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¿Me da mi calaverita?

Es el final de octubre y llegamos a una de las fiestas mexicanas que más me gustan. Durante años he escuchado de mi papá (y desde hace tiempo lo repito) “debemos rescatar las tradiciones de nuestro país”. Y esta es una de las que más nos define como mexicanos y que más nos une con nuestro origen.

Mucho se ha dicho que las tradiciones de México se están perdiendo por la fusión con otras culturas, especialmente con la estadounidense, lo cierto es que, afortunadamente, existen lugares de nuestro país que las conservan y evitan que se extingan y queden en el olvido, ejemplo de ello son las fiestas en los pueblos de Mixquic, Xochimilco y Coyoacan (DF), Pátzcuaro, Jarácuaro y Arocutín (Michoacán), Huaquechula (Puebla), La Huasteca Potosina, Aguascalientes, Oaxaca y tantos lugares más en donde se pintan de costumbres locales que le dan, no sólo vida, sino variedad a nuestra fiesta.

Y no es que tenga algo de malo que queramos festejar el Halloween gringo, es divertido, para todo niño es emocionante disfrazarse y salir a pedir dulces. Aunque en mi infancia poco lo hice, más grande, como gran fanático del terror, llegué a disfrutar de caracterizarme como alguno de los hollywoodenses personajes, aunque tampoco me entusiasma mucho la fiesta, pero esto tiene más que ver con mi aversión a lo gringo.

Lo malo es no conocer nuestra cultura y poner las demás por sobre ella. El divertirnos con una e incluso la fusión de ambas es válido, en el más estricto de los sentidos el Halloween tampoco es estadounidense, viene de las culturas celtas y sajonas. De hecho lo que hoy conocemos como las fiestas de muertos en México son una fusión de las costumbres prehispánicas y la imposición de las fiestas católicas que introdujeron los españoles durante la conquista para imponer su cultura. En el México prehispánico se le rendía culto a la muerte porque se entendía como parte de la vida, fueron los españoles quienes con sus cristianas ideas trajeron los conceptos de cielo e infierno como premio o castigo, y con ello el miedo, pero el pueblo supo conservar su tradición al tiempo que incluía las nuevas enseñanzas y la fiesta ha logrado sobrevivir a lo largo de los siglos.

Lo que tenemos hoy es el resultado, como he dicho, de la fusión de dos culturas. De la prehispánica la costumbre de las ofrendas que incluían objetos que le gustaran y habían sido usadas por el difunto: recipientes, ornamentas o adornos de obsidiana. Usaban unas hileras de cráneos unidas por perforaciones en la parte superior, estos restos eran de los sacrificados en honor a los dioses (muerte considerada un honor).

Cuando llegan los españoles, el festejo se comenzó a hacer el 1 y 2 de noviembre porque las costumbres católicas realizaban misas, oraciones y responsorios por las almas de los fieles difuntos. Visitaban el cementerio con flores, veladoras y comida que se consumía en compañía de las almas de los seres queridos.

Con el tiempo lo ritual y solemne dio paso a lo festivo y burlesco, en el que se cambian elementos como los cráneos por las calaveritas de azúcar, y se agregan otros como el papel picado, pan de muerto, dulces típicos, sal, etcétera. Pero aún en el típico altar de muertos mexicano existen diferentes versiones dependiendo del lugar donde se realice.

Otra de las costumbres de estos días es “pedir calavera”, cosa que sólo escuchamos en los niños que piden dinero en las esquinas. Pero originalmente se rezaba junto a los altares y al final se repartía la fruta y la comida de la ofrenda (la calavera). Con el tiempo los niños empezaron a salir vistiendo a uno de ellos de muerto y lo llevaban de casa en casa cantando versos al estilo de cuando se pide posada y dando gracias al final por lo que les daban: pan, tamales (elementos de las ofrendas) y en algunos casos, dinero.

Falta escribir todavía de la calaverita literaria, o de la falsa idea de la Catrina como un elemento de estas fechas. Pero el punto es, pues, insistir en que no es malo seguir una tradición ajena, pero es primordial conocer las propias ¿por qué? Porque todas ellas son parte de nuestra historia, el legado de nuestros antepasados, nuestro origen y nuestra esencia. Es nuestra obligación conocerla. Como muchas otras, es vergonzoso saber que mejor viene un extranjero a conocerla y admirarse de ella que nosotros mismos.

En fin, lo bueno es que con todo, y aunque año con año escucho que son tradiciones condenadas a desaparecer, veo que afortunadamente no es así, que hay cientos de pueblos que aún las siguen, familias que las retoman y gente preocupada por rescatar los orígenes.

Ya se va la calavera bien agradecida, porque en esta casa sí fue recibida.

Voy vengo.

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Fecha: 
Viernes, 30 de Octubre 2015 - 16:00
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El tamaño del dinero

Aunque digamos que no es la vida, que es tan sólo vanidad, cumple tres funciones básicas. La primera y más conocida es la de medio de cambio. La segunda es como unidad de valor. El resultado de esto son los precios establecidos para cada bien o servicio. La tercera función es como depósito de valor es decir, es acumulable para realizar pagos futuros. Al excedente que no se gasta después de cumplir con los compromisos, se le llama ahorro.

