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¡Qué vergüenza con mis deudas!

Miércoles, 11 de Mayo 2016 - 18:00

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María José Codesal

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Son las 7 de la mañana del 10 de mayo de 2012. Suena el teléfono y Jessica piensa: "Feliz día, seguro me habla alguien para felicitarme por mi primer día de las medres. Bueno?..." 

Para su desencanto resulta ser un despacho de cobranza para preguntarle por mi y decirle que tengo una deuda con el banco.  ¡Qué enojo comenzar el día de las madres con una llamada así! Acto seguido me llamó, con toda la molestia del mundo, para reclamarme.  Y con razón, tristemente. Aunque he de confesar que no se como el banco consiguió su teléfono, era verdad. Tenía una espantosa deuda con la que me había retrasado. Justificación o no, era un compromiso que había adquirido que simplemente un día ya no pude pagar.

Así como yo, seguramente muchos. Unos más otros menos pero la sociedad en la que vivimos es una sociedad que vive de prestado. Todos tenemos un tipo de crédito o deuda.  Por eso, ahora más que nunca es importante trabajar en nuestras finanzas personales. En artículos anteriores fuimos aprendiendo algunos términos y situaciones financieras que nos deben llevar a tomar mejores decisiones económicas.

Hoy, hablando concretamente de las deudas es importante considerar algunos aspectos que las componen. Con ello, entenderemos como se vuelven una bola de nieve impagable cuando uno se sobrepasa al usar instrumentos de crédito como las tarjetas.

Pedir dinero al banco es pedir un préstamo y eso cuesta.  Nos cobran un interés. Como hemos visto antes, la tasa de interés es el precio que tiene el dinero si lo presto o si lo pido prestado. Me pagan por prestarlo, me cobran por pedirlo. 

Cada vez que nosotros usamos la tarjeta de crédito, pedimos un préstamo “preautorizado” que se estipula en tu línea de crédito de esa tarjeta.  Es línea de crédito es la cantidad de dinero que el banco te presta ya sin preguntarte si la puedes pagar o no.  Te la presta asumiendo que tú la puedes pagar y ya.  Por eso la usas y listo.

Cuando tenemos una o varias deudas (de coche, hipotecario, varias tarjetas de crédito, en Coppel o con la tía Lupita)  cada préstamo que recibimos lo tenemos que devolver. Es obvio, no les platico nada nuevo. Lo que creo que puede ser interesante de aprender en esta ocasión es poder conocer nuestra capacidad de endeudamiento. 

¿Esto para qué?

Para que no se nos salgan de control nuestras finanzas y les suceda, como a mi, que se vuelva una bola de nieve impagable. Lo que decíamos antes.

Todas las deudas cuestan dinero. Por eso hay que considerar estos dos puntos:

  1. ¿Cuánto te cuesta pedir prestado? y
  2. ¿Cuál es la totalidad de dinero por la que te puedes endeudar? Conocer tu capacidad de endeudamiento.

Es primordial que sepas cual es la tasa de interés que tienen tus créditos. Todos sin excepción. Igual de importante, conocer el CAT de cada uno de ellos.  El costo anual total (CAT) es lo que realmente te está costando pedir ese dinero prestado.  Uno luego se sorprende de la diferencia tan grande que hay.

Las tasas de interés ya sabemos como se manejan y si no sabes, puedes regresar a este artículo.

El CAT, es algo con lo que tienes que familiarizarte y las instituciones que te prestan dinero (bancos, establecimientos, etc) deben informarte cuál es. No nos vamos a meter en las matemáticas aún pero te cuento que el CAT “incorpora todos los elementos que determinan el costo de un crédito, como son la tasa de interés, las comisiones, primas de seguros que el cliente deba pagar de conformidad a su contrato de crédito, excepto el IVA aplicable, además de otros elementos como la garantía exigida y la periodicidad o frecuencia de pago.” [1]

Con las tasas de interés y el CAT no nos podemos meter, las asigna quien te presta el dinero y tú solo decides si las aceptas o no. Te sirve de información para decidir mejor pero no los puedes cambiar.

