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De la violencia sin sentido a una verdadera política pública sobre las drogas

Después de la marihuana legal para fines recreativos en EU y de las reformas en Uruguay, la pregunta básica que nos debemos hacer es: ¿Dejamos el multimillonario mercado de drogas en manos de delincuentes o permitimos que sea regulado por el Estado?

Morelia, 15 abril 2015.- México y otros países de América Latina se encuentran en un momento de definiciones en que deben colocar cuestiones dolorosas, pero urgentes y necesarias para su futuro. Una de ellas dice respecto al cambio de su enfoque de política de drogas después de la introducción de la marihuana legal para fines recreativos en EU y de la legalización de la cadena productiva, de comercialización y consumo final en Uruguay . La pregunta básica que nos debemos hacer es: ¿Dejamos el multimillonario mercado de drogas en manos de delincuentes o permitimos que sea regulado por el Estado?

La respuesta a esta pregunta es un proceso que ya está en movimiento a nivel internacional y que tiene como punto de partida el hecho de que el paradigma represivo vigente en materia de política pública de criminalización de la producción, comercialización y consumo, , tanto a nivel internacional como nacional no ha dado resultados.

Al revés, ha transformado a los países productores- tanto México como Colombia son trágicos ejemplos-, en grandes focos rojos de violencia que consumen todo el presupuesto público en las tareas de represión y que, por consecuencia, no tienen los recursos presupuestales necesarios, ni las estructuras, para una política de salud pública de prevención y de tratamiento.

A este propósito recomiendo al lector de esta columna la lectura del informe sobre la materia de los ex-presidentes de Brasil, Colombia y de Mexico, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo que encabezan la presidencia de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia.

Tenemos que definir si queremos quedar en el pasado, perpetuando la política de la represión dura (que nos ha llevado a la violencia ciega de las últimas décadas), gastando los dineros públicos en armas, inteligencia militar, nuevos cuerpos de seguridad, nuevas cárceles y sin aportación de resultados durables, o si, en su contrario, nos subimos al tren de reformas sensatas y concretas de Uruguay, de Estados-Unidos, de Holanda, de Portugal y de las propuestas de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia.

Hoy por hoy, es evidente que las estrategias represivas que terminan en la muerte o prisión,  simplemente no son la solución, ni al consumo de drogas ni a los delitos menores relacionados con estas sustancias. Tenemos que encontrar una respuesta mejor. Tenemos que encontrar una respuesta más humana. Tenemos que encontrar una respuesta que permita mejores resultados, enmarcados en un paradigma jurídico respetuoso de la dignidad humana y del principio de la autonomía del sujeto, pero que permita al estado asumir plenamente sus funciones sustantivas .

Pero no es sólo el problema de la violencia que debemos usar para fundamentar la descriminalización y la legalización de las drogas. Dos otras variables deben ser analizadas: la  económica y la de salud pública.

Veamos la variable económica, a partir de los datos duros para México. Según el informe “El problema de las drogas en las Américas: estudios, la economía del narcotráfico” de la Organización de Estados Americanos (OEA) publicado en 2013, los cárteles mexicanos reciben ganancias anuales de entre 1, 000 y 2, 000 millones de dólares por la venta de marihuana en Estados Unidos (EE.UU.). Más de 60% de las ganancias de venta de drogas viene de las ventas al menudeo (cerca del 30% de su paso por países de tránsito, y menos del 1% proviene de las regiones donde se cultiva la marihuana o cocaína).

Ahora bien, estas ganancias no están contabilizadas en las cuentas nacionales, no están sujetas al régimen impositivo y alimentan la instalación de los círculos de corrupción del poder político así como, la adquisición del poder de fuego de los cárteles. Tal, ha permitido a los cárteles crear estructuras paralelas de “gobierno” o hasta suplantar al estado en ciertas regiones, instalando un control de terror y violencia en las mismas.

O sea, el actual status quo contiene todas las semillas de la transformación de estados funcionales y modernos en estados disfuncionales.  La legalización, eliminaría esta pendiente de fracaso y transformaría a los ingresos de las actividades legalizadas en un elemento de financiación del bienestar de las poblaciones, a través del sistema redistributivo derivado de los impuestos recabados.

Pero, existe una otra variable económica (y de seguridad) que nos debería llevar a defender la legalización. Al legalizar, eliminamos la primera causa de la competencia entre carteles de la droga que luchan por mercados que van disminuyendo con el avance del movimiento de legalización en las entidades federativas estadounidenses. Al eliminar esta presión por la competencia interna, podremos bajar los costes de la violencia, las pérdidas tanto materiales como en vidas humanas.

El informe de la OEA, arriba citado es muy claro, en el sentido de que uno de los posibles impactos de la legalización de la marihuana en Colorado y Washington es un aumento de la violencia entre cárteles en México. Las pérdidas por la legalización se distribuirían de forma diferente entre los cárteles mexicanos, el más afectado sería el Cártel de Sinaloa y el menos afectado el Cártel de los Zetas. Lo que abrió una ola de violencia en que los cárteles menos afectados atacan a los más golpeados con el fin de recuperar mercado y control de territorios en ambos lados de la frontera.

O sea, nos estamos matando aquí, en cuanto del otro lado de la frontera legalizan, porque los cárteles han tenido que cambiar su estrategia de mercado y dividirse entre sí el mercado mexicano. Ahora bien, si se hacen los cambios necesarios en la política de drogas en México, esta tendencia desaparecería. La legalización de la marihuana para fines recreativos en México, aumentaría el daño financiero de los cárteles, ante esto los cárteles no podrían reaccionar “mudando” su mercado minorista de EE.UU. a México, como algunas voces antilegalización dicen.

