Se encuentra usted aquí

delincuencia organizada

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Conspiración contra el presidente Peña

La denuncia del presidente Enrique Peña Nieto de que al parecer los intereses que afectaron sus reformas intentan desestabilizar a su gobierno es muy grave. ¿Qué pretende con esta delación ni más ni menos que del jefe de Estado y de gobierno mexicano? Tan seria acusación no viene de un ciudadano común, de un analista o de cualquier predicador que libremente puede gritar ante hechos que salen de su comprensión: ¡allí viene el lobo!, y no pasa a mayores cosas. La investidura del presidente le faculta para usar los instrumentos legales y juzgar a los conspiradores. ¿Por qué en lugar de actuar conforme a sus atribuciones recurre a denunciar una conspiración? Ante el evidente pasmo del gobierno para enfrentar la crisis política cabe preguntar: ¿se trata de una figura retórica para aplacar las críticas o de una fuga de la razón que se niega a ver la complejidad de los problemas nacionales?

Si a la clara demanda ciudadana de erradicar la impunidad y la corrupción para forjar un país de leyes, así como establecer un piso mínimo de oportunidades para todos, se le llama conspiración, estamos cerca de una grave ruptura constitucional. Cuando los problemas se explican mediante teorías conspirativas la política se reduce a la lucha de buenos contra malos, y no deja espacio para la libertad, para las opiniones diferentes, pues la lógica maniquea mata a la pluralidad y reduce la convivencia a un estás conmigo o estás contra mí. Y no justifico la violencia de grupos radicales; lo que propongo es combatir la impunidad, cualquiera que sea su origen, pues si el gobierno no ve que el problema es la ausencia de ley o impunidad (que es la guerra de todos contra todos), no entenderá que esa es la causa que origina la violencia.

En vez de teorías conspirativas, los mexicanos queremos escuchar propuestas precisas de las clase política de cómo no volverán a ocurrir sucesos como los de Iguala y Tlatlaya; qué procedimientos legales y políticos se establecerán para investigar y sancionar casos de conflictos de interés, de corrupción de políticos y el contubernio con empresarios; cuándo se terminará con esta guerra absurda a las drogas ilícitas, que agudizó las deficiencias de instituciones políticas ya frágiles y nos sumó en una espiral de violencia; cómo se combatirá la delincuencia, que no sea ocultando la información; cómo se reformará el aparato de Estado para que en lugar de servir a una pequeña elite económica vele por el bien común; qué medidas económicas y culturales se tomarán para combatir la desigualdad; y qué reformas se realizarán para que los políticos nos representen y nos rindan cuentas.

Foto: www.cnnexpansion.com

Fecha: 
Jueves, 20 de Noviembre 2014 - 17:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Estados sitiados

Como lo escribí ayer aquí, la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Procuraduría General de la República (PGR) hizo pública, el 27 de marzo del año pasado, la identidad de los “grupos, células y/o pandillas, vinculadas a las ocho organizaciones del narcotráfico en México”. Esta información fue publicada después en la revista Contralínea y gracias a ella puede verse en que estados del país dónde operan estas bandas criminales.

Los tres grupos delincuenciales vinculados a Los Zetas operaban en Nuevo León, Quintana Roo, Tamaulipas, San Luis Potosí y, Zacatecas.

Los 12 grupos vinculados con el Cártel del Pacífico o de Sinaloa actuaban en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Jalisco, Michoacán, Sinaloa y Veracruz.

Los Arellano Félix contaban con 14 bandas operando en Baja California y Baja California Sur.

Aliados a La Familia había cinco grupos que cometen sus delitos en Guerrero, Jalisco, México, Michoacán y Morelos.

Con Los Caballeros Templarios colaboraban dos grupos que operaban en México y Morelos.

Las bandas vinculadas al Nuevo Cártel de Juárez operaban en Chihuahua.

Los 23 grupos delincuenciales que estuvieron vinculados con el Cártel de la Barbie operaban en Chiapas, Distrito Federal, Guerrero, México, Morelos y Quintana Roo.

Finalmente, las 19 bandas identificadas como “escondidas de Los Beltrán Leyva” operaban en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Distrito Federal Guerrero, Jalisco, México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Sonora.

