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El infierno se está quedando vacío, en nombre de…

Nuevo año y ¿quiénes son los pobladores en la democracia infernal donde su gran dictador lucifer los ha dejado ir? Pero, y más importante, ¿por qué se está quedando vacío el infierno? ¿La migración se debe a la desesperación por falta de empleos o por falsa información? ¿Serían las dos causas justificadas del inframundo? Como una probabilidad o hipótesis se plantea que sus pobladores se encuentran en México, donde encontraron trabajo, y la información no tiene valía para ellos… cínicos, impunes, poderosos. El inframundo en la tierra es real.

He aquí algunas evidencias:

En nombre de la ley, jueces que encarcelan con falsas pruebas y a base de tortura a personas inocentes para cerrar casos -indígenas por lo general-; jueces que con causa probada sobre violencia contra la mujer -cónyuge- y con amenaza de muerte, deja libre al victimario y, …¿¿¿es asesinada la mujer por desconocidos??? Jueces que desaparecen pruebas para absolver a gente mala. Jueces que meten a la cárcel a mujeres que matan a sus violadores. Jueces que encarcelan a la gente que se defiende para sobrevivir.

En nombre del progreso, compañías que utilizan a niños y adolescentes como trabajadores/esclavos para elaborar o extraer materia prima (mineras) en condiciones no humanas, que devastan ecosistemas, contaminan y enferman todo lo cercano. Compañías en la que los trabajos son continuos, en condiciones insalubres, sin beneficios (empresas de cárnicos, de ropa). Compañías que contaminan ríos, indígenas desplazados, asesinan a defensores de la tierra. Compañías que manipulan los alimentos.

En nombre de Dios, pederastas protegidos por la Iglesia, sin castigo, sin persecución, sin alivio a las víctimas. La mujer en su papel de piadosa, débil, el lado que a los hombres los incita a pecar. Los tribunales de la Santa Inquisición con la aplicación de torturas como el potro, el tormento de agua, la garrucha, la cuna de judas, la rueda, la doncella de hierro. Las guerras y las matanzas en nombre de Dios, la estafa, el poder económico para dominar, el discurso que te hace culpable.

En nombre de la educación, que habla de un humanismo y elimina las materias de ética, filosofía y humanidades, materias que te hace pensar y cuestionar sobre los aspectos más importantes del hombre y de su mundo. La precarización de los salarios de los docentes; el poder del maestro que abusa de su posición y humilla; el maestro que a base de miedo y estrés manipula para que unos cuantos estudiantes obtengan un “número” a penas aprobatorio y que los representa. Profesores que no cuestionan  un programa propuesto y elaborado para un solo tipo de humano… no pienses, solo sigue lo que se te da y te vamos a calificar de acuerdo a tu obediencia. La escuela que solo le interesa llenar requisitos y aprobar aun sabiendo que los alumnos no tienen el conocimiento básico. La escuela que disfraza la inclusión cuando la diversidad no es conocida ni aceptada (pedagógicamente y real como incapacidad).

En nombre de la vida, se promueve el aborto (¿de qué vida?), se defiende a los animales, a las plantas con radicalismos infundados,  los movimientos ecologistas que son financiados por grandes compañías contaminadoras, las guerras y las víctimas miembros de la sociedad civil masacrados como daños colaterales, las farmacéuticas que experimentan con animales y personas (nunca en los países de origen), que venden la cura para enfermedades elaboradas por ellos, que venden la eterna juventud, que venden medicamentos antidepresivos y son poderosamente ricas. Compañías que manipulan la genética para fines particulares.

En nombre del hombre que ve inferior a la mujer, que la ve como un objeto, que la trata como algo desechable; los feminicidios, el homicidio que solo por ser mujer es fácil quitarle la vida, ¿qué se le dice a una madre que clama por justicia porque  asesinaron a su hija?, o a la madre desaparecida y asesinada que deja tres pequeños hijos y que preguntan ¿por qué la mataron si no hizo nada malo? ¿Quién la mato?... y nunca hay respuesta.

En nombre de la familia, que mediante el chantaje tiene unida a su familia, el de la simulación de pareja feliz y ejemplar cuando no se soportan juntos, peleas por las cosas materiales, el trato injusto y despreciativo por el adulto mayor, la infidelidad aceptada… la lucha de poder, la violencia silenciosa (doméstica).

En nombre de la única alternativa… no me queda de otra, soy narco porque solo aquí tengo la posibilidad de tener algo (comida, casa, vestido… después armas, poder), la prostitución, que se culpa a la mujer, pero ¿quién es el consumidor?, la migración, los bloqueos, las revueltas ¿nadie escucha las necesidades que a gritos clama una sociedad olvidada, llena de invisibles? O, ¿será que estos invisibles son los buenos y por eso no tienen empleo en el inframundo-tierra?

