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ISIS contra México

Varios medios de comunicación nacionales y extranjeros se refirieron ayer a un nuevo video difundido por el Estado Islámico (ISIS) en el cual la organización terrorista reitera que Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudita, Turquía, Francia y sus aliados no podrán derrotarla nunca porque ella solo tiene un aliado, el más grande de todos, que es Alá.

En el el minuto 3:05 del video, que tiene una duración de 4:13 minutos, el locutor lanza un reto a sus enemigos diciendo “so bring it on, all of you!”, que en español significa algo así como “¡éntrenle, todos, que aquí los estoy esperando!”. Al tiempo que se escuchan estas palabras se ve una imagen en donde aparecen 60 banderas de distintos países bajo el título La Coalición Global contra el Estado Islámico. Las banderas aparecen distribuidas en seis filas y 10 columnas y entre ellas, en la sexta fila de la novena columna, se ve la que podría ser la de nuestro país. No pueden apreciarse bien sus detalles pero es claramente una enseña tricolor con una figura en su franja blanca central, similar a la mexicana. Una rápida investigación en el Internet indica que no hay otra igual en el mundo y queda claro que para el Estado Islámico México es uno de lo 60 integrantes de la coalición que se ha creado con el fin de destruirlo.

El que ISIS haya incluido a México en la lista de sus enemigos fue ampliamente comentado apenas se difundió el video. Lo mismo ocurrió en muchos países cuyas banderas aparecieron el mismo.

El lunes pasado escribí aquí que quienes pertenecen al Estado Islámico no quieren a los mexicanos, principalmente porque somos lo que ellos denominan infieles que merecemos morir en medio de los tormentos más dolorosos. Lo que ignoraba es que incluyeran a México entre los países de la coalición anti ISIS, lo cual es un error porque nuestro país no pertenece a la misma, según la lista de sus integrantes dada a conocer por el Departamento de Estado de Estados Unidos el 19 de septiembre de 2014.

De acuerdo a esa lista, forman parte de la coalición: Albania, Alemania, Andorra, Arabia Saudita, Australia, Austria, Bahréin, Bélgica, Bosnia, Bulgaria, Canadá, República Checa, Chipre, Corea, Croacia, Dinamarca, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, France, Grecia, Holanda, Hungría,  Irlanda, Iraq, Italia, Japón, Jordania, Kosovo, Kuwait, Líbano, Lituania, Luxemburgo, Macedonia, Malta, Marruecos, Moldavia, Montenegro, Nueva Zelanda, Noruega, Omán, Polonia, Portugal, Qatar, Reino Unido, Rumania, Serbia, Suecia, Turquía y Ucrania. Y también estas tres organizaciones: Liga Árabe, OTAN y Unión Europea.

México no está en la lista y, de acuerdo a un artículo publicado el 12 de noviembre de 2014 en el sitio de la revista estadounidense Foreign Policy, no ha contribuido en nada en la lucha contra el Estado Islámico (foreignpolicy.com/2014/11/12/who-has-contributed-what-in-the-coalition-against-the-islamic-state).

Nuestro país no forma parte de la coalición creada para enfrentar a ISIS pero el estado terrorista lo incluye entre sus enemigos a vencer y destruir. Ya lo dije: el Estado Islámico no nos quiere y nos reta a combatirlo. Tarde o temprano, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto deberá asumir una posición clara y decidida frente a una banda de fanáticos musulmanes que buscan convertirnos o eliminarnos.

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Jueves, 26 de Noviembre 2015 - 12:00
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La Tradición es la Excusa de los Infames

Morelia, 27 de Mayo 2015.-  Es mayo, el mayo de los atardeceres de oro sobre Morelia y de las grandes tormentas eléctricas por las noches. Llego a casa de regreso del trabajo y en ese automatismo, al cual llamamos de rutina, prendo la computadora y browseo los periódicos en línea, con esa rapidez propia del adicto a la actualidad. 

Estoy en Morelia, aquí vivo - entre nomadismo y elección afectiva transcurrieron 20 años y otras tantas primaveras de jacarandas en flor entrelazadas con camelinas.  Entre clases, libros, foros y reuniones de trabajo, a lo largo de estas décadas he escuchado el fragor de las “guerras” culturales y  asistido a las batallas intelectuales en que las armas son los feroces discursos  contra la modernidad, contra occidente, contra el pensamiento liberal y contra la democracia.

