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La Chinkunguña, Dengue y ahora el Zika

 

Me ha llamado mucho la atención una campaña en los medios de comunicación de la Secretaria de Salud (SSa), sobre el virus de la Chinkunguña, ante el exceso de anuncios en la radio, televisión y medios impresos, me imagino que nos encontramos ante un estado de alerta nacional. Si fuese esa la razón, además de la campaña publicitaria debió haber sido complementada con información seria, a través de entrevistas con expertos en la materia, para explicar más detalladamente sobre la prevención, síntomas y tratamientos que la población mexicana debería atender de inmediato.

En busca de más información, acudí a investigar con especialistas en medicina, química e infectólogos, para que me explicaran más sobre este tema, el mosquito que trasmite el virus de la Chikunguña es a través de una picadura, el cual debió haber estado infectado, y que según cifras de cada 4 personas que son picadas, una puede adquirir dicho virus, dependiendo de su sistema inmunológico. Este mosquito (Aedes aegypti y albopictus) es el mismo que trasmite los virus del Dengue y ahora el Zike, su potencial de propagación es alto lo que se traduce como un riesgo epidemiológico. El Dengue es el virus que más se propaga en la población e incluso el más peligroso, pues va acompañado de hemorragias externas e internas, que pueden llevar hasta la muerte.

Ya que los tres virus se presentan por el mismo vector; lo más importante para su control es la prevención y la eliminación del mosquito, a través del saneamiento ambiental, fumigaciones, eliminaciones de todo estancamiento de agua, ya que son caldo de cultivo para la producción de los mosquitos. Como no se cuenta con un tratamiento definitivo, como una vacuna, solo queda tratar el cuadro sintomático, fatiga, dolor de cabeza y articular, y lo más importante el cuadro de la fiebre (pues la temperatura pasa de los 39 °C) y la suspensión del ácido acetilsalicílico (conocido popularmente como aspirina) por el riesgo del sangrado.

Según el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece), la Secretaria de Salud de México estuvo utilizando insecticidas que resultaron ineficaces contra el mosquito del dengue, chikunguña y ahora el Zika. Un análisis reveló que el mosquito es resistente a los piretroides, y en 2015 comenzó a usar organofosforados ycerbamatos, que dieron  mejores resultados en Guerrero, Chiapas, Michoacán, Tabasco y Yucatán, donde es mayor la presencia del mosquito.

En los últimos años la transmisión ha aumentado de manera predominante en zonas urbanas y se ha convertido en un importante problema de salud pública. En la actualidad, más de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad.

La primera referencia de un caso de Dengue, aparece en una enciclopedia médica china en el año 610, que describe una especie de “agua envenenada” asociada a insectos voladores, que tras sus picaduras provocaban unas fiebres muy elevadas. Este virus se extendió fuera de África, entre los Siglos XV y XIX, debido al desarrollo de la marina mercante y la creciente migración de las personas. El reporte más antigua de una epidemia del Dengue data de los años 1779 y 1780, cuando asoló a Asia, África y América del Norte.

La marcada expansión del Dengue en el mundo se dio en la Segunda Guerra Mundial, ha sido atribuido a la disrupción ecológica, se haya extendido en nuevas áreas geográficas y se haya convertido en una enfermedad emergente y preocupante en nuestro tiempo, por las nuevas formas mortales de fiebre hemorrágica, por primera vez reportadas en Filipinas en 1953.

A principios de los años 2000, el dengue se ha vuelto la enfermedad más común de las transmitidas por los mosquitos, y que afecta a los seres humanos, después de la malaria. En la actualidad existen alrededor de 40 millones de casos de dengue y varios cientos de miles de casos de dengue hemorrágico cada año. Hubo un brote grave en Río de Janeiro en febrero de 2002 que afectó a alrededor de un millón de personas.

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Martes, 08 de Diciembre 2015 - 18:00
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Alzheimer, la memoria perdida

Una fría mañana de 1901, una desaliñada y desorientada mujer entró con premura al Hospital Psiquiátrico de Frankfurt y se dirigió apresuradamente al consultorio del Dr. Alois Alzheimer. Saludó con enfado a la enfermera y en forma atropellada penetró al pequeño privado del doctor. Se arrojó a sus brazos y sin mayor preámbulo y entre sollozos exclamó: ¡Dr. Alzheimer, estoy perdiendo la razón!! Auguste Deter de 51 años todavía agitada describió con detalle sus alucinaciones, su dificultad para hablar con fluidez, su desorientación y sus olvidos que cada vez eran más frecuentes. Alzheimer la escucho con atención, la calmó y consoló, la tuvo como paciente otros cinco años, hasta que ella murió, el 8 de Abril de 1906.

Alois Alzheimer tenía gran interés en el caso de la señora Deter y consiguió el permiso familiar para hacerle la autopsia. Las regiones temporales del cerebro habían perdido su estructura, estaban esponjosas, muy difíciles de manipular. En esa época  la metodología para realizar investigación era muy limitada, todo se resumía a técnicas microscópicas y tinciones a base de sales de plata. El examen histológico reveló neuronas alteradas y deformes, con rugosidades nodulares distribuidas a lo largo de los axones y otras estructuras en forma de placas que resultaron ser polipéptidos adosados al tejido neuronal, era lo más notorio que podría conseguirse en esos tiempos. Posteriormente, se demostró que dichas placas son las que inician la mayoría de los trastornos característicos del síndrome. Las placas están formadas por péptidos (de 39 a 45 aminoácidos) que se asemejan a collares donde los aminoácidos son las cuentas y pueden ser de diferente color y tamaño, dando lugar a una estructura definida en los cerebros normales. En los pacientes con Alzheimer, los aminoácidos han mutado y por lo tanto la secuencia no es la misma, y el polipéptido esta deformado provocando el desacople y el funcionamiento irregular de moléculas especificas llamadas neurotransmisores. Dicho desajuste es lo que produce las alteraciones neuromotoras y la degeneración de las neuronas. Al parecer este proceso es irreversible, una vez iniciado no existe la posibilidad de aminorarlo. Por eso es muy importante diagnosticar el Alzheimer en su fase temprana, ya que la mejor posibilidad de tratamiento está enfocada a evitar la formación de las placas anormales, porque éstas una vez establecidas ya no se pueden corregir.

La iglesia y los políticos manipuladores por siglos han tratado de convencernos que todos somos iguales y que por lo tanto reaccionamos igual, existen muchas evidencias para probar lo contrario, pero para efectos del tema diremos que no hay dos personas con Alzheimer que presenten los mismos síntomas o la misma intensidad en el desarrollo de esta enfermedad. La expectativa de vida es de tres a nueve años, dependiendo de la etapa en que se haga el diagnóstico. Este se realiza teniendo en cuenta los antecedentes clínicos, la disminución en los niveles de colinesterasa (inhibe la transmisión del impulso nervioso),  o una tomografía computarizada del cerebro. Muy recientemente, investigadores de las universidades de Oxford y el King’s College en Londres han desarrollado una prueba diagnóstica que solo utiliza una pequeña muestra de sangre, su limitante es que solo ofrece el 87% de confiabilidad, pero es lo mejor que se tiene en la actualidad. Un dato colateral muy importante que arrojó esta serie de investigaciones es que la enfermedad empieza a afectar el cerebro muchos años antes de que se manifiesten los primeros síntomas, de tal manera que existe la posibilidad de detectarla con anticipación. Esto abre un sinfín de posibilidades pero primero habrá que optimizar el grado de confiabilidad de la prueba, tal como se describe en Alzheimer & Dementia.1

En términos generales podemos decir que los síntomas más característicos de la enfermedad son:

  • Pérdida de la memoria reciente (datos, nombres, incidentes, etcétera).
  • Dificultad para realizar labores simples (capacidades cognoscitivas).
  • Dificultad para recordar y usar las palabras y la expresión de las ideas.
  • Pérdida acelerada de la capacidad para leer y escribir.
  • Pérdida de coordinación neuromuscular, haciendo que el paciente dependa absolutamente de alguien que lo alimente y lo atienda en sus funciones básicas.

