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educación

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No lo leas

Ayer, jueves 23, fue el día del libro. Sé que escribir sobre el tema puede condenar mi columna a no ser leída, tomaré el riesgo.

El Día Internacional del Libro se celebra para homenajear a William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega quienes murieron en esta fecha, y es también un esfuerzo de la UNESCO por fomentar la lectura y apoyar a la industria.

Lo primero que vino a mi memoria (cosa rara porque generalmente no funciona muy bien) fue la vergonzosa participación del entonces candidato Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en 2011. Desde ese día y para siempre el presidente se condenó a la crítica por no atinar ni a un título, ni a un autor en su respuesta de cinco minutos. Todos criticamos su falta de cultura, la ineficiencia de sus asesores, cuestionamos cómo era posible que siendo el ponente principal y estando en la presentación de su libro, no fuera capaz de mencionar tres, sólo tres títulos correctamente.

Hace unos días lo pensaba y platicaba con una amiga: Me da risa la manera en que se le sigue atacando por lo mismo. Sabemos que en promedio el mexicano no lee ni un libro al año (creemos porque en realidad no existe un estudio verdadero sobre esto). ¿Cómo es posible entonces que critiquemos a alguien por algo que tampoco hacemos? Cuando he visto las descalificaciones en las redes sociales generalmente es con imperdonables faltas de ortografía que no existirían de ser buenos lectores.

No estoy defendiendo a nadie, mucho menos atacando. Tampoco quiero quitar responsabilidad o echar la culpa de nuestra falta de lectura a alguien, pero creo que el problema es que en realidad no se nos ha enseñado a leer, le tenemos miedo a los libros, se nos ha enseñado que hay que tenerles demasiado respeto, que no se maltratan, no se rayan, se cuidan, son casi intocables. ¿Cómo vamos a leer con estas premisas? Sin duda el método no es el adecuado, que yo sepa un niño no viene al mundo con una nata aversión a los libros, la aprende. Es natural, no podemos esperar que nos guste un texto cuando a temprana edad se nos obliga a leer “El Principito”, “El Quijote”, “La Iliada”. Todas estas son lecturas increíbles, pero no son las adecuadas para un niño o un adolescente, son sumamente pesadas y difíciles. Es natural que no nos queramos acercar a los libros cuando se nos ha dicho que los de la casa de la abuela son un tesoro invaluable, que tienen años en la familia y son sumamente delicados, que hay que tratarlos con ceremonioso respeto o leerlos casi como un aburrido ritual.

Y las técnicas son también pésimas, aprendemos a leer letra por letra y como resultado tenemos una lectura lenta, aburrida e incomprensible. Ahora hay escuelas que enseñan la lectura rápida, pero la gran mayoría cree que por esto no disfrutará del libro de la misma manera, o que es sólo para estudiar y terminar velozmente algo pesado.

Si nos introdujeran al mundo de la literatura de una manera divertida, amena, como parte de lo cotidiano, otra historia sería. Los niños no pueden aprender algo que no ven y no tienen como ejemplo. No tiene por qué ser algo silencioso e introspectivo, los padres podrían leerle a los hijos en voz alta como parte de una convivencia diaria, contar las historias y aprovechar la imaginación para adentrarlos y hacerlos parte de ella. Cuando a un niño se le regala un libro adecuado a su edad responden con emoción, lo hacen parte de ellos, lo llevan a todos lados, quieren que se les lea una y otra vez ¿en qué momento les quitamos esa ilusión? Cuenta Elena Piniatowska que ella dejaba que sus hijos jugaran con los libros, que los usaran a su antojo, eran los ladrillos que usaban para sus infantiles construcciones, con el tiempo la curiosidad por lo que había dentro ganó y comenzaron a explorar las letras, se convirtieron en algo natural para ellos.

En casa de mi abuela hay un enorme librero del tamaño de la pared y que sube de piso a techo, está lleno, no cabe en él una letra más. Entre ellos se encuentra la Biblia, de la que he leído algunos pasajes, no todos. Pocos han sido leídos, la gran mayoría siguen sin estrenarse, son vírgenes, nadie ha violado su plástica envoltura. Cuando los pedí a manera de herencia obtuve como respuesta que no eran para leerse y que no eran de nadie, pertenecen al apolillado librero y están condenados a quedarse ahí por toda la eternidad, no conocerán los ojos ni las manos de nadie. No volví a insistir, afortunadamente tengo mi colección propia que incrementa constantemente. Pero este es un ejemplo de lo que pasa en cualquier casa de nuestro país.

