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En la búsqueda de mejoras laborales para países en vías de desarrollo

Martes, 07 de Mayo 2019 - 13:10

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Liliana Alvarado Baena

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Recientemente el Banco Mundial (BM) publicó un documento denominado “Caminos hacia mejores empleos en los países de la Asociación Internacional de Fomento1 2, en donde analiza cómo la calidad de los trabajos de un determinado país está asociado a la demografía de los países y a su nivel de desarrollo. En este sentido, los hallazgos del BM sugieren que la trayectoria hacia mejores empleos está vinculada con:

1) cambios económicos que redirigen la mano de obra hacia actividades más productivas,

2) cambios que reducen la inactividad económica, y

3) la disminución del subempleo.

Desafortunadamente, los países de menor ingreso se caracterizan por un retraso en este tipo de cambios, cuyo costo es mayor para hogares y trabajadores que se mantienen atrapados por actividades poco productivas y escasos medios de subsistencia. El reporte insta a quienes diseñan políticas públicas a considerar los factores que inhiben dichos cambios en sus países.

Ello provee una base para el diseño de intervenciones efectivas que busquen acelerar los cambios hacia empleos de alta productividad y mejoras en los niveles de ingreso. A continuación, se presentan seis sugerencias que hace el BM para transitar hacia empleos más productivos y mejor remunerados.

Prioridades en materia laboral en países en vía de desarrollo

1) Los países de bajos ingresos necesitan mejores empleos, no solo más empleo. La mayoría de las personas en edad de trabajar en países de bajos ingresos no tienen la opción de no trabajar. En este sentido, el BM sugiere impulsar medidas que les permitan aumentar las horas trabajadas, así como la productividad de su trabajo. Ello implica lograr que el PIB crezca más rápido que la tasa de ocupación. Lo ideal entonces es que la demanda por productos del sector privado (formal), crezca más rápido que la fuerza laboral de un determinado país.

2) Incrementar la productividad agrícola, apoyar la comercialización y crear empleos fuera del campo. En países rurales de bajos ingresos, los cambios en productividad deben suceder primordialmente en el campo, donde vive y trabaja su gente. El reporte indica que, en promedio, el crecimiento en la productividad agrícola se asocia con transiciones laborales hacia otros sectores. La evidencia demuestra que los países de ingresos bajos y mediano-bajos tienen una proporción mayor de trabajadores rurales auto-empleados comparado con países de mediano ingreso, al igual que una proporción menor de trabajadores asalariados en el sector de servicios.   

3) El objetivo debe ser el trabajo asalariado de mayor productividad en empresas de mayor intensidad laboral vinculadas a la cadena de suministro. Incrementar la productividad de pequeños agricultores o ganaderos en países de bajo ingreso y crear mayor empleo asalariado en empresas intensivas en capital debería ser la estrategia laboral de mayor prioridad. Ello, dado que al incrementar la productividad agrícola, se libera mano de obra del campo para abastecer el crecimiento de trabajo asalariado en entornos urbanos.

4) Impulsar crecimiento intensivo en mano de obra orientado a la juventud. Los jóvenes en países de bajos ingresos batallan para encontrar su primer trabajo y son más propensos a ser empleados por familiares o en el sector informal. Bajo estas condiciones, promover el empleo intensivo en mano de obra, desarrollar esquemas para la juventud e incentivos económicos pueden facilitar la transición de la escuela al trabajo y/o promover una migración ordenada.

5) Mejorar los caminos hacia mejores trabajos para los autoempleados en países de ingresos bajo y mediano-bajos. La mayoría de la gente de escasos recursos en países de bajos ingresos son agricultores auto empleados con poca educación que producen alimentos para su propio consumo o para consumo local. Al incrementar los ingresos de las clases medias urbanas y cambiar los gustos alimenticios, surge un reto importante para dichos agricultores de diversificar su producción hacia bienes y servicio de mayor valor. Si estos productores no pueden satisfacer las necesidades de estos mercados emergentes, sus ingresos se verán condicionados a la demanda que exista por el tipo de productos que ellos mismos consumen. Ello podría tener un impacto sobre las utilidades marginales, e inclusive reducir los precios de estos productos al punto de cancelar las ganancias de los mismos. Para varios países, la incorporación de agricultores pobres a las cadenas de valor de mercados urbanos emergentes es una estrategia clave, junto con la creación de empleos no-agrícolas para trabajadores pobres y menos capacitados para que ellos mismos se conviertan en consumidores netos de estos alimentos.

1. Pathways to Better Jobs in IDA Countries (World Bank, 2018)
2. La Asociación Internacional de Fomento (AIF, IDA en inglés) es una institución del Banco Mundial abocada a diversos temas que apoya una amplia gama de actividades de desarrollo. Trabaja promoviendo proyectos en países con pobreza relativa, definida como un ingreso nacional bruto (INB) per cápita por debajo del umbral establecido que se actualiza todos los años (en el ejercicio de 2019: USD 1145). Ejemplos: Kenia, Pakistán y Honduras.


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Número 29 - Mayo 2019
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