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México, un país sin utopías

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En el bachillerato trabajé como escritor fantasma durante el curso de filosofía, sólo que como en aquel entonces no sabía lo que era un escritor fantasma y tampoco tenía la menor idea de que éstos cobrasen tanto dinero por su trabajo, no cobré un solo centavo por mi perversa y oculta actividad. Pero a cambio de eso gané algo que no se compra ni se vende en ninguna parte, y me refiero al gusto por la filosofía. Y si digo que me convertí en un escritor fantasma es porque hice el trabajo final de filosofía para mí y para muchos de mis compañeros de clase. Nuestro profesor era un sacerdote. El Padre L. Un hombre culto y carismático, que no sólo sabía mucho de filosofía, de psicología, teología y otros temas, sino que sabía lo más importante: enseñaba a aprender por uno mismo. A causa de los cursos del Padre L., sobre todo en lo que a los presocráticos se refiere, quise estudiar la carrera de filosofía. Sin embargo, cuando se lo dije a algunas personas, me dijeron que estudiar filosofía era una insensatez, ya que como filósofo terminaría siendo, como mucho, profesor universitario. De manera que realicé estudios “serios”, como estas personas me aconsejaron y, luego de dar muchos tumbos por la vida, y veinte años después, terminé siendo profesor universitario.

Pero volviendo al Padre L., lo cierto es que me tomó algún tiempo darme cuenta de que no había elegido estos dos libros (aparentemente contradictorios) para el trabajo final al azar, sino que quería confrontarnos a dos postulados opuestos que forman parte de lo mismo. Los libros eran El Príncipe de Maquiavelo, una obra crudamente realista, y Utopía, de Tomás Moro, la obra del idealismo por antonomasia.

 

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MÉXICO se ha convertido en una fosa común desmesuradamente grande. Más de 27,500 asesinatos en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto; 24 cada día, 2 cada hora. La cifra nos sobrepasa. Y eso, sin contar el número de homicidios que no contemplan las cifras oficiales, ni a todos los desaparecidos que, seguramente, yacen bajo tierra o calcinados. Atroces imágenes en la prensa. La violencia es cotidiana y, de alguna manera, esperable; un día sin violencia sería una fábula. Las imágenes: cadáveres colgados de puentes peatonales (de la misma manera que en la Edad Media y en el Renacimiento temprano se colgaban las cabezas de los enemigos en las puntas de los árboles para ahuyentar a los bárbaros); dentro de coches y de camionetas, rociadas de balas, inertes cadáveres perforados y ensangrentados; a orillas de calles y carretras coches quemados y abandonados; y, por si esto no fuera ya estremecedor, cuerpos mutilados, degollados y decapitados en todas partes. Una violencia desmesurada, una brutalidad. Alcaldes, periodistas, extranjeros, gente común y corriente; nadie se salva, todos pueden convertirse en blancos de la violencia, de la perversidad. Matar por matar, a un ser humano, a diez, a cincuenta, ¿qué más da? Acabar de un chispazo con el milagro de la vida, y hacerlo con una vehemencia feroz. El individualismo, la falta de interés por el bienestar ajeno, la nulidad de emociones de los criminales es desgarradoramente desconcertante. El regreso a la estupidez, el retorno a la barbarie. No hay cultura, ni educación, no hay arte posible para humanizar a estos deshumanizados seres que han perdido su compasión. Las almas muertas no hacen sino engrosar esas cifras que se convierten en estadísticas dentro de las páginas de los diarios. Porque se han convertido sólo en eso: en cifras, fríos números sin nombres, sin historias, sin rostros. Números oficiales y números de cálculos extra oficiales. De tanto escuchar y ver las mismas noticias; los asesinatos y las desapariciones, nos hemos habituado, nos hemos todos insensibilizado. Los gobernantes hacen alianzas con los criminales u optan por la demagogia: «Combatiremos a la delincuencia con mano dura»; «No daremos marcha atrás en la lucha contra el crimen organizado». Palabras vacías. Palabras que se lleva el viento. ¿No dicen que a grandes males, grandes remedios?, pero aquí sólo hay grandes males y remedios insuficientes. ¿Qué tiene que pasar para que el gobierno y las fuerzas del orden público limpien sus letrinas y se pongan a actuar de verdad?

 

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Resignada parece la sociedad al enriquecimiento ilícito de tantos políticos incapaz de hacer nada. Junto con las noticias sobre la violencia, nos enteramos de las riquezas que, mientras los criminales se matan y la sociedad lucha por vivir en un país que nada más no levanta (o que levanta sólo para algunos), esos políticos acumulan más dinero y bienes a su patrimonio y, por si fuera poco, quedan impunes. Son la indiferencia y el urgente deseo por enriquecerse, los dos signos más abyectos de nuestro tiempo. La sociedad se cae dentro de un precipicio ético. El que pudiendo enriquecerse no lo hace, el que tiene amigos en el gobierno y no consigue contratos, el que no busca el bienestar económico, el que no pone al dios dinero por encima de otros dioses, es un estúpido. Ya nadie confía en los políticos, se han convertido en una clase despreciada por todos. Pero no les importa, los políticos, desde siempre, siempre han sido cínicos. A su retiro se van a administrar sus fortunas, a vivir como reyes con el dinero que otros ganaron. No hay arrepentimiento, no hay conciencia; sólo voracidad y cinismo. Y los pocos honestos, son asesinados o detenidos, no vaya a ser que arruinen el lucrativo negocio de la política.

Soborno, malversación, tráfico de influencias, abuso de funciones, enriquecimiento ilícito, blanqueo de capitales, encubrimiento, obstrucción de la justicia, corrupción política, trato de blancas; es claro que no sólo los políticos son responsables de la corrupción, lo somos todos los mexicanos, la sociedad en general. De una manera u otra, todos participamos y toleramos esa forma de vida. ¿Quién no ha sobornado a un policía? ¿Quién no ha pagado por un trámite? ¿Quién no ha tolerado que sus gobernantes le roben? ¿Quién no se ha conformado con el gobierno mediocre que tiene? ¿Quién ha acusado de corrupto a un amigo o al padre de un amigo, que todo el mundo sabe que se ha enriquecido con un cargo público o de la obtención de un concurso público amañado?  

¿Es posible detener la corrupción cuando ha llegado a esta magnitud? No lo sé, pero hay que empezar pensando que sí. Las utopías de hoy, son las realidades del futuro.