Estoy en Morelia, mas la red me transporta por el flujo de información de la Telepolis.

De conferencia en conferencia , entre un debate y otra entrevista de radio, he poco a poco descubierto la tiranía de la afirmación del “respeto de la diversidad cultural”, que se coloca como un discurso “moralmente” superior frente a los supuestos “maleficios de la Ilustración”, del “racionalismo europeo”  y de la “tradición burguesa de los derechos humanos”.

Abro el periódico en línea y leo la noticia de la conmoción que ha suscitado la entrada del Daech (“Estado Islámico”) a la ciudad de Palmira y de las atrocidades de las milicias yihadistas -actos de una barbarie de terror que ya son una “marca” de este grupo de terroristas fundamentalistas- contra las poblaciones civiles: “Los terroristas han matado a más de 400 personas y mutilado después sus cuerpos con el pretexto de que se negaban a acatar sus órdenes”[2] cita El País .

Estoy indignada. Y siento vergüenza. Quizás porque participé en la justificación multiculturalista, o a lo mejor porque callé desde la academia, el peligro de este discurso  multiculturalista en la construcción de un ataque sistemático contra todos los principios y opciones que a lo largo de los últimos 200 años nos han permitido construir un paradigma: una teoría  de derechos fundamentales, individuales, universales y erga omnes.  Paradigma que ha sido la gran fuerza motora detrás del carácter civilizador del derecho internacional público .

Navego por la actualidad y me indigno. Confieso que últimamente estoy permanentemente indignada.

Como parte integrante de la nueva tribu de los “activistas” de las redes sociales, corro a la computadora y firmo todos los manifiestos contra este crimen, contra otros crímenes, pensando que con la fuerza de millones de firmas la comunidad internacional nos escuchará. ¿Porqué dudar de la eficiencia de una “protesta” digital en cada clic del teclado?

En otros casos la presión internacional ya obligó a la activación de la “obligación de proteger”, ya salvó vidas errantes en los mares del Índico, en el Pacifico o en el Mediterráneo.  En otros casos, la intervención militar humanitaria ha permitido crear zonas de relativa protección, obligar a dejar pasar a las brigadas de socorro de Médicos sin Fronteras, establecido frágiles treguas en territorios en que la sangre y los cadáveres contaminan los ríos. Mas, en el caso concreto del Daech, parece ser que estamos de manos atadas por el pesado juego geoestratégico y por una enorme incapacidad para encontrar la voluntad de luchar.

Me indigno, y pienso  en todas las mujeres que en este preciso momento están detenidas, secuestradas, humilladas, violadas, asesinadas, chicoteadas en la plaza pública o lapidadas en nombre de un Dios, de una Ley, cuyo mensaje ha sido desviado, simplificado, maquillado para fundamentar una agenda política del terror y el pillaje de los fabulosos ingresos de los recursos naturales de las zonas de conflictos.

Pienso en todas las otras mujeres que, en otros países, pero bajo las mismas reglas de los tribunales de la Sharia, sufren y mueren. Pienso en las niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria. Y en las “novias” compradas por viejos déspotas en Chechenia. Y en las lapidadas de Yemen y de Arabia Saudita.

Pienso en la soledad de todas esas mujeres frente a la tradición, frente a la costumbre y frente a los discursos académicos, que desde Occidente, se han construido y que sirven de defensa de la tradición, de la primacía de los usos y costumbres para las “sociedades tradicionales”.  Y me indigno.

Reivindico que soy  culpable del “delito grave” de mi gran ignorancia de los sutiles y bellos razonamientos que entrelazan, en una hipnotizante danza conceptual,  “interculturalismo”, “multiculturalismo”, “diálogos pluriculturales” con  la negación de la posibilidad de “traducir” los derechos humanos “liberales” a otras culturas, sin la destrucción del colectivo. Reivindico mi imposibilidad para soportar a los alumnos atentos de Boaventura Sousa Santos o de Dusserl, lectores de los arcanos textos del pensamiento crítico, para los cuales, la universalización de los derechos humanos es un “vil efecto de la globalización”.

Pues yo me declaro “culpable” de la reivindicación de la globalización y de la universalidad de los derechos humanos y me indigno de la complicidad de la academia en el abandono a que condena a todos los pensadores y activistas no occidentales.

