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Futuro 21, partido de perdedores

En las elecciones federales de julio del año pasado el PRD hizo el ridículo.

Para empezar, fue incapaz de postular a uno de sus militantes como candidato a la presidencia de la República. En cambio, sus entonces dirigentes optaron por una alianza con el PAN, su ancestral rival ideológico, que lanzó como su candidato presidencial a Ricardo Anaya, quien desde la presidencia nacional panista se robó la candidatura.

A cambio de su apoyo a Anaya, el PRD logró que el PAN secundara a su candidata a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, la expresidenta nacional perredista Alejandra Barrales que, al igual que Anaya, usó ese cargo para robarse la candidatura.

La antinatural alianza del PAN conservador con el PRD progresista hizo que un número importante de panistas y perredistas renunciaran a su militancia. La coalición de ambos partidos tampoco convenció a quién sabe cuántos ciudadanos que optaron por votar por otros partidos, anular su voto o de plano no acudir a las urnas.

Llegó el 1 de julio y los resultados de la elección evidenciaron que el PRD fue el gran perdedor de la jornada electoral.

Su candidato presidencial, Anaya, quedó en segundo lugar con apenas el 22.3% de los votos, su candidata a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, Barrales, también quedó en segundo lugar, con el 31.0% de los votos y cedió a MORENA un cargo que había sido del PRD durante 21 años, desde que Cuauhtémoc Cárdenas lo ganó en 1997.

En lo que al Congreso de la Unión se refiere, el PRD virtualmente fue borrado del mapa. Hoy, con apenas cinco senadores y 11 diputados, es una presencia irrelevante en ambas cámaras legislativas.

Todo parece indicar que los dirigentes del PRD no aprendieron la lección en 2018 porque insisten en seguir haciendo el ridículo, ahora anunciando que le cambiarán el nombre a su partido y que la nueva organización estará integrada no solo por quienes lo llevaron al despeñadero el año pasado, sino por ex militantes del PRI, PANAL y otros partidos.

El nuevo partido, Futuro 21, tendrá entre sus dirigentes a los dos Chuchos —Ortega y Zambrano— que contribuyeron a sepultar al PRD; al exjefe de gobierno del DF, Miguel Mancera, que al dejar la jefatura de gobierno del DF apenas contaba con el 23% de aprobación del público después de que en 2012 ganara con el 63.6% de los votos; Gabriel Quadri, que en 2012 fue candidato presidencial del partido de Elba Esther Gordillo, el PANAL, y que apenas obtuvo el 2.3% de los votos; el exrector de la UNAM, José Narro, que renunció al PRI en junio pasado al darse cuenta que tenía cero posibilidades de ganar la presidencia de dicho partido; Purificación Carpinteyro, que como candidata del PANAL a la jefatura de gobierno de la CDMX apenas obtuvo el 0.7% de los votos en julio del año pasado.

El sábado pasado, al presentar al nuevo partido, ninguno de ellos dijo algo que no hayan dicho ya, durante la mañana, tarde y noche de cada día, todos los opositores del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien es aprobado por el 70% del público, de acuerdo con las encuestas de los diarios Reforma y El Universal.

Con estos perdedores como sus dirigentes, no avizoro un futuro promisorio para Futuro 21, triste remedo de lo que un día fue el PRD.
 

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com

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Fecha: 
Lunes, 26 de Agosto 2019 - 12:55
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Lunes, 26 de Agosto 2019 - 21:40
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Martes, 27 de Agosto 2019 - 08:55
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Cartas a Tora CXXXVIII

Querida Tora:

El otro día, el portero tuvo una fricción con la inquilina del 55, que fue a reclamarle que un tubo de agua estaba roto y no se lo componían, con lo que su vivienda se inundaba un  día sí y otro también. A consecuencia de ello, el portero se enojó, gritó en medio del patio que los inquilinos no apreciaban su esfuerzo ni sus sacrificios, y decidió darles un informe de lo que había sido su gestión al frente de la vecindad.

Por supuesto, el no lo escribió. Obligó a uno de sus guaruras, que había terminado la secundaria, a que lo hiciera y luego se lo aprendiera de memoria, porque el no “tenía ganas de estropearse la voz leyendo tantas palabras”. Y mandó preparar el patio para la ceremonia.

Colgaron todo lo que te puedas imaginar; listones, banderitas de colores, papel picado (Del Día de Muertos, pero igual adornaban), cortinas viejas y hasta sábanas que le prestaron las del hotel de junto. Mandó poner un disco de la “Marcha Triunfal” (Pero el guarura se equivocó y puso la “Danza Macabra”), y se dirigió al estrado más alto que pudo conseguir.

Los vecinos estuvieron todos, hasta los bebés del 38, que acababan de llegar de la maternidad, arreados y controlados por los guaruras y por las multas que dijeron les iban a poner a los que no fueran. El portero dijo “Señoras y señores”, y cedió la palabra al guarura que tenía la secundaria.

