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PEMEX. Presagio de un mal “Downsizing”

Jueves, 07 de Abril 2016 - 16:00

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Ángelo Tirado Pazos

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La globalización y el neoliberalismo no son eventos para tibios. Hoy en día muchas de las políticas económicas de los países se ven entrelazadas y sujetas a presiones multifactoriales y claros intereses proteccionistas.

En el caso del petróleo, la OPEP es quién influye para ubicar las energías relacionadas con la tendencia en explotación de yacimientos, producción y sobre todo en el precio del barril de petróleo.

Es bien sabido que los países árabes emprendieron hace un par de años una ahora exitosa estrategia para frenar la transformación de las centrales eléctricas del mundo con la sobreoferta de producción, se evita la sustitución de combustóleo de petróleo por Gas SHALE.

Con un precio del petróleo por debajo de los 50 dólares  (producto de este proteccionismo árabe); México está sometido a una espiral de falta de ingresos.

PEMEX proyecta una producción promedio de barriles de petróleo de 2.1 millones diarios. Además de la falta de refinación de gasolina y de diesel, su petroquímica es obsoleta y ha renunciado a la producción de aceites y fertilizantes que en otros tiempos le generaba importantes y complementarios ingresos.

El verdadero problema de PEMEX sin embargo no es solo la caída de sus ingresos al 50% de su facturación; sino la desalmada organización que promovieron principalmente el sindicato en contubernio con los sexenios del Ex Presidente Ernesto Zedillo y el Ex Presidente Vicente Fox.

En el sexenio del Ex Presidente Felipe Calderón ya no había manera de entrarle a modificar la grasosa organización que estos expresidentes le habían heredado. Así que en ese sexenio se enfocaron en dispersar los excedentes de más de 70 mil millones de dólares en números alegres del sexenio, mitad para el gobierno federal mitad para los estados. Aun así, los estados de todos modos se endeudaron con la banca privada sin crear crecimiento, menos pobres y desarrollo.

Cuando la nueva administración (EPN) llegó apenas hace tres años, ya se habían terminado los mejores años de PEMEX y como barco terminó de chocar con el iceberg del neoliberalismo que nunca advirtió su anterior director general.

Para fortuna, PEMEX logro acomodarse producto de las nuevas reformas en un “banco” de arena, en la reservas del país que custodia el Banxico. Y es correcto, no está mal salir a defender a la empresa estrella del estado y a su sindicato, que en otro tiempo dieran el 35% del sustento del gasto corriente del estado.

En otra analogía: Está agonizando la gallina de los huevos de oro y quieren que siga poniendo y eso si…no señor…no se puede. Esta gallina se enfermó de influenza y se nos presenta la solución salomónica: 1 Arreglamos la gallina o 2 Le torcemos el buche por protocolo y nos olvidamos de los huevos de oro.

La visión correcta de un Downsizing empresarial comienza siempre con intentar suprimir la mitad de la nómina gradualmente de 10% en 10% y aumentar las ventas/ingresos al doble, esto claro con pulso de relojero o de cardiólogo, no de carnicero ni yuppie.

Este Downsizing comenzó mal. Para empezar se mira un esfuerzo de 100 mil millones de pesos de recorte en el gasto pero se crea un apalancamiento de pasivos en deuda pública por 20 mil millones de dólares y eso nomas para que la gallina siga en terapia intensiva.

¿Dónde están las estrategias de ingresos de PEMEX? Vamos a dejar que suceda un milagro, que los países árabes se iluminen y cedan a los iranís un milloncito de barriles de su “Market Share” o que se impida de la nada presumiblemente la venta de petróleo a 20 dólares por barril del Estado Islámico (territorios Irak  y Libia) hacia China, Rusia e Israel.

Mientras halla guerra en oriente, el petróleo seguirá financiando los ejércitos y nuestra gallina de los huevos de oro en México no se salvará. Con este tipo de guerra no se espera una alza repentina de los precios del barril y por otro lado la reforma energética aún tardará unos años más y la gallina no tiene ese tiempo.

Nuestra gallinita necesita ampliar sus mercados. Esa es la visión correcta. Se necesita ser autosuficientes primero en la refinación y la petroquímica, crear excedentes y exportar esos productos  a otros países.

No se puede arreglar y sanar a la gallina vendiéndola en partes, para hacerla caldo de pollo.  ¡Eso no!


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