 

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Estamos divididos. La sociedad mexicana siempre ha estado fragmentada. Desde la conquista. La independencia fue el primer gran sueño utópico; la llevaron a cabo los criollos y, como siempre, los indígenas pasaron de ser explotados por la corona, a ser explotados por los criollos. La revolución fue el segundo gran sueño utópico; al final sólo se cambió una tiranía por otra. La realidad es ésta, por más que contradiga la otra cara del mexicano, la del hospitalario, el amable, el generoso, que también lo es. Los mexicanos somos buenas personas, pero nos metemos el pie entre nosotros. Hay un desprecio generalizado de unos por otros. “Güeritos” y “morenitos”. “Hijos de papi” y “nacos”. “Hijos de españoles y europeos” y “mestizos”. Los “de coche” y los “de a pie”. Los “políticos” y los “ciudadanos”. Los “poderosos” y los “pordioseros”. Los “cultos” y los “incultos”. Los “ricos de siempre” y los “nuevos ricos”. Los de arriba explotan a los de abajo, los de abajo roban y matan a los de arriba. Todos están resentidos. Las élites culturales dicen quien puede formar parte de ellas y quien no. Siento escribir esto: México, como nación, no es una nación unida, en el país imperan el odio, el menosprecio y el resentimiento. En México ya no se valora el trabajo, se valora el dinero. Y eso explica en gran medida el descontento social y la violencia que se ha generado. Los mexicanos (buscando siempre mostrar nuestros orígenes extranjeros) somos malinchistas. No somos ni nacionalistas, ni patriotas. El enemigo de México es su clascismo, su falta de unidad, la ineficacia y corrupción de su gobierno. No podemos convivir en paz entre nosotros mismos, porque los mexicanos estamos en guerra.

 

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La utopía consiste en el rechazo de la realidad actual y en la construcción imaginaria de otro lugar mejor, que muchas veces está ubicado en un tiempo mejor. La utopía permite confrontar la realidad actual con esa realidad alternativa. Y esa comparación debería de permitir encontrar una mejor realidad, ajustada a las circunstancias y al contexto actual. Las sociedades prehispánicas han sido idealizadas. No obstante, no constituyen las sociedades perfectas en las que a veces se piensa y, sin embargo, el pasado, con esa alegoría que ilumina a las sociedades primitivas, son necesarias para recuperar el presente y perfilar un futuro (tomar lo mejor del pasado y actualizarlo). El problema de vivir sin utopías consite en la falta de una verdadera visión de pasado, presente y futuro.

La utopía moderna siempre ve hacia delante y pone los sueños en una vida colectiva mejor.  

En su ensayos titulados Las cinco grandes utopías del siglo XX, el escritor Pedro Paunero escribió que «en la mayoría de las utopías o distopías, los ciudadanos están inmersos en un socialismo marcado por la igualdad y la negativa a acumular riquezas materiales, la tolerancia religiosa, la agricultura como el trabajo más deseable, los sabios como detentadores del poder (el gobierno de los mejores) y la uniformidad en las vestimentas y la educación». La utopía moderna aspira a lo mismo, pero en un contexto dentro del cuál se tiene claro que las utopías totalitarias, de izquierda y de derecha, tuvieron estrepitosos fracasos y sólo condujeron a la creación de sociedades controladas que vivieron vidas infelices. La utopía moderna no propone una sociedad igualitaria, sino una más libre, basada en los principios de felicidad individual y, al mismo tiempo (lo uno debería llevar a lo otro), de la felicidad social a la que toda utopía debe aspirar.

 

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«La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces, para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar», escribió ese soñador de mundos mejores que fue Eduardo Galeano.

Me temo que los políticos y los partidos políticos, de tan ocupados que están en obtener nuevos puestos y en dar puestos a sus amigos más leales, en ganar elecciones, en repartir espejitos y espejismos a la población y en ajustar sus sueldos de acuerdo al incremento de los precios de sus lujos, no tienen tiempo para construir utopías.

México es un país sin utopías. O, mejor dicho, México es una distopía.

Tal vez, a muchos políticos les hubiera venido bien un maestro de filosofía como el Padre L., que no sólo les hubiera enseñado a aprender filosofía, sino que les hubiera recomendado la lectura de algunos pensadores utópicos aunque, como yo, hubieran tenido que volverse escritores fantasmas en lugar de funcionarios fantasmas.

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Fecha: 
Viernes, 08 de Enero 2016 - 16:00
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¡Claro que fue el Estado! (lo declara el Estado)

Ha quedado oficialmente confirmado por la PGR: fue el Estado el que desapareció a 43 una noche en Iguala. Eso se infiere cuando el poder máximo del Estado —el gobierno federal— saca una investigación del ámbito criminal y la pasa al de los derechos humanos. Si los particulares vulneran los derechos humanos se les llama delitos, pero si hace lo mismo una autoridad de cualquier nivel se habla de derechos humanos.

En la PGR la SEIDO (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada) investigaba los delitos cometidos en Iguala y Cocula el 26 de septiembre de 2014, alcanzó conclusiones, consignó a 111 personas y busca a más. Pero de repente intervino desde allende el Bravo la activísima Comisión Interamericana de Derechos Humanos, misma que había enviado al GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes), cuya principal aportación ha sido descalificar la casi concluida investigación de la PGR. La CIDH se fue de frente y logró que la PGR sacara el caso de la subprocuraduría investigadora de delitos.

La cosa estuvo así. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (ojo con las fechas: en política las casualidades no existen) llegó a México justo en el aniversario de los sucesos de Iguala, y el mismísimo 2 de octubre presentó unas observaciones sobre los derechos humanos en México. Allí dijo literalmente que la PGR “debe adoptar en forma urgente las siguientes medidas fundamentales e indispensables: pasar la responsabilidad de la investigación de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) a la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad…” y otras cosas, todas perentorias para la PGR y poniéndose a las órdenes del GIEI: designar un nuevo fiscal especial, sustituir del todo al equipo que investiga el caso reorientándolo según lo ordenado por el GIEI, y que el GIEI tenga facultades para entrevistar a todo el mundo, incluyendo a militares. Todo bajo el GIEI; es decir, todo bajo la CIDH; es decir, todo bajo Emilio Álvarez Icaza, su secretario ejecutivo.

Dijo con razón doña Isabel Miranda de Wallace: “Si es cierta la afirmación del GIEI, al señalar que el motivo del ataque a los 43 estudiantes tuvo que ver con drogas, estamos ante un delito y no ante un problema de derechos humanos, por lo que el organismo internacional competente sería la Oficina contra la Droga y el Delito perteneciente a la ONU, y no a la CIDH”.

