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fosa clandestina

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Altos niveles de impunidad destruyen a México

El sábado pasado, durante la transmisión de mi programa nocturno “Fuego Cruzado”, una mujer que lo escuchaba o veía me envío este mensaje:

“28/06/1995. Aguas Blancas, Guerrero. 17 campesinos asesinados.

22/12/1997. Acteal, Chiapas. 45 indígenas asesinados.

15/11/2008. Zócalo de Morelia, Michoacán. 7 muertos y 132 heridos.

05/06/2009. Hermosillo, Sonora. 49 niños muertos guardería ABC.

31/01/2010. Villas de Salvarcar, Chihuahua. 16 estudiantes asesinados.

18/07/2010. Torreón, Coahuila. 18 personas asesinadas.

23/08/2010. San Fernando, Tamaulipas. 72 migrantes asesinados.

27/10/2010. Tepic, Nayarit. 15 jóvenes asesinados.

06/04/2011. San Fernando, Tamaulipas. 193 migrantes asesinados.

00/04/2011. Victoria, Durango. 340 personas enterradas en fosas.

25/08/2011. Casino Royale, Monterrey. 52 personas asesinadas.

09 de la 50 ciudades más violentas del planeta están en México.

26,000 personas están oficialmente desaparecidas.

150,000 personas asesinadas en los últimos 10 años

2014. La impunidad en México es del 95%”.

Los datos que me envió la mujer son aterradores.

Lo peor del caso es que no cuentan la historia completa de lo que desde hace décadas ha ocurrido en nuestro país. Aquí algunos casos, muy pocos del total, que podrían añadirse a la lista:

“20/08/67. Acapulco, Guerrero. 38 campesinos asesinados por pistoleros relacionados al entonces gobernador, Raymundo Abarca Alarcón.

14/09/1968. San Miguel Canoa, Puebla. 5 trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla linchados.

2/10/1968. Ciudad de México. Entre 200 y 1500 personas son asesinadas por militares y paramilitares en Tlatelolco.

10/06/1971. Ciudad de México. 120 jóvenes asesinados por el grupo paramilitar denominado Los Halcones.

09/02/1993. Huahuautla, Guerrero. 24 personas son masacradas por unos 50 pistoleros.

7/06/1998. El Charco, Guerrero. 12 personas son muertas por soldados.

9/10/2008. Chihuahua, Chihuahua. 11 personas son asesinadas en un bar.

31/01/2010. Torreón, Coahuila. 10 personas son asesinadas por reos liberados temporalmente por las autoridades de la cárcel de Gómez Palacio, Durango.

16/05/2010. Torreón, Coahuila. 8 personas son asesinadas por reos liberados temporalmente por las autoridades de la cárcel de Gómez Palacio, Durango.

00/06/2010. Taxco, Guerrero. 55 cadáveres son encontrados en el respiradero de una mina.

18/07/2010. Torreón, Coahuila. 18 personas son asesinadas por reos liberados temporalmente por las autoridades de la cárcel de Gómez Palacio, Durango.

20/09/2010. Boca del Río, Veracruz. 35 cadáveres son arrojados frente a un centro comercial.

18-21/03/2011. Allende, Coahuila. 300 personas secuestradas y posteriormente asesinadas,

26/05/2011. Ruiz, Nayarit. 29 sicarios mueren en una balacera.

24/11/2011. Guadalajara, Jalisco. 26 cadáveres son abandonados dentro de camionetas cerca del la glorieta Arcos del Milenio.

00/02/2014. Taxco, Guerrero. 32 personas enterradas en fosas.

00/10/2014. Iguala, Guerrero. 38 personas enterradas en fosas”.

En la mayoría de estos casos, las autoridades nunca pudieron o quisieron encontrar a los culpables de estas muertes. La impunidad ha sido la norma y la mayoría de los autores intelectuales y materiales de tantos asesinatos siguen libres. O tal vez los mataron y sus cadáveres están entre los cientos de cuerpos encontrados en tumbas clandestinas o abandonados en algún lugar del país.

Mientras esta situación continúe veremos más matanzas, se descubrirán más tumbas clandestinas y continuará aumentando el número de desaparecidos.

Hasta que quien la haga la pague sea la norma, las cosas seguirán igual.

La impunidad está destruyendo a México.

Foto: www.sipiapa.org

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Fecha: 
Lunes, 10 de Noviembre 2014 - 12:00
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La noche triste de la elite gobernante en Iguala

Iguala mostró a propios y extraños la decadencia del sistema político, centrado en la corrupción y la violación de la legalidad (impunidad), donde es una pieza crucial el contubernio entre políticos y mercaderes de lo lícito y lo ilícito. También revela el fracaso del modelo de negocios mexicano, cuyo leitmotiv es la depredación de la naturaleza y la pauperización de la gente. Nadie de la elite gobernante (políticos y empresarios) sale bien librado de esta crisis sistémica. Es su noche triste porque se colapsa su modo de vida y de operar. Para adelante la disyuntiva es una profunda reforma política, económica y social o el riesgo de implosión que, si lo vemos a la luz de la historia, el escenario puede ser un creciente desorden general, que es la antesala de movimientos populistas autoritarios, ya sea de izquierda o derecha.

¿Por qué es terminal la crisis que estalló en Guerrero? Porque acabó con el crédito público de políticos y partidos, como revela la agresión a un tótem de la izquierda (Cárdenas) y el escándalo que rodea al otro caudillo (AMLO). En las marchas, el grito y los carteles de fuera a todos es una señal de la distancia entre la gente y los políticos. A los partidos se les ve como cómplices o subordinados de las mafias, corruptos e ineptos: el PRI ya no puede presumir que sí sabe gobernar; el PAN no tiene cara para enarbolar la bandera de la moral pública y la legalidad, y el PRD extravió sus credenciales de defensor de las causas populares: los hechos demuestran que vende su alma al diablo con tal de ampliar sus parcelas de poder. Los niveles de gobierno también están rebasados: gobernadores y munícipes sólo figuran en la nómina.