La democracia también ha fracasado en el infierno o ¿es acaso esta la verdadera democracia dirigida para controlar simulando una forma de organización política?

Y en nombre de la democracia, ¿qué países se atribuyen velar por ella y adquirirse el derecho de intervención -militar principalmente- para salvar a los países no democráticos e implantar gobiernos favorables a ellos en referencia económica, financiera y de poder? Principalmente uno. ¿Será esta la verdadera democracia infernal? México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos (frase, atribuida a Porfirio Díaz, pero en realidad escrita por el intelectual Nemesio García Naranjo).

Fecha: 
Lunes, 06 de Enero 2020 - 08:50
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Fecha B: 
Lunes, 06 de Enero 2020 - 11:05
Fecha C: 
Martes, 07 de Enero 2020 - 00:05
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La Cuarta Transformación y los feminicidios

En medio de la alerta de género en la ciudad de México, emitida por la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se viralizó la noticia del feminicidio de Abril Cecilia Pérez Sagaón, y cuyo principal sospechoso es su exmarido Juan Carlos García, ex directivo de una importante trasnacional de comercio electrónico.  La irritación generalizada de la sociedad se dio al saber que el presunto autor intelectual había estado preso por el delito de tentativa de homicidio, pero los jueces, Federico Mosco González y Luis Alejandro Díaz, reclasificaron el delito inicial por el de violencia doméstica, que a la postre le permitió ser liberado, con la única restricción de no poderse acercarse a su exesposa y sus dos hijos. El pasado 2 de diciembre no se presentó a la firma semanal de su libertad condicional.

Aunque los jueces de control y el magistrado han sido suspendidos por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, y se abrió una investigación a cargo del Consejo de la Judicatura, el asesinato artero de Abril Pérez, ocurrido el día conmemorativo contra la violencia femenina, desnuda la orfandad y el peligro con el que viven todas las féminas mexicanas, en un sistema judicial que no les protege y por el contrario, es cómplice de sus muertes.

En la mañana del pasado 29 de noviembre en las calles del municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, se realizó una marcha silenciosa para protestar por las condiciones inaceptables en que ocurrió el asesinado de Abril Cecilia, oriunda del estado norteño. Por la tarde miles de mujeres mexicanas se unieron a la realización internacional del perfomance: “Un violador en tu camino”, presentado inicialmente por activistas chilenas del grupo feminista “Las Tesis”, el pasado 25 de noviembre. La sororidad mundial alcanzada con la representación femenil hizo cimbrar las principales ciudades del mundo, en una protesta global impresionante y contundente.

Muy lejos de los actos vandálicos de las protestas feministas se encuentra la verdadera razón que ha justificado a una sociedad patriarcal, ancestralmente violencia en contra de sus mujeres, que a pesar del paso de los siglos, parece no haber evolucionado en materia de igualdad. Dicha cultura dominante normaliza los abusos cometidos contra el género femenino, a quien no le concede el mismo peso ante la ley y el poder económico. El feminicidio de Abril Pérez, demuestra que la justicia se tuerce a favor de los abusadores masculinos, sin importar el estrato económico y social de las víctimas femeninas.

La numeralia es espeluznante, cada día mueren asesinadas 10 mujeres en el país, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública suman de 2015 a la fecha, 3 mil 578 feminicidios a nivel nacional. Veracruz es el estado más peligroso para las mujeres, ya que registró 153 víctimas de feminicidio de enero a octubre de 2019, el segundo lugar es el Estado de México con 95 casos en el mismo periodo.

Hasta agosto de este año se tenían registradas 292 casos de violencia sexual en la ciudad de México. La percepción de inseguridad femenina aumento de 74.7 por ciento del año 2013 a 82.1 por ciento en el año 2018, según datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública  2018, siendo las mujeres las principales víctimas de delitos sexuales denunciados. Un 64 por ciento de las mujeres reportaron haber recibido algún tipo de violencia por parte de sus novios, esposos o ex parejas. En 2016, cada mujer perdió 29 días de trabajo remunerado en promedio, a causa de la violencia doméstica, según el INEGI.