Clarísimo. Pero si la CIDH ordena a la PGR que se vaya a derechos humanos un caso que su propio GIEI identificó como asunto criminal de narcotráfico, lo convierte en asunto político. Habrá en la CIDH un gato encerrado muy pero muy político, ¿o no?

Ni modo. El gobierno federal se hizo chiquito cuando se plegó a la exigencia de sacar todo de la SEIDO. Se rindió a ese individuo de mirada torva y ligas y agendas más que sospechosas llamado Emilio Álvarez Icaza, cuya larga invectiva llena de verdades y medias verdades y plagada de corrección política critica la situación de los derechos humanos en México, incluso mencionando 1968 en Tlatelolco y la “guerra sucia”. Con esos estándares, bien haría dicha comisión en atacar la situación de derechos humanos en Estados Unidos por el asesinato de Martin Luther King en 1968. El caso es que el poder máximo del Estado se arrodilló.

Marcador en la contienda

Estado mexicano y Enrique Peña Nieto: 0 (y menos cero)
Emilio Álvarez Icaza y su CIDH: 1 (y mucho más)

Hay otros problemas. La PGR no deja de decir que la investigación nunca se ha cerrado pero la Ley Orgánica de la PGR no asigna funciones de investigación de delitos a la Subprocuraduría de Derechos Humanos. Palabra que no entiendo. A menos que Aristóteles estuviera loco, se deducen lógicamente varias cosas:

1. La PGR reconoce que el Estado mexicano efectivamente fue el culpable de ataques gubernamentales a los derechos humanos (no ya delitos) esa noche en Iguala. Y no el Estado de Guerrero sino el federal, pues allí está la PGR.

2. La investigación no se ha cerrado pero le pasan la papa caliente a una subprocuraduría ¡que no investiga! ¿Quién va a investigar ahora? Lo dice la CIDH: un nuevo fiscal a modo del GIEI, luego de “renovar por completo a todos los miembros del equipo que investiga el caso”. Sacar a todos y empezar de cero. Lógico: si en Cocula según el GIEI no pudieron quemar a todos los estudiantes —a pesar de que allí aparecieron restos identificados de dos quemados— toda la investigación de la PGR se va a la basura. Logiquísimo. Punto y sanseacabó.

3. El asunto se pasa al ámbito político. Dice Pablo Hiriart: “Convirtieron una investigación criminal que estaba prácticamente resuelta, en un asunto político transexenal que se va a ir enredando en lugar de destrabarse. ¿Por qué darle largas? Quién sabe. Si ahora hay sectores considerables de la población que no le creen nada a las autoridades, tampoco le van a creer en el futuro.”

Adivina adivinador, y conste que son preguntas: ¿no querrá la CIDH seguir tripulando a la PGR vía sus “expertos” “independientes” para que salga a modo toda investigación sobre Iguala? ¿Y no buscará con todo esto, con el explícito acuerdo de la PGR, seguir propalando la mentira de que el gobierno de Peña (“el Estado”) es el culpable de los sucesos en Iguala? ¿Y con qué objetivos políticos, no de justicia?

A nadie se le ocurrirá distinguir entre el Estado de Guerrero y el federal, menos que nadie a los ayotzinapapás que creen que a sus hijos los desapareció y asesinó el gobierno de Peña (o hasta mantiene secuestrados incluso a los dos muertos, si piden que los 43 aparezcan vivos), todo azuzado por una brutal campaña de mentiras inclementemente propaladas al estilo Goebbels. Hoy la CIDH toma la batuta del coro acusador y pone de rodillas al gobierno federal al obligar a la PGR a balacearse sus pies cuando atiende cosas tan “urgentes, “fundamentales e indispensables”. Si el gobierno peñista quería quedar bien con alguien o hacer buenas relaciones públicas se habrá equivocado del todo. Esta gente toma el pie cuando se le da la mano.

In extremis, habrá que exonerar a las autoridades municipales y a la estatal, liberar a Abarca, a su esposa y a los demás, y dejar en paz a las bandas criminales Los Rojos y Guerreros Unidos (no los menciona el larguísimo informe de la CIDH). Y luego, para ser congruentes, proponer a Emilio Álvarez Icaza como presidente de México en 2024, suponiendo sin conceder que López Obrador no se eternice después de su sexenio.

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Fecha: 
Lunes, 26 de Octubre 2015 - 17:30
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Partidocracia

Si Dios escribe derecho sobre renglones torcidos, nos toca a nosotros construir un país con los peores ladrillos que se pueden conseguir: los partidos políticos.

Sin generalizar ni profundizar en casuística, demos un vistazo a estos deficientes elementos de construcción de sociedad con los que contamos.

La principal motivación para incorporarse a un partido político es la de enriquecerse de manera que con trabajo honrado no se conseguiría por falta de capacidad, talento, medios o relaciones.

El principal pretexto para hacerlo es el de servir a la sociedad.

Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error y conseguir un hueso para servirse de él a manera de que alcance hasta su tercera y cuarta generación son los verdaderos incentivos por los que la mayoría se afilia a un partido político.

¿Cuál es la aportación que percibimos de cada partido en la construcción de un mejor país, con la cual trata de justificar su existencia y promueve su afiliación?

El PRI es garante de la permanencia y buen funcionamiento de las instituciones creadas por la robolución mexicana, inspirado en las actuaciones paradigmáticas de Carranza y Obregón quienes dejaron la moda de “Carrancear” y “cañonear” con $50,000.00 pesos, organizados por Calles con asesoría gringa para hacer cíclica la impune repartición del botín. Padece de infiltraciones de personas honradas o competentes; se beneficia del uso de los colores nacionales en las boletas electorales y de los votos corporativos. A pesar de que su hegemonía va en decadencia, todavía es una opción viable para muchos.

El PAN ha sido el mayor contrapeso al saqueo y autoritarismo del grupo robolucionario, sus bienintencionadas  propuestas y el peso moral de los Gómez Morín, Álvarez, Clouthier, Christlieb, Conchello, Castillo Peraza, Fernández de Ceballos, Calderón y tantos otros han, cuando menos, moderado los excesos de la dictadura perfecta, entregando un país con reservas en divisas y un cimiento para el progreso en un gobierno sin mayoría bloqueado por el gran peso de la tradición burrocrática y populista.

También ha recibido infiltraciones de muchos de los que vieron en ese partido la opción de realizar sus planes personales de poder y enriquecimiento, ofreciéndose como alternativa con experiencia para completar los cuadros que por su falta de personal necesitaba el nuevo gobierno; sin dejar pasar los que se dejaron vencer por el sistema o cayeron en la tentación a pesar de sus buenas intenciones originales.