El gobierno federal igualmente sale muy lastimado: si no lo quería ver, ahora es claro que la política contra el crimen y las drogas, herencia de Calderón, es un fracaso: ha generado más violencia y criminalidad; los cuerpos de inteligencia están rebasados; la PGR y Segob son cómplices por omisión, pues conocían los hechos en Iguala; las desapariciones, primero, y el subsecuente vandalismo demuelen la imagen global de México: los órganos de inteligencia extranjeros están preocupados por la creciente amenaza de un Estado fallido en la trastienda de la mayor potencia del mundo; la caída de los precios del petróleo puede frenar la inversión extranjera en energía. En suma, la elite política está contra la pared. En otras crisis, como la zapatista en 1994, reaccionó bien. Ojalá que en esta ocasión impere su instinto de sobrevivencia e impulse profundos cambios institucionales y legales, cuyos ejes sean el combate a la corrupción, la impunidad y la injusticia.

Fecha: 
Jueves, 30 de Octubre 2014 - 17:30
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En Entrevista: Carlos Navarrate, Presidente Nacional del PRD

El nuevo presidente nacional del PRD, Carlos Navarrete, platica conmigo sobre el caso de los estudiantes asesinados por la policía municipal de Iguala, GRO.

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Lunes, 06 de Octubre 2014 - 19:00
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En Entrevista: Carlos Navarrate, Presidente Nacional del PRD

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Estudiantes asesinados por policía de Iguala, efectos de baja de precios e integración económica de América del Norte

El nuevo presidente nacional del PRD, Carlos Navarrete, platica conmigo sobre el caso de los estudiantes asesinados por la policía municipal de Iguala, GRO. El publirrelacionista Carlos Bonilla nos explica cual es la influencia de las redes sociales sobre la imagen de las empresas. En el estudio me acompañan Antonio Castro Quiroz y José Luis Romero Hicks y platicamos sobre los efectos que tendrá la baja de precios de alimentos, materias primas y petróleo sobre la economía nacional; también comentamos la importancia que tendría la integración económica de América del Norte. Hugo González comenta sobre la Tarifa Cero en telefonía. Mónica Uribe analiza la reunión sobre la familia que en Roma preside el papa Francisco.

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Lunes, 06 de Octubre 2014 - 18:30
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Mi programa:

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Tlatlaya e Iguala, dos casos más

Lo ocurrido el 30 de junio en Tlatlaya, Estado de México, y en Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre, por más que nos indigne, no debe causarnos sorpresa alguna. Después de todo, son dos eventos más que se añadirán a la larga lista de desapariciones forzadas y asesinatos o ejecuciones extrajudiciales cometidos por miembros de nuestras fuerzas armadas o cuerpos policíacos.

De acuerdo con la Procuraduría General de la República, en el pueblo de San Pedro Limón, municipio de Tlatlaya, Estado de México, 21 supuestos miembros de una banda de extorsionadores y secuestradores fueron asesinados por tres soldados después de que se enfrentaron a balazos contra éstos y cinco de sus compañeros de armas. Durante tres meses, desde ese 30 de junio hasta el 30 de septiembre, la versión oficial de los hechos difundida por el gobierno del Estado de México y la Secretaría de la Defensa negaba que el multihomicidio hubiera ocurrido. Sin embargo, una mujer que sobrevivió la balacera contó otra historia y aparentemente convenció a los investigadores de la PGR de que la versión del Ejército y de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México es falsa y mentirosa.

En la noche del 26 de septiembre pasado, en Iguala, Guerrero, civiles armados y policías municipales dispararon contra los tres autobuses que habían sido secuestrados por los llamados estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa  y otro en que viajaban los jóvenes jugadores del equipo de futbol Avispones de Chilpancingo que regresaban a la capital de Guerrero después de haber jugado ese día contra el equipo de Iguala. Cuando finalizaron los disparos había unos 20 heridos y seis muertos (tres normalistas, un futbolista de 15 años de edad, el conductor del autobús de los Avispones, y una mujer que iba en un taxi). El 27 de septiembre se difundió que 57 normalistas habían desparecido, aunque durante los días siguientes muchos de ellos fueron apareciendo vivos y saludables . Hasta ayer había 22 policías igualtecos presos, acusados de disparar contra los autobuses y matar a las seis personas.

El caso tomó un nuevo giro el viernes cuando en Pueblo Nuevo, Iguala, se descubrieron varias tumbas clandestinas en donde hasta ayer se habían encontrado 28 cadáveres, calcinados algunos de ellos. Ninguno de los muertos ha sido identificado pero se teme que algunos pudieran normalistas que, según algunas denuncias, fueron secuestrados por los policías y sus cómplices civiles.

Los casos de Tlatlaya e Iguala, aunque no estén relacionados, tienen un común denominador: civiles que aparentemente fueron asesinados o desaparecidos por fuerzas de seguridad: militares en el Estado de México, y policíacas en Guerrero. Vienen a añadirse a otros que desde hace años han sido ampliamente documentados y denunciados por diversas organizaciones nacionales e internacionales, incluyendo Human Rights Watch y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En el futuro veremos más casos como estos mientras los militares y policías sepan que tienen una alta probabilidad de cometer sus delitos sin tener que pagar por ellos o mientras sigan siendo corrompidos por alguna organización criminal.

Foto: fotos.eluniversal.com.mx

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Lunes, 06 de Octubre 2014 - 12:00
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