El muchacho se lo había aprendido todo (Eran como 10 páginas), y aunque con frecuencia se le olvidaba y tenía que consultar su “acordeón” (No es instrumento musical, es un medio para resolver exámenes para los que no has estudiado, y que aquí se aplicó a conciencia) logró decirlo todo sin que le silbaran.

Les recordó que, gracias a él, el patio se  barría cada tercer día, que estaba muy pendiente de que les entregaran el gas a tiempo, que los daños a las instalaciones se reparaban enseguida (Esto lo dijo mirando a la señora del 55, que no respondió porque los guaruras la tenían amordazada), que les había hecho una fiesta para recibir el Año Nuevo (En realidad, los vecinos pagaron la fiesta; el sólo les prestó el patio); y había logrado establecer tan buen ambiente en la vecindad que sus guaruras confraternizaban con las muchachas, y hasta había nacido algún  bebé de tan buenas relaciones que tenían.

El aplauso, dirigido por sus contlapaches (Ya te imaginas quiénes son, ¿verdad?) fue largo y estruendoso. Y hubiera durado media hora, de no ser porque el chavo del 7 (El que es abogado y enemigo del portero, ¿te acuerdas?), se levantó y dijo que no había hablado de los lavaderos, que construyó a costo muy elevado y que se deshicieron en cuanto abrieron el agua; ni del programa “Un Día Sin Baño”, que no solo no ha resuelto el problema de los malos olores, sino que sólo ha servido para enriquecer al dueño del “King’s”, que quién sabe quién será; y que tampoco mencionó el agujero que había en el patio, y que ha estado a punto de cobrar tres vidas; ni de los turnos organizados a horas punta para usar las escaleras sin  pasar por el patio, y que sólo sirven para que los vecinos choquen entre sí y se insulten desde temprana hora; ni de la tolerancia que tiene con los cuartos de azotea, donde permite que vivan tres o cuatro muchachos (Masculinos y femeninos) en espacios para una persona; ni de los abusos de todo tipo que comete la Flor (y su prima) cada vez que le da la gana.

Ahora sí se enchiló el portero, y tomó el micrófono y dijo a los vecinos que a la Flor no la tocaran porque se deshojaba, y que si el le concedía algunas libertades era porque le daba la gana, y que nadie tenía derecho a meterse en sus asuntos personales. El chavo del 7 le iba a contestar, pero su mamá le señaló al guarura feo, que le estaba apuntando con una cerbatana, y le dijo “Calladito te ves más bonito”. Y el chavo no tuvo más remedio que sentarse.

Inmediatamente después, el portero hizo una señal, y los guaruras empezaron a  dispersar a los vecinos, diciéndoles que se metieran en sus viviendas y no salieran hasta el día siguiente, a menos que tuvieran una emergencia (Hubo cuatro, debidas a excesos de alcohol). Y el portero se encerró con la Flor (y su prima) a celebrar “el ejercicio democrático que acababa de celebrar”.

Yo no sé qué pensar de todo ésto. ¿A ti qué te parece?

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 05 de Julio 2019 - 13:20
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Viernes, 05 de Julio 2019 - 15:35
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Sábado, 06 de Julio 2019 - 04:35
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Guerreros de Dios

Los ataques terroristas son acciones abominables. Sin embargo, la condena no sirve para entender las causas profundas que originan este fenómeno. Entender su leitmotiv es crucial para desarticularlo, si esto es posible. Luigi Bonanate, en un espléndido ensayo publicado en Nexos en marzo de 2006, descifra el ADN del terrorismo. Su tesis es que se trata de “un sujeto político a pleno título, dotado de una teoría, de una estrategia y también de una fuerza persuasiva que son todo menos casuales…”, es decir, no son actos de locura. Tiene una cosmogonía, su propia escala de valores: hay una concepción del bien y del mal, que no coinciden con la cosmovisión del mundo occidental. Su extremismo es explicado por la impotencia: cree y siente que por su condición marginal (social, política y económica) no hay otro camino.

La experiencia del terrorista es de sumisión por los extranjeros y por sus propios déspotas, y su esperanza de mejoría es de cero, al menos en este mundo. Es así que se combinan desesperanza, valores y creencias para formar una mezcla explosiva. Es de este modo como construye una “teoría política” propia, reforzada por la concepción religiosa del premio en el más allá. Propone Bonanate observar al terrorista como “un sujeto político que no debe ser subestimado, sino que -como cualquier otro actor político- es portador de un conjunto de valores (que sean no-valores desde otros puntos de vista no cambia nada) que pretende actuar políticamente en la historia (...) los valores adoptados se imponen (porque en ellos se cree) a cualquier costo, sin escatimar la violencia (…).El problema que surge es: ¿se puede justificar una violencia y condenar otra?”. Violencia occidental, vs., violencia terrorista.

