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emociones

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10 mil millones de años felices

Los seres humanos somos total e involuntariamente emocionales aún en las almas mas duras y desalmadas siempre hay un resquicio, un pedacito de emoción que aflora de vez en vez, está en nuestro ADN y aunque queramos no ser así, es inevitable. 

Esta emocionalidad es la culpable de que en solo unos momentos podamos experimentar toda clase de emociones y pasar de la alegría a la tristeza en un segundo y podamos llorar o reír, temer, etc.

La felicidad es generada por lo que los estudiosos llaman el "cuarteto de la felicidad", conformado por la generación de: endorfina, que es un analgésico natural.  

La serotonina que fluye cuando te sientes importante, su ausencia genera sentimiento de soledad y depresión. 

La dopamina, responsable de sentimientos como el amor y la lujuria pero también de las adicciones. 

Y la oxitocina, que es la hormona de los vínculos emocionales, de apego y sentimientos maternales, conocida como la hormona del abrazo. 

Sin ellas jamás podríamos ser felices.

Si a cualquiera de nosotros nos preguntan de golpe, así sin avisar si somos felices, la respuesta más frecuente será SI.

Porque el cerebro humano tiende por lo general a ser positivo, constructor, imaginativo, creativo y sobre todo optimista, es parte de nuestro instinto de supervivencia, además en lo general en México somos un pueblo alegre y positivo, basta ver cómo festejamos el día de muertos, escuchar nuestra música, simplemente ir a cualquier reunión y en cualquier evento habido o por haber siempre priva un optimismo y una manera de ver la vida que quizá ningún otro país tenga, por ello es complicado para muchos extranjeros entender nuestra manera de ser, porque en el fondo somos bonachones, tenemos fe en algo o alguien y somos alegres y optimistas.

Entonces cuando el presidente presume como un logro de su administración que en México el pueblo es feliz, feliz, feliz lo que genera es una risa y bueno pues al menos en ese momento, al escucharlo me hizo reír con sus palabras, pero en segundos esa felicidad cambió por un sentimiento difícil de describir, una mezcla de tristeza con rabia, molestia, impotencia, sentirse engañado, defraudado porque de inmediato recordé que hace algunos días miles de mujeres tomaron las calles para exigir seguridad y que las siguen asesinado y violando, porque hay miles de niños y personas sin medicinas al borde de la muerte, me molesta que este año haya sido el mas violento en años, con mas asesinatos que nunca, que se detengan obras como el aeropuerto sin una explicación convincente, de un montón de frases huecas y evasivas y así, hay decenas de cosas más que no son motivo de felicidad sino de frustración y enojo porque no acabo de entender a dónde quiere llegar con todo esto, entiendo que quiera desviar la atención a temas superficiales, polémicos y mediáticos en lugar de atender lo importante.

La felicidad en México no es ningún logro de la 4T, aquí hay otros datos, es una forma de vida que ya existía desde hace 10 mil millones de años, citando aquella historia narrada hace tiempo en una mañanera y si alguien lo duda, que demuestre lo contrario.

Fecha: 
Lunes, 26 de Agosto 2019 - 13:10
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Fecha B: 
Lunes, 26 de Agosto 2019 - 15:25
Fecha C: 
Martes, 27 de Agosto 2019 - 04:25
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10 gramos de reconocimiento

Una sociedad productiva se compone de individuos felices

Vivimos en un mundo de paradojas. Gran parte de nuestro diario actuar está regido por emociones, no obstante, pareciera que no nos percatamos de ello, o no lo aceptamos. Nuestros estados internos, son tópico de escaso análisis en el catálogo de interacciones sociales. Si no vemos al lobo, no podemos prevenirnos en contra suya.  Si no estamos conscientes de la capacidad que tienen nuestras propias emociones, para detonar conflictos, no podremos evitar que estos aparezcan.