El PRD fue un honesto intento del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas por aglutinar las diferentes corrientes izquierdistas para presentar una opción de gobierno diferente. Predominó en esta reunión de tribus la soberbia y el ansia de poder. Hizo falta la humildad en la negociación interna para lograr un ideario conjugado de izquierdismos: marxismo, trostkismo, maoísmo, castrismo, chavismo y lo que resultare. Ciertamente labor en extremo difícil que requería de una inteligencia privilegiada y una gran dosis de generosidad. Pronto enseñaron el cobre y aparecieron el señor de las ligas, el de las bolsas, el destino incierto del dinero y la impartición tendenciosa de justicia, castigando al que proporcionó el dinero y dejando en la impunidad a quienes los gastaron. Resultó su proyecto ser más de lo mismo, corregido y aumentado: las primeras líneas del metro todavía funcionan a pesar del deficiente mantenimiento, las proyectadas se convirtieron en rutas de “Pejebus” y la primera futurista ni siquiera da servicio.

El dinero que no se gastó en las líneas proyectadas se utilizó en campañas publicitarias y puestos burrocráticos, el dinero que se sustrajo de la línea futurista se invierte en el descanso parisino del anterior Jefe de Gobierno que no alcanzó el beneficio del fuero por más que lo buscó. El partido recoge los escombros del desastre y tiene su esperanza puesta en algunas mentes brillantes que le quedan como el hoy gobernador de Michoacán.

El Morena congrega las tribus dispersas de la derrota perredista dejándole a aquéllos la responsabilidad de lo que los fugitivos hicieron, como seleccionar  a personas como José Luis Abarca; para ellos el fin justifica los medios y su fin es conseguir el poder a cualquier precio. Para ello son tozudos siguiendo el ejemplo del fundador que, siendo de lento aprendizaje, consiguió terminar su carrera a los 14 años de estudios superiores. Son bloqueadores de todo terreno; incapaces de reconocer un error obsesionados con lo que afirmaron por primera vez; como apoyar las políticas de Venezuela y Grecia aun cuando se estén hundiendo en lo más profundo de la devaluación e inflación. Eso es lo que quieren para México pero en su radicalismo ayudan a equilibrar las decisiones.

El Partido Verde es lo peor de lo peor en la política mexicana. Le tira a todo lo que se mueve. Es tan malo que merece un comentario aparte y con gusto se los ofrezco para mi próxima colaboración.

Foto: http://cronicadesociales.org/

Fecha: 
Jueves, 08 de Octubre 2015 - 17:30
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Dos fechas: Tlatlaya y Ayotzinapa

Este 26 de junio se cumplen nueve meses de los acontecimientos en Iguala, donde perdieron la vida y desaparecieron 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa. El próximo 30 de junio se cumple, a su vez, el primer aniversario de Tlatlaya, lugar en donde un grupo de supuestos delincuentes fue asesinado por efectivos del Ejército. Ambas situaciones son parte del entramado que golpeó fuertemente la credibilidad del gobierno federal y afectó de manera particular al presidente Peña Nieto.

Oficialmente, ambos casos se encuentran resueltos. En el primero, el matrimonio Abarca y una buena cantidad de funcionarios, policías y delincuentes de dos municipios se encuentran encarcelados por esos crímenes, aunque los cargos directos aún no les son imputados ni al exalcalde ni a su esposa. Para la Procuraduría General de la República, los 43 estudiantes están muertos, pero en un enredo político “se les sigue buscando”. Un grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) investiga el caso desde hace meses. El caso Tlatlaya culminó con la detención y enjuiciamiento de varios efectivos militares y el otorgamiento de compensaciones millonarias a los familiares de los supuestos delincuentes ejecutados.

Para muchos, ninguno de los dos casos está cerrado. Los familiares y compañeros de los muchachos desaparecidos siguen exigiendo justicia y claridad en las investigaciones. Argumentan que hubo una participación del Ejército y que esto no ha sido investigado. En este sentido, los expertos de la CIDH han solicitado entrevistarse con los militares del cuartel de Iguala. En el caso de Tlatlaya, varias organizaciones exigen que se investigue a funcionarios del Estado de México y del Ejército que trataron de ocultar los hechos.

Por supuesto, en ambos casos hay muchos interesados, algunos de manera directa, otros porque beneficia a su agenda política. Si bien el caso Tlatlaya no fue tan llamativo, el caso Ayotzinapa sí lo fue, tanto a nivel nacional como internacional. Ahora son temas de segundo orden en la atención mediática, más allá de su importancia humana y legal. Varias cosas los han desgastado: el tiempo mismo, los métodos usados para exigir justicia, los aliados que escogieron, la división de los familiares, las acusaciones mutuas, etc.

Ahora ambos casos han sido escogidos por el Departamento de Estado de los Estados Unidos como una muestra de los abusos en derechos humanos que se cometen en nuestro país. Este informe no fijará la postura del gobierno de Obama hacia nuestro país, pero internamente se está tratando de usar para golpear de nuevo al gobierno federal.

Es de esperarse que, a menos que surjan nuevas evidencias, ambos temas serán pasajeros en la atención mediática. Son temas “viejos” y ya han causado todo el daño posible (un gran daño, por cierto).

¿Se violan los derechos humanos? Por supuesto… ¿al grueso de los mexicanos les importa? Por desgracia, parece que no.

Fecha: 
Viernes, 26 de Junio 2015 - 17:30
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Nepal: El otro terremoto…

El miedo a las réplicas, el deterioro del sueño, la poca comida, la lentitud de servicios médicos y, peor aún, la FALTA DE AGUA POTABLE, sin contar con el DOLOR de la pérdida de los seres queridos, hace complicado y difícil vivir -y sobrevivir- los días siguientes a un desastre natural.

¡Sí!, los mexicanos conocemos de esto, sabemos cuando la tristeza invade el alma, la desolación aparece y el miedo se apodera de nosotros y, junto con la ira, amenaza en convertirse en el siguiente gran terremoto. Entonces todo se obscurece…

Nepal está sufriendo este desastre natural, como es ya conocido. El sábado 25 de abril sacudió a este país un terremoto de 7.8 grados Richter. Las características geográficas de Nepal son en gran medida montañosas, lo cual agrava la situación para que la ayuda llegue de forma fluida a la población necesitada.

La prontitud, eficiencia y sensibilidad con la cual las autoridades actúen en este tipo de situaciones es de vital importancia. Los ciudadanos lastimados, desde todos los ángulos –físico, mental, emocional, espiritual- esperan de su gobierno acciones prontas y específicas para salir de esa pesadilla, que puede convertirse en un infierno de grandes proporciones.