Cuando se revisa la violencia y abusos perpetrados desde una autoridad, la situación se muestra cruda e insostenible, de cada 100 mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional tras ser detenidas, 33 denunciaron haber sido violadas durante el arresto, siendo los principales abusadores elementos de la Marina, Policía Municipal y policías estatales. Un 72 por ciento acusó haber sufrido manoseos. Las mujeres lesbianas, bisexuales y transgénero son totalmente vulnerables al ser capturadas, ya que los abusos se originan con mayor violencia y odio, al no considerárseles los suficientemente “femeninas”.

Por décadas, el abuso sexual y el acoso llegaron a considerarse como un privilegio en muchas universidades, era común normalizar que alumnas fueran “cortejadas” por profesores e investigares destacados de diferentes instituciones educativas. Dicha violencia se recrudeció ante el silencio cómplice  de muchas autoridades y alumnos que conocían de la cultura patriarcal de abuso, pero que era ignorado y permitido impunemente. En semanas pasadas en la UNAM estallaron protestas y cierres de planteles a nivel bachillerato y facultades de estudios superiores, con la finalidad de no volver a tolerar los abusos denigrantes, que por décadas se habían permitido contra las estudiantes.

El poder judicial, tan corrupto, improductivo y lleno de opacidad, no se ruboriza al defender sus altísimos ingresos económicos a costa del erario, ni pretende perder sus privilegios, o los “compadrazgos” en las plazas de los nuevos jueces que no cumplen con los mínimos perfiles requeridos. El poder judicial en las entidades federativas es un ejemplo perfecto de la impunidad reinante, la opacidad cómplice y la corrupción rampante que afecta a todo quien tiene la necesidad de recurrir a la justicia institucional.

El detonante de la corrupción en el poder judicial de los estados, es el desacato a la obligación de la publicación de sus resolutivos, en los casos más emblemáticos. Una resolución escandalosa como la del caso de Abril Cecilia, llamaría a la estupefacción, si se conociera de forma pública. La única forma de saber los fallos judiciales, sin perspectiva de género, con visos reales de corrupción, es cuando las victimas lo comparten a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

Las mujeres siguen muriendo diariamente por feminicidios que deberían evitarse, con el agravante que jueces sin escrúpulos permiten que los hombres agresores, actúen impunemente ante la “normalización” de la cultura violenta contra el género femenino.

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Fecha: 
Martes, 03 de Diciembre 2019 - 10:35
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Martes, 03 de Diciembre 2019 - 12:50
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Miércoles, 04 de Diciembre 2019 - 01:50
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Reporte 79 : Marcha feminista

Es difícil juzgar una situación en la cual no participamos o que no nos impacta de manera directa. El día de ayer, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y denominado como el #DíaNaranja se realizó la Marcha Feminista en la Ciudad de México, imposible permanecer ajenos a lo que sucedió porque es un tema que nos concierne a todos como sociedad pero que al igual que aquéllos, también tiene muchas aristas.

Soy mujer, no soy activista pero soy mamá, tampoco he sido abusada ni violentada por ningún hombre, no en el sentido de abuso sexual o físico pero he pasado por múltiples formas de machismo que no solo han ejercido hombres sino mujeres también, recientemente descubrí que viví violencia psicológica a lado del padre de mi hijo pero como esa no deja cicatrices, ni provoca sangrados, ni se enteró todo el vecindario pues es como si no hubiera pasado nunca. Mis amigas, activistas algunas de ellas, profesionistas e incluso las que han padecido situaciones peores me han dicho: “Qué pena, hay historias peores, sí debe existir una forma de denunciar y salir de ello, de superarlo” pero invariablemente se han dado la vuelta y han seguido su camino. Otras piensan que como no hubo agresión física ni sexual pues es que soy exagerada y otras más opinan que hablo desde mi estatus “burgués” (o fifí como el término de moda) porque sufrir, lo que se dice sufrir es otra cosa. Es muy fácil caer en la doble moral, en el doble discurso, en la contrariedad, en la incomprensión, en la indiferencia y muchas otras cuestiones que el espacio no me da para escribir pero el punto central es ¿qué hay detrás de una manifestación que se convierte en una pinta de monumentos, en una quema al estilo de las hogueras de la Inquisición?