La degeneración neuronal y el desajuste de las moléculas proteínicas conllevan a una serie de impedimentos fisiológicos básicos como el descontrol de los esfínteres, la coordinación muscular básica para resolver las actividades de la higiene personal y la pérdida acelerada de las capacidades cognoscitivas y perceptivas2. Es un ser humano encerrado en un caparazón sin control, que no tiene conciencia ni movilidad, que no alberga esperanza y que no tiene registro. El paciente existe sin vivir hasta que una enfermedad cualquiera se apiada de él o ella y los lleva al descanso eterno.

Esta infortunada creatura apenas tendrá los alientos para morir, dejándonos una serie de reflexiones y planteamientos acerca de nuestra propia realidad y lo lábil y efímera que es nuestra existencia.

El Alzheimer fue descrita por médicos griegos y romanos y se le relaciona con la demencia senil, ellos pensaban que era un mecanismo de selección natural para que los viejos no perduraran. La enfermedad ataca a las personas mayores de 60 años, no tiene cura y es una maldición moderna que transforma a la muerte en una bendición sublime, no solo para el paciente sino para todos los que lo rodean.

La persona encargada del enfermo enfrenta un gran impacto emocional, social y económico que es muy difícil de sobrellevar sobre todo porque el paciente está totalmente incapacitado y requiere una atención las 24 horas del día.  Se calcula que en el mundo existen alrededor de 35 millones de personas afectadas con Alzheimer, de los cuales 500,000  son mexicanos. Desafortunadamente, las cifras suelen ser un mal pronóstico, pues cada año se aumentan 8 millones de pacientes, la situación es apremiante, es una carrera contra el tiempo, ya que es la tercera causa de muerte en los EUA, después de los trastornos cardiovasculares y el cáncer.

No se sabe a ciencia cierta que causa el Alzheimer, en algunas personas se han comprobado mutaciones en los polipéptidos alterados que afectan la plasticidad de las proteínas. Otras causas podrían ser los cambios en la estructura del cerebro ocasionados por la edad.  También pudiera ser la combinación de la genética, algunos factores ambientales y la edad. Existen evidencias indirectas que  señalan que esta enfermedad está latente durante mucho tiempo y de repente se manifiesta en forma agresiva e incontrolable en función de la edad.

Diversos laboratorios de investigación clínica y farmacéutica se han dedicado a encontrar diversas vías para combatir la enfermedad, algunos están buscando la manera de prevenir la aparición de las proteínas anormales, otros tratando de entender la genética y los factores ambientales que inciden en la enfermedad, otros tantos tratando de entender los mecanismos celulares con el fin de regular la actividad de los neurotransmisores. Sin embargo, el problema con esta enfermedad es que no tiene un patrón definido, los síntomas son inespecíficos para cada persona y los tratamientos medicinales tienen diferentes efectos, lo cual hace el tratamiento impredecible e inestable.

Al igual que la peste bubónica, la sífilis, la gripe asiática, el SIDA y el ébola; esta enfermedad tiene siglos y es un verdadero desafío al entendimiento del hombre y perdura como un mal que lo ha doblegado y lo ha humillado con una muerte horrible, como si quisiera recordarle que no es lo máximo de la creación.

Para aquellas personas que tienen la necesidad de cuidar a un paciente con síntomas de Alzheimer u otra enfermedad neurodegenerativa o incapacitante, les recomiendo consultar: www.nia.nih.gov/alzheimer.

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Referencias

Saltlecker Martina et al. Alzheimer’s disease biomarker discovery using SOMA scan multiplexed protein technology. Alzheimer & Dementia 10, 2014; 724-734
CDC Alzheimer’s.

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Fecha: 
Lunes, 23 de Noviembre 2015 - 16:30
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Un virus sospechoso

En las últimas cuatro semanas han aparecido reportes de una epidemia viral que ha causado 11 muertos en Corea del Sur. Existe gran alarma entre la población ya que el primer caso se reportó el 20 de Mayo y a la fecha se han documentado 34 casos más, donde 11 de ellos han muerto. Algunos de los pacientes infectados estuvieron en el mismo cuarto por tan solo unos cuantos minutos y eso fue suficiente para que se infectaran. La rápida acción de este virus sugiere que es una cepa muy agresiva o bien que los Coreanos son muy susceptibles a esta infección. A la fecha se han cerrado más de 200 escuelas y más de 1300 personas están en cuarentena. Las autoridades están desinfectando y aplicando los protocolos de seguridad para evitar que la infección se expanda. El agente infeccioso es el virus MERS – CoV (Middle East Respiratory Syndrome CoronaVirus), también llamado Flu de los Camellos, cuyos antecedentes datan desde el 2012, año en que se aisló y se identificó en por primera vez en muestras de esputo humano en Arabia Saudita.

Cuando un agente infeccioso inocula a su huésped, éste desarrolla anticuerpos, es un mecanismo típico de defensa para prevenir otra infección. En algunos casos de la infección con MERS, los pacientes no desarrollan anticuerpos, haciendo más difícil detectar la fuente de contaminación. Aun se desconocen las causas de esta respuesta.

Los orígenes de este virus son muy inciertos, al parecer, diversas especies de murciélagos Arabes son portadores habituales del virus, sin que éste les cause daño alguno. El MERS es un virus multivectorial, pues se ha demostrado que infectan a los camellos y dromedarios que después de un tiempo de incubación suelen manifestar los síntomas. Posteriormente, los humanos en estrecho contacto con los camellos, adquirirán la infección y así se continuara el contagio de persona a persona. Algo poco usual es que hasta un 20% de los pacientes se convierten en portadores asintomáticos, es decir, no presentan síntoma alguno de la infección a pesar de que se les han identificado anticuerpos en su sangre.

Los síntomas clásicos de la infección son: tos aguda, fiebre, dificultad para respirar, los pacientes viejos y los inmunosuprimidos presentan síntomas más agudos. El 2 de Octubre del año pasado, una mujer proveniente de Qatar llegó al aeropuerto de Viena enferma de MERS donde contagió a otras dos personas, es posible que las autoridades Austriacas hayan contenido la infección pues no se obtuvieron más reportes, sin embargo, se siguen investigando los contactos personales de la mujer antes y durante el vuelo.

La Organización Mundial de la Salud (WHO) en su informe del primero de Junio de este año reportó 1154 casos comprobados con exámenes de laboratorio que ocasionaron 434 decesos. Las autoridades Coreanas han reportado 35 contagiados de los cuales han muerto 11 al escribir este artículo. Uno de los parientes de un coreano infectado viajó recientemente a China, llevando el contagio consigo. Las autoridades Coreanas informaron de inmediato a las Chinas quienes están investigando los contactos personales de este paciente durante su trayecto y estancias en China. Las últimas dos víctimas del MERS se han reportado en Arabia Saudita y Qatar, respectivamente.

Las autoridades Sudcoreanas han facilitado muestras del virus a otros laboratorios en Hong Kong y Holanda para su estudio genético. Mientras tanto, estudios preliminares de investigadores de la Universidad Fudan, en China han descubierto dos péptidos (secuencia de aminoácidos con funciones diversas) que al parecer son los responsables de la adherencia y el paso del virus a través de las membranas celulares. Es factible que uno de los péptidos pueda inhibir la adherencia del virus a la célula, inhibiendo así el mecanismo de la infección. Obviamente, estos hallazgos están en una etapa preliminar y hay que esperar.