En marzo de 2013, estas 80 bandas criminales estaban presentes en 23 entidades del país: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Distrito Federal, Durango, Guerrero, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y  Zacatecas.

En aquellos estados en donde están presentes bandas aliadas a cárteles antagónicos la violencia es mayor en vista de que se trata de territorios en donde la lucha por el control de los mismos es a morir. Este es lo que ocurre en casi todos los estados anotados en el párrafo anterior.

Hay estados en donde la violencia es mayor que en otros debido a la presencia de un gran número de grupos delictivos que compiten entre así, a veces aunque estén vinculadas al mismo cártel. Explicarse lo que ocurre en Guerrero es fácil si se toma en cuenta que ahí operan 21 bandas: dos vinculadas al Cártel del Pacífico o de Sinaloa; una aliada a La Familia (Guerreros Unidos o La Nueva Empresa); 12 afines a lo que queda del Cártel de la Barbie; y seis aliados a los Beltrán Leyva (entre ellos Los Rojos).

El reporte de la PGR de marzo de 2013 anotaba que eran 80 las bandas delincuenciales vinculadas a los ocho cárteles del narco. Versiones más recientes afirman que en realidad son 89 o 90 bandas. Lo pero es que aquí no se incluyen a quién sabe cuántas pandillas que operan independientemente, sin vinculación alguna con los cárteles.

Hay 23 estados sitiados por el hampa, algunos enfrentan una peor situación que otros. Sus habitantes viven diferentes grados de inseguridad. Y, como están las cosas, incluida la mala situación económica, nada permite pronosticar una rápida solución al problema.

Foto: viajerosdementes.blogspot.mx

Secciones:

Fecha: 
Miércoles, 19 de Noviembre 2014 - 12:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Plaga delincuencial

La Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Procuraduría General de la República (PGR) hizo pública, el 27 de marzo del año pasado, la identidad de los “grupos, células y/o pandillas, vinculadas a las ocho organizaciones del narcotráfico en México”. Poco más de dos meses después la información fue publicada en la revista Contralínea. Al analizarla es fácil darse cuenta de la magnitud del problema que representa la delincuencia organizada en gran parte de nuestro país.

Hasta marzo de 2013 los ocho cárteles del narco eran Los Zetas, El Pacífico, Los Arellano Félix, La Familia, Los Caballeros Templarios, Nuevo Cártel de Juárez y lo que quedaba de las organizaciones de La Barbie y de Los Beltrán Leyva.

Los grupos delincuenciales vinculados a Los Zetas eran: 1) Los Talibanes, 2) Los Legionarios y 3) Los Hijos del Diablo.

12 grupos estaban vinculados con el Cártel del Pacífico o de Sinaloa: 1) Gente Nueva, 2) Cártel de Jalisco Nueva Generación, 3) Los Cabrera, 4) La Barredora, 5) El Comando del Diablo, 6) Cártel del Poniente, 7) Cártel de la Laguna, 8) Los Mata-Zetas, 9) El Aquiles, 10) El Tigre, 11) Los Artistas Asesinos y 12) Los Mexicles.

Los Arellano Félix contaban con 14 bandas afines: 1) Don Balas, 2) El Mario, 3) El Melvin, 4) El Chan, 5) El Jorquera, 6) los de Barranco, 7) los de García, 8) Pelioni, 9) El Kieto, 10) Chikaka, 11) El Bibi, 12) El Licenciado, 13) El Turbo y 14) Los Zamudio.

Aliados a La Familia había cinco grupos: 1) Guerreros Unidos o La Nueva Empresa, 2) La Resistencia, 3) Champis o Champis Crew, 4) Brown Side Family y 5) La Empresa.

Con Los Caballeros Templarios colaboraban dos grupos: 1) Guardia Morelense y 2) Los Troyanos.

También eran dos las bandas vinculadas al Nuevo Cártel de Juárez: 1) La Línea y 2) Los Aztecas.

