Se encuentra usted aquí

educación

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Corrupción, el verdadero flagelo de México

Nadie tendría por qué dudar que la corrupción es el lastre más pesado que nuestro sufrido país acarrea, prácticamente desde que México es México. En la era moderna, La corrupción ha prevalecido como sistema de desarrollo, crecimiento o subsistencia para las empresas e individuos que conformamos esta nación.  

Desde la clásica dádiva que se le da al policía cuando alguien comete una infracción de tránsito, hasta los millonarios pagos exigidos por los funcionarios que dirigen alguna dependencia pública para otorgar un jugoso contrato, las casas blancas, las colinas del perro, los partenones, las cuentas en Suiza, los que roban poquito, los que roban mucho, las líneas del metro que no funcionan, pasando por supuesto por aquellos que compran o venden inocencias o culpabilidades, los que construyen o destruyen casos policiacos a conveniencia, los asesinatos nunca esclarecidos, la compra de votos, etcétera, etcétera y más etcétera, todo o casi todo lo que se mueve en el país está directa o indirectamente ligado a la corrupción.

Participes o no de ella, todos hemos tenido que lidiar en algún momento con la corrupción. Es un mal del que no nos podremos librar, desde mi punto de vista, mientras no se cambien los paradigmas y exista una reprogramación de las mentes de esos millones de niños que aún son viables para tal efecto. Algunos dirán entonces: ¡Ah, pues el verdadero flagelo de México es la educación! Eso es justamente lo que pensaba yo, pero al hacer un examen más concienzudo del asunto, y después de examinar algunos datos, me he dado cuenta que la pelotita regresa al mismo sitio: CORRUPCIÓN.

Si no, explíquenme cómo es que México, teniendo un nivel de inversión en educación nada despreciable de entre el 5 y el 6 por ciento del PIB,  posea instalaciones educativas de quinta, y personal docente de sexta. ¿A dónde van todos esos recursos que supuestamente se invierten en los niños y jóvenes que son nuestro futuro? ¿En manos de quién se quedan? ¿Quién lo supervisa? ¿Quién lo permite? Por supuesto, el nivel educativo mexicano está por los suelos.

Pero como dije antes, la pelotita regresa al mismo sitio.

La corrupción siempre ha existido, con la diferencia de que ahora los corruptos se han vuelto más cínicos, a sabiendas de que un sistema igual de corrupto los cobija, los apapacha y los protege.

No causa extrañeza que los países más prósperos del mundo son asimismo los menos corruptos (ver el siguiente cuadro)*:

mapa-corrupcion.png      
Fuente: datosmacro.com

Como se ve en la imagen, los países con menor corrupción son asimismo los más desarrollados: Canadá, Estados unidos, Europa, Australia y Japón. Mientras tanto, los países más corruptos, son igualmente los más pobres (obsérvese el continente africano). Por supuesto, hay, como siempre, notables excepciones, sin embargo, la imagen es muy clara.

Esto nos debe hacer pensar: ¿Qué es lo que verdaderamente debemos exigir para empezar a sacar la cabeza del lodo?

Sin corrupción, lo demás llega por añadidura, o eso digo yo.

Autor:

Fecha: 
Jueves, 14 de Mayo 2015 - 16:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

La Sociedad Civil, Cada vez más Participativa e Influyente

Hay enojo, inconformidad en buena parte de la sociedad mexicana que se siente agraviada. La "intelligentsia", la "comentocracia"; periodistas y analistas importantes se pronuncian cada vez más preocupados; cada vez más irreverentes.

En las redes sociales el ciudadano de a pie hace evidente su preocupación, su rencor. Las decisiones no gustan y estamos viviendo un clima cada vez más tenso. La pamba es generalizada contra el Presidente de la República que tampoco es responsable de todo, sin embargo no deja de ponerse de "pechito" a cada rato... Parece que no lo puede evitar. ¿Habrá alguien que le aconseje o lo estarán aventando del puente de Brooklyn? Como quiera empieza la sucesión presidencial del 2018 y habrá grupos e individuos —políticos y empresariales— que no deben estar muy contentos. No parece haber un buen augurio. Pocos sectores están creciendo: inversiones en la industria automotriz y otras cuantas. No bastan.

Los grupos radicales se manifiestan por las calles obedeciendo a quién sabe quién. Nadie los pone en orden; el crimen organizado hace sentir su presencia de manera muy violenta. Ojo: ante los sucesos de Jalisco, los especialistas y observadores ya no vemos un clima tan propicio para que haya elecciones tranquilas como fuera deseable. La estrategia no sirve y hay que cambiarla. Sin embargo no vemos variación en la política pública contra la "guerra de las drogas". Así no se puede ganar. ¿Cuántos muertos y desaparecidos más se van a sumar? ¿Cuántos recursos más se van a seguir tirando?

Ante este panorama, la sociedad civil organizada también se manifiesta, participa cada vez más. Hay iniciativas interesantes. La recién promulgada Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública y el Sistema Nacional Anticorrupción fueron fuertemente impulsadas por organizaciones de la sociedad civil como Fundar, Centro de Análisis e Investigación, México Evalúa, El IMCO, Instituto Mexicano para la Competitividad, México, ¿Cómo Vamos?. Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) que son ejemplos de ello.

Me enorgullece ver como personas —mexicanos ejemplares, que algunos de ellos han sido víctimas de la fatalidad en sus personas y familias— se levantan y organizan para defender los valores fundamentales del ser humano, de la democracia, para lograr una mejor convivencia y desarrollo del país e insisten e insisten. Participo en uno de ellos para que la Industria Hípica Mexicana de carreras de caballos no desaparezca. Parece causa perdida.