Para que pueda cumplir estos roles con eficacia debe:

a) Ser aceptado comúnmente.

b) Ser generador de confianza.

c) Fácilmente transportable.

d) Divisible.

e) No perecedero.

f) Inalterable en el tiempo.

g) Difícil de falsificar.

Aunque mucho nos asombre, el dinero no descansa actualmente en ningún patrón de metales preciosos. Lo hace en la confianza de cada persona en que será aceptado por los demás como medio de pago.

En otras palabras, el valor máximo de nuestra sociedad, ese puñado de papeles y metal que nos convierte en esclavos, señores o hasta asesinos, es un elemento atenido a la buena fe, que ni los economistas han podido clasificar bien a bien. Existen muchísimas divisiones, pero la más sencilla de entender es la que lo divide en dinero de curso legal y dinero bancario.

Bueno, esto de "la más sencilla de entender" es un decir, porque generalmente nos hacemos unos camotes tremendos. Y soy muy mal pensada. Creo que la inextricabilidad es una característica que ha ido adquiriendo el dinero con el paso de los siglos, los usos y costumbres. O mejor sería decir un atributo que le han dado quienes se encargan de fabricarlo, manejarlo y distribuirlo para ser ellos siempre los que dispongan de la mayor cantidad.

Miren, el dinero de curso legal es el recién salidito de los talleres de acuñación e imprenta del banco emisor de cada país. En nuestro caso es el Banco de México. Cuando este dinero empieza a circular y llega a las manos de la gente, se llama dinero en efectivo.

Dinero bancario es el creado por los otros bancos a partir de los depósitos que hacen los ahorradores y hay dos modalidades: depósitos a la vista, que son las cuentas corrientes y de ahorro, de las que puede disponerse de manera inmediata y sin remuneración, y los depósitos a plazo cuya disponibilidad se efectúa cuando termina el plazo comprometido y que obtiene una remuneración, un interés durante ese tiempo. O sea las famosas cuentas de inversión.

Dentro de esta clasificación bancaria tenemos el dinero electrónico o de plástico, que es el de las tarjetas de débito y crédito. Es el dinero con el que ahora recibe sus emolumentos el asalariado, el profesionista y también el usuario trabajador de las páginas Paid To Click.

*Inextricabilidad = calidad de confuso o difícil de desenredar.

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Jueves, 29 de Octubre 2015 - 16:30
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Noviembre

Autor: Jorge Galán

Editorial: Planeta

“Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse”.
Madame Roland

Hablar de ejecuciones extrajudiciales, es hablar de una práctica muy común realizada por elementos de las fuerzas del orden en el contexto de estados de emergencia y excepción.

En México, el ejemplo más reciente fue el sucedido en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, donde murieron 22 civiles, señalados en un inicio como integrantes de una banda de secuestradores, que murieron al enfrentarse a las fuerzas del orden.

De acuerdo al “CENTRO PRO” de Derechos Humanos, los militares tenían la orden de “abatir a delincuentes en horas de oscuridad”, por lo que es necesario investigar la responsabilidad institucional del Ejército en estos hechos, que se inicia con los militares directamente involucrados en las ejecuciones extrajudiciales, y exigir a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para que emita medidas cautelares a fin de que la Sedena evite que se sigan generando órdenes como la de Tlatlaya, pues son un incentivo a que se cometan graves violaciones a los derechos humanos, dice un comunicado publicado en medios nacionales.

En este contexto, como parte de una ficción macabra, aparece la novela de JORGE GALAN, “NOVIEMBRE” editada bajo el sello de AUTORES ESPAÑOLES E IBEROAMERICANOS, un texto donde nos narra una masacre que conmocionó al mundo…la masacre de los padres jesuitas asesinados en 1989 en plena guerra civil salvadoreña, donde elementos del comando de “Elite”, el grupo “ATLACATL” asesinaron a 6 jesuitas y a dos mujeres para incriminar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

La novela, está basada en las investigaciones del autor en conjunto con las declaraciones oficiales y de testigos de los hechos que narran uno de los pasajes más negros de la historia reciente salvadoreña.

Una obra donde la realidad supera la ficción y donde uno llega a sentir la rabia que trajo consigo el asesinato de unos curas que lo único que buscaban eran tender puentes en el proceso de paz en El Salvador.

¿Por qué los mataron? Se pregunta el autor, simplemente porque “los militares se estaban haciendo ricos con la guerra y no querían que acabara. La guerra es su negocio” (¿No suena familiar en este contexto de una guerra no declarada contra el narco?) responde el Padre Tojeira, protagonista de este libro conmovedor que nos abre uno de los episodios más sórdidos de la historia centroamericana.

El libro nos cuenta como los norteamericanos pretextando una cubanización del continente se dedicaron a patrocinar y entrenar a fuerzas de elite en Fort Brag Virginia, EEUU, de cuyas aulas egresaron los asesinos que masacraron a los religiosos, asesinos preparados por las boinas verdes al igual que lo hicieron con los afamados ZETAS originales, desertores del Ejército Mexicano.

