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El calentamiento global

Greta Thunberg es una muchacha sueca de 17 años que no se ocupa del cine porno ni aparece cantando en ningún festival. Es una ambientalista notable que no es dulce ni recurre a términos cordiales y mucho menos quiere congraciarse con nosotros los adultos. Se ha presentado en auditorios muy distinguidos para reclamar con vigor y exigencia el compromiso que adquirimos el pasado 2016 en París. En esas fechas, hubo una junta internacional donde se llegaron a varios acuerdos:

  • La humanidad es responsable por la crisis ambiental
  • Los adultos son responsables del cambio climático
  • Los jóvenes actuales van a ser los primeros afectados del actual cambio climático.
  • Estamos en 2019 y precisamente, no se ha hecho lo suficiente por remediar la situación.

Hoy en día, nuestro descuido e indiferencia han favorecido la acumulación de substancias químicas recalcitrantes y metales pesados tóxicos que dañan a la flora y la fauna acuáticas, además nadie puede escapar a los efectos del calentamiento global que nos afecta en forma directa e indirecta, causándonos enfermedades y epidemias, catástrofes ambientales, pérdidas económicas, movilizaciones de masas humanas de uno a otro continente, etc.

En realidad, el problema empieza simple y se va haciendo más complejo, la luz solar emitida por el sol calienta la superficie de la tierra que a su vez refracta o emite la energía como calor que calienta la atmósfera y la reemite como calor a través de las tres moléculas gaseosas conocidas como gases de invernadero (el vapor de agua, el bióxido de carbono y el metano). Estas tres moléculas son pequeñas, tienen una gran afinidad con el calor, son muy ligeras y suelen ser subproductos de otros ciclos más complejos; por eso son tan abundantes y se les encuentra en todas partes.

Es bien sabido que la temperatura aumenta la energía de activación de las reacciones químicas y que esto acelera los procesos metabólicos y las velocidades de las reacciones, pero hasta cierto punto pues de seguir el calentamiento en aumento, las moléculas se terminan por desnaturalizar y ya no reaccionan.

Precisamente, ese es uno de nuestros problemas, inducimos y fomentamos la interacción de esos gases para que absorban calor y viajen a través de la atmósfera, aumentando el calor en un ecosistema determinado. El calor siempre se distribuye en forma de gradiente en magnitudes proporcionales. La teoría es que a menor número de procesos o reacciones involucrando este tipo de moléculas, menor será la carga calórica que se transporte.

Según los cálculos de los climatólogos, sería conveniente empezar a abatir las emisiones de gases tipo invernadero a la mitad de las actuales mientras llegamos al 2035, ya después debíamos de producir casi nada para cuando estemos en el 2050; solo de esta manera pudiéramos lograr un incremento máximo de 1.5°C que sería el blanco estimado de acuerdo con nuestra estructura y funcionamiento corporal, ya que nosotros no podríamos resistir incrementos mayores de temperatura.

Lo mismo sucedería si se presentara el caso de las sequías extremas, la extensión de las tierras poco fértiles, la extensión de los desiertos, las inundaciones, las copiosas tormentas, las hambrunas, las desapariciones de la vida silvestre, la emigración forzada de grandes masas de un país o de un continente al otro, etc., nos irían acabando gradualmente.

Aunque difícil y azaroso, aún tenemos varias alternativas que bien pueden ofrecernos buenas perspectivas para el futuro. Sería cuestión de seguir desarrollando los diferentes tipos de energías: la eólica, la solar, la nuclear y la hidráulica, también debemos empezar por modificar nuestros sistemas de transportes, la agricultura, la construcción; nuestros hábitos alimenticios también deben de cambiar (el consumo de carne de res debe disminuir por lo menos un 80 – 90% para que la población vacuna disminuya y se registre un abatimiento en el volumen de los gases).

Muchos países han empezado a generar sus gradientes de electricidad a partir de baterías de litio, cromo, cadmio, níquel o de una variedad de paneles y baterías solares para cualquier necesidad y de otros mecanismos que producen electricidad en menor escala. La energía eólica es una práctica muy extendida en los medios rurales europeos, de gran eficiencia y muy económica.

