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Historia de los marranos

Jueves, 19 de Noviembre 2015 - 16:30

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Adriana Salas

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Bola hueca de barro seco, olla cargada de alquitrán u otro material inflamable, utilizada como arma de guerra. O sea, la tatarabuela de las bombas molotov, que hizo su entrada triunfal a España con los ejércitos árabes y que fue un arma de las huestes de Alejandro Magno.

Con fines lúdicos o quizá de entrenamiento militar estaban los juegos de alcancías; torneos en los que los contendientes se arrojaban las bolas huecas de barro, que en realidad ni tan huecas, porque contenían ceniza o flores.

Los caballeros andantes tenían cuidado de poner el escudo para que, cuando menos, no se les abollara el morrión y las damas de la corte con los señores feudales continuaran disfrutando del intercambio de golpes dados con la alcancía, es decir alcanciazos. A esta actividad también se le llamaba correr alcancías. Cada quien sus guerras floridas o su juego de pelota.

También existieron las alcancías de mar cuyo fin era incendiar el barco enemigo. Tuvieron todo qué ver en las batallas navales del Viejo Mundo.

Antes de que los niños fueran enseñados a ahorrar con este objeto, la alcancía tuvo que adoptar la forma de cerdito que tiene hasta hoy en día y eso ocurrió en la Inglaterra del siglo XV.

Algunos utensilios de cocina, entre ellos cazuelas, eran fabricados con una arcilla de color entre rosa y anaranjado que era llamada pygg. La gente comenzó a usar sus ollas para guardar monedas. En el siglo XVIII esos cacharros empezaron a ser conocidos como Piggy Bank, juego de palabras entre "pygg" arcilla rosada y "pig", cerdo.

El ganado porcino es otro de los elementos que cumple función de dinero. Como a las vacas o los caballos, se les vende vivos o se les mata y se aprovecha la venta de su carne o ésta se macera para alimentar a la familia durante un tiempo.

Previamente se les ha puesto en engorda. Como a las alcancías, que cuando se llenan y no hay lugar para más monedas, se destruyen y se tiene entonces acceso al dinero ahorrado.

El cerdo, todavía más que cualquier otro animal domesticado se asocia con la idea de guardar para el futuro. Creo que a eso se debe que las alcancías con forma de vacas, caballos, burros, perros o elefantes no tengan el éxito de las de chancho. Esa es la hucha, el cofre, el hurtadineros o ladronera; la olla ciega por antonomasia, la alkanzíyya del árabe andalusí, el objeto coleccionable que es ya, por sí mismo un símbolo de riqueza, de prosperidad material y para algunos, un amuleto para ahuyentar la pobreza.

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Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Alcanc%C3%ADa_(recipiente)

https://es.wikipedia.org/wiki/Hucha

http://etimologiasmilitares.blogspot.mx/2014/02/alcancia.html


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Número 34 - Octubre 2019
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