la premura y la atención de la emergencia. Semarnat, afrontando 16,000 despidos, impedida. Este espacio ha insistido en el modelo del ahorro como premisa equivocada de sustento económico. El ahorro sin el equilibrio de la inversión provoca un rezago en la actividad pública, detiene la marcha de la economía, produce letargo en la eficiencia gubernamental y en los servicios públicos.

El Plan Nacional de Desarrollo que instó el simple cumplimiento por norma institucional deja en la apreciación de su lectura, los renglones de inversión pública abiertos; finalmente ya sabemos adonde apunta la voluntad del presidente: al derroche innecesario en proyectos costosos y envueltos todos sin excepción en una nube interpretativa y amparados por el discurso antes que por la lógica y el conocimiento. Los administradores de recursos públicos, los designados para vigilar estos dispendios producto del ahorro forzado por recortes sin miramiento y sin programa, no merecen consideración en sus trayectorias de servicio público, y dos de ellos, uno agrónomo, emplearán 8,000 millones de dólares en un proyecto de refinación sin horizonte y sin ningún respaldo en materia de retorno financiero. La salud, entre muchas otras carencias inducidas por esta transición, en juego para la satisfacción de un capricho. O de varios.

Las economías de escala ya mencionadas no son más que simples mecanismos de orientación en el manejo eficiente de los recursos. Si las licitaciones, que este gobierno no necesariamente invoca, tienen vigilancia objetiva, la competencia simple de los mercados ajustará la situación de precios. En lo que no puede perderse objetividad es en la dimensión de las necesidades y en la función programática para cubrirlas. La administración está enfrentada con un dilema de reparto y es un juego peligroso cuando el recurso existe y cuando la sociedad percibe que la retención cubre fines no prioritarios. La justificación de actuación pasada y el añadido de una corrupción real, un tanto, y una corrupción imaginada que ya debió ser corregida de facto, con tanta insistencia y mención, alcanzaría a cubrir la expectativa de la sociedad y sus demandas. Dejar en rezago la cobertura del pacto social un día y otro también y diseminar el desamparo de órdenes colectivos, invita a la reflexión de masas, a pesar del terreno de la dádiva. No olvidemos el efecto multiplicador que inunda el ambiente de carencia en las familias, y la salud no concede plazos.

El ahorro no es figura de transmutación contable ni transfiguración económica, es lo que siempre ha sido: un mecanismo disciplinario del gasto programático en cualquier entidad activa. La inducción de esta administración ha hecho del ahorro una función de escasez que repercutirá lamentablemente en innumerables formas de vida y de contemplación del poder como afán de captura y retención mediante una dádiva que, en los pocos meses de esta transición, ya muestra no solamente signos de incongruencia, arroja signos de contracción económica. Escasez, vocablo que acompaña todas las fórmulas del populismo.

Fecha: 
Lunes, 27 de Mayo 2019 - 13:05
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Lunes, 27 de Mayo 2019 - 15:20
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Martes, 28 de Mayo 2019 - 04:20
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Lecciones del Brexit para México

Cuando me preguntan sobre el Brexit y todo lo que está pasando en Reino Unido a raíz de esto, las preguntas que más frecuentemente me hacen es ¿ Por qué Reino Unido no puede cancelar el Brexit si ya se sabe que es una mala decisión? y ¿Qué podemos aprender los mexicanos de lo que está pasando?

Si bien es de sabios cambiar de opinión hay razones fuertes dentro del contexto que hacen que esta opción sea poco viable. Además de que en México no debemos perder de vista este asunto que, aunque está pasando a miles de kilómetros de aquí, es importante para nosotros  porque el Brexit es una decisión que se tomo por un método que vendría equivaliendo a una consulta popular, que fue la herramienta bajo la cual se tomó la decisión del nuevo aeropuerto, y que de acuerdo a lo dicho por nuestro nuevo presidente, será una herramienta constante dentro su gobierno. 