La iniciativa de "3x3" convocada por Transparencia Mexicana y el IMCO parece que no cobra fuerza; no parece convencer a los candidatos que no se comprometen. Ahora ya se puede monitorear en la liga siguiente: candidatotransparente.mx

www.votoinformado.unam.mx es una iniciativa de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, que busca promover y fortalecer la cultura democrática en México. Brinda información sobre las opiniones y posturas de los candidatos a diputados federales de forma oportuna, de fácil comprensión y reduciendo costos de acceso a la información.

El grupo de Mexicanos Primero, que lidera Claudio X. González Guajardo hace una propuesta muy concreta de cómo mejorar la calidad de la educación del país. Su objetivo es claro: deseamos vivir en el año 2030; un México que ponga a todos los mexicanos primero, con la convicción de que: "Sólo la Educación de calidad cambia a México. Tiene toda la razón. Su página web es www.mexicanosprimero.org.

Ahora, en víspera de las elecciones lanzan la iniciativa —junto con otras 124 organizaciones de la sociedad civil— llamada “10 Compromisos por la Educación Nacional con Equidad y Calidad”. En resumen, es una petición ciudadana a los partidos y sus candidatos, que formarán una nueva camada política, es a comprometerse sin condiciones tanto con la reforma  educativa como con el Estado de derecho. No olvidemos que la primera obligación de cualquier funcionario público es cumplir y hacer cumplir las leyes emanadas de los congresos federal y locales.

En la liga decalogo.elojociudadano.org materiales se puede conocer toda la iniciativa.

Sin educación de calidad nuestro país no tiene viabilidad; sin cambiar la estrategia de la "guerra contra las drogas" seguiremos con más de lo mismo.

Fecha: 
Miércoles, 06 de Mayo 2015 - 18:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

¿Futuros Capos o sicarios?

El tema del narcotráfico no es algo nuevo en nuestro país. Hay todavía cosas de las que no se habla, tanto que tienen un mayor impacto en la sociedad. Uno de ellos son las comunidades campesinas, destacándose la participación de los niños que viven en estas zonas marginadas, quienes están expuestos a servir a los capos a fin de obtener beneficios y “salir adelante”. Siempre se habla del narcotráfico, pero, ¿cuándo nos hemos puesto a pensar en los niños que trabajan para éstas organizaciones?

Creciendo entre la maleza

Hoy, Julián (a quién le llamamos así para proteger su identidad) es un chico de 21 años. En su cara se puede ver la dureza de la vida, que a su corta edad conoce lo peor de ella. Es el segundo de cinco hijos en el matrimonio de sus padres. Recuerda que desde niño ha sufrido por falta de recursos y sólo pudo estudiar hasta la primaria. Para poder estudiar más tenía que viajar una hora o caminar hasta dos o tres horas por entre la sierra del estado de Michoacán, lo que implicaba más gasto para sus padres y menos comida para sus hermanos.

Recuerda que de niño le encantaba disfrutar de la compañía de su hermano mayor, con quien coreaba los corridos que escuchaba la mayoría en la región y que además era su cómplice en juegos entre la sierra y los cultivos de maíz de su padre. Desde muy pequeños tuvieron que ayudar para poder incrementar el poco dinero para sobrevivir. Como es de esperarse, lo hicieron crecer desde muy temprana edad; se tenía que hacer responsable de duras tareas para apoyar a su padre; pronto tenía que dejar de jugar, pues era una “pérdida de tiempo”. Ahora tenía que ser un hombre más en la casa.

Cuando se le ocurría hacer travesuras con sus hermanos la felicidad les duraba poco, porque en menos de lo que canta un gallo salía su madre con el lazo que tenía más próximo y con toda la fuerza lo dirigía a la espalda para castigarlo por lo que había hecho. Pero el castigo no terminaba ahí, al enterarse el padre recibía una golpiza de nueva cuenta y había más labores para el día siguiente. Cuenta Julián que eso lo marcó mucho, porque tuvo que crecer y dejar los juegos “pa’ luego”.

Su hermano mayor emigró a Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Su padre enfermó, murió y él tuvo que tomar el papel del hombre de la casa a los 14 años. Tenía que ir a sembrar al campo, recolectar, vender y llevar lo necesario a casa para mantener a su madre y sus hermanos; poco a poco el hambre era mayor, la necesidad crecía y el trabajo escaseaba.

Por la zona se empezaba a saber de unos vándalos que habían llegado de Morelia. Los desalmados que se robaban a las chicas, pedían cuotas a los ganaderos y a los productores, se la pasaban extorsionando a quien se les ponía enfrente. Se emborrachaban y viajaban siempre en “camionetotas”, portaban armas, algunos tenían grandes cadenas, no vestían como toda la gente, traían tenis de los buenos –recuerda. La violencia y la carencia se empezaron a apoderar de los pobladores, si demandaban eran asesinados entre ráfagas de armas. El temor era sembrado por un grupo de criminales sangrientos llamados “Zetas”, quienes habían llegado al lugar para apoderarse del territorio, llevándose todo a su paso.

Julián decidió sumarse al grupo de los Zetas, orillado por la necesidad de tener un poco más de dinero para su familia. “Quería vestir bien, comer bien, andar en las camionetas y cantar los corridos”, es así como describe su deseo para ingresar a las filas de los “poderosos”.

