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Venom es veneno para los fanboys

Viernes, 12 de Octubre 2018 - 15:00

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Luis Felipe Jurado

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  • El nuevo filme de superhéroes de Marvel enoja a los fans del cómic y gusta al público en general

Spider-Man, la creación más famosa de la dupla compuesta por Stan Lee y Steve Ditko, ha sido semillero de personajes que de pronto se volvieron tanto o más famosos que el “trepador de muros”. Uno de ellos es Venom, que hoy ha sido llevado al cine en solitario por primera vez.

El antihéroe tiene un origen bastante curioso. En 1982, Marvel realizaría una convocatoria para atraer nuevos talentos. Un joven, de nombre Randy D. Schueller, envió el diseño de un traje negro que aumentaría las habilidades de Spider-Man, además de tener la capacidad de mutar en ropa de civil. Jim Shooter, director editorial de la empresa en ese entonces, le compró la idea a Schueller por $220.00 USD y al no poder tener una idea clara de cómo usarla, la almacenó, hasta que en 1984, durante la serie Secret Wars, decidió darle el disfraz al “cabeza de red”, el cual sería una entidad parasitaria que intentaba fusionarse con él. Al deshacerse del simbionte, éste accidentalmente desploma sobre Eddie Brock, un periodista caído en desgracia que, debido a que odia a Peter Parker al igual que el traje negro extraterrestre, se transforman en el malévolo Venom. Su creación recaería en manos de David Michelinie y Todd McFarlane en 1988. Al paso de los años, el personaje fue ganando notoriedad y aparecería incluso en series animadas, siempre como el principal antagonista del “héroe arácnido”. Pero a partir de las series Maximum Carnage (1993) y Venom: Lethal Protector (1993), las cosas se transformarían, ya que desde entonces cambia de bando dependiendo de las necesidades de los guionistas que lo utilizan, así como del portador del simbionte (vamos, se ha llegado a fusionar hasta con perros). Como puede notarse, a pesar de lo violento que puede parecer el personaje, fue creado para lectores jóvenes, para los cuales representa su peor pesadilla. Sin embargo, su segunda aparición en el cine – la primera fue en Spider-Man 3 (2007, Sam Raimi) – se esperaba con expectativa tras el éxito de Deadpool (2016, Tim Miller) y Logan (2017, James Mangold), es decir, había esperanza de que fuera una obra clasificación C.

Venom (2018, Ruben Fleischer) estaba pensada como una cinta más violenta, cargada de humor negro, sangre y destripados al por mayor. Sin embargo, Sony Pictures – dueños de los derechos del personaje y principales productores – decidieron que se destinara a adolescentes y adultos, lo cual ha hecho enfadar a muchos fanáticos del personaje y “youtubers” de esos que se creen especialistas en cómics, videojuegos, cine chafa y nalgas. Ellos se sintieron traicionados cuando se percataron que por principio de cuentas, resultó ser una comedia de acción, más cercana al espíritu de algunas cintas clase B, como The Swamp Thing (1982, Wes Craven, el mismo de A Nightmare on Elm Street, 1984). Para todos estos “críticos” resultó un fracaso, con una historia poco creíble y un guión inconsistente, y más en comparación a filmes con anécdotas tan realistas como Avengers, Deadpool, Man Of Steel, etc., que hablan de seres que vienen del espacio exterior, que son mordidos por arañas radioactivas o que descienden de los antiguos dioses de las mitologías griegas o nórdicas. En realidad, hay que reconocerlo, es una cinta divertida, “palomera”, con un humor muy efectivo y muy buenos efectos especiales. Una de las mejores cosas del filme es la actuación de Tom Hardy, quien le inyecta una buena dosis de simpatía a sus dos interpretaciones, el a veces patético Eddie Brock y al inmoral simbionte negro. La comedia tiene el sello que Fleischer le imprimió a Zombieland (2009) y se ríe de todo, principalmente de sus personajes, hasta llevarlos al delirio. No se toma nada en serio, pero seamos realistas, ¿ustedes pueden tomar en serio a un gigante morado que busca unas joyas para desaparecer a la mitad de la población del universo? Pues aunque no lo crean, gran parte del público sí.

Aunque existen ciertas fallas en su realización (de pronto quedan algunos cabos sueltos y algunas de las motivaciones del villano no quedan claras, incluso, los motivos de Venom para no destruir la tierra como era su cometido, terminan siendo tan patéticas como el “¡Salva a Martha!” o el “¡Yo también era tu amigo!”), al final logra su cometido: Hacer felices a los chamacos y de paso, vender un montón de productos, desde historietas, playeras, juguetes y como no, la infaltable “cubeta palomera” de Cinemex.

Venom nació para ser el coco que se esconde debajo de la cama, la máxima pesadilla de los lectores asiduos a las aventuras de Spider-Man, los niños y adolescentes. Obviamente, como debe ser, los lectores crecieron y las aventuras del paranoide ser pasaron a tratar temas más “adultos” (entendiendo ésto como evisceración, canibalismo y asesinato, de lo que siempre hablamos los adultos, y sí, es sarcasmo), sin embargo, la cinta de Fleischer le regresa el espíritu primario al personaje, en una película inofensiva, entretenida y que no requiere una explicación o análisis profundo. Para tratar “temas adultos”, mejor compren un periódico de los de $5.00 pesos; en ellos sí salen tipos que destripan, matan, violan y hasta se vuelven estrellas de TV. En una de esas, hasta se vuelven un “youtuber” exitoso.


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Número 30 - Junio 2019
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