En agosto del año pasado, varios cambios de temperatura que se sucedieron en el ártico causaron el resquebrajamiento y la fundición de enormes glaciares, algo que nunca antes se había visto. Otro dato inquietante, los hidrólogos daneses han venido observando la capa de hielo de Groenlandia y han constatado que se ha derretido tanto que ya se ha aumentado el volumen del agua marina en el Mar del Norte, durante la temporada de verano. En los últimos 6 – 8 años, en algunas regiones del Atlántico Norte, las temperaturas de las superficies marinas han oscilado en forma cíclica al igual que antes, pero a temperaturas más elevadas.

La joven sueca y su cúmulo de seguidores quieren que los gobiernos comisionen a sus científicos para que inicien sus planes y programas de investigación de inmediato, sin retrasos; que sus resultados y conclusiones empiecen a discutirse y que se empiecen a vislumbrar como las futuras tecnologías donde pueda apoyarse nuestro futuro.

En algún momento, después de que el presidente Trump públicamente se desafilió del compromiso de París, Greta Thunberg explotó en su máxima expresión: Si los líderes influyentes y poderosos no hacen nada, su comportamiento tan irresponsable será recordado como una de las grandes fallas de la humanidad en la historia.

Su reclamo es muy legítimo, nuestra y las generaciones anteriores les hemos robado el futuro a los jóvenes.

Este es un gran desafío colectivo que no debemos perder, sobre todo porque nos exige lo mejor de nosotros mismos. Evitar una catástrofe ambiental es el sinónimo de enfrentar una disciplina personal y profesional que debe cumplirse con todo rigor y energía. Encuentra tu ocupación e intégrate al equipo de trabajo, concéntrate solo en lo positivo, lo justo y lo verdadero. Recuerda que trabajaste para los que siguen tras de ti, que nunca le robaste ningún futuro a ningún joven.

 

Correo electrónico: octopus_951@msn.com

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Fecha: 
Viernes, 18 de Octubre 2019 - 12:20
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Viernes, 18 de Octubre 2019 - 14:35
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Sábado, 19 de Octubre 2019 - 03:35
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Hiel de Abejas

Seguramente alguna vez han escuchado o leído acerca del grave problema que enfrentan actualmente los insectos más “hacendosos” sólo después de las esforzadas hormigas: las abejas. La crisis consiste en su alarmante y paulatina desaparición en diversas latitudes del globo y los científicos la han bautizado como “trastorno del colapso de las colonias” (CDD, en inglés).

Ciertamente, podemos encontrar noticias al respecto en las redes sociales más utilizadas, sin embargo, no creo que la gente le otorgue la suficiente seriedad al asunto. Por cultura general, muchos de nosotros hemos escuchado que la labor de polinización que las abejas realizan al posarse de flor en flor en busca del néctar y polen de las flores para luego transformarla en aquel dulce elixir pegajoso que es la miel, es de magna importancia para la reproducción vegetal que, como humanidad, nos permite alimentarnos y tener vida.

A decir verdad, la presencia de las abejas es indispensable para mantener un equilibrio en la producción agrícola que, muchos se niegan a darle importancia, no mueven un sólo dedo para contrarrestar esta situación y lo que es peor, son una de las causas que han originado la problemática, pese a que el futuro de la civilización humana esté en juego.

No se trata de exageración cuando digo que sin abejas no hay futuro para los humanos o cuando menos no un futuro digno que garantice una alimentación nutritiva en base a la enorme diversidad de plantas y vegetales como las conocemos ahora.

