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delincuencia organizada

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El informe del PRD sobre los Abarca:

Ayer se dio a conocer el informe especial que una comisión del PRD elaboró para explicar cómo se había dado la candidatura de José Luis Abarca en dicho partido. Dicha comisión fue constituida el 19 de diciembre del año pasado y se designó como integrantes a Octavio Cortés, Pablo Franco, Pablo Gómez (presidente) y Karla Michel Salas.

En primer lugar, hay que decir que es positiva la creación de una comisión para dilucidar un proceso que al final terminó en tragedia para una comunidad y para el país entero. En segundo lugar, el informe debe sacudir al PRD hasta sus cimientos por las revelaciones que contiene. Estas revelaciones no son, por desgracia, cosas que se ignoren ni dentro ni fuera del partido; son vicios que esa organización arrastra desde hace mucho tiempo, casi desde su creación. Lo novedoso es que el informe muestra, casi como en una novela, como la concatenación de estos vicios pueden llevar a una tragedia.

El informe subraya que Abarca fue hecho candidato a pesar de que no era integrante ni simpatizante del partido. Tampoco era un ciudadano notable. Su trabajo consistía en ser administrador de un centro joyero y era propietario de varios locales comerciales. El propio Abarca ha dicho que proporcionó dinero a Lázaro Mazón cuando este se lanzó para alcalde. Recordemos que Mazón fue secretario de Salud con Aguirre y fue efímero candidato designado por López Obrador a la gubernatura por MORENA.

El documento perredista sostiene que se levantó una encuesta en la que un perredista, ese sí integrante del partido, Óscar Díaz Bello, resultó triunfador por dos puntos sobre Abarca. A pesar de esto, el PRD consideró esto como “un empate técnico” y se designó el que a la postre sería presidente municipal de Iguala. Todos estos elementos abren varias interrogantes: ¿por qué se pensó en Abarca como candidato si no tenía experiencia política ni era cercano al PRD?, ¿por qué se ignoró el resultado de la encuesta y se hizo candidato a Abarca?, ¿hubo dinero en todo este proceso?, ¿es cierto que Abarca “compró” la candidatura? Es difícil creer que Abarca resultó candidato limpiamente.

Pero hay más. El PRD sabía de los nexos de la esposa de José Luis Abarca, María de los Ángeles Pineda Villa, con el crimen organizado. Sobre este tema, el informe señala que el propio Díaz Bello pidió a Jesús Zambrano, entonces presidente del PRD, que investigara el asunto, pero no existió ninguna consulta oficial de Zambrano con la Secretaría de Gobernación, tan solo una solicitud verbal.

Estos son sólo unos datos del documento presentado. El informe vincula a Los Chuchos, a Aguirre, a Mazón, entre otros. No sólo debe cimbrar al PRD, sino también a los demás partidos. Los vicios del Sol Azteca son los vicios de todos. El problema, por cierto, no es sólo de los partidos. 

Fecha: 
Jueves, 07 de Mayo 2015 - 17:30
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Peña Nieto, a la caza del Mencho

Cuatro días después que ocurriera el ataque del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) a varios municipios de Jalisco y estados vecinos, se reunió en Guadalajara el Gabinete de Seguridad del gobierno federal, encabezado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. Como es costumbre, a la reunión acudieron los titulares de la Procuraduría General de la República, Arely Gómez González; de la Secretarías de la Defensa Nacional y Marina, Salvador Cienfuegos Zepeda y Vidal Francisco Soberón, respectivamente; de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido; y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Eugenio Ímaz Gispert.

De la reunión destacaron dos compromisos: primero, que el objetivo principal de la Operación Jalisco es el desmantelamiento completo del Cártel Jalisco Nueva Generación y la captura de Nemesio Oseguera (el Mencho), líder del mismo. Segundo, que al frente de dicha Operación estará el general de división diplomado de Estado Mayor, Miguel Gustavo González Cruz, un militar que estuvo al frente de la comandancia en Reynosa, Tamaulipas, que frenó la embestida de Los Zetas en la zona.