También se nos ha dicho que lectura es sólo igual a libros y no tomamos en cuenta que existen excelentes revistas, columnas, páginas de internet. Tampoco debe ser necesariamente conocimiento y cultura; el entretenimiento, la tecnología, la política y otros también son parte de este mundo y debemos encontrar el adecuado equilibrio y espacio para cada uno de ellos.

Cuando se nos deje de decir que la lectura es para los intelectuales, para los escritores, para los superdotados. Cuando se nos enseñe que un libro se disfruta, se huele, se siente, se subraya, se le doblan las hojas. El día que descubramos que en la literatura no sólo encontramos conocimiento sino un mundo diferente al que vivimos, aventuras, risas, compañeros y amigos, ese día tendremos más lectores y menos ignorancia, ese día podremos citar un libro que nos haya influenciado.

Mencionen tres libros que hayan marcado su vida.

Voy vengo.

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Fecha: 
Viernes, 24 de Abril 2015 - 16:00
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El presupuesto base cero o la caída del petróleo

¿Qué está detrás de la propuesta de hacer un presupuesto base cero? Pero antes, ¿qué significa esto? Este sistema para elaborar un presupuesto es usualmente utilizado en el sector privado, y consiste en asignar recursos solamente a los proyectos que tienen una sólida justificación, por su viabilidad, oportunidad y rentabilidad. En el caso del gobierno mexicano, el secretario de Hacienda ha dicho que se van a revisar aquellos programas y proyectos que están duplicados y que no se justifican. Parece razonable. Sin embargo, en el campo de la política mexicana, los programas públicos están vinculados a clientelas políticas o grupos de presión de diverso tamaño y poder: el clientelismo en México es la forma arcaica del Estado de bienestar de los países ricos, en donde los apoyos sociales sí son universales y transparentes. Así que aquí este ejercicio parece un tanto complicado.

Algunas proyecciones que se han hecho sobre qué tanto impacto podría tener el presupuesto sobre base cero estiman que, para 2016, sólo podrá involucrar a poco más de 5% del gasto público, y a mediano plazo esa cifra podría subir a casi 30%. ¿Cuál es la razón de que su alcance sea tan menor? Los principales motivos son la inamovilidad del gasto público para el pago de la deuda interna y externa; los salarios y prestaciones de profesores, médicos y funcionarios; las erogaciones en pensiones y jubilaciones, los gastos multianuales en obra pública, etc. Así, más que un presupuesto base cero se trata de justificar el recorte de la pérdida de ingresos por la caída de los precios del petróleo. Por ello cabe preguntar: ¿en qué áreas recaerían los recortes? La estructura clientelar del gasto social permite suponer que será una batalla campal.

En consecuencia, es posible que los recortes del gasto público no afecten a los programas obsoletos y redundantes, sino a los sectores menos organizados o con menor fuerza política. Es decir, la racionalidad de los recortes –de eso que se dio en llamar presupuesto base cero– no será el bienestar general, que es lo óptimo. De esta manera, los posibles programas candidatos a perder recursos serán las inversiones en salud, educación, petróleo, (sin tocar los intereses sindicales) y combate a la pobreza. También son fuertes candidatos los recursos para el campo, la inversión productiva y ciencia. El desprestigio, descrédito y deslegitimación de la elite gobernante –teniendo en frente la lucha por la presidencia de la República que ya se inició– difícilmente tocará clientelas que podrían favorecer al rival favorito: López Obrador. Así que es muy probable el sacrificio de programas socialmente útiles.

Fecha: 
Jueves, 23 de Abril 2015 - 18:00
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Las grandes preguntas en educación: ¿a quién educamos? Y ¿para qué educamos?

“El hombre parte de la homonización a la humanización, en este complejo, interactúan, cerebro – mano – lenguaje – mente – cultura – sociedad, donde se contienen todas para ser, y son parte del desarrollo humano y por lo tanto, del desarrollo educativo como integración individual y social que a su vez busca el desarrollo integral y pleno de los seres humanos (Sacristán G. Pérez G. 1996).

