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fotografía

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Lo que comunica una imagen

Desde que nacemos, somos seres comunicados; primero imitamos gestos (lenguaje no verbal), después imitamos sonidos (lenguaje verbal) y habrá quien opine (me uno a ellos) que incluso desde que estamos en el vientre materno establecemos comunicación a través de los movimientos que son percibidos por nuestra madre.

Vivimos en constante comunicación, a pesar de que la modernidad y sus avances tecnológicos parecen ir en contra de tal proceso de una u otra forma establecemos comunicación con el otro y así es que construimos relaciones sociales; por ello, se dice que la comunicación es la base de las ciencias comprensivas, en tanto que éstas buscan el entendimiento del comportamiento humano y sus relaciones.

Elegí estudiar ciencias de la comunicación quizá un poco alejada de todo lo que envuelve dicho proceso en su perspectiva teórica y filosófica pero segura de que quería entender cómo funciona en realidad y cómo es que a partir de ella interactuamos con los demás, intercambiamos información, establecemos patrones de conducta, generamos procesos creativos e incluso, alcanzamos un nivel de comprensión sobre nosotros mismos.

Con esa misma intención decidí escribir semana a semana sobre esas cosas que pueden ser trending topics o bien que a pocos o nadie les interesa pero al final, comunicar, enviar un mensaje que cada uno interpretará a su modo según su propia carga cultural y su realidad y que podrá o no estar de acuerdo pero que quizá sea semilla que rinda como frutos un cambio en la forma de pensar y actuar.

En ese sentido, es que sigo creyendo que la fugacidad de la información de hoy día es tal, que dejamos de lado la reflexión que nos permite el tomarnos el tiempo necesario para digerir los acontecimientos y sacar nuestras propias conclusiones porque vivimos más informados que comunicados.

Sin embargo, a pesar de ello, es posible voltear la mirada hacia otras formas de expresión que nos invitan a la reflexión como las artes plásticas, la fotografía, la danza, el teatro, el cine, la gastronomía, el diseño o la literatura; entre otras tantas formas que tiene el ser humano para crear un discurso y establecer un proceso de comunicación con sus receptores.

En ese sentido, estamos rodeados de discursos (que no de mensajes) que nos toca descifrar e interpretar y con ello, decidir si hay algo que debamos ajustar en nuestra vida más allá del simple hecho de informarnos.

Toda esta disertación viene a cuento por la reciente imagen que ha dado la vuelta al mundo y que además de haberse vuelto viral (término tecnológico usado para destacar todo aquello que se propaga en instantes a través de las redes sociales) ha dado pie para despertar conciencias y hacer un fuerte llamado a usted, a mí y a toda la humanidad.

Me refiero a la imagen del niño sirio encontrado ahogado en la playa turca de Ali Hoca Burnu y cuya nota, entre otras, puede leer en el siguiente link http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/03/actualidad/1441232434_109669.html

Como madre que soy, la imagen me impactó fuertemente y como comunicóloga destacó el poder de una fotografía y lo que comunica por sí misma, incluso fuera de contexto; a eso me refiero con las otras formas de expresión y en este caso, de denuncia. Comunicarnos en el sentido de compartir el mismo código (lenguaje) no tiene que ver con idiomas, política, economías o medios; como seres humanos compartimos (o deberíamos compartir) el dolor de aquéllos que viven en situación vulnerable llámense inmigrantes, refugiados, marginados, con capacidades diferentes o desempleados; sin embargo, tengo la sensación de que necesitamos un impacto tan fuerte como el provocado por la fotografía de Aylan Kurdi (el niño sirio) para despertar del letargo en que vivimos.

Una imagen, cuyo discurso tiene tela para rato de dónde cortar porque el poder de una imagen es así y por ello, lo visual es tan importante cuando de publicidad y mercadotecnia se trata.

La comunicación es eso también, no simplemente el intercambio mecánico de información entre un emisor y un receptor a través de un medio sino entendimiento en tanto comprensión del discurso que el otro pretende comunicar y a partir de dicho entendimiento, un cambio de actitud.

Mi padre suele decirme: "si crees que lo que vives es una tragedia, sal al patio a contar tus penas y regresarás muy contento a casa". No es necesario salir al patio de nuestras casas, tan sólo con asomarnos a otras realidades a través de las múltiples formas de expresión que podemos encontrar, nos daremos cuenta de que el mundo es más, mucho más que el celular o la pantalla o la laptop que nos informa y que además, nos necesita.

Imagen: http://lamafaldadequino.blogspot.mx/2009/02/durkheim-y-mafalda.html

Fecha: 
Martes, 08 de Septiembre 2015 - 16:30
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Seis fotografías textuales que revelan la obra Retrato involuntario de Marina Azahua

“La fotografía es violenta no porque muestre violencias, sino porque cada voz llena a la fuerza la vista y porque en ella nada puede ser rechazado ni transformado” con esta cita de Roland Barthes inicia Retrato involuntario (Tusquets. 2014) de la ensayista, narradora y traductora mexicana Marina Azahua.

Ya de inicio, desde la propia portada, Marina Azahua advierte al lector sobre el otro lado, sentido, desde el cual pretende desvelar, la parte oscura de la fotografía; es decir, aquello que se le escapa al lente. Abre el debate con la leyenda siguiente: “el acto fotográfico como forma de violencia”.