Ahora bien. Es cierto que nuevos datos han revelado que el Brexit va tener consecuencias costosas y que incluso el resultado del referéndum pudo haber estado influenciado por Rusia. Sin embargo, un segundo referéndum, sería poco viable por la simple razón de que polarizaría a la población más de lo que ya lo está y erosionaría de una manera significativa la confianza en la democracia británica. Porque el mensaje que se estaría enviando, a todos aquellos que votaron, sería el de que su decisión no es lo suficientemente buena y que está debe revisarse para que pueda satisfacer a los deseos de la élite y la verdad no creo que a muchos les guste. Por lo que se puede decir que el mayor problema con el Brexit no ha sido el Brexit en sí, sino, la manera en la que fue decidido. Haciendo que una simple mayoría tomara una decisión tan seria que marcara de una manera profunda el futuro del país.

Finalmente, otro aspecto que no debe de ser olvidado es que la interdependencia económica entre las dos Irlandas y el hecho de que una quede dentro y otra fuera de la Unión ha arruinado el sueño dorado de los euroescépticos, ha dejado a May en calidad de muerto viviente, y han aumentado las posibilidades de que el Reino Unido tenga una salida drástica de la Unión Europea al no llegar a algún acuerdo.

Debido a la situación de las dos Irlandas y de los problemas que emanarían de instalar una frontera dura entre ambas el borrador del acuerdo propone mantener al conjunto del Reino Unido en una unión aduanera con la Unión Europea, y además a Irlanda del Norte regida por las regulaciones del mercado único europeo, mientras no se encuentre una mejor solución. Creando un gran descontento, sobretodo con los norirlandeses, y haciendo que May pierda gran parte de su capital político al posponer la fecha de su votación, hasta el 14 de enero, en busca de un mejor acuerdo. Puesto que recientemente ha sobrevivido a una moción de desconfianza dentro de su propio partido, que ahora también, ha sido retomada por la oposición con miras a hacerla extensiva a todo el parlamento.

El panorama no pinta alentador para el Reino Unido y lo que si bien, nadie escarmienta en cabeza ajena, no debemos perder de vista los mexicanos es que las decisiones importantes no deben ser tomadas a la ligera y que la aun en estos tiempos cibernéticos la economía rige. Por lo que la interdependencia hace difícil la separación.

El último en salir apague la luz.

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Martes, 18 de Diciembre 2018 - 16:45
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Martes, 18 de Diciembre 2018 - 19:00
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La pesadilla de los racistas trumpianos

 

Steve King es un republicano de 67 años de edad que representa a un distrito electoral del estado de Iowa ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es un metodista que se convirtió al catolicismo, la religión de su esposa, 17 años después de casarse con ella.

En 1996, después de dedicarse a los negocios, ingresó a la política, ganando un escaño en el Senado de Iowa. Desde 2002 es representante de su estado ante el Congreso federal.

Es un conservador que se opone al aborto, al matrimonio de personas del mismo sexo, a los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), a la investigación de células madre humanas y a los derechos de los animales. Es tan extremo el conservadurismo de este hombre blanco que hasta se opone al matrimonio civil, aceptando solo el religioso como válido, y a que medicamentos como el Viagra sean subsidiados por el gobierno a través de los seguros Medicare y Medicaid.

Cuando Trump lanzó su candidatura presidencial en junio de 2015 dijo, entre otras cosas, que los inmigrantes mexicanos ilegales son narcotraficantes, criminales y violadores. Aparentemente se inspiró en algo que dijo King en julio de 2013, cuando al referirse a los inmigrantes indocumentados dijo que “por cada uno que es el primero en su clase (valedictorian), hay otros 100 que pesan 130 libras - y tienen pantorrillas del tamaño de melones porque están transportando 75 libras de mariguana a través del desierto”. Es decir que, para King, los inmigrantes sin papeles son narcotraficantes.

En 2008, este político racista puso en duda el patriotismo del entonces candidato presidencial Barack Obama alegando que, si éste era electo, “los islamistas radicales, al-Qaeda, los islamistas radicales y sus partidarios, bailarán en las calles en mayor número que lo hicieron el 11 de septiembre”. Esta advertencia racista contenía además una gran mentira, la de que musulmanes habían celebrado en las calles de Estados Unidos los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Casi un años después de afirmar falsamente de que los musulmanes habían bailado en las calles estadounidense, King se retractó. Sin embargo, la mentira fue después tomada y propalada por Trump, quien hasta ahora no se ha retractado.