Caminar por la zona de desastre sólo angustia más, hace patente la fragilidad de la vida, de la vida propia y la de quienes amamos. Hoy estamos aquí, mañana quién sabe. El estrés que se vive está al máximo, la alerta constante mantiene la adrenalina al tope. ¡¿Cómo tranquilizarse, si apenas se puede respirar?!

Dicen los estudiosos de la tanatología: es sano vivir la pérdida, pues al procesar el duelo la persona podrá recuperarse con más rapidez. Sin embargo, en estos casos donde las pérdidas se generan con tanta rapidez, se suman una tras otra y los afectados se cuentan por miles, es importante la intervención del estado para que, éstas, sean procesadas de la manera más adecuada para quienes están sufriendo.

 Conforme pasen los días –lo sabemos- la situación se irá agudizando. Enfrentarán desabasto de comida, de medicamentos y se agudizará la ausencia de los servicios públicos básicos  -luz, agua, medicinas-. Por otro lado, las personas seguirán buscando a sus familiares perdidos. Recordemos: más ira, más miedo, más negación y, para estos momentos, la desesperación en sus más altos niveles: la zona del siniestro se vuelve un caos.

El duelo, de acuerdo con Elizabeth Kübler Ross –La madre de la tanatología moderna- son: Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Estas etapas se pueden recorrer seguidas o en forma indistinta.  Si tomamos en cuenta estas fases, más la situación de caos dentro del cual intenta reaccionar un país después de un desastre de grandes magnitudes, es comprensible las acciones desesperadas vividas en dichos momentos.

Las imágenes que solemos ver en los medios masivos, de personas entrando a los supermercados a tomar comida, sólo indican la desesperación, y la desesperanza, de quienes están viviendo este desastre.

Por otra parte, muchos desastres naturales nos enfrentan a una angustiosa situación, no tenemos un cuerpo sobre el cual llorar. Si no vemos el cuerpo es más difícil de aceptar la dura realidad. ¿A quién llorar? ¿Y si todavía está vivo? ¿Y si perdió la memoria y anda deambulando por ahí sola y en peligro? ¿Y si está mal herido o inválida y no hay quien cuide de su persona?

Un desastre natural, como su nombre lo indica, es un DESASTRE. En más de un aspecto el país se ve afectado. La población sufre un parálisis gubernamental porque el gobierno muchas veces queda en pausa mientras se organiza y atiende los aspectos más apremiantes, según el caso. También recordemos, al igual que nosotros, los funcionarios son seres humanos.   

En México hemos vivido muchos desastres que nos han impacto hasta fondo del corazón, desde el terremoto del ´85 hasta los huracanes, entre ellos Manuel, en el Pacífico. Los mexicanos hemos contado con una gran esperanza: la SOLIDARIDAD en apoyo de quienes más lo necesitan en esos momentos.  

Nepal es, hoy, un país hundido en la desgracia y requiere tanto de la ayuda internacional como de la individual. Sus pobladores necesitan una mano amiga para sostenerse en medio de tanta tristeza y obscuridad, para respirar ese aire que parece escaparse, cuando nos invade el pesar.

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Fecha: 
Jueves, 30 de Abril 2015 - 14:00
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Guerrero: a siete meses de Iguala

Este domingo se cumplieron siete meses de la desaparición y muerte de alumnos de la normal Raúl Isidro Burgos en la ciudad de Iguala, Guerrero. De acuerdo a diarios del estado, más de mil 200 personas marcharon en Chilpancingo, partiendo del monumento “El Caballito” ubicado en avenida Insurgente, para exigir la presentación con vida de los 43 alumnos que consideran desaparecidos.

Conforme a estas mismas fuentes, la marcha fue convocada por el llamado grupo radical de la CETEG, que dirige Antonia Morales, líder de la coordinadora en Chilpancingo, quien es opositora al secretario general de esa organización, Ramos Reyes Guerrero. Al terminar la protesta, quemaron frente al Congreso local seis camionetas de empresas repartidoras de productos. Esto motivó que elementos de las fuerzas de seguridad se desplegaran para evitar más hechos vandálicos. Luego de varios choques, los manifestantes se retiraron. No se han registrado heridos.

En la ciudad de México la marcha fue mucho menos numerosa que en otras ocasiones. Lo más notable fue que algunos padres y alumnos de la Normal Rural colocaron un antimonumento en el camellón de Paseo de la Reforma y Bucareli, en honor a los 43 normalistas desaparecidos. Los manifestantes han solicitado al GDF respetar el citado antimonumento por Ayotzinapa.

A diferencia de las movilizaciones pasadas, esta XI Acción Global por Ayotzinapa careció de una gran convocatoria. En las plataformas sociales se colocaron tres Trending Topic los cuales no tuvieron los mismos alcances que en otros momentos. Varias organizaciones sociales han solicitado al gobierno federal que declare el caso como desapariciones forzadas, pero hay resistencia en las esferas gubernamentales. El caso tendría otra connotación.

Por otro lado, los familiares de los desaparecidos y sus aliados no reconocen la posibilidad de que casi todos los responsables de aquella acción se encuentren ya presos y culpan al propio presidente Peña Nieto, aunque no hay una sola evidencia de que autoridades federales estén implicadas. Muchos de los aliados a la causa de Ayotzinapa están utilizando el caso políticamente para su propia agenda, pero en democracia esto vale.

Luego de siete meses, el 26 de septiembre de 2014 está en vías de convertirse en una fecha simbólica, pero sin gran fuerza política. El gobierno federal paga su lenta respuesta en el caso y no considera que fue desaparición forzada, que lo fue. Los padres de familia están reacios a reconocer que se ha hecho justicia, al menos en los responsables directos. López Obrador y el PRD escurren el bulto de su responsabilidad y si la flaca memoria colectiva se los permite, le endilgarán el hecho atroz al gobierno de Peña Nieto. 

Fecha: 
Lunes, 27 de Abril 2015 - 18:00
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Ayotzinapa…. Preguntas

A seis meses de los acontecimientos que dieron pie a la desaparición de los ahora conocidos como “los 43 de Ayotzinapa”, existen más dudas que respuestas, pero no sólo en lo que se refiere a los hechos, sino a todo lo que ha sucedido posteriormente.

¿Por qué el PRD hizo candidato a una persona –José Luis Abarca- que era conocida en la zona por tener nexos más que supuestos con la delincuencia organizada?

¿Por qué López Obrador ignoró una advertencia directa sobre los antecedentes de la pareja de Iguala y reiteró el apoyo para que llegaran a la presidencia municipal?