No en balde, detrás de cada intentona de golpe de Estado y de tras de un crimen político, está la mano negra del gobierno americano, que so pretexto de perpetuar la “Doctrina Monroe” busca torcer el destino de los pueblos para adecuarlos a sus  mezquinos intereses.

Un libro que ustedes queridos lectores, disfrutaran de una sentada. Un libro que nos abrirá los ojos y nos mostrará cómo estas prácticas dignas de animales, siguen imperando en instituciones de corte democrático.

NOVIEMBRE, la novela que vierte “un poco de luz sobre los hechos nunca esclarecidos en 1989 y que se adentra en la historia de otros crímenes como los del MONSEÑOR ROMERO. Una reivindicación para levantar la voz, como lo hicieron los jesuitas asesinados”, reza la contraportada del libro editado bajo el sello de PLANETA.

Lectura más que recomendable para entender a la bestia asesina que se esconde dentro de las instituciones, palabras más que vigentes, dichas por Madame Roland (1754-1793) quien dijo antes de ser guillotinada en plena Revolución Francesa; ¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

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Jorge Galán
Escritor

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Fecha: 
Viernes, 30 de Octubre 2015 - 17:30
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¡De la tumba al AMOR!

— ¿A dónde vas?, preguntó un mortal al verla pasar.

— No voy, vengo, le contestó la interfecta…

— ¿Te gustaría un trago conmigo degustar?

Y así la charla continuó, hasta que por fin al mortal se le ocurrió preguntar, ¿quién era esa dama?, con quien tan amena charla sostenía.

— ¿Para qué quieres saber? ¿Te estás entreteniendo o no?

— Sí, ¡claro que sí!

— Entonces, mejor sigamos platicando… Te decía que es muy fácil mi oficio… Porque sólo necesito esperar, ni siquiera demasiado, con un poco de paciencia y ya está: Misión cumplida. ¿Cómo ves?

Pedro empezó a inquietarse, esa mujer se daba el lujo de entrar sola a las cantinas, a altas horas de la noche por las calles deambular, con ese porte y vestimenta elegante… Se quedó mirando a los dedos de la Doña y hasta ahora se dio cuenta lo huesudos que ellos estaban. Entonces, Pedro se dedicó a observar a la dama que, de alguna forma, lo tenía cautivado con ese cadencioso y suave hablar.

— Fíjate, los mortales no cuidan su cuerpo, mírate tú: Gordo, feo y panzón. Todos los días tome y tome por ahí has de andar. Y quién sabe cómo estarás de diabetes y colesterol, que son las enfermedades de esta nación. Además, les gusta sufrir, con facilidad se arman unas historias que cualquier telenovela corta se queda. Y ahora con los resultados del huracán Patricia, cuando algo les sale bien, ni ustedes se lo creen.

— ¿Te cae?

— Fácil, mira el periódico. El 99% son malas noticias. Parece la agenda de la Catrina. Que si un choque por aquí, la guerra por allá y de la violencia mejor ni hablar…

— En eso tienes toda la razón. ¿Y a qué te dedicas, pues?

Pedro seguía pensando, que estaba lejos de considerarla bella, se dijo así mismo, mientras sonreía levemente. En ese instante notó una mueca de molestia en su compañera y  prefirió decir algo para halagarla:

— Bueno, veo que erudita has de ser, para tener todo ese conocimiento de las enfermedades, a lo mejor doctora resultas ser.

— No, doctora no. Tal vez tanatóloga podría ser. Va más de acuerdo con mi desempeño… Ya te dije, lo demás lo sabrás en un momento… Ya me estás haciendo hablar de más.

— ¿Dentro de un momento?

— Faltan unos segundos para las 12 de la noche.

— Ohhh. ¿Y por qué esperar hasta entonces?

— Porque así son las reglas… 10, 7, 5, 3…

— ¡Alto! ¡Para!, como que esto ya no me gustó… ¿Yo sólo quería saber a dónde iba usted?

— Sí, y yo te contesté. “No voy, vengo”… ¿Estamos de acuerdo?

— Cierto, cierto…

— Pedro, vengo por ti. Se terminó esta historia… Vámonos, que para hoy tengo más trabajo todavía por hacer.

Entonces Pedro observó a la dama que lo había cautivado, con todo y su fealdad y, en un suspiro, comprendió cómo es que estaba ahí. Miró al infinito, vio las ráfagas de historias compartidas. Esa dama era SU DAMA…

Ahora todo estaba claro, por eso nadie le quería, ni él nunca encontró a alguien de su medida con quien compartir la vida.

Y cuando la fea y flaca mano lo acarició, Pedro en un hondo sueño entró, por fin reconoció el bello rostro de su amada, y enamorado vio como ella le sonrió.

— En vida no tuve lo que en mi muerte tendré en demasía… Bueno, mi querida Catrina, por fin recuerdo el pacto que hicimos antes de venir aquí. Esperabas la fecha acordada para regresar por mí… Aquí estoy pues, ¡todo listo para TI!

En ese instante, el Pedro gordo desapareció para transformarse en un esbelto y cadavérico personaje, acorde con su amada.

— Jajajaja….

Y se escuchó la carcajada de Pedro, mientras él por fin partía en tan dulce compañía.

Fecha: 
Miércoles, 28 de Octubre 2015 - 16:00
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¡Miénteme más!