Cuanto a la cuestión de la salud pública, para aportar elementos concretos a este debate y hablar de los efectos positivos de la descriminalización sobre el control sanitario de la drogadicción pienso que se debe examinar el caso de Portugal, que es un ejemplo con más de diez años de implementación, citado y “exportado” a nivel mundial. Así, colocaríamos el control de la drogadicción en su debida ubicación: el de un problema de salud pública, con componentes epidémicas.

En vez de insistir en medidas represivas, que en el mejor de los casos resultan inefectivas, y contraproducentes en el peor, Portugal, un país pequeño conocido por su conservadurismo, su fuerte tradición católica y un reciente surgimiento como democracia, optó por un enfoque audaz que favorece políticas más humanas y eficientes.

Este nuevo enfoque implementado desde el 2000 (4), es considerado como referencia por la Comisión Mundial de Políticas sobre Drogas, fue objeto de un informe de seguimiento en el 2009 por el Cato Institute y de un estudio de fondo por la organización Open Society en el 2012 .

Al instalar el nuevo paradigma de la descriminalización en el centro de su política pública y como soporte doctrinal de su marco normativo en la materia, Portugal efectivamente aplica una de las recomendaciones centrales de la Comisión Global sobre Políticas de Drogas, a saber: “Acabar con la criminalizaión, marginalización y estigmatización de las personas que consumen drogas pero que no perjudican a otros… Reemplazar la criminalización y el castigo a personas que consumen drogas con el ofrecimiento de servicios de salud y de tratamiento para quienes los necesitan”.

Al trasladar el tema de la posesión personal totalmente para fuera del ámbito de la aplicación de la ley, y llevarlo al campo de la salud pública, Portugal ha dado al mundo un significativo ejemplo de cómo las políticas nacionales sobre drogas pueden operar para beneficio de todos.

En consecuencia, durante la década pasada, Portugal ha experimentado una significativa reducción de nuevas infecciones por VIH y de muertes relacionadas al consumo de drogas.

En lugar de languidecer en las cárceles, los consumidores dependientes de drogas en Portugal ahora reciben tratamiento efectivo y programas compasivos que los integran nuevamente a la sociedad. Incluso las fuerzas del orden se han beneficiado, en la medida en que la policía tiene ahora libertad para concentrarse en interceptar el tráfico a gran escala y a investigar y perseguir redes internacionales de traficantes. Como resultado, la seguridad pública se ha incrementado.

Así, cuando abrimos el debate para allá de la histeria pseudo moralizante  de algunos grupos que se oponen a la legalización y a la descriminalización, nos damos cuenta que la(s) respuesta(s), a este problema tan complejo, no debe sólo pensarse en términos financieros, si no también como problema de salud pública, desigualdad, violencia, y principalmente de derechos humanos.

O sea, el debate público, urgente y necesario sobre la posibilidad de regulación del consumo de drogas, en particular sobre la legalización de la marihuana pasa por una revolución coperniciana del acercamiento al problema social de las drogas. Pasa por un cambio de paradigma, en que se abandona el enfoque represor y se adopta una política de liberalización, en que la actividad de producción y de comercialización se integra al PIB nacional y, en que esta contribuye a través de la fiscalidad para el financiamiento de programas de desarrollo social, educación y políticas públicas de Salud para la prevención y tratamiento.

Referencias Bibliográficas

1.-ONU, Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes http://www.incb.org/documents/Narcotic-Drugs/1961-Convention/convention_..., enmendada por el Protocolo de 1971

2.- Código Penal Federal, Libro Segundo, Título Séptimo, Delitos contra la Salud, Capítulo I. De la Producción, Tenencia, Tráfico, Proselitismo y Otros Actos en Materia de Narcóticos, Art. 195 consultado en línea en la dirección: http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/8/218.htm?s=

3.-Para entender las diferencias entre descriminalización y despenalización, consultar Greenwald, G. (2009), Drug Decriminalization in Portugal; Lessons for Creating Fair and Successful Drug Policies [Descriminalización de Drogas en Portugal; Lecciones para Crear Políticas Justas y Exitosas sobre Drogas]. Instituto Cato, p. 2

4.-Ley No 30/2000 de 29 de noviembre de 2000. Portugal

Fecha: 
Miércoles, 15 de Abril 2015 - 13:00
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México entre Cárteles

Si bien la historia del narcotráfico en nuestro país es bastante extensa, en esta entrega se presentan de forma general los aspectos más importantes de la trayectoria de la delincuencia organizada a partir de la década de los setenta

Para comenzar con esta historia es necesario marcar como inicio de este “negocio” el gran cambio que hubo en el narcotráfico, pues empezó a semejanza del caciquismo con un solo líder, el cual tenía el dominio total de una sociedad, con Pablo Acosta Villareal, en Chihuahua, como precursor del Cártel de Juárez, y con Félix Gallardo.

Metamorfosis: De Caciques a Grandes Empresarios

Durante los años setenta y ochenta se sentaron las bases del narcotráfico en México, nacieron esas pequeñas partículas que se fueron transformando hasta convertirse en las grandes empresas criminales que son en nuestros días.

Pablo Acosta Villareal, originario de Chihuahua, se convirtió en el gran capo de los inicios del narcotráfico en México. Fue un cacique de Ojinaga, Chihuahua y precursor del “Cártel de Juárez”. Este personaje fue quien formó a capos como Félix Gallardo, los hermanos Arellano Félix, Caro Quintero y El Chapo Guzmán, entre otros.