23 grupos delincuenciales estaban vinculados con lo que quedaba del Cártel de la Barbie: 1) Los Canchola, 2) El Cabezas, 3) El Panda, 4) El Coyote, 5) El Banda, 6) La Oficina, 7) Cártel Independiente de Acapulco, 8) Los Marquina, 9) El Yey, 10) Santana Ríos Bahena, 11) Iguala, 12) El Mudo, 13) El Comandante 8, 14) El JJ o Batman, 15) Cártel del Centro, 16) El Javi, 17) La Nueva Administración, 18) El Pelo, 19) El Indio, 20) El Güero Guetamo, 21) Los Pelones, 22) El Pelos y 23) los de Solano.

Finalmente, había 19 bandas identificadas como “escondidas de Los Beltrán Leyva”. Estas eran: 1) El Chico Malo, 2) El H2, 3) Los Mazatecos, 4) Los Tigres, 5) El 2 Mil,  6) Los Gilos, 7) Los Granados, 8) Nuevo Cártel de la Sierra, 9) El Tigre, 10) los Ardillos, 11) Morelos Unidos, 12) Cártel del Pacífico Sur, 13) Los Rojos, 14) Los Pineda, 15) Los Zafiros, 16) La Oficina, 17) La Mano con Ojos, 18) El Mosco y 19) Los Arturos.

17 de estos 80 grupos operaban en Guerrero. Entre ellos los Guerreros Unidos y los Rojos. Los primeros, involucrados en la desaparición y casi segura muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa que, según algunas versiones, fueron confundidos con los segundos.

Los mexicanos nos enfrentamos a una verdadera plaga delincuencial. Los gobiernos federal y estatales permitieron que se esparciera y ahora parece que no saben como controlarla, primero, para luego aniquilarla.

Secciones:

Fecha: 
Martes, 18 de Noviembre 2014 - 12:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

“Fue el Estado” ¿Cuál?

La consigna más usual a propósito de Ayotzinapa es culpar a Peña = el gobierno federal = “el Estado”). Solución: que el presidente renuncie.

1. Peña. Según nuestra tradición el presidente es el único actor y ejecutor y el pueblo se acostumbra a que él (para bien y para mal) hace todo, sabe todo y lo puede todo. El carruaje de don Porfirio rodaba siempre a la misma hora ante un reloj cuyas campanadas sonaban puntuales a su paso (en la torre del campanario había un disciplinado empleado ajustando el reloj). “¿Qué hora es?” “La que usted ordene, señor presidente.”

2. El Estado. ¿Quién es “el Estado”? Los legisladores de “izquierda” que constituyen uno de los tres poderes del Estado acusan “fue el Estado” el criminal en Iguala. Al atacar a un ente que no entienden qué es, se autoculpabilizan y dejan clara su estatura moral e intelectual.

Mi abuela platicaba que en Yucatán en tiempos de la persecución religiosa un señor muy devoto se dedicaba a atacar al clero. Le preguntaron por qué. Contestó que como católico quería mucho a la Iglesia y a los padrecitos, pero don Clero era muy malo. Hoy se ataca a don Estado.

3. Tan infames como los asesinos son los que lucran políticamente de la tragedia y no critican a los gobiernos perredistas de Guerrero ni de Iguala. El gobierno federal es el asesino, como si Enrique Peña Nieto hubiera ordenado secuestrar y asesinar a más de 43.

No arremeten contra el perredista gobernador dimitente, ni el jefe de la policía prófugo, ni el presidente municipal aliado a una banda criminal en pugna. No culpan a las gavillas homicidas ni les importa que hayan encarcelado a ese alcalde, o que lo hayan cobijado en Ixtapalapa contratistas que ayudaron a instalar el plantón en Reforma. No mencionan que López Obrador definió con sumo cuidado y aprobó a sus candidatos en una de las entidades federativas que más votos le ha dado; no dicen que le previnieron de los antecedentes del alcalde de Iguala: de todas maneras lo puso como candidato.

4. Lo anterior no importa: ¡fuera Peña! Y que se vaya antes del 1º de diciembre, porque si hay ausencia definitiva del presidente antes de dos años es obligatorio convocar a nuevas elecciones (art. 84). Eso le viene muy a modo al Peje para alcanzar legalmente su obsesión por el poder. Si quisiera asaltarlo luego de esa fecha tendrá que mandar al diablo las instituciones y de pasada la ya quebrantadísima paz social.