Surge de inmediato la pregunta:

 ¿Qué nos podría importar el MERS si todo lo anterior está muy lejos de aquí?

Desafortunadamente vivimos en un mundo muy complejo donde la gente viaja con exceso y donde los negocios son parte importante en la economía de los países. Los virus y otros patógenos no tienen fronteras, atacan a su presa donde la encuentran, si esta abatida, deprimida o inmunosuprimida, mejor para ellos, opondrán menor resistencia. Los contagios virales tampoco tienen horario, pueden suceder a cualquier hora, en cualquier lugar y en cualquier ambiente, son por demás impredecibles.

Lo más sospechoso de estos virus es que parecen visitas incomodas, es decir; vienen, atacan y desaparecen, no se sabe más de ellos. Es el caso del SARS y el MERS, ambos de la familia de los Coronavirus, que se caracterizan por ser virus pequeños que infectan una especie animal o a los humanos pero no a dos especies a la vez.

En esta ocasión, el caso del MERS es una total novedad, pues es endógeno en los murciélagos y éstos a su vez infectan a los camellos y éstos a los humanos. La alta capacidad de infección es poco usual y su versatilidad desafía la definición clásica de los virus, que solo infectan a una especie determinada. Ambos virus atacan las vías respiratorias causando diversos trastornos según el estado del paciente, las vías de contagio son: por contacto directo de persona a persona, de objetos a personas y por medio de aerosoles; es decir mecanismos de dispersión muy difíciles de prevenir. En ocasiones los virus debilitan tanto a los enfermos que posteriormente adquieren otro patógeno que termina por causarles la muerte..

En el 2002, el SARS en China infectó a más de 8000 casos y causó aproximadamente 774 muertes en tan solo un año. El contagio se diseminó a otras partes del mundo y ya después no se ha sabido nada de él. Sin embargo, como un nuevo modelo, ha aparecido el MERS con una capacidad infecciosa mayor, multifacético capaz de infectar y reproducirse en tres especies diferentes y con una agresividad extremada, como si alguien lo hubiera diseñado para ser más efectivo.

En Marzo y Abril del 2009 sucedieron dos hechos extraordinarios en la vida de los Mexicanos, por primera vez fueron obedientes a las autoridades ante la amenaza de la pandemia causada por el virus H1N1. La ciudad de México se paralizó absolutamente, toda actividad pública, religiosa, cultural y de diversión fueron suspendidas durante 7 largos días, todos permanecieron en sus casas inmóviles en espera de las noticias. El control sanitario fue todo un éxito, la pandemia solo dejo un saldo de 97 casos confirmados y aproximadamente 170 muertos, de los cuales solo en 8 se demostraron las evidencias del contagio.

Posteriormente, científicos británicos y de Hong Kong reportaron que el genoma del H1N1 era una mezcla de genomas de cerdo, humano y aves, sugiriendo la posibilidad de un virus artificial. A la fecha la serie de virus semejantes al HN va en al 9 (o sea el H7N9 que ataca a las aves Chinas).

Investigadores Norteamericanos y Holandeses declararon en 2012 haber manipulado el virus H5N1 para incrementar su capacidad infectiva entre los humanos. Después de estos hechos entenderemos que los terroristas no son tan malos ni los científicos tan bien intencionados.

El Hombre también secreta lo inhumano.
Albert Camus

 

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Lunes, 22 de Junio 2015 - 16:30
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De 1935 - Se funda Alcohólicos Anónimos

Alcohólicos Anónimos (estilizado como AA) es un movimiento internacional de ayuda contra el alcoholismo fundado en 1935 por William Griffith Wilson y Bob Smith en Akron, Ohio (EE.UU). Consiste en comunidades de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver el problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. Para ser miembro el único requisito que se requiere es el deseo de dejar la bebida. Es una asociación sin ánimos de lucro y sin afiliaciones a religiones o partidos políticos. Este movimiento se rige por 36 principios, los cuales se dividen en 12 pasos, 12 tradiciones y 12 conceptos para el servicio mundial. Otra de sus características descollantes es que tiene prohibido estatutariamente recibir cualquier tipo de ayuda económica pública o privada, ni subvenciones ni donaciones. Se sostiene con las contribuciones, de ordinario muy pequeñas, de sus miembros. Éso garantiza su independencia de cualquier organismo, público o privado.

Alcohólicos Anónimos surgió el 10 de junio de 1935 en Akron, en una reunión entre Bill Wilson, un corredor de bolsa de Nueva York y el Dr. Bob Smith, un eminente cirujano de esa ciudad. Ambos tenían graves problemas con su manera de beber. Bill había permanecido sobrio por 6 meses y ese día el Dr. Bob tomo su última copa. Ese día dos alcohólicos se reunieron para conseguir la sobriedad. En la actualidad se calcula que hay alrededor de 116,000 grupos y más de dos millones de miembros en el mundo que han logrado su recuperación a través de esta comunidad.

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Viernes, 10 de Junio 2016 - 09:40

Efemérides:

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Dos buenas noticias

Alrededor del mundo ocurren cosas buenas que no son suficientemente difundidas. Hoy es viernes y para enfrentar con ánimo un fin de semana que se ve difícil, comparto dos buenas noticias que detecté al navegar la red.

14 años después de que Portugal descriminalizara el uso de la heroína y el país comenzara a enfocarse en los programas de tratamiento en lugar de los de castigo, el número total de personas que usan drogas en ese país ha caído por más de un tercio. En 2001, los críticos de la despenalización estaban preocupados de que las tasas de adicción a las drogas se dispararían, pero no sólo han bajado, la tasa de adicción a la heroína se ha reducido a la mitad. Las infecciones de HIV que se transmiten por el uso de agujas hipodérmicas compartidas, también se han reducido a la mitad, mientras que el número de muertes relacionadas con las drogas se ha reducido en un 75%. Bajo la ley de despenalización, a los usuarios se les permite poseer un suministro de 10 días de drogas ilícitas -cualquier cosa desde mariguana a heroína- y aquellos que están en posesión de más de eso son enviados ante una comisión conformada por tres personas. La comisión decide si multar o proporcionar un tratamiento, y opta por el tratamiento en cuatro de cada cinco casos. Cerca de 25 países han reducido las sanciones penales por el uso de drogas desde que Portugal cambió su enfoque en torno a las drogas ilícitas, de un asunto penal a uno de salud pública. La información de este logro puede leerse en mic.com/articles/110344/14-years-after-portugal-decriminalized-all-drugs-here-s-what-s-happening

Una enfermedad que puede causar defectos de nacimiento, incluyendo ceguera, sordera y defectos congénitos del corazón, ha sido erradicada de América. Después de que más de 250 millones de adolescentes y adultos recibieran inyecciones en una agresiva campaña de diez años, gracias a los programas de vacunación que utilizaron la vacuna triple viral (SPR) en 32 países oficialmente se ha eliminado la rubeola en la región, que incluye América del Norte y del Sur y el Caribe. La rubeola, también llamada “sarampión alemán”, generalmente causa síntomas leves pero las mujeres embarazadas que la contraen pueden sufrir un aborto y sus hijos pueden padecer una amplia gama de defectos de nacimiento. Aparte de viajeros que llegaron de fuera de los 32 países, no se han reportado casos de rubéola en América desde 2009. Esto hizo que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declararan erradicada a la enfermedad en la región que se extiende desde Groenlandia hasta los bordes de la Antártida. La rubeola es apenas la tercera enfermedad prevenible por vacunación que ha sido eliminada de América. La viruela fue erradicada en 1971 y la polio en 1994. El sarampión, las paperas y la rubéola son prevenibles con la misma vacuna SPR. Cada inyección cuesta un poco más de un dólar. El próximo objetivo de la OPS es la eliminación del sarampión. Información completa de esto puede leerse en www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=10798%3Aamericas-free-of-rubella&catid=740%3Anews-press-releases&Itemid=1926&lang=es

¡Feliz fin de semana!