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Pablo Acosta Villarreal, El Zorro de Ojinaga. Fuente: Al margen, mayo 2013. 

Pablo Acosta era muy respetado en su localidad, pues, como es una costumbre entre los narcos y sus comarcas, apoyaba a la gente de Ojinaga y en particular a los estudiantes, pues éstos le presentaban proyectos y él los financiaba para que se llevaran a cabo. Era conocido por sus actividades ganaderas, con lo cual lavaba el dinero procedente del narcotráfico y de sus relaciones con los colombianos.

Junto a él trabajaba otro personaje muy importante dentro de la organización criminal, Ernesto Fonseca Carillo, “Don Neto”, tío de Vicente, Amado y Cipriano Carillo Fuentes, a quienes desde pequeños enseñó el negocio y los entrenó junto con su amigo y socio Pablo Acosta.

Según el periodista Ricardo Ravelo en su libro Los capos: las narcorutas de México, más tarde el capo que se logra colocar en lo más alto de la cúspide del narcotráfico y quien gracias a sus habilidades de oratoria y como publirrelacionista aunadas a sus conocimientos en administración de empresas logró dar un giro al narcotráfico, fue Miguel Ángel Félix Gallardo, mejor conocido como el “Jefe de Jefes” quien se ganó muy bien ese apodo pues llegó a ser el amo y señor de la droga no sólo en Jalisco y Sinaloa, sino en todo el país.

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Miguel Ángel Félix Gallardo El Jefe de Jefes. Fuente: PROCESO, mayo 2013.

El poder de Miguel Ángel provenía de la protección oficial que dispuso tanto en Sinaloa como en Jalisco, dos entidades que en diversas etapas sirvieron de asiento al poderoso jefe del cártel del Pacífico.

El Jefe de jefes logró combinar sus habilidades antes mencionadas para consolidar un poderío en el negocio del tráfico de drogas, adquiriendo una nueva visión estratégica, que a diferencia de Pablo Acosta deja atrás el regionalismo para convertirlo en toda una empresa criminal y así conquistar nuevos territorios. Poco a poco y dispuesto a seguir creciendo fue derribando uno por uno a sus rivales, realizó diversas alianzas, fortaleció su escudo protector y, como asevera Ravelo:

modificaron las estructuras: las organizaciones piramidales se transformaron en consejos y, gracias a su diseño horizontal, mediante la colocación de células o piezas –todas ellas reemplazables- que al mismo tiempo formaban parte de una cadena cuyo principio y final se dispersa en la amplia red de complicidades, ampliaron su presencia en la República Mexicana.

Así se logró dar una evolución al narcotráfico en México, que años antes sólo se manejaban como regionalismos o caciquismos para convertirse en las empresas que son, puesto que otras organizaciones delictivas hasta la fecha se siguen manejando de la misma manera que lo hacía Félix Gallardo.

Cabe mencionar que este capo logró establecer y multiplicar su fortuna ya que no sólo se compró grandes propiedades en zonas exclusivas de la República Mexicana, se hizo socio mayoritario de un hotel de cadena en la ciudad de Guadalajara, adquirió autos de colección y llegó a tener su propio banco, pero también era uno de los capos más buscados por la DEA, en México gozaba de libertad y tenía buenas relaciones en todas la esferas tanto criminales como políticas.

En México se manejaba como empresario, se le podía ver con otros empresarios y frecuentemente con políticos, como lo publicó Proceso el día 18 de mayo de 1985 se le vio con Rodolfo Sánchez Duarte, hijo de Sánchez Celis inaugurando una empresa del ramo automotriz en Culiacán, denominada Crisol y más tarde se supo que era utilizada para hacer el lavado de dinero en sociedad con políticos.

También se le atribuyó cierta superioridad hacia el resto de los cárteles de la década de los ochenta y aprovechándose de ese poder empezó a mover sus piezas como si fueran una jugada de ajedrez y así logró controlar el tráfico de estupefacientes hacia los Estados Unidos, dividir el territorio y manejar una “federación de narcotraficantes”, agrupación única en México creada por Félix Gallardo con el objetivo de dividir el territorio para el trasiego de drogas, convirtiéndose en el iniciador del manejo empresarial del narcotráfico en México, para luego, otros cárteles siguieran su forma de organización.

Al ser detenido el 8 de abril de 1989 muchos pensaron que ahí terminaría su poderío, pero no fue así, pues desde el penal de alta seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, seguía moviendo los hilos del narcotráfico en nuestro país. Con él y Don Neto en la cárcel, Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, y Héctor Palma Salazar se estaban alistando para ocupar el lugar de Félix.

Al enterarse Miguel Ángel de esto y sabiendo que era muy difícil recobrar su libertad, ordenó a Rafael Aguilar Guajardo que reuniera a todos los capos para hacer la repartición de los territorios. El mismo Rafael Aguilar organizó la reunión y el hospedaje de los mismos, esta reunión se llevó a cabo  en el puerto de Acapulco.

Según la investigación del periodista Ricardo Ravelo, en su libro Los capos, las narcorutas de México muestra que:

De acuerdo con la PGR y otras investigaciones, el reparto se dio más o menos así: Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, recibió Mexicali y San Luis Río Colorado; Rafael Aguilar Guajardo, Ciudad Juárez Chihuahua y Nuevo Laredo; Héctor Luis Palma Salazar, El Güero, Nogales y Hermosillo; Jesús Labra, El Chuy, tío e impulsor de los hermanos Arellano Félix, Tijuana; Ismael Zambada García, El Mayo, Sinaloa. Otros tramos del país fueron entregados, previas negociaciones, a Rafael Chao, ex agente de la DFS, y a Baltazar Díaz Vega, El Balta.