5. El presidente recibe durante cinco horas a los padres de los desaparecidos y nada bueno puede decirles. Resultado: “no aceptaremos otra cosa: ¡vivos se los llevaron y vivos los queremos!”.

6. Como no aparecen vivos, la PGR no sirve y Peña tiene la culpa. Murillo Karam presentó un estrujante informe, acaso tan brutal y explícito porque tras esa reunión con los padres tuvo que demostrar que no había indicios de vida: los asesinos quemaron casi profesionalmente los cadáveres. No importa que haya hoy 74 detenidos o haya muerto un policía federal. Lo único informable es que Murillo estaba cansado.

7. Ante esta catástrofe ni el presidente ni su secretario de Gobernación han mostrado ya no digamos grandeza, sino decisión y valor. Impunes pandillas de encapuchados queman autobuses y hasta la puerta del Palacio Nacional, por no hablar de carreteras y aeropuertos cerrados. Toda policía está paralizada, medrosa y con instrucciones de negociar la ley y dejarse humillar (y herir) por los delincuentes.

Por una vez estaré de acuerdo con Zedillo: lo que más nos falta es estado de derecho. Agrego que sin leyes no hay sociedad civilizada y libre; las leyes no sirven sin policía; y no hay policía sin cárceles. Pero los impunes critican la impunidad (no la de ellos: la del “Estado”). ¡Y que se vaya Peña!

8. ¿Es éste un “crimen de estado”? En todo caso, de varios gobernantes del estado de Guerrero y de sus municipios, no del Estado con mayúscula.

Hay que decirlo con claridad y sin exageraciones. Es la mayor crisis política que haya vivido México desde fines de los años veinte, cuando con su persecución religiosa, Plutarco Elías Calles perpetró una guerra contra el pueblo. Esta es una lucha insurreccional que el gobierno federal no parece saber combatir, muy manifiesta en la parálisis de unas autoridades federales, estatales y municipales incapaces de aplicar la ley y hacer el ridículo contra la franca delincuencia en que incurre la “protesta social”.

Hay intereses claros en exigir que renuncie el presidente y culparlo de lo que no hizo. Como Peña no renunciará, para que el Peje asalte el poder que tan enfermizamente pretende sólo quedará la vía que ya demasiados ejercen impunemente y atizan con manifiesto éxito: la violencia.

De nuevo: estado de derecho. Para eso hace falta valor. Mano estricta. Gobierno y policía que apliquen la ley: toda la ley. Y sobre todo, justicia. Es indispensable poner tras las rejas a los que llevan mucho tiempo moviendo libre e impunemente a bandas criminales, narcoguerrillas, gobernadores y presidentes municipales aliados a ellos, políticos y partidos cómplices; bandas violentas que a bordo de camiones robados proclaman acciones pacíficas e incendian lo que no es suyo. Pero a los obligados a aplicar la ley se les aflojan las corvas y se limitan a exhortar (uf) al “diálogo”.

Ante todo: hay que señalar nombres de gente importante. Las autoridades conocen a los alfiles, caballos y torres que manejan libremente a peones que bajo cualquier razón o pretexto bloquean, desaparecen y asesinan a su gusto, y que primero queman camiones, luego palacios municipales y luego incendiarán al país. Mientras tanto, los encargados de aplicar la ley e impedir la creciente violencia ilegítima abjuran de la violencia legítima, ordenan dejarse lastimar a la policía, y siguen invitando a los energúmenos a dialogar.

Hace falta talento. Hace falta valor. Hace falta grandeza histórica. Como dijo Thomas Paine durante la guerra de independencia de EEUU: “Estos son los tiempos que ponen a prueba el alma de los hombres.”

Foto: internacional.elpais.com

Autor:

Fecha: 
Miércoles, 12 de Noviembre 2014 - 17:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Los viles manipuladores del dolor de los padres

Como alguien que perdió a un hijo entiendo perfectamente el dolor que sienten los padres de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa que nunca serán regresados vivos como lo exigen quienes han tomado las calles para protestar por lo ocurrido en Iguala y de paso cometer actos vandálicos bajo el pretexto de estar enojados contra el gobierno. También entiendo perfectamente el dolor que embarga a los padres de los entre 80,000 y 150,000 muertos que ha dejado la guerra que estúpidamente y sin un plan previamente establecido le declaró Felipe Calderón a los cárteles de la droga y las centenas de bandas delincuenciales que operan en México.