Para entender lo educativo, en el proceso de transformación del ser humano, lo primero es responder ¿a quién educamos? Y ¿para qué lo educamos?, pero para responder, es necesario entender quiénes somos, de forma universal, individual, singular y como educadores. Partiendo de esa premisa, sin ser un análisis exhaustivo y bajo una visión sistémica se invita a la reflexión a partir de los siguientes autores.

Para Morín (2003) La homonización es una aventura comenzada, según parece ahora, hace siete millones de años. Es discontinua, con la aparición de nuevas especies –habilis, erectus, neardental, sapiens- y la desaparición de las precedentes, así como con la domesticación del fuego, después del surgimiento del lenguaje y la cultura. Es continua en su dialógica que entre-desarrolla la bipedación, la manualización, la verticalización (del cuerpo), la cerebralización, la juvenilización, la complejición social (Moscovici 1972), procesos en cuyo curso aparece el lenguaje propiamente humano al mismo tiempo que se constituye la cultura, capital transmisible, de generación en generación, de los saberes, saber –hacer, creencias, mitos, lo adquirido…

El individuo humano sin duda alguna no puede escapar a su suerte paradójica: es una pequeña partícula de vida, un momento efímero, algo de poco valor, pero al mismo tiempo despliega en sí la plenitud de la realidad viviente –la existencia, el ser, la actividad- y de este modo contiene en sí el todo de la vida sin dejar de ser una unidad elemental de la vida. Al mismo tiempo, despliega en sí la plenitud de la realidad humana, con la consciencia, el pensamiento, el amor, la amistad. Contiene en sí el todo de la humanidad, sin dejar de ser la unidad elemental de la humanidad (Morín, 2003).

Y así pasamos de ser sólo homo al humanitas. La educación como un proceso de aprendizaje social nos lleve al humanitas, como dice Ana María Patiño “lo que ocurre es que, en cuanto miembros de nuestra especie, nacemos humanos, pero eso no es suficiente, nuestra condición es de suyo inacabada, y toda nuestra vida es un proceso de aprendizaje, nos vamos humanizando en el contacto con otros seres humanos” (2010).

La concepción de la condición humana como proyecto del ser se encuentra en perfecta consonancia  con la idea de que la persona es una realidad abierta. La apertura significa que se encuentra volcada a lo otro y al otro; que es fundamentalmente un ser de relación (Patiño 2010) y a su vez se generan relaciones de encuentro, opuesta a la relación objetivante, el encuentro –llamado también relación ambital- es una relación de dialogo  con la realidad, en la que ésta es vista como un ámbito de interacción (López Quintás 1977, citado por Patiño).

En el campo de la educación resulta crucial sostener una concepción justa de la persona, es decir, una concepción que evite la simplificación de las visiones unilaterales y que tomen en cuenta la complejidad de la condición humana, pues en la práctica educativa se aterrizan las concepciones antropológicas. De ahí que, en cuanto saber prudencial, la educación requiere una fina comprensión de la realidad humana que la ayude en su actualización donde  actualizar lo humano significa realizar sus potencialidades (Patiño 2010).

Desde una perspectiva humanista y compleja, Edgar Morín plantea: “la educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal centrada en la condición humana. Estamos en la era planetaria; una aventura común se apodera de los humanos donde quiera que estén. Éstos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo cuanto es humano”.

Así, el fin de la educación será la transformación del hombre en una mejor persona, con el desarrollo de todas sus dimensiones y potencialidades para hacer una mejor sociedad, mejor ciudadano para “construir un mundo mejor”, como diría Freire.

Si el hombre no está separado de su medio “ambiente” ¿dónde estamos los seres humanos?, inicialmente todo lo que nos rodea y a partir de la visión sistémica del ambiente: es un sistema dinámico, compuesto por un conjunto interactuante de elementos naturales, sociales y culturales en un momento y lugar determinado, así como por los resultados de las interacciones entre todos ellos (Trelles S. 2000).

