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Crecimiento Económico 2019

Lunes, 21 de Enero 2019 - 12:05

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Manuel Torres Rivera

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Del pronunciamiento en campaña de esta administración de una tasa de crecimiento del 4% a la tasa promedio que ha crecido la economía mexicana en los últimos años por arriba del 2%, la revisión de analistas dentro y fuera del país la sitúan en un 1% para este año. No debe extrañar esta reducción anticipada; se han trastocado principios de inversión institucional, planes de infraestructura y otros conceptos que dañan la eficiencia del Estado. Tal vez el éxodo de talento no se aprecie en el inicio de esta administración pero los doctores en economía, en administración pública, en políticas públicas ya no están para arreglar las cosas. Analistas han equiparado a esta inexperiencia mostrada como una curva de aprendizaje, pero el evidente pasmo ante la tarea y tamaño de la economía no solamente refleja aprendizaje en formación, refleja completa ignorancia. Petróleos Mexicanos y su equipo negociador dejó en evidencia clara incompetencia ante analistas internacionales, verdaderos expertos en materia energética. El acecho de las calificadoras, porque acecho es cuando de retornos se trata, ya ejerce su función de castigo para toda acción de disposición de recursos presentes y futuros. La descalificación interna que se hace de reformas perfectamente estructuradas de la pasada administración hace de nuestra proyección de país una apreciación de incertidumbre en cuanto al camino a seguir; sembrar duda en la representación internacional que ya tenemos en materia de exploración y en cuestiones en las que México no cuenta ni con la experiencia ni con los recursos, alerta todo ambiente internacional de confianza. La confianza es acervo de décadas en el concierto de las naciones. La confianza define rumbo y ese debe ser inamovible. Naciones con madurez están mostrando sus debilidades en este sentir y no constituyen ejemplo. La Gran Bretaña inmersa en una apuesta inútil que no inclina la balanza para ningún lado conveniente, Francia, sumida en rebelión civil por falta de pronunciamiento claro, Brasil, en franco desafío a sus raíces incluyentes, en una época tardía en su integración racial.

México vive indefinición en el terreno de la economía; en algunos aspectos ya podemos imaginar el costo que se avecina con una política de dádiva inconmensurable con tan solo un renglón, el de los jóvenes, sin padrón concreto, una verdadera avalancha de recursos sin control. En infraestructura, una cancelación por demás mencionada que traerá consecuencias todo este sexenio y más allá tal vez, la del aeropuerto, es un frente desafiante a las finanzas nacionales y del orbe, una afrenta al sentido común y un despojo a la nación. De otras intenciones todavía se siembran dudas, porque eso son, intenciones, sin proyecto de rentabilidad y sustento numérico para la posteridad, como debieran contemplarse los proyectos de nación. En ello, van refinerías, al menos una, con una piedra simbólica como sustento, y en otra concepción, un tren que atraviese la selva, con un ejército en medio, bien armado y peligroso, que se opone. Todas estas cuestiones suman, o restan, como quiera verse, pero la contribución al producto se encoge por día, al grado de representar el crecimiento más débil en mucho tiempo, como perspectiva en un año que apenas inicia.

Las variables económicas se anuncian como una proclama de estabilidad. Lo son. La tarea del Banco de México se realiza con la mesura de la época y la defensa en sus incrementos de tasa proporciona el equilibrio deseado en materia de ahorro e inversión. El tipo de cambio no es mérito de esta administración y para ello habrá que recordar dos vertientes que ayudan: las remesas de nuestros connacionales llegaron a niveles históricos rumbo al final del año, precisamente por el temor del cambio de administración, y por otro lado, las tesorerías de las empresas se procuraron un resguardo para el primer trimestre del año por la misma razón. El Banco de México está lleno de dólares con demanda local escasa. Algunas negociaciones con el exterior han brindado cierta calma y el escenario de la programación del gasto público no presenta alarmas en el mediano plazo. Inversionistas internacionales apuestan más a la escena del intercambio internacional por tratados comerciales vigentes que a la franca deserción de mercados a todas luces convenientes para el país. Los conceptos de ahorro programados inciden en lo interno y las consecuencias todavía no asoman su verdadera fase; habrá que esperar las cifras de desempleo provocado por el gobierno y el reacomodo de los recursos que se sustraen de un sector para situarlo en otro, modelo simplista de observación de conceptos de gasto irreductible en una economía del tamaño de la nuestra. Del embargo de la gasolina poco puede añadirse, sus consecuencias fueron palpables en la nación entera.

El mensaje que día a día precede el devenir de la marcha del país, el amanecer de la vida cotidiana, lo siembra un solo hombre, el presidente. Esa apertura de agenda de la vida pública margina todo acto de depósito de actuación en todo un gabinete presuntamente especializado en su cartera, y si no especializado, concentrado al menos. El pronunciamiento anticipado del que dicta el ritmo de actuación de toda una administración deja en estado de indefensión a sus subordinados. La línea está dictada como orden del día, de modo que la función de todo un secretariado no puede añadir diferencias de criterio. En un principio, este pronunciamiento tempranero se pensaba en materia de seguridad. Ya abarca todo precepto de nación. El mensaje se va diseminando conforme la nación despierta, el mundo también lo asimila, y no pierde palabra….



Número 32 - Agosto 2019
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