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cultura

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Back to the Future

No lo pude evitar, miren que lo intenté, pero fue más fuerte que yo. Me rehusé fuertemente a escribir sobre el tema, pero la fiebre por Back to the future y haber llegado, finalmente, a la fecha de destino de la segunda parte de esta trilogía pudo más que yo.

No es que tenga algo en contra de la mítica saga, incluso la disfruté durante la infancia, pero creo que haber sido expuesto a ella una y otra vez gracias a la siempre pésima y repetitiva programación del canal 5 terminó por cansarme. No niego que de niño soñaba con tener alguno de los artículos con los que contaban Marty McFly y el “Doc” Emmett Brown e imaginaba cómo hubiera sido mi vida con ellos, principalmente con la hoverboard ¿se imaginan? ¿ir de un lado a otro volando en nuestra patineta? Pero también recuerdo que desde la primera vez que la vi aborrecí la pésima actuación de Michael J. Fox, en algún momento llegué a pensar que era intencional, como la exagerada (y muy atinada) actuación de Christopher Lloyd interpretando al excéntrico científico, pero con los años comprobé que no, que en realidad él es malo, me parece nefasta, y más aún el doblaje al español ¡como taladrarle el oído a uno!

Los periódicos, revistas y páginas de internet han estado plagados durante semanas de artículos que hacen referencia a la película. Marcas como Nike y Pepsi sacaron artículos conmemorativos (los tennis y la botella) a manera de homenaje y genialidad mercadológica. Universal Studios lanzó un falso trailer de la película Tiburón 19 (que afortunadamente nunca se hizo). Alrededor del mundo se han llevado a cabo tributos, eventos, conferencias, rodadas ciclistas, conciertos y exhibición de la trilogía para recordar el momento en que McFly llegó a nuestros días.

Pero ¿saben qué me parece ridículo? Todos esos pseudo artículos que hablan sobre los “errores en las predicciones” de la película. Y es ridículo porque para empezar no son predicciones. Que si las patinetas o coches voladores no existen, que si el fax ya no se usa, la ropa ajustable o con auto secado no se han inventado… el director no intentaba exponerlos como una predicción del futuro, simple y sencillamente es la utopía de una película de ciencia ficción, nada más. Como ésta existen muchas otras que han tratado el mismo tema recurrentemente, la manipulación del tiempo, los saltos cuánticos, son sólo algunas de las cosas que como endiosados seres humanos nos intrigan y el cine las ha explotado. O los que exaltan los aciertos: los lentes inteligentes, las videollamadas, el cine 3D, la seguridad por medio de la voz o huellas digitales, el microondas… Incluso el equipo de beisbol Chicago Cubs está metido en las futurísticas visiones del director Robert Zemeckis. ¡No son más que coincidencias, bromas e imaginación! Las videoconferencias, por ejemplo, se empezaron a desarrollar casi desde el origen de la televisión, en los años 40 AT&T ya trabajaba en ello, los coches voladores han sido una fantasía desde el inicio, El profesor boligoma de Fred MacMurray (1961) ya lo imaginaba. Pero no teman, no se obsesionen mis frikies fanáticos, si hay algo que no vean no es que no exista, sino que estamos en un futuro alterno.

En fin, que a las 4:29 de la tarde del miércoles 21 de octubre llegamos al futuro, bueno, ahora al pasado. La cosa es que se cumplió la fecha, una fecha que en realidad fue marcada por puritita casualidad porque los productores nunca se imaginaron el éxito que tendría la primera cinta y no estaba en sus planes una segunda parte.

El futuro quedó en el pasado. Sigamos viajando, como dicen, un minuto a la vez.

¡Marty, tienes que venir conmigo!

- ¿A dónde?

- ¡De regreso al futuro!

Voy vengo.

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Viernes, 23 de Octubre 2015 - 16:30
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¡Ah, el amor!

Corría el año de 1945 cuando apareció por primera vez en televisión un curioso personaje de nombre Pepé Le Pew (Creado por Chuck Jones), el cual posteriormente se convirtió en parte del elenco de los Looney Tunes (seria animada estadounidense). El personaje es representado por un zorrillo mal oliente que camina por la calles de París con elegancia, siempre seguro de sí mismo, habla con galanura y acento francés marcado, se asume a sí mismo como un irresistible amante a la antigua y jamás acepta un “no” por respuesta. Su célebre frase: ¡Vive l'amour! evoca antiguas imágenes de galanes con ramos de flores en las manos, serenatas nocturnas, cartas con olor a perfume, intercambio de miradas de coquetería, rubor en las mejillas y poemas de amor; las cuales eran entre otras, tan sólo algunas de las estrategias que todo hombre aplicaba cuando quería conseguir el amor de la mujer elegida en el siglo pasado; es decir, andaba de conquista y le costaba un buen tiempo antes de recibir el anhelado “sí”.

Lejos muy lejos estamos de aquélla época en la que los emoticones, el Whatsapp, el Skype, el Facebook, el Twitter o el Instagram, (todas herramientas tecnológicas para comunicarse a través de la red virtual llamadas redes sociales) no existían; de tal suerte, que la emoción ante las muestras de galantería era innegable y lo que es más, significaba una especie de adrenalina para los enamorados (o también llamados tórtolos). Cierto es que la etapa del romanticismo en una relación, tanto en el pasado como en el presente no es garantía de una relación amorosa estable y comprometida o la construcción de un vínculo sano fincado en el amor; sin embargo, tanto conquistadores como conquistadas sabían que el cortejo era la antesala para la privacidad y la intimidad en pareja, algo así como una serie de pasos que había que seguir y que dotaban de ilusión a la relación. Y así lo cantaba Emmanuel en su canción el Rey Azul (1983): “Me hice una promesa hace unos días, para tocar tu mano y no me atrevo todavía” porque en verdad, apenas un roce de manos ponía el corazón a latir a mil por segundo.

Para las nuevas generaciones todo es más sencillo porque basta con navegar por la red (Internet) para conocer chicos y chicas de todas partes del mundo y hacer una cita o intercambiar toda clase de información. No entraré en el debate de si las relaciones surgidas en la red virtual son duraderas o no pero hoy son una opción. En el siglo XIX, los caballeros de la clase alta no se tomaban la libertad de dirigirle la palabra a alguna dama pero los que pertenecían a un estrato menos elevado y cuya formalidad no era obligatoria, recurrían a ingeniosas formas de acercarse a las féminas mediante unas tarjetas llamadas de acompañamiento o tarjeta invitación, que no eran otra cosa sino la forma en que se le cortejaba a una dama y se iniciaba la relación (véase la imagen abajo).

