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TÉ DE CALAVERA

Miércoles, 24 de Junio 2020 - 09:20

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Gines Sánchez

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 La estudiante y pasante de veterinaria y becaria en el zoológico de Chapultepec, Belinda García Ramos, compró en el bazar de San Ángel un bonito cráneo humano, le advirtieron que era verdadero y de hecho ella desde que lo vio lo supo, así que se lo llevó a su departamento. Inspirada en una imagen que vio en grafiti de un muro, donde de una calavera crecían unas lindas plantas de colores, se aprestó a imitarlo con su nueva adquisición. Perforó un agujero en la parte superior de la escalofriante reliquia, introdujo algo de tierra y sembró unas semillas de varios tipos. A los tres meses, tenía una autentica maceta.

   A las pocas semanas, su 'maceta skull' como ella la llamaba, daba abundantes flores de manzanilla, sobre todo, así que en poco tiempo más, se le hizo rutina tomarse un té, casi todas las noches de las manzanillas de su famosa macetita. Un buen día, se tomó atribuciones más allá de las estrictamente indicadas para sus prácticas profesionales, en el área de los chimpancés, y vertió un extracto de estas plantas en el agua de los bebederos de los simios. Al poco tiempo pudo observar que los mamíferos se comunicaban más y mejor entre ellos, caminaban más erguidos, cantaban, e incluso llegaban a realizar dibujos en la tierra con alguna vara, al mes ideaban ya nuevas herramientas. Todo esto pasó inadvertido para el resto del personal del zoológico y el parque; solo ella, la doctora Belinda, como se le conocía, tomaba apuntes con precisión quirúrgica.

   Un buen día, como cualquier otro, el grupo de simios amaneció todo reunido, eran siete en total, y parecían organizarse en torno a algo. Después del mediodía, todos juntos lograron abrir las puertas y las rejas que los mantenían en cautiverio, se desplazaron acto seguido hasta el cuarto del personal de seguridad del lugar y despojaron de sus armas a los presentes, robando además las que permanecían ahí a buen resguardo. Mataron a los policías ahí presentes, y dispararon al aire y después a la multitud de familias, hiriendo e incluso matando a un puñado de seres humanos inocentes, que no hacían más que visitar en familia el sitio.

   Uno de ellos, el macho alfa y más grande, el jefe, tomó un micrófono conectado a todos los altavoces del parque, y en perfecto idioma español dijo que su grupo tomaba el control y se hacía del poder de todo Chapultepec. Proclamándose él mismo como el Rey "KAMBU Primero", y no permitirían más la dictadura de los humanos ahí, aducían ser ya, una especie semejante a la Hommo Sapiens, y disparaban sus armas indiscriminadamente. La policía de la ciudad llegó con refuerzos, la televisión y demás medios también. En internet se viralizó la noticia y se transmitía en vivo en algunas páginas. Cuando las fuerzas del orden llegaron, los dardos adormecedores ya no eran suficientes, había que repeler la inaudita agresión y lo hicieron, la refriega duró casi cinco horas, hasta que por fin cayó el autoproclamado Rey simio abatido, y sus seis secuaces, no sin propinar, además de las vidas de los visitantes, las de cuatro policías en el cumplimiento de su deber.

   Belinda jamás mencionó nada, ni de su maceta ni de las plantas ni del té, mucho menos de la infusión administrada a los primates y sus referidos apuntes. Solo se limitó a llegar a su casa invadida por la histeria, y envuelta en un llanto desesperado, a quemar con alcohol y fuego su "macetita sukull" y su cuaderno, y a machacar los restos en con un martillo y tirar todo en una alcantarilla. Dos días después, unos santeros del mercado de Jamaica, realizaban una limpia, de casi dos horas de duración, al departamento de la ya próxima doctora veterinaria García Ramos.

 


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Número 35 - Noviembre 2019
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