¿A nadie le brincó el hecho conocido a nivel local de que Abarca pasó en poco tiempo de ser un comerciante minoritario de joyas a tener 20 propiedades en la zona?

¿Por qué, a pesar de que la inteligencia federal tenía conocimiento de los nexos de la familia de María de los Ángeles Pineda con un cártel, les permitió llegar a una presidencia municipal y ejercerla, ampliando además la influencia del grupo delictivo en la zona?

Fue conocido que en una reunión de cabildo, María de los Ángeles Pineda le dijo al líder campesino Arturo Cardona “No sabes con quién te metes. Te va a cargar la chingada si sigues así”. ¿Por qué no hubo una denuncia en ese momento?

Luego de esa amenaza, Carmona fue asesinado. ¿Nadie relacionó el hecho con la amenaza previa? ¿O temieron denunciar?

¿Por qué si los Abarca son los responsables de la desaparición de “los 43”, entre los múltiples  causales por los que están detenidos, no está justamente señalado este hecho? ¡Se les acusa de todo, menos de eso!

¿Por qué el director de la normal de Ayotzinapa permite que sus alumnos salgan de la escuela, roben camiones, regresen a la escuela por más estudiantes –esencialmente de nuevo ingreso- , para luego dirigirse a Iguala “a botear”?

¿Por qué si iban a “botear” decidieron hacerlo en un lugar que les queda a más de 3 horas de camino (Iguala) cuando había poblaciones más cercanas (Chilpancingo, para no ir más lejos)?

¿Quiénes fueron los estudiantes que decidieron y lideraron esta excusión?

¿Por qué los Abarca dan la orden de asesinar al grupo que iba a arruinar a la señora María de las Angeles el festejo del DIF, si era de suponerse que el asesinato de tantas personas armaría un escándalo como el que finalmente ocurrió? ¿Por qué no simplemente ordenaron detener el convoy o darles unos golpes?

Si los Abarca no dieron la orden específica de asesinar al grupo, ¿quién la dio?

Es creíble que luego de seis meses, los desaparecidos estén muertos, porque ¿para qué los querría conservar un grupo delictivo o en su caso, “el gobierno represor”? Pero, ¿es físicamente posible haber calcinado 43 cuerpos en una hoguera, en una zona de difícil acceso, en época de lluvias, sin que nadie se percatara de ello?

¿Por qué las acusaciones por la desaparición de “los 43” recaen en el gobierno federal y el ejército –que poco o nada tuvieron que ver directamente en el asunto- y no en el PRD –partido que hizo candidato a Abarca-, AMLO –quien a pesar de las denuncias apoyó a Abarca-, el cártel –liderado por familiares de la esposa de Abarca-, la dirección de la normal de Ayotzinapa –quien permite que su escuela sea el cuartel donde se planean los actos vandálicos- y los Abarca –quienes supuestamente ordenaron la matanza-? Al menos en las protestas, ni los mencionan.

¿Por qué querría el gobierno federal desparecer a 43 estudiantes de Ayotzinapa? ¿Quiénes eran o qué sabían o qué podían hacer, para que se ameritara una acción de este tipo? ¡Digo! Muchas personas les han hecho y demostrado cosas peores a integrantes del gobierno federal y ahí siguen, ¡vivitos!

¿Cuántos de los ciudadanos y estudiantes del país que desde hace meses protestan por estos hechos sabían que existía la normal de Ayotzinapa? Es más. ¿Cuántos de ellos saben dónde queda Ayotzinapa?

¿Cuántos de los ciudadanos y estudiantes del país que desde hace meses protestas por estos hechos, han hecho algo por apoyar a las universidades rurales, además de estar montándose en el asunto de “los 43”? ¿Han donado algo?

¿Le parece correcto que el Director de la normal de Ayotzinapa diga que sus estudiantes no perderán el semestre a pesar de sus ausencias, sino que serán aprobados por haberse dedicado a “buscar a sus compañeros”?

Las familias de “los 43” son de extracción humilde. ¿De qué han sobrevivido durante todos estos meses que han estado en la búsqueda de sus familiares?

¿Por qué el vocero del movimiento es Felipe de la Cruz Sandoval, con múltiples antecendentes como agitador y violento, quien radica en Acapulco, donde tiene plaza de maestro, cobra sin adscripción alguna y es aviador desde hace cuatro meses (cobra 35 mil pesos mensuales), tiempo que lleva viviendo en Ayotzinapa, cuando se unió al movimiento y que nada tiene que ver con ninguno de los desaparecidos?

¿El hecho de que existan 43 estudiantes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa les da derecho a los estudiantes de esa normal y sus simpatizantes, a robar camiones repartidores y vehículos particulares, retener a los trabajadores (o lo que es lo mismo, secuestrarlos) para intercambiarlos por sus compañeros detenidos,  de apropiarse de pipas para fabricar bombas molotov, atacar cuarteles del ejército y agredir a granaderos sin provocación, con total impunidad, eso sí, alegando a sus derechos humanos cuando sus agresiones son respondidas?

Los padres de “los 43” estuvieron recientemente en EUA para denunciar los hechos internacionalmente. ¿Quién les financió el viaje y más aún, cómo es que les dieron las Visas de entrada que difícilmente otorga el gobierno norteamericano?

Hace más de 3 años falleció Gonzalo Miguel Rivas Cámara, empleado de una gasolinera, a causa de las quemaduras provocadas cuando ésta fue incendiada por las bombas molotov de estudiantes de Ayotzinapa, sin que  a la fecha exista un responsable de los hechos… ¿Por qué ahí nadie dice nada?

Van más de 20 mil desaparecidos en el sexenio, ¿por qué solo se pide por 43? ¿De qué privilegios gozan?

¿A nadie le brinca que el boicotear las elecciones, como pretenden varios grupos afines al movimiento de “los 43”, son métodos guerrilleros ya utilizados con éxito, por ejemplo, por Sendero Luminoso en Perú, para desestabilizar al gobierno y buscar un derroque?

¿Acaso no es verdad que el caso de “los 43” se ha desvirtuado y hoy es excusa para que grupos ajenos busquen sus propios fines?

Y todo apunta a que lejos de encontrar respuestas surgirán más preguntas. Veremos.

 

Fecha: 
Lunes, 13 de Abril 2015 - 16:30
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La Iglesia en México y el Mundo: Lo que realmente quiso decir…

La entrevista concedida por el Papa Francisco a la periodista Valentina Alazraki requiere de una cuidadosa lectura, que va más allá de los castigos para México por las apariciones guadalupanas. En realidad, la entrevista quiso ser un balance del pontificado de Francisco, pero algunos intereses se cruzaron y el tema de México resultó obligado, generando reacciones encontradas.