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Y es que paradójicamente, aunque hoy existen diferentes alternativas para el coqueteo o flirteo entre los jóvenes o los no tan jóvenes, resulta más difícil para ellos establecer vínculos, expresar emociones, conocerse y conectarse. Algo como lo que cantaba Miguel Ríos a principios de los años 80: “El teléfono es muy frío, tus llamadas son muy pocas, yo sí quiero conocerte y tú no a mí, por favor dame una cita, vamos al parque, entra en mi vida sin anunciarte” (Santa Lucía de Roque Narvaja, Argentino). Será también que la época de la inmediatez y de tantos estímulos visuales y auditivos en la que vivimos ha cerrado el paso a la sensibilidad y a esa espera que provoca ansiedad y ganas de querer ver, escuchar y estar de cerca con el ser amado en una relación cara a cara, sin mensajes de texto de por medio ni emoticones que limitan el cúmulo de emociones que se desatan cuando las hormonas se alborotan y que nada tiene que ver con sólo tener sexo una noche y al otro día olvidar el suceso y a la persona.

Cierto es que el pasado nos habla de un momento en la historia en que existían muchos tabúes en torno a las relaciones de pareja y el sexo, por lo que el tema es por demás interesante y tiene mucha tela de dónde cortar; sin embargo, en el caso del romance, la conquista y la galantería a pesar de que los tiempos han cambiado y de tener mayor libertad de expresión e información al alcance de la mano, nada como lo que cantaba Roberto Carlos: “Yo soy de esos amantes a la antigua que suelen todavía mandar flores, aunque yo sigo este mundo con sus modas y modismos, el amor es para mí siempre lo mismo” y podría ser que si exploramos ese mundo misterioso que no nos tocó vivir, recibamos gratas sorpresas y nos embriaguemos de ese amor meloso, romántico y emocionante del ayer que daba lugar a hermosas historias de amor que contar.      

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Fuentes e Imágenes

http://algarabia.com/118/pepe-le-pew/

http://www.upsocl.com/creatividad/las-inusuales-invitaciones-que-enviaba...

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Jueves, 22 de Octubre 2015 - 16:30
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El Instituto Federal de Telecomunicaciones

Nuestra constitución señala en el artículo 28 que el Instituto Federal de Telecomunicaciones, mejor conocido como el IFT, es un órgano autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, que tiene por objeto el desarrollo eficiente de la radiodifusión y las telecomunicaciones. Tiene a su cargo la regulación, promoción y supervisión del uso, aprovechamiento y explotación del espectro radioeléctrico, las redes y la prestación de los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones.

Corresponde al Instituto Federal de Telecomunicaciones, entre otras cosas, el otorgamiento, la revocación, el cambio de control accionario, titularidad u operación de sociedades relacionadas con concesiones en materia de radiodifusión y telecomunicaciones.

De conformidad al artículo 67 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión las concesiones podrán ser para uso:

  • Comercial son aquellas que confiere el derecho a personas físicas o morales para prestar servicios públicos de telecomunicaciones y de radiodifusión, con fines de lucro a través de una red pública de telecomunicaciones.
  • Público son aquellas que se confieren a los Poderes de la Unión, de los Estados, los órganos de Gobierno del Distrito Federal, los Municipios, a los órganos constitucionales autónomos y las instituciones de educación superior de carácter público para proveer servicios de telecomunicaciones y radiodifusión para el cumplimiento de sus fines y atribuciones.
  • Privado son las que se confieren para servicios de telecomunicaciones con propósitos de comunicación privada, experimentación, comprobación de viabilidad técnica y económica de tecnologías en desarrollo o pruebas temporales de equipos que no tengan fines de explotación comercial.
  • Y social que confiere el derecho de prestar servicios de telecomunicaciones y  radiodifusión con propósitos culturales, científicos, educativos o a la comunidad, sin fines de lucro. En esta categoría están las concesiones comunitarias y las indígenas; así como las que se otorguen a instituciones de educación superior de carácter privado.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones fija el monto de las contraprestaciones por el otorgamiento de las concesiones, así como por la autorización de servicios vinculados a éstas, aunque tiene en cuenta la opinión de la Secretaria de Hacienda. Esta opinión no es vinculante.

Las concesiones del espectro radioeléctrico son otorgadas mediante licitación pública, asegurando el menor precio de los servicios al usuario final; en ningún caso el factor determinante para definir al ganador de la licitación debe ser, de acuerdo a la ley, el meramente económico. Las concesiones para uso público y social son sin fines de lucro y se otorgan bajo el mecanismo de asignación directa conforme a lo previsto por la ley y en condiciones que garanticen la transparencia del procedimiento.

Para contribuir a la trasparencia, el Instituto Federal de Telecomunicaciones lleva un registro público de concesiones. En él, se encuentra la información de las distintas concesiones otorgadas con el nombre del concesionario, fecha de otorgamiento de la concesión, vigencia, cobertura y servicios autorizados, así como el expediente digital que sustenta los datos respectivos.

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Miércoles, 21 de Octubre 2015 - 17:30
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Columnas:

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Políticos de perfil diferente

Acerca de entregas anteriores que abordan temas de problemáticas que suceden en Tijuana y que han sido expresadas desde un punto de vista ciudadano, me comentaban hace un par de días que no era necesaria mi opinión a nivel nacional, que las cosas que suceden en la frontera son muy difíciles de entender en el centro o en el sur de México; que los personajes de la vida política en la frontera no corresponden al perfil de los políticos en el resto del país, que de poco sirve que se hagan denuncias porque los problemas no se resuelven con “cartitas”. No entendí del todo eso de la diferencia de perfiles siendo que la ley es igual para todos. 

No le presté atención al comentario porque ni se ha resuelto alguno de los problemas en consecuencia de las letras y no creo que los interesados se detengan a examinarlas. ¿De qué manera se resuelven los problemas entonces sino exponiéndolos? la población completa hace eco de una y otra situación, los ciudadanos enfadados del desinterés de las autoridades se han encargado de gritarlo en mil formas lo de menos es entonces un texto, las cosas siguen igual y me atrevo a decir que empeorando cada día.