En términos psicológicos se dice que es mejor desatar la furia en un objeto que en una tercera persona o en sí mismo y en ese sentido, el argumento de que el daño a los monumentos es mínimo en comparación al daño provocado ante el incremento de feminicidios en México, tiene sustento pero no justifica el acto porque quien produce daño en las víctimas indudablemente lo hace con alevosía y ventaja pero es alguien con una psicosis muy particular y al actuar a semejanza de aquél, el movimiento se desvirtúa porque nos convertimos en lo mismo que decimos odiar y coincido también (tal como me enseñó un amigo experto en artes marciales) en que a veces, la violencia justifica la violencia cuando no hay otros caminos, cuando se trata de salvar la vida o de hacer justicia por mano propia porque las leyes no siempre alcanzan para resarcir el daño provocado en una madre cuya hija ha sido asesinada o violada o consolar el dolor de una hija por una madre atacada por un violador o acompañar la ausencia de una hija desparecida. Y de todas estas manifestaciones no veo resultado alguno que nos de esperanza y arroje luz en un abismo profundo que no es reciente sino que empezó a gestarse desde años atrás con las desaparecidas en Ciudad Juárez, con las mujeres violentadas en Acteal y un largo etcétera que a los diferentes gobernantes no les ha interesado resolver ni en México ni en el mundo.

Hay un hartazgo pero también hay un nivel de violencia y enojo gigante que está sacando de contexto la lucha por la equidad, la seguridad y la libertad. ¿Por qué exigir del otro si soy la primera que puede elegir no trabajar en empresas de hombres o fundar la propia? ¿Por qué no manifestarse en un paro nacional sin mujeres laborando para exigir mejores condiciones laborales, por qué no aliarse y fundar un partido exclusivo de mujeres que sea contraparte del gobierno actual, por qué no escuchar las propuestas de hombres valientes que también han luchado junto a las mujeres por sus derechos, por qué dividir si al final fuimos creados hombres y mujeres?

La manifestación tiene sus razones, las formas denotan un radicalismo que no es bueno bajo ninguna circunstancia pero hay libertad de expresión y todos podemos ejercerla pero y después de la marcha ¿qué? Una declaración por parte del Gobierno de la Ciudad de México para activar una alerta por los altos índices de inseguridad, ¿eso es suficiente? Si en cuestiones básicas como los espacios exclusivos para mujeres y niños en el transporte no se respetan y nadie los hace respetar y no he visto grupos de mujeres defendiendo esos espacios; por el contrario, son las mujeres quienes se molestan porque quieren subir con sus acompañantes varones. No al doble discurso, no a la doble moral, no a hacerle grueso el caldo a los que buscan corromper, reventar movimientos auténticos y ridiculizar un teme que es más serio y prioritario de lo que parece. Hasta aquí el Reporte 79 de esta semana y los dejo con una frase que me define: “Nosotras no luchamos contra la violencia sino que trabajamos por la paz.” – Marcela Lagarde, Antropóloga e Investigadora Mexicana

 

Fecha: 
Martes, 26 de Noviembre 2019 - 11:30
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Fecha B: 
Martes, 26 de Noviembre 2019 - 13:45
Fecha C: 
Miércoles, 27 de Noviembre 2019 - 02:45
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De Frontera a Frontera: ¡Ya basta!

Es la frase que se ha vuelto sinónimo de la lucha de los grupos feministas en contra del maltrato de la mujer. Desgraciadamente todo este movimiento no ha frenado la violencia creciente en contra de la mujer, las niñas y los niños de México, porque simple y llanamente se han convertido en cotos de poder que hasta los gobiernos de las diferentes denominaciones políticas las han tomado de bandera solamente para salir en la foto.

La mujer ha sido considerada por siglos como un cero a la izquierda en el mejor de los casos, en el peor son menos que nada. Se ven casos de mujeres que les han quitado toda la voluntad, como las utilizadas por el narcotráfico y las bandas de tratantes de blancas como simples objetos sexuales sin vida.

Desgraciadamente en la mayoría de las familias de nuestro país, las mujeres siguen sufriendo vejaciones, malos tratos, esclavización, falta de educación, falta de valores morales valores en el seno familiar y un sinfín de cosas, que ahí están, que todos ven pero que nadie se mete a querer arreglarlas.

Esto nos lleva a que las mismas leyes que deberían de proteger a las mujeres, niños y niñas deben de ser cambiadas, para que el sistema legal pueda intervenir con el solo hecho de que se sepa un rumor de maltrato o algún funcionario se dé cuenta de que se está dando una situación violenta de cualquier tipo en contra de estos tres sectores de la población.

Esta columna podría ser letras y letras de lamentaciones, pero la realidad se impone y la gente está mal educada, es corriente y sobre todo machistas.

Hoy en Tapachula, se llevó a cabo una marcha en el marco de la lucha en contra de la violencia a la mujer por parte del Gobierno Municipal que preside el Dr. Oscar Gurria Penagos, el cual junto a su señora esposa presidenta honoraria del DFI Municipal Laura García Arjona, caminaron del parque Bicentenario al Parque Central de Tapachula. Fue una marcha muy nutrida donde las organizaciones que trabajan calladamente se unieron de esa forma para demostrar que un gran sector de Tapachula está en contra de la violencia hacia la mujer, los niños y las niñas.