Cuenta que para irse ganando los primeros pesos, tenía que andar vigilando, era “halcón” o también llamado “puntero”. Se la pasaba en la plaza, sólo observaba y se memorizaba los movimientos de cada uno de los policías y hasta de los militares. Avisaba de cualquier movimiento raro para alertar a su jefe. Esto parecía fácil, pues ¿quién podría desconfiar de un niño que sólo se la pasaba solitario por el centro? A la vista parecía un indefenso chaval y nada más.

Recuerda que a los punteros es a los que más se les maltrata y los que en la cadena del narco están hasta abajo; sólo son los informantes. Los encargados de avisar cualquier movimiento en el pueblo, quién entra, quién sale y si hay extraños, pero a la primera que fallen se les trata de lo peor “Nos golpean hasta que se cansan y hasta que entiendes que no puede volver a pasar, y a veces sientes que ya no habrá una oportunidad más, no puedes llorar o eres un maricón”. Julián dice estas palabras, él está sentado frente a mí, pero sus ojos tocan aquel recuerdo que debe ser muy doloroso, pues la voz se entrecorta, los ojos se llenan de lágrimas, a pesar de que parece que ya no puede sacar una lágrima más. Un lapso de silencio invade la fría habitación.

Recuerda que en algunas ocasiones rondaban las escuelas en camionetas de lujo, ofrecían regalos a las menores y a base de seducción y engaños las poseían, las secuestraban, en algunas ocasiones luego de pasar muchos días rondando las escuelas. Los fines de semana elegían a las mejores chicas, a las más bonitas y las invitaban a fiestas, las subían a las camionetas. Los punteros cuidaban en la calle por si pasaban los policías o los militares; las drogaban, las violaban y en algún momento de la fiesta los punteros eran requeridos. Los obligaban a drogarse y consumían alcohol para más tarde poseer a las jovencitas, las desaparecían hasta por tres días, luego las abandonaban en la calle.

Cuenta Julián que había ocasiones en las que se metían a la escuela y se robaban a las menores a punta de pistola, y a los primeros padres que quisieron hacer la denuncia fueron asesinados a balazos. Así se ganaron el “respeto” de los otros pobladores quienes ante tantas atrocidades permanecían callados; era lo mejor "o se los cargaba la chingada”.

En estas fiestas fue como Julián empezó a drogarse y a consumir alcohol. Luego llegaron otro tipo de trabajos, le dieron una pistola, ya no sólo se encargaba de dar algunos avisos, empezó a extorsionar, se encargaba de ir a cobrar el dinero o la famosa “renta”, o ir a levantar a alguien que se había pasado de abusado o que simplemente no quería cooperar.

“El primer jalón del gatillo cuando matas a alguien es el más difícil. Algo me decía que no lo hiciera, habíamos levantado a un cabrón que se quiso pasar de listo y no quería entrarle, pero había hablado de más. El jefe dio la instrucción de pasar por él y darle una vuelta. Ya después que valiera madres, era mi turno y esa noche tenía que demostrar que era valiente. Jalé el gatillo directo a la cabeza, era él o yo, así me hicieron hombre”.

Es así como Julián recuerda su primera vez, jalando el gatillo de un arma, que para la edad de 16 años ya era un sicario. Por unos dos mil o tres mil pesos hacían los trabajos que les encargaban. Mientras cuenta el primer jalón del gatillo, se asoma esa desesperación del momento. Hasta las manos se le tensan al recordar el hecho; su frente empieza a sudar frío, sale la segunda lágrima de sus ojos.

“Luego llegaron a la zona un grupo contrario a los Zetas, llegaron con fuerza y protegidos por la gente a la que habíamos hecho daño, nos agarraban desprevenidos, corrió mucha sangre en el estado, se morían muchos amigos, unos se fueron con LFM pa’ salvarse; otros huyeron del estado. Yo me quedé”.

Menciona que de volver el tiempo atrás, jamás se hubiera metido en esas cosas del diablo. Ganó un poco de dinero, pero no pudo disfrutarlo con su madre y sus hermanos. De quienes sólo viven en México él y dos más chicos; los otros se fueron para Estados Unidos y no sabe nada de ellos.

Hasta el día de hoy, Julián no sale a la calle por temor a que la gente busque venganza y lo maten. Cuando llega a salir es sólo a la tienda más cercana y se regresa a casa tan rápido como se puede. Se la pasa el día entero dentro de la casa, casi no come, tiene los nervios a flor de piel y cuando llega la noche llega de nuevo el martirio, no puede dormir hasta que el cansancio lo vence. Algunas veces sueña que llegan por él, llega a sus sueños ese primer jalón del gatillo, pero el que está enfrente es él mismo.

Detrás de ese rostro fuerte, aparentando más edad de la que realmente tiene, esa voz quebrantada por revivir el pasado, se puede entrever el miedo en el que vive. En su mirada de arrepentimiento también muestra a ese niño que podía jugar con sus hermanos y que a pesar de ser pobre, podía vivir tranquilo. Se refleja ese niño que ha quedado encarcelado por la dureza de la vida que le ha tocado vivir y que tuvo que madurar más temprano que cualquier otro infante, es sólo uno más de los miles que han crecido entre la maldad, tachados por una sociedad a la que poco le interesan los niños y su futuro, marginándolos y mostrándoles que lo más importante en esta vida es el dinero y lo material.

