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Los ajustes ad hoc en la vida cotidiana y la ciencia

Jueves, 29 de Agosto 2019 - 13:00

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José Enrique Gómez Álvarez

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Es común que todos tengamos disonancias cognitivas. Dicho, en otros términos: esperamos un resultado confirmatorio de una teoría y no obstante falla.  Así es común que, por ejemplo, esperar una alta calificación de un examen escolar y, al obtener una nota inesperada, entonces ajustamos nuestras explicaciones o razones del hecho al estilo “el maestro se equivocó” o “el examen estaba mal”.

Lo anterior puede ser entendido como una hipótesis ad hoc. La Enciclopedia Stanford de Filosofía señala: “An ad hoc hypothesis then is one formed to address a specific problem—such as the problem of immunizing a particular theory from falsification by anomalous data” (1). Esta definición puede interpretarse al menos de dos modos.

En el campo común, los argumentos o ajustes ad hoc pueden ser entendidos como racionalizaciones ilegítimas desde un punto de vista argumentativo frente a la información que desmiente alguna creencia fundamental como se vio en el ejemplo inicial. Pero hay ocasiones en que no parecen así. Por ejemplo, podría ser que al esperar a una persona que siempre ha sido puntual y la misma no llega a la hora acordada, se argumentase: “es que seguramente no ha encontrado lugar para estacionarse”. Lo que se hace aquí es un ajuste a la teoría: en este caso la puntualidad de la persona esperada se ha alterado por un supuesto hecho no confirmado. Ahora bien, podría la persona, recibir un mensaje de texto en donde la persona le pide que la espere, que está estacionando el auto. Ahí su hipótesis ad hoc se confirmaría, pero pudiera ser que recibiese un mensaje de que no podrá llegar a la cita y, por lo tanto, sería refutada su ajuste de la teoría.

La pregunta que surge en filosofía de la ciencia es si todo ajuste de una teoría es un fallo de argumentación o comete la falacia ad hoc, es decir un ajuste arbitrario sin más, o es un procedimiento legítimo para examinar y poner a prueba una teoría. Dicho de otro modo, parece inevitable que ante discrepancias que se producen en las teorías científicas, a veces, hay que agregar hipótesis auxiliares para que la teoría mantenga su poder explicativo. El descubrimiento del planeta Neptuno se dio debido a anomalías que, de acuerdo a la teoría newtoniana, no debían observarse en las órbitas de otros planetas. Las anomalías podrían resolverse suponiendo la existencia de otro planeta. Fue de hecho un ajuste ad hoc para no desechar la poderosa teoría de la gravitación. No obstante, ese ajuste podía someterse a algún proceso de verificación o refutación (2).  

En conclusión, las formulaciones ad hoc no parecen erróneas en automático, ya que a veces, se requieren para sostener una teoría y buscar elementos confirmatorios o refutatorios de la misma. Lo que sí es erróneo es solo mantener el ajuste ad hoc contra toda evidencia y sistemáticamente querer que permanezca inmune a la verificación con hechos o entrar en competencia con otras teorías que tengan mejor poder de explicación.

 

  1. Barnes, Eric Christian, "Prediction versus Accommodation", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2018 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <https://plato.stanford.edu/archives/fall2018/entries/prediction-accommod....
     
  2. “Tras el descubrimiento de Urano, se observó que las órbitas de Urano, Saturno y Júpiter no se comportaban tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton. Adams y Le Verrier, de forma independiente, calcularon la posición de un hipotético planeta, Neptuno, que finalmente fue encontrado por Galle, el 23 de septiembre de 1846, a menos de un grado de la posición calculada por Le Verrier”. (Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Neptuno_(planeta) ).

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Número 34 - Octubre 2019
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