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Donald “Polk” y James “Trump”

El 11 de febrero de 1847, Thomas Corwin, senador por el estado de Ohio al Congreso de los Estados Unidos,  acusó al Presidente James Polk por haber lanzado una guerra  contra México, sin la previa aprobación del Congreso de los Estados Unidos, porque esa conducta estaba prohibida por su Constitución.

Corwin dijo claramente que el poder ejecutivo de su país, estaba facultado para hacer cumplir las leyes, PERO NO para dictarlas.

La invasión contra México venía siendo planeada por los gringos desde los tiempos de Thomas Jefferson, y fue tomando forma más concreta con Andrew  Jackson, John Calhoun,  Stepehnm Austin y Sam Houston, entre otros.

La guerra contra México, fue una expedición motivada por la ambición y el lucro (en palabras del senador Corwin). James Polk solamente fue la cabeza visible de un plan largamente programado cuya ejecución era una consecuencia inevitable del famoso “destino manifiesto”.

En este tiempo, las acciones del presidente Trump en contra de Irán, no son idea del anciano de la peluca sin canas.

Donald Trump no llegó a la Casa Blanca por su preparación política ni por sus conocimientos académicos. Trump llegó a la presidencia de su país, gracias a sus dotes histriónicas y a su experiencia televisiva.

Donald Trump no es un estadista, es un entertainer cuyo rating confirma que sus titiriteros acertaron al ponerlo como su muñeco en la Oficina Oval. El presidente de Estados Unidos NO es de ninguna manera, “el hombre más poderoso del mundo”.

Basta recordar el eslogan de Barack Obama: “Yes we can”; can what?

Estados Unidos es gobernado por los lobbies, esos grupos de intereses que además, pueden legalmente (aunque con “grandísimas dificultades”) sobornar a los patrióticos y honestos congresistas y senadores para que emitan leyes a la medida de los intereses que representan esos grupos de poder.

¿Qué haría el gobierno de Estados Unidos si a los iraníes se les hubiera ocurrido asesinar a John Bolton o a Mike Pompeo con unos avioncitos de control remoto?

¿De verdad habrá quién crea que el asesinato de Soleimani ha servido para preservar la paz y la tranquilidad de los gringos?

¡Ahora en 2020, Donald Trump afirma que la muerte del General Soleimani era indispensable para proteger la seguridad de Estados Unidos!

Los demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, acaban de pasar una ley que limita drásticamente la posibilidad de los presidentes para  hacer la guerra, y prohíbe que el poder ejecutivo de ese país emprenda acciones militares sin la previa aprobación de su Congreso.

A mí como abogado, me hace gracia que la líder de la mayoría demócrata Nancy Pelossi haya descubierto el hilo negro con esta “nueva ley” que de nuevo no tiene nada,  porque esa prohibición existe en la Constitución gringa desde 1776.

Para “alguien” en Estados Unidos, la guerra es un magnífico negocio; de otra forma no se explica el gasto incalculable que hacen los gringos en armamento y en proliferación de bases militares por todo el mundo.

¿Cómo sería posible para  Estados Unidos sufragar los gastos que representan sus más de 900 bases militares extendidas por todo el mundo y sus 7 flotas navales que surcan todos los océanos?

Si no hubiera una relación costo/beneficio más que jugosa, no habrían tirado ellos mismos sus Torres Gemelas para hacerle la guerra a Saddam Hussein.

Por la misma razón,  los propios gringos hundieron  el acorazado Maine en la bahía de la Habana en 1898, y el negocio les redituó “nada más” apropiarse de Puerto Rico,  Cuba, Guam y las Filipinas...

Entre 1836 y 1848,  la invasión desatada contra México,  les permitió apropiarse de California, Nuevo México y Tejas, y le proporcionó a Estados Unidos  ganancias estratosféricas que a la fecha siguen disfrutando.

Los gringos no quieren salirse de Siria, porque les viene muy bien chuparse el petróleo sirio con el pretexto de combatir al estado Islámico a cuya creación contribuyeron ellos mismos.

La presencia gringa en la Libia caótica de hoy, obedece a que sus empresas usufructúan el petróleo que Khadafi quería  comercializar en denarios de oro o en euros, desplazando al dólar de Estados Unidos.

Estados Unidos aprovecha también los recursos petroleros de Irak, y por eso, es más que poco probable que los gringos obedezcan la orden del Parlamento iraquí para que se retiren de ahí con sus fuerzas armadas.

Por lo que puede verse sin necesidad de ser demasiado observadores, da igual si el presidente de Estados Unidos es James “Trump” o Donald “Polk”...

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chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

Fecha: 
Viernes, 10 de Enero 2020 - 10:10
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Viernes, 10 de Enero 2020 - 12:25
Fecha C: 
Sábado, 11 de Enero 2020 - 01:25
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A pesar de lo ONU-TIL

¿Cuándo vale una vida humana?

Para la ONU y la Corte Penal Internacional, la respuesta parece dárnosla José Alfredo Jiménez con su inolvidable canción “No vale nada la vida”...

At the end of the day, (como dicen los gringos), it’s all about money.

¿Cuánto valor le dio Donald “Clairol” Trump a la vida de Jamal Khashoggi, que fue asesinado y rebanado en el Consulado de Arabia Saudita en Estambul?

Alguno que otro “timorato” del Congreso de Estados Unidos, propuso dejarle caer todo el peso de la ley al Príncipe Mohamed Bin Salman, por cuyas órdenes directas tuvo lugar el asesinato.

¡Ah, pero...!

¿Cómo podría castigarse por asesinato al mejor cliente de la industria militar de los Estados Unidos?

It’s all about money...

Donald “Clairol” Trump acaba de mandar asesinar al general Qasem Soleimani, llevándose de paso a un número no especificado de “víctimas colaterales”.

En Estados Unidos los abogados discuten si el asesinato de Soleimani puede considerarse legal o ilegal, y claro está, como buenos leguleyos se escurren por el tobogán de la gramática diciendo que en la legislación penal gringa no se regulan los “asesinatos” sino los homicidios...

(¿Qué no son sinónimos?)