Lo más triste y preocupante es que historias como la de Julián hay muchas en el país. Hay algunas que tal vez se le asemejan, pero hay otras tantas que terminaron ya sea en muerte, en tutelares, en niños con problemas de alcoholismo y drogadicción o peor aún, la historia simplemente no ha terminado y esos niños siguen dentro de la delincuencia, reclutando a otros menores, repitiendo y heredando esos estilos de vida.

Autor:

Fecha: 
Martes, 05 de Mayo 2015 - 18:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

La frustrada reforma política del DF. La frustrada candidatura de Ebrard. La pospuesta discusión de la Ley de Obras

El expresidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, comenta sobre la frustrada reforma política del DF. El presidente de la ONG Mexicanos Primero, Claudio González Guajardo, nos explica en qué consiste la propuesta que por el bien de la educación se le está haciendo a partidos políticos y sus candidatos. En el estudio me acompañan Mariana Campos y Bernardino Esparza y comentamos sobre la frustrada candidatura de Marcelo Ebrard, la pospuesta discusión de la Ley de Obras en el Senado. Carlos Velasco explica en que consiste la nueva verificación vehicular federal. Luis G y G reseña el Galaxy 6 Edge.

Secciones:

Fecha: 
Jueves, 30 de Abril 2015 - 20:00
Redes sociales: 
1

Mi programa:

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Montañas flotantes

Además de ser destino turístico y espiritual de toda la clase media de occidente, el estado de Guerrero y Nepal tienen otras cosas en común.

Al igual que Guerrero, Nepal se encuentra en una zona que podríamos llamar, con algunas libertades literario-geológicas, costera. Como la de casi todo el Pacífico mexicano, la costa de Guerrero es la frontera entre dos grandes masas de la corteza terrestre que chocan entre sí. Aunque sin mar de por medio Nepal se encuentra en una situación similar.

En la costa acapulqueña la placa de Cocos se hunde por debajo de la placa de Norteamérica sobre la que estamos usted y yo estimado lector. En el caso de la costa nepalí las placas de Eurasia e Índica se estrellan entre sí pero ninguna de las dos cede y el resultado es que se arrugan como una alfombra que al moverla choca con la pared. La cordillera del Himalaya es precisamente consecuencia de esos plegamientos.

Al primero que se le ocurrió seriamente el movimiento de los continentes fue a Frank Bursley Taylor, aunque fue poco más tarde en 1912 cuando un meteorólogo alemán llamado Alfred Wegener, propuso una teoría parecida sobre la formación de los continentes pero recabando evidencia. Por ejemplo la forma en que encajan los contornos de África y Sudamérica, los fósiles y el tipo de material geológico en ambos lados del Atlántico y otras más. Para 1915 Wegener publicó un libro detallando su idea del movimiento de las masas continentales. Hay que decir que el libro estuvo lejos de romper algún record de ventas. De hecho fue un fracaso absoluto tal vez porque en plena Primera Guerra Mundial un texto en alemán escrito por un meteorólogo que cuestionaba la geología dominada por los ingleses resultaba poco sexi hasta para los geólogos.

Que inmensas masas de roca con ciudades, montañas y valles anduvieran moviéndose sonaba tan disparatado que hasta Albert Einstein llegó a escribir en su contra. Con el tiempo las evidencias se acumularon y para finales de los años sesenta la Tectónica de Placas era un hecho natural incuestionable.

Las placas tectónicas han chocado y se han fragmentado durante millones de años de la misma manera en que lo hace la nata cuando se hierve leche. La leche caliente sube y se enfría ligeramente en la superficie y por lo tanto se hace más densa yéndose de nuevo al fondo y dejando el lugar a la leche más caliente que sigue subiendo. Este movimiento hace que la nata se rompa y los pedazos se muevan y arruguen. En la corteza terrestre pasa lo mismo pero lo que hierve bajo nuestros pies es el magma, millones de toneladas de roca fundida que hacen chocar a los inmensos fragmentos de corteza terrestre que llamamos placas tectónicas y que flotan en él.

Así que una placa empuja, otra ofrece resistencia y el resultado es que de vez en cuando sobreviene un terremoto. No lo parece pero todos los días tiembla, en México y en Katmandú, pero se trata de sismos de menos de 4 grados Richter.

La escala Richter se llama así por Charles Richter, quien la propuso junto con Beno Gutemberg del que ya nadie se acuerda. Se trata de una escala logarítmica para definir el efecto de un terremoto. Logarítmico significa en este caso que un temblor de magnitud 2 no es el doble que uno de magnitud 1, sino mucho más.

Un temblor de 6 grados equivale a la energía desatada por una explosión nuclear como la de Hiroshima pero uno de 7, 900 veces más energía. Desde que se iniciaron las mediciones el terremoto de mayor magnitud ha sido frente las costas de Chile en 1960 con una intensidad de 9.5 grados. Aún sin haber sido medido, el sismo más destructivo del que se sepa fue el de Lisboa en 1755, que duró siete minutos y con tres réplicas de más de 9 grados Richter.

