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Sobre la inquietante devaluación del peso

Jueves, 30 de Julio 2015 - 18:00

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Héctor Barragán Valencia

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Hay gran inquietud entre muchos mexicanos sobre la constante caída del peso frente al dólar. ¿Qué explica tanto nerviosismo? En anteriores devaluaciones del peso (una historia muy antigua) había de inmediato un alza desmesurada de precios, que venía acompañada de programas de choque. Los resultados eran menores salarios y despidos masivos de trabajadores. ¿Va a ocurrir otra vez un fenómeno similar? Las probabilidades de que se repitan aquellos sucesos son bajas. Las razones son varias: el peso no tiene una paridad fija, sino que se ajusta según la oferta y demanda (entrada y salida de capitales), lo cual evita devaluaciones traumáticas que impactan las expectativas de precios y provocan oleadas inflacionarias. Además, la capacidad de compra del mercado interno es muy estrecha y la competencia entre productores e importadores de bienes es intensa, lo cual atenúa el alza de precios.

Quizá el factor que hoy más pesa para que la devaluación no se traduzca en alta inflación es que la mayoría de los productos que importa el país (poco más de 60%) no está denominada en dólares. Es decir, el dólar caro también afecta a otras monedas y a las materias primas; por ello nuestras importaciones son más baratas. Pero lo que importamos de nuestro vecino del norte es más caro y sí aumentará los precios. La posibilidad de despidos masivos, como en el pasado, es también menor: no estamos frente a una contracción generalizada de la actividad económica y la expectativa es que el repunte de la economía de Estados Unidos, aunado a que los productos que se fabrican en México son más baratos –precisamente por la devaluación– favorezca las exportaciones y así se atenúe la caída de la economía mexicana.

Las devaluaciones han lastimado mucho a los mexicanos y por eso les tememos. Pero mantener por un largo periodo subvaluado al peso podría traer diversos beneficios: sería atractivo producir en el país muchos productos que hoy se importan, lo cual incrementaría el empleo y protegería a industrias y empleados de la competencia extranjera. Así se industrializaron Japón, Corea, China, etc. Claro, aunado a políticas educativas, de fomento y de sustitución competitiva de importaciones. Por ello sería un error que el Banco de México subiera las tasas de interés para apuntalar al peso. Debe resistir las presiones de los acreedores del gobierno mexicano (la banca) que desean ganar más, así como de una opinión pública desinformada. Y tal vez ni así pararía el alza del dólar, que sube por las crisis de Europa y del mercado chino, así como la expectativa de mayor crecimiento en Estados Unidos.


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