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Viernes, 05 de Junio 2015 - 12:00
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Tabaquismo: más que un mal hábito, una epidemia

Por su amplio consumo, el tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública en el mundo, al punto que el tabaquismo se ha convertido en la principal causa de muerte prevenible.

Este domingo 31 de mayo se conmemoró el Día Mundial sin Tabaco, una iniciativa de la ONU para frenar el avance de esta adicción. La temática de este año giró en torno al incremento de los cigarros ilegales.[1] Lo anterior, debido a que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el mercado del tabaco ilícito representa hasta 1/10 parte de los cigarros consumidos en el mundo.[2] Cabe señalar que en México, esta cifra asciende a un 17% y la mayor parte de los productos de tabaco ilegal provienen de Paraguay, con marcas como Carmel, Marshall, John Black, entre otras.[3]

Panorama mexicano[4]

El tabaquismo es una de las adicciones más comunes debido a que su consumo se ha normalizado en la sociedad. Entre los mexicanos:

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Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta Nacional de Adicciones de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic).

  • Más aún, un 9% fuma en promedio 6 cigarros diariamente.[5]
  • 11% fuma su primer cigarro durante la media hora después de despertarse, lo que indica un grado de adicción muy alto.
  • El 12% de los adolescentes es fumador activo, a pesar de que la venta de tabaco a menores está prohibida.

El tabaquismo también pone en riesgo a la población no fumadora que inhala químicos tóxicos que se encuentran en el humo del cigarro. En nuestro país, el 36% de los mexicanos es fumador pasivo, es decir, está expuesto al humo del tabaco ambiental.

Algunos datos interesantes[6]

¿Quiénes? El tabaquismo es más común entre los hombres (31% es fumador activo) que entre las mujeres (13%). A diferencia de los países desarrollados, donde los habitantes de los barrios con mayores carencias consumen más tabaco, en México los mayores consumidores son los que viven en las colonias con menos carencias.

¿Cuál? La marca más popular es Marlboro/Marlboro blanco.

¿Cómo? 1 de cada 4 consumidores de cigarro los compra sueltos.[7] A pesar de que la ley prohíbe la venta individual de cigarros,[8] el incremento de este hábito en los últimos años (de 17% a 25% entre 2008 y 2012) podría indicar cierto grado de éxito de algunas políticas de control del tabaco, que originan que las personas decidan fumar menos, y por ello no comprar cajetillas completas.

¿Dónde? el Distrito Federal es la región que presenta la mayor proporción de fumadores activos con una prevalencia de 31%, mientras que en los estados del sur (Yuc., QRoo, Cam, Chis, Tab) sólo es de 13%.

Una amenaza para la salud y el bolsillo[9]

Cada consumidor de tabaco en México gasta $5,110 al año en cigarros.[10] Pero el tabaquismo no es sólo un problema de quien lo sufre, además de que sus efectos sobre la salud van más allá de la adicción.

118 personas mueren diariamente en México a causa de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Esto significa que alrededor de 43,000 muertes podrían ser evitadas cada año con esquemas de tratamiento de la adicción. Los fumadores viven en promedio cinco años menos que el resto de la población.

captura_de_pantalla_2015-06-02_17.59.15.png
Fuente: Elaboración propia en base a http://media.controltabaco.mx/content/2013/Tabaquismo_en_M%C3%A9xico.pdf
*EPOC- Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (incluye al enfisema).

Los costos también son económicos y no sólo recaen en los adictos al tabaco. Al sistema de salud le cuesta 61,353 mdp cada año tratar las enfermedades derivadas del consumo del tabaco o de la inhalación de su humo por fumadores pasivos.

Medidas contra el tabaquismo

En la última década, México ha establecido una serie de medidas para prevenir la dependencia al tabaco que han brindado resultados mixtos: Las encuestas sobre adicciones no han mostrado una disminución en el porcentaje de fumadores activos (que se mantiene alrededor de 22%). Sin embargo, existen indicios de que el consumo individual se ha reducido: El promedio de cigarros diarios fumados se redujo de 8.3 a 6 entre 2000 y 2012[11]

En mayo del 2008, se lanzó la Ley General para el control del Tabaco, en cumplimiento con un Convenio de la OMS,[12] que establece las especificaciones sobre el empaque y la mercadotecnia de los cigarros. Ésta prohíbe la publicidad de cualquier producto de tabaco, salvo en revistas para adultos, comunicación por correo o dentro de establecimientos exclusivos para adultos. Además, con ella, las cajetillas deben:

  • Contener frases e imágenes de alto impacto, formuladas y aprobadas por la Secretaría de Salud.
  • Mostrar un número telefónico de información para dejar de fumar.
  • Evitar términos engañosos, como “ligeros”, “suaves”, “light”.[13]

Dicha ley también establece la promoción de los espacios 100% libres de humo. A principios de este año, el presidente estableció el Programa de Prevención y Atención Integral de las Adicciones, para coordinar políticas y acciones en torno al tema.

Por su parte, desde 2011 la Ley del IEPS establece un impuesto del 160% sobre el precio de venta del mayorista al minorista y una cuota de 35 centavos por cada cigarro vendido.[14]

Conclusión

Es menos costoso realizar y establecer programas en contra de la adicción al tabaco, que atender los problemas que de él derivan. Por ello, es necesario hacer énfasis sobre las campañas de prevención de su uso, así como asegurar el respeto por las medidas legales y fiscales que existen para desincentivar su consumo. Incluso, se podría etiquetar el destino de los ingresos por impuestos al tabaco, para que éstos se dirijan a la prevención de su consumo.

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[1] http://www.who.int/tobacco/wntd/en/

[2] http://www.who.int/campaigns/no-tobacco-day/2015/es/

[3] http://www.cnnexpansion.com/economia/2012/11/04/cigarros-piratas-vicio-d...

[4] http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/ENA_2011_TABACO.pdf

[5] http://media.controltabaco.mx/content/productos/2013_Consumo_de_Tabaco.pdf

[6]Datos de http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/ENA_2011_TABACO.pdf, excepto cuando se indica otra fuente.

[7] http://www.itcproject.org/files/Hall-poster-SRNT2014.pdf

[8] http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/legis/lgs/LEY_GENERAL_DE_SALUD.pdf (Art. 277, Ley General de Salud)

[9] Información de http://media.controltabaco.mx/content/2013/Tabaquismo_en_M%C3%A9xico.pdf, a menos que se indique otra fuente.

[10] http://www.excelsior.com.mx/2012/05/31/dinero/838020

[11] http://media.controltabaco.mx/content/productos/2013_Consumo_de_Tabaco.pdf

[12] http://www.who.int/fctc/es/

[13] Ley General para el Control del Tabaco. Art. 18-20

[14] http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/78_010115.pdf (Artículo. 2, c)

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Martes, 02 de Junio 2015 - 17:30
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¿Nueva estrategia contra el cáncer?

El cáncer ha sido uno de los azotes más mortíferos a nivel mundial en los últimos 50 años. Una definición del cáncer pudiera ser: es un descontrol celular en un tejido cualquiera, dicho descontrol se manifiesta en el número de células que crecen a un ritmo acelerado con respecto a las células normales. Los cánceres se desarrollan en plantas, animales y humanos y tienen su origen en la genética, el medio ambiente, la alimentación y en ciertos casos, por infección de microorganismos, principalmente bacterias y virus. Desde el 2008, el cáncer es la principal causa de muerte en el mundo y la tercera causa de muertes en México. Los cinco tipos de cáncer más comunes en el país son: de próstata, de mama, cérvico-uterino, de pulmón y de estómago, en ese orden.

