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Rocketman, el más original de los clisés

Viernes, 07 de Junio 2019 - 13:00

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Luis Felipe Jurado

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Rocketman (2019, Dexter Fletcher) resulta ser toda una dicotomía: Por un lado repite los clisés de las biografías musicales (el cantante cae en los excesos por culpa de la indiferencia de sus padres, tiene un mal representante, amigos que le son fieles y están con él hasta el final a pesar que él los rechaza, amores fallidos, representantes que son unos verdaderos cretinos, el productor musical que lo apoya al principio de su carrera pero que no cree en su talento, etc., etc.), mismos que se han visto desde que empezaron las biopics basadas en ídolos de la música, desde The Rose (1975, Mark Rydell), Amadeus (1985, Milos Forman), The Doors (1991, Oliver Stone), Elvis (2005, James Steven Sadwith), más recientemente Bohemian Rhapsody (2018, Bryan Singer) y con su correspondiente distancia, a nivel nacional, Gloria (2014, Christian Keller), la serie El secreto de Selena  y la mejor realizada en el país a la fecha, Luis Miguel: La serie.

Por el otro extremo, la cinta de Dexter Fletcher es una de las más valientes y originales cintas biográficas que se han visto en mucho tiempo. Se cuenta, como ya se sabe, los inicios de la carrera de Elton John, uno de los más extravagantes músicos pop de la historia, así como sus relaciones con su familia, su representante que a su vez fue su amante, y con Bernie Taupin, quien ha sido el letrista de sus canciones desde sus comienzos.

La fotografía y la ambientación son estupendas, todo se llena de colores cuando se trata de retratar al cantante y su mundo interno, en contraste con lo descolorido de las escenografías que representan la realidad y los vestuarios de los personajes de apoyo. La recreación de época es muy exacta y a pesar de no usar fechas en pantalla, es debido a ciertos objetos usados que uno se percata de la era en que estamos (un celular Motorola, de los apodados “el ladrillo”, una botella de refresco, un tornamesa, etc.). Las actuaciones son impactantes, sobre todo la interpretación que hace Taron Egerton de John, usando además de todo, su propia voz en las canciones que se interpretan.

El formato de cine musical empleado no está simplemente para impresionar al público o para suavizar de algún modo lo narrado, sino que se usa como un elemento generado por la imaginación del biografiado, que ocurre porque, finalmente, de lo que se trata es de poder entrar a la mente del cantautor, en la que las reglas lógicas de la realidad chochan con la necesidad de expresar lo que siente de una forma visual, a veces con símbolos, imágenes y metáforas, como cuando aparece Elton de niño tocando el piano vestido de astronauta en el fondo de una alberca o cuando en el primer concierto, el público comienza a levitar.

Abiertamente, se reconoce a la producción como una confesión muy directa de parte del artista. Desde el principio del producto advertimos que el pretexto para que Reginald Kenneth Dwight (el nombre verdadero de Elton John) cuente su historia es una sesión de un grupo de autoayuda. A ella llega con el vestuario más estrafalario que se pueda imaginar (un traje de diablo con alas, plumas y lentejuela), mismo del que se va desprendiendo poco a poco. En una segunda vista a esa charla, lo vemos con una bata y después, casi al final, con ropa deportiva. El personaje, como vemos, se va desnudando lentamente, literal y simbólicamente, hasta que al final se viste como una persona convencional, como un ser humano cualquiera, dejando atrás al extravagante personaje. Es casi al final de estas secuencias en que lo vemos hablando, con su madre, su padre, su amante y su mejor amigo, enfrentándolos simbólicamente durante la sesión. Es así que enfrenta sus demonios y a su vez, al ver en su fantasía a su yo-niño, lo abraza, para por fin entender que sólo alcanzará la felicidad amándose.

A raíz de Bohemian Rhapsody, la exitosa biografía de Freddie Mercury, a la que por cierto, Dexter Fletcher terminó de filmar por el despido de Bryan Singer, subieron las apuestas hacia esta cinta. Sin embargo, sorprendentemente, la distribuidora y los exhibidores decidieron prácticamente mandarla al matadero. A diferencia de la de Queen, esta fue estrenada en medio de 4 blockbusters como son Godzilla: King of the Monsters, John Wick: Chapter 3 – Parabellum (por cierto, vale mucho la pena), X-Men: Dark Phoenix y Aladdín, que acapararon las mejores y más grandes salas. Y es una lástima que un filme tan rico visualmente probablemente vaya a estar poco tiempo en cartelera.

Una cinta diferente, conmovedora, muy disfrutable y sobre todo, muy refrescante. Vale mucho la pena, aunque no tengan ni idea de quién diablos es Elton John.
 

TRAILER:



Número 32 - Agosto 2019
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