Después de hacer la repartición, Félix les comentó que cada quien tenía su territorio y sólo se dedicarían a cuidarlo, que tenían que respetar el de los demás; pero los hermanos Arellano Félix hicieron caso omiso del comentario y empezaron a meterse en las regiones de los otros capos, lo que con el paso del tiempo ha resultado una fuerte rivalidad entre algunos de estos grupos que hasta nuestros días es vigente y se ha acrecentado.

Los hermanos Arellano Félix, también conocidos como “los narcojuniors”, tenían un cierto parentesco con Félix Gallardo, consolidaron su poder a base de violencia y se hicieron famosos por lo sanguinarios. Sus integrantes al no acatar los acuerdos anteriormente establecidos, encabezaron la más cruel de las batallas hasta nuestros días.

Así, con el pasar de los años, la fuerza que ejercía Félix Gallardo se fue perdiendo; otros quisieron tomar la dirección de la narco-empresa, sin la habilidad, audacia y eficacia del “Jefe de Jefes”, y la llevaron al caos.

Debemos recordar que la gran empresa construida por Félix Gallardo fue la cimentación de los cárteles actuales, de ésta surgió el Cártel de Tijuana; Pablo Acosta dejó el terreno libre para que Aguilar Guajardo construyera el cártel de Juárez, lo mismo que Ernesto Fonseca. A pesar de su gran diferencia en la estructura, el cártel de Tijuana se convirtió en el consejo empresarial (su estructura tenía mucho parecido con el de Félix Gallardo). El cártel de Tijuana y el de Sinaloa se supieron adaptar a las nuevas formas de organización. De acuerdo con la investigación de Ravelo:

la propia Subprocuraduría General de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) define como rectangular y con amplia movilidad en todo el territorio. Acosta Villarreal y Félix Gallardo tenían dos esquemas distintos: la pirámide y el rectángulo; uno era dominado por el cacique; dispuesto siempre a tejer alianzas.

Estas fueron las bases construidas durante la década de los setenta y ochenta, desde que el narcotráfico era manejado por un solo grupo y solía comportarse como una familia criminal hasta el surgimiento de los cárteles actuales. Poseedores de una logística completamente moderna, con el concepto de liderazgo y una sólida organización de las nueve organizaciones o familias que operan en el país, con las nuevas alianzas que han establecido, son solo dos cárteles los que siempre han estado en disputa por el control del territorio.

De acuerdo con el mapa que tiene la PGR, en el país operan las siguientes organizaciones criminales: Hermanos Arellano Félix (Cártel de Tijuana), Osiel Cárdenas Guillén (Cártel del Golfo), Vicente Carrillo Fuentes y Vicente Carrillo Leyva (Cártel de Juárez), los hermanos Valencia (Cártel del Milenio), Joaquín “El Chapo” Guzmán, los hermanos Beltrán Leyva (sociedad), Ignacio Coronel, Ismael Zambada García (“El Mayo”) y Juan José Esparragoza, El Azul, (derivación del Cartel de Juárez que opera en Sinaloa), Juan Diego Espinoza, El tigre, y Sandra Ávila Beltrán, La reina del Pacífico, (sociedad) y Pedro Díaz Parada (zar de la mariguana en Oaxaca, una extensión del Cártel de Tijuana).

Autor:

Fecha: 
Martes, 14 de Abril 2015 - 17:00
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De 1839 - Inicia la primera Guerra del Opio

La Primera Guerra del Opio o la primera guerra anglo-china fue un conflicto armado librado entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y China entre 1839 y 1842, por diferencias en cuanto al comercio con opioen la China continental. Reino Unido buscaba la apertura del tráfico de opio, mientras que el gobierno imperial de la China intentaba prohibirlo.

Debido a que el comercio con China era complicado, pues las naciones occidentales no poseían nada de valor para intercambiar, se empezaron a buscar distintos métodos, entre ellos la venta de drogas y adictivos a la población. Para 1839, el opio surtido por Estados Unidos, Reino Unido y Francia había alcanzado a los campesinos aislados y los obreros gastaban 2/3 de sus ganancias en mantener su adicción. Ante esto, el emperador chino prohibió el opio y expulsó a los comerciantes británicos, que al llegar a Londres se quejaron ante el gobierno británico, el cual decidió atacar a China con su poderosa flota para obligarla a comprar el opio cultivado en la India británica.

Las tropas chinas no pudieron hacer frente a los británicos, se rindieron ante ellos, y China tuvo que aceptar la rendición con la firma del Tratado de Nankín. El tratado se firmó el año de 1842 y estipulaba el fin de la Primera guerra del Opio. Con él, China cedía la isla de Hong Kong al Reino Unido y aceptaba la apertura de sus puertos al comercio internacional. El 1 de julio de 1997 Hong Kong fue devuelto a China (155 años después de la firma del tratado).

Fecha: 
Viernes, 10 de Marzo 2017 - 09:20

Efemérides:

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De cárteles a minicárteles

En es.wikipedia.org/wiki/Anexo:L%C3%ADderes_del_narco_m%C3%A1s_buscados_en_M%C3%A9xico se lee cuales jefes del narcotráfico han sido capturados o muertos por las fuerza federales en los últimos años:

Cártel de los Beltrán Leyva

1.        José Alfredo "El Mochomo" Beltrán Leyva - Capturado el 22 de enero de 2008.

2.        Marcos Arturo "El Barbas" Beltrán Leyva - Muerto el 16 de diciembre de 2009.

3.        Sergio "El Grande" Villarreal Barragán - Capturado el 13 de septiembre de 2010.

4.        Édgar "La Barbie" Valdez Villarreal - Capturado el 31 de agosto de 2010.