Trato de entender el dolor que sienten los padres de los aproximadamente 26,000 desparecidos cuyos cuerpos probablemente yacen en una tumba clandestina o fueron desparecidos por las llamas, los ácidos u otras técnicas empleadas por los malnacidos criminales de nuestro país. Y trato de entender, porque peor que la muerte de un hijo es el no saber si vive o no; si está vivo, ha de ser pavoroso imaginar, día tras día, que tipo de vida lleva; si está muerto, ha de ser espantoso imaginar, un día tras otro, el tipo de muerte que sufrió.

Elisabeth Kübler Ross (1926-2004) fue una psiquiatra que investigó y escribió mucho sobre la muerte y el proceso de morir. Lo que más se conoce de su obra es la descripción de las cinco etapas que experimentamos quienes hemos sufrido la pérdida de un ser querido, las cuales generalmente, pero no siempre, se dan según su secuencia lógica.

La primera etapa es la de la negación. En ella negamos que haya muerto esa persona y cuestionamos lo que ha sucedido; buscamos la soledad, nos aislamos y muchas veces nos sentimos culpables de la muerte de esa persona.

La segunda etapa es la del enojo. Nos sentimos totalmente impotentes ante el doloroso suceso. Nos concentramos en las causas de la muerte y reaccionamos con violencia contra las mismas. El enojo puede llegar a ser tal que descuidamos nuestra persona, nuestras actividades y a las personas queridas que nos rodean.

La tercera etapa es la de la negociación. Aquí empezamos a explicarnos la pérdida y buscamos resolver el dolor que sentimos. Buscamos algún tipo de ayuda externa, sea sicológica o espiritual; algunos se refugian en la oración y otros deciden sacrificar algo o cambiar su conducta en recuerdo del ser querido muerto.

La cuarta etapa es la de la depresión. El dolor por la pérdida golpea con toda su fuerza y la mente empieza a entender que lo sucedido no tiene remedio. Uno recuerda constantemente a la persona muerta y relaciona cosas, lugares, calles y situaciones con ella. El peligro de esta etapa es que uno puede contribuir a que el sufrimiento sea mayor.

La quinta etapa es la de la aceptación. Aquí llegamos a aceptar la pérdida del ser querido. El dolor ya no es constante sino por momentos. Uno empieza a ver hacia delante y no hacia; vuelve nuevamente a la vida. Recordamos al ser querido sin enojo y con cariño.

Hoy, los padres de los miles de muertos que han dejado la violencia, la corrupción y la impunidad se encuentran en alguna de esas cinco etapas.

Malo, inhumano y condenable es que algunos políticos o líderes sociales manipulen a esos padres adoloridos para lucrar políticamente, para ganar votos en las elecciones de junio del año entrante, para desprestigiar al gobierno. Esos manipuladores son tan viles como los que mataron a esas decenas de miles de hijos de los hombres y mujeres que hoy los lloran.

Secciones:

Fecha: 
Martes, 11 de Noviembre 2014 - 12:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Altos niveles de impunidad destruyen a México

El sábado pasado, durante la transmisión de mi programa nocturno “Fuego Cruzado”, una mujer que lo escuchaba o veía me envío este mensaje:

“28/06/1995. Aguas Blancas, Guerrero. 17 campesinos asesinados.

22/12/1997. Acteal, Chiapas. 45 indígenas asesinados.

15/11/2008. Zócalo de Morelia, Michoacán. 7 muertos y 132 heridos.

05/06/2009. Hermosillo, Sonora. 49 niños muertos guardería ABC.

31/01/2010. Villas de Salvarcar, Chihuahua. 16 estudiantes asesinados.

18/07/2010. Torreón, Coahuila. 18 personas asesinadas.

23/08/2010. San Fernando, Tamaulipas. 72 migrantes asesinados.

27/10/2010. Tepic, Nayarit. 15 jóvenes asesinados.

06/04/2011. San Fernando, Tamaulipas. 193 migrantes asesinados.

00/04/2011. Victoria, Durango. 340 personas enterradas en fosas.