Tal violencia es el misterio que queda fuera del cuadro, de la imagen, pero que, una vez nos enteramos del contexto de la fotografía, resulta muy revelador, y en muchos casos, perturbador pues muestra el antes y después de la foto que aparentemente se ve tan neutral, en un estado de quietud inocente.

El libro intenta precisamente revelarnos el revés de la fotografía, como por ejemplo en uno de sus capítulos donde aborda el tema del conflicto, en 1960, entre franceses y argelinos, una de las preguntas que se intentan responder, a través de lo que cubre lo no expuesto en la fotografía concreta, es ¿cuál fue el contexto en que se realizaron los retratos de las mujeres argelinas a las que se expuso con el rostro desnudo, obligadas por los franceses a perder su sagrada identidad, su protección, el haik que en sí mismo es “su segunda piel”?

Es decir, Retrato involuntario es un libro de contextos que a la misma vez reflejan los diversos usos que se le pueden dar a la fotografía. Las distintas formas en que funciona la cámara fotográfica siempre manipulada por el hombre. Me refiero a que deja claro, en algún momento, que la foto en sí es ambivalente y la exculpa, no así al que aprieta el gatillo: el hombre, éste que muta invariablemente con cada gatillazo de su cámara.

El hombre como paparazzi, el hombre como conquistador, el hombre como verdugo, el hombre como individuo superior, el hombre como testigo de linchamientos, el hombre como embalsamador, el hombre como ladrón de almas, el hombre como retratándose a sí mismo en toda su naturaleza.

La obra ataca y presenta al hombre y su contexto gracias a una de sus mayores armas: la fotografía.

Para bien o para mal e irónicamente, la fotografía no solamente presenta al retratado o equis situación sino que desenmascara al hombre, lo revela y esto es una forma de devolver la bala al que vendía como suvenires, por ejemplo, sus fotografías de negros colgados en árboles en el sur de Estados Unidos. Negros linchados por los blancos donde éstos posaban tranquilamente ante el cuerpo del desdichado.

La fotografía es también la historia del hombre, el recuerdo perenne de lo que puede significar también la naturaleza humana.

Retrato involuntario es una serie de seis fotografías (capítulos) reveladas que se vuelven nítidas y claras de cara al lector.

Es una obra que se presta al debate, al diálogo, a la confrontación. Invita, de igual manera, a tomar una posición contraria a la obra, si se quiere, para defender no a la fotografía, sino al hombre.

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Fecha: 
Viernes, 28 de Agosto 2015 - 18:00
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Historia de una fotografía

El fin de semana viajamos de la ciudad de Mons (Bélgica) a París. Llegamos al medio día. Visitamos el Café de Flore. Pasamos la tarde en el Batobus, un barco que hace amplios recorridos a lo largo del Sena. A las once de la noche, regresamos. El extrarradio de París es pobre y feo. En los semáforos había gente pidiendo dinero. Como mexicanos estamos acostumbrados a dar dinero a esas personas. En Bruselas y Lille habíamos visto a gitanos y otras minorías hacer lo mismo. Pero no imaginábamos encontrar lo mismo en París. No a las once de la noche y menos a un niño de unos once años de radiante sonrisa que, al leer la placa de nuestro automóvil, nos preguntó : «ça va La Belgique? (¿Todo bien en Bélgica ?)». Lavó el parabrisas. María Teresa y yo buscamos monedas por todas partes. No llevábamos dinero en efectivo con nosotros. Ella bajó la ventanilla y le dijo: «Je suis desolée, chéri. Je suis vraiment très desolé (lo siento, cariño ; verdaderamente, lo siento mucho)». La mujer que aparece detrás, en la imagen, podría ser la madre del niño. Tal vez era un niño turco o marroquí. Quizá, rumano. Podía ser de cualquier parte. El niño le pidió a María Teresa que subiera el vidrio de su ventanilla. María Teresa parecía desorientada. «Remontez-la! Remontez-la! ( ¡Súbalo! ¡Súbalo!)», le decía. Finalmente, ella lo subió. El niño, con el utensilio que tenía para limpiar las ventanillas de los coches, le dibujó, hábilmente y con una gran sonrisa, un corazón de agua y jabón sobre el vidrio. El semáforo se puso en verde. Avanzamos. La sonrisa del niño se fue borrando conforme nos marchamos. A María Teresa se le escurrieron las lágrimas. Algunos kilómetros más adelante, me dijo : «Nunca voy a olvidar esto. Jamás voy a olvidar la lección que me dio ese niño». 

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Fecha: 
Miércoles, 26 de Agosto 2015 - 16:00
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Apuntes de fotografía

Una fotografía no se toma, se hace.
Ansel Adams, fotógrafo (1902-1984).

La belleza no está en los colores, sino en su armonía .
Marcel Proust, escritor (1871-1922).        
   

Existe una gran diferencia entre tomar y hacer fotografías. Para tomarlas basta con poner el modo automático de la cámara, encuadrar lo que se quiere dentro de la foto y apretar el disparador. La cámara hará el resto. Hacer fotografías es algo muy distinto. Mediante un conjunto de decisiones técnicas, creativas e intuitivas, el fotógrafo busca un resultado determinado. Las fotografías que se toman, la mayoría de las veces, están vacías. El fotógrafo, haciéndolas, buscan la emoción. Despertar una parte dormida del espectador. 