A nivel Municipio el Transporte Público, la Cultura y la Seguridad Pública son los rubros que más suenan en la boca de las autoridades y son al mismo tiempo los menos atendidos con eficacia. Los encargados de una y otra área se marean de ida y vuelta por la ciudad exhibiendo programas, todos tienen como prioridad decir en cualquier entrevista: “traemos un programa” o “bajamos recursos para la creación de un proyecto” esto por supuesto no da frutos a corto y mucho menos a largo plazo, ya se sabe además que en los cambios de administración cambia también la idea y el ego de unos borra la actividad de otros.

En lo que se refiere al transporte público se sabe que la topografía de Tijuana no ayuda a que se establezcan rutas de acuerdo a las necesidades de todos, se conoce el desorden con que la ciudad crece todos los días sin una planeación adecuada y mientras los transportistas se organizan en una zona, la mancha urbana se extiende en otro lado sin la previsión de rutas para transportar a los nuevos habitantes, es la problemática que impera desde hace muchos años y nadie ha sabido cómo solucionarla. El transporte público sistemático es esencial para el movimiento de cualquier ciudad, si los camiones prestaran el servicio que deben, los automovilistas se atreverían a ser usuarios regulares y con ello la contaminación y el caos vial se reducirían significativamente. Las publicaciones o denuncias locales, estatales o nacionales solo muestran la necesidad que se tiene de reestructurar la forma y el fondo en el transporte público.

El área cultural sigue dando patadas de ahogado reciclando los mismos eventos de uno y otro año sin crecimiento o cambios, esto ha provocado que de la noche a la mañana aparezcan asociaciones civiles y fundaciones culturales aprovechando los huecos que la administración municipal va dejando. El problema es que esas asociaciones y fundaciones (las nuevas y las anteriores debilitadas) hacen del recurso obtenido su propio sueldo sin reportar o transparentar la información, al parecer esto no está regulado porque nadie les exige cuentas. Si la cultura como dependencia se mantuviera firme en la expansión, inclusión y difusión acertada, la población tendría más opciones para educarse con instrumentos que eliminarían en gran medida la violencia, la delincuencia y el crimen. Además, las difusión y promoción de eventos culturales cada vez están más inclinadas hacia los usuarios de redes sociales y menos hacia la población en general; las actividades que se realizan a reserva de unas cuantas, son las mismas y con la misma gente por eso el apunte de la inclusión. Hay talento en todos los rincones de Tijuana y no solamente graffiteros que aunque son verdaderos artistas, hay mucho más allá de un “arte urbano”

Y en cuanto a seguridad, las llamadas tienditas y picaderos incrementaron después del desalojo de la canalización del Rio Tijuana,  el gobierno ha cambiado el lenguaje policiaco y ha etiquetado cualquier crimen violento como “arreglo de cuentas entre narcomenudistas”.  El asunto aquí, es que la Policía Municipal sabe de las mencionadas tienditas y picaderos y sabe quiénes cobran derecho de piso, la ciudadanía lo reporta todos los días en las estaciones de radio y reportan desde la Secretaría de Seguridad Pública que se reciben cientos de llamadas al número de denuncia anónima 089 que anuncia: “Ayúdenos a combatir la delincuencia, denunciando cualquier situación que considere sospechosa, tal como venta o distribución de droga, pandillerismo, violencia familiar, etc. Marca 089 desde cualquier teléfono”

No creo que los políticos de la frontera  tengan diferente perfil a los del centro o del sur del país como me dijeron,  es la frontera en sí misma la que es diferente y por eso deben esforzarse en prestarle la atención debida, que sean los mismos funcionarios quienes se aseguren de hacerle saber a los políticos del resto de México la importancia que al frontera tiene, si no han sabido mostrar su lugar de origen hacia afuera entonces la diferencia no está en el político, está en la persona misma y su beneficio personal. Una ciudad en movimiento, culta y segura va a dejar que las letras y las voces de cualquiera se enfoquen en otros temas porque ya no tendrán nada que denunciar.

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Martes, 20 de Octubre 2015 - 18:00
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México, el país con más obesidad en el mundo

México, no ha logrado reducir desafortunadamente los índices de crecimiento de sobre peso y obesidad en la población, por lo contrario la cifra de obesos va en aumento dramáticamente, seguimos ocupando a nivel mundial el lugar número uno en obesidad infantil, el lugar número dos en obesidad adulta, somos el país con el mayor consumo de refrescos, y hasta ahora ninguna campaña institucional del gobierno mexicano, ha logrado ser efectiva para detener o disminuir esta pandemia.

Me pregunto, qué fue lo que detonó y nos llevó a esta enfermedad ahora pandemia a los mexicanos, si en los sesentas y setentas los ciudadanos éramos notablemente delgados. Fue a finales de los ochentas que empezó a percibirse un sobre peso en la población que fue en aumento en los noventas y del dos mil a la fecha, es decir en estos últimos 15 años, ha tenido un explosivo crecimiento el sobre peso y obesidad de los mexicanos, hasta llegar hoy en día a una situación muy alarmante, pues la obesidad ya inicia en edades más tempranas.

En este sentido, nos permitimos consultar a la Maestra en Ciencias Gabriela Yanet Cortés Moreno, Consejera General de Posgrado Área Médico Biológicas del IPN, para que nos diera una opinión sobre este tema y dijo:

“Hoy en día, el incremento en el consumo de carbohidratos refinados y azúcares ha impactado en el crecimiento extraordinario de las tasas de sobrepeso y la obesidad, que a la fecha afecta a 7 de cada 10 mexicanos” “Es un tema sumamente delicado para la salud y al mismo tiempo controversial en cuestiones económicas y políticas, siendo difícil contestar a una pregunta ¿Qué es la obesidad? Ya que esta incluye cultura, costumbres y estatus social. Los alcances de esta enfermedad van desde la parte médica con el daño celular hasta otras ramas de estudio como lo es la economía a nivel mundial” “México, es el país con más obesidad en el mundo, se diagnosticaron de enero a noviembre de 2014, 323 mil 110 casos nuevos de obesidad”

De acuerdo a la Secretaría de Salud, el mayor número de nuevos casos, por grupo de edad, se encontró entre las personas de 25 a 44 años, con 124 mil 705 casos nuevos. Es decir, casi el 40% de los nuevos pacientes por obesidad están en ese rango de edad. Le siguen las personas de entre 50 y 59 años, con 48 mil 436 nuevos casos. Después, las personas de entre 45 y 49 años con 37 mil 734. Y en seguida, las personas de entre 20 y 24 años, con 22 mil 728 casos nuevos de obesidad.