Mi opinión sobre el asesinato del general Qasem Soleimani, se rige por el derecho aplicable.

¿Cuál es el derecho aplicable?

El derecho aplicable es el Código Penal de la República Islámica de Irán y el Código Penal de Irak.

En este punto, y para no caer en el resbaladizo terreno de las opiniones gratuitas, me remito como parámetro, a lo que dice el Código Penal Federal de México:

Artículo 4º.  “Los delitos cometidos en territorio extranjero por un mexicano contra mexicanos o contra extranjeros, o por un extranjero contra mexicanos, serán penados en la República, con arreglo a las leyes federales, si concurren los requisitos siguientes:

II. Que el reo no haya sido definitivamente juzgado en el país en que delinquió.

III. Que la infracción de que se le acuse tenga el carácter de delito en el país en que se ejecutó y en la República.”

De acuerdo a lo que establece el Código Penal Federal de México,  y sin duda alguna de acuerdo a lo que establecen los códigos penales de Irak y de Irán, tenemos lo siguiente.

Irak no ha iniciado ninguna carpeta de investigación para establecer la responsabilidad penal de Donald “Clairol” Trump, por la sencilla razón de que Irak se encuentra invadido por fuerzas de los Estados Unidos.

El homicidio es delito tanto en Irak como en Irán.

El artículo 4º del Código Penal  Federal de México, me permite decir lo siguiente.

La República Islámica de Irán, en vez de caer en la guerra de los adjetivos contra Trump y las fuerzas armadas de Estados Unidos, debería asumir una postura JURÍDICA impecable de acuerdo a su propio derecho soberano, y conforme al Derecho Internacional.

En consecuencia, y toda vez que Trump reconoció su autoría intelectual y su orden directa para asesinar al general Soleimani, la República Islámica de Irán solo tiene que declararlo responsable confeso de homicidio doloso, y librar en su contra, la correspondiente orden de aprehensión.

Como Estados Unidos e Irán no tienen un tratado de extradición, Irán puede y debe aprovechar su membresía en INTERPOL, y pedir que se emita la ficha roja para detener a Donald “Clairol” Trump en cualquier parte del mundo.

No tengo duda de que mi propuesta puede parecer infantil, ingenua o peor, pero no lo es tanto.

En el momento político que se vive en Estados Unidos, la emisión de una ficha roja de INTERPOL en contra de Trump, le daría municiones a sus adversarios del Partido Demócrata, y dificultaría su anhelada reelección.

Si los demócratas no fueran increíblemente tontos o corruptos, podrían agregar un artículo adicional de impeachment contra su presidente demente,  porque el asesinato de un líder político extranjero, es un delito de acuerdo al Derecho Internacional.

Irán no puede acudir ante la Corte Penal Internacional para que intervenga en su acción contra Trump, porque de pura casualidad, ¡Estados Unidos NO es miembro de ese tribunal!

Para los gringos de nada sirve que el homicidio de Soleimani sea un crimen de guerra y un homicidio político confesado por su autor intelectual y responsable de haber dado la orden expresa para el asesinato.

No olvidemos que la sede de la  ONU está en Estados Unidos.

Estados Unidos puede suspender y congelar cualquier acción ante la Corte Penal Internacional, a pesar de no ser miembro.

Lo anterior, porque Estados Unidos tiene un peculiar derecho de veto para hacer que la dichosa Corte Penal Internacional sea otro adorno ONUTIL (1) como el Consejo de Seguridad.

Para los racistas gringos es facilísimo desestimar los reclamos de Irán, con solo transmitir los videos de cientos de miles de iraníes “vestidos de fachas” y barbudos, acompañados por sus retrogadas mujeres ocultas bajo sus “disfraces de brujas” manifestándose indignados por la muerte de Soleimani.

Si a la furia callejera de los iraníes, le agregamos la desventaja de su singular indumentaria, a las autoridades de la República Islámica les pasa lo mismo que al astrónomo turco que descubrió el asteroide B 612 en el cuento de “El Principito”.

Cuando ese astrónomo presentó su descubrimiento en un Congreso Mundial,  vestido con la indumentaria  tradicional de Turquía, NADIE LE HIZO CASO, porque se veía fachoso para los estándares occidentales.

PERO cuando el  mismo astrónomo volvió a presentar su descubrimiento en un Congreso celebrado tiempo después, vestido COMO LA GENTE DECENTE, o sea, de saco y corbata, entonces todos le creyeron.

Pasa lo mismo hoy.

Irán debe girar la orden de aprehensión contra Donald Trump por el delito de homicidio doloso en agravio de Soleimani.

De esta manera, daría al mundo una imagen de seriedad institucional y de credibilidad jurídica.

La sorpresa sería tan grande como impactante.

Dejaría ver lo ONUTIL que es la famosa ONU y la Corte Penal Internacional, pero por otro lado, INTERPOL no podría negarse válidamente a emitir la ficha roja contra Trump solicitada por Irán en su calidad de miembro del organismo penal.

Algo parecido le pasó al Primer Ministro Ariel Sharon de Israel, que no pudo viajar a Bélgica por existir en su contra una ficha roja de INTERPOL hace algún tiempo por su responsabilidad en las masacres de palestinos en Sabrah y Shatila.

Una ficha roja de INTERPOL podría hacer que Trump perdiera su ambicionada reelección.

Ese solo resultado, sería algo muy de agradecérsele a la República Islámica.

Además, el líder supremo de los Chiitas iraníes, Ali Kamanei,  es casi casi mexicano, porque tiene un pariente  chipocludo que todos conocemos en Mexicalpan de las Tunas, y es nada menos que su primo,  JUAN KAMANEI.

La ONU, como ya lo he dicho, es totalmente ONUTIL, pero INTERPOL no puede negarse a obedecer la orden de aprehensión emitida por un país miembro, como lo es la República Islámica de Irán.

Ya sabemos que it is all about money, pero algunos temas de Derecho Internacional como el de INTERPOL y la ficha roja, son dignos de tenerse en cuenta.

Difícilmente veremos a Trump con un  overall de recluso  haciendo juego con su maquillaje facial, la FICHA ROJA puede darle a los demócratas la posibilidad de sacar de la Casa Blanca al anciano pervertido.