5.        Héctor "El General" Beltrán Leyva - Capturado el 1 de octubre de 2014 en San Miguel de Allende, Guanajuato.

La Familia Michoacana

1.        José de Jesús "El Chango" Méndez Vargas - Capturado el 21 de junio de 2011

2.        Dionisio "El Tío" Loya Plancarte - Capturado el 27 de enero de 2014.

3.        Nazario "El Chayo" Moreno González - Muerto el 9 de marzo de 2014.

4.        Servando "La Tuta" Gómez Martínez - capturado el 25 de febrero de 2015.

Cártel del Golfo

1.        Antonio Ezequiel "Tony Tormenta" Cárdenas Guillén - Muerto el 5 noviembre de 2010.

2.        Jorge Eduardo "El Coss" Costilla Sánchez - Capturado el 12 septiembre de 2012.

Cártel de Los Zetas

1.        Gregorio "El Goyo" Sauceda Gamboa - Capturado el 30 de abril de 2009.

2.        Iván "El Talibán" "Z-50" Velázquez Caballero - Capturado el 26 de septiembre de 2012.

3.        Heriberto "El Lazca" "Z-3" Lazcano Lazcano - Muerto el 7 de octubre de 2012.

4.        Miguel Ángel "Z-40" Treviño Morales - Capturado el 15 de julio de 2013.

5.        Omar "Z-42" Treviño Morales - Capturado el 4 de Marzo de 2015.

Cártel de Juárez

1.        Vicente Carrillo Leyva - Capturado el 3 de abril de 2009.

2.        Vicente "El Viceroy" Carrillo Fuentes - Capturado el 9 de octubre de 2014.

Cártel de Sinaloa

1.        Ismael "El Mayo” Zambada García - Libre

2.        Juan José "El Azul" Esparragoza Moreno - Libre

3.        Ignacio "El Nacho” Coronel Villarreal - Muerto el 29 de julio de 2010.

4.        Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera - Capturado el 22 de febrero de 2014.

Cártel de Tijuana

1.        Teodoro "El Teo" García Simental - Capturado el 12 de enero de 2010.

2.        Fernando "El Ingeniero" Sánchez Arellano - Capturado el 23 de junio de 2014.

Como puede observarse en la lista, de los 24 capos legendarios del narco, 5 murieron violentamente, 17 están presos y solo dos siguen libres, El Mayo Zambada, de 67 años de edad, y El Azul Esparragoza, de 66, ambos ya sin la edad y energía requeridos para liderar un cártel.

Pese a lo anterior, no ha disminuido la cantidad de drogas que son ilegalmente introducidas a Estados Unido desde nuestro país, porque los negocios de la mayoría de los cárteles que han sido descabezados y desarticulados los realiza ahora un elevado número de minicárteles. En el sitio de la influyente ONG estadounidense, el Council on Foreign Affairs puede verse un articulo de Briana Lee publicado el pasado 5 de marzo en donde se anota que “la campaña contra los líderes de los cárteles ha fragmentado a las organizaciones, creando entre 60 y 80 nuevas bandas de narcotraficantes, de acuerdo al secretario de Gobernación mexicano, Miguel Ángel Osorio Chong” (www.cfr.org/mexico/mexicos-drug-war/p13689).

Se está volviendo realidad lo que muchos hemos dicho desde hace años: por cada gran capo que es capturado o muerte, surgen otros cinco minicapos para tomar su lugar y encargarse de los negocios.

La guerra contra las drogas no solo está perdida sino que genera pequeñas bandas de narcotraficantes que son más difíciles de detectar y destruir. Y, cuando son desarticuladas, en muy poco tiempo aparece otra para hacerse cargo de sus negocios y satisfacer al mercado que demanda una cantidad cada día mayor de drogas ilegales.

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Fecha: 
Viernes, 06 de Marzo 2015 - 12:00
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El “punto de inflexión” de EPN

Previo al anuncio que hará el día de hoy el presidente de la República, afirmó que el país ha llegado a un punto de inflexión por los acontecimientos de Iguala y, en general, por la tragedia que es el estado de Guerrero. Tiene razón, pero tal vez ese punto de inflexión debió llegar mucho antes, durante el “gobierno del cambio” del presidente Vicente Fox.

Si había un momento idóneo para desmontar los resortes más nefastos del sistema político mexicano era ese, pero ya se sabe que la famosa agenda del cambio en realidad estaba vacía. Tanto Fox como Calderón se sirvieron de ese sistema para gobernar. A nivel de los gobiernos locales, incluido el del DF, la situación fue la misma. Panistas y perredistas llegaron a las gubernaturas o a la Jefatura de Gobierno e hicieron uso de ese sofisticado aparato. El crimen organizado encontró que el sistema funcionaba a las mil maravillas para crecer y consolidarse, sobre todo ante la embestida sin ton ni son que llevó a cabo Calderón.

Los cambios más profundos al sistema en los últimos 14 años han venido, curiosamente, del gobierno de un hombre emanado de las mismas filas del partido que creo las reglas más negras de ese sistema político. Sea por necesidad o por visión política, el gobierno de Peña Nieto ha impulsado cambios decisivos en varias áreas de la vida económica, financiera, educativa y social del país.