México es líder mundial también en obesidad infantil, registró de enero a noviembre pasado 35 mil 157 nuevos casos de obesidad entre niños de 1 a 14 años y 15 mil 626 nuevos casos entre jóvenes de 15 a 19 años. Recordando que el exceso de peso en niños representa hoy en día uno de los problemas más serios que enfrenta la salud pública, principalmente porque la obesidad es un factor de riesgo de varias afecciones crónicas, cuya atención y tratamiento requiere de altos costos financieros y el impacto epidemiológico reside en que, existe una correlación significativa entre el peso en la niñez y el peso en vida adulta ya que el niño que es obeso en edad pediátrica, tiene una probabilidad del 80% de ser obeso en la etapa adulta.

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Lunes, 19 de Octubre 2015 - 16:00
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Feliz cumpleaños, John

“Where are we going fellas?”

Muchas veces he escuchado que si tienes un ídolo no investigues sobre él y su vida porque desaparecerá la imagen de grandeza que uno tiene sobre esa persona. Cada vez que leo algo nuevo sobre Lennon, más aún, cuando leí la biografía escrita por su primer esposa, Cynthia, conocí detalles personales que a cualquiera le hubieran arrancado la idea que tiene sobre el Beatle. No fue el caso. Es cierto (y obvio), John Lennon no era ningún santo, tras de su imagen y personalidad revolucionarias y pacifista había un padre ausente, un esposo alejado de quien lo vio y acompañó mientras se convertía en leyenda, un hombre caprichoso con un enorme y dañado ego, un tipo voluble y agresivo, pero su vida personal no deja de lado su lucha, preocupación e influencia por un mundo mejor.

Como es normal en cualquier personaje como él, mucho se dice sobre su figura y persona. Que si no es válido que un multimillonario escribiera una letra que habla de un mundo sin propiedades, que si sacaba siempre la carta de la muerte, que si sabía su destino final. Versiones y rumores que siempre rodean a un ícono de su magnitud.

Al escribir sobre él no es mi intención justificarlo o desmitificarlo, sino entenderlo. La vida de Lennon, como la de muchos otros, no fue fácil. Un padre ausente que lo abandonó para después ponerlo en la difícil decisión de vivir con él o con su madre; una madre totalmente irresponsable, inmadura e incapaz de criar a un niño y que termina también por dejarlo; la muerte de su tío, que fue su figura paterna, cuando tal vez más lo necesitaba; vivir bajo el cuidado de Mimi, una tía amorosa, sí, pero sumamente estricta y dura al educarlo; el reencuentro con su madre tras años de separación y con quien se reencuentra e inicia una extraña relación y, justo cuando se empiezan a conocer, la trágica muerte de ella tras una lucha entre una tía estricta y una madre aduladora y permisiva. Todos estos factores marcan definitivamente al músico y continuamente lo expresa en canciones como “Help!”, “Mother” o Woman”.

No es de extrañar que John tuviera serios problemas en sus relaciones, que usara siempre el sarcasmo, que fuera por la vida con egoísmo y cinismo o haciendo burla de todo y todos a su alrededor para hacer el sufrimiento más llevadero. No es de extrañar que Lennon terminara por abandonar a Cynthia, su primera esposa, que terminara prácticamente olvidando a Julian, su primer hijo, o que tuviera serios problemas con Paul, su mejor amigo o Yoko, su segunda esposa.

No es de extrañar, pero tampoco es justificable. Llega un momento en la vida de cualquiera en que tiene que hacerse responsable de uno mismo, de sus actos y sus decisiones sin andar culpando a nadie por lo que le ha tocado vivir. Creo que justamente era esto lo que Lennon intentaba hacer durante su etapa solista. Siempre fue un pacifista, es cierto, pero tal vez esta lucha consigo mismo es la que lo convierte en un luchador social dando un giro radical a su forma de enfrentar la vida. Tal vez, de manera inconsciente lo que hacía era enmendar sus errores y la forma en que lo gritaba al mundo era por medio de sus canciones.

Llega un momento en su vida en que habla con Cynthia pidiéndole perdón por lo que le hizo. En los últimos años de su vida tuvo la oportunidad de reconciliarse con Paul, incluso se cree que se hablaba de un reencuentro del cuarteto. Se acerca nuevamente a su hijo Julian e inicia una nueva relación, empiezan a conocerse, igual que su madre a él, John inicia a su hijo en la música. Tras cinco años alejado de los estudios para dedicarse a su recién nacido hijo Sean y para reiniciar su relación con Julian, empieza un periodo de gran creatividad que dan origen a sus últimos discos Double Fantasy y Milk and honey (publicado póstumamente).

Pero la vida es extrañamente repetitiva y justo en su mejor momento con Julian la historia se repite. La vida y un maldito asesino le arrancaron el padre a dos niños, su esposo a dos mujeres y a uno de los más grandes músicos al mundo.

Hoy recordamos a un grande a 75 años de su nacimiento. Hoy celebramos el cumpleaños de un líder, de un revolucionario, de un idealista, de un personaje de la historia que junto a tres amigos vino al mundo a cambiarlo todo.

“To the top Johnny”

Voy vengo.

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Viernes, 09 de Octubre 2015 - 16:00
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Enediana, la poesía

Tuve el privilegio de presentar a Elizabeth Cazessús y digo privilegio porque según los protocolos de presentaciones literarias, un grande presenta a otro grande. Y me encuentro con otros grandes y de trayectoria importante que no consideran tamaños ni estaturas, consideran sencillamente sensibilidades de igual nivel que se pueden compartir.