Desgraciadamente el pueblo, ese pueblo corriente también se expresó con bocinazos de sus autos que se encontraban varados por el tráfico ocasionado por la marcha… ¡Todo por esa pinches viejas! Escuché y vi decir a un taxista de los muchos que se creen los dueños de las calles de nuestra ciudad.

El sujeto, despotricó sin importarle nada que le escucharan, la gente pasaba a su lado en las aceras haciendo oídos sordos, nadie se quiere meter en problemas, esto mismo pasa cuando en algún momento somos testigos de que se esté realizando un acto violento en contra de las mujeres, niños y niñas. Simplemente volteamos a ver a otro lado.

Esta actitud indiferente, puede explicarse a las débiles leyes y castigos en contra de los violentos, de los asesinos, de los violadores de mujeres, niños y niñas. El castigo a estos delitos debe ser la muerte, así lo dice abiertamente la vox populi tapachulteca y de casi todo nuestro país, porque los daños impuestos a las víctimas son para toda la vida o son asesinadas en el acto.

Un tipo que golpe o humillación a una mujer de su familia debe de saber que perderá todo… hasta la camisa. Pero no, los agarran en el acto y nada, salen y ahí andan tan campantes con nuevas parejas y con la sonrisa en la boca.

Desgraciadamente, el aumento de penas y contundencia en el castigo no será visto por nuestros ojos, porque vivimos en una sociedad santurrona que tiene miedo de castigar como debe de ser a los delincuentes en general y en especial a los violadores, asesinos y tratantes de blancas… ¡Cómo no va a ser si ahora hasta perdonan a los narcos y nos los persiguen! Dice sarcásticamente la vox populi.

Lo único que nos queda es lo que recomienda el presidente municipal de Tapachula Oscar Gurria Penagos… “¡La educación es el camino más seguro para erradicar la violencia contra mujeres, por ello, al reunirme con más de mil jóvenes les digo que debemos empezar ya! En el seno de nuestras familias, en la escuela y en la comunidad. Les llamo a predicar con el ejemplo: respeto total a la mujer, a su autonomía en la toma de decisiones y a su dignidad como persona”.

En el Gobierno de Tapachula, dice comprometido el alcalde Oscar Gurria no cederemos un solo día en la construcción de un ambiente sano y libre de violencia contra mujeres y niñas.

La mujer es como una flor, hay que cultivarla, que se desarrolle, que camine su propio camino sin miedo a ser mancillada por algún abusivo.

Me decía un conocido, que tiene una hija, está difícil que las jóvenes de hoy vayan a encontrar un buen hombre para hacer sus vidas, los jóvenes de hoy están muy abusivos.

Ahora hasta en la “mejores familias” hay un joven que es machista en extremo y trata a las mujeres con odio y desprecio.

Quiero cerrar esta columna con una frase que dijo una activista social y abogada muy bragada “Pendeja la que se deja, las leyes de hoy están a favor de las mujeres” y con una palmadita en el hombro animaba a su representada para ir con todo y sin piedad en contra de su marido que la dejó como “un Santo Cristo”.

De la venganza, otro tipo de justicia… otro día hablamos.

Fecha: 
Martes, 26 de Noviembre 2019 - 09:00
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Fecha B: 
Martes, 26 de Noviembre 2019 - 11:15
Fecha C: 
Miércoles, 27 de Noviembre 2019 - 00:15
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Pese a la baja en el número de delitos, la mayoría nos sentimos inseguros

Como aquí lo anoté ayer, de acuerdo con el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en lo que va del año ha disminuido un 6.1% el número de delitos de cualquier tipo perpetrados en todo el país, respecto a los que se cometieron entre enero y octubre de 2018.

En lo que se refiere a los delitos que más nos preocupan a los mexicanos, el número de homicidios dolosos descendió 9.0%, el de robo de vehículos en general lo hizo en 23.0%, el de robo de vehículos con violencia bajó 18.9%, el de robo de vehículos sin violencia 25.5%, el de feminicidios 0.6%, el de secuestros 4.9%, el de lesiones dolosas 5.8%, y el de robos a casa habitación 5.8%. Desafortunadamente, los robos a casa habitación con violencia aumentaron 5.0%.

Ahora bien, esta reducción en el número de delitos cometidos, ¿está reflejándose en cómo percibimos los mexicanos la seguridad o falta de ella en las comunidades donde habitamos?