¿Cómo conciliar dos formas de entender y ver el mundo, en el que lo bueno para unos no es necesariamente lo bueno para los otros? La respuesta de Bonanate es apostar por el pluralismo, “con la sola condición de que no se tolere su tentativo de imponerse como superiores una sobre la otra”. Así, la violencia de la guerra se justifica en defensa propia. “El punto, añade, puede aclararse con simplicidad: o la política controla la violencia, o la violencia determina la política”. La democracia, de acuerdo con el espíritu de la Ilustración “no es en sí misma un valor sino un conjunto de medios, el instrumento idóneo para consentir a cualquiera perseguir los fines en los que cree con una condición: hacerlo en modo no violento…”. La democracia sustituye “el golpe del fusil por la boleta electoral renunciando conscientemente al «bien» a favor de lo «conveniente» (para la mayoría)”. He aquí el desafío del terrorismo.

Fecha: 
Jueves, 19 de Noviembre 2015 - 17:00
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El pecado original del INE

A pocos dejó satisfecha la decisión del Instituto Nacional Electoral (INE) de mantener el registro del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) a pesar de las violaciones graves y sistemáticas de la ley, que sugieren que ameritaba la máxima sanción. Leí lo que escribieron los consejeros del Instituto argumentando que sólo el voto ciudadano debe determinar la permanencia o no del registro de un partido. Añadieron que violaría derechos políticos fundamentales de ciudadanos una decisión administrativa de esa magnitud, y sólo sería válida en caso de que el Verde hubiese atentado contra los cimientos de la democracia, como los partidos nazis o fascistas. También dijeron que no se trata de un caso de impunidad, pues los ilícitos del partido se sancionaron reiteradamente, y en tiempo real, con fuertes multas. La decisión de los consejeros es opinable. A mi juicio su argumentación no es sólida.

Antes de emitir mi opinión, destaco la virtud cívica del Consejero Presidente de aceptar el reto de discutir en público la decisión del INE. Ahora bien, desde mi punto de vista, la resolución del Instituto debilita la credibilidad pública en el árbitro electoral y ahonda la desconfianza en las instituciones y en el sistema democrático como instrumento de convivencia en una sociedad plural y de mecanismo para transmitir pacíficamente el poder y, a mediano plazo, como medio para igualar las oportunidades de los ciudadanos y lograr una sociedad justa. Dicen los consejeros que el mercado electoral debe determinar la vida o la muerte de un partido, como si se tratara de una mercancía y no de una institución de interés público. Y que sólo amerita retirar el registro a un partido si atenta contra las bases democráticas; se aludió al fascismo.

En otros países el desafío a la democracia puede ser el fascismo, y excluyen a tales partidos a pesar de violar derechos políticos de sus partidarios. En México la impunidad, el crimen sin castigo, es lo que socava a la democracia. El INE argumenta que no hubo impunidad pues se multó al PVEM, sanción que retira o mitiga el tribunal electoral. Pero la ley habla de violaciones graves y sistemáticas como causal de retiro del registro, que las hubo; sin embargo no las sancionó: a esto se llama impunidad. Así, la interpretación que hace el Instituto de la ley mina a la democracia pero hiere, tal vez mortalmente, su credibilidad, crucial para la paz. Es lamentable. Entreveo que el pecado original de tamaño desaguisado se origina en su diseño institucional, que a la vez es organizador y árbitro electoral. ¿No debería acotarse su papel a organizar elecciones limpias y equitativas, y dejar el arbitraje al tribunal?

Fecha: 
Jueves, 20 de Agosto 2015 - 19:00
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La izquierda y los derechos humanos

Cuando se mira en retrospectiva y se reflexiona sobre el papel que la izquierda mexicana (partidista exclusivamente) ha tenido en la última década sobre el tema de los Derechos humanos, da la impresión que ha llegado tarde a la cita por la reivindicación de estos derechos.

En las últimas grandes reformas como la del Nuevo Sistema de Justicia Penal acusatorio adversarial (2008) o la reforma en materia de Amparo y Derechos Humanos (2011), la izquierda jugó un rol casi anecdótico; si bien es cierto estas iniciativas fueron votadas favorablemente por la bancada de los partidos del frente izquierdista, éstas no fueron resultado de una agenda política que impulsara decididamente en todo momento los derechos fundamentales.

Mismo caso, cuando en 2012 se debatía en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados la iniciativa de reforma de los artículos 24 y 40 constitucional sobre el derecho a la libertad de convicciones éticas y de conciencia, donde la gran mayoría de los legisladores de izquierda votaron en contra, es decir, no estaban de acuerdo con  la maximización de las libertades que se proponía adherir en ese precepto constitucional (dicha reforma protege a quienes no desean profesar una religión).

Recientemente, este mismo año Andrés Manuel López Obrador líder del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), al referirse a los derechos de libertad reproductiva de la mujer y al matrimonio entre personas del mismo sexo sentenció: “lo fundamental es la honestidad, eso (los temas de aborto y uniones gay) con todo respeto y autenticidad, lo considero como algo no tan importante, lo importante en México es que se acabe con la corrupción, nada ha dañado más a México que la deshonestidad”; asimismo, ante el pleno de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), López Obrador, señaló que, de llegar a la Presidencia de la República, las leyes sobre el aborto y el matrimonio entre homosexuales las someterá a consulta popular.