Las células cancerosas crecen desproporcionadamente y causan un aumento en la masa celular, que es lo que los médicos terminan por extirpar o aniquilar mediante radiaciones, quimioterapia u otros fármacos muy agresivos. Los tumores adquieren su nombre de acuerdo con el órgano o sistema que invaden, por ejemplo: cáncer del hígado o cáncer cérvico-uterino, etc. Dichos tumores, siendo masas celulares sin control, crecen muy rápido debido a su acelerado metabolismo, lo cual es muy necesario en los casos que desarrollan metástasis. La metástasis es una proliferación y una invasión  de  células cancerosas hacia otros órganos o tejidos.

Nosotros sin saberlo somos multimillonarios, pues estamos invadidos por microorganismos (bacterias y hongos, principalmente) que conviven con nuestros órganos y tejidos protectores (piel, uñas, pelo, etc.) sin causarnos daño, viven en un delicado equilibrio que está determinado por las condiciones que prevalecen en el órgano en cuestión. Por ejemplo, las bacterias y hongos que habitan en nuestro pulmón y demás órganos del sistema respiratorio son microorganismos que viven en altas concentraciones de oxigeno con requerimientos alimenticios pobres en grasas y proteínas. En cambio, las bacterias que habitan en nuestros intestinos viven en ambientes anaeróbicos o semianaeróbicos donde la cantidad de oxigeno es limitada y,  además, sus requerimientos nutricionales son muy específicos, pues son capaces de absorber y transformar nutrientes complejos que hemos ingerido, tales como proteínas y grasas. Cuando este fino equilibrio se pierde por cualquier razón, surgen enfermedades o padecimientos molestos, como ejemplos citaremos: la diarrea, la tiña, la pulmonía, etc. pero este es otro tema que abordaremos posteriormente.

En esta ocasión deseo comentar la teoría de la doctora Claudia Gravekamp del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York que consiste en irradiar millones de bacterias del genero Listeria con radioactividad para después introducirlas al paciente por vía oral o parenteral. La cepa de Listeria utilizada ha sido previamente desprovista de sus capacidades patógenas por medio de mutaciones selectivas. Se espera que dichas bacterias se pongan en contacto con las células cancerosas y que éstas absorban la radioactividad. El elemento radiactivo utilizado es el renio, que tiene baja toxicidad y es capaz de mantener y conservar la radioactividad necesaria para afectar las células cancerosas sin dañar los tejidos normales. Además, se aprovecha el alto metabolismo y acelerado crecimiento de las células cancerosas que obviamente absorberán las radiaciones en demasía, dando lugar a daños irreparables en su ADN de los cuales ya no se podrán recuperar. Los experimentos realizados en ratones con cáncer pancreático han mostrado un 90% en la remisión de los tumores donde se apreció un daño considerable y una disminución significativa de la masa tumoral. Los órganos y tejidos adyacentes no mostraron alteraciones patológicas que pudieran considerarse como riesgosas. Cabe hacer notar que investigadores italianos también  han logrado excelentes resultados con el uso del renio (también llamado rhenius) para reducir tumores cancerosos de la piel. Ambos enfoques demuestran una baja toxicidad del material radioactivo y una buena eficiencia en la remisión de tumores cancerígenos dentro y fuera de algunos cuerpos afectados por cáncer. 

Estos hallazgos son formidables, pues aunque no representan una solución definitiva son un inicio muy promisorio que requiere más estudios y más desarrollos para convertirse en toda una realidad.

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Lunes, 01 de Junio 2015 - 16:00
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Siguiente ventanilla...

Por un favor que me pidieron esta semana fui a un hospital público a solicitar cita en una de sus especialidades. Como se podrán imaginar, el trámite fue algo más que fastidioso. Salí del lugar mal tratado, sin conseguir lo que necesitaba e invitado a no volver jamás.

El Hospital Juárez de México es uno de los más importantes de nuestro país y, hay que decirlo, uno de los mejores. Aloja a grandes médicos de nivel nacional e internacional. Desde su fundación en 1847, ha sido parte importante de la historia de México y cuna de la cirugía en nuestro país. Eso como dato histórico está muy bonito, pero de nada sirve ni importa cuando tenemos que pasar por una bola de burocráticos trámites para conseguir la atención necesitada.

Entiendo que los hospitales públicos atienden a una infinidad de gente y que por la saturación el trámite puede ser tardado, pero hace un par de meses solicité exactamente lo mismo y salí en no más de cinco minutos. Como decía, puedo entender que ante la cantidad de solicitantes el servicio pueda llevarse su tiempo. Lo que no me cabe en la cabeza es que tengan a cientos de pacientes esperando parados durante horas, sin una respuesta, sin una guía, sin alguien que les resuelva sus dudas, los oriente, les dé un buen trato y ayude a que su espera no sea tan agobiante. Es gente enferma, alguna consideración podrían tener, pero no.

Llego en punto de las nueve de la mañana al hospital y me dirijo al área de programación de consultas. “No joven, hoy se llevan los archivos y no la puedo agendar yo, diríjase al consultorio 75”. Allá voy, como navegando sin brújula buscando el consultorio, porque con la vaguísima explicación que me dieron, eso y nada fueron lo mismo. Pregunto a los policías, por supuesto no tienen ni idea de lo que digo (me pasa igual con los de tránsito que nunca saben ni dónde están parados), las enfermeras pasan a prisa, mal encaradas y sin hacerme caso. Recorro medio piso hasta que alguien se apiada de mí, una enfermera regordeta y bonachona me lleva con una sonrisa hasta la puerta de mi destino (no lo podía creer). En el pasillo cuento treinta personas esperando a ser atendidas, eran más. Toco lo puerta y sale una enfermera alta, cara lavada o mejor dicho, cara sin maquillar; porque lavada, lo que se dice lavada, no estaba. Había lagañas en el ojo izquierdo, el rastro de lo que el día anterior había sido el delineado del rímel y un aspecto seboso en el pelo que sólo lo dan cinco días sin baño.

  • “Buenos días, quiero hacer una cita”.
  • “¿Una cita? ¿Y para qué quiere una cita?”
  • Para tomarme un café con el doctor, pensé. “Necesito una cita de seguimiento para un paciente”.
  • “Aaah… y ¿para qué?
  • “El doctor mandó unos estudios y necesita verlos”
  • “Aja ¿Y qué estudios?”
  • “Señorita, no sé qué estudios sean, pero el doctor pidió verlos en cuanto los tuvieran, por eso necesito agendar una cita”
  • “Uy, pero ahorita no hay nadie, nomás que lleguen”

Todo eses audaz interrogatorio para decirme que no hay nadie. 9.40 de la mañana, los pacientes se acumulan impacientes en el pasillo, pero nadie les dice nada. Entran y salen doctores del consultorio (esos que no estaban, pero ya están), parece coche de payasos. No dicen nada, no preguntan nada, no informan nada, no voltean a ver a nadie. La enfermera sale un par de veces gritándole a los que esperan y dando algunas indicaciones, cuando le preguntan por algo contesta casi a gritos humillando y regañando. Sale otra enfermera, le pregunto con quién puedo programar mi cita y su cara me deja ver que no tiene idea de lo que digo. Me pregunta el nombre del doctor “es el jefe de área” le contesto, pero no me puede dar una respuesta certera. Se lleva el carnet y lo deja en el consultorio, no me da explicaciones. 10.20, llevo poco más de una hora sin poder hacer nada. Al fin sale la misma desaliñada enfermera que me interrogó al principio, huele a torta de tamal. Empezamos de nuevo:

  • “¿A qué vienes?
  • “Necesito una cita con el jefe de área porque mandó unos estudios y necesita verlos”
  • “Él no está y no da citas ¿con quién vienes?
  • “Necesito una cita con el jefe de área porque mandó unos estudios y necesita verlos, ya atendió antes al paciente”
  • “Él no da consultas, ve al módulo de la entrada y ahí te la agendan…”

Regreso al punto de partida. En el módulo (una pequeña mesa calzada con un libro que no dudo que fuera algún tratado de medicina donde tal vez se encuentra el Juramento Hipocrático) está la misma persona que me atendió hacía una hora y media.