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  1.  ONUTIL. Sinónimo de inútil. Se aplica a todas las disposiciones contenidas en la Carta de las Naciones Unidas que no se aplican nunca, excepto en los casos en que Estados Unidos lo quiere.
Fecha: 
Miércoles, 08 de Enero 2020 - 08:15
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Fecha B: 
Miércoles, 08 de Enero 2020 - 10:30
Fecha C: 
Miércoles, 08 de Enero 2020 - 23:30
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Guerra 3.0

Iniciamos el año con el ataque con drones de Estados Unidos en Irak que dejó varios muertos, entre ellos, el objetivo militar que buscaban los norteamericanos, al jefe de las Fuerzas de Movilización Popular y poderoso general iraní, Qasem Soleimani.

Bienvenidos a la Guerra 3.0, donde los artefactos tecnológicos, dotados de inteligencia artificial, serán los principales protagonistas. Los grandes ejércitos de humanos van a ser cambiados por drones, robots, aviones teledirigidos, cohetes ultrasónicos y espaciales y demás.

Al ejército de Estados Unidos le bastaron unos segundos para localizar, identificar, atacar y destruir un convoy militar de varios vehículos fuertemente armados del ejército iraní en los alrededores del aeropuerto de Bagdad. Las imágenes que se compartieron en redes sociales son contundentes y espeluznantes. La barbarie del más fuerte, ahora en imágenes de videojuegos.

Es un hecho que los avances de las nuevas tecnologías y la industria militar ya nos sitúan en una nueva escena en los conflictos bélicos de escala estratégica, donde dominan las máquinas y la inteligencia artificial. De ahí que los nuevos protagonistas de las guerras por venir serán nuevos y mortíferos artefactos.

Algunos de ellos:

  • Ejército de drones. Pronto serán parte de la escena de guerra los enjambres de pequeños drones conducidos por inteligencia artificial. Teledirigidos a kilómetros de distancia, surcando los cielos a baja distancia del suelo para no ser detectados, tendrán la capacidad de examinar el terreno y los objetivos, ya sea para guiar en el ataque a armas más grandes o para usar armas pequeñas con capacidad de dañar a gran escala o con explosivos potentes que transportarán.
  • Láseres de vómito. El ejército ruso está probando potentes láseres a distancia que ciegan a los soldados contrarios y les producen vómito al deslumbrarlos. Se están usando principalmente para “suprimir eficazmente” la tecnología de visión nocturna. Hasta ahora han logrado ser utilizados a una distancia de 5 km.
  • Armas espaciales. Ni el espacio se escapa de la lucha armamentista. El uso del espacio para objetivos militares en más fácil y barato. Es muy probable que pronto se usen misiles diseñados para que sean lanzados desde el espacio. Estos misiles harán impacto en aviones y objetivos estratégicos de comunicaciones. Estados Unidos ya tienen una fuerza especial para ello.
  • Armas nucleares hipersónicas. Usando tecnología de vanguardia, que permite que un misil hipersónico viaje cinco veces más rápido que la luz, estos armamentos -dotados de ojivas nucleares- son casi imposibles de detectar y defender. Aquí existe una cerrada competencia por dominar esta nueva arma entre Estados Unidos, China y Rusia.
  • Robots asesinos. Esta arma se configura según el terreno y el objetivo, pero son capaces de desarrollar una gran autonomía para lograr su meta. Además se les está dotando de equipo de apoyo para lograr lo establecido sin ayuda humana (https://www.thesun.co.uk/tech/8851326/terrifying-weapons-science-could-unleash-world-war-three/).
  • Camión militar lanza drones. De factoría china, este camión autónomo y dotado con 12 drones, se convierte en una nave madre de destrucción. Los drones están especializados para tareas de vigilancia y ataque letal (https://futurism.com/the-byte/chinese-military-drones-artillery).

Lo que acabamos de ser testigos a inicios de este 2020, con el ataque con drones en el aeropuerto de Bagdad, es una muestra contundente que ya cambiaron los criterios y estrategias de la guerra. Empiezan a quedarse rezagadas las grandes tropas de soldados equipados con armas y artefactos de defensa, para dar paso a equipos teledirigidos a grandes distancias, armas hipersónicas o espaciales, y sofisticados armamentos autónomos dotados de inteligencia artificial.

Entramos a una nueva época de guerra, donde la tecnología dominará la cantidad y la fuerza humana. Una época probablemente de mayor capacidad de destrucción en menor tiempo. Hay muchas preguntas sobre lo que estamos empezando a ver, muchas preocupaciones, y pocas ideas de cómo evitar que nos sigamos destruyendo poco a poco o de manera más acelerada. Ya veremos.

Contacto: www.marcopaz.mx, alfil3000@gmail.com, Twitter @marcopazpellat, www.facebook.com/MarcoPazMX, www.ForoCuatro.tv y www.ruizhealytimes.com

Autor:

Fecha: 
Miércoles, 08 de Enero 2020 - 09:00
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Fecha B: 
Miércoles, 08 de Enero 2020 - 11:15
Fecha C: 
Jueves, 09 de Enero 2020 - 00:15
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Tarde o temprano, TRUMP y AMLO deberán pagar el precio

El presidente estadounidense Donald Trump detesta a su antecesor inmediato, Barack Obama.

Es más, para el megalómano que hoy reside en la Casa Blanca todos los problemas internos y externos que hoy enfrenta su gobierno se originan en los pésimos desempeños de quienes lo antecedieron en el cargo, hayan sido ellos Demócratas o Republicanos.

Si su política de acercamiento con el dictador norcoreano Kim Jong-un fracasa, se debe, según él, a que desde Truman hasta Obama ningún presidente estadounidense supo cómo negociar con cada uno de los tres miembros de la dinastía Kim que han gobernado Corea del Norte desde 1948.

Si el sistema de salud que él ha contribuido a desmantelar no funciona, argumenta que el que nunca sirvió es el que logró imponer Obama en 2010, el conocido como Obamacare.