Pese a estos cambios, el país continúa estancado en lo económico, con un mercado interno pequeño y frágil. Apenas 3.5 millones de mexicanos ganan más de 10 mil pesos mensuales, cuando en 2006 eran más de cinco millones. La vieja excusa que achacaba a la crisis mundial nuestro pobre desempeño económico no se sostiene. Crecemos menos que el mundo. Por ejemplo, Estados Unidos, nuestro socio y principal cliente, creció en el último trimestre 3.9%.

La corrupción generalizada y el crimen organizado se entrelazan con el mal desempeño económico y galopan sin que ninguna medida gubernamental resulte, básicamente porque no van a la raíz de los problemas. El narco no se puede vencer con policías y soldados, sólo con educación y médicos, con la legalización de las drogas y el control del Estado sobre la cadena de producción y comercialización.

A Felipe Calderón ni los pactos políticos ni los controles de confianza le sirvieron. El presidente Peña ya fracasó en la convocatoria de otro pacto más. Ahora se ensaya la presentación de un abanico de propuestas ante gobernadores, funcionarios, ONG's y personajes varios. De antemano, las medidas no bastarán si no van al fondo de los problemas y cuentan con apoyo social y político.  

Fecha: 
Martes, 03 de Febrero 2015 - 17:00
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Plaga delincuencial

La Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Procuraduría General de la República (PGR) hizo pública, el 27 de marzo del año pasado, la identidad de los “grupos, células y/o pandillas, vinculadas a las ocho organizaciones del narcotráfico en México”. Poco más de dos meses después la información fue publicada en la revista Contralínea. Al analizarla es fácil darse cuenta de la magnitud del problema que representa la delincuencia organizada en gran parte de nuestro país.

Hasta marzo de 2013 los ocho cárteles del narco eran Los Zetas, El Pacífico, Los Arellano Félix, La Familia, Los Caballeros Templarios, Nuevo Cártel de Juárez y lo que quedaba de las organizaciones de La Barbie y de Los Beltrán Leyva.

Los grupos delincuenciales vinculados a Los Zetas eran: 1) Los Talibanes, 2) Los Legionarios y 3) Los Hijos del Diablo.

12 grupos estaban vinculados con el Cártel del Pacífico o de Sinaloa: 1) Gente Nueva, 2) Cártel de Jalisco Nueva Generación, 3) Los Cabrera, 4) La Barredora, 5) El Comando del Diablo, 6) Cártel del Poniente, 7) Cártel de la Laguna, 8) Los Mata-Zetas, 9) El Aquiles, 10) El Tigre, 11) Los Artistas Asesinos y 12) Los Mexicles.

Los Arellano Félix contaban con 14 bandas afines: 1) Don Balas, 2) El Mario, 3) El Melvin, 4) El Chan, 5) El Jorquera, 6) los de Barranco, 7) los de García, 8) Pelioni, 9) El Kieto, 10) Chikaka, 11) El Bibi, 12) El Licenciado, 13) El Turbo y 14) Los Zamudio.

Aliados a La Familia había cinco grupos: 1) Guerreros Unidos o La Nueva Empresa, 2) La Resistencia, 3) Champis o Champis Crew, 4) Brown Side Family y 5) La Empresa.

Con Los Caballeros Templarios colaboraban dos grupos: 1) Guardia Morelense y 2) Los Troyanos.

También eran dos las bandas vinculadas al Nuevo Cártel de Juárez: 1) La Línea y 2) Los Aztecas.

23 grupos delincuenciales estaban vinculados con lo que quedaba del Cártel de la Barbie: 1) Los Canchola, 2) El Cabezas, 3) El Panda, 4) El Coyote, 5) El Banda, 6) La Oficina, 7) Cártel Independiente de Acapulco, 8) Los Marquina, 9) El Yey, 10) Santana Ríos Bahena, 11) Iguala, 12) El Mudo, 13) El Comandante 8, 14) El JJ o Batman, 15) Cártel del Centro, 16) El Javi, 17) La Nueva Administración, 18) El Pelo, 19) El Indio, 20) El Güero Guetamo, 21) Los Pelones, 22) El Pelos y 23) los de Solano.

Finalmente, había 19 bandas identificadas como “escondidas de Los Beltrán Leyva”. Estas eran: 1) El Chico Malo, 2) El H2, 3) Los Mazatecos, 4) Los Tigres, 5) El 2 Mil,  6) Los Gilos, 7) Los Granados, 8) Nuevo Cártel de la Sierra, 9) El Tigre, 10) los Ardillos, 11) Morelos Unidos, 12) Cártel del Pacífico Sur, 13) Los Rojos, 14) Los Pineda, 15) Los Zafiros, 16) La Oficina, 17) La Mano con Ojos, 18) El Mosco y 19) Los Arturos.

17 de estos 80 grupos operaban en Guerrero. Entre ellos los Guerreros Unidos y los Rojos. Los primeros, involucrados en la desaparición y casi segura muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa que, según algunas versiones, fueron confundidos con los segundos.

Los mexicanos nos enfrentamos a una verdadera plaga delincuencial. Los gobiernos federal y estatales permitieron que se esparciera y ahora parece que no saben como controlarla, primero, para luego aniquilarla.

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Fecha: 
Martes, 18 de Noviembre 2014 - 12:00
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¿Un verdadero pacto o más de lo mismo?

La crisis política parece haber tocado fondo en Iguala. El grave deterioro social que acerca a México al abismo y la enorme presión nacional e internacional indujo al presidente, a los principales partidos y a empresarios a proponer un “pacto contra la violencia”. En otros momentos a los acuerdos de este tipo se los ha llevado el viento, pero en esta ocasión puede ser diferente, toda vez que la elite gobernante (políticos y grandes capitales) cayó en la cuenta de que el pacto de impunidad por el que mutuamente se protege, conduce a grados cada vez mayores de deterioro y violencia. Se trata de mero instinto de sobrevivencia, pero aun así es una buena noticia para los mexicanos. Es una oportunidad en la que todos debemos involucrarnos para evitar que al pasar esta emergencia no decaiga el ánimo reformista y en poco tiempo volvamos a lo mismo hasta que nos sacuda otro mal aún mayor.

