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T-MEC: ¿QUÉ FIRMAMOS?

Martes, 23 de Junio 2020 - 14:45

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Ramsés Pech

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Autor: Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech

pech.ramses@yahoo.com.mx

En México entraremos en un nuevo contexto en la relación comercial con EEUU y CANADÁ, ante la nueva normalidad económica que tendrá a lugar en el mundo.

El Tratado en vigencia, que vence este 1 de julio, no sirvió a México para tener un crecimiento tecnológico o energético, debido a que nos convertimos solamente en un país de ensamblado de marcas y empresas. 

En la parte de energía, solo rentamos servicios, equipos y conocimiento para poder cubrir una necesidad del mercado interno monopólico por medio de licitaciones y contratos por muchos años. Algunos de ellos no tenían un sustento tecnológico comprobado debido a que estaban en función del presupuesto anual que las empresas del Estado, PEMEX y CFE, tenían aprobado por la nación.

Ahora México está ante la apertura de mercado por medio de la herramienta llamada “Reforma Energética” que, cabe aclarar, no es una ideología para la realización de contratos legales, sino una serie de lineamientos, normatividades y regulaciones técnicas que permite evaluar cada proyecto en un mercado abierto. 

El mercado mexicano tiene apenas cuatro años de vida bajo ese contexto y países como EEUU tienen una maduración de mas de 40 años, que han permitido la inversión de otras empresas en el mercado, cuyo objetivo es la reducción de riesgo financiero para la nación, aprovechando el desarrollo industrial, tecnológico y teniendo una adaptación continua con el entorno.

En México, hasta antes de 2014, las empresas venían a invertir protegidas por medio de contratos legales firmados con las Empresas Productivas del Estado (EPE). Ante los cambios mundiales acontecidos en 2008 y 2015, el presupuesto asignado a PEMEX y CFE fue contraído, limitando poder cumplir en tiempo los pagos y planes, y en poder cubrir las necesidades del mercado interno, sin influir en el mercado global. Ante tal situación, surge la Reforma Energética, y ésta no significo hacer a un lado a las EPE o privatizar (comprada por un privado), sino más bien mutarlas, para que tuvieran acceso a tecnologías, igualdad y poder desarrollarse en forma autónoma, ante el crecimiento de un mercado. El problema en México fue que lo convertimos en un arma política, dejando a un lado lo técnico.  

Debemos dejar de ser una nación de mil palabras en un contrato y centrarnos en el hecho de que la inversión deba ser realizada ya sea por la parte pública o privada. Ahora que el mercado energético está en crecimiento, estamos observando fallas que se tenían antes de 2014, y a partir de 2018 ya se están corrigiendo algunas de ellas. Es importante no cambiar el rumbo por una ideología, pensamiento o corazonada; basémonos en hechos de factibilidad técnica y no en tecnicismo legales que nos llevarán a juicios sin soluciones al mercado.

El T-MEC es claro en cuanto a la responsabilidad de proteger las inversiones que llegarán a EEUU, Canadá o México: son de cada nación con base en una política pública de igualdad de largo plazo y no por una decisión de corto plazo. México comparado con nuestros socios, estaríamos empezando, y ellos ya tienen varias décadas recorridas. 

Qué firmamos y estamos de acuerdo con nuestros socios:

Capítulo de la inversión: 

  • Mantiene un mecanismo de resolución de diferencias entre México y EEUU que otorga al inversionista un derecho de acción para reclamar daños y perjuicios por la afectación de su inversión, a través de dos modalidades: a) Reclamar la violación a las obligaciones de Trato Nacional, Nación más Favorecida y Expropiación directa. b) Reclamar la violación de cualquier capítulo de inversión, cuando el inversionista o su inversión sean parte de un contrato en sectores, como el de hidrocarburos y gas, telecomunicaciones, generación de energía, transportes y proyectos de infraestructura.
  • El Estado mexicano, y esto incluye a los gobiernos locales y municipales, está obligado a otorgar un trato justo y equitativo, y plena protección y seguridad a las inversiones del extranjero. 
  • Pueden generar responsabilidad internacional del Estado las acciones u omisiones por parte de las autoridades locales o municipales como terminar concesiones, cancelar licencias sin justificaciones legales, o realizar actos discriminatorios, o contrarios al debido proceso afectando expectativas legítimas del inversionista.

Capítulo de Empresas propiedad del Estado: Brindar certidumbre jurídica a las empresas privadas mexicanas para que las EPE actúen bajo las mismas condiciones de mercado, protegiendo los sectores de interés público, como son el energético y la Banca de Desarrollo.

Capítulo de Energía: Brindar certidumbre jurídica y que se respeten los compromisos asumidos por México con los prestadores de servicios, exportadores, importadores e inversionistas que participan en el sector.

La inversión extranjera es una fuente de recursos financieros, fuente de transferencia de tecnología y facilita el acceso a mercados internacionales.

ENTONCES CAMBIAMOS TODO EN LA MARCHA Y NOS ATRASAMOS UN LUSTRO MAS, EN EL CASO QUE CAMBIE CADA ADMINISTRACION DE ACUERDO CON SU IDEOLOGIA POLITICA.

 


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Número 35 - Noviembre 2019
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