No me sorprendería que algún día Trump afirme que él es el mejor presidente que Estados Unidos ha tenido en toda su historia, mejor aún que Washington, Jefferson, Lincoln o FD Roosevelt.

Y ahora, después de ordenar el asesinato de un general iraní, que para nada era una buena persona, ha generado una tremenda turbulencia en Medio Oriente de nuevo. Trump sostiene que este debió haber sido liquidado desde hace años, algo que no se atrevieron a hacer los dos Bush y Obama.

Como el buen populista que es, Trump culpa a los demás por sus errores, si es que llega a reconocer alguno de ellos, y se cuelga él solo las medallas por los que presume como sus aciertos, sean estos reales o ficticios.

Aquí en México está sucediendo algo similar, porque el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en culpar a sus antecesores, a quienes desprecia profundamente, por todo lo malo que sucede en el país; se niega a reconocer sus propios errores o los de sus más cercanos colaboradores, y nos asegura que las cosas van bien cuando realmente eso no es cierto.

Hasta ahora, tanto a Trump como a AMLO les ha funcionado su estrategia. Si la elección presidencial de Estados Unidos se realizara hoy, seguramente la ganaría el republicano; después de un año en el cargo el morenista goza de altos niveles de aprobación, de entre el 60% y 70%, dependiendo de la encuestadora.

Sin embargo, tarde o temprano, ambos presidentes deberán aceptar que las cosas que suceden, tanto las malas como las buenas, son enteramente de su propia responsabilidad.

Si jóvenes soldados estadounidenses empiezan a perder la vida en Medio Oriente y otros lugares del mudo, si los ataques terroristas empiezan a cobrar más víctimas, especialmente en Estados Unidos, o si ISIS renace, Trump pagará el precio, máxime que prometió que durante su gobierno traería a sus militares de regreso a casa y que aniquilaría a los terroristas islámicos.

De la misma manera, Andrés Manuel deberá pagar el precio si la economía no crece, si los índices delincuenciales no disminuyen, si los hospitales públicos siguen sin tener todas las medicinas que los enfermos necesitan, si las universidades del Bienestar continúan funcionando sin pizarrones, gises e internet, o si los bancos del Bienestar no abren sus puertas porque no tienen recursos económicos, materiales y humanos.

Tarde o temprano, cualquier gobernante debe responder por sus decisiones, tanto la acertadas como las equivocadas.

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Martes, 07 de Enero 2020 - 08:35
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Martes, 07 de Enero 2020 - 17:20
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Miércoles, 08 de Enero 2020 - 04:35
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El muro frontal de la austeridad

Un año de esta tercera transición ha demostrado que la carencia de un modelo económico no se ampara en las variables que cumplen con su labor y actúan de acuerdo con los planteamientos de política monetaria de un organismo autónomo como lo es el Banco de México o responden a las fuerzas y equilibrios de mercados de dinero. El diferencial de ahorro en la tasa interna del país sigue siendo un atractivo en la captación de excedentes de tesorería y en la operación de instrumentos de corto plazo.

La meta del superávit primario en nuestra cuenta ha redituado en las medidas disciplinarias que esperan las calificadoras y las casas de inversión; no obstante, el panorama de capitalización de plazo ha quedado interrumpido en la correspondencia requerida de la inversión pública. La aparente unión de esfuerzos del sector empresarial y el gobierno en turno ha repercutido en el retraso de inversión productiva y en los planes de reposición de equipo y planta. La cordialidad manifiesta no ha trascendido la imposición del mensaje de esta transición y su proyección hacia proyectos fallidos de origen.

La espera del sector privado apuesta a la marcha con tropiezos o cancelación de proyectos retardatarios en un mundo en donde la tácita separación de situaciones cautivas es esperada. Por cautivas la referencia total es la auto suficiencia en renglones de capital intensivo. La energía renovable, limpia es arrinconada y la autosuficiencia forzada en nuestra petrolera es punto de desacuerdo en los costos del capital y en las proyecciones de eliminación de riesgo con inversión del exterior en donde radica la experiencia, desde perforación hasta refinación.

El proceso de inclusión del sector agropecuario que tardó diez años en formalizar su entrada al TLCAN, ahora reclama concluido su compás de espera y adelanta sus ventajas comparativas y su especialización territorial para toparse con un presupuesto injusto, magro y falto de competitividad en todas sus fases, desde siembra hasta canales de comercialización.

Desde el inicio de esta transición, la tercera en nuestra etapa democrática se estableció como un sinónimo de modelo económico, un sistema de recortes de presupuesto y se le llamó austeridad, se le añadió un eufemismo representativo de esta administración para rebautizar programas alternos y desprenderse de fórmulas del pasado, fueran exitosas o perfectibles. De esta manera hemos transitado con una austeridad republicana y en ella se han cifrado las formas más discriminatorias del uso de recursos. Del desabasto de combustibles hasta las más degradantes en el sector salud, las prerrogativas de la dádiva directa han provocado un verdadero caos en fórmulas sin padrón y sin regulación.

La ausencia de obra pública ya asoma su fase de restricción del gasto y la suplantación de programas probados en su estructura y cobertura han provocado rezago en la asistencia social y el contrato se percibe como un descalabro en las compensaciones que hubieran sido retenidas en comedores comunitarios, en guarderías, en refugios para mujeres en problemas y finalmente en el renglón más necesitado de atención oportuna: el sector salud.

La economía reaccionó al freno impuesto desde el poder; la restricción y cobertura del gasto del gobierno ha desmantelado las opciones ya adquiridas en la población en cuanto al empleo. La cifra generada de tres millones de empleos en el sexenio anterior se está evaporando gradualmente y el estanco en la producción acelera el proceso de despidos. La cancelación de proyectos de inversión ante las señales del uso del dinero público en programas sin cimentación, no han generado una política económica que pudiera ser respaldada con acciones positivas en materia de inversión; la inercia de los programas de las multinacionales y los bancos, todos del exterior han solventado cierta estabilidad en la balanza de inversión directa, pero es insuficiente para despertar la economía del letargo en que se encuentra.