  • “Señorita, necesito agendar una consulta con el jefe de área, hace un rato me mandó al consultorio 75, pero ahí me dicen que no me pueden dar nada y me mandaron de regreso con usted”.
  • “Pero yo aquí no le puedo agendar cita con el doctor, eso lo hacen en el 75” (…)
  • “Sí, pero allá me dijeron que no”
  • “Vaya usted al consultorio del doctor, busque a su asistente, María”.

María no existe, nadie la conoce. Una doctora me dice que el jefe no da consultas y que necesito el nombre de algún otro doctor, por supuesto no lo tengo. 10.40, salgo del hospital sin cita, sin respuestas, sin haber desayunado y tal vez enfermo.

Esta crónica es real y lamentable. Hoy la escribo y río, pero la verdad es indignante. Es un mal de nuestro país, poco nos importa lo que le pasa al otro. En toda institución, pública o privada, el servicio al cliente es un asco. No me sorprende, he cancelado contratos con varias empresas por ese motivo sin encontrar algo mejor, pero en un hospital un esperaría recibir un buen trato. Quien ejerce la medicina se supone está volcado a la gente, al servicio, a la atención. Aquí no les importa, los voltean a ver con desprecio. Me queda claro que sólo es un ideal. Yo sólo soy un tipo que quería agendar una cita para consulta, pero los demás son pacientes que no tienen otro lugar a dónde ir, que van enfermos, con dolencias, con hambre, esperando horas, haciendo largas filas desde la madrugada, que vienen desde muy lejos esperando ser atendidos.

Amo a mi país, pero cuando uno ve este tipo de cosas pierde mucho la fe.

Pase a la siguiente ventanilla.

Voy vengo.

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Viernes, 22 de Mayo 2015 - 16:30
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Trastorno: Breve testimonio del trastorno bipolar

Para Mauricio y Gonzalo,
por su gran apoyo, durante tanto tiempo

En mayo de 2008 me traté de suicidar (los próximos días se cumplirán siete años de aquel suceso). Desde hacía mucho tiempo había soportado el dolor de una enfermedad que había tenido efectos devastadores en mi vida y en la de mi familia cercana.

Después de mucho tiempo de desesperación, mi madre y yo consultamos a un médico tras otro, sin encontrar un tratamiento eficaz. Cada doctor, en lugar de retirar los medicamentos anteriores, agregaba nuevos fármacos, llegando así a acumular nueve pastillas diarias, que debía de tomar varias veces al día. Las drogas me tenían en un estado de artificio, de enajenación.

Ya había intentado suicidarme antes, pero sentía miedo. Aunque la muerte no era el problema, el hecho de morir, sí. En el fondo, nunca quise matarme, sólo quería dejar de sufrir.

Ese último intento de suicidio no fue una decisión consciente. El día que me traté de matar estaba fuera de mí. Había pasado mucho tiempo aplastado en un sillón o recostado en la cama, sin poder moverme, y, al día siguiente, luego de despertar, me sentía pletórico. Un día, invadido por una fuerza torrencial, destruí la habitación que me había prestado mi madre. Hice todo añicos.

En el fondo creí que nunca iba a encontrar el equilibrio, ni volvería a ser feliz. Mi angustia se había tornado insoportable. Estaba en Tuxpan y sudaba a chorros. No sé por qué motivo, pero ese calor sofocante me provocaba un terrible desasosiego. Por las tardes me sentaba en la terraza para mirar a los tordos que se posaban en los almendros y el hermoso ruido que provocaban me alteraba. Una tarde, fui en un taxi hasta la veterinaria y compré un bote de garrapaticida. No sé cuántos tragos le di. Sólo sé que unos instantes después, me derrumbé. En los días que siguieron, tuvieron que provocarme un coma artificial, fui conectado a un respirador, padecí fiebres muy altas y fui desahuciado. Pero como tardaba en morir, mi madre decidió trasladarme a un hospital de la ciudad de México, para ver si allá podían hacer algo más. Después de una reunión médica, un sacerdote acudió a terapia intensiva, donde yo estaba, para aplicarme los santos óleos. Al desconectarme del aparato que me mantenía con vida, sin que exista una explicación médica lógica, empecé a respirar. Cuando desperté, no tenía una idea muy clara de lo que me había ocurrido.

Hasta entonces, mi vida había sido un intento desesperado por conciliar el desasosiego con la pasión que sentía por la vida.

A los catorce años me trasladé con mi familia de la ciudad de México al puerto de Tuxpan, donde pasé cuatro años. Fue entonces cuando comencé a advertir una variación desmesurada de mis estados de ánimo. Con toda seguridad, se había agravado la ciclotimia (una forma leve del trastorno bipolar) que padecía desde la infancia.

Muchos años después, durante mi maestría, las oscilaciones empezaron a hacerse cada vez más importantes. Sin embargo, mi vida profesional fue en ascenso; era yo un buen asesor de inversiones en bolsa. Tiempo después, empecé a perder el juicio y a comportarme de forma errática.

Buscaba libros de manera obsesiva y angustiante. Regalaba dinero a los indigentes, fuera de las iglesias, arrebatado por la compasión. Escalaba montañas y volcanes, lleno de adrenalina, hasta que casi perdí la vida. Ganaba buen dinero y lo gastaba en abundancia; viajaba por el mundo; y hacía arriesgadas operaciones financieras. Eufórico, decidí proponerle matrimonio a mi novia; le compré un anillo de un precio exorbitante; pedí dinero prestado y compré un departamento; y luego, cancelé la boda; vendí el departamento; invertí el dinero en la bolsa y lo perdí.

Terminé por derrumbarme.

Me tomó muy poco tiempo destruir a la persona que había construido a lo largo de toda mi vida. Tenía treinta y tres años.

Mi jefe y uno de sus socios, con los que yo había trabajado en una casa de bolsa, y con los que ahora trabajaba, me dieron todo su apoyo. Gracias a ellos fui a ver al primer psiquiatra que me realizó un meticuloso diagnóstico. «Usted cicla», me dijo el médico, «usted padece de trastorno bipolar». Esa fue la primera vez que escuché el término “bipolar”, que poco tiempo después se puso de moda, desvirtuando el verdadero significado de la enfermedad. Cuando supo el diagnóstico, mi jefe, aficionado a la fiesta brava, me habló de David Silveti, un torero bipolar al que admiraba y que se había terminado por suicidar de un disparo en la cabeza. A partir de entonces, mientras muchas personas de mi familia y muchos de mis amigos salían de mi vida, ellos decidieron apoyarme, y lo siguen haciendo, hasta ahora.  

El diagnóstico me provocó una gran contradicción. Por una parte, ahora el sufrimiento y el comportamiento errático tenían un nombre y una explicación científica. Por otra parte, a partir de ahora cargaría el estigma que conlleva ser un enfermo mental. Después de hacer conciencia de lo que me sucedía y de las limitaciones que de debería enfrentar, tomé la difícil decisión de renunciar a un trabajo que había hecho durante los últimos nueve años, con muchos esfuerzos, y a una propuesta que se me acababa de presentar, para trabajar en un importante banco, en Miami.

En consecuencia, también abandoné los estudios de doctorado en letras modernas que por aquél entonces cursaba.

