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Los efectos del cambio climático en el sector financiero

Martes, 14 de Enero 2020 - 09:00

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Liliana Alvarado Baena

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En días recientes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el documento “Climate Change and Financial Risk” en que alertó sobre las consecuencias potenciales que puede tener el cambio climático sobre la estabilidad del sistema financiero a nivel global. En este sentido, el FMI señala que, además de los obvios efectos negativos en materia ambiental que conlleva el cambio climático, como el aumento en la temperatura del planeta, huracanes más violentos, inundaciones o períodos cada vez más extensos de sequía, también hay costos económicos que, de no haber correcciones drásticas inmediatas, pueden ser cada vez más catastróficos.

El FMI señala que el cambio climático afecta al sistema financiero a través de dos canales:

  • Riesgos físicos. Son los daños que pueden presentarse en la infraestructura, propiedades y tierras.
  • Riesgos de transición. Son los que resultan de los cambios en materia de política ambiental, tecnología y hábitos de consumo durante el ajuste a una economía con menor uso de carbono.

Riesgos físicos

Si bien, ambos tipos de riesgo se manifiestan en afectaciones a la economía y en especial a las instituciones financieras, los riesgos físicos se traducen en el incremento de la probabilidad de impago de préstamos bancarios o hipotecas, así como en la reducción del valor de los bienes raíces y de activos fijos de empresas, toda vez que un desastre natural derivado de los efectos del cambio climático podría dañar viviendas, edificios, industrias, etc., implicando con ello la desaparición no solamente de hogares, sino también de puestos de trabajo.

Un ejemplo actual de esto lo tenemos con la crisis de incendios forestales que está viviendo Australia. Vale la pena señalar que esta serie de incendios forestales se generó debido a las altas temperaturas y sequía que se registran en estas épocas en dicho país, pero que esta temporada llegó a límites record, iniciando de manera anticipada estos incendios, lo que llevó a que la extensión de superficie forestal dañada también estuviera en máximos históricos.[1]

En este sentido, uno de los sectores más golpeados por los graves incendios forestales es la industria del turismo afectando a hoteles, AirBnb y otros servicios relacionados, muchos de ellos micro y pequeñas empresas, que se han visto en pérdida constante debido a estas condiciones.[2] A ello hay que agregar que otros sectores han reducido sus operaciones debido a la prolongada sequía que también afecta a Australia lo que puede generar escasez de bienes y servicios.[3]

A su vez, otras instituciones que se verían afectadas serían las aseguradoras, toda vez que los daños provocados por el cambio climático serán más frecuentes y severos, resultando esto en el alza de costos de seguros por desastres naturales, e incluso, de acuerdo con el documento del FMI, en las zonas más vulnerables las aseguradoras reducirían su portafolio de cobertura, dejando fuera cualquier evento relacionado con efectos del cambio climático. Cabe señalar que las economías de ingreso bajo y mediano son más vulerables a los riesgos físicos.

Riesgos de transición

El documento del FMI señala como principal problema que las empresas con modelos de negocio basados aún en el uso intensivo de combustibles fósiles, podrían quedar rebasadas por los adelantos tecnológicos dirigidos a promover un menor uso y emisión de carbono, lo cual llevaría a la reducción de sus utilidades y, por tanto, a que los bancos estén menos dispuestos a otorgar créditos a este tipo de empresas. Al respecto, el FMI señala que esto ya ocurre con las mineras de carbón en EE. UU., en donde las políticas que tienen por objetivo reducir las emisiones de carbono ha llevado a que los bancos estén reacios a otorgar créditos para nuevas instalaciones.

Ahora bien, como comenta el documento del FMI, el sistema económico en general podría verse afectado, principalmente debido a la posibilidad de que la transición de una economía basada en el uso intensivo de combustibles fósiles a una de bajo uso de carbono se realice de manera abrupta, la transición esté mal diseñada y además no haya una buena coordinación con los distintos sectores de la economía. Al respecto, una cuestión que señala el FMI que puede abrir este tipo de riesgos es que las decisiones de política pública relativas a establecer una economía menos dependiente de combustibles fósiles se pospongan continuamente, hasta llegar a un punto en que es imposible no tomar acciones en este sentido.

Siguiendo con el ejemplo de Australia, sectores como el del turismo han exigido la disminución en el uso de carbón como combustible principal para plantas termoeléctricas, tanto por sus efectos contaminantes, como por las pérdidas económicas que le está produciendo tanto a ellos como a la economía en general, y que en este contexto de los incendios forestales podría llegar a 3 mil 500 millones de dólares australianos.[4]

En este sentido, no solo expertos, sino incluso ex ejecutivos de compañías mineras de carbón han urgido al gobierno australiano a transitar al uso de energías limpias, considerando que el costo por no hacer esta transición será mucho mayor en un futuro.[5]

¿Qué se puede hacer?

A nivel global, el FMI estima que las inversiones necesarias para contrarrestar los efectos del cambio climático alcanzarían 6 billones de dólares US anuales hasta 2030. Sobre este punto, el FMI considera que más que un costo, las instituciones financieras podrían ver este punto como una oportunidad de inversión, toda vez que estas inversiones, dirigidas a generación de infraestructura, creación de nuevas tecnologías, incentivos para transitar a economías de bajo uso de combustibles fósiles, pasarían casi forzosamente a través del sistema financiero.

Por otra parte, cada vez más las instituciones financieras privadas (bancos, aseguradoras) y públicas (bancos centrales y otros órganos reguladores) están incorporando en sus análisis de monitoreo de riesgos sistémicos aspectos relacionados con el cambio climático, tanto para sus políticas de otorgamiento de créditos, como para medir los potenciales impactos de eventos relacionados con el cambio climático en la productividad y en la disposición de bienes y servicios.

 

[1] Australia and the climate apocalypse. Forbes. 4 de enero de 2020. Consultado en: https://bit.ly/2QF4Vb2

[2] The business case against coal. The Age. 9 de enero de 2020. Consultado en: https://bit.ly/39U1NQp

[3] Economic impact of 2019-20 Australia's bushfires devastating, can break 2009 wildfire record cost news and updates | Forest fires can break the record of 2009, 31 thousand crore rupees to the economy. Estimated losses over. Khabar Bollywood. 9 de enero de 2020. Consultado en: https://bit.ly/36DART3

 

[4] Ross Garnaut's climate change prediction is coming true and it's going to cost Australia billions, experts warn. ABC news. 8 de enero de 2020. Consutlado en: https://ab.co/2N9TyWy

[5] Former Australian Coal Executive Calls For Clean Energy Amid 'Existential Threat' Of Climate Change. WBUR. 8 de enero de 2020. Consultado en: https://wbur.fm/2QEdxyP


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Número 35 - Noviembre 2019
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