Se encuentra usted aquí

La Economía de los Aguacates Divinos

Miércoles, 09 de Agosto 2017 - 15:00

Autor

foto-atirado.jpg
Ángelo Tirado Pazos

Compartir

aguacate.jpg

 

¿En qué momento?, cuando dejamos de producir el suficiente maíz, la carne, frijoles, tomate o limones como para justificar estas alzas en solo unos pocos años de cientos de puntos porcentuales en los precios.

Señor deme un kilo de aguacate…, – #”#%!”%!&” disculpe deme mejor un aguacate, el más chiquito,  – Sin albur.

¡A 90.00 pesos el kilo de aguacate!, ¡a 75.00 pesos el kilo de segunda! (como si hubiera segunda en este momento), ¿a quién culpar que no se pueda armar ese “el buen guacamolito”?

Será acaso otra vez una decisión NEOLIBERAL en el mercado. Estimado lector me puse a reflexionar de este tema, acerca del nuevo precio de los aguacates por los cielos: “los aguacates divinos” y, respetando como siempre lo que usted opine a ver qué le parecen estos llanos y pérfidos hallazgos…

  1. El mercado nos tiene sin aguacate no porque no se tenga a la mano o este no se consiga, de que hay abasto lo hay. Sino porque los productores han decidido aprovechar la ventana de la depreciación del pesito y mandar todos los aguacates fuera del país, como ve: Reflexión Primera: Somos un país sin aguacates.
  2. Sin hablar del hecho del bajo poder adquisitivo. A la mayoría de los mexicanos pagar a dólar la pieza de aguacate, no nos gusta, si ganamos en pesos usted como yo se preguntará porque tenemos que globalizar nuestra economía y ahora sí hacer el santo guacamole.

Reflexión 2. No todos ganamos en “greens” (dólares).

  1. Como el aguacate es un producto de moda y sobre-demandado, están sucediendo “compras hostiles” en Michoacán, Morelos y Jalisco que “frozean” (congelan) las nuevas inversiones para producir “libremente” nuevas huertas y que baje el precio.

Reflexión 3. El rumbo del aguacate está en malas manos.

  1. Normalmente en el primer mundo cuando un país se globaliza es porque es competitivo. Se hace con mercancías de diseño y soportados productivamente e INSTITUCIONALMENTE con ciclos sostenibles; claro sin descuidar el abasto local, alcanzando beneficios no solo económicos (ingresos), sino plantas productivas, inversiones y crecimiento económico.

Reflexión 4. No somos neoliberales, somos otra cosa.

  1. La regla no.1 de comercio de un país que se presume con equilibrio financiero es competir vendiendo con calidad y no solo precio. Parece claro que las ventas de aguacates internacionales se hacen por el oportunismo del momento. No hay bases de competencia, estamos presuntamente sin una plataforma social o institucional que proteja a los productores de estos alimentos que se exportan.

Reflexión 5. Abastecemos caprichos internacionales del mercado, o contamos con un plan de desarrollo sustentable y bien planeado. 

Para tranquilidad de quienes gustamos del por ahora: “Santo Guacamole” o de esa rebanadita de aguacate en la birria o en la ensalada; seguramente como pasó con otro producto emblemático el AGAVE hace unos 10 años, el aguacate en el tiempo digamos unos 6 o 7 años bajará su precio significativamente. Una  vez que los pequeños productores logren los árboles que hoy están plantando. Entonces quizás se recupere al precio de 10.00 o 20.00 pesos que estábamos tan acostumbrados a pagar. Serán entonces 5 años sin aguacate, no es mucho si consideramos que en los países europeos o asiáticos es común no comer aguacate, sencillamente porque no sé encuentra.

Tomando estos datos del aguacate y recordando mis otras publicaciones acerca del neoliberalismo. Me he cansado de insistir que no somos un país neoliberal, que las verdaderas áreas de oportunidad están en resolver el empleo y crear más procesos productivos y transformativos del país.

Con toda sinceridad, no se ve como podamos ser líder productivo de algo y mucho menos un gran país neoliberal un Top 10 si antes no resolvemos la falta de seguridad en el campo, la falta de apoyos económicos y  técnicos. No es posible continuar observando el éxodo insensible de las familias por todo el país que salen huyendo de las zonas rurales y de una que otra ciudad. Ya no se puede comprar un ranchito o una huerta para invertir, porque no se cuenta con la seguridad jurídica y el estado de derecho…mucho menos sembrar santos aguacates.

En cinco años habrá otra vez aguacates…como los dioses griegos, los santos aguacates mexicanos bajaran de nuevo a la tierra para pasearse entre los mortales, los de a pie.


Leer también


Número 29 - Mayo 2019
portada-revista-29.png
Descargar gratis