Finalmente, el gobierno federal está haciendo lo que le corresponde en materia de seguridad pública al enfrentar el reto que representa el CJNG. En los hechos, se refuta la idea de que el gobierno federal tiene la intención de “invisibilizar” el problema del narco. Sin embargo, hay cuatro puntos importantes en los que el gobierno federal debe cuidar su estrategia:

1) Evitar la filtración de información sobre los operativos en preparación. Hay elementos para suponer que el pasado primero de mayo una filtración permitió al cártel tomar la iniciativa contra las fuerzas federales.

2) Lograr una mayor coordinación con el gobierno estatal. El gobernador Aristóteles Sandoval parece tener otra percepción de lo ocurrido el pasado primero de mayo. Según el mandatario estatal, los actos de violencia fueron a consecuencia de una exitosa estrategia que está mermando a dicho Cártel.

3) Mejorar la prevención a las respuestas del crimen organizado. En Tamaulipas cada vez que capturan a un jefe de plaza criminal, hay un contragolpe que vuelve caótica a las ciudades y siembra el pánico en la población. 

4) Mejorar los sistemas de inteligencia para reducir al mínimo los enfrentamientos y no basar la estrategia sólo en enviar más efectivos a la zona de conflicto.

Antes de la reunión, el presidente Enrique Peña Nieto lanzó como advertencia que “los actos violentos del crimen organizado, lejos de frenar la acción del gobierno federal, fortalecen la determinación del Estado mexicano para hacer valer la ley.” Parece que el presidente Peña Nieto se ha tomado como cosa personal la captura del Mencho.

Fecha: 
Miércoles, 06 de Mayo 2015 - 17:30
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¿Futuros Capos o sicarios?

El tema del narcotráfico no es algo nuevo en nuestro país. Hay todavía cosas de las que no se habla, tanto que tienen un mayor impacto en la sociedad. Uno de ellos son las comunidades campesinas, destacándose la participación de los niños que viven en estas zonas marginadas, quienes están expuestos a servir a los capos a fin de obtener beneficios y “salir adelante”. Siempre se habla del narcotráfico, pero, ¿cuándo nos hemos puesto a pensar en los niños que trabajan para éstas organizaciones?

Creciendo entre la maleza

Hoy, Julián (a quién le llamamos así para proteger su identidad) es un chico de 21 años. En su cara se puede ver la dureza de la vida, que a su corta edad conoce lo peor de ella. Es el segundo de cinco hijos en el matrimonio de sus padres. Recuerda que desde niño ha sufrido por falta de recursos y sólo pudo estudiar hasta la primaria. Para poder estudiar más tenía que viajar una hora o caminar hasta dos o tres horas por entre la sierra del estado de Michoacán, lo que implicaba más gasto para sus padres y menos comida para sus hermanos.

Recuerda que de niño le encantaba disfrutar de la compañía de su hermano mayor, con quien coreaba los corridos que escuchaba la mayoría en la región y que además era su cómplice en juegos entre la sierra y los cultivos de maíz de su padre. Desde muy pequeños tuvieron que ayudar para poder incrementar el poco dinero para sobrevivir. Como es de esperarse, lo hicieron crecer desde muy temprana edad; se tenía que hacer responsable de duras tareas para apoyar a su padre; pronto tenía que dejar de jugar, pues era una “pérdida de tiempo”. Ahora tenía que ser un hombre más en la casa.

Cuando se le ocurría hacer travesuras con sus hermanos la felicidad les duraba poco, porque en menos de lo que canta un gallo salía su madre con el lazo que tenía más próximo y con toda la fuerza lo dirigía a la espalda para castigarlo por lo que había hecho. Pero el castigo no terminaba ahí, al enterarse el padre recibía una golpiza de nueva cuenta y había más labores para el día siguiente. Cuenta Julián que eso lo marcó mucho, porque tuvo que crecer y dejar los juegos “pa’ luego”.

Su hermano mayor emigró a Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Su padre enfermó, murió y él tuvo que tomar el papel del hombre de la casa a los 14 años. Tenía que ir a sembrar al campo, recolectar, vender y llevar lo necesario a casa para mantener a su madre y sus hermanos; poco a poco el hambre era mayor, la necesidad crecía y el trabajo escaseaba.