Aparentemente sí, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) realizada por el INEGI durante la primera quincena de septiembre en 69 ciudades y 16 alcaldías de la CDMX, y difundida el 16 de octubre pasado.

La encuesta señala que, a nivel nacional, 71.3% de las personas sienten que la ciudad que habitan es insegura, porcentaje que es menor al 74.9% que así pensaban en septiembre del año pasado y al 73.7% que así opinó en diciembre de 2018.

La baja es mínima, pero significativa, en vista de que, a partir de marzo pasado, cuando llegó a 74.6%, el porcentaje ha ido disminuyendo al pasar de 73.9% en junio a 71.3% en septiembre. El 16 de enero de 2020, cuando se difunda le ENSU correspondiente a diciembre de 2019, sabremos si la tendencia se mantuvo, sobre todo después de los sangrientos sucesos ocurridos durante octubre y lo que va de noviembre.

La ENSU también muestra que únicamente en 14 localidades menos del 50% de sus habitantes se sienten inseguros; estas localidades son: San Pedro Garza García (20.5%), Mérida (22.8%), San Nicolás de los Garza (27.9%), Saltillo (32.3%), Los Cabos (34.4%), Puerto Vallarta (37.8%), Durango (38.0%), Piedras Negras (41.6%), Mazatlán (42.8%), Guadalupe, NL (46.4%), Tepic (46.4%), Tampico (47.6%), Campeche (48.4%) y Nogales (49.4%).

En 25 ciudades o alcaldías los pobladores que se sienten inseguros llegan a ser ocho o más de cada 10: Coatzacoalcos (94.5%), Ecatepec (92.5%), Naucalpan (90.1%), Acapulco (88.9%), Villahermosa (88.7%), Uruapan (88.5%), Chilpancingo (88.3%), Cuernavaca (88.3%), Reynosa (88.2%), Cancún (86.2%), Iztapalapa (85.8%), Tapachula (85.6%), Cuautitlán Izcalli (85.5%), Tlalnepantla (85.0%), Guadalajara (84.0%), Tláhuac (83.9%), Toluca (83.6%), Fresnillo (83.3%), Puebla (83.1%), Cuauhtémoc –CDMX– (81.1%), Morelia (80.4%), Guanajuato (80.3%), León (80.2%), Xochimilco (80.2%) y San Luis Potosí (80.1%).

La disminución en el número de delitos registrados en los primeros 10 meses de este no ha sido suficiente y siete de cada 10 mexicanos nos sentimos inseguros.  El gobierno federal y los gobiernos estatales deberán reducir aún más, pero mucho más, este número antes de que el 70% de la población empiece a percibir que sus ciudades son más seguras.

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Viernes, 08 de Noviembre 2019 - 09:15
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Viernes, 08 de Noviembre 2019 - 18:00
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Sábado, 09 de Noviembre 2019 - 05:15
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Los números indican que hay una baja en el número de delitos

“Ya tenemos resultados, ya se ha podido detener la escalada de violencia, el ascenso de cómo iba creciendo la incidencia delictiva, cómo hemos estabilizado primero, y yo espero que empecemos a disminuir la incidencia delictiva (…) en dos delitos que se denuncian, en los que no hay cifra negra, que es homicidio y robo de vehículo”. Esas son las palabras que el presidente Andrés Manuel López Obrador pronunció el martes pasado para defender la estrategia que diseñó y adoptó su gobierno para combatir la delincuencia.

Comparemos los números de la incidencia delictiva del fuero común durante los primeros 10 meses del año en curso con el mismo periodo de 2018, tal como han sido reportados por el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El total de delitos reportados del 1 de enero al 20 de octubre de 2019 fueron 1 520 779, cifra menor a los 1 618 856 en el mismo periodo del año pasado; una disminución de 98 077 o del 6.1%.

En lo que a homicidios en general se refiere, este año se contabilizan 33 359 contra 36 714 del año pasado; 3355 o 9.1% menos.

El número de homicidios dolosos, que en los 10 primeros meses de 2018 fue de 24 252, ha disminuido a 22 059 en 2019; 2193 menos, que equivalen a una baja del 9.0%.

Con base en estos datos, tiene razón AMLO al afirmar que ya hay una disminución en la cifra de homicidios.

El número de robo de vehículos también ha disminuido, como afirma AMLO.

En los primeros 10 meses de este año, se robaron 114 484 coches de cuatro ruedas, que son 34 270 o el 23.0% menos que el mismo periodo del año pasado.

44 538 se robaron con violencia este año contra 54 894 del año pasado; una disminución de 10 356 o 18.9%.