Sismos mayores de 7 grados hay aproximadamente 18 al año en el mundo. No sabemos de ellos porque se dan en zonas despobladas o en el mar. Los terremotos se convierten en desastres naturales cuando afectan a poblaciones humanas lo cual es más factible si además de habitar encima de la unión de dos placas se vive en condiciones como las de Nepal o Guerrero. Con toda la espiritualidad y buena vibra que se respira en los Himalaya, el Banco Mundial indica que en Nepal el promedio de ingreso diario por persona es menos de dos dólares; el de México es de más de 27 dólares diarios. Claro que en Guerrero la situación es peor con poco más de 13 según el INEGI. La OIT reporta en Nepal casi dos millones y medio de personas en su mayoría mujeres y niñas semi esclavizadas. Más de un millón de niños traficados, de los cuales casi la mitad con fines sexuales. Entre estos la prevalencia de VIH es de las más altas con 43% según un estudio internacional de 2008. Quizá no está de más revalorar el lado espiritual del acapulcazo chilango que cada Semana Santa invade el bello y telúrico puerto de Acapulco. World Education calcula que 40% de los niños nepalíes trabaja incluyendo casi 30 mil en ladrilleras. Tal vez por eso los nepalíes sacrifican medio millón de piezas de ganado al dios Gadhimai solicitando mejor fortuna cada cinco años. Y en una de esas fueron escuchados porque pudo ser mucho peor lo que ha ocurrido. Brian Tucker el presidente de GeoHazards, una organización dedicada al monitoreo y prevención de sismos, declaró al periódico británico The Guardian que sus cálculos indicaban que si en Nepal ocurriera un terremoto de alrededor de 8 grados Richter podrían morir más de cuarenta mil personas. Seguirá temblando en Nepal y en México y ni toda la ciencia y la tecnología evitarán el sufrimiento si no cambiamos el desastre social existente. Cambiarlo requiere la misma tenacidad y constancia que levantó el Himalaya; no es fácil pero es posible.

Fecha: 
Jueves, 30 de Abril 2015 - 16:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Cambio Cultural

El espíritu del cambio, de la evolución, de la transformación empieza a hacer presencia en nuestra sociedad. Consignas como ¡Cambiemos el Mundo!, Liderazgo, Cambio Cultural, Educación, Igualdad y Desarrollo, entre otras; se enfrentan a diario contra Bullying, Corrupción, Nepotismo, Prepotencia, Miedo, Delincuencia, Inseguridad, Acoso,  Gobierno, y otras más. Funcionarios, empresarios, políticos, observadores, críticos, analistas, reporteros, comentaristas, cómicos y periodistas se enfrentan entre sí por defender, impedir o promover, el espíritu civilizatorio que se ha apoderado de las mentes lúcidas de algunos de los habitantes más distinguidos de nuestra sociedad. Mentes que han escalado la consciencia hasta el punto de su evolución denominado responsabilidad, en el único sentido posible.

Observar el statu quo, sin embargo, no promete que éste se quebrante. No basta saber que se requiere educación, poner una escuela y regalar becas; no basta asegurarse de que la enseñanza en esa escuela sea de la mejor calidad, No basta cultivar las artes y valores. Es loable, bonito y hasta conmovedor; pero insuficiente. ¿Dónde está el punto fino que detonará el Liderazgo, que hará estallar el Cambio Cultural, que propiciará la transformación del mundo?, ¿dónde se encuentran los detalles que nos indican cómo se articula todo esto?, ¿cuál es la llave que antepone el interés general, por encima del deseo individual de bienestar, y que malinterpretamos como supervivencia?, ¿cómo se consolida el producto final todas esas ideas creativas de la ciudad?

¡No bastan las buenas intenciones!, ni es suficiente el poder mediático de todo el espectro de radio, televisión e Internet. La educación germina en el seno de la identidad, en el auto-concepto, en el conocimiento de uno mismo; ¡ahí es donde está el cambio de mentalidad!, se cultiva con confianza, con anhelo, con futuro; ahí, en el contexto ideal de la ética y la moral... Enseñar a descubrir la propia identidad; lo que se es, quién se es; debería ser el requisito primario, el objetivo fundamental, de cualquier disciplina que pretenda educar. Crear consciencia, de sí mismo y del lugar que se habita, nos otorga la facultad de la presencia. De otro modo las cátedras pierden fuerza para capturar la atención de las mentes ausentes, extraviadas en la búsqueda ansiosa de su propio origen e identidad. ¿Quiénes somos para querer lo que queremos?, ¿cuál es el papel que desempeñamos para transformar lo que tenemos?... ¡Ahí está la piedra filosofal! Es absurdo pretender un Cambio Cultural, una mentalidad distinta, un cambio de paradigmas, apropiarse de una idea, con una identidad débil, disminuida o inestable, cualquier idea por insignificante que parezca podrá derribar un auto-concepto frágil, podrá destruirlo y corromperlo mientras sus cimientos no hayan fraguado, mientras su identidad no se haya definido. Ahí es dónde está la importancia de la educación.

¿Qué estamos enseñando?, ¿cómo lo estamos enseñando?... ¿Qué debemos enseñar?, ¿cómo lo debemos enseñar?...

Sin duda, el siguiente aspecto es el "Cambio Cultural"... ¿Qué es eso?, dos palabras; la primera sólo implica de manera abstracta la transformación de la otra. Pero la segunda, la palabra, "Cultura", tiene un sentido tan grande como nuestra historia. Un universo de constelaciones de significados, que al igual que las estrellas; nacen, se transforman, se destruyen, se convierten en hollos negros; se mezclan con otras constelaciones, otras culturas, cada una con su dinamismo y su historia; con su infinita maquinaria de paradigmas... Ese es el detalle que nos debe ocupar, esa maquinaria de paradigmas y de implantes conceptuales del deber ser, esos son los grilletes al statu quo.