Así la educación como un entender el dialogo de los hombres con su realidad, su medio, su ambiente, su cultura se sitúa en un proceso de socialización, de encuentro, de aprendizaje y de enseñanza con el otro y para los otros (Fullat, 1988). La enseñanza situada desde las dimensiones humanas interrelacionadas con su medio, para asimilarlas, entenderlas, concientizarlas, comprenderlas y transformar su realidad en algo mayor y mejor para la felicidad humana. Se educa ¿para? Ser mejores personas y más felices, para transformar nuestro entorno en uno que nos humaniza y no nos separa, compite, destruye y esté acorde con el pensamiento moderno, de progreso y desarrollo, pero ¿qué significa desarrollo en esta modernidad?, “La realidad es que la idea de progreso en la sociedad contemporánea se refiere más bien al avance del conocimiento científico y tecnológico, y al bienestar material tanto individual como colectivo y la búsqueda del perfeccionamiento espiritual quedó en un segundo nivel (Patiño,2010 ) es en este desnivel de las finalidades del progreso que Gimeno Sacristán ve “el primer fracaso del programa de la modernidad” (citado por Patiño, p 155).

Entonces, la educación como vía de progreso la estamos entendiendo simplificada, parcelada porque sólo atiende una dimensión del hombre, la que prima el conocimiento científico, empírico, de lo cuantificable: la razón en su esquema de racionalización que “oculta las realidades afectivas de los seres humanos, diría Morín”. Por eso, una de las primeras crisis a las que nos enfrentamos es la crisis cognitiva, porque el conocimiento parcelado produce ignorancias globales. Nuestro pensamiento mutilado conduce a acciones mutiladoras (Morín 2011) y así, la realidad esta parcelada, dividida, fuera de nosotros, objetivisada y por lo tanto no pertenece al ser, sino a su saber conocer solamente. Como dice Lefft, la crisis ambiental es la crisis de nuestro tiempo. No es una catástrofe ecológica sino el efecto del pensamiento con el que hemos construido y destruido nuestro mundo.

¿Cómo educar para una sociedad humanizada dentro de éstos esquemas que plantean lo contrario? ¿Cuál es el papel que debe asumir la educación en torno a lo humano y su realidad?

Si tomamos como referente de toda educación que su finalidad es hacer del hombre y de su entorno algo mejor y más humanitas y por lo tanto más feliz y pleno, uno de los objetivos de la educación de forma particular deberá hacer al ser humano una persona crítica, de sí mismo y de su entorno, consiente, participativa, con una apertura al conocimiento, a la duda y a la incertidumbre, a la pregunta que debe ser contestada con actitudes positivas y abiertas al ser y a su entorno. A partir de esta necesidades educativas en general, y tomando en cuenta al ambiente dentro del marco educativo (educación ambiental), no como un simple accesorio de la educación (Sauve, 1999), como se le ha querido ver; no es la hija incómoda de la visión moderna de la educación, en la que estorba por su gran contenido humano, como Sauvé apunta, “porque involucra la reconstrucción de los sistemas de relaciones entre personas, sociedad y ambiente”, es simplemente lo que se le ha llamado la educación ambiental, que en su esencia más pura, es educar, el educere de poder sacar todo lo que el ser humano es en todas sus dimensiones en la Tierra Humanidad como percepción de mutua pertenencia y de unidad orgánica, como dice Boff y/o sentirse un ciudadano de la Tierra – Patria como lo llama Morín.

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BIBLIOGRAFÍA

  • Boff L (2008) La opción Tierra. España, Salterrae
  • Fullat G. (1988) Filosofía de la educación. Barcelona, España, Vicens-vives
  • Gimeno Sacristán, Pérez Gómez (1996). Comprender y transformar la enseñanza. España, Ediciones Morata
  • Morín Edgar (2011) La Vía para el futuro de la humanidad. Madrid, España, Paidós
                        (2003) el Método: la humanidad de la humanidad. Madrid, España, Cátedra
  • Patiño Domínguez H. (2010) Persona y Humanismo. México, Universidad Iberoamericana Puebla.
  • Sauvé, L. (1999). La educación ambiental entre la modernidad y la posmodernida : En busca de un marco de referencia educativo integrador. Tópicos, 1(2) 1999, p. 7-27.
  • Tréllez E.(2000) La educación ambiental y las utopías del siglo XXI. Tópicos en educación ambiental., Vol. 2 No. 4
Fecha: 
Sábado, 25 de Abril 2015 - 10:00
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En Entrevista: Luis Ernesto Derbez Bautista, Rector de la Universidad de las Américas Puebla

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Fecha: 
Martes, 21 de Abril 2015 - 21:00
Media: 

En Entrevista: Luis Ernesto Derbez Bautista, Rector de la Universidad de las Américas Puebla

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¿Y ciencia para qué?

