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La música en tiempos de Shakespeare y Cervantes II

Lunes, 30 de Mayo 2016 - 16:00

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José Enrique Gómez Álvarez

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Cervantes hace menciones a la música en el Quijote. Señala en algunos pasajes los instrumentos como las guitarras. También alude al canto y las melodías populares. Así, la segunda parte del Quijote dice:

Con esto dejaron la ermita y picaron hacia la venta; y a poco trecho toparon un mancebito, [...] la edad llegaría a diez y ocho o diez y nueve años; alegre de rostro, y, al parecer, ágil de su persona. Iba cantando seguidillas, para entretener el trabajo del camino.

Cuando llegaron a él, acababa de cantar una, que el primo tomó de memoria, que dicen que decía:

A la guerra me lleva
mi necesidad;
si tuviera dineros,
no fuera, en verdad[1].

Las seguidillas son canciones que se bailaban acompañadas con castañuelas, guitarra y otros instrumentos. Tienen una estructura de cuatro versos. Tiene variantes regionales (Castilla, Canarias, etc). También las seguidillas tuvieron un peso importante en la lírica y la música:

es que, ciertamente, la seguidilla fue muy cantada y bailada por toda la sociedad de la España de Cervantes, hasta el extremo de alcanzar un afianzamiento estético, unos rasgos estilísticos que perduran aún en nuestros días, y que se dejan sentir en las manifestaciones poéticas de los diferentes pueblos de habla hispana--- Por eso mismo, la seguidilla, como estribillo… influyó también en la transformación del romance lírico y demás letras…Desde la ladera musical, al igual que sucedía con otras artes, los compositores del XVI y XVII rehacían romances añadiéndoles elementos cronísticos, legendarios, o incluso versos de otros romances … Pero ya en el siglo XV a los romances se les empezó a incorporar complementos líricos, y fue, precisamente, gracias a la polifonía que el romancero se renueva por acoger en su seno de manera constante el estribillo y, en ocasiones, coplas, que, como dijo Rengifo, «la cual variedad suele nacer de la música>>[2].

Estos estribillos aparecen en composiciones polifónicas (varias voces tocando melodías diferentes) que fueron en España del siglo XVII. Así por ejemplo véase en la imagen, la voz soprano, de la pieza (anónima) “Ay que el silencio malogra”[3]:

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Así este ejemplo se constituye, de un modo semejante a lo que se comentó con Greensleeves en otra nota, un modo en que una pieza popular sobrevive y se transforma en una época.


[1] II, 24.

[2]  Josa, Dolores La aventura de la seguidilla en el romancero lírico. Una aproximación poético-musical Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2010. En: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-aventura-de-la-seguidilla-en-el-romancero-lirico-una-aproximacion-poetico-musical/html/b51552b5-ac73-4e11-83bf-5ae61c5af1ba_4.html [Consultado el 27 de mayo de 2016].

[3] Mariano LAMBEA y Lola JOSA (eds.). La música y la poesía en cancioneros polifónicos del siglo XVII (II). Libro de Tonos Humanos (1655-1656), vol. II. Madrid-Barcelona: CSIC, 2003. En: http://digital.csic.es/bitstream/10261/22859/1/%C2%A1Ay%2c%20que%20el%20silencio%20malogra!%20[Texto%2c%20partitura%20y%20facs%C3%ADmil].%20LTH%2c%20II%2c%2068%20[LAMBEA%20%26%20JOSA].pdf [consultado el 27 de mayo de 2016].


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