A este respecto, es fundamental recordar que la existencia de un verdadero régimen democrático está determinada por sus características tanto formales como sustanciales, por lo que, cuando se está hablando sobre derechos humanos, éstos constituyen un límite infranqueable a la regla de mayorías, esto es, a la esfera de lo susceptible de ser decidido por parte de las mayorías en instancias democráticas; los derechos son parte del terreno de lo indecidible, son límites al poder, representan un coto vedado.

En este contexto, se está presenta un fenómeno muy particular en la democracia mexicana contemporánea: la difuminación de las líneas ideológicas de los partidos políticos. Cada vez son más recurrentes que partidos de izquierda retomen discursos conservadores que históricamente eran asignados a la derecha.

Ante este escenario, es necesario recordar que el papel de la izquierda en un régimen democrático no es solo una cuestión retórica, bien lo decía Giovanni Sartori luego de la caída del Muro de Berlín, cuando le preguntaron ¿Qué es la izquierda? La izquierda -respondió Sartori-, “es la ética y el rechazo de la injusticia, la izquierda son los valores de todos, frente al egoísmo que caracteriza a la derecha”. En este mismo tenor Norberto Bobbio afirmaba que “el criterio de diferenciación primario por el que podemos separar la izquierda y la derecha en política, es la actitud diferente que asumen los hombres delante del ideal de igualdad, según esta idea, la Izquierda se identifica con posturas más igualitarias basadas en la reducción de las desigualdades sociales”[1].

En suma, la izquierda mexicana tiene asumir un replanteamiento de sus discursos, cosmovisión y método para que sea posible orientar de manera más efectiva sus acciones a reformas jurídicas y políticas que tengan como sustento y objetivo la ética y los derechos humanos.

[1] “Derecha e Izquierda: razones y significados de una distinción política” Norberto Bobbio, Taurus, Madrid, 2014.

Foto: www.boligan.com

Fecha: 
Jueves, 09 de Julio 2015 - 17:00
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Desilusión, aburrimiento

Las campañas electorales que concluirán el miércoles entrante han sido aburridas, poco imaginativas, llenas de promesas vacuas, abundantes en anuncios de radio y televisión vulgares, y con una buena dosis de conversaciones telefónicas ilegalmente interceptadas y difundidas que no han ofendido a la sociedad pese a las cochinadas que escuchamos decir, planear y hacer a los candidatos que parecen no saber que la privacidad en las pláticas telefónicas es cosa del pasado.

Durante semanas hemos sido bombardeados por cientos de miles de spots de radio y televisión que en nada han contribuido al debate político que debería existir durante una campaña electoral.

El resultado de tanta mediocridad es una desilusión colectiva que se expresará el domingo 7 de junio mediante una alta tasa de abstención. Como se ve la situación, un porcentaje minoritario de los votantes –el 40% si es que las cosas van bien- llegará a las urnas para votar o anular su voto.

El fracaso de los partidos políticos, de sus candidatos y de las autoridades electorales quedará demostrado ese día. Alta abstención y, probablemente, un también alto porcentaje de votos anulados por personas que ya se cansaron de votar por los que parecen ser los candidatos menos tontos, o menos corruptos, o menos impreparados, o menos rateros, o menos mentirosos, o menos demagogos ante la ausencia de candidatos que pudieran calificarse como mexicanos íntegros que estén por encima del resto de nosotros e inspiren verdadera confianza.

Es probable que en algunos distritos electorales federal o locales, en algunos municipio o delegaciones defeñas o en algún estado de la República haya candidatos cuyos valores estén por encima de la norma, hombres y mujeres que en caso de ganar un cargo de elección representen un cambio para bien. Es probable…

A partir de hoy solo tendremos que aguantar la propaganda barata, las mentiras y la demagogia de la mayoría de los candidatos durante una solo semana más. Al terminar el miércoles entrante terminará todo y el siguiente domingo los votantes decidiremos.

Por lo pronto, ya decidí no votar por los candidatos que no se hayan molestado en hacer públicas sus declaraciones patrimoniales, fiscales y de intereses en candidatotranparente.mx y tampoco por los que no hayan subido sus currículos en la sección correspondiente de www.ine.mx.

Solo siete días más. Ánimo y paciencia…

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Fecha: 
Miércoles, 27 de Mayo 2015 - 12:00
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La batalla por las gubernaturas

En el transcurso del actual proceso electoral, la disputa por las nueve gubernaturas en juego en el país ha llamado más la atención que la de los comicios para elegir diputados federales, los cuales inicialmente tenían un mayor interés.

Si bien está de por medio el hecho de que el Partido Revolucionario Institucional y sus aliados, el Verde y Nueva Alianza, puedan alcanzar juntos el número de escaños suficientes para obtener mayoría legislativa, lo cierto es que las contiendas estatales se están robando el protagonismo.