Steven King comparte la ideología del estratega en jefe de la Casa Blanca, Steven Bannon, quien antes de convertirse en el director de la campaña electoral de Trump, en agosto de 2016, era el presidente ejecutivo de Breitbart News, un sitio web de noticias de extrema derecha que ha sido calificado como un medio que difunde material racista, xenofóbico y antisemita.

Hace dos años, en un evento en que participó en el Vaticano, Bannon resumió sus creencias así:

“Ciertamente creo que el secularismo ha socavado la fuerza del oeste judeocristiano para defender sus ideales, ¿verdad? Si ustedes regresan a sus países de origen y proponen defender el oeste judeocristiano y sus principios, a menudo, especialmente cuando tratan ustedes con las élites, se les ve como alguien que es bastante extraño. Por lo tanto, ha disminuido la fuerza. Pero creo firmemente que, cualesquiera que sean las causas del actual impulso al califato -y podemos debatirlas y la gente puede intentar desconstruirlas- tenemos que enfrentar un hecho muy desagradable. Y ese hecho desagradable es que hay una guerra de guerra importante, una guerra que ya es global. Va a la escala mundial, y la tecnología de hoy, los medios de hoy, el acceso de hoy a las armas de destrucción masiva, va a conducir a un conflicto global que creo que tiene que ser enfrentado hoy”.

Para Bannon, los únicos valores que importan son los de la civilización occidental, la de los blancos, la que hay que defender del islam, la de los cafés y negros.

Lo mismo piensa King. Hace unos días, al referirse al ultraderchista Geert Wilders, candidato puntero en las encuestas de las elecciones parlamentarias que hoy se realizan en Holanda, el gringo escribió en Twitter: “Wilders entiende que la cultura y la demografía son nuestro destino. No podemos restaurar nuestra civilización con los bebés de otra persona”. Al mencionar a los bebés de otra persona, el congresista aludía a los bebés no blancos, incluyendo latinos, que nacen en Estados Unidos y otros países.

Donald Trump, aunque no lo admita, como sí lo aceptan Bannon y King y muchos como ellos, tiene una pesadilla: que los no blancos y latinos sí lleguen a ser minoría a mediados de este siglo. Están aterrados y por eso insultan y agreden a mexicanos, árabes y otras minorías.

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Miércoles, 15 de Marzo 2017 - 12:00
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Miércoles, 15 de Marzo 2017 - 20:45
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Ganar elecciones, perder gobernabilidad

Si bien hay países que se encuentran en mayores problemas que el nuestro, la situación económica, política y social de México dista de ser la mejor posible.

La Federación, los estados y municipios enfrentan problemas cada vez más complejos y muy pocos funcionarios demuestran ser capaces de resolverlos. Los legisladores federales y locales anteponen sus intereses personales, políticos y partidistas a los de quienes supuestamente representan. Los impartidores de justicia son incapaces de acabar con la corrupción que prevalece en la mayoría de los juzgados y tribunales del país.

Las consecuencias de la falta de capacidad de la mayoría de quienes conforman los tres poderes, tanto al nivel federal como el local, explica en gran medida la realidad que vivimos los mexicanos: la mala calidad de los servicios públicos, el dispendio, desorden y opacidad del gasto público, la creciente e insultante desigualdad económica y de oportunidades, los bajos salarios que percibe la gran masa trabajadora, el auge de la economía informal y de la delincuencia organizada y no organizada, los elevados niveles de inseguridad, las cotidianas e incontroladas protestas y manifestaciones ciudadanas.

Para empeorar las cosas, muchos de los que gobiernan al país, además de ser incapaces, carecen de los principios y valores éticos necesarios para actuar con probidad.