La fotografía puede convertirse en un estilo de vida. Hacer una foto implica: salir a mover las piernas, respirar, estar atento al interior y al exterior. Hacer conexiones. Observar los cambios en la luz. Las sombras. Encontrarse con lo otro y con el otro. Aprender a mirar. Mirar todo con ojos nuevos. Ver lo que otros no ven. Lo que parecía oculto. Darle vida a lo que parece insignificante. Cazar instantes. Eternizarlos.

El fotógrafo trabaja con la luz. Debe tener siempre en cuenta la luz. Aprender a utilizarla, a manipularla. Pero, sobre todo, a interpretarla. El fotógrafo trabaja con su intuición. Esa voz interna que le dice cómo debe hacer la foto. Tiene que estar atento, escuchar y confiar. El fotógrafo siente la vocación. Tiene un llamado para hacer fotos. Piensa que ha sido convocado para hacerlo. Después deberá desarrollar su talento. Esa parte que sabe cómo acudir al llamado de la vocación. El talento es tener con qué. 

Hacer fotografía análoga, además de digital, ayuda a un fotógrafo a concentrarse en esa intuición. No puede desperdiciar muchos rollos o carretes (cuestan dinero), y mucho menos puede borrar las imágenes que no le gustan. Se verá forzado a poner más atención a cada una de las imágenes. A valorarlas. Desarrollará la paciencia. Aprenderá que cada foto requiere de una especie de ritual. Cuando haga foto digital, seguirá conservando una parte de la fotografía análoga. De esa tradición. Será un fotógrafo más completo.

El fotógrafo debe mirar las obras de los grandes maestros (Bresson, Moriyama, Nadar, Kertéz, Capa, Baubat, Adams, Maier, etc.), con el objetivo de hacerse preguntas mientras las mira: ¿por qué eligieron esos temas? ¿Por qué hicieron esa composición? ¿Qué detalles les llamaban la atención? ¿Cómo consiguieron la fuerza, la belleza? ¿En qué consiste su estilo? ¿Qué hace que sus fotos no sean como las del resto de las personas?

Ver teatro. Ver cine. Poner atención a cada escena. Ver pintura (Edward Hopper, por ejemplo, es de gran utilidad, no sólo por ser un maestro de la luz, sino de la composición). Hay que observarlo todo: los pesos visuales, el equilibrio, las tensiones dinámicas, la textura, la forma y el color, el contenido.

Leer los textos de fotografía de Susan Sontag y de Walter Benjamin.

Estudiar la repercusión de algunas imágenes en la historia. La fotografía de «La niña y el buitre», de Kevin Carter. O la fotografía del hombre de la plaza de Tiananmen.

Recuerdo haber leído poemas de Bashoo (haikús), novelas de Yasunari Kawabata y libros de pintura japonesa, para ser buscar el minimalismo dentro de un período en el que mis fotografías eran demasiado caóticas.

La fotografía perfecta no existe, pero la búsqueda de la perfección es lo que hace que el fotógrafo mejore en cada nueva imagen.

La composición es la manera en la que están acomodados todos los elementos dentro de una fotografía. Aquí siempre surgen preguntas. Decisiones que se deben tomar. De todo lo que está fuera del visor (o la pantalla de la cámara análoga o digital), ¿qué cosas se van a dejar fuera y qué cosas dentro? ¿Por qué? Y de lo que quedó fuera, ¿hay algo que, sin estar, se quiere que aparezca dentro, es decir, que se intuya que está fuera? ¿Si se aísla algo se conseguirá un resultado completamente distinto? ¿Qué pasa si se deja un fragmento de algo dentro? Y en cuanto a lo que se deja dentro, aquello que se convertirá en una fotografía, ¿cómo se acomodará o distribuirá dentro del marco? ¿De qué manera se puede equilibrar? ¿Qué se va a a transmitir si se deja del lado izquierdo o del derecho? Y por supuesto, muchas veces no se tiene tiempo para reflexionar y se tiene que componer, sin pensar. Grandes fotografías se han hecho de esa manera.

Se debe evitar dejar los horizontes (y todo lo que se parezca a un horizonte) en el centro de la fotografía. Hay que tratar de evitar dejar al sujeto principal en el centro de la imagen. La regla de los tercios es muy efectiva y sencilla de utilizar. Aunque hay muchas otras reglas.

Aunque, el exceso de reglas mata la espontaneidad. No es lo mismo saltarse una regla por no conocerla que hacerlo con toda la intención.

Para captar las emociones es necesario, antes de disparar, conectar con las propias emociones. Después, hay que buscar algún ritual o algo que forme el vínculo entre el fotógrafo y el sujeto a fotografiar. Yo, por ejemplo, imagino desde antes la escena que quiero obtener; falseo un poco la realidad. Veo en mi mente lo que quisiera que saliera en la foto. Después todo es cosa de tener paciencia. Esperar a que algo suceda frente a la cámara. Que caiga una hoja de un árbol. Que llegue una ráfaga de viento. Que a alguien se le vuele un paraguas. Que la persona muestre alguna emoción, mediante una mirada, una sonrisa, un gesto, una lágrima. Cualquier cosa que me emocione o me inquiete. Luego disparo. En el caso de los retratos posados no se debe pedir a la persona que sonría o ponga un gesto triste. Hay que provocarla. Mediante un chiste o una anécdota triste. O cualquier cosa. La emoción nunca debe ser posada, sino espontánea. Hay que hacer que el sujeto que posa se sienta cómodo frente a la cámara. O que olvide por completo que está ahí.

