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estímulos fiscales

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Se impulsarán zonas económicas especiales en México

Este fin de semana el Secretario de Hacienda Luis Videgaray dio a conocer que el gobierno federal enviará a la Cámara de Diputados la propuesta para crear las zonas económicas especiales en el sureste de México.

Las zonas económicas especiales son una estrategia para promover el crecimiento económico acelerado en zonas geográficas con un alto potencial y que van rezagadas en relación con otras zonas de un país.

Se trata de un coctel de medidas preferenciales en materia fiscal, aduanera, de infraestructura y de estímulos a la inversión, específicamente delimitadas a una zona geográfica.

Esta estrategia surgió en China hace poco más de treinta años, cuando se impulsó el desarrollo de ciudades y puertos que ahora son estratégicos; una medida que resultó ser muy efectiva para un país que en ese momento se estaba abriendo al mundo. Después de China hubo otros países en donde se replicó el modelo, a veces con resultados ambiguos, como es el caso de Polonia.

A pesar de que en los hechos sí han existido condiciones preferenciales en el norte del país que podrían hacernos pensar en una zona económica especial, la verdad es que en México nunca se ha implementado una zona económica especial de manera concreta y abierta. Esto llama mucho la atención por ser México un país miembro del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (NAFTA).

No está claro si las condiciones preferenciales fueron las que hicieron que ciudades como Ciudad Juárez se convirtiera  en un verdadero centro de atracción para empresas manufactureras de todo el mundo, o si esto ocurrió simplemente por su cercanía con los Estados Unidos y algunas medidas de estímulos que se dieron de manera local.

Con el anuncio del secretario de Hacienda este fin de semana, se presume que no serán simples medidas aisladas para estimular el desarrollo económico y la productividad en los estados Chiapas, Guerrero y Oaxaca, sino que se trata de una política de mayores dimensiones.

El anuncio de la intención de crear zonas especiales se da unas cuantas semanas después de que el CONEVAL diera a conocer los malos resultados en el combate a la pobreza, destacando que el sur es donde la incidencia de la pobreza sigue siendo mucho mayor que en otras zonas del país.

Presupuesto

Algo que hizo falta en relación con el tema de las zonas económicas especiales es la definición de dicha estrategia en materia presupuestal, sobretodo porque el anuncio se dio justo cuando el gobierno federal está preparando su paquete económico para el próximo año.

Es necesario contar con definiciones claras sobre una estrategia de semejante dimensión económica. Por el momento quedan algunas preguntas en el aire, ¿cuántos estados y qué zonas geográficas van a ser incluídos?¿Cuáles serán los estímulos fiscales?¿Cuánto presupuesto se va a destinar para la estrategia y desde qué dependencias?¿Será al amparo de nuevos programas o de programas que ya están operando?¿Qué papel juega la banca de desarrollo y qué necesidades concretas se van a atender?¿En qué ciudades se perfila que existe el mayor potencial para que esta estrategia funcione?¿Qué nivel de prioridad en materia de política económica tienen las zonas especiales que se planea impulsar?¿Qué obstáculos se planean eliminar desde el aparato burocrático para impulsar el emprendimiento y la innovación?

Por otro lado, las zonas económicas especiales no son una panacea y en algunos casos pueden volverse un dolor de cabeza para un gobierno central, pues hay muchas variables en el ambiente que pueden alterar el resultado esperado. Un ejemplo es la inconformidad de aquellos que quedan fuera de la zona especial y reciben un trato fiscal más exigente.

Uno de los argumentos más fuertes de los que están en contra de las zonas económicas especiales es que se crea un trato diferenciado e inequitativo para las ciudades que no están dentro de la zona especial.

Otro argumento en contra de las zonas especiales dirigidas desde el gobierno central es que en los hechos siempre surgen zonas económicas más exitosas que otras gracias al interés y la cooperación de los estados para explotar una ventaja geográfica o de infraestructura.

Un ejemplo que ya hemos comentado aquí es el del Bajío como el clúster más dinámico de la industria automotriz. Estados como Querétaro y Guanajuato traen un crecimiento económico que los pone nada más y nada menos que en el primero y segundo puesto del país, con tasas de crecimiento del PIB trimestral de 12.3% y 8.4% respectivamente.