Lo anterior, es de acuerdo a un artículo del diario español “El País” del 24 de Junio del 2014, titulado “Un mundo sin abejas”; que descubrí cuando extraía información para nutrir estos renglones con la óptica de gente ampliamente conocedora del tema que comparto con ustedes:

“La gravedad de la situación y la dilación e ineficacia de las medidas paliativas plantean una pregunta que ya no puede considerarse descabellada: ¿cómo sería un mundo sin abejas? “Si tuviéramos que depender de una agricultura sin polinizadores, estaríamos listos”, expone el subdirector general de Sanidad e Higiene Animal del Ministerio de Agricultura, Lucio Carbajo. No todos los cultivos desaparecerían, porque los hay que se pueden gestionar de otras formas (autopolinización y polinización por pájaros, entre ellas), pero todas las fuentes coinciden en que la pérdida de diversidad y de calidad alimentaria sería tremenda.

Además, los mismos factores que atacan a las colmenas dañan también a los polinizadores silvestres como el abejón, el abejorro y las avispas, de modo que las pérdidas no solo afectarían a la producción agrícola, sino también —y quizá más crucialmente aún— a los ecosistemas naturales y al medio ambiente en general. Las abejas, las flores y los frutos evolucionaron juntos hace decenas de millones de años, y no se puede destruir uno sin destrozar a los demás (...).”

Fin de fragmento.

Mucho se ha dicho acerca de las causas de muerte de las abejas: el cambio climático, las enfermedades y parasitosis causadas por agentes depredadores: parásitos, hongos, bacterias y virus letales para esta especie, malas prácticas agrícolas, incremento en la mancha urbana que destruye sus hábitats naturales y desde luego, el uso descomunal de pesticidas en los cultivos a lo largo y ancho del globo.

De éstos últimos, hay mucho qué decir. Existe un largo y oscuro historial detrás de muchas de las empresas poderosas dedicadas a la producción de químicos para el sector agroindustrial.

Cuando las personas hablan de sustancias tóxicas en las granjas, usualmente se enfocan en los pesticidas. Los pesticidas son una amplia variedad de productos químicos usados en las granjas para controlar plagas específicas que van desde insectos (insecticidas/plaguicidas), malezas (herbicidas) y hongos (fungicidas), hasta ratas y roedores (rodenticidas). Los pesticidas también pueden dejar residuos en guantes, gafas, botas y overoles protectores que se utilizan al mezclar o aplicar pesticidas.

Por otro lado, se encuentran los fertilizantes para los cultivos, que, comúnmente son basados en nitrógeno y son bioquímicamente manipulados. Con ellos, se puede lograr crear plantas resistentes a plagas, cambios atmosféricos, que posean la capacidad de crecer aceleradamente, entre muchos otros “superpoderes”.

Todos hemos observado en noticias o documentales que los empleados de todas éstas seudoindustrias químicas que lo que les sobra de “millones” les falta en lecciones de bioética, utilizan todo un equipo protector especial para manipular éstas sustancias, como si se tratáse de sustancias radiactivas. Y, si esos empleados deben usar ese tipo de protección -¿pueden imaginar lo contaminados que se encuentran los productos del campo que consumimos todos los días?- esa manzana a media mañana, la lavaría más de una vez de ser ustedes.

Por lo tanto, las abejas han estado expuestas a toda esta gama de productos altamente nocivos al pasearse por los campos del mundo para poder alimentar a sus colmenas, destruyéndolas lenta y despiadadamente.

He podido constatar que muchas fuentes en internet, siguen determinando este alarmante problema apícola como un misterio, que de misterio no tiene nada; el problema está ante nuestros ojos: se llama Monsanto™ y compañía, multinacionales con una avasalladora influencia en los gobiernos de todo el mundo que les permiten seguir intoxicando al planeta a costa de sus jugosas ganancias.

Me causa escozor el slogan de la multinacional :

“Producir más. Conservar más. Mejorar vidas”.

Las abejas están pagando un alto costo de la ambición humana, no sólo las aniquila a ellas, aniquila el órden natural de la polinización y como dije al inicio de mis líneas, nos aniquilará poco a poco a nosotros dado que sin productos del campo suficientes, llanamente no habrá que comer.