Esperar.

Mirar. Sentir. Disparar. Dijo alguien.

Es mejor enfocar bien los ojos; son la parte más expresiva del rostro. Aprender a enfocar y desenfocar. Los enfoques y desenfoques crean atmósferas.

Para captar las emociones prefiero el blanco y negro. La ausencia de color permite despojar a la imagen de algunos distractores (como el color) y captar la esencia de las cosas. No quiero decir que el color no pueda captar las emociones. Cada fotógrafo debe hacer su propia elección. 

La fotografía poco tiene que ver con con encontrar cosas. Más que nada se trata de las búsquedas. Tampoco se trata de certezas. Se camina en arenas movedizas. En cada cosa hay un secreto.

El fotógrafo debe buscar su estilo. Ese sello que lo haga reconocible.

Es necesario preguntarse qué tipo de fotógrafo se es. Qué tipo de fotografía se prefiere. Qué tipo de imágenes. Luminosas, oscuras, minimalistas, cargadas, conceptuales. O si buscan captar el movimiento de las cosas o su inmovilidad. Los grandes espacios o los pequeños.

Hay que conectar elementos que choquen entre sí, creando nuevos conceptos. Eso es más o menos lo que todos los artistas han hecho en sus obras a lo largo de la historia. Buscar lo raro, lo nuevo, lo desconocido, lo divertido, lo profundo, lo desconcertante, lo perturbador. Hay que narrar historias. Contar verdades o mentiras. O mentiras que parezcan verdad. Crear proyectos. Retratar el interior.

Experimentar.

Un fotógrafo estadounidense decía que, en sus inicios, quería hacer street photography, pensando en ese tipo de fotografía como en un subgénero de la fotografía documental. Pero su ciudad le parecía demasiado fea y no encontraba nada a qué fotografiar. Un amigo suyo le hizo ver que podía fotografiar, precisamente, la fealdad de su ciudad. Eso lo llevó a convertirse en un renombrado fotógrafo. Cualquier cosa o persona puede convertirse en una fotografía interesante, todo depende de la mirada del fotógrafo.

La fotografía enseña. Enseña a tomar conciencia de otras cosas. A mirar más detenidamente lo que nos rodea. A explorarlo. A buscarse a uno mismo mediante aquello que le atrae del exterior. La fotografía ayuda a representar la realidad, a conocerla mejor y a retenerla en el tiempo.  

Fotografías: Juan H. Rodríguez

Sitio web: https://500px.com/JHR

Autor:

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 16:00
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De la memoria del retrato a la memoria de la selfie

Como cada cinco semanas, nos asomaremos al ropero de la abuelita, esta vez para recorrer el paso de la fotografía como un objeto especial de recuerdo cuyo concepto se ha transformado hasta convertirse en lo que hoy conocemos como selfie.

A partir de su llegada a México en el año de 1840, la fotografía ha sido utilizada como memoria histórica no sólo del contexto social y político de la época, sino de la élite que entonces contaba con el recurso suficiente para realizarse retratos individuales o familiares en los estudios fotográficos que empezaron a pulular en la Ciudad de México y que con el paso el tiempo, constituyeron el archivo histórico en imágenes del acontecer de nuestro país, tal como lo exhibió la muestra “Nosotros fuimos. Grandes estudios fotográficos en la Ciudad de México” que alberga el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 28 de junio.

Seguramente todos hemos visto o incluso guardamos un álbum fotográfico en el que encontramos las clásicas imágenes familiares que dan cuenta de los grandes momentos compartidos en la playa, en el parque, festejando a la mamá, las navideñas, las ceremonias y festivales escolares de los hijos, las fiestas de cumpleaños, los bautizos o las bodas porque era la forma en la que se inmortalizaba el recuerdo y las historias de familia.

Y todavía más, hace algunas décadas dar un paseo por la Alameda o el Eje Central (antes llamado San Juan de Letrán) significaba ser retratado de forma instantánea para luego comprar la fotografía y agregarla al álbum de recuerdos, los novios solían regalar retratos suyos a las novias con alguna dedicatoria de amor y viceversa, lo mismo pasaba con las madres a quienes hijos y nietos también obsequiaban retratos propios con alguna dedicatoria especial como recuerdo. En las casas, solían existir los retratos de boda de los hijos e hijas, así como los retratos de caritas de los bebés en pose de llanto, risa, enojo o cualquier otra. Tampoco podían faltar las fotografías grupales de graduación a lado de los títulos académicos.

Era común en alguna reunión familiar y después de la comida para compartir tiempo con los asistentes, pasar un buen rato mirando fotografías en los álbumes que se iban acumulando uno tras otro y así, era posible apreciar la forma en que las familias construían sus propias historias.