La corrección del rumbo económico no se percibe en esta transición. La manifestación de la mira interna la corrobora el presidente en sus giras por la nación entera. En realidad, la utilidad de esta presencia en poblaciones que no significan gran aportación al producto no añade al agregado de valor que el país necesita. El pronunciamiento bien podría hacerse desde Palacio Nacional y la cobertura sería inmediata. La recolección de peticiones y necesidades del país no precisa la presencia del presidente de la nación. Su presencia en foros internacionales ha sido descuidada y los costos de esta renuencia ya afloran en materia crediticia.

México tiene una estrecha relación comercial con los Estados Unidos. Si la Unión Americana ha crecido, la expansión del gasto público ha sido la razón. El Keynesianismo de Trump, como arma política, ha resultado en crecimiento de su economía, a pesar de que el recorte del 2017 en materia de recaudación no necesariamente fue un éxito. Los años de austeridad de la Unión Europea todavía dejan una huella imborrable de estancamiento. La austeridad se da en el auge económico y nunca en la contracción. Si México y esta transición en turno en particular apuesta al despegue de la gran economía primero debe desprenderse de proyectos fallidos y todos sabemos cuales son. Después, debe cancelar o reducir al mínimo programas clientelares, que finalmente no cuentan con padrón ni reglas de operación. Por último, activar el gasto como promotor de la inversión pública.

Sin estas guías, resultado de experiencias valiosas de países con mayor grado de industrialización, la salida no se verá en 2020. Ahogar las perspectivas de inversión con fundamentos basados en el ahorro, pretextando austeridad es choque frontal con las oportunidades que ofrece un mundo global abierto a las economías de mercado, de las que México es parte. Es preciso relegar las etiquetas y las denostaciones de modelos adoptados en el pasado. No existe el conservadurismo en materia económica actual; sería tanto como equiparar esta tendencia con la apatía y el conformismo. No cabe esta vana interpretación en el dinamismo de la economía de mercado que hoy tenemos enfrente. El muro de la austeridad merece ser derribado y un buen inicio es ejercer con toda plenitud y extensión el presupuesto en su totalidad.

 

 

 

Fecha: 
Lunes, 06 de Enero 2020 - 09:00
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Fecha B: 
Lunes, 06 de Enero 2020 - 11:15
Fecha C: 
Martes, 07 de Enero 2020 - 00:15
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Más allá del TMEC

La estela que deja la firma del nuevo Tratado de Libre Comercio siembra la duda del terreno laboral en sujeción de inspección y desde luego temas como la incorporación de acero y aluminio norteamericano en la industria automotriz mexicana quedan bajo un espectro de abuso del poder norteamericano. Estamos en los días de estudio y reflejo de las posibilidades de mermar valores agregados de los últimos veinticinco años. Por otro lado, el mundo se encuentra en franca indecisión de apertura y las bases de los dos gigantes en materia de comercio no se consolidan. El más grande socio comercial de occidente media entre un “impeachment” y una elección que por turno histórico corresponde al partido demócrata, respetando los ciclos de acumulación de poder que el pueblo norteamericano reparte de tanto en tanto.

La celeridad de la firma del TMEC sorprendió desde luego en los círculos de inversión y en otras fases del análisis internacional. Haciendo a un lado los juegos de la política de reelección en los Estados Unidos, los de la adhesión canadiense y los de la deserción del plano inversor de México, no puede negarse la conveniencia de la alianza. El temido aislamiento ante la incertidumbre de dos potencias en pugna y una Unión Europea que pierde fuerza en su recomposición del capital, al grado de lograr anular la carga financiera y reducir a cero la reestructuración de pasivos en la nueva gestión de Lagarde al frente del Banco Central Europeo, refrenda la aspiración al bloque norteamericano.

Una gran diferencia observamos de la asociación de los tres países firmantes, dos crecen y uno no. La debilidad mexicana en todos los capítulos negociados se plasmó en la inspección laboral y en los insumos clave norteamericanos. Esto apunta un tanto más allá del tratado mismo: México reúne un año desperdiciado en innumerables órdenes, que inician con el estanco de la economía. Las señales del gobierno en turno han marcado una era distinta a las vividas en todas las épocas del México contemporáneo. La obra más importante del continente fue cancelada sin razón objetiva, el modelo instalado de recortes sin miramiento pretextando ahorro y austeridad han dañado a sectores verdaderamente vulnerables. El afán de eliminar contrapesos mediante organismos autónomos ha sembrado desconfianza en la estabilidad y marcha institucional del país.

La verdadera secuencia de preocupación radica en el sector energético. La petrolera mexicana está encargada de tareas que no ha realizado en más de cuatro décadas y el tema de las refinerías preocupa al mundo de la inversión y de la calificación del proceder económico. La provisión de energía arrincona las renovables y limpias. Esta área reúne el mayor riesgo estimado para la consecución de crédito internacional. Equilibrar las finanzas de PEMEX es un propósito sano y plausible desde cualquier punto de vista; el problema es el método: paliativos de corto plazo dejando en terreno de indefensión un plan de negocios en el largo plazo.

El campo mexicano es otro tema de verdadera preocupación. La contradicción que vive el productor primario mexicano es equivalente a la misma incongruencia del sector energético. La mira de esta transición está sumergida en modelos no solamente pasados, anacrónicos por definición. La autosuficiencia en alimentos y energía es una falacia y la controversia que propaga un modelo de esta naturaleza, radica en un sustento precario por principio, dado que la globalización ya tiene sentadas raíces profundas de participación y en ella se han destacado las especializaciones y las ventajas comparativas de nuestros propios productores. El regreso a esta figura paternal de rendir cuentas a nosotros mismos con el gobierno como árbitro, puede regresar a México a la intermediación, al acaparamiento y a la especulación regional que ya se vivió en el pasado. La fórmula de apoyo al campo de esta transición es retrógrada, anticuada e insuficiente.

La energía vive los mismos intentos, ignorando el futuro de los hidrocarburos, las energías fósiles y contaminantes y finalmente el destino de las gasolinas como principal motor del transporte. Se anotan hallazgos importantes; subsiste el crudo pesado del subsuelo mexicano y se desechan exploraciones de expertos del orbe, sobre todo en las profundidades inalcanzables para la tecnología mexicana.