Así, de las nueve gubernaturas en competencia, sólo dos parecen estar definidas: Baja California Sur para Acción Nacional y Campeche para el Revolucionario Institucional, lo que significaría que, en ambos casos, tanto el PAN como el PRI retendrían esas posiciones.

En el estado de Guerrero, la batalla es encabezada por el Partido de la Revolución Democrática con una mínima ventaja sobre el PRI, mientras que en Michoacán el asunto es todavía más interesante porque el PAN, el PRD y el tricolor tienen similares posibilidades de triunfo.

Aunque en un principio se pudo pensar, con justificadas razones, que la contienda michoacana se definiría entre Luisa María “Cocoa” Calderón y Silvano Aureoles Conejo, el priista Chon Orihuela está en posición de dar pelea.

Caso similar, pero todavía más sorpresivo, el de Nuevo León, donde la amplia ventaja de la que gozaba la abanderada tricolor Ivonne Álvarez se ha reducido al grado de ser alcanzada por el pintoresco candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco”.

En San Luis Potosí, Querétaro, Sonora y Colima, la pelea entre los candidatos del Revolucionario Institucional y Acción Nacional presenta un panorama con diferencias porcentuales en un rango del cinco por ciento en promedio.

En esas cuatro últimas entidades federativas, el panorama es materialmente de empate técnico, considerando los márgenes de error de las mediciones que, como sabemos, son mayores a los que las empresas encuestadoras usualmente reconocen.

Desde esta perspectiva, el PRD podría conservar la gubernatura de Guerrero, el PAN la de Baja California Sur y perder la de Sonora, pero con posibilidades de obtener, al menos, una más para compensar esa baja.

Sin embargo, el PRI sólo tiene hasta el momento certeza de mantener Campeche, de los seis estados que actualmente gobierna e incluso podría perder en otras dos o tres entidades.

Visto así, en resumen y promediando, el perredismo está en su margen, el PAN en su peor escenario en situación de mantenerse y en el mejor, aumentar una gubernatura para su causa.

Pero es el PRI el partido que corre el mayor riesgo porque, de acuerdo a las expectativas actuales, se antoja muy difícil que pueda conservar las seis gubernaturas.

En la balanza, tanto Acción Nacional como el partido del sol azteca transitan en márgenes de equilibrio entre lo que tienen y lo que podrían perder e incluso ganar, lo que daría por resultado que esta elección, en el caso de los gobiernos estatales, no les sea negativa.

No obstante, para el Revolucionario Institucional implica al menos la pérdida de una posición, pero con posibilidades de que el escenario pudiera tornarse catastrófico.

Al final de cuentas todas las predicciones, con escasas diferencias porcentuales, presentan un panorama muy reñido, lo que hace suponer que en siete de las nueve elecciones estatales la votación será muy cerrada.

Se espera que los resultados electorales sean auténticos finales de película que rondarán en un dígito de diferencia entre el primero y el segundo lugares, considerando que no se espera que las tendencias vayan a variar gran cosa en las pocos días que restan de campaña, lo cual es un reflejo de la situación que priva en lo general en la elección federal, porque en las últimas semanas se percibe una leve disminución en la intención de voto favorable al Revolucionario Institucional, pero sin que eso signifique que los otros partidos estén aumentando considerablemente las preferencias hacia ellos; parece como si se tratara de un reacomodo en la disputa de los porcentajes.

En cualquier caso, la diferencia entre el PRI y el PAN sigue rondando los cinco puntos y casi quince respecto del PRD, lo que si bien confirma una supremacía del priismo, esta no necesariamente podría alcanzar para obtener la mayoría en el congreso.

A pesar de los esfuerzos publicitarios, sobre todo los del tricolor y el partido albiazul, con sus respectivos aciertos y errores, todo parece indicar que la propaganda política no está influyendo como debiera en el ambiente electoral; al parecer, los ciudadanos están tomando en cuenta otros factores para emitir su voto, no los argumentos que se desprenden de una publicidad que fundamentalmente se orienta a la descalificación del contrario.

Fecha: 
Martes, 26 de Mayo 2015 - 16:00
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Columnas:

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Elecciones

La esencia de la libertad es la elección, es la decisión que nos lleva a la acción; mientras mejor informados estemos será mejor nuestra decisión, porque libertad es la opción inteligente del mayor bien.

En nuestro país en construcción estamos aprendiendo a ser libres al aprender a elegir a nuestros representantes y es mi deseo colaborar a nuestra superación en este tan difícil camino.

Un amigo de mi papá le pidió apoyo como su representante en las lejanas elecciones donde por primera vez habría diputados de partido; así que, como buen niño de primaria, tuve la fortuna de convivir con él esta experiencia en un distrito localizado en Azcapotzalco cerca de la refinería.