Como todos los que disfrutan amenamente, entre un café de Chiapas  y una copa de  vino blanco “alvarinho” - cuya  temperatura mido con la obsesión por lo fútil, propia  de quien vive en Paz- de la globalización me he quejado, no el pasado, de la maléfica perversión de las tradiciones y de la pérdida de la identidad cultural. Pues bien, en este preciso momento, me indigno que la globalización no haya penetrado lo suficiente para que todas las mujeres  puedan ser efectivamente protegidas y salvadas. ¡Sí! ¡Salvadas de la tradición! De la tradición de la indignidad y del orgullo de los infames que usan a la tradición como instrumento de muerte. 

Me indigno, en particular, con la traición de los intelectuales y del silencio de la academia.

El silencio de la academia y la no acción política de los científicos ante la actualidad y las grandes tragedias humanas han sido siempre la marca escarlata de la traición de los intelectuales y una segura señal de decadencia de las civilizaciones.

Escribo esta columna indignada, una crónica que difícilmente será publicada. Es tiempo de perder los confortables complejos de culpa heredados de nuestros abuelos colonizadores, de nuestros bisabuelos esclavistas, de nuestros tatarabuelos inquisidores y de nuestros fundadores cruzados. Nosotros no somos ellos. De ese pasado nos separan Adam Smith y la Declaración Universal de Derechos del Hombre. De ese pasado nos separan años de lucha por la emancipación de todos los seres humanos y por la dignidad, característica inherente a cada individuo.

Creo que es tiempo de abandonar el relativismo cultural embriagador y sereno de los turistas de la izquierda caviar. Regresamos de las últimas vacaciones en Egipto (país en que el 80% de las mujeres sufre la mutilación genital) con el cerebro lleno de pirámides y de lunas sobre el rosado desierto diciendo, a la hora del aperitivo con los amigos, cursiladas del género: “Quién soy yo para criticar... tenemos que entender que así son mas felices...son otras culturas......”

Sólo superficialmente son otras culturas — en la realidad, se trata de la prolongación de una cultura de la cual las mujeres “occidentales” ya fueron victimas (y continúan siendo victimas): la prolongación de la ancestral tradición del poder patriarcal absoluto que prohíbe a las mujeres las más elementales opciones. Sobre sus deseos, sobre sus movimientos, sobre sus pensamientos, sobre sus acciones y sobre sus cuerpos.

Señores, es altura de reconocer que en nuestra civilización contemporánea las mujeres son seres humanos dignos y respetables, sujetos de derechos y que aunque esto sea el fruto de la tradición “jacobina” y del espíritu burgués y liberal oriundo de la Ilustración y de la Revolución francesa, HOY, es un principio universal.

Espero ver el día en que estos principios hayan sido globalizados. Un día en que los gritos de las mujeres lapidadas, violadas, vendidas como esclavas a las ordenes de esa ley religiosa llamada “Sharia” serán solamente una memoria de un pasado infame. Todas las palabras son impotentes para describir esta tragedia cotidiana de los tiempos modernos.

Todas las palabras son indignas si en su última consecuencia justifican lo injustificable: el prolongamiento en el tiempo de la tradición de la indignidad.

Tradición que la perfecta excusa para los infames.

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[1]   Nota del The Guardian, http://www.theguardian.com/global-development/poverty-matters/2014/jul/0...

[2]   Nota de El País, http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/24/actualidad/1432...

Foto: Karim Sahib/AFP/Getty Images /The Guardian 

Fecha: 
Miércoles, 27 de Mayo 2015 - 18:00
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La Obligación de Proteger

¿Dónde están las voces de los que tanto se agitan sobre la cuestión de Gaza y que no han hecho otra cosa que mantener un silencio de piedra sobre la suerte de los palestinos de Yarmuk, de los cristianos de Siria, Nigeria y de Etiopía, de los Yazidíes de Irak, victimas del reino del terror del Daech (“Estado Islámico”)?

Morelia, Mich, 22 de Abril 2015.- La situación de las poblaciones civiles bajo poder del Daech (Estado Islámico) y de los refugiados es insoportable, el exterminio sistemático de las minorías, el genocidio, ya empezó, y el silencio de la opinión pública occidental es criminal.