El robo sin violencia también disminuyó de 93 860 en 2018 a 69 946; una baja de 23 914 vehículos o 25.5%.

Sin embargo, miles de robos de vehículos no asegurados no se reportan y solo uno de cada tres vehículos está asegurado.

¿Cuál es la realidad en lo que a otros delitos se refiere?

Feminicidios: 726 en lo que va del año contra 722 el año pasado; un incremento de cuatro o 0.6%.

Secuestros: 1032 este año contra 1085 en 2018; una baja de 53 casos o del 4.9%.

Lesiones dolosas: 146 898 en 2019, 156 563 en 2018, es decir, 7151 menos este año; una baja del 5.8%.

Robos a casa habitación: 61 116 en 2019 vs 69 109 el año pasado; 7933 casos menos o una baja del 11.6%.

Desafortunadamente, el robo a casa habitación con violencia aumentó ligeramente de 5667 el año pasado a 5953 en 2019, que son 286 casos más o un aumento del 5.0%.

Los datos indican que hay una baja en el número de delitos que más agravian a la sociedad. Sin embargo, no olvidemos que de acuerdo a los expertos en la materia, el 72% de los delitos no se denuncia y que para tener una idea del número real de casos hay que multiplicar por 6 el número de extorsiones, por 4 a 5 el de violaciones, por 3 a 4 el de secuestros, por 2 a 3 el de robos a casa-habitación y el de lesiones dolosas.

En resumen, los números indican que está funcionando la estrategia antidelincuencial del gobierno, aunque siguen siendo demasiado elevados aun sin considerar los delitos no denunciados. Ojalá que sigan a la baja y que todos empecemos a sentirnos más seguros.

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Les sobran razones a las mujeres para estar furiosas

En 2018, de acuerdo con la información difundida por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se cometieron 879 feminicidios y 42 927 delitos contra la libertad y la seguridad sexual en que casi todas las víctimas fueron mujeres.

Los 42 927 delitos se clasificaron como sigue: 18 808 abusos sexuales, 2699 acosos sexuales, 1272 hostigamientos sexuales, 12 360 violaciones simples, 2962 violaciones equiparadas, 10 incestos y 4816 delitos diversos.

De acuerdo con el mismo SESNSP, del 1 de enero al 30 de junio de este año se habían cometido 448 feminicidios y 25 277 delitos contra la libertad y la seguridad sexual clasificados como sigue: 11 691 abusos sexuales, 1978 acosos sexuales, 745 hostigamientos sexuales, 6954 violaciones simples, 1870 violaciones equiparadas, 17 incestos y 2382 delitos diversos.

Si comparamos los primeros seis meses de 2018 y 2019, resulta que el número de feminicidios aumentó 9.3% y el de los delitos contra la libertad y la seguridad sexual 19.9%.

En el caso de los diferentes tipos de delitos, la variación del primer semestre de 2018 respecto al mismo periodo del año en curso es la siguiente: abuso sexual +30.1%; acoso sexual +54.3%; hostigamiento sexual +20.4%; violación simple +13.3%; violación equiparada +30.4%; incesto +750%; otros delitos -9.0%.

Estos son los delitos que fueron denunciados ante las autoridades y no reflejan ni remotamente la realidad que enfrentan las mujeres mexicanas de cualquier edad.

En primer lugar, no todos los asesinatos de mujeres se clasifican como feminicidios debido a la negligencia de los ministerios públicos. En segundo lugar, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2017, realizada por el INEGI, el 98.3% de los delitos sexuales no se denuncian.

Si tomamos en cuenta que solo se denuncia el 1.7% de los delitos sexuales, la cifra real para 2018 sería 2 525 118 y para el primer semestre de 2019 ya llega a 1 486 882.

Con base en las cifras oficiales, en los primeros meses de este año, en México mataron a cinco mujeres cada dos días solo por el hecho de ser mujeres.

Y si tomamos en cuenta las cifras reales, en el mismo periodo se cometieron diariamente 8215 delitos contra la libertad y la seguridad sexual.

Para hacer aún peor la situación, la impunidad en los delitos denunciados es de casi el 99% y del 100% para los no denunciados.

Vistas así las cosas, las mujeres mexicanas tienen razones de sobra para preocuparse por su integridad física y para estar muy enojadas con una sociedad que aparentemente no reacciona con indignación ante lo que sucede y unas autoridades que no actúan con eficiencia y celeridad para prevenir y castigar los delitos sexuales que de repente son denunciados.