Me parece pertinente que a ese acuerdo nacional se le llame “pacto contra la violencia”. Por ello es crucial identificar las causas que originan la violencia en México, y son varias, a saber: la violencia económica; la violencia contra la ley, mejor conocida como pacto de impunidad; la violencia contra los derechos individuales, o guerra contra las drogas ilegales; la violencia contra los derechos ciudadanos o el secuestro de la vida pública por los partidos. He aquí el universo de la crisis social, económica y política que nos empuja al abismo. Pero, ¿qué implican cada una de estas especies de violencia? La violencia económica consiste en mantener un modelo que excluye y fabrica pobres, que concentra la riqueza y que induce a los jóvenes a caer en las manos de las bandas de narcotráfico. Es insostenible este sistema.

La violencia contra la ley nos lleva al estado de naturaleza que explicaba Hobbes, donde se impone la ley del más fuerte, el estado de guerra perpetua. Así que hay que declarar la guerra a la impunidad con una ambiciosa reforma institucional. La violencia contra los derechos individuales que lleva al gobierno a violar la privacidad del ciudadano se manifiesta como guerra contra las drogas ilícitas: he aquí el origen de poderosas mafias con enorme poder corruptor y de fuego que pudre la frágil estructura de gobierno e institucional del país y es una fuente de violaciones a los derechos humanos. Urge finalizar a esta guerra contra los mexicanos. La violencia contra los derechos ciudadanos implica reconstruir el sistema de representación democrático (acotar a partidos) y forjar mecanismos para que políticos y funcionarios rindan cuentas. La tarea es monumental: implica reconstruir al país, pero hay que hacerla.

Fecha: 
Jueves, 06 de Noviembre 2014 - 17:30
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Reporte sobre Brecha de Género por el FEM, datos sobre consumo de drogas en México y la caída de la economía mexicana en agosto

Esta tarde el secretario de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Jorge Villalobos Seáñez (PAN-SIN), explica porque el Congreso y el gobierno federal acordaron bajar el precio estimado para 2015 del barril de la mezcla mexicana de petróleo a 79 dólares. En el estudio me acompañan Kenia López Rabadán y Juan Azcárraga y comentamos el Reporte sobre Brecha de Género dado a conocer ayer por el Foro Económico Mundial; los datos más recientes sobre el consumo de drogas en México; la importancia que los partidos postulen candidatos honestos. Luis Enrique Mercado, desde Zacatecas, explica la caída de la economía mexicana en agosto. Desde Hermosillo, Marco Paz Pellat compara a Facebook con Twitter. Fidel Ruiz-Healy explica que es la degeneración macular, como diagnosticarla y tratarla.

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Fecha: 
Martes, 28 de Octubre 2014 - 18:30
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De Frente y Claro - Conductores borrachos en el Metro

Nuevamente surge otro problema en el Sistema de Transporte Colectivo más conocido como Metro, el cual usan más de 4 millones de ciudadanos diariamente, sin que las autoridades responsables y mucho menos el jefe de gobierno digan y hagan algo al respecto.

El pasado viernes 5 de septiembre por enésima ocasión, un operador de convoy manejaba en estado de ebriedad, el operador realizaba el recorrido en el tren en la línea que va de Universidad a Indios Verdes, pero fue en la estación Hospital General donde los propios usuarios detectaron su estado etílico, aunque ahora pretenden engañarnos los funcionarios del Metro y del GDF, con que fue personal del Metro quien se dio cuenta, lo cual es una mentira.

Dado que existen videos que así lo muestran y demuestran, que los usuarios son los que protestan dado que, el conductor Carlos Ramírez García abrió las puertas en medio del túnel antes de ingresar a la estación Hospital General de la línea 3 y cuando policías intentaron dialogar con él para que se bajara de la cabina, pues de nuevo se arrancó continuando las puertas abiertas con el enorme riesgo de que los pasajeros pudieran haber caído del vagón a las vías. Los policías y personal del Metro nada hicieron por detenerlo, bajarlo y que los usuarios no siguieran en riesgo de accidentarse o perder la vida.

Ante esta grave y peligrosa acción de este tipo, lo único que informó el Metro a través de un comunicado fue “"A pesar de ello, el conductor prosiguió la marcha sin respetar normas de conducción y posteriormente se le relevó. Al practicar las pruebas de alcoholemia dio positivo, por lo que personal a cargo de la Línea 3 levantaron el acta correspondiente".

La investigación, dice el texto, se extenderá a todas las personas involucradas y en el caso del conductor recibirá la sanción que corresponda. Así de sencillo y sin complicaciones, como si haber expuesto la vida de los usuarios fuera cosa de nada, obvio este tipo ha de ser sindicalizado y los protegen, seguro lo cambian de Línea y a seguir tomando y manejando.

Preocupa y mucho que las autoridades del GDF y el propio jefe de Gobierno no toquen el tema, incluso muchos medios lo hacen, tampoco escuche a las ONG'S, salir a defender los derechos humanos de los usuarios, simplemente minimizaron el tema, lo acallaron.