La fotografía como actividad, hasta hace poco era un pasatiempo costoso pues implicaba un largo proceso de revelado e impresión y había incluso que esperar al menos uno o dos días para poder disfrutar de las imágenes capturadas con la cámara. Quien tenía acceso a una cámara fotográfica podía decirse que tenía cierto estatus y que al menos era aficionado, también existían las Polaroid que revelaban de forma instantánea (antecedente cercano de la selfie) pero no tenían la precisión ni la calidad de las capturadas con la réflex.

De la mano de la tecnología llegó la fotografía digital y el proceso se automatizó además de que se puso al alcance de la mano de casi cualquier persona que pudiera adquirir una cámara digital, lo cual significó una oportunidad de oro para capturar gran cantidad de imágenes y poderlas manipular en la computadora. Fue entonces que las fotografías dieron un salto del álbum al ordenador y aún más, si no era posible adquirir una cámara, el simple hecho de contar con un teléfono celular hizo posible tomar fotografías en cualquier momento, lugar y hora.

Actualmente, capturar imágenes no tiene límites y contamos con una gran gama de herramientas para corregirlas o incluso podemos cambiar el fondo y el paisaje donde fueron originalmente tomadas; es posible compartir las imágenes que tomamos de forma instantánea a través de un mensaje por celular o bien en las redes sociales y qué decir de la selfie, esa fotografía que podemos tomar de nosotros mismos en cualquier instante sin tener que recurrir a un tripié para usar el auto disparador de la cámara fotográfica o a un tercero para que la capture.

Mi percepción es que tenemos más pero quizá disfrutamos menos porque quien no tiene acceso a la tecnología queda fuera del encanto de la inmediatez. ¿Cuántos no tenemos decenas o cientos de fotografías almacenados en el disco duro de nuestra computadora o en la memoria del celular y nunca hemos vuelto a revisarlas o lo que es más, no las hemos compartido con nadie más que no sean los más cercanos? Pareciera como si hubiéramos cambiado lo perdurable de la memoria en un álbum por la instantaneidad fugaz que nos ofrecen las cámaras y celulares actuales.

La sensación de mirar el paso del tiempo, de revivir los momentos compartidos y las fechas especiales, el olor, la textura y la magia particulares que tiene el disfrutar las fotografías impresas en papel una a una no lo obtenemos en las digitales de hoy y quizá sea buen momento para traer a valor presente aquélla magia especial de las impresas y crear nuestro propio álbum familiar, lo cual significará también una buena actividad lúdica en la que podemos incluir a los niños y abuelos; técnicas como el scrapbooking nos permiten hacer uso de lo digital combinando con el papel, los colores y las figuras, la única limitante es nuestra creatividad.

La fotografía, como fiel testigo de nuestro paso por la vida está presente en todo momento, la rapidez del ritmo de vida de hoy nos brinda las herramientas necesarias para no dejar fuera ningún acontecimiento especial así que sin abandonar la tendencia que tenemos de fotografiarlo todo, demos un paso más para que nuestra travesía por esta vida sea apreciada en el futuro por las generaciones que nos siguen.

¡Felices recuerdos!

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Fuentes: http://www.mexicodesconocido.com.mx/hitoria-de-la-fotografia-en-mexico.htmlhttp://cuartoscuro.com.mx/2015/03/nosotros-fuimos/

Imagen tomada de Google

Fecha: 
Martes, 23 de Junio 2015 - 16:00
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Hoy nadie se salva

El número de usuarios de teléfonos celulares inteligentes o smartphones en nuestro país ha crecido de manera impresionante durante los últimos años.

De acuerdo a datos publicados en www.statista.com, en 2011 había 8.9 millones de usuarios de smartphones en México. Un año después eran 18.4 millones. En 2013 la cifra llegó a 27.2 millones y a 33.3 millones en 2014. Este año se espera que sean 40.4 millones de mexicanos quienes los usen.

Lo anterior indica que cada vez más mexicanos -uno de cada tres- obtenemos gran parte de la información que requerimos a través de nuestros teléfonos inteligentes y tabletas. Nos enteramos de lo que nos interesa utilizando diversas apps, entre ellas las de las redes sociales, o el navegador de nuestros dispositivos móviles.

Además, nuestros smartphones y tabletas no solo nos permiten el acceso a la información sino que nos dan la capacidad de generarla y dispersarla por el Internet. A través de redes sociales como Twitter, Facebook y YouTube podemos diseminar videos, fotografías, documentos, textos y cualquier material que nos venga en gana, con la seguridad de que alguien, tarde o temprano, lo verá y que mientras más interesante sea la información más personas la verán.

El crecimiento en el uso de los smartphones explica, en gran medida, la fuerza destructora que pueden tener una foto o un video en donde un personaje público aparezca cometiendo un acto indebido o en una situación embarazosa.

Por ejemplo, en 2009 se difundió a través de YouTube un video en donde el entonces presidente municipal de Metepec, Estado de México, el petista Oscar González Yáñez, en completo estado de ebriedad se enfrentaba verbalmente contra policías que detuvieron el vehículo que conducía. La borrachera de quien ahora es diputado local mexiquense por el PT no trascendió gracias a que hace seis años no existían muchos usuarios de dispositivos móviles ni suscriptores de las redes sociales que hoy tanto influyen sobre la opinión pública.