Tres casillas en una colonia marginada, de calles apenas marcadas, llaves de agua en las esquinas, tubos de drenaje apilados en espera de instalación  y filas de hasta veinte personas dispuestas a votar dejaron profunda huella en mi espíritu. Llevamos la papelería, atestiguó mi papá una instalación de casilla y dimos varias vueltas a todas, llevando los refrescos y las tortas, hasta que mi papá se quedó al recuento de los votos de una casilla, recogió los papeles de las demás y los llevamos a una casa de concentración.

Platiqué con muchos votantes que en su mayoría “votaban por México”. El diálogo más interesante fue con una señora mayor envuelta en su rebozo de bolita que inocente preguntó lo que debía hacer, por lo que el jefe de casilla tuvo que convocar a los representantes de los partidos para explicarle con gran paciencia el proceso hasta que el representante del PRI, hombre a quien ya le había hecho justicia la Revolución, con su sombrero  “Panamá” (la marca de moda), porte de campesino exitoso, con reloj, esclava y cadena de oro; con  mucha simpatía y  paciencia le explicó un par de veces que tenía que decidir por quien votar y así  terminar, con la aprobación de todos, indicándole que cruzara los colores que le gustaran.

El país vivía momentos de efervescencia y esperanza, la voz de los ciudadanos sería escuchada en la cámara de diputados, el monopolio del PRI se rompería en función de la proporción en que se votara por otros partidos. Teníamos cuatro partidos y hasta en la primaria estudiamos el reparto proporcional que hoy algunos alumnos de preparatoria no saben calcular. Nuestros resultados indicaban que al PAN le corresponderían 18 diputados y al PPS 3, quedando el PARM sin ninguno.

La decisión gubernamental fue otorgar 20 diputaciones al PAN, 10 al PPS Y 5 a PARM con la explicación de que si no era matemáticamente correcto si era una aplicación apegada al espíritu de la ley. Los candidatos que sin haber obtenido mayoría tuvieran el mayor número de votos en sus distritos serían los seleccionados en orden descendente para ocupar las curules. El gobierno aplicaba la frase del Rey Sol “EL ESTADO SOY YO”.

Esa fue la fisura que abrió el “monolítico muro de las lamentaciones” del aparato gubernamental donde se estrellaban las esperanzas libertarias del pueblo: promulgar una ley y violarla de inmediato. No que haya sido la primera -- costumbre ya era-- pero no con una ley tan popular y que despertó tanta expectativa para a fin de cuentas hacer su voluntad sin respetar la expresión de las urnas; en lugar de decepcionar mostró un camino, recrudeció resentimientos y alentó reformas que legislatura tras legislatura fueron minando la autoridad del estado en los tres poderes y en los tres niveles para llegar al nivel de desgobierno que hoy tenemos en tantos lugares del país.

Dinero y poder son las motivaciones de nuestra clase política (servir a la nación es algo desconocido), el filón que aparece en el poder legislativo será explotado hasta la exasperación, crece el número de curules y escaños con el engendro legislativo de los plurinominales por quienes nadie vota y que son dóciles a las directivas partidistas, se hartan de enriquecerse sin cumplir al menos con sus periodos completos. Se han adueñado del poder manipulando la ilusión de libertad que dan las elecciones que sirven para dosificar el tamaño de la rebanada de pastel que le toca a cada partido, las asignaciones personales son cuestión interna.

No todo en México es podredumbre, en nuestro jardín brotan muchas hierbas malas que renacen con cada lluvia y debemos arrancarlas cuanto más pequeñas mejor, ya que al arraigarse se fortalecen y se dificulta su destrucción dejando semillas que las perpetúan para hacer verdad el dicho de “hierba mala nunca muere”.

Las pasadas elecciones hice mi propio sondeo de opinión que me convenció del inminente triunfo de Peña Nieto. Mi consulta fue con alumnos, trabajadores, parientes y conocidos; me sorprendió el hecho de que varios jóvenes primo votantes, autosuficientes y con mayor soberbia de la que en mi tiempo teníamos por “la momiza”,  con educación superior y de familias profesionistas,  se inclinaran por López Obrador convencidos de la validez de sus propuestas ignorantes de sus antecedentes, algunos de ellos llevaron a cabo su propósito aunque los más escucharon a sus padres y viejos que les convencieron de no hacerlo.

Hoy esta generación primeriza está a merced de esa “ola de tsunami” que la ahoga y confunde, expuesta a leyes puntillosas y complicadas donde muchas personas no logran descifrar los escritos que las contienen y los medios no se atreven en muchos casos a hablar, por temor a cometer un delito impidiéndoles a los jóvenes una decisión informada. Este es el momento en que los que hemos recorrido más camino en la vida y les llevamos aunque sea una elección de ventaja podemos acompañarlos en el camino a la democracia, siendo la mejor forma presionar conceptualmente con rumbo a la transparencia obligatoria, a simplificar la sobrerregulación, a exigir el cumplimiento de los compromisos empezando por reducir a 100 los plurinominales.

Dice San Pablo (II Cor 3,6) “lo escrito da muerte, mientras que el espíritu da vida” Es indispensable purificarnos para impedir que ese espíritu que llevó a violar aquella ley de diputados de partido   siga imperando y sea uno nuevo el que nos lleve con limpieza a la construcción de un México mejor donde se vivan los valores y se respete la libertad.