Por la zona se empezaba a saber de unos vándalos que habían llegado de Morelia. Los desalmados que se robaban a las chicas, pedían cuotas a los ganaderos y a los productores, se la pasaban extorsionando a quien se les ponía enfrente. Se emborrachaban y viajaban siempre en “camionetotas”, portaban armas, algunos tenían grandes cadenas, no vestían como toda la gente, traían tenis de los buenos –recuerda. La violencia y la carencia se empezaron a apoderar de los pobladores, si demandaban eran asesinados entre ráfagas de armas. El temor era sembrado por un grupo de criminales sangrientos llamados “Zetas”, quienes habían llegado al lugar para apoderarse del territorio, llevándose todo a su paso.

Julián decidió sumarse al grupo de los Zetas, orillado por la necesidad de tener un poco más de dinero para su familia. “Quería vestir bien, comer bien, andar en las camionetas y cantar los corridos”, es así como describe su deseo para ingresar a las filas de los “poderosos”.

Cuenta que para irse ganando los primeros pesos, tenía que andar vigilando, era “halcón” o también llamado “puntero”. Se la pasaba en la plaza, sólo observaba y se memorizaba los movimientos de cada uno de los policías y hasta de los militares. Avisaba de cualquier movimiento raro para alertar a su jefe. Esto parecía fácil, pues ¿quién podría desconfiar de un niño que sólo se la pasaba solitario por el centro? A la vista parecía un indefenso chaval y nada más.

Recuerda que a los punteros es a los que más se les maltrata y los que en la cadena del narco están hasta abajo; sólo son los informantes. Los encargados de avisar cualquier movimiento en el pueblo, quién entra, quién sale y si hay extraños, pero a la primera que fallen se les trata de lo peor “Nos golpean hasta que se cansan y hasta que entiendes que no puede volver a pasar, y a veces sientes que ya no habrá una oportunidad más, no puedes llorar o eres un maricón”. Julián dice estas palabras, él está sentado frente a mí, pero sus ojos tocan aquel recuerdo que debe ser muy doloroso, pues la voz se entrecorta, los ojos se llenan de lágrimas, a pesar de que parece que ya no puede sacar una lágrima más. Un lapso de silencio invade la fría habitación.

Recuerda que en algunas ocasiones rondaban las escuelas en camionetas de lujo, ofrecían regalos a las menores y a base de seducción y engaños las poseían, las secuestraban, en algunas ocasiones luego de pasar muchos días rondando las escuelas. Los fines de semana elegían a las mejores chicas, a las más bonitas y las invitaban a fiestas, las subían a las camionetas. Los punteros cuidaban en la calle por si pasaban los policías o los militares; las drogaban, las violaban y en algún momento de la fiesta los punteros eran requeridos. Los obligaban a drogarse y consumían alcohol para más tarde poseer a las jovencitas, las desaparecían hasta por tres días, luego las abandonaban en la calle.

Cuenta Julián que había ocasiones en las que se metían a la escuela y se robaban a las menores a punta de pistola, y a los primeros padres que quisieron hacer la denuncia fueron asesinados a balazos. Así se ganaron el “respeto” de los otros pobladores quienes ante tantas atrocidades permanecían callados; era lo mejor "o se los cargaba la chingada”.

En estas fiestas fue como Julián empezó a drogarse y a consumir alcohol. Luego llegaron otro tipo de trabajos, le dieron una pistola, ya no sólo se encargaba de dar algunos avisos, empezó a extorsionar, se encargaba de ir a cobrar el dinero o la famosa “renta”, o ir a levantar a alguien que se había pasado de abusado o que simplemente no quería cooperar.

“El primer jalón del gatillo cuando matas a alguien es el más difícil. Algo me decía que no lo hiciera, habíamos levantado a un cabrón que se quiso pasar de listo y no quería entrarle, pero había hablado de más. El jefe dio la instrucción de pasar por él y darle una vuelta. Ya después que valiera madres, era mi turno y esa noche tenía que demostrar que era valiente. Jalé el gatillo directo a la cabeza, era él o yo, así me hicieron hombre”.

Es así como Julián recuerda su primera vez, jalando el gatillo de un arma, que para la edad de 16 años ya era un sicario. Por unos dos mil o tres mil pesos hacían los trabajos que les encargaban. Mientras cuenta el primer jalón del gatillo, se asoma esa desesperación del momento. Hasta las manos se le tensan al recordar el hecho; su frente empieza a sudar frío, sale la segunda lágrima de sus ojos.