“La gente no cambia, sólo encuentra nuevas formas de mentir”, Dr. House (Serie Estadounidense de Televisión)

La mentira, esa expresión contraria a lo que sabemos, pensamos o sentimos y que no es verdad pero que repetimos una y otra vez para “salvar el pellejo” ante diversas circunstancias en la vida y que convierte a una persona en mentirosa cuando se convierte en costumbre o incluso en mitómano cuando alcanza el nivel de patología.

El exceso de la mentira es de consecuencias graves cuando el que miente afecta la vida de terceros al manipular las situaciones o a las personas a su favor; es decir, es un acto egoísta y tramposo que vulnera todas las leyes de honestidad y confianza en cualquier tipo de relación.

Existen mentiras piadosas, esas que se dicen en aras de minimizar el impacto en ciertos momentos de la vida. Por ejemplo: ante el desamor o la gravedad de una enfermedad, cuya finalidad es evitar romper un corazón o esas que solemos decir a los niños para no quitarles la inocencia. Otras mentiras son menos inofensivas como las que encontramos en las noticias disfrazadas de “versión oficial”. Por ejemplo, el número de afectados ante un desastre natural o los resultados de alguna investigación por sucesos desafortunados como el escape de ciertos delincuentes de alto nivel o la desaparición masiva de persona, entre otras. Hay mentira en una infidelidad de pareja, miente también el que quiere evitar una infracción por una violación al reglamento de tránsito. Todos mentimos alguna vez al omitir la entrega de una tarea o un trabajo escolar y, sin duda, también lo hemos hecho para justificar los retardos laborales.

Los alcohólicos, los farmacodependientes y los drogadictos también mienten para ocultar su adicción, lo cual afecta de forma directa a sus familias y amigos e, incluso, su empleo si es que lo conservan. En el filme “El Vuelo” (Estados Unidos, 2012), justo en la escena previa al desenlace, el personaje se confronta a sí mismo y decide no mentir más a pesar de que una última mentira le habría evitado la cárcel. La historia se centra en el proceso de un piloto que tras una noche de sexo, drogas y alcohol con una de las sobrecargos, pilotea su avión bajo el efecto de la cocaína y tras un aterrizaje forzoso seis personas mueren incluida la azafata a quien durante la investigación deciden culpar para liberar al piloto en cuestión, momento que lo obliga a hacer un acto de conciencia para confesar la verdad de su adicción

La persona que miente crea un mundo irreal en su mente, mentira tras mentira la realidad desaparece hasta que pierde la noción de lo que es verdad y paulatinamente pierde también los vínculos familiares, amistosos y laborales pero además, se pierde a sí mismo en un entramado de mentiras que lo hacen perder identidad.

Del otro lado, se encuentra el que no resiste la verdad y vive de la mentira de otros para no enfrentar la realidad, lo cual es muy común en las relaciones amorosas cuando uno se niega a dejar en libertad al otro y crea un amor falso que se alimenta sólo de mentiras.

Cierta teleserie decía en su slogan: no todos pueden con la verdad y es así. El acto de introspección y autocrítica que nos lleva en primera instancia a actuar con congruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos dará como resultado el ser honestos, abiertos y sinceros con los demás. Finalmente, reconocer el error, cualquiera que sea y del tipo que se trate, nos llevará a un camino quizá menos grato pero más liberador para enfrentar el mundo con la verdad como estandarte con una identidad definida y propósitos claros que nos permitan construir una vida feliz y libre de facturas que tarde o temprano cobrarán nuestros errores del pasado.

¡Viajemos ligero!

Fecha: 
Martes, 27 de Octubre 2015 - 16:00
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Se encontraron a alguien que no querían ver… ¿y luego?

Nadie habla de este acto terrorista.

Me doy de topes cada vez que ésto me pasa. Mucho me quejo de los personajes que pintan a las mujeres como criaturas torpes e incómodas pero en esta situación, me duele admitir, yo no soy mejor. Me causa tanto conflicto emocional que tengo una lista mental de los lugares que debo evitar según el día, hora y época del año. Para poner las cosas en perspectiva, para mí es tan trágico como para un hipster escuchar su banda favorita en Alfa, o como para los Godínez encontrar la cafetera vacía.

Creo que todos, o la mayoría, tenemos esa persona o grupo de personas que cada vez que las encontramos en algún lugar damos media vuelta. No me dejen sola, no puedo ser sólo yo la que corra con todo y carrito a esconderse atrás del refri de los quesos, ¿verdad? No sé qué sería peor, que cachen a uno queriéndose hacer el disimulado (que nunca me ha pasado… bueno, sí pero poquito), que no quede de otra más que acercase a saludar, o las tonterías que, según nosotros, decimos por cortesía. Mi favorita de hoy, mañana y siempre es “te ves… descansada… no, o sea, te ves… bien” cortesía de M., y no fue dirigida a mí por si se lo preguntaban.