Por todo lo anterior, me resta decir que, cuando uno de éstos insectos llegáse a pasear dentro de su hogar u oficina, ¡no la maten! Pueden atraparla con un vaso o recipiente y un cuaderno y dejarla en libertad en el exterior sin causarle daño. Otra manera de ayudarlas, es sembrando flores en nuestro jardín, garantizándoles una fuente sana de alimento. Luchan por subsistir, no colaboremos a su triste extinción, que puede en un futuro fatídico, significar la nuestra.

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Fuentes:

http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/05/659-577370-9-harvard...

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/27/actualidad/1403882291_329...

http://www.oie.int/doc/ged/d6992.pdf

http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/Agricultura-ecolog...

http://www.monsanto.com/global/lan/quienes-somos/pages/default.aspx

Fecha: 
Lunes, 24 de Agosto 2015 - 16:30
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¿A usted le preocupa el cambio climático?

El tema del cambio climático es un problema que une a todos los países. En estos días en Nueva York, se comenta que en la reunión de secretarios de relaciones exteriores durante el Foro de las Mayores Economías, el  Secretario de Relaciones Exteriores de México, José Antonio Meade, manifestó que en nuestro país cuenta con una Ley General del Cambio Climático; en otras palabras es una ley modelo para que otros países adopten el ejemplo.   

Los mexicanos tenemos la obligación de combatir los efectos del cambio climático que se originan por la misma actividad del ser humano. Para combatir  los  efectos nocivos del cambio climático en la naturaleza donde residimos, resulta trascendental, por lo menos, la creación y aplicación de leyes que reglamenten de manera ordenada las acciones gubernamentales, esto es, a través de políticas públicas eficientes. 

Si bien es cierto que el artículo 4 de la Constitución establece que toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar,  también es cierto que el artículo 25 de la Constitución determina que corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, llevando a cabo la regulación y fomento de actividades que demande el interés general. 

El derecho y la obligación de la persona y de las instituciones para gozar de un medio ambiente sano y combatir los efectos del cambio climático se comparte con responsabilidad de la población y de las autoridades.

El derecho entendido como el conjunto de normas jurídicas que contribuyen a regular las conductas de todas la personas e instituciones en materia de cambio climático, es el derecho que se establece con la reciente Ley General del Cambio Climático, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 6 de junio de 2012, y el reciente  ACUERDO por el que se expide la Estrategia Nacional de Cambio Climático, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 3 de junio de 2013. Así como el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 publicado en el Diario Oficial de la Federación el 20 de mayo de 2013 incluye, el tema de fortalecimiento de la política nacional de cambio climático y cuidado al medio ambiente para transitar hacia una economía competitiva, sustentable, y de bajo carbono.

La ley y los programas públicos están vigentes, pero cuando se incumplen, también es cierto la aplicación de otra ley denominada Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de junio de 2013 (con vigencia el 7 del julio de 2013),  cuyo objeto es la protección, la preservación y restauración del ambiente y el equilibrio ecológico, para garantizar los derechos humanos a un medio ambiente sano para el desarrollo y bienestar de toda persona, y a la responsabilidad generada por el daño y el deterioro ambiental.

Así qué, estimado lector, como mexicanos ¿cómo luchamos contra los efectos  del cambio climático? En otras palabras, nuestra responsabilidad ¿cuál es contra los efectos del cambio climático? 

Los efectos del cambio climático son graves, mire usted lector, entre otros se mencionan: el aumento de temperaturas; el deshielo; la subida del mar; las sequías; los fenómenos meteorológicos extremos; las pérdidas económicas; la extinción de especies; las enfermedades; la emigración (aumento de la erosión y las inundaciones); y la pérdida de recursos. 

Así, qué, querido lector los efectos del cambio climático nos afecta a todos los seres humanos, especies y ecosistemas. 

Al tiempo, tiempo…

Por último, estimado lector, en mi columna del viernes pasado me expresaba en relación a los países que integran el Reunido a  “Irlanda”  y  debe decir “Irlanda del Norte”. Por tanto, le manifiesto una atenta disculpa… 

Fecha: 
Lunes, 22 de Septiembre 2014 - 18:00
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