De nuevo hay que hablar de la invisibilidad “relativa”, de los costes en sangre y vidas de las poblaciones no-occidentales, en los diversos teatros de guerra, en otros continentes. O sea, en la discrepancia entre una lectura “occidental” de los costes de la guerra y la lectura “periférica” de los mismos.

Una muerte de un soldado de las tropas de la coalición siempre es un titular de primera plana y del noticiero primetime, bajo el paradigma de la lectura ”occidental” de las pérdidas en hombres y en sangre . Y un punto de enfrentamiento seguro en los debates electorales de las campañas políticas en EE.UU. y en los países de la Unión Europea. La muerte de millares de civiles iraquíes, palestinos, kenianos, afganos, nunca sale de la pequeña nota enterrada en las entrañas de la noticia.

Además del elemento periférico, este silencio aumenta cuando el victimador es también musulmán. O sea, estas muertes de las víctimas del terror yadhista son prácticamente invisibles porque son parte de la “visión” periférica de los conflictos y porque son leídas bajo la miopía ideológica de lo que, un día, el gran pensador palestino Edward Said llamó de "orientalismo".

En su momento, lo que pasó con las pérdidas y las muertes iraquíes durante la invasión norteamericana, fue básicamente ignorado no sólo por los medios de comunicación “main stream”, pero también por las clases políticas de los diversos países que enviaron contingentes para la invasión y posterior ocupación.

Hoy, el silencio cómplice cae como una piedra sepulcral sobre los palestinos de Yarmuk, sobre los universitarios de Kenia, sobre las victimas de Boko Haram en Nigeria, sobre los cristianos degollados en Siria, Sudán y Etiopía.

Silencio de piedra (o silencio de los lobos) que contrasta con la(s) urgencia(s) humanitaria(s) de las poblaciones civiles en los diversos teatros de esta guerra atípica. La urgencia de hoy es llevar ayuda humanitaria y militarmente romper el control del Daech sobre el campo de refugiados palestinos de Yarmuk. La urgencia de hoy, es encontrar una política comunitaria que impida otras tragedias humanas de inmigrantes, otros naufragios en el Mediterráneo. 

Mañana, es bien verdad, tendremos otras emergencias y otros conflictos. La comunidad internacional tiene la obligación de proteger, bajo los paradigmas del derecho internacional humanitario. Nosotros, tenemos la obligación de exigir esa intervención en base al derecho internacional humanitario.

Hoy, es el día de responder colectivamente "Presente" a la hora de presionar para que los gobiernos democráticos y la ONU, en nuestro nombre, pongan un "ya basta" al terror al cual están sometidas las poblaciones civiles, en particular las minorías étnicas y/o religiosas, en los conflictos periféricos.

Es el momento para la comunidad Internacional, a través del Consejo de Seguridad, de cerrar filas contra el régimen medieval y contra la ideología del terror del Estado Islámico y de implementar el principio de la “Obligación de Proteger” inscrita en la nueva doctrina del Derecho Internacional.

La “Obligación de Proteger” es un Principio esencial de las normas aceptadas por los Estados a través del Derecho internacional y de su evolución en el marco de las Resoluciones de la ONU.

Estas normas no son solamente jurídicas: son parte importante del universo moral. La Nueva Doctrina de la intervención internacional y el concepto jurídico de la “Obligación de Proteger” colocan un caso interesante del diálogo continuo y fructuoso entre la Filosofía moral, la Filosofía Política y la Justicia global, a partir del cual argumentamos en este artículo que las normas aceptadas por los Estados a través del Derecho Internacional son parte importante del universo moral y de la civilización en el siglo XXI y, deben ser la base de la argumentación a favor del combate internacional contra el “Estado Islámico”.

Coloquemos entonces, en el centro del debate público, la cuestión de la actualidad de la nueva doctrina de la intervención internacional introducida por el concepto jurídico de la “Obligación de proteger” definido en los artículos 138 y 139 del documento final de la 60.a Cumbre de las Naciones Unidas, reforzada por la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad sobre Libia y por la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 18 de agosto de 2014 sobre el Daech (EI),  en un momento y contexto situacional  en que : 1.-en Siria, Bashar al-Assad continua por una represión militar brutal de la oposición civil a su régimen; 2.-en Nigeria, el grupo Boko Haram ataca sistemáticamente a las comunidades cristianas y, 3.- en que la emergencia del Estado Islámico (ISIS o Daesh) ha llevado la barbarie (véanse las decapitaciones, la venta de niñas como esclavas sexuales , la ejecución por la hoguera del piloto jordano, las decapitaciones de cristianos etiopes) al estatuto de “ideología”, al convertirla en estrategia propagandística de un movimiento islamista radical, cuya amenaza va más allá del esporádico atentado terrorista ya que cuenta con la agravante de, efectivamente, controlar un vasto territorio geoestratégico y disponer de recursos financieros substanciales para mantener un ejército y crear estructuras burocráticas administrativas.