Solo cinco años después, en agosto de 2014, Jorge Alberto Villarreal fue obligado a renunciar al cargo de coordinador de los diputados del PAN y Alejandro Zapata Perogordo perdió la oportunidad de ganar la candidatura panista a la gubernatura de San Luis Potosí después de que ambos aparecieran acompañados de prostitutas en un video grabado en una fiesta que en enero del año pasado se celebró en una lujosa mansión de Puerto Vallarta, Jalisco. El video fue difundido a través de las redes sociales, donde los comentarios de millones de tuiteros y facebookeros los hicieron pedazos.

Al igual que hicieron pedazos al recién renunciado director general de la Comisión Nacional del Agua, David Korenfeld, después de que uno de sus vecinos publico en Facebook las fotos que tomó del entonces influyente funcionario subiéndose con su familia a un helicóptero de la CONAGUA que los fue a recoger a su casa en Huixquilucan para llevarlos al Aeropuerto de la Ciudad de México de donde viajaron hacia Vail en un vuelo de Delta Airlines.

Insisto: las redes sociales y la facilidad de subir cualquier fotografía, video, audio o documento desde un dispositivo móvil para que sea visto en cuestión de segundos por millones de usuarios de móviles inteligentes han cambiado las reglas del juego para quienes son considerados, de alguna manera u otra, personas públicas.

Hoy nadie se salva de que alguien lo capte en lo que pudiera ser un mal momento. La vida privada ha dejado de serlo y más para quienes de alguna manera viven del público, sean políticos, periodistas, artistas o deportistas. Las redes sociales han demostrado ser capaces de arruinar reputaciones y carreras.

Hoy nadie se salva y muchos parecen no entenderlo.

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Fecha: 
Lunes, 13 de Abril 2015 - 12:00
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Recomendaciones Culturales: Exposiciones y Museos

Exposiciones

Museo de Arte Moderno

Exposición “Fascinación. Modotti-Weston”

De enero 31 a mayo del 2015

  • Contexto de la exposición y los artistas.

El texto inicial de la exposición cita la correspondencia entre ambos de una carta, que se presume posterior al tiempo que compartieron en México. “Tú fuiste la única guía e influencia vital que me inició en este trabajo, que no es nada más un medio de vida sino un trabajo al que he llegado a querer con verdadera passion (…) Bendito sea el día en que sentimos que teníamos algo que darnos”. Y aquí la respuesta de él: “Lo que me has dado en belleza y finura es parte permanente de mí y me acompaña a donde la vida me lleve; mi amor es tuyo por siempre.”

Edward Weston, norteamericano (1886) fue fotógrafo, quien por 3 años vivió en México (1923-26), y realizó su más prolífera obra cuando radico en este país. donde conoció a Tina Modotti (Italiana, 1896), a quien le enseño el arte de la fotografía.

Se conocieron en 1923 y hasta 1926 tuvieron una relación amorosa y amistosa. Incluso vivieron juntos y por primera vez se presenta una exposición con obra de ambos.

  • Valor de la exposición.

En los retratos que los fotógrafos tomaron en su estancia en México entre 1923 y 1926, la curaduría de la exposición realiza un rescate de la mayoría, dando al visitante la explicación de quienes eran, a qué se dedicaban, su contexto en la época y la relación que tenían con Modotti y Weston. Permitiendo con esto imaginar el México en el que vivían.

También presentan la serie de fotos que tomaron ambos en los viajes que realizarón a diferentes partes de la República en el '26 y la pregunta a qué se debía a quell viaje. Si era solo por conocer México o por algun interés en especial, se responde al ver el retrato que tomó Tina de Annita Brenner, teórica del arte, quien solicitó a Weston ilustrar un libro sobre arte, para lo que él emprende el viahe, junto con Tina, por diversos Estados y por ello el resultado de dichas fotos de aquel '26.

Es por detalles como estos que la exposición otorga una información sumamente valiosa e íntima de los dos artístas, lo que permite adentrarnos en la vida que llevaron, vivieron y disfrutaron juntos.

Museo de la Ciudad de México

Por ahora cuenta con tres exposiciones, que si bien son de un acrevo pequeño cada una, valen la pena.

  • “Azul de lontanaza. Joaquín Clausell y sus contemporáneos.” Esta exposición que trae “de vuelta a casa” la obra de Clausell, quien vivió en el Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, hoy Museo de la Ciudad, ya que se casó con la última descendiente de esta familia que habitó este edificio desde la colonia. En el ultimo piso del inmueble él mandó construir su estudio que vale la pena visitar ya que los 4 muros están cubiertos por pinturas de diferentes temáticas hechas por él. En el primer piso del museo estará hasta este domingo 22 la exposición de Clausell con obra del pintor y la de sus contemporáneos, lo cual da un context sobre la época y lo que se pintaba en aquel momento.
  • “Del alarife al arquitecto.” Otra exposición que termina también este domingo 22. La muestra es sobre Francisco Antonio Guerrero y Torres y Pedro Ramírez Vázquez. Ambas convergen en un mismo espacio, mostrando el cambio de gusto y diseño entre el siglo XVIII, de quien Guerrero y Torres fuera el arquitecto de moda. Y de Ramírez Vázquez quien construyera y remodelara muchos edificios a inicios del siglo XX. Ambos, podríamos decir que “vuelven a territorio conocido” ya que Guerrero y Torres construyó entre muchos otros edificios emblemticos colonials el hoy Museo de la Ciudad. Y Ramírez Vázquez fue quien lo remodelo para que transitara de casa habitación a museo.