Y así seguirán las cosas mientras los partidos políticos sigan postulando candidatos con altas probabilidades de ganar una elección aunque los mismos no tengan las cualidades necesarias para realizar con eficiencia y honradez el cargo para los que sean electos. Y seguirán mientras los legisladores federales ratifiquen los nombramientos de funcionarios pensando solamente en cuotas e intereses partidistas. Y seguirán mientras los ciudadanos nos guiemos más por el corazón que por la razón al elegir a nuestros gobernantes y representantes.

No es casual la llegada al poder de individuos como Jaime “El Bronco” Rodríguez, Cuauhtémoc Blanco y otros más que no cuentan con la experiencia y la preparación adecuadas para realizar satisfactoriamente los cargos que ocupan. Sus triunfos en las urnas obedecen al rechazo que cada vez más mexicanos sentimos hacia la clase política que tanto nos ha fallado y hacia los partidos que han postulando candidatos solamente con base en las encuestas de opinión sin considerar si poseen o no los atributos necesarios para desempeñar exitosamente sus responsabilidades.

Todos los partidos parecen empeñados en ganar elecciones sin pensar en que lo más importantes es mantener y afianzar la gobernabilidad del país. Si siguen actuando con esa lógica es altamente probable que los tres niveles y poderes de gobierno sean rebasados por las circunstancias y el país se vuelva francamente ingobernable.

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Miércoles, 20 de Enero 2016 - 12:00
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México, un país sin utopías

1

En el bachillerato trabajé como escritor fantasma durante el curso de filosofía, sólo que como en aquel entonces no sabía lo que era un escritor fantasma y tampoco tenía la menor idea de que éstos cobrasen tanto dinero por su trabajo, no cobré un solo centavo por mi perversa y oculta actividad. Pero a cambio de eso gané algo que no se compra ni se vende en ninguna parte, y me refiero al gusto por la filosofía. Y si digo que me convertí en un escritor fantasma es porque hice el trabajo final de filosofía para mí y para muchos de mis compañeros de clase. Nuestro profesor era un sacerdote. El Padre L. Un hombre culto y carismático, que no sólo sabía mucho de filosofía, de psicología, teología y otros temas, sino que sabía lo más importante: enseñaba a aprender por uno mismo. A causa de los cursos del Padre L., sobre todo en lo que a los presocráticos se refiere, quise estudiar la carrera de filosofía. Sin embargo, cuando se lo dije a algunas personas, me dijeron que estudiar filosofía era una insensatez, ya que como filósofo terminaría siendo, como mucho, profesor universitario. De manera que realicé estudios “serios”, como estas personas me aconsejaron y, luego de dar muchos tumbos por la vida, y veinte años después, terminé siendo profesor universitario.

Pero volviendo al Padre L., lo cierto es que me tomó algún tiempo darme cuenta de que no había elegido estos dos libros (aparentemente contradictorios) para el trabajo final al azar, sino que quería confrontarnos a dos postulados opuestos que forman parte de lo mismo. Los libros eran El Príncipe de Maquiavelo, una obra crudamente realista, y Utopía, de Tomás Moro, la obra del idealismo por antonomasia.

 