25/08/2011. Casino Royale, Monterrey. 52 personas asesinadas.

09 de la 50 ciudades más violentas del planeta están en México.

26,000 personas están oficialmente desaparecidas.

150,000 personas asesinadas en los últimos 10 años

2014. La impunidad en México es del 95%”.

Los datos que me envió la mujer son aterradores.

Lo peor del caso es que no cuentan la historia completa de lo que desde hace décadas ha ocurrido en nuestro país. Aquí algunos casos, muy pocos del total, que podrían añadirse a la lista:

“20/08/67. Acapulco, Guerrero. 38 campesinos asesinados por pistoleros relacionados al entonces gobernador, Raymundo Abarca Alarcón.

14/09/1968. San Miguel Canoa, Puebla. 5 trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla linchados.

2/10/1968. Ciudad de México. Entre 200 y 1500 personas son asesinadas por militares y paramilitares en Tlatelolco.

10/06/1971. Ciudad de México. 120 jóvenes asesinados por el grupo paramilitar denominado Los Halcones.

09/02/1993. Huahuautla, Guerrero. 24 personas son masacradas por unos 50 pistoleros.

7/06/1998. El Charco, Guerrero. 12 personas son muertas por soldados.

9/10/2008. Chihuahua, Chihuahua. 11 personas son asesinadas en un bar.

31/01/2010. Torreón, Coahuila. 10 personas son asesinadas por reos liberados temporalmente por las autoridades de la cárcel de Gómez Palacio, Durango.

16/05/2010. Torreón, Coahuila. 8 personas son asesinadas por reos liberados temporalmente por las autoridades de la cárcel de Gómez Palacio, Durango.

00/06/2010. Taxco, Guerrero. 55 cadáveres son encontrados en el respiradero de una mina.

18/07/2010. Torreón, Coahuila. 18 personas son asesinadas por reos liberados temporalmente por las autoridades de la cárcel de Gómez Palacio, Durango.

20/09/2010. Boca del Río, Veracruz. 35 cadáveres son arrojados frente a un centro comercial.

18-21/03/2011. Allende, Coahuila. 300 personas secuestradas y posteriormente asesinadas,

26/05/2011. Ruiz, Nayarit. 29 sicarios mueren en una balacera.

24/11/2011. Guadalajara, Jalisco. 26 cadáveres son abandonados dentro de camionetas cerca del la glorieta Arcos del Milenio.

00/02/2014. Taxco, Guerrero. 32 personas enterradas en fosas.

00/10/2014. Iguala, Guerrero. 38 personas enterradas en fosas”.

En la mayoría de estos casos, las autoridades nunca pudieron o quisieron encontrar a los culpables de estas muertes. La impunidad ha sido la norma y la mayoría de los autores intelectuales y materiales de tantos asesinatos siguen libres. O tal vez los mataron y sus cadáveres están entre los cientos de cuerpos encontrados en tumbas clandestinas o abandonados en algún lugar del país.

Mientras esta situación continúe veremos más matanzas, se descubrirán más tumbas clandestinas y continuará aumentando el número de desaparecidos.

Hasta que quien la haga la pague sea la norma, las cosas seguirán igual.

La impunidad está destruyendo a México.

Foto: www.sipiapa.org

Secciones:

Fecha: 
Lunes, 10 de Noviembre 2014 - 12:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

¿Un verdadero pacto o más de lo mismo?

La crisis política parece haber tocado fondo en Iguala. El grave deterioro social que acerca a México al abismo y la enorme presión nacional e internacional indujo al presidente, a los principales partidos y a empresarios a proponer un “pacto contra la violencia”. En otros momentos a los acuerdos de este tipo se los ha llevado el viento, pero en esta ocasión puede ser diferente, toda vez que la elite gobernante (políticos y grandes capitales) cayó en la cuenta de que el pacto de impunidad por el que mutuamente se protege, conduce a grados cada vez mayores de deterioro y violencia. Se trata de mero instinto de sobrevivencia, pero aun así es una buena noticia para los mexicanos. Es una oportunidad en la que todos debemos involucrarnos para evitar que al pasar esta emergencia no decaiga el ánimo reformista y en poco tiempo volvamos a lo mismo hasta que nos sacuda otro mal aún mayor.