¡Señores!... empresarios, emprendedores, conciudadanos, compañeros: ¡empecémos con el pie derecho!, andémos el camino recto, no seamos ilusos, no sembremos expectativas en tierra de buenos deseos. No les tiremos margaritas a los cerdos. ¡No! Este es el punto donde comienza el liderazgo, o mejor dicho: "El libre albedrío de la responsabilidad", que no es más que la voluntad de transformar. Es él, el libre albedrío, el que contagia, el que invita, el que se admira, el que convence... El que quebranta el estatu quo, el que guía, el que con responsabilidad asumida por propia convicción, transforma.

"No podemos resolver los problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos". Dijo Einstein. El método debe evolucionar. No podemos cambiar nuestra sociedad si no cambiamos nosotros, y no podemos cambiar nosotros si no cambiamos nuestra forma de pensar, y no cambiaremos nuestra forma de pensar hasta no cambiar los paradigmas que la sustentan; las ideas con las que nos educaron. Justo ahí es donde surge el miedo, donde los guardianes del statu quo proclamarán la transformación cultural, aferrándose a sus paradigmas históricos, a sus ideas petrificadas, a la ededucación aberrada que dio origen a ese statu quo que tanto protegen, y que paradójicamente, demandan se transforme sin que se altere.

No hay magia en esto. Una cultura no se endereza, se siembra y se alimenta para que florezca y desplace a la cultura anterior. Una generación… se requiere un ciclo agrícola. Sólo hay que saber sembrar, seleccionar el paradigma civilizatorio adecuado, encontrar tierra fértil, alimentarlo y cuidar que no se corrompa. Una vez que ha echado raíz, la naturaleza humana se encargará del resto.

Liderazgo es la capacidad de contagiar la voluntad de transformar. Solo es eso… ¿Para qué tanta miscelánea conceptual?

Líderes, docentes, comunicadores, agricultores de de la cultura, todos estamos obligados a contribuir. El observador pasivo, el que mucho ayuda si no estorba, se convierte en el ancla de su condición, en lastre de su propia transformación.

Educación (consciencia), mentalidad (cultura), y liderazgo (responsabilidad). Son los ingredientes de la transformación, del Cambio Cultural. Ustedes lo saben.

Secciones:

Fecha: 
Martes, 05 de Mayo 2015 - 16:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Lo cábula del dinero

En todas las épocas se ha visto como algo fascinante -pero también amedrentador-, el riesgo de subir o bajar en el tiovivo de las finanzas, que en realidad es algo así como las extremidades, porque la sensación de estar atados de pies y manos es insidiosa y a veces insoportable cuando no hay suficiente dinero para la realización de un proyecto o para evitar (solucionar) algún problema o sencillamente para sobrevivir. Por algo dicen que a dinero en mano, el monte se hace llano.

También se ha dicho que tiene más un rico cuando se empobrece que un pobre cuando se enriquece. Esto es verdad. El rico venido a menos cuenta con una información que el pobre quizá nunca llegue a tener. En muchas casas el dinero aún es tema tabú, al grado de que a algunos miembros de la familia –generalmente mujeres- no los enseñan a manejarlo. Muchos aprenden a pesar de ello, pero es a punta de mandarriazos.

En mi forma de autoempleo, dependo de lo que la gente me da a cambio de la rutina que ejecuto con el muñeco de ventrílocuo y he descubierto que hay una liga entre la energía, el tiempo y el dinero. Y que tan importante es el esfuerzo que debe hacerse para ganar el dinero del pago de la renta o el teléfono o la colegiatura de un hijo, como el esfuerzo que se tiene que hacer para comprarse una golosina; ambas cosas son igualmente merecedoras de atención. La mayoría de las dificultades que encaramos respecto a la economía se deben a que no nos hemos pagado a nosotros mismos.

Cuando encontramos oneroso ganar el dinero para las obligaciones, lo encontramos igualmente oneroso para darnos un gusto. El hecho de tenerlo o no disponer de él en absoluto depende de qué tanto hemos estado dispuestos a atendernos a nosotros mismos.

Secciones:

Autor:

Fecha: 
Jueves, 30 de Abril 2015 - 13:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

NO a la Impunidad

Hace algunas semanas, el más alto funcionario de la CONAGUA tuvo que renunciar a su cargo por incurrir en faltas administrativas incompatibles con el cargo y la integridad de su puesto. Parte crucial de esta salida fue la persistencia y la tenacidad de Eduardo Ruíz Healy quien a través de su programa no solo pedía su dimisión, sino que exigía el pago total del alquiler del helicóptero. A estas alturas no sé si se logró lo segundo, pero lo más importante es que Eduardo consiguió algo muy difícil, concientizar al público para que continuara la presión en las redes sociales. Esta acción ciudadana fue muy efectiva ya que estimuló la confianza y la solidaridad que todos los mexicanos  nos debemos unos a otros.

En tiempos del Presidente De la Madrid surgió el oprobioso la corrupción somos todos que en forma cínica y socarrona se ha convertido en una realidad indiscutible, especialmente por parte de las autoridades y servidores públicos que de una u otra forma gobiernan o han gobernado este país. La corrupción es una epidemia que sacude a todos los niveles de nuestra vida diaria, máxime porque se siente estimulada por otro vicio mayor que se llama IMPUNIDAD. La impunidad implica: favor, protección, complicidad, engaño, decepción, fraude; una acción que no tiene reacción, porque no se sanciona. La lógica  natural invita a la pregunta: ¿quién otorga la impunidad? todos lo sabemos, también el por qué. El hecho es que cada sexenio aparece una nueva casta que se saca la lotería sin comprar el boleto.

