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disfuncion renal

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Regeneración

Los momentos de intensa lucha por la vida te ofrecen una oportunidad de encuentro contigo mismo que, bien aprovechados, te permiten crecer como persona, valorar tus bienes, rectificar tus caminos y elaborar nuevos planes, tomar decisiones y fortalecer tu voluntad reencaminándote hacia una vida mejor que la que has disfrutado y la que has dado a las personas que te rodean.

Especialmente cuando te diagnostican con una enfermedad terminal sin posibilidades médicas aceptadas y protocolizadas de tratamiento y regeneración, como lo es la disfunción renal en quinto grado que me diagnosticaron y para la que me trataron de preparar para su aceptación un grupo de médicos nefrólogos de una respetable institución, confirmada por un segundo grupo de otra institución no menos respetable y ratificada por la opinión de tres diferentes médicos de mi más elevada estima y consideración.

Las diferentes opiniones se convierten en certeza cuando te enteras de que a tu esposa le han dicho que debe prepararse para lo peor y le recomiendan vaya preparando a tus hijos para los últimos trámites que a lo mucho llevará un par de años.

Aceptas la situación y te preparas, recuerdas que eres un hombre de fe, te reportas a las órdenes del Jefe y le pides una oportunidad, que a los ojos de los demás será considerada como milagrosa.

Llega el momento en que pides una seña para identificar el camino que te espera y maravillosamente esta seña llega con plena claridad, ilumina tu voluntad y sabes que el milagro no se dará sin tu colaboración, disciplina y esfuerzo, investigación y experimentación.

Piensas que el hombre que ha pisado la Luna, que observa en el espacio, antes considerado infinito, tal cantidad de cúmulos estelares que supera con mucho a las estrellas que a simple vista ha percibido desde la prehistoria, que trabaja con los aceleradores de partículas hasta los ínfimos rastros de partículas subatómicas, tiene que tener algo más que ofrecer a la salud de sus contemporáneos.

Fe en Dios y en la ciencia, y voluntad de hombre, reforzada por el amor, de Dios y de los hombres y mujeres que están a tu alrededor; intención curativa procedente de la vida interior y aceptación de todas las intenciones curativas de todos los amados y que corresponden a este amor, no con compasión sino con decisión positiva y con las acciones a su alcance, poniendo a prueba la resiliencia de la que estás dotado.

La dedicación plena de la esposa, las acciones de cada uno de los hijos cooperando en todo lo que está al alcance de cada uno y más, las muestras de afecto y compañía de hermanos, cuñados, sobrinos, primos, amigos, consuegros, compañeros, vecinos y una ola de solidaridad sorprendente y vivificante.

No has vivido en una familia especialmente afectuosa en condiciones normales, pero en esta situación la solidaridad evidenciada refuerza la intención curativa y motiva a seguir adelante, mostrando que lo más importante está en el corazón y no en lo que se aparenta.

Hoy el acero que se apresta es el inoxidable de las hipodérmicas, de los consultorios y los laboratorios y la batalla se da sobre bridones modernos.

Los síntomas pueden ser desesperantes, nausea, vómito, diarrea, estreñimiento, hipo, agrura, cansancio, retención de líquidos, todos ellos conocidos con anterioridad ahora magnificados por la enfermedad y acompañados de las molestias de próstata y la incomodidad permanente de la sonda son mis batallas equivalentes a Magenta y Solferino, Batán y Verdún, pero la guerra se va ganando y las campañas tienen diferente duración: desde once días para vencer el hipo hasta seis meses para alcanzar niveles aceptables de hemoglobina para efectuar una cirugía.

Llega el tiempo en que ya te has acostumbrado a la batalla y todo tu mundo se reduce al frente de guerra, con los altibajos característicos de la belis.

Conforme vas mirando crecer la luz al final del túnel vas retomando tus actividades, tu casa, tus plantas, tu economía, tus lecturas, tu música, tus películas, tus escritos.

Cuando te das cuenta que has recibido una nueva oportunidad y decides que tienes ante ti la tarea de elaborar tu personal última transformación, la que te acompañará de ahora en adelante hasta que el Señor te recoja la tarjeta de circulación.

Haces una evaluación de lo que has recorrido hasta este momento, planeas lo que quieres para este último tramo y lo vas haciendo, sin prisa, pero sin pausa y esperas cumplir con todos los pendientes que has seleccionado para cubrir.

Y decides asomarte nuevamente a tu querido país y lo encuentras hecho un desastre, platicas con quienes te encuentras en el camino y te extrañas de que casi nadie reconoce haber votado por el hoy presidente y uno que otro que lo acepta se manifiesta arrepentido por el que califica como su mayor error de la vida, pero sus niveles de popularidad continúan en la cresta.

En busca de objetividad bien informada, pides su opinión a un muy apreciado amigo conocedor de las lides políticas y en concreto te dice: “podemos equiparar la situación del país a la que tuviste en la crisis nefrológica que viviste, cuando los números de tus análisis no eran compatibles con la vida y tenías que recurrir de inmediato a la hemodiálisis o atenerte a las consecuencias; así los análisis de todos los especialistas nacionales e internacionales pronostican la debacle de la economía mexicana y opinan que se deben aplicar serios correctivos de rumbo o atenerse a las consecuencias; la ruta marcada para México es al pie de la letra la seguida por Chávez y Maduro en Venezuela y la evidencia no requiere de argumentación.”

México no es Venezuela, López no es Chávez, ¿la economía es diferente?

Tú rechazaste la hemodiálisis, pero aplicaste racionalmente medidas correctivas a la evolución de tu disfunción. Empezando por aceptar la realidad, dejaste atrás las causas que te llevaron a esa situación, que si la hipertensión, que si la próstata, que si el alejamiento de la medicina, que si el internista, que si la tía de las muchachas, no buscas quién te la hizo sino quien te la pague.

Hay que tomar al toro por los cuernos, de frente, con los pantalones bien puestos y soluciones definitivas, más vale un buen colorado que diez descoloridos. No funciona decir que los laboratorios se equivocaron o que tú, sin análisis, tienes otros datos.

Si puedes desmenuzas los problemas y los atacas paso a paso, consultas especialistas en cada uno de los aspectos que intervienen en tu malestar, sigues al pie de la letra lo que te recetan y coordinas las acciones requeridas por nefrólogo, urólogo, cardiólogo, internista, herbolario, nutriólogo, electro acupunturista, terapista físico, médico de cabecera y recibes opiniones de médicos familiares y amigos, comentas tu caso con pacientes del mismo mal, te encomiendas a Dios te apoyas en la familia y emprendes el camino siguiendo instrucciones y no corrigiéndoles la plana.

Hoy el resultado te permite vislumbrar un futuro que no se limita a dos años en lo que a tu salud renal se refiere, en lo demás como siempre a las órdenes del Gran Jefe, y te preguntas si esto hiciste por tu persona ¿no se podrá hacer lo mismo con tu país?

Y ya sabes quién es el responsable.

Fecha: 
Martes, 06 de Agosto 2019 - 13:05
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Fecha B: 
Martes, 06 de Agosto 2019 - 15:20
Fecha C: 
Miércoles, 07 de Agosto 2019 - 04:20