Insisto en que esto preocupa, porque no es la primera vez que sucede, dado que al menos en este año 2014, en mayo también hubo tres casos similares para un conductor que en estado de ebriedad condujo un tren en la Línea 9, Tacubaya-Pantitlán. Con base en los documentos, testigos y hechos, las autoridades del STC decidieron dar de baja al conductor por trabajar ebrio la noche del sábado 17 de mayo, al ser detectado en estado de ebriedad en la estación Velódromo, donde era objeto de reclamos de parte de los pasajeros", informó en aquella ocasión la dependencia.

Asimismo también sucedió en la línea 7 del metro donde el conductor manejó con las puertas abiertas hasta detenerse en la estación Refinería.

Y el 20 de mayo otro conductor en estado de ebriedad manejó el metro en la línea 9 y no hizo parada en la estación Mixhuca y abrió las puertas a la mitad del túnel.

Es increíble que en el GDF no les importe en lo más mínimo la vida de los ciudadanos y mucho más teniendo la responsabilidad de un transporte público como es el Metro, donde en 16 años que lo tienen a su cargo, los únicos cambios han sido, que haya accidentes, balaceras, prostitución, asaltos, venta de drogas, vagones donde viajan homosexuales y lesbianas hasta desnudos y haciendo casi orgias en el último vagón en la última corrida de la noche.

Y que tengan el cinismo de afirmar y cito textual,  “el Sistema de Transporte Colectivo reprueba lo ocurrido, pues la máxima prioridad de esta empresa pública es garantizar la seguridad de sus usuarios, y así se ha instruido a directivos y trabajadores”. Mal y de malas el GDF, ya que con todo y el aumento del boleto del metro, las cosas no han cambiado en nada.

Siguen las ineficiencias en el servicio y no tiene para cuando la Línea 12, pues se necesitan al menos 312 mil piezas para reparaciones. Seguirán afirmando los perredistas que esto se debe a 70 años del PRI en el poder.

En esto debería ocuparse y ya el jefe de gobierno y no en andar con sus ocurrencias de aumentar el salario mínimo, y mejor aumentar al máximo la seguridad en el Metro.

Fecha: 
Viernes, 12 de Septiembre 2014 - 18:00
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La depresión, problema mayor en México

El suicidio del actor Robin Williams, el lunes de la semana pasada, conmocionó a millones de personas alrededor del mundo. Después de todo, no es usual que una persona que es querida y admirada por tantos decida matarse cuando aparentemente está disfrutando uno de los mejores momentos de su vida.

Para muchas personas es difícil, si es que no imposible, comprender por qué una persona decide acabar con su vida. Y menos fácil es entender las razones de un suicida cuando éste disfruta de un nivel de vida al que muy pocas personas en este mundo tienen acceso y goza de prestigio, reconocimiento, éxito y dinero.

Sabemos que Williams fue adicto a la cocaína y al alcohol desde finales de la década de los 70 hasta principios de la de los 80, que dejo de consumirlos durante unos veinte años y que en 2003 de nuevo empezó a beber alcohol. En 2006 se interno en un centro de rehabilitación de adictos en el estado de Oregon y el mes pasado ingresó en un centro de rehabilitación en Minnesota. También que recientemente había sido diagnosticado con el mal de Parkinson y que en mayo cancelaron la segunda temporada de su nueva serie televisiva The Crazy Ones.

En resumen, las cosas se le estaban complicando gravemente al actor de 63 años de edad y, según lo informó su viuda, éste cayó en una profunda depresión. Buscó ayuda al internarse en el centro de rehabilitación pero evidentemente no pudo superar el mal mental que lo afectaba.

Su suicidio ha provocado que el tema de la depresión vuelva a ser motivo de análisis y discusión en muchos países, entre ellos el nuestro.

Para entender lo que es, recurro a Wikipedia que define la depresión como “un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana. Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad”.

Para quien nunca ha sufrido de depresión probablemente le es difícil entender los sentimientos que se describen en el párrafo anterior. Mejor es la definición del destacado psiquiatra Federico San Román, quien hace años me dijo que la depresión es “el invierno del alma”.

En el sitio de la Secretaría de Salud hay aparece un artículo sobre la depresión y suicidio en México, en donde se anota que “La depresión no es una moda, constituye un severo problema de salud pública que hoy por hoy afecta entre 12 y 20% a personas adultas, es decir, entre 18 y 65 años… las mujeres sufren casi el doble de depresión (14.4%), en comparación con los hombres (8.9%). También, las personas que han sufrido depresión mayor alguna vez en su vida, la presentan por periodos mayores a dos semanas, en una edad aproximada de 24 años… La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que a diario se registran 3 mil intentos de suicidios, y aunque en México aún no hay estadísticas claras, la Secretaría de Salud estima que cada año hay hasta 14 mil intentos, sin considerar a los consumados… Uno de cada 10 intentos es concluido, lo que coloca a México en el noveno país de muertes autoinfligidas, de una lista de 53 aproximadamente”.

Hace unos días apareció publicado en el sitio de terra.com un artículo que anotaba que “No recibir un tratamiento oportuno y adecuado repercute en el desempeño laboral de las personas ocasionando un 54% del ausentismo laboral y entre el 60% y 80% de los accidentes laborales en México con base en el estudio 'Síntomas somáticos y salud mental en trabajadores de la ciudad de México', realizado por Voz Pro Salud Mental”.

Lo peor del caso es que en nuestro país no existen los recursos humanos, físicos y económicos para enfrentar exitosamente esta enfermedad que se ha convertido en un problema mayor para los mexicanos que la padecen y sus familiares más cercanos.

Algo debe hacer el gobierno de Enrique Peña Nieto al respecto.

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Fecha: 
Miércoles, 20 de Agosto 2014 - 12:00