El reclamo social tuvo su parte en la administración actual. La inconformidad en el sector salud, en la educación entregada a grupos sin compromiso con la formación, la evaluación y la calidad; el reclamo de la ciencia, la investigación, la cultura y el más grave, el reclamo campesino. Toda esta revuelta presupuestal ha dejado mal augurio de inicio de gestión. La bandera de combate a la corrupción no ondea con gesto de acierto y corrección; se han solapado aspiraciones juzgadas incompetentes. También, omisión de sanción de actos comprobados de enriquecimiento desde el poder. Finalmente, la aserción de 500,000 millones de pesos anunciados y pregonados de corrupción en un ejercicio, jamás sumaron. La sociedad tal vez optaría por la sanción y erradicación de la corrupción y no una cuantía basada en la especulación y en la imaginaria sin sustento del presidente.

Firmar el TMEC compromete en rectificación de un modelo regresivo y comprobado ineficiente. Un año lo certifica con abundante claridad. La proyección de México como suscriptor de condicionantes de aceptación internacionales obliga a la conformación de un modelo económico acorde con la economía global de amplia competitividad y regulaciones modernas. El desecho de proyectos fallidos será inevitable y la recuperación de cancelaciones de envergadura repercutirán en calificaciones aprobatorias del capital. La corrección está a tiempo. De la voluntad política para hacerla, no sabemos, pero la esperamos.

La aceptación tácita de un esquema neoliberal en nuestro entorno ya marca una diferencia de los modelos totalitarios. El presidente haría bien en no recurrir a ninguna nomenclatura como tampoco a ataduras doctrinarias. Estamos inmersos en una economía de mercado como única fórmula de crecimiento. El gobierno y esta transición en particular, debería contemplar lo que espera al país más allá del TMEC.

Fecha: 
Lunes, 16 de Diciembre 2019 - 09:55
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Fecha B: 
Lunes, 16 de Diciembre 2019 - 12:10
Fecha C: 
Martes, 17 de Diciembre 2019 - 01:10
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¿Dos versiones del T-MEC? ¿Cuál es la buena?

El presidente estadounidense Donald Trump envió el viernes pasado al Congreso de su país, para su ratificación, el texto del Tratado entre México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) o United States-Mexico-Canada Agreement (USMCA).

Parte del documento que envió a los senadores y representantes, señala lo siguiente (la traducción es mía):

“Subtítulo B. Agregados Laborales en México

SEC. 721. Establecimiento.

El secretario de Trabajo: 1) contratará y fijará la compensación de hasta cinco oficiales adicionales a tiempo completo o empleados del Departamento de Trabajo; 2) y detallará o asignará a dichos oficiales o empleados a la Embajada de los Estados Unidos o a un Consulado de los Estados Unidos en México para llevar a cabo los deberes descritos en la sección 722.

SEC. 722. Deberes.

Los deberes descritos en esta sección son los siguientes: (1) Ayudar al Comité Interinstitucional del Trabajo a supervisar y hacer cumplir las obligaciones laborales de México. (2) Presentar al Comité Interinstitucional del Trabajo informes trimestrales sobre los esfuerzos emprendidos por México para cumplir con sus obligaciones laborales”.

Traduje el texto que está en la versión en inglés del USMCA, tal como aparece en el sitio www.finance.senate.gov/imo/media/doc/USMCA_final_xml.pdf, en vista de que dicho Subtítulo B no aparece en la versión en español del T-MEC ni en el texto del Protocolo Modificatorio al T-MEC que están en el sitio www.gob.mx/t-mec.

Es decir que el gobierno de Donald Trump envió al Congreso estadounidense un texto que difiere del que difundió el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y que ya fue aprobado por el Senado de la República.

Sobre este asunto, el subsecretario para América del Norte de la SRE, Jesús Seade, dijo el sábado pasado que “En términos generales, la legislación presentada ayer, en Estados Unidos, contempla los apartados habituales de este tipo de legislación. Sin embargo, adiciona la designación de hasta cinco agregados laborales estadunidenses en México, con la responsabilidad de monitorear la implementación de la reforma laboral que está en curso en nuestro país (...) Esta disposición, fruto de decisiones políticas del Congreso y la Administración en Estados Unidos, no fue, por razones obvias, consultada con México. Y desde luego, no estamos de acuerdo (...) Es preocupante que, a través de una iniciativa de ley, se pretenda ir más allá de lo necesario para cuidar el buen cumplimiento de lo negociado entre las partes”.

El gobierno mexicano se opuso a la creación de estos agregados o inspectores laborales desde el momento en que el gobierno estadounidense los propuso y, supuestamente, ambas partes acordaron la creación de paneles de expertos para que supervisen y verifiquen que México está cumpliendo con lo que establece su nueva legislación laboral.

La pretensión de Trump y sus legisladores de enviar a funcionarios federales de su país para que califiquen el comportamiento de los mexicanos es totalmente inaceptable. Es algo que ellos ni remotamente aceptarían.

El presidente López Obrador y los funcionarios que negociaron el T-MEC deben explicar qué es lo que pasa. Es inadmisible que existan dos versiones de un mismo tratado comercial. ¿Cuál de las dos es la buena?

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Fecha: 
Lunes, 16 de Diciembre 2019 - 09:05
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Lunes, 16 de Diciembre 2019 - 17:50
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Martes, 17 de Diciembre 2019 - 05:05
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Trump: Te lo digo Juan para que me entiendas Andrés

“El socialismo promete prosperidad pero produce pobreza. El socialismo promete unidad pero produce odio y discordia

El socialismo promete un futuro mejor pero siempre vuelve a los capítulos más oscuros del pasado, eso nunca falla, siempre sucede. 

El socialismo es una ideología triste y desacreditada que se arraiga en la ignorancia total de la historia y la naturaleza humana, por lo que el socialismo siempre termina en tiranía.

Los socialistas siempre profesan un amor por la diversidad pero siempre insisten en la conformidad absoluta. 