Es evidente, en los  casos arriba citados (y con mayor acuidad en el caso del EI o Daech) que una intervención internacional o regional fundamentada en el Derecho Internacional es urgente y que debe ir más allá de la actual campaña de ataques aéreos quirúrgicos, operaciones especiales y ayuda financiera a los kurdos, liderada por Estados Unidos.

Como muestra, el examen crítico de las posiciones opuestas a la existencia de la “obligación de proteger” y a la urgente necesidad de aplicar este principio en la protección de las poblaciones bajo la bota del “Estado Islámico”, incluso cuando se acepten las diferentes orientaciones del Derecho internacional y la Ética, en la medida en que ambos se ocupan de cuestiones de justicia global, sus enfoques son pobres en el sentido en que ignoran o descartan las ideas de la otra esfera o ámbito de análisis.

Los abogados y juristas internacionales tienen que cuidar el riesgo de la deriva teórica, a partir de un conjunto de argumentos, principios y normas para evaluar el estado actual de la norma internacional, la promoción de cambios a la misma y la creación de instituciones para su ejecución.

Más allá de los académicos y especialistas en Derecho Internacional, debemos recorrer a la investigación ética, considerando que esta, también beneficia a los profesionales del Derecho y observar que la acción del EI, determinada por un discurso ideológico basado en el desmantelamiento, no sólo de los principios internacionales del bloque de los derechos humanos, sino también en una deformación, inclusive en un desconocimiento, del derecho consuetudinario de la guerra en el Islam, conlleva una lógica de terror totalitario que instala un proceso de genocidio contra las minorías y de represión barbárica contra los opositores que coloca un presente y claro peligro contra nuestro conjunto civilizacional.

Así que el Principio de la “obligación de proteger” no puede ser, ni debe ser, solamente un principio teórico. Tiene que ser un principio activo, tiene que ser un principio de defensa de la civilización. Recordemos que uno de los avances más significativos en nuestra comprensión de las obligaciones de los Estados de protección de los Derechos Humanos tuvo lugar cuando el Comité de la ONU sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobó la doctrina desarrollada por Henry Shue de “respetar, proteger y promover”.

Pero no podemos quedar solamente por una intervención militar. Debemos reclamar la tolerancia cero para los gobiernos, individuos, asociaciones y entidades bancarias que participan en las estructuras de financiación del terror. Tolerancia cero para los mercaderes de armas que alimentan la demanda de los grupos terroristas. Tolerancia cero para aquellos que compran las materias-primas de las zonas controladas por el Daech.

Tolerancia cero para con nuestros compatriotas que parten para luchar en las filas del Daech. Debemos exigir la organización de un tribunal especial, en el ámbito de las competencias de la CPI para juzgar los crímenes de guerra y de lesa humanidad de los líderes y combatientes del Daech.

Debemos abrir las fronteras y dar apoyo a los países limítrofes para que los refugiados sean recibidos, acompañados y tratados en los territorios de acogida e impedir que el “Mare nostrum” se transforme en un inmenso cementerio de personas que huyen las zonas de conflicto y buscan la salvación en Europa. El Mediterráneo nos debe unir en el esfuerzo de proteger a aquellos que ya han perdido todo.

Salgamos a la calle, en cada una de las capitales, en cada una de las ciudades, en cada uno de los medios de comunicación. 

Hoy ‪#‎TodosSomosRefugiados

 

Foto: Samuel Aranda “The Muslim Pietà”

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Miércoles, 22 de Abril 2015 - 17:00
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Ley Anticorrupción. Corrupción en Petrobras. Divorcio entre políticos y población

Esta tarde me deja plantado la informal candidata panista a la gubernatura de San Luis Potosí. En el estudio me acompañan Tere Vale y Luis Miguel González y comentamos sobre la Ley Anticorrupción, la corrupción en Petrobras, la informalidad de los candidatos a cargos de elección popular y el divorcio existente entre políticos y el resto de la población, el peligro mundial que representa el Estado Islámico. Yemy Zonana aplica un test.