El texto revela una profunda reflexión, cuya fineza teológica es ininteligible para quienes no están acostumbrados a un lenguaje de tal naturaleza. Por ello, se entiende el revuelo causado en redes sociales, especialmente en sectores anticlericales, que no entendieron el significado de las palabras de Jorge Mario Bergoglio en lo tocante a México.

La primera pregunta fue por qué no vendrá a México en 2015, a lo que el Papa respondió lo mismo que había dicho con anterioridad: que quería entrar a Estados Unidos desde México, pero que no le había parecido justo no visitar la ciudad de México. Añadió que una visita pastoral implicaría una semana entera.

A la pregunta expresa de Valentina Alazraki sobre qué significaba para el Papa la Virgen de Guadalupe, Francisco comentó sobre el papel de las apariciones guadalupanas en el mestizaje y la evangelización de México y América: definió a la Guadalupana como fuente de unidad cultural y puerta de santidad, en medio del pecado, la injusticia, la explotación y la muerte.

Hasta aquí, todo muy normal. Fueron los siguientes párrafos los que causaron revuelo, en lo que tocó el tema de la migración y el narcotráfico. Con respecto a México, la cita textual es la siguiente:

Volviendo a la migración allí, esa zona, además es una zona de mucha lucha de problemas de narcotráfico ¿no?, es decir. Los Estados Unidos me decían – no quiero tirar estadísticas que después me crean un problema diplomático – pero, me decían, y lo vi en una revista, creo que están entre los primeros consumidores de droga en el mundo y la frontera por la que entra la droga, la principal, es la mexicana. Entonces ahí también se sufre ¿no? Morelia, toda esa zona, es una zona de mucho sufrimiento donde también las organizaciones de traficantes de droga no se van con chiquitas ¿no?, es decir, saben hacer sus trabajos de muerte, ¿no?, son mensajeros de muerte, sea por la droga, o sea por “limpiar”, entre comillas, a aquellos que se oponen a la droga, los 43 estudiantes, de alguna manera están pidiendo que, no digo venganza, justicia, y que se los recuerde.

Del texto se infiere qué es lo que piensa el Papa acerca del narcotráfico en México: uno, existe una fuerte demanda de estupefacientes en Estados Unidos y la principal entrada de la zona productora es la frontera con México; dos, Morelia, refiriéndose a Michoacán, es uno de los escenarios del tráfico de drogas; tres, los narcotraficantes se ocupan de acabar con los que se oponen al tráfico de drogas, como en Ayotzinapa, tema que abordó en los siguientes párrafos; cinco, México siempre ha padecido conflictos y justo esa aseveración generó la indignación de las buenas conciencias liberales y juaristas:

O sea, México pasó momentos de persecución religiosa, donde engendró mártires. Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca. Por esto. Creo que el diablo no le perdona a México, que Ella haya mostrado ahí a su Hijo. Interpretación mía. O sea, México es privilegiado en el martirio, por haber reconocido, defendido, su Madre. […] Yo creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México ¿no? Y por eso todas estas cosas, usted ve que en la historia siempre ha aparecido focos de conflicto grave ¿no?

¿Quién tiene la culpa? ¿El gobierno? Esa es la solución, la respuesta, más superficial. Siempre los gobiernos tienen la culpa. Sí, el gobierno. Todos tenemos de alguna manera la culpa o, al menos, el no hacernos cargo del sufrimiento. [..] Pero la mayoría del pueblo mexicano es solidario. Y esa es una de las virtudes que tienen ustedes ¿no? Y creo que todos tienen que poner el hombro ahí, para resolver esto de alguna manera ¿no?

Yo sé que es muy difícil denunciar a un narcotraficante. Porque le va la vida, es una especie de martirio ¿no? Es duro, pero creo que todos en situaciones así, sea en México o no en México, tenemos que poner el hombro. O sea el echarle la culpa a un solo sector, a una sola persona, a un solo grupo, es infantil.

Ahí viene justo la interpretación teológica. Según la visión de Bergoglio, México siempre ha tenido conflictos, con lo cual, quien quiera que conozca la historia de los últimos 210 años, no podría menos que coincidir. El mal, ejemplificado como el “diablo” siempre ha metido bronca. En este contexto, tomando en consideración que ésta entrevista es un elemento más de la praxis discursiva del Papa, el mal se equipara a la corrupción, a la ambición, a la falta de solidaridad y toda una serie de pecados sociales que tienen que ver con un orden injusto. Ahora, tomando en cuenta que la historia de la humanidad es, desde el punto de vista teológico, la salvación, entonces el mal persigue a México porque en este país la Madre de Dios se dignó a aparecerse, y eso es parte de la salvación misma. Y esto nos remite a dos aspectos estrictamente teológicos: la frase “non fecit talliter omni natione” que hace parte del culto guadalupano -que quiere decir, no lo ha hecho con ninguna otra nación-; y el carácter apocalíptico de la imagen guadalupana, como la mujer resplandeciente que enfrenta al dragón en el Apocalipsis de San Juan.

Si a lo anterior sumamos que fueron justamente los jesuitas quienes propagaron e impulsaron la devoción guadalupana, no resulta en lo más mínimo extraño que el Papa Francisco, un jesuita latinoamericano, considere que México fue bendecido con la aparición guadalupana, distinción que provoca la ira del maligno, y que se ha expresado en persecución religiosa y la consecuente aparición de mártires, situación única en América Latina. Seguro lo dijo pensando en Miguel Agustín Pro, hoy beato y ejecutado por un crimen que no cometió. Segundo, el Papa, de una manera equilibrada, expuso un aspecto real: el gobierno no puede ser culpable de todo, también la sociedad es responsable de lo que ocurre en un determinado contexto. Tercero, sobre Ayotzinapa, no exoneró al gobierno, pero sí responsabilizó a todos los involucrados en el tema, especialmente al crimen organizado.

Con los elementos esbozados, tenemos una explicación mucho más acorde a la inteligencia y sutileza del papa Francisco, quien se caracteriza por llamar a las cosas por su nombre y expresa abiertamente sus opiniones, a lo cual, sin duda, le asiste todo el derecho.

Y nuevamente, surge el tema de la interpretación de sus palabras por la prensa de lo que el Pontífice se ha quejado en reiteradas ocasiones: o no lo entienden o lo descontextualizan o cabecean mal la nota, como en el caso de marras.