“Luego llegaron a la zona un grupo contrario a los Zetas, llegaron con fuerza y protegidos por la gente a la que habíamos hecho daño, nos agarraban desprevenidos, corrió mucha sangre en el estado, se morían muchos amigos, unos se fueron con LFM pa’ salvarse; otros huyeron del estado. Yo me quedé”.

Menciona que de volver el tiempo atrás, jamás se hubiera metido en esas cosas del diablo. Ganó un poco de dinero, pero no pudo disfrutarlo con su madre y sus hermanos. De quienes sólo viven en México él y dos más chicos; los otros se fueron para Estados Unidos y no sabe nada de ellos.

Hasta el día de hoy, Julián no sale a la calle por temor a que la gente busque venganza y lo maten. Cuando llega a salir es sólo a la tienda más cercana y se regresa a casa tan rápido como se puede. Se la pasa el día entero dentro de la casa, casi no come, tiene los nervios a flor de piel y cuando llega la noche llega de nuevo el martirio, no puede dormir hasta que el cansancio lo vence. Algunas veces sueña que llegan por él, llega a sus sueños ese primer jalón del gatillo, pero el que está enfrente es él mismo.

Detrás de ese rostro fuerte, aparentando más edad de la que realmente tiene, esa voz quebrantada por revivir el pasado, se puede entrever el miedo en el que vive. En su mirada de arrepentimiento también muestra a ese niño que podía jugar con sus hermanos y que a pesar de ser pobre, podía vivir tranquilo. Se refleja ese niño que ha quedado encarcelado por la dureza de la vida que le ha tocado vivir y que tuvo que madurar más temprano que cualquier otro infante, es sólo uno más de los miles que han crecido entre la maldad, tachados por una sociedad a la que poco le interesan los niños y su futuro, marginándolos y mostrándoles que lo más importante en esta vida es el dinero y lo material.

Lo más triste y preocupante es que historias como la de Julián hay muchas en el país. Hay algunas que tal vez se le asemejan, pero hay otras tantas que terminaron ya sea en muerte, en tutelares, en niños con problemas de alcoholismo y drogadicción o peor aún, la historia simplemente no ha terminado y esos niños siguen dentro de la delincuencia, reclutando a otros menores, repitiendo y heredando esos estilos de vida.

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Fecha: 
Martes, 05 de Mayo 2015 - 18:30
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De Frente y Claro - Caso Ayotzinapa, de la Tolerancia a la Impunidad. Padres de Normalistas, buscan apoyo de narcos

Mientras más días pasan y no se fija una postura final en relación a los desaparecidos de Ayotzinapa, el tema sigue siendo confuso y con ayuda de algunos más, se ha convertido en perverso.

Señalo lo anterior, porque sigue siendo ilógico que continúen los supuestos padres de estos desaparecidos, que al final de cuentas algunos si lo son y otros, nadie sabe que hacen ahí, comenzando por quien los liderea, moviéndose por todo México y ahora hasta en el extranjero, cuando para ello se requiere dinero y pocas cantidades.

De igual manera, pregunto si no tienen que trabajar, sostener a una familia, porque estar aquí y pasearse por diferentes lugares, no permite trabajar en ningún lado sin que lo despidan. Y si bien perder un hijo es muy grave, sigue inquietando si no hay otros por quien preocuparse o cuidar también.

En esta línea de que los días pasan y estos “supuestos” padres han hecho y desecho por todo el país, cometiendo inclusive violaciones a las leyes, menciono la perversidad que los envuelve, al enterarnos que ¡ahora recurren al narco para que los ayuden a encontrar a su hijos!, verdaderamente de perversidad completa.

Ante esta actitud y decisión, no hay mejor frase que “ellos se los llevaron, ellos que los regresen”, ahí si coincido, y no exigiéndoselo al gobierno federal.

Y por si esta perversidad no fuere suficiente, resulta que la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, la CETEG, y el Movimiento Popular Guerrerense, MPG, respaldaron la decisión de estos “supuestos” padres de los 43 normalistas, de pedir el apoyo al líder del grupo “Los Rojos”, Santiago Mazari Hernández, alias “El Carrete”, para la búsqueda de sus hijos.