Museo Universitario de Arte Contemporáneo MUAC

“De ida y vuelta”

Es la primera exposición que da a conocer el trabajo del diseñador norteamericano Lance Wyman quien realizó el diseño iconográfico para los Juegos Olímpico de México en el '68. Y posteriormente diseñó toda la señalización del metro y de la Central de Abastos. También varios logos de marcas que hemos visto a lo largo de nuestra vida en México y el mundo.

Esta exposición presenta los proyectos más representativos de su trabajo en México y en otros países los cuales han influido en la identificación visual de la vida urbana. Muestra bocetos, fotos y demás documentos que retratan el proceso creativo. Además de que la curaduría y museografía es realmente estupenda, ya que el visitante es guiado por las obras con las mismos diseños del artísta, enconrando incluso la replica de un vagon del metro que contiene los bocetos y carteles originales de la fundación de las dos primeras lineas de este transporte.

Estará hasta este domingo 22, por lo que recomiendo aprovechar su ultimo fin de semana y visitarla.

Noche de Museos

Este 25 de febrero se lleva a cabo, como cada miércoles último de mes, la “Noche de Museos” en que muchos centros culturales, galerías y museos participan ofreciendo un horario extendido de 19:00 a 22:00 hrs. (este depende de cada institución) La mayoría propone visitar sus exposiciones, o dan conciertos o incluso vistas guiadas. En esta ocasión recomiendo:

Los Museos y recintos de la SHCP, ofrecen:

  • Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada: concierto de música barroca. Entrada libre. 19:00 hrs.
  • Palacio Nacional: visita guiada por los murales de Diego Rivera 19:00 a 21:00 hrs. Entrada libre y cupo limitado a 40 personas.
  • Palacio de Iturbide, hoy Fomento Cultural Banamex: ofrecerá entrada y vistas guiadas gratuitas para la exposición “130 años. 130 obras. Perteneciente a la colección de pintura del Banco Nacional de México.

Otros museos con entrada y actividades gratuitas que recomiendo son:

  • Museo de la Ciudad de México y el Museo Archivo de la Fotografía

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Fecha: 
Viernes, 20 de Febrero 2015 - 19:00
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De 1839 - Louis Daguerre toma la primera fotografía de la Luna

Un día como hoy en 1839, Louis Daguerre, primer divulgador de la fotografía e inventor del daguerrotipo, tomaba la primera fotografía de la Luna. Algunos días más tarde presentó públicamente su invento en la Academia de las Ciencias, en París. Poco tiempo después, el uso del daguerrotipo se extendió por toda Europa y Estados Unidos.

Louis-Jacques-Mandé Daguerre nació en Valle del Oise, Francia, el 18 de noviembre de 1787, y desde joven mostró una inclinación por el arte y las letras. Luego de desempeñarse como aprendiz de arquitecto, aprendiendo a trazar planos y a utilizar la perspectiva, Daguerre ganó un gran reconocimiento como decorador teatral. En 1822 desarrolló su primer importante invento: el diorama. Se trata de un modelo tridimensional de paisaje que consiste en elementos en tres dimensiones ubicados sobre un fondo curvo. El fondo está pintado de manera tal que simula un entorno real, y a todo esto se le suma la iluminación. Algunos años después conoció a Joseph Nicéphore Niépce, quien estaba realizando experimentos orientados a la fijación de imágenes en la cámara oscura. Trabajaron juntos durante varios días y, luego de la muerte de Niépce, Daguerre continuó investigando y mejorando la técnica, hasta llegar al daguerrotipo. Se dedicó a fabricar en serie material fotográfico y a realizar demostraciones públicas de su invento hasta el día de su muerte, el 10 de julio de 1851.

Fecha: 
Martes, 02 de Enero 2018 - 09:20

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De 1787 - Nació Louis Daguerre

Louis Jacques Mandé Daguerre nació el 18 de noviembre de 1787, fue un inventor de origen vasco, inventó la fotografía, buscando un método para reproducir la realidad en imágenes sin necesidad de pintarlas, coincidió con su par Nicéphore Niepce, quien desde el año 1820 venía experimentando con placas de betún de Judea dentro de una cámara oscura, en las que obtenía rudimentarias imágenes fotográficas tras una exposición de varias horas. Daguerre también pasó a los anales de la historia por descubrir el Diorama, mediante el cual se daba una sensación de profundidad. Este invento despertó la atención del público parisino en un espectáculo que consistía en formar la ilusión del espectador de que se encontraba en otro lugar a través de imágenes enormes, que se podían mover y que se combinaban con un juego de luces, ruidos y sonidos, etc. para que pareciese que el espectador estuviese en situaciones como una batalla, una tempestad, etc. Para que todo esto fuera creíble las pinturas debían ser muy realistas y por esta razón, a Daguerre le interesaba la aplicación del principio de la cámara oscura al Diorama. El diorama es un modelo tridimensional de paisaje que muestra eventos históricos, naturaleza, ciudades, etc. para educación o entretenimiento, Materiales o elementos en tres dimensiones, que conforman una escena de la vida real.

