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¿Por qué los empleados no renuncian a las empresas, sino a los malos jefes?

Viernes, 16 de Agosto 2019 - 13:10

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Verónica Romero

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Cada vez más gente decide abandonar su puesto laboral para ingresar a otra empresa o para emprender.

Conocer las motivaciones por las cuales las personas renuncian a sus empleos es de gran trascendencia para las organizaciones, ya que les facilita desarrollar políticas de contención, de estímulo o corregir las actuales, y con ello, disminuir o evitar la pérdida de su capital humano.

Una mala dirección, un inadecuado ambiente de trabajo y la falta de valoración, son de las principales causas por las que los empleados deciden abandonar la empresa en la que laboran.

Algunas acciones que lleva a cabo un mal jefe son:

  • Tiene escasa comunicación con sus subordinados.
  • No transmite de manera clara y concisa las metas y objetivos que espera de sus empleados. Es decir, su gente desconoce hacia dónde debe dirigirse para lograr los resultados esperados en el área a la que pertenecen.
  • No sabe encauzar el desarrollo de las habilidades de sus empleados.
  • Da pocas oportunidades de crecimiento y promoción a sus colaboradores.
  • Falta de empatía con su equipo de trabajo.
  • No reconoce el esfuerzo ni las aportaciones de sus subordinados.
  • Le otorga a sus empleados una excesiva carga de trabajo.

Es por este tipo de cuestiones que hoy día los trabajadores no renuncian a las organizaciones, sino a los malos jefes.

En un gran número de casos, una buena relación laboral entre un empleado y su jefe es más importante que una oferta monetaria, porque evita que el mismo busque crecer en otra empresa.

Actualmente, existe una tendencia que promueve la concientización por el lado humano de los trabajadores en las organizaciones.

Las empresas deben brindar un buen ambiente de trabajo y una mayor preocupación por el bienestar de su personal. Para ello, resulta de gran relevancia la formación de líderes que compartan estos valores y que incluyan en su gestión las necesidades de sus empleados.

Las personas son la base del crecimiento de cualquier empresa. Los jefes tienen un deber ético con sus colaboradores.

Escuchar, entender y mantener una relación laboral sana son tres cualidades elementales de un jefe eficaz.

Aquéllas empresas que logran tener un excelente clima organizacional alcanzan grandes beneficios y elevan su productividad, pues logran sacar del personal un valor agregado que impulsa a las compañías a su expansión y las hace más competitivas.

Verónica Romero


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Número 33 - Septiembre 2019
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