La verdad esto rebaza toda coherencia y congruencia, es lo que se reflexiona, luego de esta decisión que los padres de los normalistas tomaron y anunciaron cerca de Iguala, de reunirse con el presunto Capo. Y de lo externado por estas organizaciones la CETEG y la MPG, en la que señalaron tienen todo su apoyo. Porque ante la falta de certezas y de resultados, los familiares tienen derecho de recurrir a cualquier medio, señaló el líder de la CETEG.

Mientras que Efraín Fierro, dirigente del Frente de Defensa Popular, FDP, e integrante del MPG, agregó, que la autoridad puso el mal ejemplo de buscar información en los delincuentes y darla como cierta, como la que difundieron respecto a que los jóvenes fueron incinerados en un basurero de Cocula, que la obtuvieron del testimonio de varios de los presuntos sicarios involucrados.

En verdad preocupa y mucho la actitud de estas personas, que sin importar a quien se dirijan, lo hacen, y además lo hacen público, en una abierta afrenta hacia no solamente las autoridades, sino al respeto irrestricto de las leyes e instituciones, que ellos mismos no han respetado.

Lo cual se frenaría, en el momento que se les aplique la ley, porque la han violado muchas veces, e inclusive llegaron al grado de buscar enfrentar a nuestras fuerzas armadas, que en caso de que hubiese sido cualquier otro ciudadano, le hubieran cargado todo el peso de la Ley, como debe ser.

Ya que en este país bien tenemos garantías y derechos, también hay obligaciones y responsabilidades que cumplir. La gran duda es ¿hasta cuándo será el límite de la tolerancia para estos padres de los normalistas?, ya que de la tolerancia que debe existir en toda democracia, se ha pasado a la impunidad para pisotear nuestras leyes y reglamentos, sin que nada se haga al respecto.

Espero por el bien del país y de todos los mexicanos, sea pronto. 

Fecha: 
Viernes, 10 de Abril 2015 - 17:00
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El “punto de inflexión” de EPN

Previo al anuncio que hará el día de hoy el presidente de la República, afirmó que el país ha llegado a un punto de inflexión por los acontecimientos de Iguala y, en general, por la tragedia que es el estado de Guerrero. Tiene razón, pero tal vez ese punto de inflexión debió llegar mucho antes, durante el “gobierno del cambio” del presidente Vicente Fox.

Si había un momento idóneo para desmontar los resortes más nefastos del sistema político mexicano era ese, pero ya se sabe que la famosa agenda del cambio en realidad estaba vacía. Tanto Fox como Calderón se sirvieron de ese sistema para gobernar. A nivel de los gobiernos locales, incluido el del DF, la situación fue la misma. Panistas y perredistas llegaron a las gubernaturas o a la Jefatura de Gobierno e hicieron uso de ese sofisticado aparato. El crimen organizado encontró que el sistema funcionaba a las mil maravillas para crecer y consolidarse, sobre todo ante la embestida sin ton ni son que llevó a cabo Calderón.

Los cambios más profundos al sistema en los últimos 14 años han venido, curiosamente, del gobierno de un hombre emanado de las mismas filas del partido que creo las reglas más negras de ese sistema político. Sea por necesidad o por visión política, el gobierno de Peña Nieto ha impulsado cambios decisivos en varias áreas de la vida económica, financiera, educativa y social del país.

Pese a estos cambios, el país continúa estancado en lo económico, con un mercado interno pequeño y frágil. Apenas 3.5 millones de mexicanos ganan más de 10 mil pesos mensuales, cuando en 2006 eran más de cinco millones. La vieja excusa que achacaba a la crisis mundial nuestro pobre desempeño económico no se sostiene. Crecemos menos que el mundo. Por ejemplo, Estados Unidos, nuestro socio y principal cliente, creció en el último trimestre 3.9%.

La corrupción generalizada y el crimen organizado se entrelazan con el mal desempeño económico y galopan sin que ninguna medida gubernamental resulte, básicamente porque no van a la raíz de los problemas. El narco no se puede vencer con policías y soldados, sólo con educación y médicos, con la legalización de las drogas y el control del Estado sobre la cadena de producción y comercialización.

A Felipe Calderón ni los pactos políticos ni los controles de confianza le sirvieron. El presidente Peña ya fracasó en la convocatoria de otro pacto más. Ahora se ensaya la presentación de un abanico de propuestas ante gobernadores, funcionarios, ONG's y personajes varios. De antemano, las medidas no bastarán si no van al fondo de los problemas y cuentan con apoyo social y político.  