“Enediana” es el poema que le da título a la compilación del trabajo literario de varios años de Elizabeth Cazessús y los atrapa en un libro que entrega orgullosa para los ojos, las debilidades y las emociones de quien se atreva a leerlo. Ella es poeta y los poetas son seres casi solitarios porque sus libros, a pesar de ser pequeños y de textos reducidos, son grandes pensamientos que no todos perciben, entonces esa lejanía de lectores convierten al poeta en un feliz solitario como Elizabeth que llora, canta y baila la poesía para que suene lejos y les llegue a todos.

Conocer a una personalidad de cualquier ámbito resulta una experiencia emocionante para cualquier ente común, en una situación así, puede no pasar de una mirada a distancia, un saludo fortuito en el camino, una sonrisa teatral, una fotografía y el olvido inminente en la mente de dicha personalidad.

Saber el trayecto de un personaje como Elizabeth, que ha llevado sus pasos por el camino de la sensibilidad, de la curiosidad por ser y dejar de ser, de saber por hecho que el trabajo de reinventarse como poeta es de todos los días. Estar en la circunstancia para saberlo de primera mano, de escucharlo de primera voz a primer oído, lo convierte en una experiencia especial porque nos regala la oportunidad de convertirnos en testigos.

Durante el recorrido de Cazessús en ésta recopilación de “Enediana” nos permite ser eso,  testigos de un camino que recorrió sola, que en soledad abrazó momentos, escudriñó recovecos tanto de un mundo material, como el suyo muy espiritual para lograr ése encuentro de la mujer con la tierra, con la sal, con el universo y equilibrar un tanto cuanto a la humanidad con ella.

En “Confesión de un Itinerario” nos conduce de la mano a los adentros de su poesía, nos invita a andar paso a paso el trayecto que ella ya recorrió sin saber que un día cualquiera nos lo estaría contando con libro presente.

Después de leer su confesión, me he convertido en cómplice y con honor me tomo las atribuciones que le corresponden a ese título. Después de leer ustedes a Elizabeth,  sabrán también que la complicidad tiene un deber y lleva consigo una repercusión, volver a leer, releer, buscar y rebuscar entrelineas.

Tener curiosidad por conocer  la noche aquella  en  que escribió “Boca” o tratar de imaginar la soledad que oscureció el viento mientras escribía “Sin Ángel, ni Demonio”.  Las letras todas surgen de un espíritu activo y revolucionario, de sus rituales y danzas, de sus nublados y estrellados cielos y de sus más profundas revaloraciones delante del espejo.

Querer saber cómo es la Sierra Madre de Jalisco desde los ojos de la poesía que los viajes de turista no enseñan, querer saber de primer intento, cómo bailan los indígenas cuando lloran, cómo sienten cuando deja de llover. Entender lo que dice la tierra cuando cansada, lanza las poesías que Elizabeth supo atrapar.  

Adentrarse y saborear los “Mandamientos de la Dama Infiel” que lleva mucho más allá de una simple, llana y superficial infidelidad mundana, es la intención de ser siempre fiel a los preceptos y adeptos que como seres humanos somos capaces de establecer en la intimidad, con la furiosa e intempestiva amiga llamada soledad.

Sus letras y su poesía, ésta presencia y ésta convivencia literaria nos asegura que “No es mentira éste Paraíso” como nos cuenta en una de las flores que conforman su ofrenda.

Lejos de querer conocer a la poeta rebelde en sus profundidades, nos queda la hazaña pendiente de adentrar nuestro propio ser en sus textos, hacerlos nuestros, llorarlos, soñarlos, vivirlos, adueñarnos de las letras que ella entrega como un homenaje de sus primeros siete títulos publicados.

Sus años de camino como poeta sobre las líneas que conforman Enediana, nos enseña a una Elizabeth completa y a punto de emerger en alguien más que aún no conocemos, quizá un día seamos de nuevo testigos de ése caminar que volverá a entregarnos con palabras, de las que también nos adueñaremos, con la misma pasión con que sean escritas.

Presentar libros es una cosa, presentar al escritor es una experiencia que queda siempre como compromiso para compartir y en esta ocasión mi compromiso, después de haber leído Enediana, es recomendarla con admiración y respeto.

El poema que abre las páginas,

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Martes, 06 de Octubre 2015 - 17:30
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El pañuelo

El tiempo pasa rápidamente y con la llegada del otoño y el inicio de octubre nos asomaremos al ropero de la abuelita para conocer el origen, uso y vigencia de cierta prenda de vestir que, a su paso por las diferentes épocas, lo mismo ha sido utilizado como un accesorio, que para protegerse del sol, secar lágrimas, limpiarse la nariz e incluso, como medio para enviar mensajes de amor y/o desamor: el pañuelo.

Quisiera estar bordado en tu alma y tu pañuelo.
Luis Cardoza y Aragón

Tan sencillo y tan simple como una pequeña pieza de tela cuadrada, el pañuelo ha permanecido a través del tiempo y sus usos han sido diversos. La historia adjudica a los egipcios su invención y a los franceses el haberlo puesto de moda en el siglo XV, aunque su uso como accesorio del saco masculino se lo debemos a Brummell, asesor y amigo del Rey Jorge IV del Reino Unido. Como parte de los trajes típicos mexicanos, en la península de Yucatán lo utilizan los hombres para el baile de la jarana yucateca y en la región de Guerrero y Oaxaca se utiliza para bailar chilenas, un baile típico originado en el cono sur de América.

Sin duda, nuestros abuelitos o tíos lo usaron también como artículo de salud e higiene para la limpieza de nariz o, incluso, guardan alguno por ahí que les recuerde un romance de juventud, pues en México durante los siglos XVIII y XIX el pañuelo no sólo revelaba el status social de quien lo portaba sino que para las mujeres representó la forma de establecer contacto y comunicación con los hombres en una sociedad prejuiciosa en la que no se les permitían ciertas libertades, pues su reputación podía quedar en entredicho y por esta razón representó todo un código de lenguaje amoroso; por ejemplo:

* Dejar caer intencionadamente el pañuelo era una manera de llamar la atención de un hombre y decirle indirectamente que se deseaba iniciar el cortejo amoroso.

* Llevar el pañuelo suelto y cogido por una de las puntas, que las doncellas encontraban agradable al susodicho y le pedían que las siguieran con disimulo.

* Doblar el pañuelo lentamente o pasar la prenda por la oreja izquierda era la tercera manera con la que la mujer expresaba su deseo de iniciar una conversación con el interesado.