Hechos cotidianos que dan cuenta de lo anterior:  En un crucero vial, el conductor del segundo o tercer vehículo se prende del claxon dos milisegundos después de que la luz cambia a verde y la fila no ha avanzado. En el supermercado, está el cliente que exige –hasta de manera grosera– que le atiendan en la caja rápida, siendo que trae el carrito copado de productos. Ante la negativa de la cajera, se enfurece.  De cuadros de corte local, pasamos a relaciones internacionales, en las que se hacen presentes los estados de ánimo, como detonadores de conflictos. En todos estos casos las emociones internas de un individuo son el disparador, activan una cascada de sensaciones y expresiones, que terminan por caldear el ambiente.

Vida tenemos una sola.  Hecho contundente que la mitad de las veces olvidamos.  Vivimos como si mañana pudiéramos reeditar el hoy, recortarle o añadirle aquello que de momento ha salido mal.  Y de este modo se nos pasa el tiempo, como arena entre las manos, prendidos de la ira. Esto me lleva a recordar aquella frase del inmortal Facundo Cabral: “No estás deprimido, estás distraído”.

Hasta hace pocos años comenzó a estudiarse la inteligencia emocional. En especial a partir de 1995, con la publicación del libro de Daniel Goleman. Se reconocen varios tipos de inteligencia, así el proceso educativo se orienta a favorecer las más prominentes en cada persona. Hay un ejemplo que lo explica de manera clara: “No se puede catalogar de incompetente a un pez porque no sabe trepar árboles como hace un chango”.  Los individuos poseen atribuciones propias, y en dicho sentido habrá de orientarse el proceso educativo, iniciando en casa, hasta obtener de ese niño, un ciudadano feliz, satisfecho con lo que hace, y que además sabe hacerlo muy bien. Un ser humano que sale de su ensimismamiento, dispuesto a respetar las normas que la sociedad impone. Quien además reconoce que en la balanza su derecho pesa lo mismo que el derecho del otro, y se guía de manera cordial y ordenada.

En el sistema tradicional, las mediciones de coeficiente intelectual derivaban –muchas de las veces—en callejones sin salida.  Una calificación baja daba al traste con la autoestima del examinado. Se utilizaba una batería de reactivos estándar, que separaba tontos de brillantes, y así, sin mayores contemplaciones, sellaba destinos.  Para nuestra fortuna las mediciones han cambiado, ahora se parte del concepto de que cada cual posee destrezas y habilidades únicas. El objetivo es trabajar para pulirlas y encauzarlas.  Por este camino se consolida el futuro adulto, para beneficio de la sociedad en conjunto. El sistema educativo permite al chico explorar sus gustos y competencias con libertad; expresar sin tapujo qué le agrada y qué no, en lugar de encajonarlo en un método rígido, común para todos. Cierto, hay que decirlo, no funcionaría dejar al arbitrio del alumno la elección de materias escolares.  Imaginemos un niño que odia las matemáticas, y por ende las excluye de su programa educativo, para dedicarse de tiempo completo al violín o a la entomología. A fin de cuentas, se convertiría en un adulto incapaz de controlar sus finanzas personales.  Hay medicinas que, así resulten desagradables, son de prescripción obligatoria, sin excepción.

Antídoto para la prevención de conflictos: 10 gramos de reconocimiento, comenzando por el niño en casa.  En vez de alargarle el dispositivo electrónico, sentémonos a su lado para preguntar cómo estuvo su día, qué aprendió hoy, y cómo se divirtió. Representa una palmadita, una demostración tangible de aprecio y reconocimiento. 10 gramos en la escuela, como educador, como alumno, como compañero.  En la vía pública prodigando pequeñas atenciones a ese personaje atufado, que seguramente es quien más lo necesita. 10 gramos de reconocimiento, un gesto amable, a esa persona sencilla, cuya desnudez material, no le permitiría corresponder más que con una sonrisa desde el fondo de su corazón. Y finalmente 10 gramos al protagonista de nuestra propia historia, aquel que saludamos en el espejo cada mañana, antes de salir de casa.  Él se merece esto y más, ¡y son tantas las ocasiones cuando nos olvidamos de su necesidad de reconocimiento! No por deprimidos ni por enojados, sino –como diría el sabio Facundo—por simple distracción.

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Fecha: 
Lunes, 17 de Junio 2019 - 13:10
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