Fecha: 
Martes, 03 de Febrero 2015 - 17:00
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Michoacán, otra vez

“Éramos muchos y parió la abuela”, reza el dicho para ejemplificar que cuando existen graves problemas, siempre puede ocurrir otro más y así ha resultado con Michoacán. En el momento en que Guerrero es un foco rojo, aparece Michoacán como otro reto más en el ya problemático panorama de este 2015.

El pasado 16 de diciembre, se registró un enfrentamiento entre dos grupos de la Fuerza Rural (el encabezado por Hipólito Mora y el liderado por Luis Antonio Torres, El Americano), en la localidad de Felipe Carrillo Puerto, el cual dejó un saldo de 11 muertos; entre ellos, el hijo de Hipólito Mora, quien es además uno de los fundadores de las autodefensas de Michoacán.

Tras los hechos, Alfredo Castillo Cervantes, Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral del estado, explicó que la “rivalidad histórica” entre ambos personajes, fue la que provocó la balacera, como si esta “explicación” fuera suficiente para justificar la inacción gubernamental en algo que ya se preveía. Ahora, ambos líderes han sido consignados por homicidio.

Posteriormente, en otro hecho sangriento, el pasado 6 de enero se dieron dos enfrentamientos entre las fuerzas federales y un grupo de civiles armados que mantenían tomadas las oficinas de la alcaldía de Apatzingán. El saldo fue de nueve muertos y 44 detenidos. Hasta el momento, se ignora si los que tomaron la alcaldía pertenecían al cartel de “Los Viagra” o no. Sobre esto, el comisionado Castillo declaró que la violencia se encontraba “muy focalizada” y el resto del estado estaba en calma.

Estos hechos han puesto en el tapete de la discusión la estrategia que el gobierno federal ha llevado a cabo en el estado. En su momento, se aseguró que la Policía Rural era una corporación que ayudaría a la seguridad pública en el estado. Con los enfrentamientos, tal propósito quedó claramente enterrado. Estos episodios ponen de manifiesto no sólo la debilidad de la labor de Castillo, sino que se mantienen sin aclarar los vínculos de los policías rurales con la delincuencia organizada. Las versiones que aseguran que el comisionado toleró a personajes con un historial criminal se han reavivado.

El experimento federal de las autodefensas ya dio de sí. Hay que reconocer que ayudaron en una transición difícil, pero este camino se agotó y lo que queda es un panorama sumamente complicado, pues al deterioro y dudas que giran en torno a las corporaciones policiales locales, se suma ahora el que acarrean las rurales.

Urge que el gobierno federal relance su estrategia en el estado, y que ello comience por crear las condiciones para evitar  nuevos enfrentamientos y una transición que logre regularizar a las Fuerzas Rurales o bien que las desaparezca, previo desarme.

Fecha: 
Miércoles, 07 de Enero 2015 - 18:00
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Radicalismo que se aisla

Poco a poco las cosas parecen estar cambiando. La confirmación de Innsbruck de que los restos enviados por la PGR sí corresponden a uno de los normalistas desaparecidos abona a la credibilidad del procurador Murillo Karam. Por otro lado, los excesos verbales y físicos de la CETEG y otros grupos, que parecen estar más interesados en la renuncia de Peña Nieto que en hacer justicia, están cambiando la percepción sobre lo que sucede.

Los muertos y desaparecidos de Iguala son un caso infame, desde luego, pero los maestros disidentes y otros grupos y partidos no están interesados en resolverlo, sino en utilizarlo, al menos por lo que demuestran. A muchos analistas les parece sospechoso que ni los padres pidan que se investigue a quienes mandaron a los jóvenes a Iguala, cuando es elemental hacerlo. La agenda de los padres es: la desaparición de poderes en Guerrero, la cancelación de elecciones en la entidad, la consignación de Aguirre y Peña, por supuesto con su renuncia por delante. ¿Dónde está el reconocimiento de que se ha atrapado a la mayoría de los culpables físicos e intelectuales?

De esta forma, el apoyo que habían logrado para su causa comienza a disminuir, como lo muestran las dos últimas manifestaciones en la ciudad de México. Decía Roger Bartra hace unos días que el radicalismo está asustando a sectores medios. No sólo a estos sectores, también a empresarios, medios de comunicación y hasta a gobiernos extranjeros, que ahora apoyan al gobierno federal mexicano.  