Libertad económica

La libertad económica es el ingrediente esencial de las zonas económicas especiales, por lo que el potencial de las zonas especiales que se pretende impulsar en el sur de México debe ser analizado bajo esta óptica.

Entre los economistas, la libertad económica se entiende ahora como un prerrequisito del éxito de los países, y engloba aspectos muy concretos como: libertades civiles de los individuos, tamaño del gobierno, preservación de los derechos de propiedad, libertad del comercio internacional, baja regulación y estado de derecho.

De acuerdo con el Índice de Libertad Humana de 2015 (Human Freedom Index 2015),  recientemente publicado por el CATO Institute, el Fraser Institute y el Friedrich Naumann Foundation for Freedom, nuestro país se ubicó en la posición número 100 en el ranking mundial.

En ese mismo reporte se divide a los países en cuartiles de libertad humana, ordenando de mayor a menor libertad de las personas para ver la relación entre la libertad y el ingreso. Existe una relación muy fuerte entre el ingreso y la libertad de que gozan las personas para llevar a cabo sus proyectos.

En el primer cuartil, aquél en donde se ubican los países con más libertades para las personas, el promedio del PIB por habitante es de $30,000 dólares. En el segundo cuartil de libertad, el PIB promedio por habitante cae hasta $6,393 dólares; $5,416 dólares por habitante en el tercer cuartil y $2,615 dólares en el cuarto cuartil. En resumen, a mayor libertad que gozan los ciudadanos, el ingreso es mayor.

Con estos datos podemos darnos cuenta que la creación de las zonas especiales representa un reto enorme en materia de política económica y quizás el desafío más grande que tiene el gobierno federal es crear los incentivos correctos para incrementar la productividad en el sur del país, pero con estricto apego a los derechos de propiedad y las garantías civiles de los ciudadanos.

La estrategia de las zonas especiales representa un reto en sí misma, pues estamos hablando de estados donde prevalecen los usos y costumbres y donde éstos se defienden muchas veces al margen del estado de derecho. La llegada de nuevas inversiones se puede dificultar mucho si no se logra comunicar claramente los beneficios a los habitantes al mismo tiempo que se haga cumplir la ley de manera ejemplar.

Existen incontables ejemplos de programas o proyectos que fracasaron en muchos países debido a que no tomaron en cuenta el que los habitantes son quienes poseen mejor información sobre su propio entorno. Por lo tanto, los proyectos que se perfilen para las zonas económicas especiales deben estar alineados con las aspiraciones de los habitantes en materia económica, al mismo tiempo que son integrados de manera cabal en cada eslabón del crecimiento económico.

Es igualmente importante entender que las zonas económicas especiales son una medida de largo plazo, en la que los beneficios no podrán verlos esta administración o la siguiente. De tal manera, si son de corto plazo, las medidas quedarán en una historia más de simple erogación del gobierno; en el archivo de las buenas intenciones.

Con las zonas económicas especiales se deberán romper paradigmas para alcanzar un desarrollo incluyente para las capas más pobres y desfavorecidas de la población, por lo que una vez que se anuncie el diseño y los alcances de las zonas económicas especiales podremos evaluar con más precisión si tiene realmente un potencial de ser un punto de inflexión en materia económica.

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Fuentes:

http://www.inegi.org.mx/default.aspx

http://www.cato.org/

http://www.informador.com.mx/mexico/2015/601950/6/pena-confirma-propuest...

Fecha: 
Lunes, 24 de Agosto 2015 - 16:00
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Si yo fuera presidente (primera parte)

Hoy escribo esta nota con muy buen humor, con un optimismo desbordado y una mente soñadora y cándida. Quizá el café que me tomé esta mañana hizo algún efecto extraño en mi estado de ánimo. Quizá el día de hoy quiero alejarme un poco de mis actitudes críticas, de mis constantes inconformidades y mis recurrentes reclamos contra todo lo que sucede en el país.

Hoy quiero soñar. Quiero imaginar que por azares del destino y por extrañas circunstancias, he llegado a la presidencia de la república, y tengo la oportunidad de cambiar, si bien de manera poco ortodoxa, el statu quo que impera en nuestra sociedad.

Digo de manera poco ortodoxa, porque al ser esto un simple sueño guajiro, estoy suponiendo que puedo hacerlo sin tener que depender de nadie, sin tener que pedir permiso a nadie, y sin sufrir las consecuencias por meterme con los innumerables intereses de todos aquellos que mueven los hilos del país de alguna manera o de otra.