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Miércoles, 25 de Febrero 2015 - 18:30
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Mi programa:

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La Iglesia en México y el Mundo

En esta semana, en medio de los prolegómenos del viaje papal a Filipinas y Sri Lanka, la Santa Sede se sumó a la condena por el asesinato de los cuatro caricaturistas de Charlie Hebdo, la revista satírica francesa cuyas viñetas sobre Mahoma fueron el pretexto para que los radicales islámicos irrumpieran violentamente en la sede de la publicación.

Hay que destacar que los caricaturistas de Charlie Hebdo también publicaron viñetas satíricas sobre Benedicto XVI  - una de ellas, con motivo de su renuncia, en la que abraza “amorosamente” a un guardia suizo -  y sobre Francisco, aunque con éste último se mostraron mucho más condescendientes.

La reacción del Vaticano con respecto a los hechos de París fue condenar los hechos, pero la respuesta se la reservó el Papa para la reunión que hoy tuvo con los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.

En el ínterin, trascendió en prensa que los servicios de inteligencia estadounidenses e israelí habrían prevenido al Vaticano sobre la posibilidad de que los territorios pontificios pudieran ser blanco de atentados por parte de radicales islámicos, lo que fue desmentido tanto por el padre Federico Lombardi como por los encargados de la seguridad del Estado italiano.

Por lo que toca a la tradicional reunión con el cuerpo diplomático, el Papa fue enfático en condenar el terrorismo y señaló que espera que “los dirigentes religiosos, políticos e intelectuales, especialmente musulmanes, condenen cualquier interpretación fundamentalista y extremista de la religión, que pretenda justificar tales actos de violencia”.

Para el Papa, la violencia es producto de una cultura que rechaza al otro, al que ve como objeto. A ello se suma que el ser humano, libre en esencia, se convierte en esclavo del poder, del dinero, de las modas, e “incluso a veces de formas tergiversadas de religión”, lo que ha provocado “una auténtica guerra mundial combatida por partes” en referencia a la serie de conflictos que han surgido en diversas partes del mundo. El Papa hizo alusión a Ucrania, al conflicto palestino-israelí, a Siria e Irak, Nigeria, Libia, República centroafricana, Congo, etcétra y no sólo en términos de conflictos bélicos, sino también en lo referente a la emergencia de epidemias como el Ebola.

En referencia a Israel y Palestina, el Papa habló sobre el diálogo en un clima de confianza mutua como el camino para superar las diferencias. Con respecto a Siria e Irak fue enfático en afirmar que la dramática situación es producto de del terrorismo fundamentalista en la zona, el cual rechaza a Dios, convirtiéndolo en un mero pretexto ideológico para acabar con el otro. Además, el Papa aseguró que un Medio Oriente sin cristianos, estaría “desfigurado y mutilado” y aprovechó para llamar a la comunidad internacional y a los gobiernos de la región a adoptar, en el marco del d derecho internacional, medidas concretas en favor de la paz y la defensa de los desplazados a consecuencia de la guerra y de la persecución religiosa, es decir las minorías cristiana y yazidí.

El Pontífice también se refirió a los secuestros de niñas en Nigeria, la guerra civil en Libia, Sudán y el Congo; las violaciones de mujeres y la trata de personas; la epidemia del ébola; los migrantes, prófugos y refugiados, especialmente en la cuenca del Mediterráneo, tema que tocó durante su intervención en el Parlamento Europeo el pasado noviembre en Estrasburgo. Y aludió un tema que atañe directamente a México y Centroamérica: los niños migrantes sin acompañamiento que marchan hacia Estados Unidos.

Sobre estos temas, el Papa aseguró que “Es necesario un cambio de actitud: pasar de la indiferencia y del miedo a una sincera aceptación del otro”, lo que requiere poner en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos ciudadanos nativos y garantizar la acogida a los inmigrantes.

No dejo pasar la oportunidad y aludió al tema de la familia, la que dijo, sufre el embate de la cultura individualista que promueve el descenso de la natalidad y privilegia formas diversas de convivencia, en lugar de promover la protección de las familias tradicionales.