Quizá usted, estimado lector, se pregunte qué rayos pretende una sección de ciencia en un portal más enfocado en el análisis político. No dudo que algún político, Miguel Ángel Mancera o Manuel Velasco Coello por ejemplo, digan cosas interesantes y hasta importantes de vez en cuando. Pero la inauguración de unas canchas deportivas (que solo fueron remozadas) o la puesta en marcha de la campaña contra el pié de atleta en el metro del D.F. no deberían quitarle espacio noticioso a los descubrimientos del CERN, el acelerador de partículas subatómicas. Más allá de lo que pueda ser noticia, la ciencia y la tecnología (CyT) son posiblemente las actividades de mayor impacto, ya no diga usted en la sociedad, en el planeta entero. Solo recordemos que el cambio climático es consecuencia de un camino tecnológico que inició hace más o menos 200 años. Por ello es esencial que nuestro país invierta más en ciencia y tecnología.  Si miramos un mapamundi, notaremos que los países con mayor bienestar e independencia son aquellos en que se invierte más en ciencia y tecnología. Hace unos días murió Lee Kuan Yew, el Miguel Hidalgo de Singapur que se enfrentó a la disyuntiva de gobernar una isla sin recursos naturales de ningún tipo, sobrepoblada y rodeada de vecinos nada amistosos como Malasia e Indonesia. ¿De qué vive Singapur? La economía de Singapur, una de las más sólidas, se basa en el conocimiento.

En nuestro continente pasó lo mismo, por ejemplo en Vancuver y Boston. En 1886 Vancouver era un miserable puerto maderero, pero casi de inmediato se buscó la creación de la Universidad de Columbia Británica. En 1635 los colonos de Boston hicieron una coperacha para fundar la Boston Latin School. Luego gracias al pastor puritano John Harvard la universidad con su nombre; más tarde Boston College en 1863 y la Boston University en 1871. El MIT, una especie de IPN estatal, llegó poco después. La ciudad ha sido, astillero, centro metalúrgico, informático, y ahora a biomédico. Boston vive de la ciencia y la tecnología que desarrollan.

¿De qué viven Tampico o Guaymas? De lo mismo, pero en este caso la tiene que comprar. Max Perutz el químico británico Premio Nobel, escribió hace unas décadas un libro llamado “Es necesaria la ciencia” ante la andanada de recortes presupuestales tacherianos y reaganianos. Para él los gobiernos deben invertir en CyT para tener soberanía en al menos, alimentación, salud producción energética y defensa. Agreguémosle hoy en día el cambio climático. Sí aún no se convence recuerde tan solo el conato de epidemia H1N1. A la hora de buscar antivirales Francia nos negó la venta pensando en sus ciudadanos. Es más el laboratorio donde se identificó el virus estaba en Canadá porque aquí no había la capacidad instalada para ello. No lo aburriré, querido lector, lectora, con ejemplos de las otras áreas pues llegarán solitos a esta columna con el tiempo. Francia, por cierto, invierte el 2.5% del PIB en CyT según el Banco Mundial. México el 0.4. No se sienta mal; Ghana el 0.38 y Gabón de plano nada. Ahora bien que Guatemala el 0.5. El presidente Peña prometió llegar al 1 % al final del sexenio. Veremos.

¿Mientras tanto qué se está haciendo con ese 0.4 hoy en día? De acuerdo con el CONACYT en México hay alrededor de 22 mil científicos en activo que reciben recursos públicos. ¿Qué hacen y cuánto de lo que producen tiene un beneficio social?

Olvídese de las epidemias, la autosuficiencia alimentaria, energética y de seguridad.

¿Estamos preparados para enfrentarnos a las nuevas circunstancias que provocarán la ciencia y la tecnología en política economía o educación; en la educación o la moral? Pensemos en aspectos médicos. ¿Podremos con la transexualidad, los xenotrasplantes, la eutanasia, la medicina genómica, la resucitación tardía, la suspensión animada, los implantes, el uso de células madre, los derechos de propiedad de secuencias de ADN o de estructuras proteicas, el patrimonio genético, la modificación de embriones, la identidad sexual o la subrogación de úteros y otras estructuras orgánicas…? ¿Qué harán jueces y magistrados? ¿Legisladores?