Las protestas violentas, con saqueos, incendios de edificios, robo de camiones se concentran en Acapulco, Chilpancingo y el Distrito Federal. El resto del país tiene otros problemas, pero está en relativa calma. Eso sí, las pérdidas en estas tres ciudades son multimillonarias y los que viven del turismo u otros servicios están hartos de esta situación.

El movimiento ha logrado muchas cosas, tal vez la más importante sea poner en el centro de la atención pública el problema de los muertos anónimos y los desaparecidos con nombre. También puede haber logrado que los partidos sean más estrictos a la hora de seleccionar candidatos. La evidencia de que los narcos copan a los municipios, algo que es claro desde Michoacán, se hizo más palpable en Guerrero. Hay ya respuestas institucionales y sociales a cada uno de estos rubros, habría que montar guardia para que se cumplan. ¿Para qué entonces seguir adelante con un radicalismo que aísla?

El gobierno de Peña tiene dos caminos: seguir adelante con sus reformas estructurales y empujar las que se han desprendido de los sucesos de las últimas semanas o instalarse en el miedo y la precaución excesiva, que no avance ni retroceda. 

Fecha: 
Jueves, 11 de Diciembre 2014 - 17:30
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Manipuladores

“Me llama a mi mucho la atención ver a actores o agrupaciones que se dediquen a tratar de desacreditar lo hecho por el gobierno federal y me enoja más todavía que manipulen a los padres de familia. Me da tristeza que dentro de todo esto haya personas o grupos que realmente lucren, lucren con el dolor de los padres de los muchachos, lucren, me refiero, porque obviamente dicen una cantidad de mentiras que realmente son hechos que no son muchos de ellos son ciertos y toda esa gente trata de manipular la información para alcanzar objetivos individuales u objetivos de grupo”.

“Debemos ser claros de lo que ahí sucedió, ya que esto fue obra de la delincuencia organizada y de las autoridades municipales. La Federación ha actuado conforme al marco jurídico vigente y ha hecho su mayor esfuerzo para que este delito no quede impune. Reitero: quien falló fue la autoridad municipal infiltrada, este es el nivel que corresponde a tales hechos, de acuerdo con las investigaciones se trató de un acto de barbarie cometido por la delincuencia organizada y las policías municipales de Iguala y Cocula”.

Estas palabras las pronunció ayer en un evento el secretario de la Marina, Vidal Francisco Soberón y no tardó mucho en escucharse la respuesta del representante de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa secuestrados en Iguala el 26 de septiembre pasado por policías de ese municipio guerrerense y del de Cocula.

Felipe de la Cruz, quien es el padre de un normalista que sobrevivió a la balacera que ocurrió antes del secuestro de sus 43 compañeros, al referirse a lo dicho por el almirante, dijo: “Los títeres son ellos, nosotros no somos tontos. Ellos están bajo las órdenes de un presidente corrupto y asesino… “no hay perdón ni olvido para este gobierno”.

La respuesta de De la Cruz carece de toda lógica si recordamos lo que sucedió el 26 de septiembre.

La agresión a balazos contra los 80 y tanto normalistas que llegaron a Iguala y el secuestro de los compañeros del hijo de De la Cruz supuestamente se llevaron a cabo siguiendo las órdenes del entonces presidente municipal perredista de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, quien se perfilaba para ser la próxima candidata del PRD-PT-MC a la presidencia municipal de Iguala.

El asesinato de los 43 normalistas y la posterior incineración de sus cadáveres fue ejecutado por sicarios de los Guerreros Unidos, organización criminal a la que aparentemente pertenecieron tres hermanos de Pineda, dos de lo cuales fueron asesinados en 2009. María de los Ángeles supuestamente era la operadora de Guerreros Unidos en Iguala.

El secuestro y asesinato fue perpetrado en un estado que desde hace 2005 es gobernado por perredistas. El anterior al actual, Ángel Aguirre, evitó que el secuestro fuera inmediatamente investigado por la Procuraduría General de la República, que hasta el 4 de octubre atrajo el caso.