Siguiendo los pasos de Antonin Artaud viajé a la Sierra Tarahumara y, luego de pasar algunos días entre los rarámuris, regresé decidido a irme a otra parte, donde nadie me conociera, para empezar de nuevo. Algunos meses más tarde, vendí todas las pertenencias que había acumulado durante muchos años y me fui a vivir a Madrid. Pero en Madrid, a pesar del apoyo que recibí de un amigo, no era capaz de relacionarme con los demás, y pasaba mucho tiempo solo, deambulando por la ciudad, frecuentando un círculo de ayuda para bipolares, entrando y saliendo de las librerías y de los cafés del centro y de Lavapiés. Ni siquiera fui capaz de hacer la fila para registrarme en las oficinas de migración.

Cuatro meses después, en medio de una gran depresión, regresé a México.

Al día siguiente de mi regreso, invadido por un fuerte sentimiento de fracaso e inutilidad, abrí las llaves del gas de la cocina y, ese mismo día, fui internado en un hospital psiquiátrico. En ese lúgubre sitio, con más parecido a una cárcel que a un hospital, pasé veinte de los peores días de mi vida. No obstante, de alguna manera, el internamiento funcionó.

Salí bastante equilibrado.

Tras aquella experiencia, mi madre buscó la ayuda de un psiquiatra que tenía su consultorio en Coyoacán. Fue el primero en agregar litio al resto de los medicamentos que tomaba. Al principio las manos me temblaban y tenía una muy mal sabor en la boca. Luego me acostumbré al medicamento. Desconozco si el psiquiatra pensaba retirar poco a poco los demás fármacos porque, al cabo de un tiempo, dejé de verlo y me quedé viviendo en una bohemia casa de huéspedes, donde traté de montar una obra de teatro. Además de trabajar en la obra, todas las tardes iba a la Cineteca Nacional o frecuentaba los teatros marginales del barrio. Empecé a volver a sentir un entusiasmo excesivo y me volví expansivo y locuaz. Sentía que era capaz de escribir una obra de dramaturgia genial y que todas las puertas del teatro se me abrirían. Fue entonces cuando fui a ver a un nuevo psiquiatra, un supernumerario de la orden religiosa de los Carmelitas Descalzos. Él empezó a disminuir las dosis de fármacos en mis recetas, con la idea de dejarme al final sólo con el litio. También retiró un ansiolítico del que abusaba con mucha frecuencia. Pasé una temporada muy mala viviendo en un departamento desamueblado que tenía mi madre sobre la Avenida Patriotismo. Dormía sobre un colchón y pasaba el día encerrado, sin ver a nadie. Sólo de vez en cuándo iba en autobús a las librerías de La Condesa, leía durante algunas horas y luego regresaba. Mi mamá me pidió que me fuera a Tuxpan, donde ella pudiera cuidarme, y así lo hice.

En Tuxpan sentía que no tenía ninguna perspectiva de futuro. Además, los medicamentos me provocaban violentas oscilaciones de mis estados de ánimo.

Fue entonces, en medio de ese calor asfixiante, que traté de matarme.

Al cabo de los meses no sabía lo que me había ocurrido; fue mi madre, mucho tiempo después, la que me dijo que me había tratado de suicidar. Los recuerdos fueron llegando lentamente y de manera aislada. Como flashes o fotografías. Nunca agradecí a las personas que me ayudaron durante la hospitalización o que estuvieron cerca de mi madre. No supe cómo hacerlo y me sentía avergonzado. Le di vuelta a la página. ¿Qué otra cosa podía hacer? Nadie se atrevió a hablar conmigo del tema, aunque creo que me hizo falta.

Al salir del hospital, mientras me recuperaba, recibí una propuesta de la Embajada de Francia en México para publicar, en francés, uno de mis textos, por lo que busqué a una traductora que vivía en Bélgica y a la que había conocido en mi adolescencia. Así fue como ella y yo nos hicimos amigos. El estigma no parecía pesarle y no tenía ningún problema con lo que había vivido.  

Ya bastante recuperado, me fui a Guadalajara para abrir un café en sociedad con mi hermano. Desde que salí del hospital no había tomado más medicamentos y me sentía muy bien. Siete meses más tarde abrimos el café y yo empecé a sentir, de nueva cuenta, que mis pensamientos se aceleraban. Dormía poco, estaba lleno de proyectos, ideas y creatividad. Le llamaba por teléfono a mi amiga de Bélgica y me empecé a enamorar de ella. Mi hermano me llevó a ver a otro psiquiatra que me dio litio y Seroquel (un potente antipsicótico). Esta combinación funcionó muy bien y volví a sentirme estable, otra vez.

Por aquel entonces la mujer que vivía en Bélgica se había separado de su marido, de manera que yo le propuse trasladarme a Bélgica, con el propósito de que intentáramos comenzar una relación. La idea era descabellada, pero decidí llevarla a cabo. Eso implicaba dejar el café para el que tanto habíamos trabajado mi hermano y yo. Cuando se lo comuniqué a mi madre, ella se lo dijo a otros miembros de la familia, pero  algunos pensaron que se trataba de otro episodio de manía más. Cuando tienes una enfermedad como ésta, casi nadie vuelve a creer en ti. Pero mi madre decidió apoyarme. Ella y yo sabíamos que teníamos que hacer cualquier cosa por buscar mi felicidad. Nunca hablamos de la posibilidad de volver a fracasar. Mi madre, que hablaba muy bien el francés, empezó a darme clases por las tardes.

Me trasladé a Bélgica, a la ciudad de Mons.

Veinte días después encontré trabajo en como profesor en una universidad. Fui a vivir con mi nueva mujer y con sus hijos. Junto con ella tuve un año muy bueno, en el que viajamos por Bélgica, Holanda, Francia y Alemania. No recuerdo haber ciclado mucho durante todo ese tiempo. El verano siguiente murió mi madre; su muerte provocó un enorme vacío. La enfermedad nos había unido mucho. Fue la única persona que estuvo conmigo en todos y cada uno de los momentos difíciles. Un año después, María Teresa y yo tuvimos un hijo. Ahora hace casi seis años que vivo en este país. Continúo trabajando en la misma universidad. Desde la muerte de mi madre volví a ciclar, por lo que mi vida y la de mi familia está llena de claroscuros, pero he conseguido  mantener una relativa estabilidad que me permite, hasta cierto punto, hacer una vida normal. Las oscilaciones ahora son más suaves que antes.  A pesar de todo, hay días en los que me cuesta mucho trabajo hacer hasta las cosas más simples. Y días en los que no puedo socializar. Otras veces estoy eufórico y, otras, irritable. Nuestra vida es una lucha contra mis estados de ánimo. Pero al menos ahora soy funcional. El camino ha sido largo y espinoso. Sigo el tratamiento, descanso y trabajo. Tengo el apoyo de mi mujer y de nuestros hijos; de mi suegro, mis hermanos y de algunos amigos. Pero es a través de la literatura como mayormente he intentado poner fuera el dolor, lejos, donde no lastime, o donde lastime menos. Algunas veces tengo la sensación de haber dormido durante mucho tiempo y de haber despertado cuando el mundo había cambiado. Es como si me hubiera perdido muchos años de mi vida en los que yo estaba, sin estar.  