Déjenme decirles que la confección de estas frases es toda una ciencia, sobre todo cuando se trata de alguien que no vemos en mucho tiempo. Hay que pensar rápido y eso mismo es lo que nos lleva a decir puras… impertinencias. Puede que no nos demos cuenta, pero desde la entonación que le damos al aparentemente robótico “¿cómo has estado?” sabemos si va a ser uno de esos encuentros incómodos o no. Todos sabemos que la traducción real de esa frase abarca desde “¿qué le pasó a tu cabello?” hasta “no sé si felicitarte o recomendarte a un gastroenterólogo” (claro que si son como mi mamá, se saltarían la incógnita para pasar de lleno a la felicitación).

Si lo piensan es demasiada responsabilidad; por un breve momento tenemos el poder de hacer saber a la persona que, efectivamente, su corte de cabello es tan desafortunado para ella como para los demás o que se nota que empezó a comer pan de muerto desde agosto (…yo…). Y todo lo que hicimos fue alargar una sílaba o dos, e inclinar la cabeza de lado para darle el bonito toque condescendiente.

Si son como yo, uno hace su mejor esfuerzo por lograr un equilibrio entre sonar lo suficientemente amistosa y evasiva para dar a entender a la persona que te da gusto verla pero al mismo tiempo no taaaanto como para querer hacer planes con ella, así que se desencadena otra tanda de babosadas. Una muy común es “¡qué milagro!” y probablemente sea la que más me revienta las pelotas escuchar. ¡¿Qué milagro qué?! ¿Se perdió la paloma mensajera? No nos hagamos, en este tiempo si quisiéramos saber uno del otro simplemente lo haríamos, ¿qué no?  

Otra frase engañosamente inocente es “¿hace cuánto que no nos vemos?”, con esa no hay pierde, en la mayoría de los casos es para decir “has subido de peso y se nota”. Normalmente viene acompañada de un estudio de pies a cabeza y de regreso. Para los que se las dan de sutiles y disimulados no se engañen, ¿ok?, disimulados mis honorarios, no hay tal cosa.

A mí lo que me desconcierta por completo es el shock de no haberlos visto yo primero para tener tiempo de esconderme, lo siento como un ataque hacia mi persona. En ese estado me resulta imposible tomar en cuenta mis propias reglas y estoy demasiado consciente que con cada palabra meto la pata un poquito más; empiezo a tartamudear y decir cosas que no quiero como “me dio…eeehhh…gusto verte” o “a-a ver cu-cuando nos vemos”. Y cuando toca que me lo digan respondo con “sí, yo te llamo”, “luego nos ponemos de acuerdo”, o para hundirme más empiezo a proponer extender la invitación a otro grupo de personas que tampoco quiero ver. “¡Hay que invitarlos a todos!”

Nunca faltan los que me toman la palabra. ¡Ja! No lo decía en serio, ¡sólo quería mi queso Oaxaca!  

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Lunes, 26 de Octubre 2015 - 16:30
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Los fatuos

La definición de fatuo en el Diccionario de la Real Academia Española es: aquella persona llena de presunción o vanidad infundada y ridícula. No se sobresalten, no voy a hablar de los políticos que ya por definición son fatuos en grado superlativo. En esta ocasión me referiré a las personas comunes y corrientes que nos encontramos a diario y a otras que han invadido los diversos medios de comunicación y que los han utilizado para exhibir su sabiduría y su capacidad intelectual. Sin saberlo, desde pequeño aprendí a distinguir a los fatuos, mi primer encuentro con ellos fue cuando tenía 10-12 años y solía leer las crónicas de cine en los suplementos culturales del Novedades o del Universal. Siendo cinéfilo de once años no veía las películas convencionales propias de mi edad, sino gustaba de temas más elaborados. En muchas ocasiones me deje llevar por las crónicas de los especialistas y acudí a ver la película que habían recomendado o bien la que había despertado mi interés. Mi experiencia fue aterradora, pues yo no veía lo que los especialistas habían narrado, no entendía muchas palabras (eso lo solucioné parcialmente con un diccionario o preguntando directamente a mis maestros o a gente mayor) y mucho menos entendía sus crónicas. Guardé mis dudas en silencio y después poco a poco fui aprendiendo que era una manera peculiar de expresarse, hablar mucho y elaborar los comentarios con pasajes que no tenían nada que ver con el tema, etcétera. Donde si no había ninguna duda es que los fatuos nunca me cayeron ni me caen bien.

Por razones de salud estuve recluido en mi casa y dediqué un buen tiempo a ver la televisión, lo cual fue una experiencia no muy grata, pues pude descubrir: comentaristas que inventan palabras, locutores con dificultades para leer, informaciones confusas o tergiversadas, etcétera, etcétera. Errores que con un poco de dedicación y empeño se pueden corregir y subsanar. Pero también pude ver a un grupo de personas expertas o invitadas que durante el diálogo o la entrevista, hicieron un esfuerzo supremo por mostrar su sabiduría y su experiencia en forma tan sobrada y tan superflua que no me quedó más remedio que continuar viendo el programa para ver hasta donde llegaban. Me referiré tan solo a dos casos para no alargar mucho el comentario.

