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En México, seis de cada diez personas viven en pareja

Lunes, 15 de Febrero 2016 - 19:30

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José Luis Romero Hicks

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El INEGI dio a conocer que en 2014, seis de cada diez personas de 15 años y más están casadas o viven en unión libre.

Esto confirma que a lo largo del ciclo de vida, una de las decisiones más importantes que tomamos es la de casarnos, o bien, vivir en pareja.

La vida en pareja parece ser una de las opciones que más felicidad y bienestar reporta a la mayoría de las personas. Actualmente no se tiene una estimación sobre el gasto que destinan las parejas en México para contraer nupcias, pero si tuviéramos una cuenta satélite como las que realiza el INEGI para medir la importancia de actividades como el turismo o la vivienda, es muy probable que no sería una cifra despreciable.

La vida en pareja contribuye a la calidad de vida de las personas desde diversos ámbitos. Desde el punto de vista económico, ayuda a repartir cargas y consolidar patrimonio. En lo afectivo, hace personas más felices y seguras. En lo social, da sentido de pertenencia y colaboración. En lo jurídico, da solidez a los hogares para enfrentar retos.

Incluso en lo biológico, diversos estudios recientes han señalado que la vida en pareja hace menos probable que las personas sufran padecimientos como cáncer o insuficiencia renal en edades tempranas.

Parece que la vida en pareja sigue siendo a pesar de todo, la sal y la pimienta de nuestra vida en sociedad.

Sin embargo, la vida en pareja puede verse afectada o incluso romperse debido a factores que también son todo un reto social, como la violencia o las carencias económicas.

De acuerdo con el INEGI, 22.5% de las mujeres solteras de 15 años y más declararon haber sufrido violencia por parte de la pareja en los 12 meses previos a la realización de la encuesta.

Pero este dato de la violencia sufrida por las mujeres aumenta a 33.5% cuando se le pregunta a las mujeres unidas en matrimonio.

La población de 15 años y más en nuestro país son poco más de 89 millones de personas, y de éstas, 42,3% están casadas y 16.4% viven en unión libre, o sea, alrededor de 52.2 millones de personas (58.7%).

Por otro lado, a medida que avanza la edad, aumenta la incidencia de contraer nupcias o vivir en unión libre. Pero parece ser que es a partir de los 30 años cuando se exacerba el deseo de formar vida conyugal.

De los 15 a los 29 años, 70.7% de los hombres están solteros y solo 27.4% están casados o viven en unión libre. Pero esta proporción se invierte en el rango de los 30 a los 59 años, en donde 79.9% para los casados o que viven en unión libre.

La edad a la que nos casamos o vivimos en unión libre también influye en nuestra calidad de vida. La edad promedio para contraer nupcias para las mujeres en edad fértil (15 a 49 años), es de 20 años en 2014.

Si tomamos en cuenta que la vida en pareja afecta las decisiones de las personas para continuar los estudios o consolidar la experiencia profesional, las mujeres son las más afectadas por esta situación puesto que son las más propensas a hacerse cargo de las labores de la casa una vez que se forma un nuevo hogar.

En cuanto a la duración de los matrimonios, hay cifras que llaman mucho la atención. En particular la disolución de los matrimonios, que va en ascenso. De cada 100 uniones matrimoniales hubo 18.7 divorcios en 2013, según dio a conocer hace unos días el INEGI en su Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2014).

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Fuente: INEGI. ENADID, 2014. No incluye los matrimonios de personas del mismo sexo.

La cifra de divorcios muestra una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos veinticuatro años. Desde 1992, hemos pasado de 4.9 divorcios por cada 100 matrimonios, a casi 18.7 divorcios por cada 100 matrimonios en 2013. Nada más y nada menos que 2.8 veces es lo que ha crecido la proporción de divorcios.

Cabe mencionar que la cifra de 18.7 divorcios por cada 100 matrimonios es sin considerar a los matrimonios del mismo sexo, que surgen a partir de 2010.

No es fácil comprender a ciencia cierta porqué se ha acelerado tanto el crecimiento de los divorcios en México, pero algo que llama la atención es que el matrimonio como una figura sólida y que permanecía a lo largo de la vida de las personas, se desvanece.

Poco a poco notamos que los hombres y las mujeres en México están viendo con mayor normalidad el divorcio y quizá también el formar vida conyugal en más de una ocasión en la vida.

Conclusión

En el reporte que dio el INEGI de la ENADID 2014 la semana pasada, no encontramos información sobre los matrimonios que se dan entre grupos étnicos que componen nuestra sociedad.

En Estados Unidos por ejemplo, la oficina de censos computa los matrimonios interraciales que se llevan a cabo, por ejemplo: matrimonios de blancos con hispanos, blancos con negros, hispanos con norteamericanos, blancos con extranjeros, etcétera.

En Estados Unidos había en 2010 unos 56.5 millones de hogares con parejas en matrimonio, de los cuales 90.5% eran entre personas de la misma raza u origen étnico y 9.5% eran matrimonios interraciales.

De los matrimonios interraciales, 37.6% se formaron de la unión de una persona americana de raza blanca y una persona hispana, poco más de 2 millones de matrimonios.

Sería interesante contar con información de ese tipo para nuestro país. Lo más seguro es que el INEGI cuente con los datos y que tarde o temprano la academia se encargue del asunto, si no es que ya lo está haciendo en este momento.  

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Fuentes:

http://www3.inegi.org.mx/sistemas/saladeprensa/noticia.aspx?id=2429

https://www.census.gov/hhes/socdemo/marriage/data/census/PAA_2013_3713.pdf


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Número 26 - Febrero 2019
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