2

MÉXICO se ha convertido en una fosa común desmesuradamente grande. Más de 27,500 asesinatos en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto; 24 cada día, 2 cada hora. La cifra nos sobrepasa. Y eso, sin contar el número de homicidios que no contemplan las cifras oficiales, ni a todos los desaparecidos que, seguramente, yacen bajo tierra o calcinados. Atroces imágenes en la prensa. La violencia es cotidiana y, de alguna manera, esperable; un día sin violencia sería una fábula. Las imágenes: cadáveres colgados de puentes peatonales (de la misma manera que en la Edad Media y en el Renacimiento temprano se colgaban las cabezas de los enemigos en las puntas de los árboles para ahuyentar a los bárbaros); dentro de coches y de camionetas, rociadas de balas, inertes cadáveres perforados y ensangrentados; a orillas de calles y carretras coches quemados y abandonados; y, por si esto no fuera ya estremecedor, cuerpos mutilados, degollados y decapitados en todas partes. Una violencia desmesurada, una brutalidad. Alcaldes, periodistas, extranjeros, gente común y corriente; nadie se salva, todos pueden convertirse en blancos de la violencia, de la perversidad. Matar por matar, a un ser humano, a diez, a cincuenta, ¿qué más da? Acabar de un chispazo con el milagro de la vida, y hacerlo con una vehemencia feroz. El individualismo, la falta de interés por el bienestar ajeno, la nulidad de emociones de los criminales es desgarradoramente desconcertante. El regreso a la estupidez, el retorno a la barbarie. No hay cultura, ni educación, no hay arte posible para humanizar a estos deshumanizados seres que han perdido su compasión. Las almas muertas no hacen sino engrosar esas cifras que se convierten en estadísticas dentro de las páginas de los diarios. Porque se han convertido sólo en eso: en cifras, fríos números sin nombres, sin historias, sin rostros. Números oficiales y números de cálculos extra oficiales. De tanto escuchar y ver las mismas noticias; los asesinatos y las desapariciones, nos hemos habituado, nos hemos todos insensibilizado. Los gobernantes hacen alianzas con los criminales u optan por la demagogia: «Combatiremos a la delincuencia con mano dura»; «No daremos marcha atrás en la lucha contra el crimen organizado». Palabras vacías. Palabras que se lleva el viento. ¿No dicen que a grandes males, grandes remedios?, pero aquí sólo hay grandes males y remedios insuficientes. ¿Qué tiene que pasar para que el gobierno y las fuerzas del orden público limpien sus letrinas y se pongan a actuar de verdad?

 

3

Resignada parece la sociedad al enriquecimiento ilícito de tantos políticos incapaz de hacer nada. Junto con las noticias sobre la violencia, nos enteramos de las riquezas que, mientras los criminales se matan y la sociedad lucha por vivir en un país que nada más no levanta (o que levanta sólo para algunos), esos políticos acumulan más dinero y bienes a su patrimonio y, por si fuera poco, quedan impunes. Son la indiferencia y el urgente deseo por enriquecerse, los dos signos más abyectos de nuestro tiempo. La sociedad se cae dentro de un precipicio ético. El que pudiendo enriquecerse no lo hace, el que tiene amigos en el gobierno y no consigue contratos, el que no busca el bienestar económico, el que no pone al dios dinero por encima de otros dioses, es un estúpido. Ya nadie confía en los políticos, se han convertido en una clase despreciada por todos. Pero no les importa, los políticos, desde siempre, siempre han sido cínicos. A su retiro se van a administrar sus fortunas, a vivir como reyes con el dinero que otros ganaron. No hay arrepentimiento, no hay conciencia; sólo voracidad y cinismo. Y los pocos honestos, son asesinados o detenidos, no vaya a ser que arruinen el lucrativo negocio de la política.

Soborno, malversación, tráfico de influencias, abuso de funciones, enriquecimiento ilícito, blanqueo de capitales, encubrimiento, obstrucción de la justicia, corrupción política, trato de blancas; es claro que no sólo los políticos son responsables de la corrupción, lo somos todos los mexicanos, la sociedad en general. De una manera u otra, todos participamos y toleramos esa forma de vida. ¿Quién no ha sobornado a un policía? ¿Quién no ha pagado por un trámite? ¿Quién no ha tolerado que sus gobernantes le roben? ¿Quién no se ha conformado con el gobierno mediocre que tiene? ¿Quién ha acusado de corrupto a un amigo o al padre de un amigo, que todo el mundo sabe que se ha enriquecido con un cargo público o de la obtención de un concurso público amañado?  

¿Es posible detener la corrupción cuando ha llegado a esta magnitud? No lo sé, pero hay que empezar pensando que sí. Las utopías de hoy, son las realidades del futuro.