El primer caso fue durante una entrevista con un joven profesional al cual repetidamente llamaron Doctor, siendo el tema a tratar: el gasto que el estado Mexicano va a hacer para abrir una fábrica de papel moneda en Guadalajara. Primero, despotricó contra el gasto tan efímero que esto significaba, aludiendo a una falta de visión y modernidad del estado, puesto que en un futuro cercano el papel moneda sería obsoleto y ya no sería la moneda circulante, puso como ejemplo Londres y París donde la mayoría de las transacciones ya se hacían por vía electrónica. Este joven tiene razón, muchas transacciones se realizan por vía electrónica no solo en Londres y París, sino en todo el mundo donde se cuenta con la infraestructura y los sistemas adecuados. Esto es lo habitual en el mundo de los negocios y las finanzas. Sin embargo, ésto es muy diferente a insinuar que en un futuro cercano el comercio en los países del tercero, cuarto y quinto mundo va a prescindir del uso de los billetes para realizar sus operaciones comerciales. No imagino un escenario donde le tenga que decir a la señora de las quesadillas en La Marquesa que le voy a enviar su transferencia con mi teléfono celular, ella obviamente quiere su billete, para sobrevivir.

Al entrevistado se le olvidó que estamos en México donde muchos sectores rurales con trabajos tienen alguna identificación, donde los índices de alfabetización son todavía muy bajos y donde muchas personas obviamente no cuentan con tarjetas de crédito ni son sujetos de la clientela bancaria, porque sencillamente no poseen los medios económicos ni operativos para integrarse al sistema. Luego creo que procede la construcción y el funcionamiento de esta nueva casa de moneda. Sin embargo, independientemente de la discusión del tema, lo más desagradable fue la actitud de este joven, tan autoritaria, tan arbitraria, tan superior en apariencia. No discuto si tuvo o no razón ni si solo es su teoría, sino la forma tan artificiosa de mostrar sus conocimientos, de expresar sus ideas, su manifestación del lenguaje corporal, como si nos estuviera haciendo un favor con su presencia y su elocuencia. Si ha estado en Londres o en París, tal vez no tuvo la oportunidad de observar que también hay gente muy pobre y desprotegida que obviamente no va a poder participar de los beneficios que ofrece la transferencia electrónica y preferiría un billete. No se trata de estar en acuerdo o desacuerdo con él o con sus ideas, sino de su actitud tan malsana y pretenciosa que contamina nuestro tiempo y nuestro espacio, no sé su nombre, pero ni su cara ni su voz se me olvidan y ya sé lo que voy a hacer la próxima vez que lo vea u oiga.

El otro caso es similar, una joven muchacha que aparece en los noticieros matutinos y que comenta acerca de novedades científicas de interés general. Hasta ahí todo va bien, tal vez le haga falta que lea completa la fuente original y entienda lo que está comentando. Aunque tiene más gracia en su expresión, sería de gran ayuda que abandonara esa actitud tan superflua de recordarnos nuestro atraso tecnológico. En ocasiones, los desarrollos y los intereses de otras sociedades simplemente no corresponden a las necesidades de nuestro medio, obviamente, no estamos en posición de adoptarlos ni gastar en objetivos superfluos. Nuestro país todavía tiene necesidades muy básicas que son prioritarias: educación, alimentos y salud pública.

La literatura nos ha descrito que el esfuerzo y la dedicación son inherentes a las buenas conciencias y a las personas de calidad. Por desgracia, también nos ha mostrado que hay ciertos caracteres obscuros que carecen de la humanidad y el espíritu para ejercer un cambio en sus vidas. Mantengamos la esperanza.

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Lunes, 26 de Octubre 2015 - 16:00
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Ana Frank. La biografía

Autor: Melissa Müller

Editorial: Paidós

“Qué maravilloso es que nadie necesita esperar un solo momento antes de comenzar a mejorar el mundo”. Ana Frank

Mientras Europa vive una grave crisis migratoria (en parte debido al conflicto armado en Siria, donde las ofensivas contra el Estado Islámico (ISIS) auspiciadas por Rusia), miles de personas  siguen huyendo en busca de un lugar donde poder vivir y reiniciar una nueva vida.

Imágenes transmitidas en los noticieros, donde los brotes de xenofobia siguen surgiendo, nos hace mirar atrás y ver como el hombre es el único ser que se tropieza dos veces con la misma piedra. Por tal motivo, en honor a todos aquellos migrantes que dejan todo, mas no sus esperanzas, recomiendo la lectura de ANA FRANK. LA BIOGRAFIA, escrita por Melissa Müller.

En ella, uno puede ver la voluntad indómita de una adolescente que plasmó lo más íntimo de su ser en un cuadernillo, regalo de uno de sus cumpleaños, donde con una prosa magistral desnudó el alma y nos mostró otro rostro más del genocidio nazi.

Quizás ANA FRANK sea la víctima más famosa del holocausto, quien enclaustrada durante dos años en un ático, plasmó la realidad que vivieron, sus familiares e inquilinos, para evadir el control policial nazi, el cual tras dos años evadieron escondidos en la llamada “Casa de atrás”.

Müller escribe no sólo el origen del afamado diario, sino las circunstancias que vivieron la familia FRANK en el régimen del terror nazi, donde se les quitaba todo a los judíos, menos la dignidad.