Fecha: 
Jueves, 28 de Mayo 2015 - 16:00
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La boca habla, de lo que hay en el corazón

Lo privado afecta lo público, siempre. Por más esfuerzos que cierto grupo de gente realiza al afirmar que lo que practican, hacen o viven en privado no afecta el actuar en lo público, fallan. Siempre han estado equivocadas en su paradigma. No es posible evitar el que se afecte el hacer público, cuando lo privado se contrapone a lo que se promueve o se es en público. La inconsistencia tarde o temprano se manifestará. Casi siempre como un exabrupto o como un yerro. Y en estos tiempos de las redes sociales y  la “viralización” de videos y fotos en las redes sociales, todos hemos de estar precavidos o prevenidos. Cualquier cosa que hagamos o digamos puede ser usada en nuestra contra.

No terminamos de enterarnos del yerro, dislate o exabrupto de alguien, cuando ya nos estamos enterando del siguiente. Sobre todos de hombres y mujeres que ejercen la función pública. De artistas. Están en la mira de paparazis cibernéticos. De personas que por medio de la tecnología, les siguen a donde quiera que van. Graban las conversaciones que tienen a través de aparatos celulares y computadoras o sistemas especiales. Antaño, antes de la tecnología celular se decía que había; “pájaros en el alambre”. Por los de teléfono por supuesto. Los pájaros eran los que espiaban o escuchaban. Hoy serán virus en la microonda o algo parecido.

La víctima más reciente ha sido el señor Lorenzo Córdova. El Consejero presidente del INE recién formado. El encargado de velar que los procesos electorales y todo lo relacionado con la democracia mexicana marchen bien. Es decir, que la democracia se practique sin que exista algún tipo de discriminación. Que haya equidad. Piso parejo para partidos, ciudadanos, hombres y mujeres. Su función es otorgar una imagen pública que invite a la confianza. Que haya respeto, tolerancia e integridad. Sobre todo ésta última.

Un proceso donde no exista la integridad, no puede ser ni tolerante, ni respetuoso. Menos equitativo y confiable. Pues resulta, como ya sabe usted por los servicios informativos, que al señor Córdova, le sorprendieron haciendo comentarios racistas y discriminatorios. Ofensivos contra la etnia Chichimeca. Y estos comentarios han sido de lo más desagradables. No fueron pocos. Los hizo enfatizando su profundo sentimiento de repulsión ante ciudadanos mexicanos con los que se reunió y que no visten trajes Armani, Keneth Cole, sino que visten con calzones y camisa de manta, que usan paliacate rojo y huarache. No pañuelos de seda y zapato Florsheim.

Al señor Lorenzo Córdova, los virus de la microonda lo grabaron comentando con otro como él, sobre su encuentro con la etnia. Era una conversación privada la que sostenía. La grabación de la misma sería ilegal, no se debe de hacer. Pero tampoco se han de hacer comentarios tan faltos de respeto, tolerancia y desagrado en el teléfono celular. Pero al señor Consejero presidente del INE le ganó lo íntimo. Lo que piensa. Lo privado le ha afectado su vida pública de una manera muy sucia. Ha ensuciado la labor limpísima que debe tener como garante de la democracia.

Sabemos ahora que el señor Lorenzo Córdova, en su interior, en lo íntimo, abriga sentimientos retrógrados, racistas, de desprecio contra personas que no son como él. Superiores a los Chichimecas que apenas hablan el español, pero que lo hablan mejor de lo que él hablaría el lenguaje Chichimeca, si lo intentara. El señor Consejero presidente del INE, ha demostrado en lo público, que su criterio privado le incapacita para dirigir una institución que debe caracterizarse primordialmente por todo lo que él no puede hacer. Entonces finge, actúa, no es consistente. Y cuando hay una inconsistencia así, cuando se pone en evidencia que lo que se hace en privado no corresponde a lo que se presenta en público, sabemos que existe inconsistencia. En las personas ésta demuestra una falta de integridad. El señor Consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, no es persona íntegra. Se ha evidenciado él mismo como una persona no digna de confianza. Nadie le obligó a decir lo que dijo. A ser racista.

Ahora se disculpa. Dice que es un intento de desprestigio. No dice quién quiere hacer eso. Lo supone entonces. Alega que la grabación es ilegal. Como si eso fuera suficiente para que no contara el dislate que cometió, el comentario que vertió y el pensamiento y sentimiento racista que tiene y que rige su vida. Entendemos ahora que todo lo que diga en sus discursos sobre la democracia, la igualdad, la equidad, las oportunidades para todos, no es más que demagogia. Que no hay sinceridad en su discurso y por ello, si tuviera vergüenza, habría de presentar su renuncia. Pero no lo hará. Porque quien no tiene integridad, tampoco tiene vergüenza.