* Agitar el pañuelo con la mano izquierda era uno de los gestos más esperados por los enamorados pues indicaba una declaración abierta de amor por parte de la mujer y que se traducía como “mi corazón te pertenece”.

Si profundizáramos en los usos y costumbres de aquéllos tiempos, sin duda nos sorprenderíamos ante la intensidad de los mensajes que las mujeres enviaban a los hombres para lo cual, también hacían uso del abanico; pero esa es otra historia.

El pañuelo, junto al sombrero (en el caso de los hombres) y el abanico (en el caso de las mujeres), entre otros objetos, fueron parte de un protocolo en el vestir. En la actualidad y en una época en la que nos hemos vuelto más relajados en muchos sentidos y podemos expresarnos libremente dichos objetos han dejado de tener un significado especial. Sin embargo, para quienes gustan de la formalidad y el buen gusto en el vestir, aquí anoto seis consejos básicos que no deben pasar por alto si se animan a usar pañuelo:

1. Si se utiliza para limpiarse la nariz debe guardarse en el bolsillo de los pantalones, no en el bolsillo del saco. Los que se usan cerca del pecho son estrictamente para adornar.

2. Los pañuelos brillantes ya no están de moda.

3. Se puede gastar una buena cantidad de dinero en un pañuelo de cashmere de lana de unicornio italiano, pero lucirá igual de bien uno que cueste tres veces menos. 

4. Debe intentarse usar un pañuelo de bolsillo que combine con uno de los colores de la camisa o corbata, si la corbata a cuadros tiene una sutil línea roja, se sugiere un pañuelo de bolsillo con orillas en ese color.

5. Si el pañuelo hace que el bolsillo se abulte demasiado, se necesita doblarlo bien o conseguir otro más pequeño.

6. Está bien pasar entre dos y tres minutos frente al espejo, arreglando el pañuelo de bolsillo hasta sentir que ya ha quedado bien pues detrás del aire despreocupado hay horas de práctica.

El uso del pañuelo fue tan común y generalizado, que incluso los niños lo utilizaban para un juego grupal que consistía en armar dos equipos e ir dejando fuera a los contrincantes mediante una suerte de números y estrategia para atraparlo.

Finalmente, les dejo el siguiente link en el que encontrarán cuatro formas diferentes para doblarlo: http://es.wikihow.com/doblar-un-pa%C3%B1uelo-para-el-saco

¿Y tú, usas pañuelo?

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Fuentes:

http://www.gq.com.mx/moda/articulos/panuelos-de-bolsillo-para-caballeros...

http://www.abc.es/estilo/moda/20140602/abci-decalo-panuelo-bolsillo-2014...

http://www.culturizando.com/2012/05/la-historia-de-los-panuelos-el-lengu...

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Martes, 06 de Octubre 2015 - 16:30
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Recuerdos de leve tristeza

La vida es sencilla para el corazón: late mientras puede. Luego se para. Leo esas frases en una novela de Karl Ove Knausgård. Es el instante en el que llega la muerte. Algunos corazones se cansan antes que otros. Después, los muertos viven otra vez entre nosotros cada vez que los recordamos. El corazón de Mémé, mi abuela paterna, se detuvo hace algunos días. Latió durante noventa y dos años. ¿Se le puede pedir más a un corazón?
Hubiera querido conocer mejor a Mémé, pero no fue así. El divorcio de mis padres, las mudanzas de mí madre y el alejamiento, entre nuestro padre y nosotros, lo impidió.

Hace algunos meses, en medio de otro de mis intentos por reconstruir mi historia (algo que toda persona que escribe, siente el deseo de hacer alguna vez), le pedí a mi padre que me contara algo sobre uno de los tantos huecos que todavía tengo en la historia de mi familia paterna: su llegada a México, cuando era niño. Pero me dijo que sólo recordaba dos cosas: que antes de llegar al país viajaron a Nueva York en un trasatlántico llamado “América” y que sobre ese barco hacía muchísimo frío. No tengo la impresión de que mi padre quiera pensar demasiado en ese viaje que lo trajo a México para siempre. Mi padre me prometió que visitaría a Mémé para pedirle que le contara los pormenores de aquella travesía. Yo estaba más interesado en los pequeños detalles que en los grandes acontecimientos. ¿A qué olía el barco? ¿Cómo se sentía la brisa en cubierta? ¿Cuáles eran sus miedos y esperanzas? Las historias de los exilios, cualesquiera que sean (interiores o exteriores), siempre me han interesado. Pero a mi padre siempre le ha costado hablar de esos temas y nunca tuve respuesta de la conversación que tuvo con Mémé.

De manera que recurrí a mi prima, Pilar.

Pili fue a la residencia de ancianos donde vivía Mémé, grabó la conversación que tuvieron y me la envió al Inbox de mi Facebook. La escuché tres veces. Pili trataba con mucho cariño a Mémé y le tenía una paciencia inmensa. Mémé habló muy poco. Su voz se escuchaba apagada. Aunque era la misma voz que yo recordaba de niño, suave y con el acento francés que nunca perdió. Pili trataba de ayudarle a recordar algunas cosas que Mémé le había contado, pero Mémé parecía cansada y un poco confusa. A diferencia de mi historia materna, que me fue contada por mi madre y por mi abuela materna a lo largo de mi vida, he tenido que reconstruir la paterna a partir de fragmentos aislados, como si fuera un puzzle.

Cuando Pili le preguntó a Mémé qué le había gustado más de México, al llegar, Mémé le dijo que el cielo. El cielo de México, inundado casi siempre por el sol.

Ese era el tipo de cosas que yo quería saber.
 
Al terminar la Guerra Civil española, mi familia se refugió en Francia. Mémé vivía en la comuna de Éguilles. Tras la guerra, muchos republicanos y comunistas pasaron la frontera francesa. Mi abuelo, que era muy joven, y aunque había nacido en Madrid, hablaba bien el francés y eso debió facilitarle las cosas al mezclarse entre la población. Mémé conoció a mi abuelo en la oficina de correos. En la grabación, Mémé insistía en que mi abuelo era un hombre muy guapo y que le gustaba a muchas mujeres del lugar. Supongo que después se fuerona vivir a la granja del padre de Mémé, un hombre llamado Marius, y que ahí estuvieron hasta el final de la guerra. Poco sé de aquellos años, pero sé que mi padre nació cinco días después del desembarco de los aliados en Normandía (el Día D), por lo que mis abuelos pasaron todos esos años en un país ocupado por los alemanes. Seis años después del nacimiento de mi padre, el presidente mexicano Lázaro Cárdenas (que ya  había aceptado a numerosos refugiados en 1939, sobre todo a muchos niños), invitó a mi familia a trasladarse a México.