Me parece pertinente que a ese acuerdo nacional se le llame “pacto contra la violencia”. Por ello es crucial identificar las causas que originan la violencia en México, y son varias, a saber: la violencia económica; la violencia contra la ley, mejor conocida como pacto de impunidad; la violencia contra los derechos individuales, o guerra contra las drogas ilegales; la violencia contra los derechos ciudadanos o el secuestro de la vida pública por los partidos. He aquí el universo de la crisis social, económica y política que nos empuja al abismo. Pero, ¿qué implican cada una de estas especies de violencia? La violencia económica consiste en mantener un modelo que excluye y fabrica pobres, que concentra la riqueza y que induce a los jóvenes a caer en las manos de las bandas de narcotráfico. Es insostenible este sistema.

La violencia contra la ley nos lleva al estado de naturaleza que explicaba Hobbes, donde se impone la ley del más fuerte, el estado de guerra perpetua. Así que hay que declarar la guerra a la impunidad con una ambiciosa reforma institucional. La violencia contra los derechos individuales que lleva al gobierno a violar la privacidad del ciudadano se manifiesta como guerra contra las drogas ilícitas: he aquí el origen de poderosas mafias con enorme poder corruptor y de fuego que pudre la frágil estructura de gobierno e institucional del país y es una fuente de violaciones a los derechos humanos. Urge finalizar a esta guerra contra los mexicanos. La violencia contra los derechos ciudadanos implica reconstruir el sistema de representación democrático (acotar a partidos) y forjar mecanismos para que políticos y funcionarios rindan cuentas. La tarea es monumental: implica reconstruir al país, pero hay que hacerla.

Fecha: 
Jueves, 06 de Noviembre 2014 - 17:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

En Entrevista: Guillermo Anaya, Diputado Federal PAN

Esta tarde hablamos del caso Iguala/Ayotzinapa. El diputado Guillerno Anaya Llamas (PAN-COA), presidente de la Comisión Especial Caso Iguala, opina sobre la captura del expresidente municipal perredista de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa Ma de los Ángeles Pineda.

Secciones:

Fecha: 
Martes, 04 de Noviembre 2014 - 19:00
Media: 

En Entrevista: Guillermo Anaya, Diputado Federal PAN

Redes sociales: 
1

Mi programa:

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

José Luis y María de los Ángeles

Fueron capturados ayer en la madrugada después de 35 días de estar en fuga. Se escaparon del palacio municipal de Iguala el 30 de septiembre pasado, justo después de que él pidiera licencia a su cargo y 10 minutos antes de que llegara la Policía Ministerial para arrestarlos. Cuando los atraparon estaban escondidos en un cuarto que rentaban dentro de una casa en Iztapalapa, en la Ciudad de México.

Desde que asumió el cargo de presidente municipal perredista de Iguala, Guerrero, José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda ejercieron el poder de una manera absoluta. Se dice que la que mandaba era ella mientras que él administraba los asuntos cotidianos del municipio.

Las autoridades federales y estatales nos han dicho que esta pareja es responsable por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa el pasado 26 de Septiembre; que él es quien ordenó atacar a balazos los normalistas y luego desaparecerlos; que él es responsable de los seis muertos que dejó la balacera; que él ordenó el asesinato, en junio de 2013, de un líder de la Unidad Popular, Arturo Hernández Cardona y tal vez de otros dos miembros de esa organización; que ella es la cabeza en Iguala de la banda Guerreros Unidos, la cual fundada por ex sicarios de el Cártel de los Beltrán Leyva, organización a la cual pertenecieron sus padres y cuatro hermanos, dos de los cuales murieron asesinados. También se nos ha dicho que desde 2009 se sospechaba que María de los Ángeles y su hermano Salomón estaban al frente de los Guerreros Unidos, que éste fue capturado y luego dejado en libertad por un “error” en la integración de la averiguación previa.

Sabemos también que el matrimonio Abarca-Pineda es propietaria de 65 propiedades que están a su nombre o el de sus hijos. Nada mal para un hombre que en una época vendió sombreros y huaraches en un  tianguis y luego se dedicó a vender joyería de oro en la economía informal. Aparentemente, la pareja acumuló una considerable fortuna sin jamás ser investigada por el Servicios de Administración Tributaria (SAT). Tan solo una de sus propiedades, un centro comercial en Iguala, está valuada en 300 millones de pesos.