La historia nos ha demostrado que el socialismo no se trata de justicia, no se trata de igualdad, no se trata de elevar a los pobres

El socialismo solo es una cosa: Poder para la clase gobernante. 

Y cuanto más poder obtienen, más lo anhelan.

Quieren manejar los sistemas de salud de la sociedad, el transporte y las finanzas, manejar la energía, la educación, controlarlo todo.

Quieren poder para decidir quien gana y quien pierde, quien está arriba y quien está abajo, que es verdad y que es falso e incluso quien vive y quien muere.

En resumen sabemos que en el socialismo no hay nada, menos democracia. Eso es el socialismo.

En cualquier lugar donde aparece, el socialismo avanza bajo la bandera del progreso, pero al final solo ofrece corrupción, explotación y decadencia…” Donald Trump.

Por primera vez estoy totalmente de acuerdo con el polémico presidente norteamericano que al final de ese discurso envió un mensaje de cero tolerancia a los países abiertamente socialistas de América latina (Cuba, Nicaragua y Venezuela) y una advertencia a aquellas naciones tentadas a ir por la izquierda además se comprometió a que América será el primer continente libre de socialismo.

El capitalismo no es tampoco el sistema perfecto, idílico que tanto se ha buscado, pero a diferencia del socialismo y el comunismo, en el capitalismo cuando menos ofrece al individuo tiene la posibilidad de mejorar su status de vida de acuerdo a su preparación y capacidades, a su proyecto de vida. 

Es un sistema basado en la libre empresa, que recompensa al esfuerzo individual donde lo deseable es que muchos logren generar riqueza y así tener una economía fuerte. 

En el capitalismo el estado que se mantiene al margen de las actividades productivas de sus ciudadanos, y se concreta a la gobernabilidad, a crear infraestructura, a regular las  normas que garanticen la seguridad y a la aplicación de la ley y el orden. 

Y también hay control, pero es ejercido con mecanismos basados en la ley.

En el capitalismo también existe corrupción pero a la vez los países capitalistas tienen menores indices de impunidad y mejor aplicación de la ley, son naciones en las que de vez en cuando el individuo tiene la posibilidad de ganar un juicio al poderoso, incluyendo al mismo estado. 

Miles de demandas ganadas por ciudadanos de a pie así lo demuestran. 

Una muestra del poder del capitalismo lo encontramos en la segunda guerra mundial, en la que la Rusia socialista y  Stalinista  pudo sobrevivir  a la eficaz maquinaria de guerra nazi, gracias a los recursos yanquis, a la enorme inyección de dólares y equipo militar que recibieron por parte de los estadounidenses. Sin la ayuda del capitalismo la historia hubiera sido distinta. 

En México la mayoría no acaba de dimensionar el poder norteamericano, el tamaño y potencial de nuestro vecino que es el mayor exponente mundial del capitalismo y muchos piensan que  podemos ponernos al tu por tu con ellos y que en un momento determinado podríamos salir de su esfera de influencia y seguridad nacional. Eso no va a pasar cuando menos en los siguientes 50 años.

Y aunque Trump no menciona a México en su discurso quedá clara la advertencia que hace:  Te lo digo Juan para que me entiendas Andrés.

 

Fecha: 
Jueves, 05 de Diciembre 2019 - 12:45
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Jueves, 05 de Diciembre 2019 - 15:00
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Viernes, 06 de Diciembre 2019 - 04:00
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Se acabaron los abrazos al crimen organizado

El presidente de Estados Unidos Donald Trump afirmó que designará como terroristas a los cárteles mexicanos, lo que ha alebrestado el sentimentalismo nacionalista en todo el país. No faltan quienes ven a Estados Unidos invadiéndonos como si fuéramos Siria o Afganistán, y olvidémonos de lo que se dice en las redes sociales donde las teorías de conspiración abundan. Lo que sí es un hecho es que independientemente, si el gobierno de Estados Unidos incluye o no oficialmente a los cárteles mexicanos en la lista de organizaciones terroristas, la “estrategia” del presidente López Obrador de abrazos no balazos ha terminado.

Conforme se acumulan las cifras de homicidios, este año se proyecta para ser el más violento desde que se llevan registros, y los hechos ocurridos en Culiacán el mes pasado tampoco ayudan para argumentar en contra de las intenciones del gobierno estadounidense. Al mismo tiempo en que el presidente López Obrador intenta desviar la atención hacia que su gobierno es más humano que los anteriores e implementa una estrategia distinta a la de los gobiernos anteriores, mientras que en la realidad las corporaciones policiacas estatales y municipales, así como la fiscalía general de la República ven reducidos sus presupuestos, y las acciones que hasta ahora se han implementado en materia de combate al crimen organizado no son muy diferentes a las de sus predecesores, pero en el discurso la estrategia que se repite una y otra vez es abrazos, no balazos y no se combate el fuego con el fuego.

El principal argumento de quienes se oponen a que los cárteles sean clasificados como terroristas, es que los cárteles no ejercen violencia en búsqueda de derrocar al gobierno, y tampoco defienden una ideología religiosa. Pero los cárteles mexicanos si hacen acciones terroristas, ya que utilizan la violencia para sembrar terror en la población con la intención de controlar territorios estratégicos para la operación de sus negocios criminales, y como resultado hay muchas regiones del país que se encuentran bajo el control del crimen organizado. Basta con recordar cómo el cártel de Sinaloa en cuestión de minutos logró sitiar Culiacán una ciudad de casi 700 mil habitantes y capital de un estado de la federación, y logró la liberación de uno de sus líderes eso sí, no antes de sembrar el pánico y amenazar con tomar las vidas de ciudadanos y familiares de militares.

Y de cumplirse el peor escenario posible, en que Estados Unidos declare como organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos, lo que implicaría disponer de más recursos y el apoyo de más agencias de su gobierno para combatir a los cárteles, es verdad que podrían planear operaciones de inteligencia y detención de miembros de los cárteles dentro del territorio mexicano, pero seamos honestos si en este momento decidieran ejecutar una operación de esa naturaleza no hay mucho que el gobierno mexicano pueda hacer al respecto más allá de pronunciarse en contra.