Dos días después de que mi padre me dijera el nombre del barco en el que viajaron a Nueva York, yo le escribí para decirle que el “América” había naufragado en 1994, cerca de las costas de Gran Canaria. A él le sorprendió conocer el dato. Yo lo había encontrado en Internet.

En México, mi padre comenzó a jugar al fútbol y se matriculó en la Universidad Autónoma de Chapingo, para estudiar agronomía. Me contó que algunas veces acompañaba a su abuelo (que seguía formando parte del gobierno republicano en el exilio) a las tertulias, donde solían reunirse los refugiados españoles en la ciudad de México. Allí, soñaba con el momento en que cayera Franco y España volviera a ser una república. Franco sólo cayó tras su muerte, en 1975.

Mi bisabuelo y mi abuelo nunca llegaron a ver ese día.

Mémé tampoco regresó a Francia para vivir.

Cuando mi padre tenía dieciséis años mi abuelo, que apenas tenía treinta y siete, perdió la vida en un accidente de montaña. Mémé enviudó muy joven y nunca se volvió a casar. Mi padre conoció a mi madre, se casaron y Mémé se fue a vivir a la ciudad de Cuernavaca.

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De izquierda a derecha mi tío, Mémé y mi padre.

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De izquierda a derecha, mi padre, Mémé (qepd), mi madre (qepd) y mi abuelo paterno.
Pasábamos los fines de semana en casa de Mémé. La casa no era muy grande, pero era bonita, decorada con buen gusto y siempre estaba ordenada. Mientras que en mi familia materna la vida tenía una cierta influencia norteamericana y todo el mundo combinaba el inglés con el español al hablar (mi abuela materna vivió muchos años en Estados Unidos), en mi familia paterna se respiraba un aire más europeo. Esos fines de semana nuestra tía, la hermana menor de mi padre, muy amorosa, se hacía cargo de nosotros. También jugábamos con nuestros primos y con los vecinos del condominio. Con frecuencia pasábamos el día en la alberca. Mémé me dejaba beber de su rompope y de su anís. La primera copa me la daba ella y las demás me las servía yo, cuando nadie me veía, en unos vasos pequeñitos. Yo comía mucho, eso alguna vez preocupó a mi padre, pero Mémé le dijo que me dejara comer todo lo que quisiera, pues estaba creciendo y lo necesitaba. Una vez, en Halloween, salí con los demás niños a pedir dulces y, alguien disfrazado de monstruo, me asustó. Al llegar a casa, mi tía y Mémé me dieron una cucharada de azúcar, para el susto. Mémé nos cantaba Alouette, gentille alouette y otras canciones de su país, las mismas que ahora le enseñan a mi hijo en la escuela.  

Después, nosotros nos fuimos a vivir lejos y dejamos de ver a Mémé, a nuestros tíos y a nuestros primos. Cuando era adolescente, me encontré con mi padre algunas veces y, en un par de ocasiones, me llevó a visitar a Mémé. Pero todo había cambiado, me sentía ajeno a esa familia, como si hubiera dejado de pertenecer a ella; no porque yo lo hubiera querido así, sino porque la falta de convivencia algunas veces termina por hacernos sentir extraños a nuestra propia gente.

Recuerdo una vez, cuando regresé de un viaje que hice a España, para recorrer el Camino de Santiago, visitar Salamanca y otros lugares que pudieran hablarme de las raíces de esa parte de mi familia, volví a Cuernavaca en compañía de mi padre. Nos organizaron una comida en casa de mis tíos. Fue una comida muy divertida, repleta de temas sobre política en las que yo, por timidez, participé muy poco, a pesar de ser aficionado a ese tipo de conversaciones. En algún momento mi tío, un hombre muy agradable y carismático (con una barba que me recordó a Del Valle Inclán) me preguntó si yo era de izquierda, como la mayoría de los intelectuales. Yo no me podría llegar a considerar un intelectual, pero entendí lo que quería decir. Les había llevado unos libros todavía muy inmaduros que me habían publicado y mi afición era la literatura. Mi padre dijo que Vargas Llosa, uno de los intelectuales y escritores a los que más admiraba, tenía ideas políticas de derecha. Mi padre y su hermano no se parecían en nada. No sólo sus ideas políticas eran contrarias, sino su manera de ser, su manera vivir la vida y relacionarse con los demás. No me extrañó que mi primo me dijera que yo me parecía a mi padre. Taciturno y de pocas palabras, también. Después hablaron de su abuelo y, en algún punto, terminamos hablando de algunos escritores republicanos. A mi padre lo recuerdo siempre leyendo o hablando de libros. Mi padre dijo que mi tío no leía mucha literatura. Mi tío aseguró que le gustaba García Lorca. «No sé por qué, pero cuando lees a García Lorca, sientes ganas de llorar», dijo. Mi padre nos dijo que el poeta favorito de su abuelo no había sido García Lorca, sino León Felipe, y empezó a recitar uno de sus poemas. Más tarde hablamos de cine. Mi padre había visto una película que a mí me había gustado mucho: Las tortugas también vuelan, del director iraní Bahman Ghobadi. En un momento, mientras los demás hablaban (esta vez, acerca de López Obrador, político con el que mi tío simpatizaba), hablé un poco con Mémé sobre El extranjero, de Albert Camus, novela que, según me dijo Mémé, la había marcado, muchos años atrás.

Mi padre y yo regresamos por la noche a la ciudad de México. Yo tenía un extraño sentimiento que me acompañó durante muchos años. Era curioso, pero sentía más afinidad con mi familia paterna que con mi familia materna. No es que no quisiera a mi familia materna, a la que siempre estuve unido, sino que sentía que el carácter relajado y sencillo, las discusiones sobre política y literatura, las ocurrencias de la hermana menor de mi padre con mi primo, y la manera como se había desarrollado esa larga conversación de sobremesa, no se tenían a menudo en mi familia materna, y la había disfrutado.