Para finalizar, abogó por el diálogo entre Corea del Norte y del Sur, poniendo como ejemplo el caso de Cuba y Estados Unidos. Terminó citando el discurso de Pablo VI en la ONU en 1965, pidiendo un alto a la guerra.

Al parecer, éste fue el verdadero balance de las acciones de la Santa Sede en 2014.

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Lunes, 12 de Enero 2015 - 17:30
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Reunión inédita en París

Los terroristas islámicos de ciudadanía francesa que la semana pasada mataron a 17 personas e hirieron a otras 21 en París unieron ayer, aunque fuera por un solo día, a la mayoría de cristianos, judíos, musulmanes, budistas, ateos y demás ciudadanos franceses que creen en lo valores de la democracia y la libre expresión de las ideas y rechazan todo tipo de acto, terrorista o no, que atente contra dichos valores.

Aproximadamente 3.7 millones de hombres, mujeres y niños marcharon en diversas ciudades de Francia para recordar a las 17 víctimas de los terroristas, manifestarse a favor de la unidad de su país, y rechazar a quienes buscan dividir a los franceses. En París tomaron las calles unas 1.6 millones de personas, encabezadas por los familiares de las víctimas de quienes aparentemente actuaron por órdenes de la organización terrorista que se denomina Estado Islámico y su autoproclamado califa, el iraquí Abu Bakr al-Baghdadi.

Los crímenes que cometieron los hermanos franco-argelinos Saïd y Chérif Kouachi y el franco-senegalés Amedy Coulibaly también resultaron en algo insólito: la llegada a París de casi 50 jefes de estado y de gobierno que también marcharon por las calles parisinas para repudiar los ataques terroristas de los días 7, 8 y 9 del mes en curso.

Sin que su propia seguridad pareciera importarles gran cosa se manifestaron ayer contra el terrorismo islámico los primero ministros o jefes de gobierno de Albania, Edi Rama; Alemania, Angela Merkel; Bélgica, Charles Michel; Bulgaria, Boiko Borissov; República Checa, Bohuslav Sobotka; Croacia, Zoran Milanovic; Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt; Eslovaquia, Robert Fico; Eslovenia, Miro Cerar; España, Mariano Rajoy; Finlandia, Alexander Stubb; Georgia, Irakli Garibachvili; Grecia, Antonis Samaras; Holanda, Mark Rutte; Hungría, Viktor Orban; Irlanda, Enda Kenny; Letonia, Laimdota Straujuma; Luxemburgo, Xavier Bettel; Malta, Joseph Muscat; Noruega, Erna Solberg; Polonia, Ewa Kopacz; Portugal, Pedro Passos Coelho; Rumania, Klaus Iohannis; y Suecia, Stefan Lofven;

También de Europa los presidentes o jefes de estado de Kosovo, Atifete Jahjaga; Suiza, Simonetta Sommaruga; y Ucrania, Petro Poroshenko. Rusia y Austria fueron representados por sus ministros de Asuntos Exteriores.

Por el gobierno supranacional de Europa estuvieron los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; del Parlamento Europeo, Martin Schulz; de la Unión Europea, Donald Tusk; y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Por Israel llegaron a París el primer ministro Benjamin Netanyahu, suministro de Asuntos Exteriores y un parlamentario.

Cabe destacar que marcharon en París los jefes de estado de varios países cuya población es mayoritariamente musulmana: El rey Abdala y la reina Rania de Jordania; los presidentes de Mali, Ibrahim Boubacar Keita; Níger, Mahamadou Issoufou; y Palestina, Mahmud Abás. También los primeros ministros de Túnez, Mehdi Jomaa, y de Turquía, Ahmet Davutoglu, y los ministros de Asuntos Exteriores de Argelia y de los Emiratos Árabes Unidos.

De países africanos en donde el islam no es la religión preponderante estuvieron los presidentes de Benín, Thomas Boni Yayi, y de Gabón, Ali Bongo.

Brillaron por su ausencia los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Vladimir Putin. La ausencia del estadounidense parece que fue para resaltar que la lucha contra el terrorismo no solo es de Estados Unidos sino del resto del mundo.

Lo que vimos ayer en París es inédito. Ojalá marque el principio de una verdadera unión internacional cuyo objetivo sea acotar hasta donde se pueda al terrorismo, sea el islámico o cualquier otro.

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Lunes, 12 de Enero 2015 - 12:00
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