La autora tras realizar una aguda investigación nos describe no sólo los sinsabores de ésta familia de clase media alta, que procrearon dos niñas, mismas que perecieron en los campos de exterminio nazi, campos descritos como “Un verdadero infierno comparado con la comedia de Dante” por uno de los genocidas nazis.

La máquina de guerra instaurada por Hitler  mostró sus garras incluso antes de iniciada la conflagración llamada Guerra Mundial, ante la indiferencia de las potencias que veían las acciones contra el pueblo judío como meras “bravuconadas” del Partido Nazi.

La indiferencia es el aliciente del tirano y cómo podemos ver, el legado y las advertencias plasmadas por una adolecente, cuya vida fue truncada por una maquinaria asesina, siguen vigentes, sólo que los miles de refugiados que a diario se ven en las noticias huyendo, son simple estadística mientras no tengan una voz  como la de ANA FRANK, quien a pesar de haber muerto en un campo de exterminio, su voz vive.

Como dijo Miep Gies (1909-2010), amiga de ANA en el prólogo, ¿Por qué duda tanta gente de si debe ayudar a sus semejantes?

Los genocidios persisten, sólo es cuestión de abrir los ojos. Lectura más que recomendable para entender a la bestia asesina llamada indiferencia.

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Ana Frank (1929-1945)

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Viernes, 23 de Octubre 2015 - 18:30
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Claroscuro

Continúa mi búsqueda artistas que han tenido encuentros fortuitos con instituciones culturales en las que sus trabajos han sido presentados con éxito y no se les ha dado el seguimiento que corresponde, artistas que han encontrado el camino para promocionarse y difundirse casi en solitario con recursos propios, que ya no se conforman o dependen de organismos de gobierno, que se expresan en cada esquina y en cada rincón porque su talento lo exige.

Encontré a Edgar Lamas, un artista tijuanense que ha tenido la experiencia como tantos en el recorrido que más parece un suplicio en donde se tiene casi que rogar por un espacio para exponer.  La obra de Edgar no es fácil de transportar y maniobrar porque tiene un peso y dimensión considerables incluso por su brillo y reflexión es difícil de fotografiar. Sus exclusivos cuadros y mobiliario creados con una técnica en palabras del artista “única en el mundo”, lámina cromada labrada con pintura de aire y brocado que como producto final, da la impresión de un espejo nítido con profundidad de colores, brillos y luces que cambian durante el día y por la noche, toman un rumbo distinto cuando los focos direccionados de la galería se encienden.

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Sus cuadros requieren de especial cuidado cada vez que son trasnportados a muestra para exponer, éste proceso no debería ser azaroso si tuviera la seguridad que, en caso de una negativa, se encontrará con ojos expertos o con sensibilidades que sepan explicarlo. El artista se ha enfrentado a encargados de museos o galerías que se dicen expertos en el arte y las respuestas que ha recibido han sido tan absurdas como increíbles: “No combina con el resto” “No cabe” “Nuestras paredes no lo resisten” “Es que son espejos pintados”.  Edgar entiende que su trabajo no es sencillo de comprender y hace caso omiso de las aseveraciones incorrectas, como cuando llevó sus cuadros a selección para la Bienal de Baja California y fueron rechazados. Sucede muchas veces con todos los artistas de todas las disciplinas cuando no han ganado un concurso, les queda la curiosidad de saber si los ganadores son mejores. Edgar recogió su obra no sin antes echar un vistazo a los trabajos en la exposición y la respuesta que le dieron al no haber seleccionado el suyo, fue que no combinaban con el tema de la Bienal mismo que se componía de instalaciones con objetos reciclados, cosas que dejaron de funcionar y encontraron su lugar en una galería: “Encontré basura reciclada en forma de instalación, otro tipo de arte, si eso es una Bienal entonces es cierto, mi trabajo no corresponde a ese lugar” –dice Lamas.

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Edgar es abogado y dejó su profesión cuando se atrevió a creer que su pasatiempo era en realidad una forma de vida. Cruzó entonces a Estados Unidos después de recoger su obra de aquella fallida Bienal y emprendió el camino buscando el sitio correcto, siendo este la Galería Hallmark en La Jolla, California en la que sus cuadros quedaron colgados el mismo día que los llevó a presentar y vendidos un par de semanas después.  La apreciación de los conocedores es diferente en cada lugar y por eso, el trabajo debe ir de la mano de su creador para descubrir el espacio indicado.

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La familia Lamas ha creado en su hogar una especie de galería/sala de esparcimiento/exhibición y el escenario “Claroscuro” es donde además, han sido invitados grupos y músicos talentosos para promoverse y divertirse con amigos y conocedores. Entre la música, los colores, luces y brillos, la fascinación por el arte y la creatividad se reúnen personas que aprecian y aplauden el recorrido de Edgar como artista, diseñador y músico. En esta galería viven enormes cuadros que invitan a viajar por cada una de las diminutas capas de lámina que brilla distinto con cada parpadeo. Vive un obelisco multicolor creado con la misma técnica, le acompaña un tricubo policromo gigante que gira lento lanzando destellos de luz infinita. Bases de mesas que son elaboradas con maderas exóticas y lámina cromada, consolas y cavas que resguardan las mejores botellas de vino. Grabados y bajo relieves que hacen resaltar al máximo las cualidades reflexivas del metal con una exquisita labor de filigrana y de efectos que asemejan el antiguo oficio de orfebrería. Los habitantes de colores son diseños exclusivos de Lamas y cada uno de esos objetos murmura el aliento que el artista dejó en cientos de horas trabajadas, él dice que quiere provocar sonrisas y sorpresa en la gente que las observa y emociones desconocidas en quienes las compran. Objetivo logrado.