Por supuesto ustedes dirán: ¡Ahhh, otro dictadorzuelo! Y sí, en mi sueño me permito serlo, porque, después de todo, es mi sueño.

Pero, ¿y qué haría siendo presidente? Primero que nada debemos entender que el  mundo se mueve por y gracias a la economía. Un país inviable económicamente es un país fallido, y la economía la crean, la desarrollan y la estimulan las empresas. Por lo tanto la primera actividad sería estimular a las empresas. Grandes, medianas y pequeñas, todas gozarían de estímulos fiscales, productivos y de capacitación para sus empleados. Por ejemplo, el crear programas en los que las empresas contraten becarios recién salidos de las universidades para que estos empiecen a obtener la experiencia y los conocimientos necesarios para poder colocarse ya sea en esas mismas o en otras empresas, a cambio de beneficios fiscales (algo parecido a la propuesta del PVEM). Otro estímulo podría ser bajar el precio de los servicios como agua, luz, gas y otros combustibles para que las empresas pudieran invertir más en productividad y menos en el pago de servicios. Sin embargo obtendrían asimismo beneficios fiscales si adoptaran el uso de energías sustentables.  La contratación de personas de la tercera edad y discapacitados sería asimismo motivo para otorgar beneficios fiscales.

Estos beneficios podrían ser desde descuentos en el pago de impuestos hasta extensiones en el plazo de los mismos, o ambos. Aquellas empresas con certificaciones en materia de calidad (ISO 9000, ISO 14000, empresa limpia, etc.), empresas exportadoras, y aquellas que registrasen patentes y desarrollaran tecnología también serían beneficiadas. 

La lógica es que empresas más eficientes y con mayores recursos, generarían asimismo mayores empleos, trabajadores mejor pagados y por ende una mejor economía. En pocas palabras, haría exactamente lo contrario a lo que está sucediendo ahora.

Como ya me emocioné, en mi próxima entrega hablaré de lo que haría en cuestión de educación, otro rubro medular para el desarrollo del país.

Autor:

Fecha: 
Jueves, 13 de Agosto 2015 - 17:30
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¿Podrán las Zonas Económicas Especiales maquillar décadas de estancamiento?

A raíz de los sucesos de Ayotzinapa y las movilizaciones sociales que han surgido en torno a ellos, hace algunos días[1] el Presidente Enrique Peña Nieto anunció la creación de tres zonas económicas especiales en Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Michoacán, que se unirían a 10 disposiciones a nivel federal para fortalecer el Estado de Derecho. Sin embargo, la pregunta que habría que hacerse es: ¿podrán las nuevas medidas compensar décadas de estancamiento y olvido?

¿Qué es una zona económica especial?[2]

Una Zona Económica Especial (ZEE) es una región dentro de un país, con límites geográficos definidos, en la que existe un marco regulatorio distinto al del resto del país, que en teoría debería resultar más atractivo para las empresas. Su propósito generalmente es incrementar la inversión, la actividad económica y el empleo.

Las medidas

Las Zonas Económicas Especiales propuestas por el presidente se ubicarán en:[3]

captura_de_pantalla_2014-12-09_17.40.34.png

Fuente: Elaboración propia en base a Mensaje del 27 de noviembre de 2014 del presidente EPN.

Las ZEEs gozarán de:

1) infraestructura moderna,

2) condiciones de seguridad,

3) financiamiento preferencial de la Banca de Desarrollo,

4) facilidades adicionales para el comercio exterior, y

5) estímulos fiscales. 

En febrero conoceremos cuál será la legislación especial que garantizará estas características en las zonas económicas especiales, pues será cuando EPN presente la iniciativa para ello. Por lo pronto, algunas medidas complementarias se han dado a conocer:

  • Bancomext recibió 1,800 mdp para otorgar financiamiento preferencial en las ZEE.[4]
  • Para fomentar el turismo, se redujo en 50% el ya reducido costo de la Autopista del Sol y 32 mdp serán destinados por SECTUR para promocionar los destinos.
  • Como parte del Plan Nuevo Guerrero, los contribuyentes de Acapulco, Zihuatanejo, Taxco y Chilpancingo pueden posponer el pago de impuestos y obtener condonaciones de hasta 100% de multas de INFONAVIT.[5]
  • Los agricultores de Chiapas, Guerrero y Oaxaca tendrán un trato fiscal diferenciado.
  • Se apoyará a las normales rurales.
  • Un plan de empleo temporal beneficiará hasta 300,000 familias en Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

¿Por qué estos estados?