Aún más, olvide todo eso también. ¿Cómo interpretamos el mundo la mayoría de los mexicanos y de qué manera influye ello en la forma en que tomamos decisiones cotidianas? ¿Ha intentado bajar de peso bebiendo café? ¿Le da como miedito vacunar a sus hijos? ¿O por qué no hemos oído hablar de explosiones en tuberías de gas natural y casi a diario con el gas de pipa?

Y de la agenda cotidiana ya ni hablamos. Por ejemplo:

¿Cómo pueden identificar a una persona a partir de un pedacito de hueso? ¿Qué tan certero es? ¿Y cómo identificaremos a las personas que desde ahora, ya, en este año, pueden tener material genético de tres personas? ¿O qué tan buena idea es amarrarse a un árbol cuando autoridades ambientales piensan talarlo? ¿Qué tan inevitable es que Tabasco, la Holanda mexicana, se convierta cada verano en la Atlántida mexicana? ¿Votaría usted por un político que dijera tal cosa? ¿La esperanza de vida aumentará y qué haremos con las pensiones?

Así pues, la ciencia y la tecnología no solo se tratan de que alguien encuentre una nueva galaxia, un nuevo microbio o un procesador de computadoras más rápido. El panorama completo de nuestra vida, de la vida de México, pasa por entender un poco de ciencia, al igual que un poco de arte, de comida e incluso, a veces, hasta de política.

Fecha: 
Jueves, 16 de Abril 2015 - 13:30
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UNAM vs 10 otras

El semanario inglés Times Higher Education (THE) es la revista británica más importante en lo que al tema de la educación superior se refiere. Anualmente elabora y difunde dos índices: The Times Higher Education World University Rankings y The Times Higher Education World Reputation Rankings.

THE explica que el primero de los índices “enlista a las mejores universidades globales y califica el rendimiento de las universidades de clase mundial evaluando sus misiones fundamentales: enseñanza, investigación, transferencia del conocimiento y perspectiva internacional. Para la clasificación se emplean 13 indicadores de desempeño cuidadosamente calibrados para proporcionar las comparaciones más completas y equilibradas”.

El segundo índice, de acuerdo a THE, “utiliza la encuesta académica más grande del mundo, con encuestados que participan por invitación solamente, para proporcionar la lista definitiva de las 100 de universidades globales más poderosas…  Esta tabla de reputación se basa solamente en un juicio subjetivo - pero es la opinión de académicos de alto nivel con trabajos publicados, que son las personas mejor posicionadas para conocer de cerca la excelencia de nuestras universidades”.

En el primer índice, basado en los 13 indicadores de desempeño, no aparece ninguna universidad mexicana dentro de los primeras 400 instituciones de educación superior de alrededor del mundo.

En el segundo índice, basado en la apreciación subjetiva de académicos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aparece en el lugar 75.

En lo que al segundo índice se refiere, las primeras 10 universidades de mayor prestigio, con su presupuesto anual en dólares, son: Harvard (4,400 millones), Cambridge (2,140 millones), Oxford (1,704 millones), Massachusetts Institute of Technology MIT (2,920 millones), Stanford (4,721 millones), California Berkeley (2,200 millones), Princeton (1,640 millones), Yale (3,079 millones), Caltech (2,080 millones) y Columbia (3,605 millones).

Con la excepción de Cambridge y Oxford, que son británicas, las demás son estadounidenses.

La UNAM, con un presupuesto de 2,426 millones de dólares (37,000 millones de pesos) ocupa la posición 75. Con más recursos que Cambridge, Oxford, California Berkeley, Princeton y Caltech, no está dentro de las primeras 10 o 20 o 30 o 50. Es la número 75.

Qué cara nos sale la UNAM, comparada con muchas de las otras 100 universidades incluidas en The Times Higher Education World Reputation Rankings.

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Fecha: 
Miércoles, 01 de Abril 2015 - 12:00
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En Entrevista: Denise Córdova Just, Coordinadora Académica CEC Allende IPN

Esta tarde me visita Denise Cordova Just, Coordinadora Académica del Area de Cultura del Centro de Educación Continua Unidad Allende del IPN para informar sobre los nuevos dilplomados que iniciarán próximamente.