Todos esto lo sabemos porque nos lo han dicho las autoridades federales y estatales.

Ahora bien, ¿qué pasará si José Luis y María de los Ángeles niegan ser responsables de todo lo que se les acusa, como supongo que lo harán?

Pues los ministerios públicos federal y estatal que los investigan deberán probar cada una de las acusaciones y convencer a los jueces que se encarguen de los casos que tanto él como ella son culpables de los delitos que se les imputan. Aquí deberán comprobarse los delitos con base en evidencias reales y no en los dichos de otros delincuentes, como ocurrió durante el sexenio pasado.

Tal vez sea más fácil mandarlos a la cárcel por el delito de evasión fiscal. Recuerda, solo así pudieron condenar al temible Al Capone.

Foto: www.vanguardia.com.mx

Secciones:

Fecha: 
Miércoles, 05 de Noviembre 2014 - 12:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Leticia Salazar Vázquez

La presidenta municipal panista de Matamoros, Tamaulipas, Leticia Salazar Vázquez, ha cobrado notoriedad internacional desde que en esa ciudad fueron asesinados cuatro jóvenes, tres de ellos estadounidenses, después de que presuntamente fueron ilegalmente detenidos el 13 de octubre pasado por nueve miembros del llamado Grupo Hércules, una organización paramilitar creada por ella dizque para dar “paz y seguridad a las familias” matamorenses.

Desde que empezó a operar, el 7 de julio de este año, diversos miembros del Grupo Hércules –integrado por 40 ex soldados y ex marinos- han sido acusados de diversos delitos, que van desde el abuso de autoridad hasta el más reciente, el asesinato de los tres hombres y una mujer cuyas edades al morir iban de los 21 a los 26 años.

La Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas (PGJT) informó que por este multihomicidio declararon ante el Agente del Ministerio Público Investigador nueve integrantes del Grupo Hércules; el director del Grupo y oficial mayor del ayuntamiento, Joe Mariano Vega Rodríguez, un empresario sin la más mínima experiencia en asuntos de seguridad pública; y el secretario de Seguridad Pública, Juan Sánchez. Hasta anoche la PGJT no había proporcionado más información del caso. 

Ayer, una fuente que hasta ahora ha demostrado ser confiable me envió un mensaje desde Matamoros que en parte dice: “Los miembros del Grupo Hércules son gente de confianza del cártel del Golfo”. Además, señala que un alto funcionario municipal, además de mantener una relación más que amistosa con Leticia Salazar, “es un nuevo rico, pero muy rico gracias al cártel”.

Para verificar la veracidad de este mensaje se lo envié a otra persona, también muy enterada de lo que ocurre en Matamoros. Esta fue su respuesta: “¡Es correcto, totalmente! Información que los de Matamoros nomás no se explican porque nadie inicia una investigación”.

La Procuraduría General de la Republica debe tomar cartas en este asunto, si es que no lo ha hecho todavía. Los rumores que corren en Matamoros sobre el supuesto enriquecimiento de funcionarios municipales muy cercanos a Leticia Salazar y la presunta complicidad del Grupo Hércules con el Cártel del Golfo no pueden ser ignorados.

Se ha reportado que la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas está investigando si Salazar violó sus atribuciones legales al crear un grupo paramilitar integrado por ex militares armados hasta los dientes que operan fuera de la Dirección de Seguridad Pública municipal. Hasta ahora, ninguno de los nueve paramilitares involucrados en el secuestro y asesinato de los jóvenes ha sido formalmente acusado de haber cometido esos delitos. Ahora bien, si no fueron ellos, ¿quiénes los mataron?

Leticia Salazar dice que creó el Grupo Hércules para darle más seguridad a los habitantes del municipio. Según la información disponible, su experimento ha resultado ser un rotundo fracaso. Los habitantes de Matamoros lo rechazan por sus abusos y probables vínculos con el crimen organizado.

Foto: elorbe.com

Secciones:

Fecha: 
Martes, 04 de Noviembre 2014 - 12:00
Redes sociales: 
1