Por lo que hace al tema de la mexicanización como concepto y la molestia del gobierno mexicano, el Papa puso el asunto en su lugar y le dio la dimensión que realmente tuvo: la utilización de un concepto sociológico que alude a una situación precisa en una comunicación privada. Con ello, además de la crítica implícita al sistema político mexicano, evidenció que la cultura política suele utilizarse a modo para, incluso, cambiar los focos de atención a temas no relevantes. Tanto, que según una encuesta que le fue proporcionada, el 90 por ciento de los mexicanos ni se inmutó por el término.

Así las cosas. Si la entrevista fue parte de un esfuerzo por demostrar que el papa Francisco está en buenos términos con México y su gobierno, a primera vista fue un éxito. Sin embargo, una detallada de la entrevista revela una situación distinta. Al final, el Papa llevó la entrevista según su voluntad.

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Fecha: 
Lunes, 16 de Marzo 2015 - 18:00
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Cambios en el gabinete presidencial

El presidente Enrique Peña Nieto hizo cambios en su gabinete el viernes pasado..

No debe sorprender que Jorge Carlos Ramírez Marín haya renunciado a ser Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) para aceptar la candidatura a una diputación plurinominal por la Tercera Circunscripción que incluye a los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Después de todo, la política y no la administración pública es realmente lo suyo. Ha sido dos veces diputado local en el Congreso de Yucatán y dos veces federal plurinominal. Como diputado le será más fácil buscar la candidatura a la gubernatura de Yucatán que se disputará en 2018.

La salida de Jesús Murillo Karam de la Procuraduría General de la República (PGR) era un hecho esperado por muchos después de que dieran a conocer las conclusiones de la investigación en torno a los sucesos ocurridos en Iguala el 26 de septiembre del año pasado. Su imagen se deterioró como resultado de una bien diseñada campaña de desprestigio instrumentada a través de las redes sociales. Así, el hidalguense terminó siendo una víctima más del PRD, del matrimonio Abarca, de Ángel Aguirre, de Andrés Manuel López Obrador y de otros que por sus acciones u omisiones causaron que en Iguala murieran siete personas, 24 resultaran heridas y 43 fueran desaparecidas y después asesinadas. Su llegada a la SEDATU debe ser interpretada como un reconocimiento a su labor al frente de la PGR, donde entre otras cosas actuó como un muy eficaz pararrayos al recibir muchos de los ataques que diversos grupos lanzaron contra el gobierno de Peña Nieto a raíz del caso de los normalistas de Ayotzinapa.

Que el coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de la República, David López Gutiérrez, esté por dejar este cargo para convertirse en candidato a una diputación plurinominal por la Primera Circunscripción que incluye a los estados de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora, solo puede interpretarse como un premio a la lealtad con que ha servido a Peña Nieto desde que éste era gobernador del Estado de México, cuando también se encargó del manejo de la comunicación social del gobierno estatal. Desde la Cámara Diputados, López Gutiérrez podrá buscar la candidatura a la gubernatura de Sinaloa que estará en juego en las elecciones de junio de 2016. Hasta anoche no se había designado a su sucesor.

Si el Senado aprueba su designación presidencial, y todo indica que lo hará, la desde el viernes senadora priísta con licencia Arely Gómez González será quien substituya a Murillo Karam al frente de la PGR. Por lo pronto, Peña Nieto la nombró subprocuradora Jurídica y de Asuntos Internacionales en sustitución de Mariana Benítez Tiburcio, quien renunció para buscar una diputación plurinominal por la Tercera Circunscripción. Gómez González ha realizado gran parte de su carrera en la PGR, tribunales federales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).  En el Tribunal Fiscal de la Federación fue secretaria de Estudio y Cuenta, y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación fungió como jefa de Unidad de Asuntos Nacionales. En la SCJN fue secretaria de la Segunda Sala y luego Secretaria General de la Presidencia y Oficial Mayor. En la PGR fue titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE). Si el presidente buscaba darle un rostro y estilo nuevos a la PGR es muy probable que lo logre con esta abogada que cuenta con casi 40 años de experiencia profesional.

Foto: lajornadamichoacan.com.mx

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Lunes, 02 de Marzo 2015 - 12:00
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Lo que sí y no entiendo

Puedo entender, porque sufrí la misma pérdida que ellos, el infinito dolor que sienten los padres de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa que en septiembre pasado fueron secuestrados y asesinados por policías municipales de Iguala y Cocula, Guerrero, e integrantes de la banda criminal Guerreros Unidos, supuestamente por órdenes del entonces presidente municipal perredista de Iguala y su esposa, José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda.

Puedo imaginar la desesperación que sienten por no encontrar los cuerpos de sus hijos para así tener la certeza que murieron y no vivir día tras día haciéndose mil y un preguntas que nunca tendrán respuesta.

Lo que no puedo entender es que se dejen manipular como hasta ahora lo han hecho quienes buscan desestabilizar a México. No comprendo como es que siguen exigiendo que aparezcan vivos si es más que evidente que ya están muertos. No entiendo porque siguen marchando de aquí para allá, bloqueando calles y carreteras y afectando los derechos de los demás mexicanos si bien saben que jamás verán de nuevo a sus hijos.

Tampoco me explico porque culpan al gobierno federal por la muerte de sus hijos cuando ni Enrique Peña Nieto ni Jesús Murillo Karam, entre otros, tuvieron que ver con su secuestro y asesinato.

Menos puedo explicarme porque hasta el momento no se hayan manifestado contra Abarca y su esposa, contra el entonces gobernador perredista de Guerrero, Ángel Eladio Aguirre, contra el PRD que postuló a Aguirre y Abarca a los cargos que ocupaban, contra Andrés Manuel López Obrador, quien como candidato perredista a la presidencia de la república en 2012 apoyó a Abarca pese a que se le advirtió que éste podía estar involucrado en un asesinato.

Tampoco comprendo porque los padres de los 43 no le han exigido a José Luis Hernández Rivera, el evasivo director de la normal de Ayotzinapa, que les explique quién le ordenó a sus hijos ir a Iguala.

Entiendo y comparto el dolor de los padres, pero no puedo entender la irracionalidad de sus actos.

Me pregunto: ¿de qué han vivido desde septiembre del año pasado estos individuos? ¿de dónde han obtenido los recursos para alimentarse y viajar de un lugar a otro? Y me lo pregunto porque se nos ha dicho que todos los estudiantes de Ayotzinapa son pobres e hijos de pobres. ¿Cómo sobreviven estos padres que dejaron de trabajar desde hace casi cinco meses? ¿Quién los mantiene y financia?

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Viernes, 27 de Febrero 2015 - 12:00
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