Hace tres años, durante un atropellado viaje que hicimos a México, Teté y yo quisimos ir a visitar a Mémé para que conociera a nuestro hijo. Mi primo nos llevó al asilo. Estuvimos un rato en la habitación de Mémé. Ella habló con Teté. Sentimos mucho que, justo ese día, nuestro hijo estuviese tan inquieto. Mémé pidió a mi tía que sacara unas viejas fotografías de una caja y nos las mostró, extendiéndolas sobre su colchón.

Fue la última vez que vi a Mémé. Y algún día le contaré a mi hijo que él también la conoció.  

Cuando lo pienso, pude buscarla de vez de cuándo, a lo largo de mi vida. Ella también pudo buscarme. Pude haberle preguntado cómo estaba. Enviarle algún regalo. Colaborar con sus gastos. Pero no lo hice.

No sé por qué. Por qué uno deja de hacer tantas cosas en la vida.

La historia de mi vida, en lo que respecta a mi familia paterna, siempre me trae recuerdos de leve tristeza. Aunque nadie hable mucho del tema, es una historia llena de claroscuros, como lo es la de todas las familias que llegaron durante el exilio. Es una historia de seres humanos que se vieron forzados a abandonar todo lo que tenían, para empezar una vida nueva en un país desconocido. Es la historia de una muerte, la de mi abuelo, que ocurrió en un momento crucial y que marcó a todos. Es la historia de algunos miembros de la familia que se recuperaron y siguieron adelante con sus vidas y la de otros que nunca se recuperaron del todo.

Al menos, es como yo lo veo. Sin embargo, la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla, escribió García Márquez. Pero no sólo eso, la vida también es la que, de maneras distintas, le contaron a uno, y la que uno mismo quiere contarse.

Nuestros ancestros son, a final de cuentas, aquellas personas que vinieron a este mundo antes de nosotros. Y nosotros somos consecuencia de todo aquello que vivieron y experimentaron. Recuperar la historia de mis antepasados es la única forma que tengo de hacerles un homenaje. De sentirme un eslabón más de esa cadena genética que me precede. Siempre me ha gustado la idea de que todos ellos, de alguna manera, están presentes en mi vida para sostenerme, como yo quisiera algún día estar presente, de alguna manera, para sostener a los descendientes de mi hijo.

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Lunes, 05 de Octubre 2015 - 16:00
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Lo que cuentan los muertos

Autores: Enrique Dorado y José Antonio Sánchez

Editorial: Paidós

“Dejad que los muertos hablen”, Anónimo

El pasado 17 de septiembre, la Procuraduría General de la República (PGR) informó a los medios de comunicación que los expertos de la Universidad de Innsbruck, Austria, identificaron los restos del normalista Jhosivani Guerrero de la Cruz; siendo éste el segundo perfil genético confirmado de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en los hechos del 26 de septiembre de 2014.

De acuerdo a Arely Gómez, titular de la PGR, la identificación se logró con análisis de restos enviados en noviembre de 2014.

Lo anterior es una muestra de la importancia que tiene la medicina forense y de eso trata el libro editado por Paidós, titulado LO QUE CUENTAN LOS MUERTOS, escrito por Enrique Dorado y José Antonio Sánchez, quienes fungen como titular del Laboratorio  de Antropología  del Instituto Anatómico Forense de Madrid y Director del Museo Forense de la Universidad Complutense de Madrid respectivamente, quienes son dos de los más respetados representantes de la Medicina Legal en el viejo continente.

En el libro, ambos nos cuentan la importancia de la Medicina Forense, texto dirigido a los neófitos en el tema, adentrándonos en el fascinante mundo de la investigación criminal post mortem, dándonos un viaje a través del mundo de la ciencia forense y de los casos más representativos que éstos galenos han tratado a lo largo de su extensa carrera, tales como el accidente aéreo de SPANAIR (2008), y la identificación de los muertos que arrojó el atentado terrorista del 11-M en 2004 en la estación del Metro de Atocha de Madrid.

“El protagonista de la Medicina Forense, no es el forense, sino el cadáver” reza el texto a manera de introducción, agregando que “la identificación es imprescindible por varias razones humanas (dar conocimiento de los hechos a la familia), policiales (posible resolución de un caso), judiciales o históricas”.

A través del cadáver (o el cuerpo del delito) el forense puede determinar la causa de muerte y si fue privado de la vida de una manera no natural, ya que de acuerdo a la medicina legal hay dos tipos de fallecimiento; Natural; consecuencia de un proceso morboso o enfermedad y las violentas; que pueden tener un origen accidental, suicida u homicida.

Igual que la series televisivas como NCIS y BONES, los huesos o restos óseos determinan una gran cantidad de factores, tales como sexo, talla, edad, rasgos de raza, malformaciones corporales (como la cojera que fue determinante para identificar los restos del escritor español Francisco Quevedo y Villegas, tras más de 400 años después de su deceso), enfermedades entre otras características.

Desde el punto de vista histórico ha sido determinante para saber cómo vivían nuestros ancestros, tras el análisis de los restos encontrados en Egipto o para determinar la muerte y juzgar a criminales que en su intento por quedar impunes, queman los restos para eliminar rastro alguno, tal como lo hicieron los sicarios de Guerreros Unidos con los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos.

En fin, esta ciencia tan adelantada en otras latitudes y tan desprestigiada en estas tierras en el afán de crear “verdades históricas” que sólo sirven de tapaderas para autoridades incompetentes y corruptas.

No es posible que en pleno siglo XXI, con una gran cantidad de recursos disponibles, todavía no se ha logrado que la investigación forense (y criminal) responda  sólo a la verdad y no a los intereses políticos del gobierno en turno.

Sólo a través de la autonomía en los servicios periciales, se podrían evitar pifias como las de la “Paca”, donde unos restos sembrados llevaron a la fosa a una institución como la PGR que sigue arrastrando una incredulidad enorme, gracias a la manipulación de evidencias realizadas arteramente por aquellos que deben velar por la justicia.

Como dijo Abraham Lincoln; “Se puede engañar a todos algún tiempo, pero no a todos todo el tiempo”. Excelente lectura para esta semana.

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Los autores

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Viernes, 02 de Octubre 2015 - 18:00
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