El objetivo primordial de las ZEEs y de las medidas anunciadas es reducir la pobreza que enfrenta el sur del país, generar desarrollo y, con ello, atacar el problema de la violencia y la erupción social que la aqueja. Por ello, las ZEE se establecerán principalmente en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, las entidades que tienen la mayor proporción de personas en situación de pobreza.

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Fuente: Elaboración propia en base a CONEVAL.[6]

Lo que es nuevo y lo que no es tan nuevo.

El esquema de la Zona Económica Especial es nuevo en México, pero en otros países ha existido desde hace varias décadas.

En China existen varias ZEE de distintos tipos que han tenido éxito en atraer inversión extranjera. Estas regiones cuentan con incentivos fiscales a la inversión, tienen mayor independencia en actividades de comercio internacional y regulaciones laborales especiales. Además, generalmente se encuentran cercanas a puertos y fronteras, o cuentan con infraestructura adecuada para el traslado de mercancías. El éxito ha sido tal que el país ha realizado convenios para establecer ZEEs en países africanos.

A pesar de la novedad, en México ya han existido esquemas similares a las ZEEs.

  • El más similar, es el régimen de Recinto Fiscalizado Estratégico, en el cual se pueden almacenar mercancías nacionales o extranjeras en un recinto, hasta por dos años, quedando estos bienes exentos del pago impuestos al comercio exterior y del cumplimiento de regulaciones y restricciones no arancelarias. Sin embargo, son muy pocas las empresas que han hecho uso de este régimen.[7]
  • Hasta el 2013, la región fronteriza contó con una tasa diferenciada de 11% de IVA, menores restricciones al comercio internacional (en la importación de automóviles, por ejemplo) y con la operación de empresas maquiladoras con un régimen fiscal especial.

Hay veces que no basta

Los incentivos fiscales del Plan Nuevo Guerrero, la tributación especial para los agricultores y, en general, los estímulos fiscales con los que contarán las ZEEs, pueden jugar un papel importante para atraer inversión a las regiones meta. Sin embargo, se debe tener en cuenta algunos aspectos:

  • Los incentivos pueden tener poco efecto sobre la inversión cuando se sitúan en contextos desfavorables[8] (en lugares poco comunicados, con poca infraestructura, violencia, agitación política, etc.). Habrá que hacer realidad las propuestas del discurso de EPN de mayores inversiones en infraestructura, educación e investigación y oportunidades de financiamiento para las empresas.
  • Las entidades también tienen incentivos fiscales y otros tipos de estímulos propios para la inversión. Será necesario evitar que otras entidades, en su afán de competir por inversiones con las entidades con ZEEs, establezcan incentivos que les generen pérdidas y que podrían no haber sido necesarios para que se concretara la inversión.

Conclusiones

El establecimiento de nuevos esquemas de tributación especial e incentivos fiscales en algunas zonas del país es contrario a la posición que este gobierno había tomado frente a estos temas. Recordemos que la Reforma Social y Hacendaria eliminó una gran cantidad de incentivos fiscales.

Los nuevos incentivos fiscales y zonas económicas especiales deberán acompañarse de otras medidas (inversión en infraestructura, educación e investigación) para lograr su objetivo. Además, es necesario que los recursos orientados a estas medidas y el otorgamiento de estímulos sean transparentes.

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[1] El jueves 27 de noviembre del 2014.

[2] https://www.princeton.edu/~achaney/tmve/wiki100k/docs/Special_Economic_Z...

[3] Mensaje EPN 27/11/14 http://www.animalpolitico.com/2014/11/el-mensaje-integro-de-pena-nieto-v...

[4] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/12/04/995812

[5] http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2014/epn-guerrero-normalista...

[6] http://www.coneval.gob.mx/Informes/Coordinacion/Pobreza_2012/RESUMEN_EJE...

[7] Ley Aduanera. Capítulo VII. Artículo 135-B

[8] James, Sebastian. Tax and Non-Tax Incentives and Investments: Evidence and Policy Implications. The World Bank: 2014

 

 

 

Fecha: 
Martes, 09 de Diciembre 2014 - 17:30
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