Y tienen más razones para estar furiosas si añadimos el hecho de que ellas tienen menos oportunidades laborales que los hombres; que dependiendo de la entidad federativa en que trabajen, les pagan entre un 17.1% a un 47.1% menos que a los hombres; que después de trabajar fuera de casa deben seguir haciéndolo al regresar a ella; y que en muchas comunidades, sobre todo en donde predominan los usos y costumbres, están sujetas a lo que digan los hombres de sus familias.
 

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Somos lo que hacemos y permitimos que otros hagan

No son un fenómeno reciente los tiroteos masivos en Estados Unidos, en donde un mínimo de cuatro personas resultan heridas o muertas en un mismo incidente.

De acuerdo con el sitio www.massshootingtracker.org, en lo que va de este año han ocurrido 297 tiroteos masivos que han dejado 347 muertos y 1163 heridos. Solo en los primeros cinco días del mes en curso, 37 personas murieron y 82 resultaron heridas en nueve tiroteos.

Los casos más difundidos este mes son los de El Paso (Texas), el 3 de agosto, y Dayton (Ohio), el día siguiente.

Sin embargo, no recibieron mayor atención mediática otros dos tiroteos porque no hubo muertos, solo cuatro heridos en cada incidente: el del 4 de agosto en Grenada (Mississippi) y el de ayer, en el barrio de Brooklyn de la ciudad de Nueva York.

A raíz de los incidentes del fin de semana pasado, nuevamente escuchamos a políticos republicanos y demócratas, empezando por el propio presidente Donald Trump, decir lo que suelen decir cada vez que ocurre algo similar: “Este evento no refleja lo que es el pueblo estadounidense”.

Sin embargo, el periodista Nestor Ramos, en un artículo que escribió el domingo para el diario The Boston Globe, opina lo contrario. En su texto intitulado Let’s admit it: This is who we are (Admitámoslo: Esto es lo que somos), escribe:

“Somos lo que hacemos repetidamente, y en este país lo que hacemos repetidamente es derribar a civiles con rifles semiautomáticos calibre .223. Los tiroteos masivos se acumulan uno encima del otro, ocurriendo tan cerca este fin de semana que las noticias por cable los cubren en pantalla dividida, como juegos de playoffs. Y así, de acuerdo con toda la evidencia disponible, esto es exactamente lo que somos. Es obvio si enfrentas la realidad. Los tiroteos masivos son tan cotidianos en la actualidad, que hasta es posible olvidar por completo las tragedias recientes, si es que no se tiene una conexión personal con una masacre en particular”.

“Ya es hora de admitir que esto es precisamente lo que somos: una nación que voluntariamente intercambia la vida de cientos de civiles inocentes por el acceso, sin trabas, a las armas más adecuadas para matarlos”.

Después de leer el artículo de Ramos pensé en la realidad mexicana. En el periodo enero-junio se han registrado 14 603 asesinatos, 76 252 lesiones con dolo, 448 feminicidios, 660 secuestros, 25 277 delitos sexuales, 373 903 robos, 98 258 denuncias de violencia familiar, 35 093 fraudes, 64 404 daños a propiedad ajena. 1 004 191 delitos en total. Además están la Estafa Maestra, Odebrecht, OHL, NAICM, corrupción, obras inconclusas pero pagadas al 100%, impunidad…

Ahora bien, no solo somos lo que hacemos, también somos lo que permitimos que otros hagan sin pagar las consecuencias de sus actos. Por eso, para no seguir siendo lo que hemos sido, debemos exigir castigo para quienes aprovecharon sus cargos públicos para enriquecerse sin que les importara resolver los múltiples y graves problemas nacionales; también debemos denunciar la corrupción y los conflictos de interés de funcionarios federales y locales que traicionan los propósitos de la 4T.

Por eso, para no seguir siendo lo que hemos sido, el presidente Andrés Manuel López Obrador debe atender esas exigencias y denuncias.
 

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La hipócrita izquierda mexicana, los feminicidios en Guanajuato y el pasivo laboral de Pemex

Hoy me acompañan Anayansi Moreno y Antonio Castro Quiroz. Hablamos de la hipócrita izquierda mexicana, los feminicidios en Guanajuato, la crisis financiera argentina que puede afectar a México, el pasivo laboral de Pemex. Mónica Uribe desmiente que el Papa Francisco haya negado el milagro guadalupano. Hugo González informa sobre los ganadores del concurso Wayra. Martha Guerra comenta los deportes. Enrique Ortega, director de Contenidos de Cosmo Ciudadano, invita al Foro Internacional sobre violencia en Internet que se realizará del 11 al 12 de agosto.

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Lunes, 28 de Julio 2014 - 19:15

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