Mientras que al incluir a los cárteles en la lista de organizaciones terroristas, el gobierno estadounidense prohibirá que sus ciudadanos y empresas establezcan relaciones con estas organizaciones, lo que significa que los ciudadanos norteamericanos que participan en el lavado de dinero o venta de armas a los cárteles ahora podrán ser acusados de tráfico de armas a organizaciones terroristas y financiamiento al terrorismo, delitos mucho más graves que los que actualmente podrían obtener, además de que más agencias de procuración de justicia podrán perseguirlos y no olvidemos mencionar que los consumidores de drogas en Estados Unidos podrán ser acusados de financiar al terrorismo por comprarle sus productos a los cárteles.

Independientemente de lo que pase, la estrategia de seguridad del gobierno mexicano tiene que cambiar, ya que si bien la declaración de Trump fue más una acción que una amenaza, es solo cuestión de tiempo para que el tráfico de drogas sea utilizado para amenazar a México, como ocurrió el pasado mes de mayo con la migración, lo que significa que una nueva estrategia en materia de seguridad deberá implementarse le guste o no al gobierno mexicano, por lo que es la oportunidad perfecta para reflexionar si en realidad podremos resolver el problema de la violencia de los cárteles nosotros solos, pues ya han fallado gobiernos de tres partidos diferentes, y si la soberanía es el único impedimento, en este momento hay muchas regiones y ciudades del país, donde el gobierno mexicano no ejerce dicha soberanía pues esos territorios están en control del crimen organizado.

Fecha: 
Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 09:40
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Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 11:55
Fecha C: 
Sábado, 30 de Noviembre 2019 - 00:55
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Cuando el oso abraza, el indio muere.

A nuestro presidente le gustan los abrazos y si no cambia la supuesta estrategia de seguridad basada en el apapacho en lugar de perseguir y castigar a los generadores de violencia, antes de lo que se imagina  podrá recibir el abrazo del oso por parte de los Estados Unidos, donde el presidente Trump está dispuesto a cambiar los abrazos por balazos.

Norteamérica es de nacimiento violenta pues desde su fundación entendió que las armas siempre pueden cambiar la historia a su favor y creen en el uso de armas ciegamente por que a través de acciones militares ha logrado mantener su status, acrecentar territorialmente su país, imponer y quitar gobiernos, controlar el comercio mundial, etc. Además saben que vender armas es un excelente negocio, mejor aún que la venta de drogas.  

Por lo tanto, es un país diseñado para la guerra, donde su lógica bélica es siempre una de las primeras opciones en la mesa cuando algo o alguien afecta sus intereses y la amenaza de intervenir militarmente en México no es una ocurrencia, es una idea que ha ido tomando fuerza en el presidente, los políticos, el senado y sobre todo en el pueblo norteamericano desde hace tiempo y que con el Culiacanaso y la masacre de la familia LeBaron acabó de  tomar su lugar en la discusión pública norteamericana. 

Si Trump realmente desea clasificar a las bandas de narcotraficantes como terroristas no debe encontrar mayor problema para la aprobación del status, pues la mayoría en los E.U. Estaría de acuerdo, sobre todo porque es una guerra y ellos aman la guerra.

Y en México miles de voces se alzan para criticar la idea de que los norteamericanos actúen militarmente en territorio nacional y tienen toda la razón pero ¿Qué hará el gobierno de la 4T para evitarlo? en pocas palabras cuando el oso quiere abrazar poco o nada le importan los sentimientos y el caos que puedan generar con sus intervenciones y hay cientos de lugares en el planeta que ya han experimentado el abrazo del oso incluyendo México que perdió medio país en un par de abrazos. 

No la tiene fácil el presidente mexicano porque ahora si, vámonos a revisar su historia como machuchón de esta nación en la que no ha demostrado que quiera combatir a la violencia y al narco, su apuesta de buena fe no ha encontrado, ni encontrara eco en personajes que son capaces de darle decenas de balazos a un bebé, todos estos asesinos no son normales, nadie en su sano juicio es capaz de llegar a esos extremos de barbarie, entonces ¿por qué la insistencia de amar al desalmado? 

Y ante todo este desastre, ante al año más violento con casi 30 mil muertos por la violencia y sus daños colaterales el presidente recurre a la salida fácil, al chistorete, a la historia mal contada y acomodada a sus intereses. 

Si usted estuviera en lugar de los E.U. Cuando ve que su vecino se consume en la violencia, víctima de sus propias confusiones e intereses y sobre todo amenaza con transferir esa violencia a su nación y lo que es peor ya han asesinado a los suyos incluyendo inocentes niños y bebés y ante todo es caos la respuesta del gobierno es promover los abrazarlos y acusarlos con sus mamás. ¿Qué propondría?

Y que tal si el tema del combate al narco es la excusa para interferir en  México, un país que descaradamente está entrando en el socialismo. 

El oso norteamericano ni siquiera es capaz de imaginar que su socio y vecino, con quien comparte tres mil kilómetros de frontera pase a formar parte del enemigo histórico del capitalismo. 

E.U. No vacilara ni un segundo en interferir de cualquier manera, militar, diplomática o económicamente para evitar que se consume un socialismo en México, porque nos consideran históricamente, su ámbito de influencia de primer nivel, somos países ambivalentes y codependientes y cualquier cosa que afecte sus intereses es en automático una amenaza a su seguridad nacional

¿Cómo demonios pudimos llegar hasta aquí? 

En primer lugar debemos culpar  a Peña Nieto que ignoro el problema de la violencia y después en aras de la impunidad negoció la presidencia con el actual presidente y le abrió la puerta y en reciprocidad el ganador le tendió un  puente de plata a Peña para que ande hoy por el mundo de novio, campante y sonriente. 

En segundo lugar está el actual presidente, pues gracias a las malas decisiones ha creado un gobierno que piensa que la buena fe tiene más poder que las armas. 

Si así fuera, ¡Los narcos serían sacerdotes!

 

El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones…

 

Fecha: 
Jueves, 28 de Noviembre 2019 - 13:35
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Fecha B: 
Jueves, 28 de Noviembre 2019 - 15:50
Fecha C: 
Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 04:50