Sé que el señor Lorenzo Córdova seguirá ofendiendo a toda persona que no sea como él. Tal vez a mí o a usted que lee. Lo hará en privado, claro, se cuidará. Pero lo hará siempre. Porque como piensa una persona en su interior, así es. Y también sé que siempre, de lo que abunda en su corazón, hablará su boca. Ahí, El Meollo del Asunto.

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Jueves, 21 de Mayo 2015 - 17:00
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¿Por qué la ciudadanía no cree en los partidos políticos, la política ni en sus políticos?

Las democracias contemporáneas se encuentran articuladas bajo tres componentes sustanciales: la ciudadanía, los derechos humanos y los partidos políticos. Hoy en día la idea de democracia es difícil concebirla sin alguno de estos elementos.

En particular, los partidos políticos desempeñan dos papeles centrales en una democracia: por una parte, una función social como responsables de la estimulación de la opinión pública y la socialización de la política, y por otro lado, una función institucional como parte instrumental de la conformación de los órganos del estado y el poder público[1].

Sin embargo, hoy en día está extendida la sensación de descredito y de un déficit de confianza por parte de los ciudadanos con respecto a la política, los políticos y los partidos políticos.

Si bien es cierto, existen problemas sistémicos -estructurales, como la corrupción, la opacidad, el déficit en el funcionamiento de las instituciones democráticas, etc.- que hacen que crezcan los índices de desconfianza en los políticos, los partidos políticos y los políticos por parte de la ciudadanía, existen otras razones de carácter filosófico- político que explican este fenómeno de desesperanza con todo lo relacionado con la política. 

El debate público de nuestras sociedades no está funcionado óptimamente hoy en día. Existe un cierto vacío en la vida pública, mismo que explica el por qué en las sociedades democráticas occidentales existe una frustración generalizada. La razón fundamental de esa frustración tiene que ver con el poco o nulo caso que los políticos, los partidos políticos y la política hacen de las grandes e importantes preguntas relacionadas con el significado y el propósito de nuestras vidas colectivas, así como del contenido mismo de nuestros derechos. No se abordan discusiones sobre la importancia de construir valores asociados a la virtud cívica de la ciudadanía o el bien común.

En esta línea, cabe preguntarse: ¿Por qué los políticos no quieren debatir sobre estas cuestiones fundamentales?. Desde mi punto de vista, hay dos posibles respuestas. Por un lado, desde la década de los años 80s, los políticos han profesado una especie de  “fe en el mercado”, o “triunfalismo de mercado”[2],  esto es, los valores asociados a las economías de libre mercado que estimulan el individualismo son suficientes para generar justicia social.

Se piensa que el trabajo como premisa fundamental para obtener ganancias nos hace irremediablemente libres, independientes, estables económicamente y que, como consecuencia de todo ello, se articularán sociedades más justas y democráticas. No existía debate alguno sobre las cuestiones fundamentales asociadas a la justicia, la ética y los derechos humanos.

Ahora bien, una segunda razón del por qué es casi inexistente la discusión a fondo sobre estas cuestiones, tanto en la política como en los medios de comunicación, es que a menudo los políticos evitan el debate por considerar que estas interrogantes sobre la buena vida o la moralidad son políticamente arriesgadas.

Desde luego, en las sociedades caracterizadas por el pluralismo existen marcados desacuerdos acerca de las cuestiones morales, acerca de cuál es la mejor manera de vivir, y el contenido propio de nuestros derechos. Sin embargo, temas fundamentales como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parejas del mismo sexo, la muerte asistida (eutanasia), la distribución de los ingresos y la riqueza, cuestiones de bioética, etc., son temas que deben necesariamente ser debatidos en la arena pública.

Ante este escenario, los partidos políticos, la política y los políticos han tenido la tendencia a simplificar los problemas posicionándose en la “neutralidad” o, peor aún,  articulando discursos que justifican su no intervención esgrimiendo razones que intentan pasar estos asuntos como “no importantes”.

En suma, en democracia no sólo es importante el debatir públicamente sino decidir cuáles son aquellos temas que se deben debatir. Resulta imperativo que los políticos empiecen a cambiar las posiciones neutrales y pongan en el escenario del debate público las cuestiones más importantes sobre el contenido de nuestros derechos, la ética pública y del cómo construir de mejor manera una sociedad que sea capaz de discutir estos temas sin ruborizarse, aún  y cuando existan profundos desacuerdos razonables sobre estos.

De conseguirse lo anterior, la ciudadanía, los políticos, la política y los partidos políticos darían un ejemplo claro de que cómo en las sociedades democráticas es posible confrontar y debatir aquellas cuestiones fundamentales sobre nuestra vida con discursos morales razonados.

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[1] Cárdenas Gracia, Jaime F., Crisis de legitimidad y democracia interna de los partidos políticos, Fondo de Cultura Económica, México, 1992.

[2] Sandel, Michael, Justicia: ¿hacemos lo que debemos?, Debate, Madrid, 2011.

Fecha: 
Jueves, 14 de Mayo 2015 - 18:00
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