 

4

Estamos divididos. La sociedad mexicana siempre ha estado fragmentada. Desde la conquista. La independencia fue el primer gran sueño utópico; la llevaron a cabo los criollos y, como siempre, los indígenas pasaron de ser explotados por la corona, a ser explotados por los criollos. La revolución fue el segundo gran sueño utópico; al final sólo se cambió una tiranía por otra. La realidad es ésta, por más que contradiga la otra cara del mexicano, la del hospitalario, el amable, el generoso, que también lo es. Los mexicanos somos buenas personas, pero nos metemos el pie entre nosotros. Hay un desprecio generalizado de unos por otros. “Güeritos” y “morenitos”. “Hijos de papi” y “nacos”. “Hijos de españoles y europeos” y “mestizos”. Los “de coche” y los “de a pie”. Los “políticos” y los “ciudadanos”. Los “poderosos” y los “pordioseros”. Los “cultos” y los “incultos”. Los “ricos de siempre” y los “nuevos ricos”. Los de arriba explotan a los de abajo, los de abajo roban y matan a los de arriba. Todos están resentidos. Las élites culturales dicen quien puede formar parte de ellas y quien no. Siento escribir esto: México, como nación, no es una nación unida, en el país imperan el odio, el menosprecio y el resentimiento. En México ya no se valora el trabajo, se valora el dinero. Y eso explica en gran medida el descontento social y la violencia que se ha generado. Los mexicanos (buscando siempre mostrar nuestros orígenes extranjeros) somos malinchistas. No somos ni nacionalistas, ni patriotas. El enemigo de México es su clascismo, su falta de unidad, la ineficacia y corrupción de su gobierno. No podemos convivir en paz entre nosotros mismos, porque los mexicanos estamos en guerra.

 

5

La utopía consiste en el rechazo de la realidad actual y en la construcción imaginaria de otro lugar mejor, que muchas veces está ubicado en un tiempo mejor. La utopía permite confrontar la realidad actual con esa realidad alternativa. Y esa comparación debería de permitir encontrar una mejor realidad, ajustada a las circunstancias y al contexto actual. Las sociedades prehispánicas han sido idealizadas. No obstante, no constituyen las sociedades perfectas en las que a veces se piensa y, sin embargo, el pasado, con esa alegoría que ilumina a las sociedades primitivas, son necesarias para recuperar el presente y perfilar un futuro (tomar lo mejor del pasado y actualizarlo). El problema de vivir sin utopías consite en la falta de una verdadera visión de pasado, presente y futuro.

La utopía moderna siempre ve hacia delante y pone los sueños en una vida colectiva mejor.  

En su ensayos titulados Las cinco grandes utopías del siglo XX, el escritor Pedro Paunero escribió que «en la mayoría de las utopías o distopías, los ciudadanos están inmersos en un socialismo marcado por la igualdad y la negativa a acumular riquezas materiales, la tolerancia religiosa, la agricultura como el trabajo más deseable, los sabios como detentadores del poder (el gobierno de los mejores) y la uniformidad en las vestimentas y la educación». La utopía moderna aspira a lo mismo, pero en un contexto dentro del cuál se tiene claro que las utopías totalitarias, de izquierda y de derecha, tuvieron estrepitosos fracasos y sólo condujeron a la creación de sociedades controladas que vivieron vidas infelices. La utopía moderna no propone una sociedad igualitaria, sino una más libre, basada en los principios de felicidad individual y, al mismo tiempo (lo uno debería llevar a lo otro), de la felicidad social a la que toda utopía debe aspirar.

 

6

«La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces, para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar», escribió ese soñador de mundos mejores que fue Eduardo Galeano.

Me temo que los políticos y los partidos políticos, de tan ocupados que están en obtener nuevos puestos y en dar puestos a sus amigos más leales, en ganar elecciones, en repartir espejitos y espejismos a la población y en ajustar sus sueldos de acuerdo al incremento de los precios de sus lujos, no tienen tiempo para construir utopías.

México es un país sin utopías. O, mejor dicho, México es una distopía.

Tal vez, a muchos políticos les hubiera venido bien un maestro de filosofía como el Padre L., que no sólo les hubiera enseñado a aprender filosofía, sino que les hubiera recomendado la lectura de algunos pensadores utópicos aunque, como yo, hubieran tenido que volverse escritores fantasmas en lugar de funcionarios fantasmas.

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Viernes, 08 de Enero 2016 - 16:00
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