El estado ha mostrado una ineptitud e indiferencia por décadas, unos van y otros vienen pero su máxima preocupación es proteger y aumentar sus intereses políticos y económicos, desentendiéndose de sus obligaciones y responsabilidades para las que fueron elegidos. Muchos de los problemas que enfrenta nuestro país han sido creados por la ineficiencia, los caprichos y las conveniencias de nuestras autoridades y nosotros hemos permanecido impasibles al deterioro económico político y social que ahora tenemos.

En fin, ya no es tiempo de lamentaciones sino de reparaciones. Existe en México una clase de ciudadanos de limpia conciencia que quisiéramos vivir en un mejor país, sin sobresaltos políticos artificiosos, sin burocracias retrogradas y sin criminales de dudosa procedencia. Quisiéramos muchas cosas pero lo primero pudiera ser  establecer nuestras prioridades, después trazar un plan de acción para lograrlas  y posteriormente darse a la tarea de conseguir lo que queremos. Las redes sociales y los medios de comunicación modernos son las herramientas ideales para llegar a las conciencias que están cansadas de los abusos y arbitrariedades del patriarca de Morena, del Gobernador Ingeniero de Sonora, del Gobernador Radiólogo de Aguascalientes, del Gobernador Moreira que está cursando sus estudios de Maestría en España, etc, etc, etc.

¿Suena fácil?

No, no es nada fácil.

Afortunadamente, en nuestra sociedad existen abundantes empresarios justos, excelentes profesionales, buenos investigadores, científicos sociales y administradores capaces, mano de obra muy calificada, y sobre todo, gente mexicana que está ansiosa de progresar en el buen sentido de la palabra. Todos en su responsabilidad y su nivel podrían abrir los ojos y concientizar a los mexicanos cuya pobreza los obliga a tener que  preocuparse  por su diario subsistir.

Entre las prioridades y los retos más inmediatos me permito sugerir: La Educación Básica, el desarrollo de entrenamientos técnicos y vocacionales y la Salud Pública. La tarea no es fácil se requiere el esfuerzo de una gran mayoría. Los logros tampoco son inmediatos, se requiere paciencia y tenacidad; pero aun así, se considera que todo es preferible a que las Comisiones de Senadores y Diputados y otros pseudoespecialistas sigan dictando las soluciones en materia de ecología, salud pública, construcción, vialidad, comunicaciones, comercio exterior, justicia, turismo; etc…etc…etc...

El clamor popular dice que somos la generación del ¡¡¡SI SE PUEDE!!!

¿Podremos?

Autor:

Fecha: 
Lunes, 04 de Mayo 2015 - 17:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

"Profe, con todo respeto, váyase a la fregada". Porque los maestros también hacen bullying

"Diana, por favor, no te metas en broncas con los maestros, no les pongas jetas ¿ok?" Me decía mi mamá antes de empezar cada ciclo escolar, cosa que se le quedó como costumbre hasta bien entrada la carrera. Si he de ser completamente honesta, yo no colgaba mi jeta hasta no estar segura de que la merecían, aunque sí, casi siempre sucedía porque mi situación escolar fue diferente. Y no es que yo tenga un problema con las figuras de autoridad, para nada. Creo que las figuras de autoridad tienen un problema conmigo. 

No me gusta etiquetar a las personas pero, si hay algo que aprendí en mi vida académica, es que existen diferentes tipos de maestros/as. Nunca falta el bromista, el que se quiere sentir parte de la chaviza, el resentido, el frustrado, el malvado, el misógino, el alburero, el que tiene su consentido, en fin, la lista es interminable. Antes que decidan qué tan ofendidos deben sentirse, quienes sean o hayan sido profesores, cabe aclarar que NO TODOS son así. Hay maestros excelentes, que te inspiran, te escuchan, te dan herramientas, te guían y te impulsan porque saben que tu potencial es más grande que tu voluntad, pero bueno, se trata de escribir sobre algo que me haya tocado vivir.  

Todo empezó en 1990; mi hermana tenía seis años y yo estaba recién salida del vientre. Un día mi mamá me llevó en brazos a la escuela de mi hermana y todas sus maestras se acercaron a ver a la nueva bebé. Se deshacían en cumplidos y alabanzas ensayadas, o sea, lo que uno dice de los bebés ajenos cuando no hay ningún rasgo definido más que la cara morada. Con el tiempo me apodaron Solecito 2, mi hermana era Solecito 1. 

Cuando yo entré a la escuela, esta vez de manera oficial, no había manera de escapar la asociación con mi hermana. Fui, definitivamente, la única niña de mi generación que desde el primer día de mi vida escolar ya cargaba con el antecedente de mi hermana, y el trato que me daban dependía de la impresión que tuvieran de ella. Para mi suerte mi hermana siempre fue la parlanchina, la desmadrosa, la traviesa, la  que "siempre está en todos lados menos en su lugar" y otras cosas parecidas. Claro que vivir bajo su sombra hubiera sido mucho más difícil si hubiera sido la aplicada, la matada, etc.

Con el tiempo "Solecito 2" se fue quedando atrás y en su lugar me hice de apodos propios. Como yo no tenía la energía para hacer el desmadre al que mi hermana los tenía acostumbrados, yo creía que me portaba bien por mero proceso de eliminación. Después entendí que no significaba que me portara bien sólo por no portarme mal. Los maestros y su lógica. Si hablaba, llenaban mis cuadernos con el temido sello de perico; si no hablaba, me tocaba el sello del oso perezoso, por "no participar en clase", entonces algunos de mis apodos se contradecían entre ellos. Yo fui "la callada", "la respondona", "la contreras", "la apática", "la tímida", etc. ¡Por fin! ¿Soy callada o respondona? Había otros que me daban igual y hasta me podían divertir; uno era "la hermana de Anna Luisita" y el otro era "la fierecilla domada", respectivamente. 