Con lo que si podemos hacer algo es con nuestra capacidad de endeudamiento.  Este elemento es fundamental para saber si estamos en condiciones de pedir prestado o no. Con esta información podemos poner remedio a nuestros dolores de cabeza financieros porque sabremos cuál es el tope de agua con el que puedes vivir y seguir remando sin que se te hunda el barco.

Estarás de acuerdo conmigo en que, si no tienes agua encima, tu barco puede flotar mejor y llegar a buen puerto.

Ahora si, ni modo… las matemáticas.

Todos tenemos diferentes niveles de ingreso y de acuerdo con esto es como podemos calcular qué capacidad de endeudamiento es sana para ti en pesos y centavos.

La teoría dice que un nivel sano de endeudamiento es equivalente al 30% de tus ingresos como máximo. Es obvio que nos endeudamos mucho más que ese 30%.  Si siguiéramos esta regla todo estaría bajo control.

Hagamos el cálculo.

Supongamos que yo gano $30,000 mensuales. El 30% serían $9000. ¿Estamos de acuerdo?

Ahora, si yo pago un crédito hipotecario por $8,500 pues estoy dentro de mi máxima capacidad  de endeudarme. Pero si aparte tengo unas compritas que hice con la tarjeta y la mensualidad del coche más lo que compré en el Buen Fin a meses sin intereses, pues mi 30% queda automáticamente desbordado. Más los gastos de la vida cotidiana y demás, seguro termino la quincena en cero pesos o aumentando mis deudas.

Estas deudas no son de honor, son en dinero contante y sonante y mientras más nos tardemos en pagar más caro nos sale, es decir, pagamos más intereses. Pero créeme. Muchas veces, la mayoría diría yo, las deudas son un problema de organización, no de falta de dinero.

Te toca hacer el cálculo.  Rellena los espacios en blanco.

Yo gano____________________ pesos al mes.  El 30% de mis ingresos y por lo que me podría endeudar serían ______________________ pesos.

Pago:

  • Crédito 1________________
  • Crédito 2________________
  • Tarjeta de crédito 1_______________
  • Tarjeta departamental_____________

¿Cómo vas? A que estás pasado, ¿verdad?

¡Ya se, nos pasa a todos! No te agobies. Todos vivimos de prestado.

Ahí está el detalle, como diría Cantinflas.  Este es el gran problema que tenemos todos cuando no usamos saludablemente nuestro crédito. Tomamos malas decisiones de compra porque no sabemos hasta dónde podemos endeudarnos.

Uno no se puede endeudar por el límite de crédito que tenga en la tarjeta.  Ese límite tiene la función de prestarte mucho para que no lo puedas pagar en un solo pago y te eternices pagando intereses a quien te lo prestó.  Acuérdate que ellos ganan de los intereses que tú pagues.  Con ese mecanismo los haces ricos a ellos y a ti más pobre.

Hay créditos sanos y no tan sanos.  Cuando quieras comprar una casa, usa un hipotecario pero trata de no pagar tus consumos regulares (super, comer fuera, estética, gimnasio, etc) con crédito. Si haces eso estás pagando más caro vivir. A menos que liquides mensualmente a cero todas tus tarjetas.  Pero si se te pasa un día o eres medio desordenado pagas más.

Con esta información deberás tener clarísimo cuánto es lo máximo de tu ingreso mensual que podrías destinar a una o varias deudas.  Ajusta lo que encuentres necesario.

En estos cuatro años, con esa experiencia que les platiqué y otras menos feas, fui aprendiendo por el método tradicional: prueba y error. Por eso con este esfuerzo intento compartirte ideas y conocimiento que te sirvan para manejar mejor tu dinero y que no aprendas de tanto golpe. Trato de allanarte el camino.

¿Aprendiste algo nuevo hoy o ya lo tenías clarísimo? Déjanos un comentario o sigamos esta conversación por las redes sociales. Recuerda que educarte financieramente te ayuda a tomar mejores decisiones en tu beneficio personal.

¡A saber más! Que nadie se beneficia de esto más que tú!


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