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"Edgar Lamas combina maderas exóticas con labrado en metal (típicamente acero inoxidable), pinturas para automóviles de alto grado, grabado a mano y en ocasiones añade cristales Swarovski a sus creaciones. Digo creaciones porque resultaría insultante nombrar su trabajo, sus muebles o gabinetes como solo arte porque son mucho más que eso. Cada una de las creaciones de Edgar Lamas combina funcionalidad con elegancia, ingeniería con diseño. Es arte. Son muebles. Es creatividad. Son piezas de belleza." Christine Molina.

El singular y exótico mundo de la reflexión cromática de Edgar Lamas está establecido por sí solo igual que el de muchos otros, con esto queda definido que de las instituciones públicas se obtiene el espacio gratuitito para las presentaciones, lo demás es labor de cada uno y se necesita únicamente tener la certeza de que el talento no es un pasatiempo,  debe ser una forma de vida.

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Viernes, 23 de Octubre 2015 - 18:00
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Back to the Future

No lo pude evitar, miren que lo intenté, pero fue más fuerte que yo. Me rehusé fuertemente a escribir sobre el tema, pero la fiebre por Back to the future y haber llegado, finalmente, a la fecha de destino de la segunda parte de esta trilogía pudo más que yo.

No es que tenga algo en contra de la mítica saga, incluso la disfruté durante la infancia, pero creo que haber sido expuesto a ella una y otra vez gracias a la siempre pésima y repetitiva programación del canal 5 terminó por cansarme. No niego que de niño soñaba con tener alguno de los artículos con los que contaban Marty McFly y el “Doc” Emmett Brown e imaginaba cómo hubiera sido mi vida con ellos, principalmente con la hoverboard ¿se imaginan? ¿ir de un lado a otro volando en nuestra patineta? Pero también recuerdo que desde la primera vez que la vi aborrecí la pésima actuación de Michael J. Fox, en algún momento llegué a pensar que era intencional, como la exagerada (y muy atinada) actuación de Christopher Lloyd interpretando al excéntrico científico, pero con los años comprobé que no, que en realidad él es malo, me parece nefasta, y más aún el doblaje al español ¡como taladrarle el oído a uno!

Los periódicos, revistas y páginas de internet han estado plagados durante semanas de artículos que hacen referencia a la película. Marcas como Nike y Pepsi sacaron artículos conmemorativos (los tennis y la botella) a manera de homenaje y genialidad mercadológica. Universal Studios lanzó un falso trailer de la película Tiburón 19 (que afortunadamente nunca se hizo). Alrededor del mundo se han llevado a cabo tributos, eventos, conferencias, rodadas ciclistas, conciertos y exhibición de la trilogía para recordar el momento en que McFly llegó a nuestros días.

Pero ¿saben qué me parece ridículo? Todos esos pseudo artículos que hablan sobre los “errores en las predicciones” de la película. Y es ridículo porque para empezar no son predicciones. Que si las patinetas o coches voladores no existen, que si el fax ya no se usa, la ropa ajustable o con auto secado no se han inventado… el director no intentaba exponerlos como una predicción del futuro, simple y sencillamente es la utopía de una película de ciencia ficción, nada más. Como ésta existen muchas otras que han tratado el mismo tema recurrentemente, la manipulación del tiempo, los saltos cuánticos, son sólo algunas de las cosas que como endiosados seres humanos nos intrigan y el cine las ha explotado. O los que exaltan los aciertos: los lentes inteligentes, las videollamadas, el cine 3D, la seguridad por medio de la voz o huellas digitales, el microondas… Incluso el equipo de beisbol Chicago Cubs está metido en las futurísticas visiones del director Robert Zemeckis. ¡No son más que coincidencias, bromas e imaginación! Las videoconferencias, por ejemplo, se empezaron a desarrollar casi desde el origen de la televisión, en los años 40 AT&T ya trabajaba en ello, los coches voladores han sido una fantasía desde el inicio, El profesor boligoma de Fred MacMurray (1961) ya lo imaginaba. Pero no teman, no se obsesionen mis frikies fanáticos, si hay algo que no vean no es que no exista, sino que estamos en un futuro alterno.

En fin, que a las 4:29 de la tarde del miércoles 21 de octubre llegamos al futuro, bueno, ahora al pasado. La cosa es que se cumplió la fecha, una fecha que en realidad fue marcada por puritita casualidad porque los productores nunca se imaginaron el éxito que tendría la primera cinta y no estaba en sus planes una segunda parte.

El futuro quedó en el pasado. Sigamos viajando, como dicen, un minuto a la vez.

¡Marty, tienes que venir conmigo!

- ¿A dónde?

- ¡De regreso al futuro!

Voy vengo.

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Viernes, 23 de Octubre 2015 - 16:30
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