Para mi último año de primaria me tocó una maestra con la que mi hermana y mi mamá tuvieron roces en su momento, entonces yo iba preparada para lo peor. Esta mujer caía en dos categorías, la bromista y la que se siente de la chaviza, una combinación engañosamente inofensiva. Era un adulto que se sabía todas las canciones que nosotros cantábamos, hablaba como nosotros y hasta parecía que pensaba como nosotros, nos "entendía". En niños de once o doce años provocaba admiración, miedo y un poco de fanatismo; para quienes no la tenían de maestra y sólo la conocían por nuestros relatos, resultaba una figura mítica.

Todo suena muy bien en papel de no ser que utilizaba su autoridad y su reputación de maestra relajada para pasarse de lista. Eso era lo engañoso de ella, un día te llenaba de halagos y porras, pero al siguiente, cuidado si de pronto decidía que le caía mal tu cara. Envolvía sus ofensas e insultos en sus "bromas" calculadas y las soltaba en momentos estratégicos, ¡ah!, pero no te podías ofender porque te convertías en el que "no aguanta nada". En la generación de mi hermana hizo llorar a varios, pero una de sus frases que, hasta la fecha mi hermana recuerda que le dijo a una de sus compañeras es "te ganaste un cero taaaan redondo como tú,  Fulanita". Esa y otras maravillas decía esta señora. 

Después de haber pasado mi niñez y adolescencia entre dimes y diretes con docentes y directivos, las cosas se complicaron aún más en la carrera. Obviamente no todo fue malo, encontré maestros con los que fui capaz de llevar buena relación dentro y fuera de la escuela, aunque, como en toda relación, hayamos pasado por momentos de malentendidos y desacuerdos. En la universidad hay mucha más libertad en todo, hasta cierto punto, los límites son subjetivos y es difícil saber qué tan lejos es muy lejos, sobre todo cuando no hay una diferencia de edad tan grande entre profesores y alumnos.

En mi universidad sucedía un fenómeno extraño. Como el gran porcentaje de la población estudiantil era hombres; las mujeres en mi carrera éramos contadas y más todavía en cada aula. No sé qué criterio utilizaban para repartirnos pero por alguna razón, de cinco o seis mujeres que pudiera haber en el semestre, siempre terminaban agrupadas y yo sola. Normalmente no me hubiera importado esto, hasta lo habría agradecido, pero entre el ego de mis compañeros y maestros, el ambiente era raro y pesado; yo terminaba siendo la representante no oficial de mi gremio. Y los maestros sólo esperaban a ver en qué momento me equivocaría.

En este lugar me familiaricé con las nuevas y viejas categorías de profesores: el misógino de toda la vida, el misógino reciente, el machista, el que te quiere meter el pie, el que le echa el perro a lo que se deje, el forever, el galán de balneario, el  leyenda, el ganador del Grammy, el envidioso, etc. Pero también me familiaricé con nuevas situaciones. Había un maestro que parecía que nada más con verte sabía de qué pie cojeabas y de ahí no te soltaba. Cambiar de grupo no era una opción porque nadie estaba calificado para dar esa clase más que él, era buscado, el mejor, el "leyenda". Bueno, el abuso psicológico y emocional no es la parte novedosa en esta situación, sino que el bullying venía de una persona a quien admiraba y que, al menos esta vez, no era yo su única víctima.

Justamente este tema surgió el otro día después de que fui a ver Whiplash con mi mamá. Quería que la viera porque siempre pensé que durante mi carrera ni a ella, ni a nadie de mi familia, le caía el veinte de por qué se me hacía tan pesado. Me preguntó escandalizada "¿por qué nunca lo mandaste a la chingada?" Creo que nunca pensé que fuera una opción. No es tan fácil mandar a la chingada a alguien cuando desesperadamente buscas su aprobación. Parece que todavía escucho a mi terapeuta diciéndome "si sigues con lo mismo te voy a mandar al psiquiatra para que te mediquen" cada vez que yo llegaba a hablarle de lo mismo. Sí, terminé en terapia de hipnosis por esta y otras situaciones que se me presentaron al mismo tiempo. 

Después de varias experiencias de este tipo hasta llegué a extrañar a la vieja loca de mi primaria. Al menos ella tenía sus motivos para estarme fregando, por más absurdos que fueran.  Al poco tiempo de haber iniciado con ella ese ciclo escolar citó a mi mamá. ¿Qué hice esta vez? Las posibilidades eran infinitas, como ya dije, nunca estaba exenta de recibir alguna llamada de atención. Resultó que el único reclamo que tenía que hacer en mi contra fue que nunca me reía de sus chistes. "Señora, Diana nunca se ríe de mis chistes", fueron sus palabras exactas. Con "chistes" ella se refería a los insultos dirigidos a mis compañeros y a mí, claro está. "¿Por qué no sonríes de vez en cuando, para llevar la fiesta en paz?", me sugirió mi mamá. Yo me encogí de hombros y le dije "no es chistosa". Supongo que no se me puede culpar si estas figuras de "autoridad" perdieron credibilidad ante mis ojos y mi respeto nunca lo tuvieron.

Fecha: 
Martes, 28 de Abril 2015 - 16:00
Redes sociales: 
1