Fecha: 
Viernes, 18 de Noviembre 2016 - 09:40

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Recomendaciones Culturales: Concierto, Fotografía, Arte Culinario, Cine

Concierto

Festival Música en Grande

Para cerrar con broche de oro dicho festival, se presentará un en Toluca, Estado de México un gran espectáculo de grandes dimensiones, MÁS DE 250 artistas y con tres escenarios simultáneos, en donde la Orquesta Sinfónica del Estado de México bajo la dirección del Maestro Enrique Bátiz, la Orquesta Sinfónica Mexiquense, con el Maestro Rodrigo Macías y el coro de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, el mejor coro del país a cargo del Maestro Manuel Flores, interpretarán música de Pink Floyd, Metallica, The Beatles y Queen. 

Dónde: Plaza de las armas. Toluca Estado de México. Cuándo: 30 de agosto, 18:30 hrs. Entrada gratuita.

 

Cine

Lucy

El cineasta francés Luc Bensson, director de películas como El quinto elemento” y “El perfecto asesino”, las cuales se han convertido en grandes clásicos. Ahora está de regreso con el largometraje “Lucy”, estelarizado por Scarlet Johansson y Morgan Freeman.

Una historia que nos hace reflexionar bajo la premisa ¿Qué pasaría si los humanos usáramos el 100% de nuestra capacidad cerebral?, recordando que básicamente sólo usamos el 10%.

Esto es lo que le sucede a la protagonista, quien desarrolla capacidades sobrehumanas, como mover objetos con tan solo usar la mente o cambiar su apariencia, eso y más después de haber sido obligarla a transportar drogas en su cuerpo, las cuales se filtran en ella.

Mucha acción es lo podemos encontrar en esta película, sobre todo cuando decide vengarse de quienes la secuestraron y se dedican a ese tipo de negocios sucios.

Director: Luc Besson. Elenco: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Min-sik Choi, Pilou Asbæk, Claire Tran. Género: B. Clasificación: Acción/Aventuras

Si decido quedarme

Si lo que prefieren es el romanticismo juvenil a pleno esplendor con todo y el drama que este puede implicar, entonces “Si decido quedarme” es la opción para este fin de semana.

Este filme está basado en la novela de Gayle Forman del mismo nombre, en el que se narra cómo Mia (Grace Moretz), se queda sola en el mundo después de que pierde a su familia en un trágico accidente automovilístico.

El tono rosado de la historia aparece con todas las vivencias junto a su novio Adam (Jamie Blackey), con quien comparte el amor por la música, pero al mismo tiempo es el elemento que podría separarlos, ya que Mia también se debate en perseguir sus sueños en una prestigiosa escuela de musical.

Director: R.J. Cutler. Elenco: Chloë Grace Moretz, Mireille Enos, Liana Liberato, Lauren Lee Smith, Jamie Blackley. Género: Drama. Clasificación: B.

 

Exposición Fotográfica

World Press Photo 2014

World Press Photo se ha consagrado como una organización por excelencia dedicada al fotoperiodismo desde 1955, poseedora de un famoso concurso anual en la mira de todo el mundo. Las categorías en que se divide son: Noticias de actualidad, temas de actualidad, personajes de actualidad, deportes y fotografías de acción, reportajes de deportes, temas contemporáneos, vida cotidiana, retratos, naturaleza, arte y entretenimiento.

Tras el concurso, todas las fotografías premiadas se presentan en una exposición itinerante por más de 40 países. La notica es que ya ha llegado a México y se presenta en el Museo Franz Mayer, lugar donde ya se ha vuelto tradición.

No se pierdan esta oportunidad de admirar estas 130 imágenes publicadas en la prensa mundial durante el 2013, en las que se reflejan nuestra sociedad, nuestros problemas sociales, culturales y políticos bajo el lente de 53 profesionales y grandes maestros de la fotografía de 25 nacionalidades, entre ellas un mexicano.

Por si fuera poco, en colaboración con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), durante el periodo que esté la exposición, se realizan jornadas de académicas, con cursos, talleres, conferencias, ciclos de cine y visitas guiadas en el mismo museo.

Dónde: Museo Franz Mayer. Hidalgo 45. Centro Histórico, México, D. F. Cuándo: Del 29 de agosto al 28 de septiembre 2014. Horario especial por la exposición Word Press Photo: Martes a domingo: 10:00 a 19:00 horas. Precios: $45.00

 

Arte Culinario

Bonito Popfood

¡Qué bonito es lo bonito! Es la frase perfecta para describir a este restaurant, que desde sus instalaciones se distingue, ya que está ubicado ni más ni menos que un espacio diseñado por el Arquitecto Luis Barragán en 1939, con un patio interior, reflejo de la esencia de la arquitectura mexicana, además de terraza y lugares privados, para recrear cualquier ambiente.

Si desde que entras ya te has enamorado del lugar, espérate a probar su delicioso menú, con ingredientes frescos y con la mejor calidad, presentando los platillos más populares de todo el mundo pero con su toque especial.

Ubicación: Nuevo León 103, Col. Condesa. Horarios: Lun - Mié: 13:00 - 0:00, Jue - Sáb: 13:00 - 1:00, Dom: 13:00 - 19:00. Tipo: Internacional. Precios: De $300 a $500

Fecha: 
Viernes, 29 de Agosto 2014 - 17:30
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