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Fecha: 
Viernes, 27 de Marzo 2015 - 20:00
Media: 

En Entrevista: Denise Córdova Just, Coordinadora Académica CEC Allende IPN

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Método presupuestario base cero. El avionazo de Germanwings en Francia. Recomendaciones culturales

Esta tarde me visita Denise Cordova Just, Coordinadora Académica del Area de Cultura del Centro de Educación Continua Unidad Allende del IPN para informar sobre los nuevos dilplomados que iniciarán próximamente. En el estudio me acompañan Tere Vale y Bernardino Esparza y comentamos sobre el método presupuestario base cero, el avionazo de German Wings en Francia. Mónica Belén y Natalia Cabarga y sus recomendaciones culturales.

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Fecha: 
Viernes, 27 de Marzo 2015 - 19:00
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Patentes

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO por sus siglas en inglés) estima que en 2014 se solicitaron 214,500 patentes en los 148 diferentes países que hasta la fecha han suscrito el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT por sus siglas en inglés).

El PCT se firmó en 1970 y entró en vigor en 1978. La WIPO explica que el objeto del PCT es “ayudar a quienes buscan la  protección de patentes a nivel internacional para sus inventos, ayudar a las oficinas de patentes con sus decisiones de otorgamiento de patentes, y facilitar el acceso del público a una gran cantidad de información técnica relativa a esos inventos. Con solo registrar una solicitud de patente al amparo del PCT los solicitantes pueden buscar al mismo tiempo la protección para un invento en 148 países del mundo”.

Se difundió hace algunos días el país de origen de las 214,500 solicitudes de patente internacional. Los datos no sorprendieron a nadie que algo sepa del asunto.

De 42 países provinieron 100 o más solicitudes de patentes. Con 61,492 solicitudes, Estados Unidos encabeza la lista, seguido por Japón (42,459), China (25,539), Alemania (18,008), Corea (13,151), Francia (8,319), Holanda (4,218), Suiza (4,115), Suecia (3,925), Canadá (3,089), Italia (3,061), Finlandia (1,815), Australia (1,726), España (1,705), Israel (1,596), India (1,394), Austria (1,387), Dinamarca (1,301), Bélgica (1,197), Singapur (944), Rusia (890), Turquía (802), Noruega (690), Brasil (581), Irlanda (440), Arabia Saudita (393), Luxemburgo (392), Polonia (349), Nueva Zelanda (346), Malasia (314), Sudáfrica (297), México (284), Liechtenstein (231), República Checa (189), Barbados (174), Hungría (159), Portugal (158), Eslovenia (156), Chile (144), Ucrania (136), Grecia (133) y Colombia (102).

De los 106 países restantes provinieron de entre cero y 99 solicitudes y al final de a lista, con cero solicitudes aparecen Bolivia, Burundi, Camerún, Eritrea, Ghana, Nicaragua, Omán, Ruanda, Samoa, Tonga, Yemen y Zimbabue.

México aparece en el lugar 32 de la lista de 148 países y de los países del ámbito Latinoamericano y del Caribe solo Brasil está en mejor lugar.

Ahora bien, el lugar 32 no debe servirnos de ningún consuelo, sobre todo si tomamos en cuenta que la economía mexicana es la decimoquinta más grande del mundo, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI). Países económicamente menos poderosos que el nuestro registraron muchas más solicitudes de patente.

Peor aún, en lo que a las solicitudes de patente que se presentan en México, es decir no a nivel internacional, solo el 8% provienen de personas físicas o morales nacionales y el resto de extranjeros.

Todo lo anterior es una prueba más, de tantas, del subdesarrollo tecnológico y de conocimientos en que nuestro país se encuentra.

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Miércoles, 25 de Marzo 2015 - 12:00
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La chusma digital. El mito de los "beneficios" de la devaluación del peso. Las declaraciones de Vicente Fox

Esta tarde me visita Paulina Campos, directora general de la Fundación Hogares, para explicarnos las acciones que realiza su organización para mejorar la vida comunitaria de medio millón de mexicanos. En el estudio me acompaña Viridiana Ríos, directora de la Fundación México, ¿Cómo Vamos? y hablamos sobre la chusma digital, el mito promovido por el gobierno de que la devaluación del peso beneficia a nuestras exportaciones, y la mala situación en que viven millones de trabajadoras domésticas en México y el mundo. Luis Miguel González, director general Editorial de El Economista, nos habla desde Cartagena de Indias, Colombia, donde se realiza la reunión de la Fundación García Márquez, y nos platica sobre la robotización del periodismo. Tere Vale y yo discutimos sobre declaraciones hechas por Vicente Fox.

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Miércoles, 18 de Marzo 2015 - 19:00
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