El trastorno afectivo bipolar es un trastorno que se origina en el cerebro. Está considerado por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad grave que se extiende a lo largo de toda la vida y que constituye la sexta causa de discapacidad, afectando el bienestar y la calidad de vida de los enfermos y de quienes los rodean. Se caracteriza por pronunciadas oscilaciones en los estados del ánimo, que se manifiestan como episodios de hipomanía o manía, alternados con fases depresivas. Se estima que el 2% de la población mundial padece este trastorno. No existen muchas ayudas gubernamentales para ayudar a los pacientes. En la sociedad existe mucha confusión con respecto al trastorno bipolar, ya que la enfermedad mental está muy estigmatizada y que este término suele utilizarse despectivamente. A diferencia de otras enfermedades mentales, la persona con trastorno bipolar no presenta problemas en la mente. El problema es físico y está localizado en la parte del cerebro que se encarga de regular los estados del ánimo. El desasosiego provocado hace que la tasa de suicidios en este trastorno sea muy elevada.

El escritor estadounidense William Styron escribió en la novela autobiográfica, Esa visible oscuridad, los nombres de algunos artistas caídos (que se suicidaron) por la depresión y el trastorno bipolar: Vincent Van Gogh, Virginia Woolf, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Mark Rothko, Jack London, Ernest Hemingway, Paul Celan, Anne Sexton, Segei Esenin, Vladimir Mayakosky… A los que yo agregaría otros más recientes, como el del escritor David Foster Wallace, el del músico Kurt Cobain y el del actor Robin Williams. Pero también el de los millones de rostros anónimos que luchan cada día para vivir con el trastorno bipolar.

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Jueves, 21 de Mayo 2015 - 16:00
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Miedo a las vacunas

Si usted está vivo al momento de leer este artículo tal vez se lo debe a un quemador de brujas, un esclavo africano y una multitud de niños pobres europeos.

Probablemente no le suene el nombre de Cotton Mather, un bostoniano sospechosón de incitar a la quema de brujas a inicios del siglo XVIII. Quizá esa es la razón de que ni sus paisanos le dediquen más de dos líneas en libros de historia y ni un callejón en las afueras de Springfield, Montana (aunque hay por ahí un cantante folk homónimo con música que haría confesar cualquier acto de hechicería). Pero Mather fue más que eso; escribió alrededor de 400 libros y panfletos durante su vida, fue clérigo y naturalista de gran agudeza y, tal vez lo más importante, promotor de la vacunación mucho antes de que se llamara así.

Mather poseía esclavos africanos de quienes escuchaba con atención las narraciones de sus pueblos originales. Uno de ellos le contó que durante una epidemia se tomaba pus de un enfermo y se untaba en gente sana para prevenir la enfermedad. Mather propuso adoptar el método y rápidamente fue atacado con fuego, trinches y azadones. Poco más tarde Zabdiel Boylston, un médico de la zona, revisó los reportes de Mather y ante una epidemia de viruela inoculó a su propio hijo y a quien se dejara. Solo 2% de los vacunados murieron contra 35 % entre el resto de la población. Desde entonces el camino ha sido largo.

Luego vino Edward Jenner, quien le llamó vacuna en 1796 y su llegada a México por Xavier Balmis en 1804. Jenner y un sobrino suyo experimentaron la vacuna con niños pobres ingleses antes de que el procedimiento se usara en la gente bien de la “City” de Londres. Balmis salió de España con 22 niños a los que iba infectando con pus de uno a la vez; se esperaba a que le salieran ronchitas para luego obtener una vacuna y aplicarla a otro niño y luego a otro.

Pese al esfuerzo, las primeras vacunas llegaron tarde a nuestras tierras. La viruela arrasó México en 1521; no acabábamos de agarrar aire cuando cayó el sarampión en 1545; tifo en 1576 y 1581; de nuevo viruela en 1743, 1797 y 1804; en 1918, influenza española que mató a 18 millones de personas en el mundo. En 1957 tuvimos otra epidemia de meningitis y así hasta la de influenza en 2009 que quedó en sustito. Sólo en el siglo XX murieron 500 millones de personas por viruela mundialmente. Sin embargo, de acuerdo con datos de Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos, el promedio anual de enfermos de poliomielitis en el siglo XX en ese país fue de 16, 316 y en lo que va del siglo XXI es de cero; de viruela 29,005 contra cero hoy día. Hasta antes de las vacunas se internaban más de 62,000 niños al año por rotavirus y hoy menos de 8,000; por varicela se pasó de cuatro millones al año a menos de medio millón. Para la hepatitis B de 62,000 casos anuales a casi 11,000.

Las primeras vacunas usaban microbios enteros debilitados, partes de ellos o sus toxinas que provocaban que cuerpo reaccionara contra las enfermedades. El sistema inmune, el sistema de defensa, “recuerda” esta situación y cuando hay un intento de infección real el organismo ya está preparado. Se puede decir que un microbio, ni se olvida ni se deja y nunca dice adiós.

Las vacunas de hoy en día ya no usan microbios muertos o debiluchos. Muchas usan fragmentos de material hereditario, ADN o proteínas que el sistema inmune pueda reconocer. Ese es el caso de la vacuna de la hepatitis B, causada por un virus que provoca inflamación en el hígado llegando hasta la cirrosis hepática. Por fortuna existe vacuna contra este mal que se aplica en varias dosis, la primera de ellas a los pocos días de nacer.

El 8 de mayo pasado se aplicaron de manera rutinaria 52 vacunas a niños de Chiapas, estado con la mitad de sus habitantes por debajo de la línea de pobreza y con cifras de mortalidad infantil similares al África subsahariana. Dos de ellos murieron y 37 han sido hospitalizados hasta el momento. Al parecer un primer boletín de la Secretaría de Salud de Chiapas indicaba que se trataba de una “reacción alérgica” a las vacunas. ¿Cómo lo supo sin realizar ningún estudio? Más de cuatro días se tardó una autoridad federal de salud, el director del IMSSS, en dar una tenue declaración pública. Tanto el hueco informativo como la difusión de la “reacción” pueden tener graves consecuencias.

Hace unos años, en 2003, en Nigeria se impulsó una campaña de vacunación contra la polio debido a que el 45% de los casos ocurrían en ese país. En el norte se corrió el rumor de que las vacunas podrían ser una estrategia para esterilizar a los musulmanes. Algunos líderes islámicos hicieron eco y las consecuencias se las imaginará usted. El profesor Samuel Jegede de la Universidad de Ibadan de Nigeria publicó un artículo sobre las secuelas del rumor. Para 2006 los cinco estados del norte nigeriano concentraban más del 50% de los casos mundiales de polio.

Un texto sobre la historia de la vacunación del Colegio de Médicos de Filadelfia narra cómo en 1998 una publicación con datos falseados que asociaba vacunas triple viral (sarampión, paperas y rubeola) con autismo derivó en miedo a las vacunas en Inglaterra. Desde entonces a la fecha, el autismo es el mismo y el autor del artículo, el doctor Andrew Wakefield, perdió su licencia de médico. Pero las enfermedades sí han aumentado. Rebeca Smith del diario The Telegraph hace un recuento de las consecuencias. De acuerdo con datos de la Agencia de Protección de la Salud, en 1996 hubo 112 casos de sarampión, 94 de paperas y 3, 922 casos de rubéola en Inglaterra y Gales.

Luego del rumor, una epidemia de paperas azotó Gran Bretaña en 2005 con 43,378 casos. El sarampión por su parte se elevó a 1,370 casos en 2008 y aún en 2012 había brotes en Liverpool. El problema con un niño no vacunado no es solo ese niño, sino que al enfermar aumenta la probabilidad que otros pudieran enfermar. La confianza es fundamental para promover la salud pública. A los niños fallecidos en Chiapas no se les hizo autopsia por usos y costumbres de los padres. En Apocalypse Now de Francis Ford Coppola se cuenta la historia de una campaña de vacunación de polio por parte del ejército estadounidense que terminó con la amputación a machete limpio de los bracitos de los niños vacunados. Si las comunidades más pobres de México comienzan a desconfiar de las vacunas, adivine qué va a pasar.

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Lunes, 18 de Mayo 2015 - 17:00
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