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Una mirada a Juan José Arreola

Viernes, 21 de Septiembre 2018 - 15:00

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Juan Mireles

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Hoy 21 de septiembre se cumplen 100 años del nacimiento de Juan José Arreola. Uno de los grandes escritores que ha dado México a la literatura universal.

Fue poeta, narrador, acuarelista, editor, encuadernador, periodista, actor, y ejerció una gran variedad de oficios. Hombre de palabras que se continuaban con las manos y los gestos: un hombre histriónico.

Juan José Arreola era un artesano del lenguaje como él bien se nombró, porque el escritor, en general, busca la manera de reacomodar con cierto ritmo y cuidado –y reformar e inventar- las palabras, de tal manera que se pueda expresar de otra forma lo cotidiano, para mirar el revés de las cosas o encontrarles el fondo que se nos escapa en el día a día.

Basta leer la novela La feria para darse cuenta de que en Arreola existe esa profundidad que descubre en las situaciones, enredos y aspectos de la condición humana que ocurren en un pequeño pueblo, Zapotlán, y que a su vez sirve para desnudar a sus personajes y a nosotros.

Las supersticiones, la religiosidad, los secretos, la desigualdad, la lucha de clases, la pelea por la tierra, el amor no correspondido, el machismo, la fiesta por la fiesta como desahogo, sus costumbres y otros aspectos de la sociedad, los encerró en ese lugar; el microcosmos que termina por exhibir la realidad de ése y otros pueblos y ciudades.

Decía Borges que la tarea del arte tenía que ver con “transformar lo que nos ocurre continuamente en símbolos, en música” o, en el caso de Arreola, transformar lo común en cuentos, novelas, poemas, acuarelas, dibujos, en algo que “perdurara en la memoria de los hombres”.

Leer a Juan José Arreola, también, es entrar al terreno de la sugerencia, de lo mágico.

Fue un escritor que exigía al lector su complicidad para construir la obra, para que éste logrará su propia interpretación (escritores activos a la manera que lo pensaba Julio Cortázar).

Un autor que entendió que para escribir primero debía mirar y comprender su entorno para poder expresar las cosas que quería de la forma que tenían que ser escritas; es decir, el lector termina por creer lo que se le está contando porque hay sinceridad en la obra, inclusive cuando hablamos de un género de corte fantástico.

El escritor turco Orhan Pamuk escribió que el arte de narrar consiste en contar “nuestra propia historia como si fuera la historia de otros, y la historia de otros como si fuera la nuestra”, tal como lo logra Arreola.

Juan José Arreola debe ser recordado, redescubierto. Sí, es un autor que se “conoce” quizá más por oídas o por un cuento suelto encontrado en internet, pero realmente habría que poner el ojo lector en libros como Bestiario, Confabulario o La feria (sólo por mencionar sus obras más representativas).

Para los más interesados en la vida del autor y de sus otras facetas artísticas, el Fondo de Cultura Económica, para celebrar los 100 años del nacimiento del también poeta, publicará próximamente dos libros: Juan José Arreola. Iconografía, en el que se hace un recorrido de la vida y obra del autor en imágenes (157) de su infancia y sus distintas etapas de su vida y Perdido voy en busca de mí mismo. Poemas y acuarelas donde se compilan 70 poemas (algunos de ellos inéditos) acompañados de 11 acuarelas y un dibujo.

Sí, como lectores, debemos colocar a Juan José Arreola en el sitio justo de la Literatura Latinoamericana. Se habla mucho de García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa, Rulfo, Paz, Monterroso y de otros tantos autores –con justa razón-, pero la literatura de este grandísimo escritor es igual de importante que la de todos los anteriores.

Leámoslo. No lo dejemos atrás. No lo olvidemos.


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Número 33 - Septiembre 2019
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