El dolor que causa el perder a un hijo afecta los sentimientos y hasta la cordura de cualquier padre o madre. Eso lo entiendo. Lo que no alcanzo a entender es que en sus declaraciones los padres de los normalistas no mencionen nunca a Abarca y Pineda, que aparentemente ordenaron la desaparición de sus hijos, ni a Aguirre, que pemitió que este par de pillos se apoderara del poder político de Iguala sabiendo que tipo de personas eran.

¡Claro que están siendo manipulados los padres de los 43! Soberón debería haber identificado a los manipuladores.

Foto: www.milenio.com

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Fecha: 
Jueves, 11 de Diciembre 2014 - 12:00
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¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién?

Después de la más reciente conferencia de prensa del procurador general de la república, Jesús Murillo Karam, dada ayer, sigo sin entender para qué se dirigieron a Iguala 80 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa el 26 de septiembre pasado. Nadie me ha dicho quién les ordenó o sugirió que fueran a esa ciudad y para qué.

Hay quienes aseguran que los normalistas fueron a Iguala para recolectar fondos para costear su estudios. Quienes afirman esto olvidan que los de Ayotzinapa no eran bien vistos en esa ciudad después de que en julio de 2013 participaron, junto con integrantes de la Unión Popular Emiliano Zapata, en la agresión contra la sede de la presidencia municipal que ocupaba José Luis Abarca, quien llegó al cargo en 2012 como candidato de una coalición integrada por el PRD, PT y MC.

La versión proporcionada por la PGR afirma que “Aunado a las declaraciones de quien dirigía el Centro de Control de la Policía Municipal de Iguala, se suman las declaraciones de Marco Antonio Ríos Verder, integrante del grupo criminal Guerreros Unidos y de policías detenidos, quienes asumieron que el grupo que se aproximaba, se dirigía a sabotear la celebración que se realizaría, que se realizaba en esos momentos por la esposa del alcalde, María de Ángeles Pineda Villa, con motivo de su informe de actividades” que como presidenta del DIF municipal ofreció en la tarde de ese mismo día.

Después de ser informados que los normalistas se dirigían a Iguala, Abarca y su esposa le ordenaron al jefe de la policía municipal, Felipe Flores, que impidiera que los estudiantes llegaran al lugar en donde se realizaba el baile. De acuerdo a Sidronio Casarrubias Salgado, el jefe del grupo criminal Guerreros Unidos, Pineda Villa fue quien ordenó ‘‘dar un escarmiento’’ a los jóvenes normalistas.

Agredir a balazos a 80 normalistas y matar en el lugar de los hechos a cuatro de ellos y a otros tres civiles inocentes es más que dar un escarmiento. Secuestrar y asesinar a 43 jóvenes y luego calcinar sus cuerpos es un brutal asesinato colectivo.

Lo ocurrido el 26 de septiembre parece más un capítulo sangriento de una batalla a muerte entre bandas delincuenciales antagónicas que una salvaje y mal ejecutada represión de estudiantes.

Hasta donde se sabe, Abarca y su esposa María de los Ángeles deseaban crecer políticamente. Él seguramente buscaría una candidatura a una diputación federal para las elecciones de junio del año entrante mientras que ella trabajaba para ser su sucesora en la presidencia municipal. El ordenar la agresión a balazos contra los normalistas y luego la desaparición y asesinato de 43 de ellos no iba a pasar desapercibido. Luego entonces, ¿para qué ordenar algo que en nada los beneficiaba políticamente?

Es muy probable que ordenaran la represión y que se le diera un escarmiento a los normalistas, pero es también muy probable que otra persona decidiera que había que enfrentar y matarlos.

Tal vez el prófugo jefe de la policía de Iguala, Felipe Flores, creyó que los normalistas pertenecían a la banda delincuencial Los Rojos, enemiga mortal de Guerreros Unidos. Eso explicaría que los entregara, vía policías municipales de Cocula, a los sicarios de Guerreros Unidos, quienes, de acuerdo a informes de la PGR, antes de matarlos les preguntaron si eran miembros de Los Rojos.

Por eso la captura de Flores es tan importante y necesaria para que se avance en la investigación en torno a este terrible suceso.

También es fundamental saber por qué y para qué fueron los normalistas a Iguala y quien les ordenó o sugirió ir.

Foto: Ayuntamiento de Iguala

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Fecha: 
Lunes, 08 de Diciembre 2014 - 12:00
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